El pasado 9 de abril, tuve la oportunidad de presentar una conferencia titulada "De la Aldea al a ciudad" Desarrollo de San Juan del río, desde el siglo XVI.
La presentación fue digital, con imágenes e ideas derivadas del escrito que hoy comparto, obviamente, las dispositivas contienen frases que se van desarrollando y explicando conforme al texto original. Como siempre, la redacción es original y la información es la real, no la oficial, que siempre nos han contado y que suponemos es la verdadera, hasta que se puede analizar y conjuntar ciertos datos. espero les guste, agradeciendo a la Directora de Cultura, la Lic. Aleyda Andrés la oportunidad de poder presentarme por primera vez como ponente en dicho foro.
Aquí el texto, a ver que les parece.
DE LA ALDEA A LA CIUDAD
Esta tarde haremos un recorrido por la historia de San juan del Río, con la salvedad de que habrá datos diferentes y/o no muy conocidos, en ánimo de aportar al marco del aniversario del otorgamiento del título de ciudad a San Juan del Río donde, por alguna razón durante toda su existencia casi no hubo personas que escribieran los hechos de sus tiempos o anteriores y pudieran despejar hoy las dudas de nuestro pasado. De tal manera, la historia local se ha nutrido siempre de tradiciones y relatos que, al paso de los siglos la van distorsionando y los datos reales se pierden entre agregados y acomodos.
Desde niños se nos enseña que San
Juan del Río se fundó el 24 de junio de 1531, por Nicolás de San Luis Montañez,
cacique de tula, al mando de un ejército de 25,000 otomíes, tras acordar pacíficamente con Juan Mexici, principal de
los indios locales, Se trazaron 8
calles, se levantó una capilla, troneras defensivas y se firmó el acta de
fundación.
Resulta que nada de esto tiene
sustento real, no existen documentos de ese tiempo que digan que así sucedió,
tampoco existe el acta y seguramente no hubo una fundación como tal.
Aclaro que todo lo que aquí se
diga está basado en fuentes documentales primarias, es decir lo más antiguos
que se conoce al respecto, aunque no fueron escritos específicamente para San Juan
del Río, por lo que es una investigación documental indirecta, como la
realizada por Rafael Ayala en un proyecto que le llevó toda su vida, recopilando
todos los datos disponibles en su tiempo para, en su obra maestra “San Juan del Río,
Geografía e Historia” de 1971, relatar el entonces desconocido pasado
sanjuanense, aun con imprecisiones insuperable hasta hoy. Por la forma en que
redactó, no consigna muchas fuentes, libros o documentos donde obtuvo ciertos
datos impidiendo a quienes lo estudian, abundar o ampliar. A través de los
años, he podido localizar la mayoría de los documentos u obras de donde tomó
datos, otros seguramente no se van a localizar jamás.
Por la contundencia del libro,
en décadas casi no se escribió nada más, quienes intentaban hacer historia
local se limitaron a repetirlo, muchas veces sin siquiera citarlo. Y aunque
hubo excepciones, la historia local se limitó a la copia textual. Llegada la
era de Internet, continuó así y aún en la actualidad, limitada la investigación
a Wikipedia o a googlear temas, los resultados remiten a él o lo copiado. Otra
práctica frecuente fue y es copiar algunos datos y acomodar la redacción al
gusto del escritor: plagio y piratería en combo.
En la década pasada, en lo que
llamo el extraño retorno de la historia sanjuanense, aparecieron obras que empiezan a llenar algunos vacíos de
nuestra historia o aportar nuevos datos.
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Fotografía personal. Algunas obras consultadas. |
Tras estas aclaraciones,
iniciamos el tema
El primer indicio del ser humano
en Querétaro fue localizado en San Nicolás Tequisquiapan, En una cueva del
cerro de los Bolillos aparecieron restos óseos, uno con 3,0000 años de antigüedad
que al ser fecha precerámica corresponde a la etapa de cazadores recolectores. Es
de suponerse que alrededor hubo desde entonces población nómada.
En San Juan del río, no hay restos
tan antiguos, pero en milenios siguientes algunos grupos deambulaban en las
cañadas del río al sur de la actual ciudad y al adoptar la agricultura se
tornan a pequeños asentamientos sedentarios dispersos.
Por el año 500 A.c. uno de
ellos cambia diametralmente el modo, apareciendo las primeras estructuras de
piedra en la cima del hoy cerro de la Cruz donde un grupo con influencia de Chupícuaro,
Guanajuato, aglutina a los habitantes, se nivela la cima del cerro y construyen
una plataforma ceremonial.
Con los años, se establece una
cultura local influenciada siempre por los imperios dominantes, hubo
ampliaciones y modificaciones al centro ceremonial llegando en diferentes
etapas a abarcar Lomo de Toro, Guadalupe de las Peñas, el Barreno, las Peñitas y
las colonias Fátima y Juárez. No se conoce el nombre del asentamiento, que
siempre tuvo la parte ceremonial arriba y la poblacional abajo. Ha tenido
ocupación continua hasta hoy, aunque perdió preminencia unos siglos durante el imperio
teotihuacano cuando el grupo dominante tuvo sede en lo que hoy son el Rosario y
la Estancia.
Terminado el periodo clásico e
idos los teotihuacanos inicia el Epiclásico, caracterizado por el afianzamiento
de las culturas locales que retoman la construcción en el centro ceremonial.
Sin grupo dominante dictando pautas, cada lugar se abastece y defiende por si
mismo asentándose en sitios altos y con facilidad para la defensa. Menciono algunos:
La muralla vieja, Potrerillos, Santa Rita, san Sebastián, etc.
Al finalizar el periodo, por
cambios climáticos e irrupción de grupos chichimecas, la población se dispersó
a los alrededores, la última construcción en el cerro es en 1100 d.c. aunque conservó
carácter sacro. Desde entonces el lugar decae en importancia, reducido a unas chozas
dispersas en torno al río que a la llegada de los españoles era llamado Iztacchichimeca
y aunque se dice que era habitado por otomíes, no está demostrado, para la esa
época, es una mezcla de varias etnias.
Fotografía personal. En el evento |
La otomí es una de las
culturas más antiguas del centro de México, al llegar los grupos nahuas, se fueron retrayendo y algunos volvieron
a prácticas de caza y recolección, abandonando algo la cultura mesoamericana y fueron
a lugares con poca influencia de los señoríos. Son los llamados pames, ximpeces
y jonaces, sobre todo los primeros, vivían en lo que hoy es nuestro estado, ya
no otomíes, pero tampoco chichimecas.
El término chichimeca era
usado por los aztecas para designar a todos los que no compartían su cultura,
lo que no quiere decir que no tuvieran una, el significado es “ombligo de perro”
y era una mala palabra o insulto común, raro porque ellos habían sido
chichimecas de verdad. El nombre viene porque en esos grupos nómadas, la madre
embarazada solo detenía su camino el tiempo necesario para el parto y de
inmediato emprendía la marcha, cargando al recién nacido aún con el ombligo
colgando como los perros que durante días lo traen hasta que seca y cae.
La zona de San Juan del Río
había sido parte marginal del señorío otomí de Jilotepec, tributarios de los
aztecas, incluso no había un poblado como tal, solo algunas chozas y un puesto para evitar el avance tarasco, aprovechando para
ello a los diversos habitantes de los grupos mencionados.
El nombre Iztacchichimeca, en náhuatl
era dado al actual cerro de la venta y por cercanía así se llamó también a lo que es el barrio y cerro de la
Cruz y a la zona en general. Su significado es simple, iztac: blanco y
chichimeca pasa igual, al ser topónimo se lee al revés, el chichimeca blanco o
la chichimeca blanca.
Los españoles al apoderarse de
Tenochtitlán en teoría obtuvieron todo el territorio del imperio y por tanto
del señorío de Jilotepec que terminaba en tula, Tecozautla y Huichapan, plenamente
otomíes la parte norte quedó indefinida.
La conquista fue por los
caminos conocidos junto a ambas costas, la del pacífico y del Golfo de México,
inicialmente no se tocó el centro norte. Hasta 1526, Cortés otorga la encomienda
de Jilotepec a Fernando de Cantillana, rechazada pidiendo algo mejor, la da a
Juan Jaramillo, el esposo de la Malinche, aunque Cantillana se arrepintió y
promovió juicio, no pudo recuperarla.
Viendo los españoles que existía
ordenamiento en el imperio azteca, conservaron el tributo pagado por los
pueblos dominados convirtiéndolo a encomienda, otorgadando a sus soldados por méritos
en la conquista, el trabajo obligatorio y gratuito de los indios de la
jurisdicción a condición de catequizarlos. Solo incluía trabajo, nunca tierras,
para ello debían pedir mercedes reales, una especie de comodato o permiso para
aprovecharlas, reservando el rey la propiedad.
Cabe mencionar que Cortés no
paró de conquistar territorios, apropiándose u otorgando encomiendas, al grado
que la corona debió poner como contrapeso un cuerpo de Gobierno llamado la
audiencia, uno de sus integrantes, Nuño Beltrán de Guzmán en la práctica traía permisos
de conquista y avanzó a lugares no ocupados por cortés, conquistó y estableció una
intendencia en Pánuco y por el lado contario Michoacán, Jalisco y Nayarit, estableciendo
la Nueva Galicia, con sede en Guadalajara, llamada así por ser él de Guadalajara,
España. Desde 1531 tratando de unir ambos territorios, envió expediciones
buscando una ruta entre ellas y de paso conquistar nuevos territorios.
Dos de las expediciones llegaron
a lugares con concentraciones de Chichimecas: Tlachco, básicamente lo que hoy
es Querétaro, Cincoque, cerca de Huimilpan y finalmente a Iztacchichimeca.
En Tlaxco, tuvieron un
enfrentamiento a golpes con los
habitantes, en Iztacchichimeca hallaron un altar dedicado a Huichilobos (Huitzilopochtli)
donde colocan una cruz, matan algunos indígenas y llevan a otros como
cargadores. En ánimo de conquista y teniendo facultad, otorga la encomienda de
los tres lugares a algunos allegados, entre ellos Francisco Vázquez de Coronado
y otros que no mostraron interés. Otorgó además los cercanos Acámbaro y Apaseo
a Hernán Pérez de Bocanegra, quien aprovechando quiso adjudicarse también lo
demás.
Hay que recordar que, si esos
lugares pertenecían a Jilotepec, ya había sido otorgada a Juan Jaramillo y no
era valida la encomienda otorgada por Nuño. Al haber dos encomenderos sobre el mismo
territorio el asunto llegó a juicio en 1536. Promovido por los indios de
Jilotepec contra Pérez de Bocanegra, alegando que siempre fueron terrenos suyos,
el otro que no y por tanto libres de conquista. El escrito del juicio fue
encontrado hace 20 años en el archivo de Indias de Sevilla, es la fuente más
temprana sobre lo que hoy es San Juan del Río y detalla muchos pormenores, entre
ellos:
-Iztacchichimeca era un
pequeño asentamiento formado por habitantes diversos: otomíes, pames y hasta
mexicas con cierto convenio con los aztecas
incluso años antes habían peleado juntos contra los de Michoacán.
-Sí se habían sometido a
Jaramillo en 1528, cuando llegó y corrió a unas ocho familias que lo habitaban trayendo
otomíes encomendados para cultivar las tierras. No se fueron, más bien llegaron
más.
-Varios de los testigos habían
nacido y vivido siempre en Iztacchichimeca. Otros eran avecindados recientes y
antes de la conquista pagaban tributo a Jilotepec en conjunto con Tlaxco y Cincoque.
En los cientos de páginas del
juicio nunca se nombra se nombra a San Juan del río o Querétaro como tales, ni algún
poblado, solo el caserío del Iztacchichimeca o variantes parecidas. Quiere decir que al menos antes de 1545
cuando finaliza el juicio no habían sido fundados como dice la leyenda. Menos
en 1531.
Tampoco mencionan nunca a
Nicolás de San Luis Montañez ni su ejército de 25000 hombres cuando se supone que
había pactado la fundación pacífica con Juan Mexici en 1531.
De los declarantes se llaman Juan
y declaran testigos simples, no se les da calidad de fundador a ninguno ni lo mencionan
ellos. uno de ellos habla náhuatl.
-El cacique de Iztacchichimeca
se llamaba don Diego.
-Declaran varios que en conjunto
con los de Jilotepec participaron al lado de los españoles en la parte final
del sitio a Tenochtitlán.
El juicio, tras apelaciones termina
favorable a Jilotepec y contra Hernán Pérez de Bocanegra. Así, Iztacchichimeca, Cincoque y Tlaxco quedan legalmente en territorio de Jilotepec y se otorga la
encomienda definitivamente a Juan
Jaramillo, aumentando sus tributarios así que solicita mercedes de tierra para
aprovechar su trabajo, tuvo muchas, pero nunca lo que hoy es Galindo. En ese
tiempo no había propiedad privada, solo permiso para labranza o cría de ganado,
las haciendas llegarían un siglo después, esto desecha la historia de que
Cortés le regaló la hacienda a la
Malinche, o que ella vivió en la Llave, su última mención es en 1529.
Nicolás de San Luis Montañez.
Un investigador inglés, David
Wrigth en su libro Fuentes documentales primarias del siglo XVI en Querétaro,
analiza muchos de los supuestos documentos del siglo XVI. Su análisis es sobre
Querétaro, retomo y aumento algunos enfocándolos a San Juan del río.
Sí existe un documento antiguo
llamado “Relacion de Nicolás de San Luis Montañez”
Es de inicios de 1700,
supuestamente copiado de otros anteriores, tiene en un apartado el relato
legendario de la fundación de San Juan del Río y la conquista de Querétaro Hay
4 versiones de la de San Juan y Querétaro, al menos veinte de otros lugares
fundados por él en ese tiempo, en los estados de Hidalgo, Querétaro y
Guanajuato. igualitas, solo cambiando el
lugar fundado y 80 con la misma redacción, cambiando conquistador y lugar. El
asunto es que no hay nada que demuestre que él fue conquistador o al menos
estuviera en la zona en esos años. Los indios nunca encabezaron expediciones de
conquista, siempre fueron carne de cañón a las órdenes de españoles.
La relación menciona como fecha de fundación de San Juan
el imposible año de 1502 y quienes la han leído notarán que tiene saltos en la
narración producto de ser 3 documentos distintos unidos, uno al menos escrito
por un europeo, por las menciones en la redacción.
Sí existió Nicolás de San Luis
Montañez como gobernador de los indios de Querétaro, pero hasta finales del
siglo XVI y principios del XVII. Su supuesta Relación es muy posterior a la
vida de ese Montañez Real, posiblemente redactada por algún descendiente y
presentado para obtener privilegios de las autoridades virreinales. Documentos
similares fueron redactados en Jilotepec, donde teniendo el archivo de la
provincia o referentes orales de los hechos ocurridos, tomaban datos y
personajes reales, de distintas fechas y los acomodaban a gusto del
solicitante. Cabe aclarar que nunca obtuvieron nada, quizá por la evidente
falsedad. Hay datos como el año, la
pelea en Querétaro, la incursión a parte de Huimilpan, que son verdad, pero conjuntados
a la medida deseada resulta una mentira total. Mismo caso sería el documento que
menciona que en 1555, San Luis es
nombrado capitán general, totalmente falso, no hubo conquistadores indígenas,
igual con el documento que lo da como fundador de Acámbaro y Huimilpan en 1529. Dato adicional es un terreno en Querétaro, muerto Montañez
su esposa lo reclama como particular y presenta un documento para demostrarlo, cuando
ese terreno era propiedad comunal de la república de Indios, incluso aún vivían
contemporáneos y tenían el título original y verdadero.
LA RELACION GEOGRAFICA DE
QUERÉTARO.
otro escrito oficial, del año
de 1582, la relación Geográfica de Querétaro. El rey de España manda hacer un
recuento de lugares conquistados a las autoridades de cada lugar en aspectos geográficos
y sociales para el caso de esta, la realiza el escribano de Jilotepec, Francisco
Ramos de Cárdenas.
Respecto a San Juan y
Querétaro, no menciona año de la fundación, ni a Nicolás de San Luis Montañez.
Sí a Fernando de tapia como fundador de Querétaro y a Mexici de San Juan del río,
Al redactarse fue enviado a España y no fue conocido aquí en la época antigua.
Para redactarlo llamó a los
habitantes más viejos sobrevivientes de aquellos tiempos años, pocos por las
epidemias pero dieron un gran esbozo de la cultura otomí.
De donde salió el año 1531.
En 1571, muerto Hernando de
Tapia, su hijo diego completa una relación de sus méritos como fundador de Querétaro,
esta si legalmente reconocida y las autoridades llaman para ello a testigos, uno
menciona que anduvo en ese proceso cuarenta años antes, es decir 1531.
Estos documentos oficiales y
juicios no fueron conocidos por la población común y para 1700 nadie en Querétaro
o San Juan conocía hechos o fechas de sus primeros tiempos. Los franciscanos del
convento de la Cruz, buscando recuperar el control religioso perdido ante el
clero regular, buscaron documentos antiguos relacionados, encontrando las
relaciones de Montañez y Fernando de Tapia, las acoplan y a partir de entonces,
aparece la leyenda, con intervenciones hasta celestiales cuidándose de incluir en
su redacción la cruz de los milagros que existía en el convento. Atribuyeron a
Montañez la fundación de Querétaro en 1531 y de paso la de San Juan. Anterior a
esto no hay no hay ningún escrito que mencione esto, los frailes la redactaron
y difundieron (La rea- Espinoza, Beaumont) Así se hacía nuestra historia
Para 1971, Ayala, mezcla todo
lo conocido y logró una bonita pieza literaria, ideal para interesar a los
niños, con lo que tuvo a la mano en su tiempo, en la actualidad, partiendo de
documentos que él no conoció ya no tiene sustento.
La vida real
La corona a partir de 1540
empieza a dar mercedes de tierras alrededores de iztacchichimeca, Igual, en la
redacción de ninguna merced temprana se menciona el nombre de San Juan del Río,
por no existir aún..
En 1555 el virrey Manríquez
otorga aquí mercedes a los indios de Jilotepec y llegan nuevos pobladores al único
terreno no ocupado por españoles, hoy el centro histórico y establecen parcelas de
cultivo. Tampoco de esta fecha hay acta de fundación como tal, simplemente llegaron
y se establecieron. El barrio de la Cruz, donde vivían los indígenas
originales, quedó como parte del nuevo asentamiento. Los nuevos pobladores eran
todos otomíes y ahí empieza nuestro pasado con esa etnia.
Es por estas fechas cuando
deben haberse establecido tanto san Juan como Querétaro, Ayala indica que es Manríquez
quien les da categoría de pueblos de indios, indicando que son dueños de todas las tierras y aguas. Tampoco está
localizado tal documento
El nombre de San Juan del Río,
como tal, no aparece en documentos antes de 1550, la zona se denominaba,
indistintamente “los chichimecas” y podía indicar desde Jilotepec a muchos kilómetros al norte. Hay un intento de ponerle
nombre compuesto “San Juan Iztacchichimeca” que no prosperó. Hasta llegados los
nuevos habitantes de Jilotepec y siendo el de san Juan su barrio central es que
queda como tal el nombre completo de San Juan del Río.
Así, en la segunda mitad del
siglo XVI San Juan del Río, es exclusiva de indios, con terrenos particulares y
comunales y un gobierno propio llamado la republica de Indios. No existió nunca
un San Juan del Río a la española.
No se sabe si fue primero el
camino Real o el establecimiento del pueblo, el primero de esa categoría fue de
México a Zacatecas, venía por Huichapan, Santa Rosa y pasaba por lo que hoy es
la Llave, sin tocar Querétaro ni San Juan. Seguramente ya existía un camino local
entre Jilotepec y san juan que llegaba por Guadalupe de Las peñas y la calle de
Cóporo.
Es hasta la década de 1580 para
facilitar el control de viajeros cuando se establece el definitivo camino real
por la hoy avenida Juárez pasando entre el pueblo y se establece una autoridad
española. La historia de que Sebastián de Aparicio trazó la avenida Juárez no
es cierta, el camino real de su tiempo y donde pudo ayudar en su trazo es el mencionado
a Zacatecas, por la Llave. El nuevo camino saliendo de San Juan del Rio a
Guanajuato, iba por la Estancia, Galindo, Huimilpan y el Pueblito con un ramal a Querétaro, suena
extraño pero los antiguos caminos, seguían rutas prehispánicas por poblaciones amigables,
Cincoque de haber sido en el tiempo de
la conquista el lugar más poblado de la zona, casi había desaparecido por las epidemias
y el Pueblito tenía más habitantes que Querétaro. Después vendría el trazo directo
entre San Juan y Querétaro, por Escobedo y el Colorado.
El caso es que desde pronto el
flujo de viajeros determinando el crecimiento de San Juan a los lados del camino
y llegan españoles y mestizos como comerciantes y prestadores de servicios siempre con permiso de los indios o en
operaciones de compraventa permitidas por sus gobernadores. El pueblo estuvo
dividido en 8 barrios para mejor administrar regidos todos por la republica de
Indios, primero de Jilotepec, luego una local. Tuvo como pueblos secundarios a Ahuacatlán
y San Sebastián de las Barrancas. Los alrededores, propiedades españolas se
convirtieron en las haciendas.
El trazo original del
asentamiento, 2500 varas a los cuatro vientos, incluyendo tierras comunales, en
lo particular, se establecían las parcelas de acuerdo con la orografía y respetando
los arroyos. No había sido pedido por españoles por no ser propicio para la agricultura,
pero se solucionó con una acequia que desde el río atravesaba el asentamiento regando
la mayoría de las parcelas en el actual centro histórico, las calles no rectas obedecen
a algún accidente orográfico o los arroyos que por ahí pasaban en tiempo de
lluvias.
Hasta hoy he localizado 7
sistemas de captación de agua de riego, abarcando todo el contorno, el
principal fue la acequia del pueblo, en dos ramales. El oriental la llevaba a la zona del barrio de la
Cruz, la Venta y el espíritu Santo, el del poniente al original barrio de la Concepción,
el calvario, san miguel, San Juan, san Marcos y San Isidro
Recuperado de las epidemias,
el pueblo prosperó intermitentemente en los siglos XVI y XVII aumentando su población, pero siempre circunscrito
a los limites originales. La zona agrícola con los jacales de los dueños se fue
transformando, sobre todo en los barrios junto al camino real, como San Miguel
y San Juan por la incesante apropiación por españoles que construían casas de
cal y canto y casonas. Ya en el siglo XVIII había una zona urbana con mayoría española
y mestiza, calles trazadas en forma recta y casas a la española. Aunque no dejó
de haber indios en cualesquiera de los barrios, se fueron relegando a donde
eran exclusivos como la Cruz, el Espíritu Santo y san Isidro conservando sus
milpas con jacales entre ellas y veredas o magueyales para intercomunicarse.
El paso de la acequia por la
ciudad determino junto con el camino real, los ejes a partir de los cuales se
trazó la fisonomía actual de San Juan del Río. Aprovechando el agua de riego a
las parcelas, en la zona ya urbana, las casonas tuvieron un patrón definido, al
frente las habitaciones, y detrás, junto al canal de riego, una huerta o cultivo de hortalizas, muchas
sobrevivieron hasta hace poco.
En la constante de
urbanización, a principios del siglo XIX, San Juan del río, tenía solamente una
calle larga y algunas otras a medias, con techos de teja y chozas. Para 1821,
con la independencia nacional, al ser ya todos iguales, acaba la república de
Indios y las propiedades individuales que conservaban en el centro fueron a dar
pronto a manos mestizas, las tierras comunales se repartieron y corrieron igual
suerte. Así, quedó establecida de manera definitiva una zona urbana con
mestizos y españoles y los barrios periféricos exclusivos de indígenas, aunque aún
ahí, la cultura otomí se perdió en pocos años.
El canal de riego se
conservaba, atravesando al aire libre todo el pueblo, que para 1829 fue
declarado villa. Las corrientes de urbanismo de años posteriores pedían evitar que los canales de riego pasaran al
aire libre por los pueblos, como ocurría aquí, incluso en el epicentro es decir
donde se cruzaban el camino real y la acequia, personas y carruajes pasaban sobre
la acequia en un pequeño puente de madera al que se llamó la puentecilla. Así
que se empezó a cubrir en la década de 1840 la acequia principal y muchas de
sus derivadas, a veces solo con lajas encimadas otras con bóvedas de ladrillo.
Así, desapareció de la vista en muchos tramos aunque el flujo de agua continuo.
Al interior de las casas fue igual y en poco tiempo en el imaginario colectivo
desapareció la memoria del trazo completo, aunque nunca se olvidó del todo.
Para 1847, en plena invasión norteamericana,
San Juan recibe el nombramiento de ciudad, aunque en realidad seguía en la
misma área del trazo colonial: una calle larga, una de personas importantes, 2 plazas y muchos terrenos intermedios
de cultivo o baldíos.
Llegado el siglo XX, con la
apropiación federal del agua, la actividad agrícola casi desapareció en el
centro, las huertas dejaron de ser importantes y la acequia solo surtía a
pedido. Se crea el distrito de riego 23 surtido por pozos profundos aprovechando
loa viejos canales en la zona agrícola.
Con el crecimiento poblacional
y de servicios, San Juan del río en 1977 ya era una verdadera ciudad funcional,
paradójicamente en ese año se cortó para siempre el flujo de agua a los
canales, ya completamente ocultos o entubados. Pocos recordaron que el agua que
corría por ellos le permitió a San Juan ser pueblo, villa y ciudad.
José Luis Hernández Peña
EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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En esas cosas del destino, resulta que en el programa cultural de feria, tendré tres intervenciones, dos colectivas y una personal comparto para que agenden y en lo posible puedan acompañarme. Todas en el Foro del Portal del Diezmo
El jueves 23, a las 10 de la mañana participaré junto con algunos estudiosos de la historia local, en un panel, me toca la parte de la historia virreinal. Aunque es un evento escolar, en el que participo por ser uno de los objetivos del blog, la entrada es libre, puede asistir público en general.
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El domingo 26 a las 6 de la tarde:
Presentaré de manera individual una conferencia titulada "Los legendarios túneles de San Juan, de la utilidad al mito" en la que disertaré con datos reales el origen de las historias populares al respecto, con abundante información e imágenes inéditas y los asistentes podrán formarse un juicio objetivo sobre la realidad de lo que se cuenta de ellos. Recuerden que la información que manejo no la hallarán escrita en ninguna parte como tal, solo aquí podrán saber la verdad verdadera, como dijeran por ahí.
por un malentendido, en el programa de feria menciona que la conferencia es el desarrollo de San Juan del Río, desde el siglo XVI hasta el presente, y si se hablará en esa temporalidad, pero respecto al tema mencionado. Supongo que en la publicidad oficial se consignará en dias posteriores el titulo correcto