LOS LEGENDARIOS TÚNELES DE SAN JUAN DEL RÍO
El año pasado presenté esta conferencia como parte de los eventos de feria, para quienes no asistieron y estén interesados en el tema, comparto el texto que tomé como base, así como algunas de las imágenes de apoyo, esperando sea de su agrado y despeje algunas dudas al respecto.
Siendo
San Juan del río una ciudad con casi 500 años de existencia, a pesar de su modernización,
aún quedan en ella, viejas casas, casonas y elementos arquitectónicos visibles
o enterrados, persistentes de su pasado que alimentan las leyendas cuando en el
actual centro histórico, que fue el perímetro aproximado del pueblo de indios
original, se encuentran pilas, norias, pozos y canales o muros que a ojos
actuales parecen no tener sentido y por ello es común atribuirles un carácter
fantástico reuniendo en torno, elementos ideales para ello: Misterio, tesoros y
delitos. Esos neo mitos o leyendas suburbanas se extienden incluso a elementos
similares en la periferia y comunidades.
Especialmente
en lo que se refiere a los llamados “túneles” que atraviesan la ciudad, hay algunas
constantes en lo relatado o sus explicaciones, sean los ubicados en el centro,
la periferia y comunidades:
1. Fueron
construidos en la Revolución o en la Guerra cristera.
2. Su
función era esconder tesoros y personas, en las mismas épocas.
3. Comunican
todos los templos de la ciudad.
4. Eran
ocupados por los sacerdotes para huir o visitar a las monjas.
5. Todos
se dirigen al cerro de la Venta.
6. Siempre
hay fetos en su interior.
7. En la
Llave hay muchos túneles usados por antiguos dueños para esconder sus tesoros.
Como
toda leyenda, algo los originó, algo tenían de cierto al inicio, pero en la
incesante transmisión oral se ha distorsionado la información al grado que
todas las versiones parciales terminan siendo falsas.
La
explicación es más sencilla; a continuación, se expondrán algunos elementos que
clarifiquen el asunto y algunas conclusiones para que ustedes saquen las
propias, esperando sean menos diversas que las mencionadas arriba y para ello, hay
que remontarnos casi quinientos años atrás.
En
el primer tercio del siglo XVI, lo que sería San Juan del Río se conformaba
apenas por unas cuantas chozas al sur de la ciudad, habitadas por pames,
otomíes y mexicas en cuyos alrededores, desde 1540 el gobierno virreinal otorgó
mercedes de tierras a españoles y una década después terrenos a los indígenas
de Jilotepec, correspondiendo a éstos
últimos la única zona libre para entonces, lo que hoy es el Centro Histórico,
un cuadrado dicen de 2,500 varas a los cuatro vientos a partir de la hoy plaza de
los Fundadores. Con los pocos indígenas locales y los recién llegados se
constituyó el pueblo de indios de San Juan del Río.
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Recreación personal de la zona de San Juan del Río en el primer tercio del siglo XVI El rombo representa la hoy plaza de los Fundadores y la línea azul, el trazo de la acequia . |
EL LUGAR
Es
una especie de meseta formada por deslaves del cerro del Pedregoso hasta el
máximo avance histórico del río que luego de un breve declive termina precisamente
en él.
La
meseta está formada por varias capas: una ligera de tierra vegetal, un
afloramiento de cantera morena, tepetate y delgadas rocas impermeables. En algunas
partes las capas se invierten y no tienen necesariamente el mismo orden.
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Esquema personal, algunos ejemplos de la disposición del suelo en el hoy centro histórico. |
El
suelo de ese espacio no era propicio para la agricultura temporalera, ocupación
principal de los nuevos habitantes quienes repartieron en lo particular los
terrenos otorgados, asignaron tierras comunales y salvaron la aridez del suelo
a través de un sistema de riego con agua tomada del cercano río para hacer
productivas sus parcelas que al paso de los años se hicieron muy fértiles.
Este
canal llamado Acequia del Pueblo, Acequia Real o Acequia Madre, por seguir el
nivel descendente del terreno cercano al río, fue fácil de trazar de manera que
la mayoría de los nuevos habitantes tuvieron riego constante en sus parcelas.
Años después con ellas se formaron los ocho barrios del pueblo, cuidando ser tocados
por la acequia de forma permanente y el resto aprovechando los torrentes de
lluvia.
Estamos
hablando aquí del agua para riego, la potable inicialmente no fue problema. Por
la disposición de las capas del suelo, a veces a poca profundidad, (dependiendo
donde estuviera la capa impermeable) casi en cualquier parte del pueblo era
posible hacer pozos.
Las
parcelas se delimitaron por accidentes orográficos, principalmente el paso de
arroyos de temporal que siempre se respetaron y hoy son las calles de trazo
irregular o rectas del centro que se dirigen al río, casi todas alimentadas por
la acequia que desde el río las atravesaba como canal al aire libre.
La
acequia tuvo 3 etapas de construcción: La inicial, la Acequia Real y la
moderna, solo diferenciadas en su inicio en el río, cerca de la actual central
camionera. El primer documento que la menciona es de1577 y ya aparece en el
mapa de 1590.
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Plano de 1590. La línea azul gruesa es el río y la delgada la acequia. |
EL RIO
A
pesar de lo que románticamente se dice, el río San Juan nunca tuvo corriente
permanente abundante, solo en época de lluvias y dependiendo el funcionamiento
de la acequia de que hubiera caudal suficiente para alimentarla se subía el
nivel del río por medio de un dique de tierra y piedra, apenas de altura
suficiente para que el agua ingresara al canal.
De
la primera acequia no hay vestigios de su inicio, si de las otras y del
trayecto común queda mucho enterrado, oculto o azolvado.
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Fotografía personal. En el Río San Juan, túnel tapiado por donde entraba el agua al sistema de la acequia una vez que subía el nivel en el dique. |
La
acequia avanzaba hacia el norte por un canal excavado en tierra con medidas
variables según el terreno que cruzaba, pero en general eran 2 metros de ancho
y poco más de uno de profundidad, en medidas antiguas un buey de agua, un
frente de al menos 1.5 metros, sin velocidad. Tiene longitud total de 5 kilómetros
desde su inicio en el río cerca de Guadalupe de las Peñas hasta su final en el
barrio de San Isidro. Solo en partes se reforzó con piso y paredes de piedra,
pero inicialmente siempre estuvo descubierta.
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Entre construcciones modernas, la barda que contenía la acequia en algunos tramos. en este caso. pasaba descubierta, a la derecha de las piedras de cantera. |
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Canal principal de la acequia, en este caso entubada y con registros redondos de concreto. |
Es solo una acequia principal, pero de ella derivaban canales secundarios más pequeños y de ellos otros terciarios cubriendo todos los rumbos del pueblo, excepto al oriente, ya que por la gravedad no podía subir el declive.
Las
derivaciones, siempre menores que la principal, se llamaban caños y cañitos. El
mayor de estos es el del Chirimoyo, cada uno tenía nombre: De Reyes, Salitrera, Plaza de toros, Academia,
Santa Rosa, Cadena etc.
De
ser todo el pueblo parcelas y chozas dispersas entre ellas, al menos en las
cercanías del camino Real desde el siglo XVII, los indígenas fueron vendiendo
terrenos a españoles y mestizos que construyeron en ellos casonas de cal y
canto y trazaron calles rectas siempre aprovecharon el paso del agua para
huertas y hortalizas. Igualmente aparecieron los mesones, iglesias y conventos.
Tuvieron todos agua de riego.
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Recreación personal zona de Avenida Juárez y 16 de septiembre a Inicio del siglo XIX. La acequia cruzaba al aire libre y se cruzaba con un puente de madera llamado "la puentecilla", |
Al funcionar el sistema por gravedad, una vez con agua en el canal no se podía detener, o pasaba a las milpas o seguía al río. Igual, si llovía en una parte cercana, entraba a la acequia y podía ser aprovechada. El paso de agua se regulaba a través de compuertas llamadas bitoques.
Toda
la época colonial, el control del canal fue de los indios que la distribuían de
acuerdo con la capacidad del sistema por tandas y dos veces al año la limpiaban,
reparaban y adecuaban. Tras la independencia, el canal paso a ser municipal,
mantenido por una comisión de usuarios que distribuían su reparación; en la
ciudad los dueños de huertas y en el campo los de parcelas. En la primera mitad
del siglo XX, la administraba el municipio a través de pago por horas y la
reparaba un funcionario especial. En la segunda mitad de ese siglo quedo el
control en la secretaria de Agricultura y Recursos Hidráulicos, en cuyas
oficinas de la calle Hidalgo, se pagaba por horas su disposición a través de la
presa Lomo de Toro donde estaba la compuerta que la soltaba a la ciudad. Aún
hay en la ciudad personas que dispusieron de ese servicio.
DE CANAL A TÚNEL
Hasta
1840 el canal pasaba al descubierto por todo el pueblo. En las calles que
atravesaba, se pasaba encima sobre tablas, pero a partir de entonces se empieza
a cubrir en la zona urbana para facilitar el paso de los habitantes en casi
todas las calles donde pasaba; Allende, Hidalgo, Galeana, Juárez, 27 de
septiembre, Aldama, Abasolo y Matamoros resultando así un canal cubierto, no
túnel, aunque parezcan lo mismo. En las afueras y la zona agrícola siempre
estuvo descubierta.
La forma de cubrir su paso en calles pequeñas fue con puentes de mampostería y en las de mayor tráfico por vasos comunicantes con paredes de cantera de manera que quedaba oculta a la vista.
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Esquema personal. Vaso comunicante para pasar de forma subterránea el canal de un lado a otro de una calle. |
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Acequia principal, encajonada en bóveda de ladrillo y aplanado de cemento |
Igual
ocurrió al interior de las casas por donde pasaba el canal principal o los
derivadores, se cubrieron con diversos materiales o se encajonó en bóveda de
ladrillo, dejando solo algunos puntos descubiertos para sacar el agua, abrir o
cerrar las derivaciones y su mantenimiento.
Pasado
el tiempo esas casonas se fraccionaron y desaparecieron las huertas. Los
callejones traseros o laterales por los que pasaba la acequia se anexaron a las
viviendas luego nuevos habitantes construyeron encima, aunque seguía corriendo
agua hacia la zona agrícola y las cada vez menos huertas urbanas, el flujo disminuyó
conforme crecía el distrito de riego 23 hasta cortarse definitivamente en 1977.
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Fotografía personal. Uno de los canales secundarios. |
Tras
perderse de vista el canal, inicialmente todos recordaban su paso y función,
pero con el tiempo fue desapareciendo de la memoria colectiva lo que se acentuó
al dejar de funcionar, aunque gran parte de ella existe aún, vacía de agua,
poblada de leyendas. La mayoría de las historias fantásticas se multiplicaron
al aumentar la población foránea que no tenía conocimiento del pasado de la
ciudad y no hubo quien les explicara la función de los aparentes túneles.
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Fotografía real de un vaso comunicante, en este caso de uno de los cañitos, subterráneo y cubierto con lajas de cantera. |
ALGUNAS CONCLUSIONES
-No
son túneles sino canales cubiertos. Al dejar de correr el agua, cada
propietario cerró su paso con bardas en los límites de su casa y seccionados
parecen sótanos o refugios para ocultar o huir.
-La
acequia principal y la mayoría de los canales secundarios son del siglo XVI, en
la época moderna se construyeron solo algunos secundarios o terciarios muy
pequeños.
-Solo
en la principal, partes del Chirimoyo, el de Reyes y el cañito a Santo Domingo
era posible el paso de personas, a veces a pie mayormente agachados.
-Por
no tener los propietarios control sobre el paso de agua no pudieron servir de
escondite, ni tránsito. Entrar era una trampa mortal porque podía llover en
otra parte del sistema e inundar adelante.
-Por
el caudal de agua de la principal, no pudieron ser escondite para tesoros, aun
sin velocidad, el paso de agua podía mover piedras de moler que pesan toneladas,
los tesoros por muy abundantes serian arrastrados fácilmente. Igual, si hubiera
habido fetos, nunca se hubieran acumulado ni hallarse siglo después.
-Sí
llegaban a todas las iglesias, pero son cañitos, ningún sacerdote, por muy
pequeño o lubrico pudo ir en ellos a visitar monjas.
-Por
la gravedad, todos se dirigen al río, pero no al cerro de la Venta, no había
tecnología para cruzarlo por abajo y no hubo un Chapo colonial.
-Sin
agua corriendo, cada propietario que conocía los canales les dio el uso que
quiso, a: cava, bodega, sótano, incluso refugio momentáneo, también fueron
usados como baños públicos, drenajes y para riego de árboles en calles y
avenidas.
-En
la Llave existió un sistema integral de presa, pozos por bombeo, canales y
tubería subterráneos y diques o puentes de vigas en el río San Juan, sistema
que funcionaba por haber un dueño de todo, al convertirse en ejido y dividir
los terrenos, las partes que quedaron en cada uno no tienen sentido ni
utilidad, el propietario que construyo el sistema era accionista de los
principales bancos nacionales, difícilmente escondería ahí sus tesoros.
Esporádicamente
cualquiera pudo construir un escondite subterráneo para lo que quisiera, pero en
la antigüedad el nivel freático era muy bajo y lo hubiera inundado pronto, en
la actualidad cada uno puede hacer lo que le permitan sus recursos.
En
todas las épocas, había en las propiedades piletas o depósitos para acumular algo
de agua, siempre bajo el nivel de la acequia, además, algunos tramposos
desviaban la acequia hacia canales escondidos en sus terrenos o pilas para
otros usos. Ocultos siempre, aparecen de repente en lugares hoy completamente
urbanizados, aumentando las leyendas.
AGUA
DE LLUVIA
Habiendo
arroyos que corrían en época de lluvias, se aprovecharon haciendo canales, para
regar su trayecto, alimentar la acequia o desviar el agua al río, quedan pocos
restos de ellos. El mayor empezaba en la hoy colonia Fátima, llega a Aquiles
Serdán y mina, incluso la primera bomba de motor usó ese viejo sistema para el
agua sobrante y por detrás de Soriana centro iba a Palacio y volvía a Mina. Hay
otro que baja del pedregoso, en partes integrado al drenaje, en éste, por ser de
temporal fueron más comunes las pilas subterráneas para almacenar. Olvidadas
luego, dan pie hoy a leyendas suburbanas como el caso del depósito que estuvo en
la casa de don Juan Padrón, en la esquina de Mina y Morelos, hoy Cámara de
Comercio.
El
trazo
En
el mapa de Guzmán, de cercanías de 1885, está perfectamente marcado el trazo
del canal de la acequia principal, al poniente y norte hubo quizá cientos, de
derivaciones, las que llegaban al río solo eran canales muy pequeños, que al
dejar de tener agua se llenaron pronto de tierra o ramas. Hace algunos años apareció
uno en el fraccionamiento las Huertas, por el paso de un camión.
Este
plano abarca el mismo terreno de lo que fue San Juan del Río durante siglos,
pocas casas, muchas milpas y huertas, todas con riego.
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Fragmento del mapa de cerca de 1885, se resaltó con la línea azul el paso de la acequia por la zona central de la ciudad. |
ADYACENTES.
Hay
algunos otros elementos lugares, que no pertenecen al sistema de la acequia y
aunque tienen explicación lógica, al agregársele algo de insidia, son muy
atractivos para el misterio. Algunos
son;
En
algunas casas de la calle Guerrero hay pilas o depósitos subterráneos y un
supuesto túnel. Aquí solo vale decir que no era un túnel sino tubería que
llevaba el agua del acueducto del siglo a la fuente del Jardín Independencia,
quienes pagaban este servicio lo recibían y guardaban en pilas que siempre eran
subterráneas.
En
la plaza independencia, anexo a la parroquia de San Juan Bautista existe una cripta
subterránea, a la que se le atribuye ser la entrada a túneles con argumentos
tan absurdos que siempre está cerrada y que hay una puerta exterior y una
interior. Obviamente por su carácter debe estar cerrada y sin acceso público, pero
quienes tienen difuntos ahí acceden cuando lo necesitan, no hay ningún
misterio, no es secreta, solo privada.
Igual
se le relaciona con que de la iglesia parte la red de supuestos túneles, solo
aclarar que por la importancia de dichos edificios siempre tuvieron agua
corriente, de la acequia o el acueducto, pero a través de tubería o caños muy
pequeños.
Otro
lugar muy mencionado es el puente Cano, se dice que hay un túnel con entrada desde
el paseo de los Abuelos y lleva a lugares diversos de la ciudad. Este es otro
ejemplo de historias creadas por personas que llegaron recientemente a la
ciudad. Muchos de nosotros que conocimos la zona antes de la urbanización sabemos
que sí hay un túnel circular de concreto de unos 5 metros de diámetro por el
que el arroyo pasa debajo del B. Hidalgo, solo mide unos 15 metros y no lleva a
ninguna otra parte. Cubierto por Carrizo y maleza, ya difícilmente se puede ver
del lado de Hidalgo y del lado del Paseo, es habitación de vagabundos.
Y
así como estos, hay muchos más relatos implicando supuestos túneles que por absurdos ni siquiera vale la
pena comentar.