LAS HUERTAS 5: LA HUERTA DEL MOLINO, DE LOS GUERRERO O EL
VIÑEDO
Fotografía Personal. Al terminar Allende y Galeana. Casona del Molino, acceso a la huerta del mismo nombre |
Continuo el recuento de las viejas huertas sanjuanenses. Mucho de este contenido fue publicado en la entrada de la remoción de la escalera que bajaba de Melchor Ocampo al fraccionamiento el Molino, agrego algunos datos históricos hallados recientemente.
ANTECEDENTES:
Como mencioné al inicio de
esta serie, todo indica que la Huerta Grande original, fue un predio desde el centro de la ciudad (Plazuela Guadalupe
Victoria hasta Guadalupe de las Peñas) y por ello aunque inicialmente todo el
pueblo fue propiedad de los indios, tuvo al sur y dentro de la cerca que lo
delimitaba, esa propiedad del mayorazgo de la Llave, posiblemente derivada de
la venta del Molino de los Indios a Pedro de Quesada que luego retomaron por
razones desconocidas generándose un pleito que debió solucionarse con el
reparto de los terrenos adyacentes correspondiendo a los españoles lo que denomino
la “Huerta Grande” original cuya división formaría las míticas huertas
sanjuanenses. Entre ellas está:
LA HUERTA DEL MOLINO
Al abrirse el Bulevar Hidalgo en 1969, se afectaron 3 emblemáticas huertas sanjuanenses: la Viña, el Molino y la Huerta Grande, cortándolas casi por su centro, así, fueron conocidas por la gente común ya que, aunque habían sido un siglo antes terrenos casi públicos, para entonces ya estaban completamente cerradas, a las que solo se accedía por invitación o robo. La del Molino que, aunque muchos ya no la recuerdan, quizá por estar entre dos más famosas, por extensión fue la mayor al sur de la ciudad.
A partir de mediados del siglo XIX, son comunes los relatos de viajeros que al pasar algunos días en la población o recorrer sus alrededores, fueron a dar a la Huerta Grande y parte de ellos correspondería al Molino. Dice Guillermo Prieto en sus viajes de orden suprema.
” La Orilla del
Río San Juan que ciñe con una faja de esmeralda y flores la pintoresca
población, es en extremo alegre, y como para Querétaro la Cañada, para San Juan
la orilla del río es su lugar de recreo, su poesía, y el nido de recuerdos y de
amores de aquellos habitantes.” …. “Esta orilla, como se ha dicho, es una
calzada que va culebreando con la corriente del río; pero tan fértil, tan
aromática, tan llena de árboles frutales y de flores que, sólo halagado por su
perspectiva, refrescado por su ambiente, acariciado por sus aromas, se podría
tener una idea clara de lugar tan agradable. La arboleda y el jardín los forman
una serie de huertas cultivadas con particular cuidado por los dueños de las
casas vecinas, que se ven entre los árboles con su apariencia humilde, pero
respirando bienestar y alegría”. Agrega que para llegar atravesó algunos callejones muy retorcidos,
seguramente refiere la hoy calle de Allende, también menciona que entre las
huertas no había bardas y en la calzada entre el río y ellas había bancas de
piedra para el descanso. Supongo que las altas bardas que hubo son de fecha
posterior.
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Imagen de 1968. luego de la casona del Molino, junto al río 1.- Puente Cano 2.- Barda poniente de la la Huerta del Molino 3.- Dique del Río. 4.- Antiguo Camino a la Huerta grande |
Al poniente una barda de piedra sobre el
dique del río que al hacerse ganó una gran extensión de terreno firme y fértil
ya que antes la corriente inundaba una parte. Toda esta sección estaba en
promedio 3 m bajo el nivel actual del B. Hidalgo que es precisamente la del
dique, aparentemente hoy las construcciones tienen el mismo nivel, pero puede
constarse que varias mueblerías ahí instaladas tienen sótano, la primera en
construirse, a inicio de los ochenta, de unos españoles de apellido Da Luz
sufrió todavía inundaciones cuando el río tenía creciente y se filtraba el agua
a través del dique hacia el sótano).
Al oriente por la barda de contención de las Peñitas que la separaba del antiguo camino Real al Rodeo, o calle de Cóporo, hoy Melchor Ocampo.
Al sur por el arroyo Cano; estando del otro lado el terreno de Don Romualdo Mejía, la Huerta Grande y la huerta de la Palma.
Al norte por una barda de piedra con la huerta de la Viña. Supongo que originalmente las casas de la acera sur de Allende, de Hidalgo hasta Galeana también fueron parte, pero al colindar con la zona urbana pronto cambiaron a viviendas. Estos límites hoy son difusos, pero por haberlos conocido antes de que fueran urbanizados puedo establecerlos exactamente con los indicios que quedan.
Fotografía personal. Paseo de los abuelos. Sobre el antiguo dique, ya modificado, en blanco la antigua barda poniente de la Huerta, parte trasera de la zona de mueblerías |
Fotografía personal, Limite sur d la huerta, el puente y Arroyo cano. Al fondo la actual escuela comercial que se toma como referencia |
Fotografía personal. Limite oriente de la Huerta, con restos de la antigua barda que delimitaba el camino real al rodeo, hoy calle Melchor Ocampo. |
Nace Boulevard
El Boulevard Hidalgo fue la
primera avenida moderna de la ciudad, planeada para facilitar el acceso al
centro de la ciudad a los autos que transitaban por la Autopista México –
Querétaro. Se trazó y construyó en una sola etapa y tiempo récord con todos los
adelantos modernos de entonces; doble carril y sentido, pavimento,
guarniciones, colectores de lluvia,
alumbrado de luz mercurial, nombre francés, camellón y larga lista de etcéteras a partir de 1967. (Excepto por avenida Juárez, pavimentada por ser parte
de la carretera Panamericana y algunas con adoquín, en ese tiempo una calle
decente se consideraba así si tenía empedrado y eran pocas, la mayoría fuera
del centro se reducían a tierra vil o vulgares arroyos)
Tanta
maravilla sin embargo, importó poco a los posibles visitantes y era difícil que un auto
transitara al interior de la ciudad y en sentido contrario aún menos, los pocos
que había no tenían razón de ir a tales parajes así que durante mucho tiempo
sobre el costoso pavimento hubo poco tránsito, solo ocasionalmente se veía
pasar a los escasos estudiantes del seminario Javeriano que tuvo la primer
entrada hecha en esta calle, después se construyó junto al Seminario la ahora
vieja clínica del Seguro Social y un negocio de venta de autos (MAGUESA) , junto
al arroyo Cano, ya entubado bajo el pavimento
que sería la primera construcción moderna dentro de la huerta del Molino
En la sección junto al río había árboles frutales: aguacate, pera, mora,
uva y el único que del pueblo de granadas chinas; en el lado contrario bajo las
Peñitas quedaban en los 70s restos de un
cultivo en forma que dicen fue durazno y anteriormente uva. Dispersos hubo moras
y aguacates que poco a poco se fueron secando. Desde entonces, ya sin riego y
la protección de las bardas fueron descuidados quedando como terrenos baldíos.
A mediados del siglo XX, el sistema agrícola de esta huerta cambió de puramente
frutícola disperso y algunas partes de maíz
como se acostumbraba con anterioridad a cultivo intensivo de frutales.
Bajo la barda de contención de las Peñitas y junto a las que la separaba de
la Viña, existía una extraña construcción que aparentaba ser una casa normal de
dos plantas con puertas y ventanas, ya estaba en ruinas en 1973, invadida por
maleza y carrizos que salían por todos
los huecos. A su lado sur se veían restos de otras habitaciones. Encima de ella
la acequia tenía una compuerta de desvío que por la fuerte inclinación de la
ladera no permitía como en otras partes desviar el agua directamente, se tuvo
que hacer una rampa para que el agua bajara sin erosionar; hecha de ladrillo y
mortero de cal conducía metros abajo a otro canal que desembocaba al segundo
piso de la casa que en esa fecha aún
tenía visibles tres fachadas, aunque la de la ladera casi cubierta por derrumbes. Todo indica que nunca tuvo techo la
primera planta y el de la segunda se derrumbó, ahí llegaba el canal a un túnel
vertical adosado a la pared desde el segundo nivel. Dentro había un aparente sistema
de compuertas para direccionar el agua (la maleza y basura acumuladas no
dejaban ver el piso). Apenas recientemente pude averiguar de esta casa, será tema
de otra entrada, solo adelanto que fue de inicio del Siglo XX.
Con la central Camionera en el B. Hidalgo y ser común que las personas
llegaran caminando, algunas tomaban atajo por la calle de Cóporo, al terminar
las viviendas justo sobre la casa que se acaba de detallar iniciaba la barda de
contención de las Peñitas que aún conservaba un metro de altura que era
necesario saltar, ya en el otro lado, con ayuda de un viejo guayabo, se descendía
por la ladera, saltar la acequia, bajar junto
a la casa, llegar al terraplén, cruzar la ex pista de motos y por fin al
Boulevard. Al principio era dificultoso,
pero con el paso constante, la barda fue desapareciendo, dejando acceso libre y
se formó un sinuoso caminito. El municipio, como siempre previsor, advirtió el
sufrimiento de la gente y construyó una escalera de piedra y una casi calle de
Cóporo al B. Hidalgo para que la gente bajase cómodamente, sin brincos, vueltas
ni mucho menos apoyos en el guayabo, talado sin miramientos. El terraplén que era muy visible ya no
existe, fue retirado con maquinaria, junto con gran parte de la ladera para nivelar
la colonia.
El material removido, piedra, tierra, compuerta y la rampa se tiró sobre la casa canal que posteriormente
se derrumbó. La escalera cortó para siempre el ya escaso caudal de agua que
corría por la acequia, al menos de lluvia y secó media docena de árboles de mora
que estaban casi para llegar al Boulevard. Al costado de la casa, todavía en
1980 quedaban restos de un canal que llegaba hasta Allende, los derrumbes no
permitían ver si provenía de los canales internos de la casa o directamente de
la acequia. En 2006, junto a la escalera todavía quedaban restos de la
compuerta y la rampa. Siendo la casa solo un montón de piedras y basura, los
dueños decidieron removerlo y en la ladera, pudo verse en lo que había sido la
parte baja del único muro restante de la casa, mamposterías al parecer de
canales y junto a la viña, vestigios de compuertas internas.
En la casona de la calle Allende, casi frente al árbol antiguamente llamado “sabino quemado”, estuvo un molino y de ahí el nombre, la casa cumple los requisitos arquitectónicos para tal fin, Si el líquido llegó ahí desde la acequia atravesaba casi 300 metros en plano, con la posibilidad es que la rueda fuese semi enterrada o que estuviese en el predio de enfrente, donde luego fue el rastro, hoy cárcel y se moviera directamente por el río. A finales del siglo XX y principios del XX, este molino llamado “la Luz” tuvo como propietarios a los señores Celestino Mancilla y Antonio G. Rebollo (1898)
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De la huerta como tal el propietario más antiguo (1928) que he localizado es el Sr. José ángel Guerrero. (Padre de Librado Guerrero Ramírez, panadero de antaño y abuelo de Ángel Guerrero Martínez, famoso aficionado al Beisbol cuyo nombre lleva el estadio municipal) Se conservó en la familia ya que para el año de 1967, cuando se hace el trazo del B. Hidalgo, el propietario era Guillermo Guerrero, también mencionado como donador junto con su esposa Josefina Velarde, para uso del pueblo en algún año anterior cercano del pozo de Guadalupe o fuente de aguadores ubicado al lado de la casona del molino entremetida en las fachadas de Allende.
Aunque idea municipal, el b. Hidalgo fue ejecutado por el gobierno
federal, se concibió como un “libramiento” en el cual el comercio pudiera instalar
locales para atraer a los viajantes que habían dejado de circular por el centro
en la antigua carretera panamericana, los turistas nunca llegaron y por casi
una década, la zona comercial fue un fracaso, supongo que se pensaba que los
terrenos iban a ser casi regalados pero los dueños los cotizaron altos, quedando
todo en sueño. Los propietarios de
huertas solo cedieron el terreno para la vialidad y banquetas, pero conservaron
el resto seguramente en la idea que todo seguiría igual y aunque divididos en
dos partes, conservarían su esencia agrícola. No fue así, el área siempre fértil
por tener al lado el beneficio del riego por la acequia de riego, sufrieron
cuando se cortó el suministro tras cuatro siglos, algo que nunca previnieron
como los dueños de otras huertas que ya contaban con bombeo de pozos profundos y
el invertir en ese momento no fue opción.
Así, como las otras, la huerta del Molino paso a secarse al mismo tiempo que sus últimos
árboles. De los duraznos y las vides
quedaron por muchos años sus pies muertos y casi simultáneamente dejó de
funcionar la productiva granja avícola, instalada en el viejo local del molino por
otro Ángel, este de apellido Guerrero Olloqui.
Solo hasta la década de los ochenta se urbanizaron las dos secciones:
junto al río, con locales comerciales, que ya no turísticos y al otro extremo,
se creó el actual fraccionamiento, llamado cómo más, el Molino.
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Recreación personal. Detalle del Sabino gigante al fondo de la actual escuela Comercial y otros elementos mencionados. Se aumento el tamaño de la compuerta y la noria para que fueran visibles. |
Fotografía personal . En la zona publica del fraccionamiento el molino. Las rocas son el único resto del terraplén que hacia subir el nivel del suelo más de un metro. |
Anteriormente mencioné el extraño terraplén que estaba un poco debajo de las Peñitas, completamente plano y bien delimitado. Inicialmente pensé que era más antiguo; un terreno comunal de los indios o de sus milpas para ayuda a la iglesia, pero luego encontré que antes la ladera llegaba hasta ahí y solo al construirse el camino y la barda de contención al iniciar el siglo XX se puedo ganar ese terreno plano a un metro encima del nivel del resto, con una mampostería de piedra. Por no ser original, esa sección no tenía derecho riego de la acequia y al solicitarlo el dueño en 1926 se le indicó que debía ser por el acueducto, previa tarifa, mucho mayor, quizá por ello se buscó regarlo a través de un pozo cuyo resto era la noria mencionada junto al sabino al sabino gigante. No hay datos si esa parte se cultivó. En su última época estaba invadido por carrizo. De ese terraplén solo quedaron dos rocas de su mampostería, tan grandes que no se pudieron mover más, hoy están en la parte pública del fraccionamiento.
Suena extraño narrar en primera persona sobre un lugar del que no queda casi nada de lo narrado y sin embargo, tuve la fortuna de conocerlo a detalle por vivir de niño y adolescente cerca del lugar, tiempo que parece poco pero es una de las señales que la urbanización fue más acelerada que el transcurso de la vida de quienes estábamos en ella en la década de 1970, esto a pesar de que ya no nos tocó el apogeo de esta huerta como frutal y no tenía ninguna construcción excepto el local del molino y la del canal. Hoy solo queda un lote libre alguna en toda la gran superficie que abarcaba.
Para más información sobre esta huerta, y fotografías, dar clic en el siguiente enlace:
http://iztacchichimeca.blogspot.com/2020/04/no-solo-una-escalera.html
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Disculpándome por la tardanza de esta entrada, se las presento, espero en la siguiente no tardar tanto. Recuerden que es una serie, ya con cinco entradas sobre estos emblemáticos lugares que muchos vimos todavía, hoy cubiertos por el asfalto._______________________________________________________________
SECCION COMERCIAL (mucho)
Aunque ya lo había prometido y no había sido posible, espero avisar pronto de la venta de mis libros repetidos de historia de Querétaro y San Juan del Río, trataré que sea en el mes de junio. Son ejemplares en diversos estados a precios módicos, entre ellos algunos emblemáticos. Para que vayan haciendo un guardado. En la próxima entrada incluiré algunos de los rótulos. son casi 200 ejemplares que ya tengo repetidos o que he hallado por ahí, no son de remate y no puedo regalarlos, pero son precios mucho más bajos de los que salen en mercado libre, aunque la mayoría no se hallan ya en ningún lugar. Será al precio que yo los compré más un poco más solamente.