Una escalera
 |
Fotografía personal, 2007. La Escalera de la Discordia en su apogeo.
|
Durante pasadas semanas, en redes sociales se dio
a conocer que una escalera pública que comunicaba una calle en la parte alta
con la baja de la ciudad, había sido destruida por los vecinos, aduciendo que
por ella llegaban y era vía de escape de malhechores a sus casas. Lo
que dio paso a comentarios a favor y en contra: que si se estaba violando un
derecho de paso, que sí era propiedad del fraccionamiento… Como siempre, la
última palabra la tiene cada uno, me limitaré en esta entrada a dar el aspecto
histórico del lugar, para mejorar sus puntos de vista.
 |
Fotografía tomada de Internet, crédito a quien corresponda. La ex escalera en la actualidad.
|
Anteriormente he comentado que cuando no se sabe de un tema, es mejor quedarse callado o de plano decir “no sé” y no andar
inventando historias o decir lo que uno supone. En este caso es lo contrario, si
se sabe, debe darse a conocer y digo en este caso porque resulta que la zona en
cuestión, la conocí perfectamente, cuando era completamente de huertas, incluso
cuando no existía ninguna casa (y no soy tan grande, la ciudad creció más
rápido que yo) y era un espacio de juegos, por estar apenas a unos metros de la
calle donde vivía.
UBICACIÓN
La escalera unía las calles Melchor Ocampo, (antes
Cóporo, más antes Camino Real al Rodeo) con otra del fraccionamiento el Molino
que comunica con el bulevar Hidalgo, una de las principales de la ciudad. Se
requiere una escalera de unos 10 metros de altura porque la primera está en la ceja
de las llamadas Peñitas, un saliente rocoso y la segunda, en la parte plana. Es
el único acceso peatonal para salvar el desnivel.
 |
Imagen tomada de Google Earth 2020. Calle Melchor Ocampo, al terminar las viviendas. inicio de la escalera en su parte alta. Al fondo, el antiguo camino Real al Rodeo.
|
El área donde estaba la escalera era el antiguo
límite entre la calle de Cóporo y dos de las más famosas huertas antiguas
sanjuanenses, la Viña y el Molino, específicamente, la escalera estuvo toda en el Molino.
Por estar la escalera, precisamente encima de lo
que fue la antigua acequia del pueblo, los datos que presento los había escrito
en el libro “La acequia del pueblo” del que los extracto, aclarando que no hay otra
descripción detallada de cómo eran además de esta.
LA HUERTA DEL MOLINO
Al abrirse el Bulevar Hidalgo en 1969, se
afectaron 3 emblemáticas huertas sanjuanenses: la Viña, el Molino y la Huerta
Grande, cortándolas casi por el centro, así, fueron conocidas por la gente
común, ya que, aunque habían sido mucho antes terrenos casi públicos, para
entonces ya eran propiedades completamente cerradas, a las que solo se accedía
por invitación o robo, una de ellas es el enorme terreno que detallaremos a
continuación, la huerta del Molino, con los límites siguientes:
 |
Imagen tomada de Google Earth 2020. Vista aérea de el fraccionamiento el molino, la vía pavimentada es el B. Hidalgo, arriba a la izquierda, la zona de la escalera. |
Al poniente una barda de piedra junto al río, sobre el dique que se hizo para ganar terreno
firme y fértil ya que la corriente inundaba parte de la huerta. Esta
sección estaba en promedio 3 m bajo el nivel actual de la calle, que es
precisamente la del dique, aparentemente hoy las construcciones tienen el mismo
nivel, pero puede constarse que varias de las mueblerías ahí instaladas tienen
sótano, la primera, de comerciantes españoles de apellido Da Luz sufrió todavía
inundaciones cuando el río tenía creciente y se filtraba el agua a través del
dique.
Al oriente por la barda de contención de las Peñitas o del camino Real
Al sur por el
arroyo Cano y una pequeña barda de piedra suelta.
Al norte por la barda de la huerta de la Viña.
 |
Recreación personal, casi la misma de la imagen de Google, la huerta del Molino, como estuvo hasta la década de los 80s. Arriba, las Peñitas, abajo a la izquierda, la barda poniente, junto al río.
2.- Barda Oriente del Molino o de contención de las Peñitas o del Camino Real al Rodeo.
3.- Camino Real al Rodeo. Bajo la barda, la única casa antigua de la zona.
4.- Final de la parte urbanizada de la calle Melchor Ocampo, antiguo basurero.
5.- La casa Canal.
6.- Barda divisoria entre la Viña y el Molino.
7.- La acequia. La línea azul marca todo su recorrido en la huerta
8.- Compuerta y rampa de la acequia, aquí se ubicó muchos años después la escalera.
9.- Declive de las Peñitas, compuerta, el sabino y la Noria.
10.- Huerta de la Palma.
11.- ubicación actual de la Escuela comercial, en el B. Hidalgo.
12.- Arroyo Cano.
13.- Terreno de la antigua Central Camionera, entre las décadas de 1970 y 80.
14.- Trazo del B. Hidalgo.
18.- Terraplén artificial, hoy parque del fraccionamiento, solo quedan las piedras.
Donde está el logo del blog, fue la antigua zona de duraznos y luego pista de mini motos.
|
La extensión de la huerta se dividió por el
pavimento, de norte a sur en dos secciones, su acceso original estaba en la
calle Allende, en la casona llamada precisamente el Molino, frente al Sabino Quemado al costado del pozo de Guadalupe, hoy instalaciones de la P.G.R., inmediatamente
luego se distinguían en la barda ventanas y puertas tapiadas, aunque no había
restos de habitaciones. La barda, rústica, de piedra de río y cantera, sin
aplanado continuaba por la ribera del río hasta el arroyo Cano. Al interior hubo
gran cantidad de árboles frutales: aguacate, pera, mora, uva y el único del pueblo
de granadas chinas; bajo las Peñitas había carreras de duraznos además de moras
y aguacates dispersos que poco a poco se fueron secando por falta de riego, de bardas,
y el abandono de los propietarios, quedando terrenos baldíos e inútiles.
 |
Imagen personal. Al final de la Calle de Allende, antigua casona conocida como el Molino, entrada original a la huerta.
|
Distribuidos a lo largo y ancho, había canales de
riego derivados de la acequia. Exactamente hacia atrás de lo que hoy es una
escuela comercial,en el B. Hidalgo, casi bajo las Peñitas había un sabino, el más grande de la
ciudad exceptuando los del río, a su sombra estaba una compuerta, consistente
en dos piedras de cantera con una canaladura para poner una tabla o lámina
metálica, movible a voluntad. Este canal secundario que conducía agua terreno
abajo. (cuando lo conocí, al llegar al pavimento del Boulevard, cruzaba por un
pequeño túnel pasando intacto a la otra sección, donde ya casi no se utilizó
porque solo quedaban algunos duraznos que igual se secaron) Junto al sabino, a
ras de suelo, estaba un pequeño pozo de orificio cuadrado de aproximadamente 20
cm por lado, formado con piedras al que le llamábamos “la Noria”, aunque por su
tamaño difícilmente sirviera para sacar agua, tenía bastante profundidad. No he
podido encontrar quien pudiera decir su verdadero uso y antigüedad.
 |
Imagen personal, época actual. Ribera y Paseo del Río La línea azul marca el final de la barda poniente de la Huerta, abajo, el puente Cano sobre el arroyo del mismo nombre, que era el límite sur de la huerta. El edificio azul es la escuela comercial, en el B. Hidalgo. |
Nace Boulevard
El Boulevard Hidalgo fue la primera avenida
moderna de la ciudad, planeada por el gobierno municipal y los comerciantes
para facilitar el acceso al centro de la ciudad a los autos que transitaban por
la Autopista México – Querétaro, se trazó y construyó en una sola etapa y
tiempo récord con todos los adelantos modernos de entonces; doble carril y sentido, pavimento,
guarniciones, colectores de lluvia,
alumbrado de luz mercurial, nombre francés, camellón y varios etcéteras, a
partir del año de 1967. El cúmulo de maravillas sin embargo, a los supuestos
visitantes les importó poco, de manera que era difícil que un auto transitara
al interior de la ciudad y en sentido contrario menos, los pocos autos no
tenían razón de ir a la nada, así que durante años sobre el costoso pavimento
fue posible escenificar largos encuentros de fútbol callejero, a veces dos
simultáneos, (práctico uso de los dos sentidos) siendo las porterías piedras
que rara vez había que quitar dado el poco tránsito.
Solo ocasionalmente se veían por ahí a los
estudiantes del seminario Javeriano que tuvo la primera entrada hecha en esta
calle, después se construyó junto al Seminario la ahora vieja clínica del
Seguro Social y un negocio de venta de autos (MAGUESA) junto al arroyo Cano.
Desde entonces, no ha pasado un día en que no haya al menos una obra en
construcción. Sin embargo, el detonante real para su desarrollo fue cuando el
Municipio a fines de la década de 1970 decidió acabar con el popular comedero
llamado “El Tragadero” de la calle de Allende y trasladar la Central de
autobuses que sin local funcionaba en Av. Juárez, al terreno ubicado luego del
arroyo Cano, colindante con la huerta del Molino. Varios de los desalojados se
instalaron en el tramo entre Allende y la flamante Central Camionera, (no hubo
problema como hoy con los comerciantes fijos porque no había ninguno, estaba
vacío). Su primera clientela fue la que obligadamente debió caminar del centro
a la terminal y viceversa. Aunque ya había una línea de transporte urbano, Delfines
de San Juan o Circuitos, eran poco usados, la gente prefería ir al trabajo o de un lado a otro a pie, solo cuando se quería matar el tiempo, no se tenía
qué hacer o prisa, usaban los camiones.
Los para entonces pocos árboles del Molino se
fueron acabando por la pizca inmoderada de los transeúntes, quedando sus dos
secciones como amplios baldíos, propicios para toda clase de actividades no
agrícolas. En el lado oriente (precisamente donde está hoy el fraccionamiento) funcionó
incluso una pista de mini motos de alquiler, un año se instaló la feria de
junio, y en la sección junto al río, cuando llegaban al pueblo las caravanas de
gitanos o las mal llamadas “húngaras” se les permitía poner ahí sus carromatos,
lejos del centro ya que tenían mala fama; que eran brujas, que robaban niños,
que perdían a los hombres etc. Sin embargo, su principal actividad consistía en
leer la palma de las manos, “la buenaventura” decían; No debieron ser tan
temibles ya que durante los meses que estaban siempre había gente esperando sus
servicios fuera de los vagones.
La Casa Canal
Aún dentro del Molino, en el límite con la Viña,
bajo la barda de contención de las Peñitas, en el declive, existía adosada una
extraña construcción, que aparentaba ser una casa normal de dos plantas,
aproximadamente de 10 por 8m con puertas y ventanas Ya estaba en ruinas en
1973, invadida por maleza y carrizos que crecían dentro y salían por todos los
huecos posibles. Un poco arriba, la acequia tenía una compuerta de desvío a una
rampa de ladrillo que conducía a otro canal que desembocaba en el segundo piso
de la casa. Tenía visibles dos fachadas, la de la ladera
semicubierta por derrumbes, la otra era la barda que limitaba con la Viña. Creo
que nunca tuvo techo la primera planta y el de la segunda se derrumbó, ahí
llegaba el descrito canal a un túnel vertical adosado a la pared. (como una
chimenea) Al interior parece que había un sistema de compuertas para controlar
el paso de agua a varias direcciones (la maleza y basura acumuladas no dejaban
ver el piso). No he podido saber si fue casa habitación adaptada para
distribuir a las huertas o se hizo exprofeso.
 |
Recreación personal ampliada, La Casa Canal junto a lo que después sería la escalera. puede verse la desviación de la acequia al techo de la casa.
|
Al instalarse la central Camionera en el B.
Hidalgo y ser común que las personas llegaran caminando, algunas optaron por
tomar un atajo por la calle de Cóporo, al terminar las viviendas, justo sobre
la casa que se acaba de detallar, donde iniciaba la barda del camino Real. Este
muro, ya muy deteriorado, conservaba hasta un metro de altura que era necesario
saltar, una vez al otro lado, con ayuda de un guayabo, descender por la ladera,
saltar la acequia, llegar al terraplén, cruzar la ex pista de motos y por fin
al Boulevard. Al principio era dificultoso, pero con el paso constante, la
barda fue desapareciendo, dejando acceso libre y se formó un sinuoso caminito.
 |
Recreación personal, la misma zona, pero vista desde la calle Melchor Ocampo, casi al centro, la Casa Canal, a la izquierda, las Peñitas.
|
Cabe mencionar que la ladera y el terraplén ya no existen, se retiraron con
maquinaria para nivelar el terreno para el fraccionamiento, solo quedó lo que
estaba sobre la casa canal.
El municipio, como siempre previsor, advirtió el
sufrimiento de la gente y construyó entonces, para evitar accidentes, una
escalera de piedra y una casi calle, de Cóporo al B. Hidalgo, en que la gente
bajase cómodamente, sin brincos, vueltas ni apoyos en el guayabo, talado sin
miramientos.
Parte de lo removido, sobre todo piedra, tierra,
la compuerta de cantera y la rampa de ladrillo se tiraron sobre la casa canal
que posteriormente se derrumbó, enterrando su misterio. La escalera cortó para
siempre el ya escaso caudal de agua que corría por la acequia, solo de lluvia y
secó para siempre media docena de árboles de mora que estaban casi para llegar
al Boulevard. Al costado de la casa,
todavía en 1980 quedaban restos de un canal que los derrumbes no permitían ver
si provenían de su interior o directamente de la acequia.
En 2006, junto a la escalera todavía seguían los restos
de la compuerta y la rampa. Siendo la casa solo un montón de piedras y basura, se
removió y pudo verse en lo que fue la parte baja del muro, restos de
mampostería que parecen ser un canal y junto a la viña, vestigios de canales y
compuertas internos. Se ven combinados elementos antiguos de cantera y recientes
como ladrillo rojo. Algunas veces entré y pude ver que en el lado que colindaba con la viña, había ventanas,
seguramente para vigilar la distribución de agua.
 |
Fotografía personal, 2007. Terreno donde estuvo la casa canal, solo queda la parte baja de su pared oriente. La barda de piedra encima de ella es moderna, para evitar derrumbes. La barda bajo el ladrillo es lo único original que queda de la que dividía la huerta del Molino con la Viña.
|
En sus Viajes
de Orden Suprema, Guillermo Prieto relata un paseo a las huertas, por la
descripción, llegó por Allende, Galeana y la ribera del río, donde se maravilló
por la cantidad de árboles, fruta y las actividades sociales que al interior
se efectuaban. Menciona una particularidad; no había bardas y sobre la calzada
entre el río y las huertas había bancas de piedra para descanso. El acceso era
libre y refiere que había jacales y casas. Nadie recuerda tales, el plano de
Ignacio Pérez de cerca de 1885 marca varias dentro de la huerta del Molino antes del puente
Cano, seguramente sus restos se cubrieron por el B. Hidalgo, en la ladera solo
hay ruinas de una. A las que estaban
en la unión del río y el arroyo se les conocía como “el Infiernillo.
El nombre de la huerta y el actual
fraccionamiento derivan de la existencia de un molino, pero para ello, hay que
ir a historia más antigua.
La República de Indios
En casi todas las poblaciones novohispanas
existían dos cuerpos de gobierno, uno para españoles y otro para los indios,
estos llamados por entonces “naturales”, cuyos actos tenían cierta
independencia, sobre todo en la administración de justicia y trabajo comunitario,
respetando los españoles sus determinaciones. Tenían tierras propias llamadas
comunales. La mención más temprana de la República de indios de San Juan del
Río es de 1582 en la Relación de Querétaro, ya segregada de la de la
Provincia de Jilotepec y Huichapan. Respecto a su territorio, se menciona que
tenía grandes dimensiones; habiéndosele concedido en 1558 por fundo 2,000 varas
a todos los rumbos. Para el siglo XVIII, los indios poseían tierras de riego: caballería
y media y que los terrenos comunales se habían ido perdiendo a manos de los
hacendados. El pueblo se componía de 8 barrios; San Miguel, San Juan, San
Marcos, el Calvario, la Concepción: Santa Cruz, San Isidro; y el Espíritu
Santo. Los 3 primeros en el centro, de traza urbana y
pobladores diversos, el resto en las afueras, exclusivamente indígenas. Se
mencionan en los terrenos comunales unos muy productivos debido a regarlos la
acequia, llamados el Triángulo, Bodó y el Carrizal, ubicados “en la ceja del Calvario”.
Considerando que la huerta Grande y Guadalupe de las Peñas en esa época eran
parte del mayorazgo de la Llave, son los terrenos bajo las Peñitas, al oriente
del actual B. Hidalgo, desde el río hasta la plazuela Guadalupe Victoria es
decir el Molino y la Viña. Reitero que toda la extensión del pueblo
originalmente fue propiedad de los indios y al vender tramos a los españoles,
pudieron existir en el pueblo las huertas, incluso desde el siglo XVI.
Desde 1638, había en los bienes comunales una hacienda
de riego de labor de trigo, exclusiva para ayuda de la iglesia. Documentos
coloniales hablan o dan como referencia un molino propiedad de los indios,
ubicado en esas tierras, movido por agua de la acequia, otorgado en
1569 por el virrey Martín Enríquez y estuvo en uso hasta 1582, cuando se vendió. En mi investigación no pude determinar con certeza su ubicación o vestigios, solo es seguro que fue en terrenos comunales y junto a la acequia. Debió
estar cerca de la huerta del Molino y de ahí su nombre, dentro de ella, hay dos
lugares posibles que desgloso a continuación:
Por la disposición del terreno, lo que llamo la
Casa-Canal pudo ser un molino accionado por la caída de agua, lo que explicaría
el canal vertical en la pared y por estar en su terreno, la huerta se llamó así,
aunque por ya tener partes de ladrillo rojo es dudoso sea el de la República, pudo estar sobre sus ruinas. Al lado de la casa, donde estuvo la
escalera, se observaban restos semienterrados de muros antiguos de piedra. Lo
innegable es que en ese punto mayor diferencia de altitud se podía obtener de
la acequia, casi 8 metros y por razones prácticas, los molinos se ubicaban en
lugares así, el agua, apenas con un volumen frontal de 1.5 m. cúbicos por
segundo podía mover la rueda de madera (noria) que acciona las piedras de moler,
pero mejoraba con una caída, lo que no hubo en otra parte de la acequia, y permite, suponer que ahí pudo ser el original molino y/o alguno
posterior. Como no hay documento antiguo del nombre, supongo que inicialmente pertenecía a la Viña o a la Huerta grande que sí son mencionadas tempranamente.
Por otro lado, la tradición ubica un molino al
otro extremo de la huerta, en Allende, casi frente al árbol llamado “sabino
quemado”, de ahí el nombre más común de la casa, cuyos propietarios más conocidos
fueron de la familia Guerrero. Cumple lo arquitectónico para ser. Si el
líquido llegó ahí de la acequia atravesaba casi 300 metros en plano, otra
posibilidad es que la rueda fuese semi enterrada, o estuviese en el predio
de enfrente, donde luego fue el rastro y se moviera directamente por agua del
río, aunque no sería el de los indios. Este Molino fue de carácter público,
pero funcionó desde el último tercio del siglo XIX. Creo que los dos estuvieron
en la huerta y el nombre de la zona siempre fue ese.
AÑORANZAS.
No estuve presente en la década de los ochentas,
cuando el municipio construyó la escalera, (como sí estuve años antes cuando quitaron el terraplén y la ladera) así que al enterarme hace días de su
remoción, fui en busca de algún resto o al menos señas de la acequia y tomar fotografías.
No había acabado de tomar la primera cuando ya tenía dos vecinos preguntando porqué
lo hacía, hube de dar el consabido discurso, afortunadamente, fueron amables y
cuando empecé a platicar algo de lo que sabía, como que se convencieron de que
no era de los que habían criticado la acción de quitar la escalera, creo que la
cosa era sería porque hasta un policía hacía guardia en las cercanías.
Como ya mencioné, lo que contenía esa esquina,
donde jugué con mis amigos, ya no existe, de la huerta del Molino, muy
recordada por nuestros padres, nos tocó poco; en lo que hoy es la calle que
descendía de la escalera, había moras y arriba casi llegando a Cóporo: el guayabo, del que como todos los que pasaban cortaban era difícil hallar alguna madura. Diseminados algunos aguacates y las granadas chinas. El terreno donde están
todas las casas del fraccionamiento a pesar de lo plano, no pudimos usarlo varios años porque entre el pasto pies de de duraznos, la
última producción en forma de la huerta, esa plantación fue cortada por el Bulevar,
pero originalmente llegaba casi a la barda a orilla del río, donde hoy están
las mueblerías. Solo cuando una máquina hizo la pista de mini motos, quedó utilizable
para futbol. La parte del terraplén, también plana, no sé para qué servía, era
artificial y delimitada por mampostería de piedra, solo tenía carrizos,
todavía cuando estando en la secundaria, hicimos una kermes por 1980, los
puestos se hicieron de carrizos traídos del lugar, era el carrizal más grande del pueblo, aparte del río.
 |
Fotografía personal, 2007. sobre lo que fue la huerta canal. los restos de la rampa y la compuerta de la acequia, todavía están ahí, semienterrados, se movieron unos metros de su ubicación original, cuando se hizo la escalera, pero están a la misma altura de donde eran. |
Tan poco queda que de la casa canal, apenas hay parte
de una pared, de la barda que dividía la Viña y el Molino, solo un tramo original. La acequia se fue cuando se cortó el desnivel de las Peñitas,
junto a la noria y el sabino, aunque creo que deben estar todavía junto a lo
que quedó de la escalera, los restos de la compuerta y la rampa.
Por el lado de Cóporo, el terreno junto a la
escalera, por su declive no ha sido construido, aunque antes era más
pronunciado. Uno de mis primeros recuerdos es cuando era un basurero y fui a
tirar por la ladera algunos desechos que caían hasta la acequia, todavía con agua y
se la llevaba la corriente.
Como vecino del lugar, disfruté durante mucho
tiempo esos lugares en compañía de amigos de juegos y vagancia constante. Algo
que ya no conocieron muchos fue la libertad de andar de un lado a otro, pizcar fruta,
o simplemente ir a por la sombra del sabino y acostarte en el pasto sin
ningún temor, porque no había peligros, hago mención de ello porque en esos
tiempos, sin inseguridad y sin supervisión adulta podíamos andar por ahí
René Santana Rico, Gustavo Trejo Castillo, Manuel Romero Chávez y Fernando Soto
Martínez. (a veces el grupo era de más de 20, pero menciono los más allegados
más o menos por edad, aunque también muchas veces anduve solo) hoy creo
que ni siquiera los vecinos permitirían a sus hijos andar ahí solos.
Extrañamente, como una característica propia del fraccionamiento algo persiste a pesar de cuarenta años: los carrizos, que aparecen por donde quiera, signo que no han podido borrar siglos de la vocación agrícola del terreno, porque solo crecen donde hay agua, señal de los antiguos canales y la acequia que conocí y quizá de muchos más antiguos de los que no quedó memoria.
 |
Imagen tomada de Google Earth 2020. Vista desde Melchor Ocampo, la escalera y el "punto ciego". (no se ve , o veía si había alguien)
|
 |
Imagen tomada de Google Earth 2020. El baldío, antigua ladera, antes muy pronunciada y que fue basurero. Abajo, los infaltables carrizos, que denotan el antiguo paso de la acequia.
|
Así que tomen su decisión; ya mencioné que la
escalera es de la década de los ochentas, no se trata de un derecho de paso de
siglos, el terreno donde se asentaba era parte de la huerta del Molino y las
bardas la delimitaban con Cóporo y la Viña. No sé qué arreglo se hizo con
los propietarios del terreno del hoy fraccionamiento, esa parte no se alineó por
el riesgo que se derrumbara la calle Cóporo. Cuando la central estaba al
otro lado del arroyo Cano era muy frecuentado, ya poca la gente la utilizaba, sí es un gran atajo. Conocedor del lugar, estando en Cóporo, ya un
par de veces me dio miedo bajar la escalera. (tiene una parte que no se ve desde arriba y
no fuera a ser)
 |
Imagen tomada de Google Earth 2020. La última imagen de la escalera, se me había olvidado mencionar los daños colaterales, también se fue un mural sobre ella. |
Como dije, no me inclino por ninguno de los bandos,
pero para mí, no era solo una escalera.
 |
Fotografía personal, 2007. Tomada desde la parte media de la antigua escalera, se observa lo que era la barda de contención, y la parte de ladera que fue alineada. El nivel bajo de la barda, muestra el original camino, el nivel alto, el camino tras su arreglo a finales del siglo XIX.
|
 |
Fotografía personal, 2007. Un poco al sur, el último tramo de barda, tenía unos 300 metros de extensión y su altura, de más o menos un metro y medio sobre el camino, iba haciéndose menor, porque la ladera también disminuía. Terminaba cerca de lo que hoy es el B. Luis Romero Soto.
__________________________________________________________________________________________________
EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD _________________________________________________________ Creo que iba a ser un texto corto, pero fueron saliendo recuerdos, espero no les moleste.
Ante la contingencia, no creo tener autoridad para dar recomendaciones, creo que cada quien tomará las medidas que juzgue convenientes para su persona y su familia, apelando siempre a su sentido común.
Lo único que puedo ofrecer es poner algunos escritos, dado que en lo personal, estoy en reclusión, pondré algunas entradas más de lo normal.
No se olviden de recomendar y dense sus vueltas. |