viernes, 11 de septiembre de 2026

Guia de viajeros en SJR 4 un viaje a pie

 Guía de viajeros 4 un viaje a pie



Durante el mes de julio de cada año, se realiza la peregrinación a pie de Querétaro al Tepeyac, acto de fe que a la vez se vuelve de contrición, tan completamente voluntario que se vuelve obligatorio para muchos. Este recorrido data de 1886, cuando el obispo de Querétaro invita a la función de la mitra, ceremonia solemne otorgada a la diócesis en aquel lugar. 

Dada su importancia, se promovió ampliamente en las distintas parroquias. La invitación inicial era trasladarse en tren, el día 8 de septiembre y ante la demanda, la compañía ferrocarrilera anunció precios especiales. Cómodo para los habitantes de recursos de la capital del estado y San Juan del Río, pero no para muchos queretanos, así que en un acto espontáneo varios emprendieron el trayecto a pie. Hoy parecería disparatado, pero en aquel tiempo, era viable para quienes acostumbraban desplazarse de manera pedestre de una comunidad a otra, a la cabecera o entre municipios así que caminar unos cuantos días no era tan difícil, más si la motivación era religiosa.

El recorrido, de una semana hoy es casi igual que el de esos pioneros por lo que apenas años antes fue el Camino Real, comenzaban los caminos nacionales, adecuados para carretas de carga y pasajeros en diligencia, pero a pie, el antiguo era ideal, esencialmente lo que es la autopista México – Querétaro, que hoy se evita en lo posible por el colapso que significaría. A los pocos que tomaron la iniciativa, en los años siguientes se unieron más y ese esfuerzo popular, se institucionalizó.

Los asistentes, parroquianos de la diócesis de Querétaro, que incluye una parte de Guanajuato, los que de los estados de México e Hidalgo y la sierra de Querétaro han ramificado los inicios de la caminata, que por caminos antiguos se van uniendo a la columna principal. Hoy hay peregrinación femenina, ciclista, de relevos y ultra-maratón. Es el mayor recorrido guadalupano (más numeroso el de Toluca, pero dura pocos días) y a diferencia de otras prácticas religiosas, cada año tiene mayor afluencia, quizá sea por la sencillez del acto que solo tiene un requisito indispensable: la fe, lo demás como quiera se resuelve así sea la condición física, la comida, el alojamiento, la disponibilidad del tiempo etc.

Conserva la guía de un sacerdote como director espiritual y de los laicos, la organización y logística a cargo de la Pía Unión de Peregrinos de Querétaro al Tepeyac. Significativa participación tuvieron viejos sanjuanenses como directores espirituales y otros cargos: como los padres Septién, Morales Flores y Malagón.

Desde siempre se hizo reseña de ella, su contenido depende de las características del encargado: A veces, es la explicación religiosa del sentido de la peregrinación, otras la transcripción de las misas y sermones durante el trayecto. Acorde a la intención anual de la diócesis, son completamente religiosas, litúrgicas, o pastorales, pero en algunas, surge la descripción del trayecto a pie y las incidencias del recorrido, es decir, un relato de viajero, a pie, pero relato al fin. La de 1886 fue redactada el presbítero Juan González.


Fotografía personal: portadilla de la primera reseña de la peregrinación.

Elegí la de 1945 realizada entre el 23 de junio y el 2 de julio, Oficialmente la quincuagésima séptima, (aunque algunos años fue suspendida, varios la realizaron de manera particular) redactada por el Cesáreo Munguía, párroco del sagrado corazón de Jesús. Como siempre, parafraseo fragmentos y transcribo lo relativo a SJR, modernizando algo la redacción y en lo necesario, haré acotaciones, explicaciones o aclaraciones como NDR Por su extensión, no puedo abarcarla toda.

Fotografía personal: portada de la reseña relatada.

LA MARCHA

Como desde años antes, partió del templo de la Congregación en Querétaro a las 4 A.M. tras misa del buen viaje hacia la Cruz donde iniciaba la carretera asfaltada, la flamante panamericana, luego los Arcos y la cuesta China, donde se integraron los grupos, para una jornada de 30 km salvando inicialmente en ascensión los cerros de ese extremo. La columna medía 2 km, con 22 grupos de 100 que al final serán 38. El director espiritual fue Sebastián Berumen. Al despedirse los peregrinos presentaban su inconfundible figura a la luz de los focos: sombrero de petate o casco, "shirqo", Impermeable de palma) mangas de hule y bordón de camino.

Fotografía familiar. De derecha a izquierda, Alejandro y Roberto Hernández Chávez (ambos QEPD)  acompañados de Mingo, que ahora vive en USA. En los años sesenta, se pueden ver en el mismo orden, el shirgo, una manga o chamarra de hule y un plástico, todo para repeler la lluvia y al suelo,  los bordones.  

En dos horas llegó a la casita de "La Noria", parada de almuerzo. De los morrales salieron gordas, tacos, tortas y pan. En el interior Gregorio Juaristi, ranchero español dueño de la finca sirvió barbacoa y atole para los "padres" y para "los que alcanzaran".  Tras las últimas colinas, se entraba al plan de San Juan, en el rancho del Colorado. Donde celebró misa y habló el Padre Salvador Medina, del grupo de San José Iturbide, Gto. Otra vez en la carretera, el calor propiciaba ardores y fatigas. La Cruz Roja comenzó a trabajar y aparecieron 'las "samaritanas" en la ranchería de Palo Alto: mujeres que ofrecían agua y gordas. Los cántaros volcaban en las bocas resecas, jarros y tazas de peltre que muchos llevaban al cinto. Sobre las rectas se completó el Rosario.

"Aquella arboleda es Escobedo" informó un conocedor del terreno.  A la distancia, un grupo de árboles en la llanura marcaba el sitio donde terminaba la primera jornada. Pero cada cuarto de hora la columna pasaba un indicador de kilómetros y la arboleda seguía distante.

Luego de la Palma, se llega a la única calle de Pedro Escobedo, engalanada con arcos triunfales: "Bienvenidos peregrinos del Tepeyac". La entrada se hizo lenta, solemne y el coro de los peregrinos entonó el canto tradicional de entrada. Hasta la puerta de la Iglesia, con capa pluvial, salió el cura, Benjamín Serrano a recibirlos rociando agua bendita a las primeras filas. Todos entraron. Luego, desbandados en la empedrada placita, dos mil peregrinos hicieron su comida: Barbacoa, tacos, frijoles, tortillas, latería barata y fruta. Luego, a buscar donde pasar la noche. No son numerosas las casas, pero se abrieron generosamente unas y por módica cantidad otras para cuantos cupieron tendidos en el suelo de sus cuartos. Los portales cobijaron a muchos y la iglesia con sus dependencias completó el alojamiento. En el cuarto trasero de una tienda había 14. A las tres sonó llamada a Misa. Un sacerdote extranjero caminaba al frente, jugando su bastón. Bajo, rubio y de ojos azules, Father Fader con impermeable negro de vidrio elástico y carácter firme. Contrario de Kern que el año pasado se había emocionado en ocasiones hasta las lágrimas.Fader venía dispuesto a no dejarse emocionar fácilmente. Quería comprobar si la peregrinación tenía fondo espiritual, si en las almas había más que la emoción visible. Y a ello enfocó su capacidad de observación y su Teología. Esta jornada predicaría en el Sauz. El día anterior se había negado por la dificultad del idioma, su antipatía a los predicadores y el riesgo de volverse pura retórica sin llegar al corazón o no incitar a practicar la doctrina, sólo admirarla en frases bellas. Era canadiense, pero se manifestaba norteamericano: fuerte, directo y simple. Llegaría el momento, al terminar, de expresar sus investigaciones.

Escasos kilómetros separan Escobedo de el Sauz. En la llanada de maizales avanzó el amanecer. A las 7.15 horas entró la columna al inmenso patio de la vieja hacienda en ruinas. Sobre un muro caído estaba Fader. Su fuerte voz sonó en el ámbito y celebró la Misa oficial. Allí obtuvo la primera evidencia del amor del mexicano a María. Una india se acercó y puso en su mano, uno a uno, sesenta centavitos: "Se los llevas a la Virgen en mi nombre" fue el encargo y su coraza recibió su primer golpe.

SAN JUAN

Después de la jornada del día anterior, ésta de Escobedo a S. Juan del Río, 25 kilómetros resulta ligera. Se avanza con desahogo por el deslumbrante "plan de San Juan" inmenso valle de tierra generosa, verde antesala del Bajío. El gozo de la marcha revienta en piadosos rosarios rezados por dos mil voces viriles y en cantos robustos traspasados de sinceridad y de masculina ternura, envueltos en olor de milpa y en calor de sol mañanero:

Y rogando y canta la columna llega muy cerca del mediodía a la Estancia Grande de Santa María de Guadalupe, hacienda fundada en el siglo XVI por los conquistadores. Extraña a los jefes de la peregrinación que los arcos de flores con que se recibe tradicionalmente la romería en este punto se encuentren fuera de la carretera, sobre el llano. "Tránsito prohibió que se levantaran sobre el camino" informan.

Pero como una compensación, los campesinos han levantado, además de los arcos, un púlpito nuevecito de dos metros de altura, todo de ladrillo, y cuya cal blanquea a distancia. En la parte frontera de la construcción han cavado un pequeño nicho para una imagen de la Inmaculada. Y con dos cañas de maíz verde cortadas en la milpa, ramas de "pirul" de los árboles que limitan el bordo, y grandes chiles de los que están creciendo en aquel sembrado de allá, han levantado el más maravilloso de los arcos triunfales para la casta belleza de María.

Desde el lejano casco de la hacienda ha venido la señora Lupe, mujer de uno de los dos dueños los Fernández de Cevallos, llevando une canasta colmada de gordas de chile y aguacate que reparte sin distinción entre los que se acercan. Fina y morena, Anita, su hija de quince años, le ayuda en la obra de caridad. y otra vez sobre el asfalto, rumbo a San Juan del Río, distante dos horas. Se reza la última parte del Rosario: y al otro lado de una larga cuesta en línea recta, aparece, en el seno de su valle, la hidalga ciudad. Como un heraldo de esa hidalguía, este charro de negra barba que, sombrero en la mano, abraza cordialmente a los que pasan cerca de él. por la orilla del camino. Es José Fernández de Cevallos, ranchero de la buena raza.  (NDR: Creo que no en propiedad, pero esa familia, dueña de la colindante San German, administró algún tiempo la Estancia, Tras la muerte del niño Manuel. Ahí vivió unos años el entonces pequeño Diego Fernández de Ceballos)

Fotografía tomada de Internet, a la derecha don José Fernández de Ceballos.

Muy cerca de las tres de la tarde se llega a San Juan. En el estrecho puente colonial, donde la columna tiene que angostarse, Joaquín Fernández y Antonio Loarca han sido comisionados para hacer el primer recuento: dos mil cuatrocientos peregrinos es el dato que logran.  La peregrinación pasa el río, avanza por el costado de San Juan de Dios, entra a la vieja Calle Real flanqueada de árboles añosos y de casas señoriales. En las aceras, las filas de gentes engruesan conforme se acerca el centro de la población: estallan los vítores y cae el confetti sobre el sudor de los peregrinos.

Dobla la columna hacia la izquierda, rumbo a la parroquia, donde ya es difícil caminar por la cantidad de gente que flanquea la calle. Lentamente se llega a la puerta del templo, en la que aguarda el Cura Guillermo Romero. En el mismo dintel, los peregrinos echan las rodillas al suelo y comienzan a recorrer de hinojos el recinto hasta el altar donde los esperaba la Guadalupana. Hay lágrimas en todos los ojos. Y cuando entre oraciones y clamores brota el "Pues concebida" expresando lo que todos piensan y sienten, la romería entera es un sólo canto entrañable; amores que se han vuelto un solo amor.

Es día de feria en San Juan, por el Santo Patrono. Los arcos que se habían prohibido en la carretera se levantan aquí, pretenciosos y bastos. Anuncian las fiestas con una sosería laica que invitan a no participar en ellas. En otros sitios, "trabaja" "la partida” donde los funcionarios locales y algunos de mayor rango, se quitan miles de pesos entre chistes y leperadas.  Nación y régimen tienen cada cual su modo de celebrar las fiestas.

"Esta sí es larga". Desde la tarde anterior se nos había advertido a los novatos; la jornada del lunes era de prueba. Treinta y tantos kilómetros mitad cuesta, mitad llano: asfalto, tierra libre y camino real. Había que subir el primer escalón que lleva a la parte más elevada e la altiplanicie.

Apenas terminada la Santa Misa en la Parroquia-comunión de más de tres mil-, corrimos hacia las afueras. De paso por la plaza, una taza de hojas calientes "para hacer estómago" y llevar algún lastre hasta el sitio del almuerzo. Muy cerco' de las 6 de la mañana llegamos al arranque de la cuesta del cerro "Pedregoso" donde se formaba rápidamente la columna. Sólo que era mucho más larga que el día anterior. Al hacer contacto con la retaguardia, se veían nuevos "números" en alto. San Juan del Río había cubierto del 19 al 22; Tolimán, Colón, La Sierra, formaban grupos aparte. No menos de novecientos peregrinos se ha sumado durante la noche. La columna, así dispersa antes de partir, cubría varios kilómetros en la ancha curva de la carretera. Y el conjunto era un clamor de cantos en el amanecer. Mientras se daba la orden de marcha.

Pronto comienza la marcha. A buen paso se va subiendo ladera del Pedregoso, casi en línea recta, entre vericuetos del ferrocarril y veredas antiguas. La cabeza de la columna alcanza la primera altura: suficiente paro dominar el paisaje. Abajo, navegando entre masas de árboles, blanquean las torres de San Juan. A derecha e izquierda, las laderas brillan de sol nuevo. Y por el medio, perdiéndose en la curva inferior rumbo al pueblo, la inmensa caravana ondulante que va llenando el aire con rumor de oraciones y con el rasgueo incesante de los pies sobre el asfalto:

A las nueve de la mañana, por un desvío de tierra y piedras, se llega a la casa de Palmillas, antigua hacienda que domina el rumbo. "Amonadas" frente a sus cazuelas y comales. las mujeres echan tortillas, mueven sus frijoles. despegan el arroz. Se han prendido grandes fogatas de leña delgada para que los peregrinos calienten sus gordas. En el patio de la finca se forman los grupos de almuerzo. Y ya que no se puede obsequiar a tres mil hombres. las señoritas Gómez -sanguíneas y jocundas, de ojos claros y mejillas "enchiladas" de pura salud-, regalan a los "padres" y a algunos más con un desayuno de excelente atole, barbacoa de la fina y tostadas de trigo endulzado, delicada especialidad de la región.  (NDR Se refieren a integrantes de la familia, que estaría en La venta, San Juan del Río)

Y se vuelve al camino por un corto trecho, hasta llegar sitio en que sobre dos altos terraplenes se cruzan carretera y vía, dejando abajo una especie de luneta natural. Los peregrinos bajan la rampa, colman el espacio entre el camino y el ferrocarril. Y del alto borde de la carretera, el P. Trinidad Arias que venía a pie desde la sierra del Norte de Querétaro, dijo el primer sermón del día. En él pintó vivamente el carácter de ingratitud para con Dios que tiene el pecado mortal. Y mientras hablaba, las locomotoras pasaban silbando saludos. Del otro lado de la carretera se habían improvisado los confesionarios. Sentados en grandes piedras, puesta la estola, los sacerdotes confesaban. Arrodillados en la ladera recibían los peregrinos la absolución mientras otros, con la misma unción que si estuvieran en el templo, se preparaban para recibir el sacramento hincados entre los matorrales. A poco andar, dos coloridos "encuentros". Aquel, de Paso de Mata, en el que los niños indios-"pequeños y delicados"- formaban una valla agitando banderas de papel, y éste otro, de la Cuesta de Palmillas, en el que admiramos una Guadalupana roja, estampada en tela de paliacate, sostenida por dos morenes manos de rancheros. en ademán de desplegar un ayate. Y la voz gozosa de aquella invisible campanita que nos estaba saludando, humilde y leal, hasta que la columna se pierde por la loma del oriente.

En el borde mismo de los inmensos llanos del Cazadero acampó la peregrinación: era un verdadero descanso tenderse sobre la fresca alfombra de los pastos sin fin. El mediodía levantaba un coro de azules en el horizonte. Fuerte, profundo, el tono del cerro de Ñadó fabuloso gigante de rocas y bosques tendido hacia el Sur; tierno y cristalino el de aquellas distantes serranías del oriente; verde azul de mar el de los cerros cercanos; borroso el de las lomas del centro, temblorosas de espejismo. Y arriba, como si recogiera y cuajara en unidad todas las melodías del color, un infinito cielo alucinado.

En el paisaje majestuoso como manto de María, resonó desde el púlpito de adobe la clara voz del Padre Berumen. Sí: la mañana toda estaba inspirando una palabra sobre la Inmaculada. Grande y azul es el escenario. Hondas y emocionadas las palabras. Resultará difícil olvidar el sermón de Cazadero, dicho "por el honor de Dios". A lo lejos se divisaba la pequeña estación donde murieron los peregrinos de Lagos en febrero último. El campesino aquél de San Juan del Río se quedó mirando hacia el punto rojo. Y lentamente, con una entonación indefinible fue diciendo: "Allí los quemaron". Bajó la cabeza. Y con. la misma lentitud, completó su pensamiento: "-Dicen que a nosotros también nos van a quemar un día para que no haiga más peregrinaciones"... (NDR: Hubo en febrero de ese año un choque ferroviario con gran cantidad de víctimas mortales y heridos. Iban a S. Juan de los lagos)

Sobre yerba mullida y suave se adivina el trazo del viejo camino real, entre un terraplén de magueyes y una milpa joven.  Abajo tierra seca, No había caído lluvia ese año y las breves cuencas de arroyos estaban agrietadas. "Cómo van las ampollas?"-preguntó el director a un hombre de rostro tostado y firme andar. Su respuesta fue rápida: -"Bien, con tal que no se ampolle la voluntad". Era Arturo Gil. Él y Manuel Borbolla-grueso, rubicundo, de manos robustas- agricultores españoles maduros iban en la peregrinación dando ejemplo de tesón y alegría. La primera vez que Gil hizo la caminata fue por curiosidad, le habían contado tanto, que quiso ver si era cierto. Desde entonces no faltó y viene con él este año la bondadosa humanidad de su amigo Borbolla que en sermón dijo, señalando a multitud:  "Esta fe es la gloria de México y, por lo tanto, la gloria de España". (NDR: Manuel Borbolla era sanjuanense, de la calle 16 de septiembre)

Engañosas perspectivas, Polotitlán, término de la jornada, era visible hacía horas; pero a cada avance parecía alejarse. Pronto terminó el pasto iniciando un camino primitivo, de grietas y rocas blancuzcas entre cercas de piedra: los "callejones".

A las 3 de la tarde, la columna llegó a los eucaliptos de entrada a Polotitlán. Una bandera sostenida por funcionarios era la bienvenida. Tronaban los cohetes. Por la inmensa calle empedrada se tomó el pueblo, había júbilo de campanas y respeto al paso. En la plaza se viró a la derecha para el templo. El presidente municipal Salvador Chavero, quitándose el sombrero pidió avisar de abusos en la fonda o los puestos del portal para poner una “multita”, “esto no es un negocio, sino sacrificio".  Al día siguiente, acompañaría la salida del pueblo, charro y alerta, al trote de su alazán… ¡Qué buena madera hay en México y qué bien se lograría si la vida pública no fuese la mugre que es! El pueblo abrió todo albergue: casas, escuelas, iglesia. El soberbio portal, fue cobijo de muchos, otros escogieron el quiosco para dormir.  Quedaron las calles pobladas de bultos yacentes y sonoros roncares.

Bajo un sol temprano la columna salió de Polotitlán, onduló bajando y rozando el cerro pobló todo tramo visible del camino entre milpas.  Minutos después se llegó a la casa del Álamo donde en tiempos lejanos, don Jesús García de noble porte y barba blanca, los recibía y repartía leche y pan. Hoy está abandonada y sus ventanas rotas. Aquí se dijo la Santa Misa, la parte trasera del camión maletero fue el altar.  La ruta semeja un camino entre cúpulas. En el recodo de la colina más empinada curvaba la belleza de Encinillas, pueblo de laja azul y tejados rojos ceñido de arbustos y cercas. A la entrada un templo protestante acentúa la frialdad del ambiente. Nadie, ni curiosos salieron. Solo tenderos asomaron con aire de calculistas. El templo católico era una miniatura, en su atrio apenas cabían un rosal florido y un membrillo.

Se rompen filas para almorzar. La hostilidad se advierte en los comerciantes y sus precios: limonada 10 centavos, 35 cerveza, 75 un plato de mal menudo con frijoles. Muy protestante esta productiva manera de combatir al enemigo. Buscando agua, en muchas casas cerradas, ni siquiera contestaban. En   una calle de la ladera, había sedientos acercando sus tazas y sonriente al centro estaba la "samaritana" de Encinillas. Con gracia llenó los jarros hasta vaciar sus cántaros. Luego tomó camino al manantial para rellenarlos y continuar su caridad. Arrinconado bajo un sauce y peñas húmedas estaba la fuente. Apagó la sed y regaló una luminosa sonrisa salida de aquella boca fresca y de sus ojos zarcos como el agua del manantial. Se llamaba Celia, tenía 9 años. Mientras tanto, la familia Romero desplegaba la tradicional hospitalidad que salva a Encinillas. En su comedor se apretujaron cuantos cupieron para comer una barbacoa sin paralelo y menudo caliente. Afuera, abrió a la sed inmensas tinajas rebosantes de agua.

Esta jornada es la más corta y a pesar de largas detenciones, se llegó a Arroyo Zarco a las dos de la tarde, caían gruesas gotas de lluvia y la gente corrió a sus albergues. Luego se organizaron partidos de basquetbol entre peregrinos y locales. En la casa de abajo había un frontón para los ingenieros de Irrigación. César García fue a retarlos y venció a tres. Luego jugaron dobles: "cansados" contra 'ingenieros" triunfando los peregrinos.  Cuando la lluvia arreció, en los corredores entablaron luchas campales. Fader jugó "vencidas" y movimientos de lucha grecorromana. Hasta Borbolla se animó, derrotando varios con sus fuertes manazas. 

Fotografía personal: En Arroyo Zarco, en los años 80, el arroyo llevaba agua, no tan zarca, y el despistado de la izquierda mejor se había descalzado para cruzar.

Al salir: los inmensos llanos del Colegio, de corto pasto suave. Ancha y luminosa la perspectiva, blando y muelle el paso sobre la yerba. Sólo los serranos opinan diferente. Aquí se fatigan de veras. En cuestas, vericuetos, peñascos y alturas, van gozando, pero estas llanadas con piso uniforme y las piernas fastidiadas del mismo ritmo, les agobian. Apenas andando comenzó una lluvia fina y el paisaje se veló de bruma ligera; pareciendo caminar entre sueños. Un aire frío venía de la sierrita apretada de encinos oliendo a tierra, desfilaba por la avenida de tierra entre el bosque húmedo como de cuento. "Así es Asturias" observó Borbolla.  Apareció un alto cerro en cuya cresta, sobre la arboleda: dos torres gemelas. Es la iglesia de Canalejas, réplica de la queretana Congregación. Desde las nubes, su cristalino metal dio la bienvenida, Llegamos al pueblo tras una pendiente interminable.  Se venera la "Virgen de la Piedrita", una Guadalupana negra impresa en una roca que halló un indio afortunado haciendo una cerca. Para que toda la peregrinación la viera, bajaron la imagen de la iglesia. Una breve parada para un taco. Quienes traían repartieron generosamente: Los Llata un banquete de pata de pollo, arroz, tortillas y limonada. Satisfecha la necesidad del cuerpo vino el alimento del alma.

En la cuesta llovida cerca de Tepeji, dos hombres rezaban el Rosario, avanzando lentos. Venían de San Juan del Río. Se creyó que por enfermedad marchaban adelante usando la prerrogativa de los que se debilitan. De cerca se supo que el de los anteojos negros era ciego y el otro su lazarillo. Tras Tepeji, en aquellos años, se llegaba a Tepotzotlán, antesala la de la Basílica, a donde se entraba por un camino de terracería.

ENTRE HERMANOS

Un sentido de la peregrinación es que siendo hijos de la virgen todos, acuden como hermanos, así se llaman cotidianamente, compartiendo sin distinción de clase. Personas importantes y/o conocidas, a la par caminaban y cumplían una función.

Fernando Loyola, familiar del niño Manuel, fue un musico queretano de altos niveles. Aquí El “Flaco" era del grupo de "aposentadores, diplomáticos de la peregrinación que partían antes a buscar albergue en los pueblos de término de jornada, 12 o 15 km delante de la columna. Acordaban con autoridades civiles y eclesiásticas, obtenían locales públicos y privados, reservaban en hotelitos donde los hay; gestionan que haya comida suficiente en fondas y puestos. Paco Pesquera, de los principales industriales de Querétaro era el jefe.

Franco Muñoz, gran comerciante queretano recorrió muchas veces la columna como comisionado de orden. Eran estimables su persona y su temple de peregrino. Muy afable, se veía hombre de sociedad, capaz de dirigir desde una velada hasta una misión diplomática, cualquiera cosa excepto un grupo de peregrinos. Impresionaba verlo tranquilo, respetuoso sobre el lodo donde se hundían sus pies, oía misa con atención bajo la lluvia. En la ruta no comía ni bebía agua en exceso, descansaba y caminaba con pulcritud y levedad. Cuando el camino pesaba, sacaba un frasquito de la bolsa trasera del pantalón rotulado con la palabra "Hipofosfitos", circulaban rumores que su contenido no correspondía a la etiqueta.

Eusebio Helguera, de los últimos hacendados de Aiuchitlancito no perdía la postura ni la línea, aunque trabajara hasta 20 horas diarias. Metido en su almidonado uniforme blanco, cubiertos los negros cabellos con gorra semi-militar y erguidos bigotes, representaba en el camión de estacas de la Cruz Roja, la encarnación de la eficacia. Seguro de su imperio, lo hizo trono y palacio. En el ambulante salón curaba ámpulas, llagas, dislocaduras, arrancaba pulmonías, bronquitis y resucitaba estómagos. Emperador de la tela adhesiva, rey del aceite de ricino, monarca de la glicerina y real dispensador de Sebo de Carnero que otorgaba en papel de estraza a quien inclinado reverente lo suplicaba. Parecía que la Providencia le había conferido poderes especiales. Le deben muchos haber podido llegar con Nuestra señora. Su responsabilidad; caridad y conocimientos prácticos de medicina, salvaron a muchos de quedar en el camino. Avezado en curaciones rápidas por su experiencia y estudio, sanó 669 pacientes diarios en promedio. En Arroyo Zarco atendió toda la noche a 400 intoxicados por alimentos y 2 neumonías graves. Se le obligaba a comer y dormir que olvidaba por cumplir su deber. Para un desperfecto de garganta llegado a su palacio de salud examinó brevemente, tomó un palito que envolvió en algodón y mojó en líquidos distintos, a los 3 toques la garganta se abría. Así cuando asomaba en el camión con los brazos sobre las estacas como en balcón, daban ganas de aplaudirle, seguramente todos habrían coreado.

Los sacerdotes marchaban en grupo a la vanguardia: el Padre Bautista llevaba casi de la mano a Carlos Paulin de 11 años en su primera peregrinación. El Padre Arias, hacía confesiones al paso. El Padre Albino llenaba de carcajadas el camino buscando siempre una buena fotografía. Igual un seminarista de Montezuma, Pedro Sosa Esquivel y el diacono Manuel Pérez. (NDR Quien ejerció en San Juan del Río, en el santuario del Sacromonte)

Francisco Mendoza era presidente de la Pía Unión. De avanzada edad, mirar claro y cabello y bigotes blancos. Ese año pensaba ir "a su paso" sin cargos que forzaran su marcha "estoy grande" decía", “no debo buscar excesos". 24 horas después fue nombrado presidente y venía, brazalete en manga, de lado a otro de la marcha y en los descansos, vigilando, disponiendo.  De los más antiguos peregrinos, con mucho que contar sobre este santo camino. Una de sus hazañas fue el año que la persecución religiosa era más sangrienta y brutal: En Querétaro muchos desanimaron considerando imposible la peregrinación. Reunió un grupo y decididos se lanzaron al camino. En su bastón fijó el estandarte guadalupano y forzando jornadas llegaron a México.  El día tradicional de arribo, sacerdotes y fieles queretanos salieron por si llegaba alguien, caminaron unos kilómetros hasta un árbol. "No vino nadie. Regresemos"... De entre matas brotaron varios hombres y don Francisco levantando su bastón, "Aquí estamos, la peregrinación no se ha interrumpido". Ese era su temple. También de la directiva iba Chano Mandujano, el Tesorero. Rechoncho, fuerte, de ojos verdes, no descansaba recorriendo los grupos. En una mano su libreta de recibos; en otra lápiz y apuntes. Viendo la inmensa columna entre lomeríos, brillaban sus ojos. “Pasaremos de 4 mil” pronosticaba apretando el paso junto al secretario Luis Soto, completando la mesa.

NDR: Incluí, de todo el recorrido, pasajes y descripciones propias de la romería, pero en este caso cualquier escrito queda corto, la única mara de conocerla es vivirla... caminando. Tan inclusiva es que hasta redactores de blogs han estado ahí. 

Fotografía muy personal, de los 90s en Canalejas, como integrante del grupo 74 de don Jesús Navarrete. Esos estandartes  sencillos, pintados a mano, son de los más artísticos que recuerdo, representaban las iglesias de SJR. A la derecha, Jesús Alegría preparando la mesa y cama para el descanso 

viernes, 31 de julio de 2026

La feria sin feria (actualización 25 Agosto)

                                 

Para no perder la bonita costumbre de los viejos sanjuanenses que, en tiempos pasados, antes de la llegada de las siete plagas tecnológicas, dedicaban sus tiempos libres del mes de junio para criticar y en veces muy contadas alabar a la feria anual, no pretendo como otras ocasiones, hacer un recuento de memes o publicaciones en redes al respecto, solo una observación en lo general. 

El título de la entrada, no creo que sea necesario explicarlo, pero si ya hace bastantes años que tenemos un palenque sin gallos, todo se puede esperar y más que ahora fue anunciada como feria nacional. 


Acostumbrados a que su duración sea al menos de tres semanas completas, causó extrañeza que este año fuese más corta, incluso, terminando entre semana, cuando generalmente es en fin de, indicando seguramente la falta de artistas suficientemente atractivos para justificar su extensión al domingo, como correspondería o bien, de recursos para traerlos. Como todos los años, el lugar principal, fue el centro de feria, ubicado en la carretera a Tequisquiapan, instalaciones aceptables en tiempo de secas, no así cuando llueve o ha llovido, ya que es piso de tierra, con algo de grava encima. El lugar permanece desolado el resto del año, solo habitado por muchas llantas de desecho que mágicamente desaparecen al iniciar los festejos, no así los varios arroyos que le atraviesan y que nunca han sido encauzados u ocultados adecuadamente, a menos que las tablas de desecho que ponen encima para poder cruzar en ciertos puntos lo sea. Al ser pequeños no representan problema si no hay lluvia; pero en cuanto llega, por mínima que sea, es bastante problemático. Igualmente, el estacionamiento, muy práctico al lado pero que se convierte en una especie de albercota y/o pantano, según la cantidad de lluvia. Afortunadamente fue ahora solo al inicio de los eventos. 

En el caso del de enfrente, al otro lado de la carretera, no se inunda, pero no deja de ser piso de lodo en esas ocasiones. Ya sería tiempo de que al menos una especie de andador de material permanente se hiciera en los tramos del estacionamiento principal a la entrada. Quizá, otra vez por falta de recursos, a diferencia de años anteriores cuando iniciaban los festejos con los famosos caballos Domeq, de raza y perfectamente entrenados, de nuevo se programó una cabalgata y a falta de aquellos, se acude los famosos charros sanjuanenses, sí auténticos, pero de los que cada vez hay menos, incluso casi no hubo presencia de jinetes políticos quizá por no ser año electoral. 

Tras la suspensión de la feria durante el COVID, en su reanudación se notó la gran cantidad de asistentes a los espectáculos de todo tipo, sobre todo en el escenario de la plaza Independencia, quizá por el ánimo festivo de salir del encierro. Este año pocas veces se llenó, solo en fechas clave, con artista de renombre gratis, el resto de los días, el público, siendo el mismo, no acudió a los mismos artistas. Hubo Además en diversos escenarios eventos para todos los gustos, pero pocos en los que la constante fue la falta de público, ya casi nada atrae multitudes, como antes. 

Hace años, se tenía a la feria de San Juan, como una de las mejores de todo el país, eso ya es tiempo pasado, como es sabido, hay una clasificación de lugares donde los artistas top se presentan, en la que hace varios años ya no estamos. Ocasionalmente en los últimos años llegan los del segundo nivel, pero al parecer en este ya ni siquiera para estos alcanzamos. Respecto a los músicos, no me considero conocedor, pero entiendo que se programan a los más populares posibles para garantizar ingresos y al ser la única manera de muchos para conocer a sus favoritos se garantizan entradas. 
Una forma de medir la asistencia masiva es la fila de coches para ingresar al estacionamiento, que muchas veces ha llegado hasta la unidad deportiva pero este año en todo momento fue de unos cuantos. Una muestra fue con Gloria Trevi, que tuvo bastante público, pero apenas la mitad de los que ciertos artistas del segundo nivel han atraído antes. 

Como gran acierto, fue el establecimiento en el Jardín de la familia, de un carrusel de “caballitos” de doble nivel, artístico y de magnifica vista, pero en el centro de feria los juegos mecánicos fueron raquíticos, con grandes espacios vacíos entre ellos y alrededor, incluso, un par de atracciones que nunca habían venido, no tenían filas extremas para acceder como en otros años, por la gran cantidad de asistentes. El solitario gritón de las cobijas se cansó la voz por el poco aforo y como muestra de la poca importancia dada, no estuvo el señor de los trastes. El colmo fue que no hubo ni un solo juego de tiro de canicas, donde generalmente se obtienen los premios para los niños. Me dirán que las mencionadas son anacrónicas, que esta vez había otras más novedosas, pero ni por modernas tuvieron mucha clientela. 


Fotografía personal 2026: la soledad del gritón, la ausencia del de los trastes y el inofensivo arroyo (cuando no llueve)

Esta vez el área gastronómica se ubicó en una carpa completamente techada y cubierta por tres lados, supongo para evitar las inclemencias de la lluvia, pero la buena intención ocasionó que el humo de los diversos asadores se concentrara dentro del espacio de manera molesta, aunque ni siquiera estaba ocupada la mitad del espacio con puestos, o no si la cantidad de humo no dejaba ver los del fondo. Se notó la ausencia del puesto de Jorge, taquero sanjuanense, indicador del costo de los locales, cada año, según su precio, alquila más grandes, más pequeños o asociado con colegas. Este año creo que ni siquiera apareció. Tampoco vi el stand con las novedosas propuestas expositivas del JAPAM, el organismo municipal del agua potable, esta vez, ni presencia tuvo. No hubo muestra ganadera, espero haya sido por la problemática del gusano barrenador y su espacio se ocupó para un recorrido infantil con animales pequeños. 

Acostumbrados a ver en el área comercial a empresas con sede en el municipio, como Boing y Coca cola, con grandes estantes, atractivos visuales y ofertas comerciales, ahora brillaron por su ausencia, incluso la cantidad de espacios ocupados era mínima. Supongo que los precios de renta no fueron atractivos para el comercio local. Cuando digo pocos, significa, que ni la mitad se llenó y menos hubiera sido solo que se rentaron dos muy grandes espacios para la venta de ropa de paca, contra la que no tengo nada, pero… ¿en la segunda feria más importante del estado? Para asuntos culturales, aunque los hubo no fueron con profusión en el escenario del portal del Diezmo, se notó que fueron contados los eventos programados ahí, variados, para todos los gustos, pero contados, acorde con la política cultural adelgazada que se ha observado en los meses recientes, no solo en la feria, ya es una constante. Afortunadamente, muchos de los que se presentaron eran de las diversas academias o escuelas municipales, que al menos tuvieron esa oportunidad y los familiares pudieron disfrutar y garantizar el aforo. 

Por enésima vez, la falta de recursos solo alcanzó para programar una corrida de feria, sin publicidad, casi a escondidas, cuando en años anteriores ha habido hasta cuatro y variedades como novilladas, forcados etc. Aún esa raquítica fecha estuvo a punto de quedar en nada ante las manifestaciones de colectivos en contra, pocos, pero combativos que se apersonaron en la plaza del centro de feria. 

Esta vez el programa de feria, que antes se repartía, al menos en el centro casa por casa, fue en tamaño carta, seguramente por las críticas en años anteriores de ser muy pequeño, no sé si será bueno o malo, solo lo menciono su particularidad. También en el Portal del diezmo, se presentó la tradicional colectiva de pintores sanjuanenses, que por ser un arte de apreciación corresponde simplemente su puesta, dejando la opinión de las obras para el público. Pero se presentaron algunos problemas porque algunas obras no fueron aceptadas, a pesar de cumplir con los requisitos exigidos, lo que derivó en discusiones, incluso ventiladas en las redes sociales. Independientemente del hecho, surge una pregunta ¿Es posible, a un arte de interpretación subjetiva o contemplativa ponerle requisitos? O mejor aún, ¿hay un pintor tan reconocido, como supongo fue el censor en este año con la capacidad suficiente para decidir el ingreso o no de obras cuyo sentido es contemplativo a una exposición? Exposición que por cierto es a tono gratuito porque los artistas no reciben apoyo económico, únicamente quieren presentar su arte. 

Ante las experiencias de las precedentes ferias en los municipios aledaños, se temía que esta iba a ser peor, creo que no ocurrió así, fue austera, pero en general, digna. Igualmente se decía luego de lo ocurrido, que las ferias municipales se estaban convirtiendo en ferias de rancho. En lo personal, creo que es al revés: cuando se dejaron de ser ferias de pueblo fue cuando perdieron su esencia. Son nuevos tiempos, en los que ya nada es para todos, la población se ha diversificado y es imposible encontrar puntos comunes y a la vez, combinarlos con los intereses comerciales. Creo que la tendencia es que el centro de feria termine únicamente para la presentación de artistas, cosa necesaria para que muchos acudan a ver a sus preferidos y se destinen los recursos que este año no tuvo. 

En nuestro municipio, en uno de los antiguos barrios pervive una feria de pueblo, la de San Isidro, tan de pueblo que tiene llenos todos los días combinando lo moderno y lo tradicional a precios que permiten concurrir al comercio local y … harta paca. __________________________________________________ EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD ACTUALIZACION 25 AGOSTO) __________________________________________________ Este agosto, se llevará a cabo el siguiente evento: 


Donde especialistas de todo el país acuden a presentar sus proyectos, avances o conclusiones sobre el tema. Están invitados, consulten el programa, aunque hay poco de investigación local, en general hay ponencias de muchas partes que pueden interesarles además de exposición de carteles, fotografías, videos y recorridos.



En lo personal, estaré exponiendo el jueves 27 a las 4:15 p.m. sobre los primeros espacios funerarios de San Juan del Río, con datos novedosos producto de investigación propia. 

 Por ser las actividades desde temprano, no podré estar todos los días, pero aseguro al menos mi asistencia el lunes por ser el registro y el jueves por mi participación, esto por quienes han pedido adquirir el libro de la acequia del Pueblo, me busquen durante los recesos (11:45) solo estoy cobrando su costo, ya que tuve que mandar hacer otros cuantos más, no en fotostáticas sino en impresión directa del PDF original engargolado.

martes, 19 de mayo de 2026

Érase una vez (Relatos de Viajeros III) Un viajero de 10 años en San Juan del Río

 Érase una vez (San Juan en Relatos de Viajeros III)

Un viajero de 10 años en San Juan del Río


Continuando las relaciones de viajeros que visitaron San Juan del Río en el pasado, corresponde ahora una escrita a finales del siglo XIX. En que la trama es ficticia, no es el relato de un viaje específico, pero los datos contenidos en la redacción provienen de alguien que debió estar aquí muchas veces y por conocer bastante los lugares pudo escribir así. El libro se llama:  

Es todo un compendio entre historia, costumbrismo, viajes e incluso algo de novela, ya que su autor quiso abarcar todo lo relacionado a lugares entre la capital de la república y el estado de Guanajuato.

Está escrita en un formato ya en desuso llamado Catecismo, consistente en que en la redacción abundan preguntas claras y concisas, que son respondidas igualmente por el narrador o los personajes, así, además de la descripción de lugares, involucra geografía física y política, costumbres nacionales y locales y lo que hoy llamaríamos Valores.

El relato es de una familia, integrada por don Juan Santiestevan, su esposa Luisa y sus hijos Carlos, de 10 años, Adelina de 8 y Luis de 6, radicados en la capital de la república, que, por negocios comerciales del padre, viajan a Guanajuato, a través de la Compañía de Diligencias, que existió por esos años y tenía puntos fijos de descanso y alojamiento.

Inicia solo con varones de la familia, pero terminan todos reunidos en Querétaro. A partir de la Villa, entonces Ciudad Guadalupe Hidalgo hay una constante que se repetirá en todos los lugares a través de las preguntas; haciendo descripción detallada y hasta sobrada de su ubicación geográfica características, edificios, los alrededores, crítica social y cualquier tema de cultura general, relacionado o no que pudo incluir. Es difícil siquiera mencionar todas las áreas del conocimiento que aborda: los habitantes de cada lugar durante la Colonia, las constelaciones, adelantos técnicos, el ya existente ferrocarril, la luz eléctrica, el telégrafo y muchos más, llegando a tomar tintes de sensacionalismo disfrazado de lenguaje poético y usar personajes populares y a sus hijos para, en tramas inventadas, dar un mensaje moral a los lectores como ocurre en San Juan, que narrará adelante.

En el carruaje toman por la hacienda de los Ahuehuetes, primera parada de la ruta, para llegar a Tlalnepantla, donde dedicaron tiempo a almorzar en la plaza del lugar. Pasaron luego a Barrientos, para entrar a las seis de la tarde a Cuautitlán, a 6 leguas de México, donde tras cenar y recorrer el lugar, pernoctaron en un mesón.

Al día siguiente almorzaron en la fonda de las diligencias de Tepeji del Río, de la ya mencionada compañía, dirigiéndose a la Cañada donde pasarían la noche. (para evitar asaltos, solo se avanzaban de día).

Fotografía reciente del antiguo Mesón de la Cañada de Tautla. Perteneciente a la Compañia de Diligencias. Tomada de Internet. Crédito a quien corresponda.

A las cinco de la mañana del día siguiente cruzando la sierra de Calpulalpan llegan a Arroyozarco, hacienda con mesón y hotel de Diligencias donde tomaron alimentos y pasaron la noche tras visitar a los alrededores, en especial la fábrica de camisas. A las seis de la mañana continuaron el viaje por un camino en mal estado para llegar al portal de La Soledad o Polotitlán, pueblo formado 20 años antes del relato donde almorzaron. A las once y cincuenta y dos minutos llegaron a San Juan del Río. (se detalla adelante)

Luego de un viaje de 5 horas llegaron a Querétaro por la Cuesta China, pernoctando en el Hotel del águila Roja. Entre los negocios del padre visitaron lugares entonces emblemáticos de la ciudad, vista como “ni la sombra de lo que en otro tiempo fue: lánguido y silencioso, revela en su actitud inerte el profundo malestar que le devora. La animación, el movimiento, el placer de otra época más bonancible, parece haber desaparecido para jamás volver: su comercio está casi inmóvil, su industria se apaga, su agricultura decae: todo, en una palabra, está manifestando que la miseria y la desolación se aproximan a grandes pasos para destruirlo.”

A pesar del patético análisis, recorrieron las calles y conocieron el hospital, la plaza, templos, conventos y el palacio de gobierno. En días subsecuentes el teatro y las fábricas de hilados y tejidos del sr. Cayetano Rubio: el Hércules y la Purísima. Una tarde fueron a la Cañada y al acueducto y al regreso a la Alameda y el Cerro de las Campanas.

Al volver al hotel, (como mencioné, además del cúmulo de datos, hay una especie de relato novelado) la familia se reúne al llegar la madre y la hermana y reciben noticias de que don Juan debe ir a Guadalajara, sufren un robo y viajan juntos a Guanajuato, separándose luego. Al final, deja en suspenso la trama porque Luis desaparece y aunque anticipa que regresa al hogar, promete enterarnos porque: “Carlos y Adelina nos han ofrecido mandamos sus memorias de viaje; creemos que la relación de sus infantiles excursiones será grata a nuestros lectores y nos proponemos publicarlas en nuestra biblioteca bajo el título de Aventuras de Tres Niños. Ojalá que nuestros humildes trabajos sean de alguna utilidad a la infancia mexicana a quien consagramos nuestras más tiernas y cariñosas afecciones.”

Esa parte ya no se publicó. El libro narrado, es una segunda edición, no he podido obtener la primera, que debió editarse, por datos en este, en el último gobierno de Benito Juárez. Avecindado el autor en León, se notan sus preferencias, ensalzando aspectos que en la parte anterior del viaje criticaba. Incluso menciona que en Querétaro había abundancia de ladrones y Guanajuato tiene un clima de paz. (sin comentarios)

Transcribo lo referente a San Juan del Río, recortando lo innecesario, solo modernicé algo la redacción, conservando términos considerados correctos entonces.

San Juan del Río es una de las ciudades más importantes del pequeño Estado de Querétaro.

—¿Qué extensión tiene este Estado, papá? preguntó Carlos.

—La superficie de su territorio es de 506 leguas cuadradas o sea 8,883 kilómetros. Está situado entre los 20° 1' y 21° 36' de latitud septentrional / y los 0° 4' y O' 14" de longitud O. del meridiano de México.

—¿Y cuáles son los Estados que están cerca de Querétaro, preguntó Luis?

—Querétaro tiene por límites: al N. el Estado de San Luis Potosí, al E. el de Hidalgo; al S. el de Michoacán, y al O. el de Guanajuato.

—¿Y también hay en Querétaro presidente, papá?

—No, hijo mío; el Estado de Querétaro es libre, soberano e independiente, como los demás Esta dos de la federación; pero no es una república ni constituye una nacionalidad. Como una de las partes integrantes de la República Mexicana, está unido por medio del pacto general a los demás Estados. Para su régimen interior, tiene su constitución particular y sus leyes. El poder ejecutivo está depositado en el gobernador, el legislativo en el congreso del Estado, y el judicial en el tribunal superior de justicia.

—¿Cuál es la división política del Estado? preguntó Carlos.

—Querétaro está dividido en seis distritos que son: Querétaro, S. Juan del Rio, Amealco, Jalpam, Toliman y Cadereita.

—¿Y hay aquí muchos habitantes, papá?

—La población del Estado, contestó D. Juan, se calcula en 153,286 habitantes; la del distrito de S. Juan del Río, donde estamos, en 31,412 y la de esta agradable y pintoresca ciudad, cabecera del distrito, en 9 o 10,000.

—¿Y qué figura tiene el Estado de Querétaro?

—Es muy irregular: la línea que lo circuye, dividiéndolo de los Estados limítrofes, presenta una multitud de ángulos entrantes y salientes. En el interior del país hay algunos cerros áridos, y no lejos de estos, montañas cubiertas de frondosos bosques. En este distrito, como habrás visto, el aspecto es enteramente diverso; el viajero descubre valles bellísimos, entrecortados por colinas pintorescas y poco elevadas. Efectivamente, papá, dijo Carlos: S. Juan del Rio está situado en un valle estrecho, pero hermosísimo.

—San Juan del Rio, es la perla del Estado de Querétaro: en su distrito, la agricultura es de grande importancia, porque posee excelentes tierras de labor. aquí hace menos frío que en Arroyozarco, papá, exclamó Luis.

—El clima del Estado de Querétaro es muy variado, contestó don Juan; en Amealco: Mextitlan y otros varios pueblos, el temperamento es muy frío; en el mineral del Doctor, el invierno es también riguroso; en Tolimán, San Pablo y otros lugares de la Sierra, el temperamento es caliente y en San Juan del Rio y Querétaro es templado y agradable.

—¿Y hay muchas montañas en el Estado, papá? preguntó Carlos.

—Hay algunas, hijo mío; las principales son: la del Gallo en el Distrito de Amealco á legua y media al S. O. de la cabecera; la de Santa Rosa, la de Minteji á dos leguas N. E. de Cadereita. Los cerros más notables son: el de Mastranto a tres leguas al Sur de Tequisquiapam; el del Aguacate, y el del Cimatario, al Sur de Querétaro. El de la peña de Bemal es celebrado por la altísima roca que lo corona.

—¿Y cuáles son los ríos principales?

—Creo que no te ha llamado mucho la atención la geografía de Querétaro y la vas olvidando, dijo D. Juan bondadosamente. Voy a decirte cuales son los ríos principales de Querétaro y procura que no se te olviden sus nombres. Uno de los más notables es el de San Juan, que nace en Huapango y pasa por San Juan del Rio, Tequisquiapam, la Magdalena, Venta de San José, Hacienda de los Charcos y Rancho de Pato, uniéndose al fin al rio de Moctezuma del cual es afluente.

—¿Es decir que ese rio pasa a las orillas de esta población, dijo Luis? ¿cómo no lo hemos visto?

—Mañana lo verás, contestó D, Juan; pero té ruego que no me interrumpas.

—¿Cuáles son los otros ríos que riegan al territorio del Estado, papá? preguntó Carlos.

Los siguientes: el de Huimilpam, que nace en el cerro de las Neverías y recorre diez y seis leguas en el Estado, pasando por el Batan y el pueblito; el de Querétaro que nace en la hacienda de Servin y va a aumentar las aguas del rio de la Laja, y el de Moctezuma que forma parte de los límites orientales del Estado.

El carruaje se detuvo en la puerta del hotel de las diligencias.

—Me gusta mucho esta población, exclamó Carlos.

—¡Qué calle tan ancha! dijo Luis.

—Esa doble hilera de árboles que le dan sombra, la hace muy agradable, añadió D. Juan.

Fotografía del siglo pasado de la actual Av. Juárez. Todavía con la doble hilera de árboles que vieron los personajes.

—He oído decir que San Juan del Rio no tiene más que una calle ¿será esta, papá?

—Te han engañado, hijo mío: esta es la vía principal, pero la ciudad es bastante extensa; dentro de un momento iremos a conocerla.

—He observado que la mayor parte de las casas son de un solo piso, dijo Carlos.

—Efectivamente; pero hay casas de construcción moderna y muy cómodas.

—Vamos a dar una vuelta, papá.

—Estás muy ansioso; tomaremos algo en la fonda y después iremos, dijo D. Juan. Su idea fue aprobada por los dos niños. La comida que les sirvieron en el hotel de diligencias les pareció excelente. A las dos de la tarde, se dirigieron a la oficina del telégrafo, y de allí a la casa de correos. D. Juan recogió sus cartas, y después de haberlas leído, comenzó a vagar por la ciudad, seguido de sus hijos.


Fotografía Personal reciente. Antiguo edificio de la compañía de Diligencias en la actual Av. Juárez. 


—¿Pues qué distancia hay de aquí a México? peguntó Carlos.

—Cuarenta y tres leguas.

—¿Qué edificio es este, papá? preguntó el niño, enjugando sus lágrimas.

Es la casa del ayuntamiento, construida hace poco tiempo: aquí está la jefatura política y algunas otras oficinas públicas.

—-He visto muchos templos, papá.

—Sí, hay algunos.

—¿A dónde vamos ahora?

—A la plaza principal.

—Allí, está, exclamó Luis; tiene una columna en el centro, coronada por un águila.

—Lo más notable de San Juan del Rio es, el panteón nuevo; vamos a verlo para que Carlos complete sus apuntes, dijo D. Juan.

-Vamos, papá.

Los tres viajeros retrocedieron en el acto; atravesaron algunas angostas callejuelas, y comenzaron a subir por la suave pendiente de una loma poco elevada.

En la cumbre de esta pequeña altura está el panteón. Antes de visitar la fúnebre morada, don Juan hizo admirar a los dos niños el magnífico paisaje que a su vista se presentaba. Al pie de la loma se extiende la ciudad, irregular y caprichosa apiñada en el estrecho valle, ostentando sus esbeltas torres y presentando a los viajeros sus estrechas calles bordadas de arboledas extensas, y salpicadas, por decirlo así, de festones de verdura; a la orilla de la población corre el rio, entre huertos frondosísimos y serpenteando en diversas direcciones, se pierde entre las colinas.

La puerta del panteón se abrió en ese momento para dar paso a un lúgubre cortejo. En un pequeño ataúd, dos hombres conducían el cadáver de un niño de pocos años: a pocos pasos una mujer del pueblo lloraba silenciosamente. Al ver aquel dolor mudo y profundo,' se comprendía que la pobre mujer era una madre.

Don Juan y los dos niños penetraron a la triste morada, detrás de la mortuoria comitiva.

El panteón de San Juan del Rio es un cuadrado de poca extensión, cercado por todas partes por una alta barda. Su aspecto es melancólico, pero no pavoroso; la luz penetra libremente allí, y algunos árboles plantados á cortas distancias, purifican el ambiente. En el centro se eleva un magnífico monumento, que cubre los restos del fundador de aquel sagrado asilo.


Fotografía de los años sesenta del siglo pasado. Panteón de la Santa Veracruz, aún con el monumento central completo del "fundador".

Carlos y Luis se entretuvieron en mirar la multitud de epitafios que cubren las paredes; D. Juan conversaba entre tanto con el sepulturero.

La indecisa luz del crepúsculo, vino al fin a dar un tinte indefinible a aquel doloroso cuadro. Los tres viajeros salieron de allí conmovidos y se dirigieron a su alojamiento.

Al llegar a la casa de diligencias, D. Juan sentado cerca de una mesa, tomó el álbum de Carlos y escribió lo siguiente:

"A la orilla del rio se eleva una casita pobre medio oculta en un silvestre bosquecillo. Allí vi ven desde hace mucho tiempo, tranquilos y felices ¿un honrado jornalero y su esposa María. Ambos amaban con todo su corazón a su pequeño hijo Miguel. María había sido una esposa excelente y era una madre tierna y cariñosa. Un día Miguel, que tenía ya seis años, se entre divertía en hacer puentes y casitas, en la arena del rio, metido en el agua, y recibiendo los rayos de un sol abrasador.

María lo reprendió bondadosamente, y le dijo que nunca volviera a bajar al cauce del arroyo porque las avenidas de éste eran muy frecuentes y podía llegar a sucederle una desgracia. El niño prometió obedecerla, llenándola de besos y de caricias. Trascurrió algún tiempo. Una tarde Miguel estaba solo en la casa.

Su madre, al salir, le había mandado que no se apartara del punto donde lo dejaba; pero al cabo de algunas horas, olvidándose de los consejos maternales, el inquieto niño se sentó a la sombra de unos fresnos. Poco a poco fue venciendo su temor y al fin descendió al río.  La tarde declinaba. Miguel oyó a lo lejos un ruido extraño; pero no alcanzando a descubrir nada que pudiera alarmarle, continuó en sus infantiles juegos. De repente oyó un grito penetrante y desgarrador; volvió los ojos y descubrió a su pobre madre, que pálida como la muerte, le llamaba y corría hacia él.

En ese instante se sintió arrebatado por la corriente. Tendió las manos con indecible angustia, paren ninguna parte encontró un apoyo. Dos labradores recogieron esa misma noche el cadáver del hijo desobediente.

Carlos y Luis han asistido esta tarde a los funerales del desdichado niño.

Al leer Carlos estas líneas, abrazó a D. Juan cariñosamente, y le ofreció no desobedecerle nunca.

—Hazlo así, hijo mío, dijo D. Juan, pues sobre el hijo cariñoso y bueno desciende siempre la bendición del cielo.

Imagen tomada del libro, ilustrando la tragedia narrada.


Los datos del estado de Querétaro y especialmente los de San Juan del Río son exactos para la época, solo mencionar que el “águila” en el jardín, seguramente en la primera edición sí estaba, pero luego un rayo la derribó, que el panteón, para 1881 tenía décadas de uso y que el Ayuntamiento (antigua Presidencia Municipal) no había sido construida recién, sino que se adaptó el antiguo Convento de Santo Domingo.

EL AUTOR

José Rosas Moreno (Lagos de Moreno 1838- León Guanajuato, 13 de julio de 1883) Perteneciente a familia acomodada, pudo estudiar en León y en la ciudad de México. 


No intervino en hechos de armas, pero fue activo desde joven dentro del bando liberal. creció y vivió en tiempos convulsos y entre 1854 y 1864 sufrió persecuciones y cárcel, pero en la república restaurada fue regidor en León y diputado local y federal en distintas ocasiones. Pasó casi toda su vida en León.  

Como muchos escritores surgidos de las fuerzas liberales, ya para la época post imperio. entiende las costumbres y el modo de vida porfiriano como el que debe seguir la patria. Formados en debates entre facciones buscando definir el proyecto de nación, forjando su pensamiento a la luz de las nuevas ideas políticas y científicas y vivió de cerca las guerras de Reforma y contra la intervención francesa. 

Entre las décadas de 1860- 70 inicia como escritor en publicaciones y lecturas destinadas a los niños, algunos utilizados para la enseñanza en las escuelas. Se le ha llamado "El poeta de la niñez” aunque buscó también otros públicos, sobre todo la clase media urbana viendo en la lectura un medio para instruir y moralizar. Escribió el considerado primer guion de teatro infantil y otras obras entre comedia y drama, también, poemas líricos, en parte publicados póstumamente en 1891 como "Ramo de violetas". Considerado el mejor fabulista mexicano a la altura de Iriarte, Fedro y Escopo.  Su estética gira en torno a Dios, la virtud y la patria para contribuir a crear una nueva cultura nacional para la cual describe más como un deseo, a una familia perfecta.

No tan casualmente, la ruta descrita, casi lugar por lugar, en sentido inverso, es prácticamente la misma de la peregrinación a pie de Querétaro a la Villa de Guadalupe, ya que esta fue establecida casi en los mismos años en que se ubica el relato. Incluso una sección de la antigua hacienda de Arroyo Zarco pertenece a la Pía Unión de peregrinos.

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Agradezco a Javier Lara Bayón, del magnífico Blog de Aculco por facilitarme el archivo con la imagen de  la tragedia ya que yo tenía solo el texto sin ella. Visítenlo. Además de este mismo viaje pero narrado desde  allá, hay muchos temas de interés.

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Fotografía personal. Lapida en el Panteón de la Santa Veracruz. 

Obviamente no es la del niño, pero su mensaje es uno de los más sentidos que aún se pueden leer y parafraseando a Rosas, correspondería a algo parecido.

OCTAVA


QUIEN PUDIERA EN TU SEPULCRO 
HIJA NUNCA OLVIDADA
SOMETER EL AMARGO LLORO 
QUE TU RECUERDO ME ARRANCA

HOY SE PIERDEN EN LA ARENA
DE ESTA VEGA SOLITARIA
LÁGRIMAS DEL CORAZÓN
LAGRIMAS QUE BROTAN DEL ALMA.