Tuvo San Juan del Río, desde su fundación, cualesquiera que haya sido el año en
que ocurrió, el estatus de pueblo de Indios, lo que significaba que todos los
terrenos al interior del fundo estaban bajo la administración de su cuerpo de
Gobierno: la República de Indios que durante el siglo XVI, era la establecida en
Jilotepec. De ese lugar proceden la mayor parte de quienes establecieron el
pueblo y desde ahí se tomaron las decisiones iniciales respecto al reparto y uso
de terrenos de lo que hoy es la ciudad. Una de las características de los
pueblos de Indios era que en ellos no podían establecerse españoles de manera
permanente, ni tener propiedades, en el caso de hacerlo, era de manera
provisional y siempre con el visto bueno de las autoridades indias, sobre todo
su gobernador.
La legislación que establecía los pueblos de Indios era muy
respetada y hubo algunos que jamás permitieron la entrada de
españoles o mestizos, incluso hasta el siglo XIX. El otorgamiento inicial de
parte de la autoridad virreinal eran tierras conjuntas y al interior se
distribuían predios a los integrantes de la república. Algunos se asignaban a
los individuos en una especie de comodato que no llegaba a propiedad y era
rescindible en caso de contravenir algunos preceptos u obligaciones, otros
quedaban como comunales y eran cultivados por todos, generalmente sin pago
alguno y los productos obtenidos se destinaban a las festividades religiosas o
para los gastos del cuerpo de gobierno, que era muy numeroso. Igualmente ocurría
con los pocos edificios u obras de beneficio común, como la iglesia, la acequia
y los caminos o veredas. Sin embargo, en san Juan del Río, a pesar de que desde
la década de 1550 tenía ya una barda delimitando el territorio del pueblo, desde
muy pronto tuvo españoles y mestizos al interior como propietarios de predios.
No hay un respaldo documental de qué originó esta situación, pudiera decirse que
fue a causa de que los tenedores originales de predios murieron durante las
epidemias del siglo XVI y quedaron vacíos y por no haber más indios a quien
otorgarlos, dado que la mortandad fue mayúscula, se recurrió a españoles o bien
que por el hecho de pasar dentro del pueblo el camino real, se permitió el
ingreso de los no indios.(documentos de finales de ese siglo mencionan una
“parte pública” en la que deben restringirse los comerciantes, lo que indica que
sí había alguna apertura)
La corona española estableció varios procedimientos
para sus colonias en casos similares, cuando se dio la reducción de habitantes
indios debido a las epidemias, entre ellos uno llamado “congregación”: dado que
existían lugares antiguamente habitados, incluso desde la época prehispánica,
que se quedaron con un reducido número de habitantes, se les otorgaron tierras
en el pueblo vecino más cercano, con la justificación de que al ser tan pocos,
era difícil llevarles servicios, principalmente religiosos, la distancia media
era donde ya no pudieran escuchar la llamada a misa de la campana templo más
cercano, más lejos debían congregarse. Al parecer, a pesar de lo que se dice
como tradición, no hubo una fundación de manera formal del pueblo de San Juan
del Río, pero probablemente se estableció como tal en la década de 1550, como
parte de la encomienda de Jilotepec, con habitantes venidos de allá y
dependientes los Indios de la República establecida en ese lugar, sería hasta
muchos años después cuando se establece cierta autonomía y una república de
Indios local.
Casi desde el principio se construyó una barda cuya utilidad era
proteger los terrenos al interior de la intrusión del ganado de las estancias de
españoles que ya se habían otorgado en los alrededores. Aunque se dice que era
un muro defensivo, alto y con troneras, la verdad es que el único documento
oficial que la describe la menciona de baja altura, únicamente como referencia
de sus límites y con algunas entradas en ciertas partes, llamadas “portillos”.
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Fotografía del plano original de 1590 de San Juan del Río. Del Archivo General de la Nación. ![]() |
Reprografía tomada de Ayala, 1971 del mismo plano
Aunque hay varios planos en los que puede observarse esa barda, siempre se toma
como referencia el de 1590, por contener más detalles reconocibles. Igualmente,
sin sustento documental, se dice que al pueblo original le fue otorgado desde su
fundación un territorio consistente en 2500 varas a los cuatro vientos, a partir
del centro, que también se ha establecido convencionalmente en la hoy Plaza de
los Fundadores.
Tomando como base el plano mencionado, los supuestos del sitio
de fundación y el territorio concedido: de entrada, no corresponden, ya que debería
ser un cuadrado perfecto o un círculo. Si tomamos como base las varas a los
cuatro puntos cardinales, tres lados más o menos coinciden a lo que se conoce
históricamente, pero el del oriente, no correspondería. Aunque debe recordarse
que los planos “pintura” de la época, solo eran figurativos, nunca exactos,
haciendo un esfuerzo se puede sobreponer el área marcada por el plano de 1590 a
una imagen satelital actual y es posible localizar todos sus elementos en un
área que abarca el centro histórico y los antiguos barrios indios (que son
posteriores, pero ayudan) de la periferia, aunque no con la forma conocida.
Tomo
como apoyo para la orientación las siguientes pistas.
1.- En el extremo norte,
el pueblo terminaba en San Isidro. El vértice del pentágono irregular del plano
termina aproximadamente ahí, con el río al centro y el fin de la acequia
cercano. No puede ir más allá, porque ahí iniciaba otro pueblo: San Pedro
Ahuacatlán, dependiente de San Juan pero con territorio propio aparte.
Imagen tomada de Google 2021. Casi justo en San Isidro estaría la marca de 2500 varas al norte. |
2.- En la
barda oriente se marca la “venta de lucas de lara” fuera de la barda. Esta venta
prevaleció hasta el siglo XX como la venta/hacienda de San Cayetano. A su lado
en el plano está la entrada del camino Real, básicamente lo que hoy es el inicio
del Boulevard Juárez. Este límite es uno de los mejor establecidos, porque sí
hay elementos que indican claramente que ahí estaba la cerca. El camino pasaba
antes junto al bordo de la hacienda de San Cayetano, hoy la empresa Kimberly
Clark, luego a frente a la finca, ya entrando al pueblo, metros adelante estaba
la Garita de México, sobre el mencionado Boulevard actual.
3.- Al sur, en una de
las esquinas, terminaría detrás de lo que hoy es Guadalupe de las Peñas, que
anteriormente se llamó Guadalupe del Rincón, precisamente por estar en una de
las esquinas de la cerca, también con el río cruzando a su lado.
Imagen tomada de Google 2021. En Guadalupe de las Peñas, antes "del Rincón" señalado por la línea amarilla estaría el limite sur de las 2500 varas. |
4.- Al otro
extremo, hasta hace pocos años persistía en la zona cercana a la Normal del
Estado, un nombre antiguo para una pequeña colonia entre la escuela y las calles
de Arteaga y Pino, llamada “Portillo” por haber estado ahí una de las puertas de
la barda lo que nos indica más o menos su paso en esa parte.
5.- En el lado
poniente, el plano indica dentro algunos “cues”, es decir, el actual Barrio de
la Cruz.
6.- Hacia el sur, la barda no va más allá, porque tocaría la hacienda
de San Jacinto que siempre fue propiedad de españoles. Al oriente, como ya
mencioné estuvieron las haciendas de San Cayetano y el Pedregoso, también
propiedad de españoles.
7.-Al poniente, no puede ser más allá por ser terrenos
de haciendas o estancias españolas. (La Estancia y la Llave) Por estos detalles,
es que propongo como muy probable que esta sea la delimitación original del
Pueblo de Indios, no hay ya evidencia física alguna de la barda.
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Imagen tomada de Google 2021. Unico límite que no corresponde a los datos conocidos, al oriente las 2500 varas terminarían en la colonia San Cayetano, cerca de la Secundaria Técnica. |
Solo no incluyo
al interior al cerro de la Venta ya que distorsionaría completamente el
perímetro, al parecer se ponía en la esquina sureste como referencia, por ser lo
más visible en los alrededores. La orientación no es completamente coincidente
ente en los puntos cardinales porque de hacerlo, no corresponderían algunos
lugares. Aunque la división por barrios fue posterior, de la manera propuesta,
todo lo que conocemos de ellos quedaría adentro y correspondería.
Imagen tomada de Google 2021. Esta sería la adaptación a la actualidad de los limites marcados a los cuatro puntos cardinales, sin tomar en cuenta el del oriente. Los puntos rojos es la medida de las 2500 varas a los cuatro vientos, el punto blanco, el lugar mítico de la fundación, la plaza de los Fundadores.
Es este el
pueblo de Indios de San Juan del Río, exclusivo al menos en teoría para los
integrantes otomíes avecindados. Al parecer la exclusividad no duró mucho, y
seguramente, además de lo ya mencionado, dinero de por medio, los gobernadores
de la república india vendieron al mejor postor algunos de los terrenos
comunales, aprovechando las mortandades que casi lo dejaban vacío en el siglo
XVI.
Otra figura jurídica implantada por la corona española fue la
“Composición de tierras”, consistente en otorgar documentos de propiedad legal a
quienes no los tuvieran mediante un pago económico, lo cual era aprovechado por
los hacendados para adelantar sus límites, declarando que siempre habían sido
suyos e incluidos en la composición, este sistema fue aprovechado por la de la
Llave para generar una situación en el pueblo que se narrará al final de esta
serie de entradas. Las composiciones fueron fuente de recursos abundante para la
corona, de tal manera que las hacía periódicamente y en cada una los terrenos
cambiaron, casi siempre en detrimento de los de los indios y favoreciendo los de
españoles, quienes tenían el poder económico suficiente para pagar cada vez la
legalización del ensanchamiento de sus cercas.
El caso es que al parecer sí había venta de predios o se buscaba alguna figura jurídica que justificara la
cesión, como ocurriría en algunas zonas al sur en las que a través de los siglos
quedaron algunas de las huertas emblemáticas del pueblo, que incluso
sobrevivieron hasta el siglo XX de las que iré detallando en esta serie de
entradas, pero que, por lo expuesto en esta, fue inicialmente propiedad de los
Indios pero terminaron muy temprano, al menos parcialmente en manos españolas.
EL PREDIO GRANDE
El punto inicial del recorrido es un área que, al parecer por
sus características fue siempre zona de cultivo de los diversos asentamientos
prehispánicos, está intermedia a todos: El barrio de la cruz, desde el
preclásico hasta la conquista, Lomo de Toro y las Peñitas. Para la fecha del
establecimiento del pueblo de San Juan del Río, estaba dentro del perímetro, en
su parte sur y continuó en uso agrícola. Por obvias razones, ser lugar plano y
fértil, por ahí se trazó la acequia del pueblo, lo que aumentó su potencial. Más
adelante fue el llamado Barrio de la Concepción. (no confundir con el actual, en
otra zona que es muy posterior) Al centro del lugar, se localizó en el trayecto de la
acequia y movido por ella, el molino de los indios, mencionado en la Relación
Geográfica de Querétaro en 1582. Al llegar a la parte urbana del pueblo, se
encontraba una zona de trabajos colaterales a la actividad agrícola. Por su
importancia y la utilidad de los elementos que contenía, es indudable que los
indios la consideraran valiosa y difícilmente se desprenderían de ella. Sin
embargo, ya para el siglo XVII, al menos parte de la zona se encontraba en poder
de la Hacienda de la Llave y casi hasta la época independiente fue motivo de
disputa con la la República de Indios.
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Fotografía personal, la mención de la acequia el molino, propiedad de los Indios en la Relación Geográfica de Querétaro. |
EL NIETO DE LA MALINCHE
Para
esto, entra en acción un personaje histórico, Pedro de Quezada, el nieto de la
Malinche, que por el pleito que había hecho su madre, María Jaramillo obteniendo
parte de la encomienda de su padre (lo que luego sería la Hacienda de la Llave) y algunas mercedes de tierras otorgadas, era
terrateniente de la zona. Al parecer nunca vivió en San Juan, pero en una época
fue autoridad española en Jilotepec. En ese puesto, como autoridad, encomendero
y concesionario, menciona Ayala que, por haber ayudado en la construcción de la
presa de Huapango, lo que aumentó el nivel del río en San Juan, los indios le
otorgaron la mitad del agua de la acequia.
La única propiedad plenamente
reconocible entre las muchas que tuvo fue la después llamada Hacienda de la
Guitarrilla, junto al después barrio de Indios de San Isidro. La operación no
debió ser únicamente por agradecimiento, debió implicar también algo de
monetario. En otro negocio, también documentado, los Indios de San Juan del Río
le vendieron en 1585 el molino, no hay detalles de lo incluido en la
compraventa, pero supongo que al menos fue el acceso al agua que lo movía, de otro
modo era inútil, pero era difícil que incluyera las tierras cercanas por ser de
las más apreciadas por los indios por ser todas de riego o la acequia. Años después, Quesada cambió su zona de influencia a Querétaro y al
parecer, aunque inicialmente habían sido contrarios pero negocios son negocios,
enajenó las propiedades a algunos integrantes de la familia Andrada-
Lara-Gómez-Cervantes, ya para entonces tenedores del mayorazgo de la Llave,
entre ellas, el citado molino y ciertos terrenos. Por lo que supongo del oscuro trato hecho, desde
entonces la Hacienda mantuvo pleitos constantes con los Indios por la posesión
del molino, pero suponiendo que incluía la acequia y los terrenos colindantes.
En al algún momento debió haber un arreglo porque la posesión de la acequia
nunca la perdieron los Indios pero, por evidencias que veremos posteriormente,
hubo un reparto de terrenos del predio original en litigio, incluso, toda la
zona fue parte de uno de los barrios Indios, que no hubieran establecido uno si no fuera de
ellos, pero también estuvo la llamada Huerta Grande, propiedad indudable desde temprano de la
hacienda de la Llave, aunque el nombre es muy posterior, enclavada en esta zona,
fue al parecer un enorme terreno, que delimito en el mapa, y de ahí su nombre,
pero que posteriormente fue dividido en secciones, de tal manera que lo que
llegó al siglo XX con ese nombre ya era solo una parte de la original, siempre de
españoles, ya nunca de los Indios.
Al norte, el terreno iniciaba en la Plazuela de los Trabajos, hoy Guadalupe Victoria, al oeste, la ceja del Calvario, la hoy
Calle Reforma hasta llegar a Guadalupe de Las Peñas. Por el oeste, los
limites eran las calles de Allende, Galeana y toda la margen del río hasta
encontrarse Con el otro límite, en Guadalupe de las Peñas. En entradas
posteriores detallaré como se fue dando el acomodo, de manera que, para época de
la independencia, dentro del predio hay partes que fueron siempre de los Indios, de de la hacienda de la Llave, otros españoles y algunos que siempre
estuvieron en litigio. Mientras tanto, los fértiles terrenos se fueron
convirtiendo en productivas huertas, casi todas persistieron como tales hasta el
siglo XX.
Pocos vestigios quedan de ellas, algunas bardas o elementos, de otras
nada. pero su recuerdo y los de nuestros antecesores las convirtieron en
míticas. En lo personal, conocí todas, algunas ya no en producción, otras en
decadencia, y solo por menciones orales, pero trataré de compaginar lo
recuerdos, con la investigación histórica que los complementa, muchos de ellos
inéditos, recopilados durante muchos años y jamás publicados.
No se pierdan las
próximas entradas.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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Debido a problemas técnicos con la plataforma que publica este blog, estuve fuera de circulación un tiempo. Problemas de cuentas que tuvo que llegar a final satisfactorio para ambas partes y como dicen los abogados, es mejor un mal arreglo que un buen pleito. Así que reiniciamos. Incluso ya hasta el display donde se escribe tiene muchos cambios.
Inicio una serie de entradas sobre un tema del que casi no se ha escrito, así que como siempre, todo es original, basado en mis recuerdos, de mi familia y sustentados con una investigación histórica documental de muchos años, esto por si lo ven u oyen en otros lados, ya saben de donde lo sacan siempre.
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Antes le llamaban vagancia, hoy sería "senderismo" el hecho es que mucho de lo que escribiré en las entradas siguientes proviene de haber sido la zona, por la cercanía a donde viví de niño, donde lo practicaba, muchos detalles los vi desde entonces, algunos no los entendí en su momento y muchos otros los pude ampliar con información oral de vecinos y familiares que finalmente pude entender y apoyar con la información documental, aunque quedan muchas lagunas por la falta de archivos tempranos, de los que solo saltan algunos de vez en cuando. Por ello recurro en muchos casos a lo que redacto como "supuestamente", "supongo", "debió" etc. con objeto de llenar en lo posible esas lagunas. Como siempre digo, hay personas que saben más, mi única cualidad es que lo escribo.
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SECCIÓN COMERCIAL
Aprovechando la coyuntura de que el centro de la mítica fundación es la antigua plaza de San Juan Bautista, desde donde se midieron las 2500 varas a los cuatro vientos, comparto esta fotografía de una farmacia instalada ahí a fines de los setentas. No es una construcción antigua. Muchos años estuvo baldío y con acceso por la plaza y la calle Hidalgo, solo había algunos árboles y un promontorio de escombros de algo que si era antiguo al centro, pertenecía si no mal recuerdo a un señor de apellido Uribe. Desde su construcción fue dedicada a Farmacia, creo que hoy es una zapatería.
Nótese que todavía mencionan el nombre del Jardín Madero, que fue el oficial, desde inicio del siglo XX hasta 1981 en que cambió al actual, Plaza de los Fundadores.