EL DIQUE
Acostumbrados a las periódicas crecidas del río San Juan y las
inundaciones y daños que provocan en la actualidad, se motiva a la reflexión de
cómo las afrontó la ciudad en los tiempos antiguos.
EL PUEBLO
A pesar de que el hoy es el centro histórico de la ciudad, que fue el
fundo original del poblado establecido desde el siglo XVI, tuvo siempre el paso
del río por su interior, de inicio no
debió ser un problema dado que por entonces las zonas aledañas a él no estaban ocupadas
por viviendas. A partir del siguiente siglo, el crecimiento urbano alcanzó al
río que quedó como límite natural de los predios al sur y poniente.
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Imagen de Google Earth 2021.El paso del río por la ciudad, indicando algunos puntos mencionados en el texto. La línea verde oscura señala los meandros principales del cauce. |
Esa característica daría a la zona lo que en la actualidad llamaríamos plusvalía,
qué mejor que tener, apenas a unos pasos, un suministro ilimitado de agua para
riego y servicio doméstico, a cambio solo había un pequeño problema pasajero… bueno… pasajero, pero no tan
pequeño.
EL RIO
El río San Juan, contra lo que dicen algunos, nunca tuvo abundante corriente
permanente, sí tenía todo el año, pero en volumen bajo, lo que permitía a
vecinos y pueblo en general acceder a él exactamente en la zona relatada por
ser la más cercana y tomar el agua para servicio: bañarse y lavar ropa y hasta
nado lúdico. Incluso había veredas en sus orillas, apenas a centímetros sobre el
nivel del río, para acceder por todas partes, una iba de la calle Galeana hasta
el final de la huerta grande, otra el callejón del Tompiate, desde Galeana hasta
el Pasoancho.
El bucólico paisaje de los
remansos poblados de mujeres lavando, niños jugando, aguadores llenando sus cántaros
y las matas de jara blanqueadas por ropa secándose al sol cambiaba diametralmente en temporada de
lluvias y a veces ni siquiera era necesario que lloviera cerca. Entonces el
caudal crecía considerablemente, incluso de manera intempestiva. Como hoy, se
presentaban crecidas repentinas de tal fuerza que además de inundar sus
alrededores, muchas veces socavaban el terreno, llevándose partes de él, esto
especialmente donde el río hacía curva, la fuerza del frente de agua al sobrepasar
el cauce normal no respetaba esos giros
como lo hacen las aguas mansas, sino que iba de frente con los consiguientes
daños y el cambio en el cauce, haciendo cada vez menores los terrenos
afectados.
LOS MEANDROS
Las curvas pronunciadas en los cauces, técnicamente llamadas meandros, se
forman en los ríos jóvenes de corriente abundante, al transcurrir el tiempo, la
fuerza centrífuga de las crecidas hace que se desplace con más volumen y velocidad
a la parte más honda y al lado contrario más lenta y débil, erosionando partes
hasta unir el inicio y el final del meandro, desapareciendo las curvas grandes,
quedando solo ondulaciones leves. Es un proceso natural que lleva siglos o
milenios, en nuestro caso, ocurrió que en dos de los meandros del río San Juan
se estableció la población quedando parte de ella a su suerte en el proceso. La
corriente abundante se perdió en algún momento, solo quedaron los meandros, las
periódicas avenidas y la lenta pero incesante erosión.
El problema estaba dado por la amplitud de la cuenca del río desde el estado de México. En cualquier parte de los más de 100 kilómetros de trayecto, podía aparecer una lluvia repentina y si era abundante, generar una corriente descontrolada mayor al aumento previsible en época de lluvias y que tras avanzar encajonada en las barrancas del sur del municipio, salía el frente de la corriente y la fuerza de su desplazamiento chocando directamente contra las curvas iniciales de los meandros, socavando el terreno, fuerza aumentada por infinidad de arroyos iniciando un recorrido de destrucción por el sur poniente del pueblo.
LA GENTE
Indefensos ante el fenómeno, impotentes ante la naturaleza, los vecinos
solo pudieron arrinconar las viviendas hacia el frente y dejar la parte trasera
como huerta u hortaliza, esperando que los daños venideros fueran menores.
Incluso algunos terrenos se dejaron como baldíos, es el caso de parte de la zona detrás de Galeana y San Luis Montañez,
solo urbanizados recientemente. Quizá hacían obras de contención menores,
siempre inútiles o de carácter provisional. Sin forma de preverlas, las crecientes
siguieron su acción destructiva, muchas veces, el nivel del agua alcanzó el
camino Real, existe el dato de alguna vez haber alcanzado el interior del Beaterio
en la acera de enfrente.
Aunque documentalmente solo hay evidencia desde finales del siglo XVIII de
las quejas de los vecinos e intentos iniciales de alguna obra que contuviera al
río, sobre todo desde la Huerta Grande. (cuyo final estaba cerca del actual
puente de la autopista sobre el río) En la orilla contraria también se
provocaban daños, pero al ser terrenos inhabitados o de cultivo los daños eran
menores
Fotografía personal. Al fondo, el puente de la autopista, abajo, el río |
La afectación iniciaba en la hoy parte trasera de la Central Camionera
donde inicia el primer meandro y terminaban
cerca del actual Puente de la Historia, en especial a los predios de la ladera
oriente del cauce, todos colindantes con el río, es decir las huertas y calles
descritas donde era común ingresara el agua a las viviendas y erosionara sus
partes traseras.
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Composición personal, Fotografía de 1970 e imagen actual de Google Earth, el punto rijo, marca el puente Cano, el azul el Sabino Quemado. |
Por evidencias que ya no existen, pero eran visibles hace algunas décadas,
podía conocerse sitios increíbles hasta donde llegaron corrientes en el pasado,
quizá la más extrema, hasta el actual estacionamiento subterráneo del B.
Hidalgo, cruzando la huerta del Molino llegó hasta la de la Viña dejando un depósito
de arena y piedra bola acarreado por el río, haciendo improductiva esa parte,
la única en la fértil huerta.
En el actual puente Cano, una creciente deshizo todo su alrededor y socavó un área de más de
100 metros cuadrados detrás de él.
En la actual zona de servicio del Parque de los Abuelos, estuvo una
vivienda grande, que alguna vez fue arrasada, quedan actualmente parte de sus
cimientos e inicio de los muros, de las paredes estuvieron ahí mismo muchos
años amontonadas las rocas que la formaban.
LA ISLA
Detrás del Centro de Salud, el río entraba a la parte más ancha de su
cauce, disminuyendo la fuerza de la corriente. Ese lugar era el llamado
Pasoancho, (así, junto) en la actual calle de igual nombre, aunque la original
era recta, no tenía la desviación que hoy vemos) y se cruzaba sobre grandes
piedras. Metros delante los sedimentos arrastrados se acumulaban lo que hizo
que el río se dividiera en dos brazos, formando una isla que terminaba cerca del
hoy puente de la Historia, compuesta por desechos de siglos.
EL PROYECTO
Vecinos y autoridades decidieron tomar cartas en el asunto. En el siglo
XVIII, se propuso como medida desesperada un “tajo” o canal para desviar el río desde abajo del Cerro de
la Cruz, hasta el Puente de Piedra, librando la zona urbana. La idea era simple,
pero implicaba para ese tiempo gran cantidad de trabajo, haciéndose inviable.
Esta solución se hizo muchas veces desde entonces. Hasta hace poco era recurrente
cada vez que había daños.
Lo que sí fue viable fue un muro o dique de piedra en las zonas afectadas.
Un dique, a diferencia de las presas no buscan contener el agua y almacenarla para
algún propósito. Técnicamente solo es un muro, en este caso de piedra para contener
la fuerza de la corriente desviándola para evitar la erosión.
EL TRAYECTO
El río sale de las barrancas flanqueado por Lomo de Toro por un lado y el
Cerro de la Cruz por otro, formando ahí el primer meandro en lo que hoy es la
parte trasera de la central camionera, esa orilla, todavía de cantera, no se
erosionaba. Metros adelante estaba la colindancia de la Huerta grande con el
río y desde ahí inició el dique hasta cerca del puente de la Historia interrumpido
solo por el puente Cano y el vado del Pasoancho, abarcando casi tres
kilómetros. El sistema está prácticamente completo aún, en muchos casos
cubierto por construcciones, en otras acumula tierra sobre él. Modificado o deteriorado,
sigue ahí.
Seguramente no se completó en una sola acción, hay evidencia documental
de frecuentes solicitudes de las autoridades
para “continuar las obras de contención” o reparar lo que la corriente destruía.
Fue un trabajo de siglos. Al parecer el inicio del muro en la parte trasera de
la Huerta Grande, por tener un entrelazado diferente en las hiladas de piedra
fue el más antiguo o ya estaba y se integró al sistema. (es el más bajo en altura, y más oculto, aunque no deshecho)
Es un talud de lajas encimadas con altura de un metro a dos sobre el nivel del
río, altura que va aumentando hasta ser más de cuatro metros al final de la huerta. De ahí hasta el puente Cano el talud es más
inclinado y diferente acomodo de piedra diferente, son grandes piedras bola de río,
abundantes en el cauce y traídas por cada crecida. Al menos en su parte visible, el muro no tenía cementante
para unir las rocas, encimadas sin dejar espacio entre ellas, y con cada hilada
formaban el talud, si tuvo, el agua lo había desechos desde muy pronto.
Fotografía personal. Final de la Huerta Grande, cubierto por lodo y hojas, el talud del dique. |
Cabe mencionar que el lecho del río hoy fijo está casi cubierto de
árboles, todos son de la década de 1970 en adelante, cuando dejó de correr el
agua, antes solo había matas de jara, piedras y arena arrastradas por las
corrientes lo que evidenciaba la zona donde no se debía construir, a riesgo de
perderlo todo. Los límites reales son los sabinos, único árbol capaz de
soportar los embates del agua. El cauce en la actualidad ya no se mueve, pero
anteriormente sus orillas eran muy cambiantes, dependiendo hasta donde había
llegado la última crecida.
Después del puente Cano y hasta el sabino Quemado estaba otra zona de
impacto, quizá la más fuerte, ahí se
optó por un muro recto y fue la
parte más alta del dique, unos 6 metros sobre el nivel del río, sostenido
detrás por un talud, también de piedra. En su parte superior, se hizo el nuevo
camino a la huerta Grande, con una anchura de dos metros, limitado por la barda
de la huerta del Molino, de la que solo quedan algunos tramos.
A partir de ahí, continua en
diversas formas el dique, a veces talud, a veces muro, indistintamente se ve el
conjunto de piedras, o cubierto por tierra, pero se nota perfectamente donde
está, hasta llegar al puente de la Historia.
Dique en la orilla Contraria, casi en el puente de la Historia. Al fondo, el cerro de la Venta. |
En la orilla contraria, no hubo
un dique continuo por ser zona de cultivo y menos afectada por la corriente,
solo tramos aislados que protegían el rancho del Barreno y un tramo cerca del
puente de la historia, que aún puede verse, es de construcción posterior y manufactura diferente, pero con igual
propósito; evitar la erosión de parte de la hacienda de la Venta. Igualmente,
muchas veces los sobrepasa la corriente, era una de las zonas no utilizadas
antiguamente por la incertidumbre y aunque muy amplia incluso hasta la actualidad
no fue cultivada. Hoy se construye en ella un centro comercial.
EL RESULTADO
El sistema funcionó y el río dejo de horadar las huertas y patios de las
zonas por donde pasaba, sin tanto sedimento, el río tomó un solo cauce y la isla
se integró a la zona firme de la Av. Juárez, no hay evidencias de ella, porque
desde entonces se agrandaron hacia atrás las construcciones y predios y se perdió
del recuerdo de la gente. Su última mención fue en 1901, en un plano de la
ciudad.
Nunca acabaron las crecientes de hacer daño, pero se limitaron a la
simple inundación, muchas veces el nivel del río sobrepasó la altura del dique,
pero no siguió horadando y se estableció el trazo del dique en esa orilla como
límite del cauce que no se ha movido hasta la actualidad. Incluso los
sedimentos que llegaban a sobrepasarlo, una vez secos comenzaron a nivelar el
declive original rellenando las zonas más bajas. Es probable que, de no realizarse
la obra en algún momento el cauce hubiera llegado hasta el camino Real y sobrepasado
el actual Boulevard Hidalgo. Todavía en la década de 1970, tras un par
de crecientes que inundaron el Centro de Salud, alguien propuso una novedosa - no
sabía que tenía dos siglos que había sido desechada - idea de hacer un tajo al
río, tampoco prosperó entonces, y ya no será opción para políticos modernos: ya no hay espacio para hacerla y la zona
habitada llega hasta San Pedro Ahuacatlán.
Fotografía de 1977, tomada de Versión de Provincia. El Proyecto del tajo. |
EL PASEO DE LOS ABUELOS
Por la Orografía natural, el lugar más golpeado por la corriente era el actual paseo de los abuelos, ahí el dique de pared recta y su terraplén trasero medían unos 100 metros de longitud, tenía forma algo curva en los extremos a modo de disminuir la fuerza del choque con las crecientes, entre el Puente cano y el Sabino Quemado.
Mientras el río tuvo agua
permanente hubo profundidad suficiente para practicar clavados desde lo alto
del dique. A partir de 1960, por la construcción de presas, la profundidad
disminuyó, aunque se podía nadar, ya no los clavados. Lugar favorito de
nuestros padres y abuelos que mi generación ya no disfrutó. Su fin como área de
paseo, nado y distracción se dio exactamente en 1970, cuando se trasladó el
rastro al lado del Sabino Quemado (ya desde entonces basurero clandestino) cuyo drenaje vertía directamente al río, contaminando
todo, incluso por las mismas fechas ya desfogaba, también directamente al río
el del Semanario Javeriano, construido sobre la antigua Huerta Grande.
Aunque hay quien dice que nadó
todavía en los ochenta, en esa zona, no le crean, como digo, desde 1970 fue la
zona más contaminada y maloliente por los desechos de los animales sacrificados.
Después se construyó el colector del drenaje y se dejó de verter desechos al río,
pero fue igual, ya no había agua corriente ni profundidad y aunque el rastro
fue reubicado después, el olor persistió muchos años más.
Posteriormente, en la administración
de Leopoldo Peralta, se desvió en este tramo el cauce natural del río, por un canal
excavado hacia el centro y con los desechos se hizo un terraplén junto al dique,
metros encima del nivel original y sobre él, un parque de juegos rústicos, con
troncos, que en 1989 se sustituyó por juegos metálicos que no duraron mucho, eran
poco visitados y por su soledad fueron presa del pillaje.
Fotografía tomada del informe de Jaime Nieto, 1989. El segundo parque, sobre el terraplén artificial, se habían quitado los juegos de troncos y se colocaron metálicos. La zona oscura es el río, a la izquierda estaría el dique. |
Ya en este siglo, después se
estableció otro parque aprovechando el terraplén. Una nueva barda de piedra cubrió
el antiguo dique ensanchando un metro el
camino sobre él. Esta barda sigue la
línea del antiguo muro, desde el puente Cano hasta el Sabino quemado. En el
terraplén está un espacio recreativo.
Fotografías personales, casi la misma toma junto al puente Cano. Hace algunos años y en la actualidad. |
El dique, al menos en extensión, fue la mayor obra alguna vez emprendida por los viejos sanjuanenses. Durante la Colonia se tenía el trato de los indios aportar la mano de obra y los españoles materiales y comida, en obras comunes. Tras la independencia, se continuó así por muchos años, mientras hubo indios como cuerpo colectivo, después, las autoridades locales destinaban parte del presupuesto al arreglo y reparación periódica del dique. Ya nunca fue igual. Quizá por ya estar completo, en 1911 se consigna el último arreglo a La obra iniciada al menos hace 250 años antes.
Como dije, el dique está
completo, incluso el colector principal del drenaje de esta zona, que es un
tubo metálico, está enterrado en un gran tramo dentro de él aprovechando su ubicación,
la más baja posible de la ciudad. Son
los tubos visibles en el puente Cano, que,
por cierto, no es el original que sí era de cantera y tabique con arco real de
medio punto, aunque creo que no era tan antiguo, seguramente muchas veces fue tirado
por crecidas y repuesto. Al no haber muro detrás de él era el punto
débil del sistema, pero eso ya es otra historia que se tratará en la serie de
entradas que se publicarán en seguida de ésta, no se las pierdan.
Fotografía personal. El puente Cano, modificado para el paso de las tuberías de drenaje por dentro de él, es decir, en el dique, se nota la diferencia entre lo antiguo y lo moderno. |
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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1.- La primera imagen de esta entrada es el llamado "Sabino Quemado" creo el único árbol del río con nombre propio, no es el más grande ni el más antiguo pero si lo suficientemente viejo para ser anterior a la construcción del dique, incluso, para no cortarlo se desvió el trayecto del muro para rodearlo. Se desconoce porqué fue respetado, seguramente hubo en esa parte varios más. Ya no tiene la parte quemada que le dio su nombre y sobrevivió a la contaminación del rastro a su lado y del basurero en su planta.
__________________________________________________________________ 2.- Existe en la actualidad una zona peatonal, paralela al río, usada para practicar jogging en la zona de la huerta grande, está precisamente encima del dique. Y desde el Sabino Quemado hasta casi el puente de la Historia, pasa frente al muro, siguiendo la misma trayectoria.
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3.- En tiempos anteriores, era posible acceder a todos lados, hoy, aunque hay más accesos a los vestigios, no es tan recomendable por la situación de inseguridad y la natural desconfianza de los vecinos. Recuerdo que desde el río podía uno entrar al Centro de Salud, en esa parte sobre el dique tenía una barda de poco más de un metro, con igual facilidad entraba el río, hoy ya fue elevada esa barda.
4.- Siempre prometo ser más constante, pero inicio con esta entrada una nueva serie que espero sea más continua.