La noche de Tláloc (Inundación en San Juan del
Río, segunda parte )
Fotografía personal, 2016, el cauce seco del río en el paseo de los Abuelos. No estaba muerto.
Continuo el recuento del río San Juan, tras la inundación del pasado 26 de septiembre de 2017, esta vez en su paso por la zona urbana.
EL RÍO RECOBRA SUS DOMINIOS
A partir de la presa Lomo de Toro, ya en la zona
urbana, el río avanza al norte, con una trayectoria caracterizada por
grandes curvas, formando meandros. Primero pasa detrás de la central camionera.
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Imagen de Google Earth Pro 2017. Recorrido del río por la zona urbana, desde la Presa constitución de 1857 hasta la Rueda |
En la memoria
de algunos sanjuanenses se conserva una crecida del río en el año de 1969, en
esa ocasión, su nivel llegó hasta donde se encuentran los patios de
maniobra de la Central, camionera, que entonces era una nogalera.
A continuación, pasa debajo de la autopista México-
Querétaro, de ahí se dirige al llamado paseo de los Abuelos, zona de
recreación que hace años era una parte muy ancha del río y hoy se ha
embellecido con instalaciones recreativas y deportivas que la población
disfruta siempre. (Ah... no, creo que no siempre)
Imagen de GEP El paseo de los Abuelos. Casi todo lo verde fue cubierto. |
Hay aquí un moderno puente de baja altura que permite
cruzar el río, es muy utilizado, pero por ser bajo, en caso de llegar algo de
corriente, inmediatamente se atoran en él
basura y ramas y el río se ensancha en ambos lados, inundando casi toda
la zona recreativa, ya ni recuerdo cuantas veces ha amanecido lleno de ramas,
carrizo, troncos, árboles completos… y harto pet. Incluso en él, en diferentes eventos del río, han aparecido, un estanquillo metálico y unas trajineras que trabajaban por ahí cerca.
Exactamente
donde están las canchas deportivas del Paseo, se ven cimientos de una gran casa antigua, que un
iluso construyó en siglos pasados que solo debió durar la primera creciente,
muchos conocimos el montón de piedras en que la convirtió el río. El moderno
puente se encuentra sobre el antiguo paso del río, que eran una serie de
grandes piedras colocadas estratégicamente para cruzar, nunca se le
ocurrió a nadie en siglos hacer un puente…
hasta que llegó la modernidad.... y los autos.
Imágen de GEP. el Pasoancho, a la izquierda la av. Juárez, hasta donde llegó el río, recobrando su antiguo cauce. |
Metros adelante, por las curvas, el río pasa detrás de
las casas de la calle principal del Centro Histórico, la Av. Juárez, donde un
viejo dique de piedra contiene que el agua las erosione.
En los años
sesentas, en esa calle se construyó el entonces moderno Centro de salud, y para
protegerlo del río, se le construyó detrás una barda moderna. Lo moderno
resultó insuficiente, la primera gran avenida del río que le tocó, ya en la
década siguiente inundó las instalaciones, obligando al personal a evacuar a
los enfermos (algunos no lo estaban tanto, al ver el agua salieron
despavoridos) hacia el asfalto de la
Gran Avenida Juárez.
Metros delante, el río llega al llamado Pasoancho, la
zona más ancha del río en su paso por el centro, tanto que el agua se dividía
en dos brazos formando una isla. que a inicio del siglo XX se integró a tierra
firme y hoy está ocupada con casas, todas dañadas durante la presente inundación.
Aquí hay otro puente bajo.
Más al norte, está la zona del Puente de la Historia,
construido ahí por ser un vado natural, Por
la poca profundad del cauce, pero cuando el
río lleva agua se ensancha a ambas márgenes. Las cercanías del puente son un
parque recreativo. Como el viejo puente hoy casi es exclusivo para
vehículos, el municipio, siempre previsor, hizo un pequeño puente colgante para
que los paseante pudieran transitar libremente entre ambas márgenes, no recuerdo
cuantas veces el río lo hizo pedazos, atreviéndome a decir que ha durado más
descompuesto que en servicio. Hace unos días, se inició la construcción de un
nuevo puente peatonal, las obras ya habían iniciado. Ignoro como les fue el 26
de septiembre pasado, pero supongo que nada bien.
Imagen de GEP. El puente de la historia, El triángulo abajo es un OXXO, hasta ahí llegó el agua. |
El viejo puente de piedra, por lo amplio de los
pilares que soportan sus arcos, detiene algo del agua haciendo subir el nivel.
Tras pasarlo están los panteones antiguos de la ciudad, en sendas
márgenes, al menos recuerdo dos ocasiones en las que el nivel ha traspasado las
bardas, inundando las tumbas.
Hay evidencias junto al panteón 1, de construcciones
antiguas, seguramente se hicieron pensando que el río no llegaría ahí,
seguramente les hizo saber su error. A partir de ese lugar, durante
siglos, nadie se atrevió a construir viviendas en los 6 kilómetros del río,
hasta San Pedro Ahuacatlán. (En línea recta es menos distancia pero hay que
considerar los muchos meandros que tiene)
Imagen de GEP. Paso de Guzmán. Al centro el inundado parque. |
Un par de curvas adelante, a 2 kilómetros se llega a
la zona del Parque recreativo Paso de Guzmán. Ahí el cauce es angosto pero
profundo, solo obstruido por un puente moderno, que igual detiene en algo las
avenidas de agua y las ensancha. El parque y un foro al aire libre contiguo
varias veces han sido anegados. En días recientes, más bien parecía
parque acuático. Excepto porque en ese lugar pasaba un camino Real, la
abundancia de carrizos y maleza lo hacía poco atractivo para vivir, situación
que cambió a fines del siglo pasado, con la construcción de la moderna avenida,
que al dar acceso atrajo a varios fraccionamientos, todos
afectados en días pasados.
Imagen de GEP. Puente de fierro. |
La siguiente zona que toca el río es la del puente
de fierro, sobre el que pasa el
ferrocarril, por su anchura no afecta el paso de la corriente, pero a su lado
hay un puente moderno, de concreto, que por ser muy bajo, casi al nivel del río,
lo obstruyen ramas y basura. En la
década de 1970 se construyeron en la margen oriente el fraccionamiento Vegas
del Río y el colegio Centro Unión, al menos el primero, recuerdo haberlo visto
en la época que no estaba cerrado ni construido en su totalidad, con agua del
río en las incipientes calles. En tiempos recientes creo que eso ya no pasa,
ignoro qué medidas tomaron.
Hasta la década de los ochentas, los habitantes de los
barrios de la Concepción y el espíritu Santo, situados en la otra banda del río
pasaban por el puente de fierro (solo había que tener buena vista, oído y
velocidad, para que el tren no los sorprendiera arriba) con la llegada de una
gran empresa en esos sitios, se requirió el otro para el paso de automóviles.
Ambos asentamientos hasta hace unos treinta años, y desde siglos antes se encontraban solitarios en aquella margen,
el núcleo de viviendas estaba distante al río, cuyas vegas usaban solo
para labores agrícolas, la experiencia les debió asentar en zona segura.
En la actualidad, esos barrios son difíciles de
distinguir por la gran cantidad de fraccionamientos que los han penetrado y
rodeado, incluso a las antiguas parcelas colindantes con
el río.
Tras el puente de Fierro, el rio transcurre hacia el
barrio de San Isidro, de un meandro a otro, con curvas tan cerradas que la
corriente a veces las cortaba y de esa manera se formaban nuevos brazos y aparecieron varias islas.
Como en los anteriores barrios, el núcleo habitacional aquí estaba a prudente distancia del río, en los márgenes solo había milpas.
Debieron ser tan frecuentes las crecientes en la antigüedad, que algunos
terrenos ni siquiera se sembraban, seguramente por ser los primeros en
inundarse. La zona es la más reciente en ser alcanzada por la mancha urbana, apenas en
lo que va del siglo milpas y baldíos descartados por los viejos habitantes
como espacio habitacional se han ocupados
por fraccionamientos y colonias en ambas márgenes aunque todavía queda una
respetable zona agrícola. Por igual el río los alcanzó. También aquí hay
puentes, con las mismas características de los anteriores y las mismas
consecuencias.
Tras el barrio de San Isidro, todavía en la zona de
meandros, el río roza detrás de la antigua zona industrial y abandona el área urbana.
Aquí se encuentra uno de los lugares que se hicieron icónicos de la inundación,
el fraccionamiento la Rueda, cuyas condiciones le hicieron víctima propicia,
pues resulta que está ubicada ¡en una de las islas del río! antiguo meandro
cortado por la corriente. El brazo principal a un extremo y por el otro un brazo menor,
que pocas veces lleva agua, pareciendo inofensivo hasta que tiene corriente
suficiente, como ocurrió en días pasados, deja incomunicado el asentamiento.
Imagen de GEP . Los meandros en la zona urbana. A la izquierda la isla donde se construyó el fracc. la Rueda. |
Este fraccionamiento es reciente, pero ya había avisado
de su peligrosidad, hace unos 6 años había sufrido una inundación, esa vez
el río los inundó por debajo. Debido a que quien proyectó el
fraccionamiento decidió aprovechar la
cercanía del río para encauzar el agua de lluvia de sus calles por una boca de tormenta, es decir el nivel de
las calles conducía a un único tubo que enterrado llegaba al río,
donde caían a un nivel bajo por estar seco. El sistema funcionó a la perfección
en las tormentas locales. Un buen día, en el año relatado, no llovió en el
fraccionamiento, pero el río venía crecido, no en gran cantidad pero suficiente
para recuperar en algo su antiguo nivel… más alto que el de gran parte del
fraccionamiento. La gravedad hizo el resto, el agua del río llegó por el tubo al
fraccionamiento.
Resulta difícil aceptar que se hayan cometido tantos
errores en la proyección del sitio, pero en pocos años se olvidó lo aquí narrado, igual que hoy se habló de soluciones a futuro, que no se realizaron,
ignoro incluso se tapó la boca de tormenta. Recuerdo que muchos habitantes
traspasaron sus créditos a bajos precios llegando nuevo habitantes que ignoraban la
situación especial de la colonia. Para el rescate de muchos de los afectados el
mes pasado en este lugar, por la condición, requirieron incluso de lanchas.
El último lugar afectado, ya es una comunidad contigua
a la Rueda; San Pedro Aguacatlán, de los más grandes del municipio, que igual ha
crecido con nuevos fraccionamientos, pero principalmente por habitantes del
lugar, que han recorrido la zona habitacional a las cercanías del río, con un riesgo
que esta vez se hizo realidad.
EPÍLOGO o a río revuelto…
Tras la inundación, con justa razón, los afectados buscaban un culpable que respondiera por las pertenencias perdidas, muchas dependencias acudieron en su ayuda pero creo que jamás podrán recuperar del todo lo material, menos la tranquilidad. Como acoté en la pasada entrada no estoy en condiciones de señalar culpables, si los hubo, de la crecida pero un hecho es innegable, el río recobró antiguos dominios, que por siglos ha recorrido e inundado, aún con mayor corriente y altura, solo que ahora los encontró ocupados por una ciudad que siempre los había respetado. Los ríos y sus cuencas, son sistemas dinámicos, a pesar del cambio climático que los mantiene en niveles bajos, ciertos años recobran condiciones de flujo máximo, los lugares por donde discurren han sido formados por él en esos esporádicos eventos y a ellos llegarán una y otra vez.
Nunca el río San Juan ha tenido abundante corriente
permanente, pero sí torrentes espontáneos, esporádicos y erráticos, por eso
la ciudad solo creció en la antigüedad hasta donde él se lo permitió. Ponía un
límite y todos lo sabían. Por el crecimiento de la ciudad, la memoria colectiva
olvidó eso, siendo cada vez menos los
viejos habitantes y muchos los recién llegados que todavía no han llegado a
hacer suyo el viejo conocimiento del río, que en las últimas dos décadas
prácticamente ha estado muerto, permitiendo que la zona habitacional
llegara a sus márgenes. Sostengo que el
crecimiento de las ciudades se da por características propias y no es
manejable, pero sí su desarrollo.
En últimos días se ha hablado de soluciones, algunas
disparatadas, otras bastante sensatas, pero el único modo de evitar totalmente
los daños requiere de soluciones monumentales, cada tramo de río tiene
características propias y en cada uno debe actuarse en forma
particular, es imposible entubarlo como sugieren algunos, se pueden hacer obras
de contención, diques de piedra, no simples bardas como las de los
fraccionamientos afectados, es posible hacer más presas; Los dos ramales, el de
arroyo Zarco y el Prieto, discurren entre barrancas en que pueden caber obras de contención, pero por su costo
difícilmente las veremos,
En conclusión creo que algunas de las viviendas
afectadas ya no serán seguras nunca, y alguien debe acotar el
crecimiento a lugares razonablemente confiables, la orilla del río nunca lo ha
sido ni lo será. Supuestamente cada asentamiento debe pasar por un estudio de
factibilidad para ser autorizado, obviamente aquí no ocurrió. Ojalá se
aprenda la lección y volvamos a tiempos pasados, aquellos en los que se avisaba
que el río traía corriente y muchos íbamos al puente de Piedra a ver hasta
dónde subía, tiempos en
que se hablaba de crecientes, no de inundaciones porque no había construcciones
que se afectaran, cuando el paso del agua era un júbilo para los habitantes, no
sufrimiento, angustia, dolor e incertidumbre para tantos que con
esfuerzo habían logrado el sueño de una casa propia y en un instante lo
perdieron, si existiera un Atlas de riesgo municipal y se difundiera, cada
quien hubiera tomado la decisión de llegar ahí o no, si el cauce original del
río estuviera delimitado y visible, seguramente pocos hubieran llegado a
ciertos lugares, en muchos casos la necesidad los llevó ahí pero nadie construye o adquiere un patrimonio para perderlo.
Espero que la información aquí vertida pueda
contribuir a emitir un juicio y una opinión, pero sobre todo, que la conciencia
colectiva resurja y que la ciudad vuelva a convivir con un río que le dio
nombre, río que fue aprovechado al máximo por nuestros antepasados y lograron
que les proporcionara más beneficios que perjuicios, con menos recursos
técnicos lo encauzaron para hacer florecer huertas y sembradíos, ¿Por qué no
hacerlo nosotros, los actuales sanjuaneses?
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ASUNTOS COLATERALES.
No se sí sea cierto que la inundación fue provocada
por lluvias en la cuenca que conduce a nuestro río y ante la nula capacidad de
retención de las presas llegó de improviso a la ciudad, pero es un hecho
posible, aún sin llover en la ciudad, son muchos kilómetros de cauce (75 desde
la laguna de Huapango y 30 desde San Ildefonso)
ya ha ocurrido y no había habido consecuencias, pero tampoco había
viviendas junto a él.
Fotografía personal, 2007. Vivienda del Vigilante del río, ya no existe. |
En la barda trasera de la Huerta Grande laboraba hasta la década de los setenta, un vigilante del río, ahí tenía su vivienda y vigilaba un talud de cemento que tenía rayas de medición de altura del río, cuando este empezaba a subir y era visible en el talud una constante, el vigilante corría (de verdad) hasta la Presidencia Municipal para avisar lo que venía y se tomaran las precauciones debidas.
Fotografía personal 2007 Poste que sostenía la el cable de la Maroma para cruzar el río durante las crecidas. Ya desaparecido. |
Ahí mismo existía una “maroma” que era una canastilla metálica,
sostenida por cables de acero que pendían de postes de concreto en ambos lados
del río, permitía atravesarlo aún
en niveles muy altos. La canastilla solo
era para una persona y con un sistema de garrucha avanzaba conforme el
vigilante accionaba manualmente. Solo una vez la vi funcionando, antes era muy utilizada
por habitantes del barrio de la Cruz y ranchos del sur del municipio, cuando no podían cruzar por el Pasoancho. Las
instalaciones se destruyeron en una de las frecuentes campañas para “dignificar el
río” y solo quedan restos, incluso el cuarto del vigilante fue tapiado.
Estaban, a orilla del río, detrás de la huerta grande, a unos metros al sur del
paseo de los abuelos, en la margen oriente.
.
LOS PUENTES DE ANTES.
En el texto mencioné que antes el río no tenía
puentes, pero la gente pasaba en condiciones normales, aún con algo de
corriente por lugares estratégicos, donde se habían colocado grandes rocas en
tramos que era posible pasar caminando o
con pequeños saltos. Las piedras no eran continuas, dejaban entre ellas la
corriente sin acumular basura Recuerdo algunos, supongo que hubo más:
-
En el barrio de la Cruz, estaban debajo del puente
moderno que lo comunica con la Central camionera.
-
En el actual paseo de los abuelos, bajo del moderno
puente que cruza el río.
- En el Pasoancho, estaba la hilera de piedras,
comunicaba exactamente a la entrada al Barreno, hoy cerrada al público.
-
En el paso de Guzmán. (el antiguo, a unos metros al
sur de la moderna avenida de ese nombre)
-
En San Isidro, en la calle principal de la población, que daba al río.
LAS AGUJILLAS.
Entre las consecuencias molestas que han reportado los
afectados, una vez desalojada el agua, está la invasión de ciertos bichos como
arañas, víboras, alicantes y “agujillas”.
Tenía décadas que no escuchaba de las últimas. Decía
la gente mayor que eran pequeñas serpientes muy venenosas, no sé si sea cierto, parecidos a lombrices, de máximo
diez centímetros de largo, su cuerpo es completamente uniforme, no se distingue
cuál extremo es la cabeza y cuál es la cola, de ahí su nombre, de color negro
brillante, viven en tierra húmeda, escarbando de niño a orillas de la banqueta de
mi calle las conocí, obviamente nunca experimenté lo venenoso o no, pero sí
eran muy temidas, luego desaparecieron de mi entorno, pensé que ya no existían.
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Imagen tomada de Internet. "agujilla" |
OTRA INUNDACIÓN.