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lunes, 16 de enero de 2017

Impresos Históricos Sanjuanenses

Impresos históricos sanjuanenses

Aunque supongo que sí los hubo, de la época antigua no se conservan impresos relativos exclusivos a San Juan del Río,  publicados en San Juan del Río,  o por escritores locales, de tal manera que tendríamos que remontarnos hasta el siglo XIX para  localizar los primeros que se conocen que entren en una clasificación que arbitrariamente denominaremos Bibliografía Histórica Sanjuanense.

De los pocos que se conocen cuento con algunos originales, otros en copias fotostáticas y algunos más en formato digital. Por su rareza, casi no son conocidos por el público en general, aún aquí en la ciudad que los vio nacer o que motivó su publicación. Intentaré hacer una semblanza de algunos de ellos, en el entendido que no se trata de un estudio exhaustivo y podrá ampliarse en la medida en que pueda obtener otros.

En su mayoría son impresos de corto tiraje, casi nunca con objeto comercial y por lo mismo es difícil encontrarlos en los lugares especializados. De la lista inicial que presentaré, les sorprenderá conocer cuál es el único que alcanzó en su tiempo un tiraje respetable y mereció varias reediciones.

Debo aclarar que de la época antigua, antes de la aparición del internet, los temas referentes a la historia de San Juan del río, aparecen de manera incidental en un calculado de  500 publicaciones, algunas solo contienen una fecha, un nombre, otros una reseña completa, algunos incluso un capítulo. Estas pequeñas menciones han nutrido a los escasos historiadores locales de la actualidad para subsanar las grandes lagunas que tenemos de la descripción de nuestro pasado.

Y sin embargo, es de hacer mención que existen algunas publicaciones antiguas sanjuanenses, es decir publicadas en San Juan del Río, con tema exclusivo de San Juan del Río, o por escritores locales. Digo antiguas, por no pertenecer a este siglo.


PRIMEROS ESCRITORES.

Por alguna razón, desde el siglo XVI  al XVIII, no se conserva ningún escrito de tema o habitante sanjuanenses, supongo que hubo algunos, lamentablemente no se conservó para la posteridad ninguno. Del siglo XVI solo puedo mencionar que un Juez de Registros de la población, publicó un libro de Historia de su tiempo, pero como no menciona a San Juan del Río ni era sanjuanense él, no entra en esta clasificación.


1.- Don Pedro Martínez de Salazar y Pacheco.

Aunque es manuscrito y es un informe oficial, iniciaré con este, el que consideraría nuestro más remoto antecedente histórico.

Ya he mencionado en otra entrada en este mismo espacio sus antecedentes. Se trata del informe del subdelegado de la jurisdicción de San Juan del Río para el Virrey Revillagigedo sobre todo lo referente a la localidad en el año de 1793 (aunque está fechado en enero de 1794, su redacción fue el año anterior). Por su gran extensión y la amplitud de su contenido, lo que en su tiempo fue información de actualidad, se convirtió después en el mayor referente para nuestra historia. Baste decir que al menos un tercio de la obra de Rafael Ayala está basado en sus datos, aunque también ha sido tomado por infinidad de escritores para fines diversos.

Su título es kilométrico,  para no ampliar el espacio, solo  pongo la imagen de la portada.


Se supone que se hicieron tres ejemplares del mismo, por ser manuscritos, es posible diferenciar dos de ellos que he tenido en mis manos en copias fotostáticas.  Cuento con una de esas copias, tomada de otra procedente del A.G.N. En la actualidad la biblioteca donde la obtuve ya no la tiene y creo que en el AGN se traspapeló el original porque ya no parece en los fondos digitalizados. A menos que reaparezcan, creo tener uno de los pocos ejemplares en copia que se conservan.

Mayor información sobre este manuscrito, dar clic en: La maldición de Salazar


2 y 3.-  Ignacio Reyes, escritor.

En los primeros años del México independiente, era extremadamente caro el publicar libros, por lo cual solo con apoyo oficial o teniendo una posición holgada era posible hacerlo.

Y sin embargo, cumpliendo con los supuestos anteriores, aparecen  dos pequeños libros, uno de 1831 y otro de 1832, ambos de la autoría de don Ignacio Reyes Rayón. Técnicamente no serían libros, sino folletos, el primero contiene el discurso que con motivo del aniversario de la independencia nacional emitió en la plaza Mayor de San Juan del Río. El segundo es un furibundo ataque contra un coterráneo por querellas legales, y se llama    “ Compendio de las torpezas cometidas por el c. José María Abalos, regidor decano del ilustre Ayuntamiento de la Villa de S. Juan del Río en el espediente sobre poseción de una tienda” Querétaro, Qro. Fue publicado por la Imprenta de R. Escandón de Querétaro en 1832.

También don Pablo Gudiño, años más tarde emitió el discurso de la independencia y también lo llevó a imprenta.

Para mayor información de  Ignacio Reyes, dar clic en:  Ignacio Reyes Rayón


A Partir de ahí se da un gran vacío en lo que a publicaciones locales se refiere, tengo referencias de varios impresos de Don Juan Domínguez y José Luis Quintanar, pero por ser manifiestos políticos de alcance nacional, extensos algunos, no pueden ser considerados libros, asimismo, Don Wenceslao Sanchez publicó sobre todo en artículos periodísticos  y panfletos, pero creo que no hizo ninguna obra relativa a San Juan.

De las familias de la calle de Don Esteban, a fines del siglo XX, el dr. Manuel Domínguez y su hermano Ángel publicaron libros de carácter técnico, didáctico o literario que no tienen que ver con la historia local, salvo uno, de cuentos del segundo, que alude incidentalmente a la ciudad.


4 El doctor Olloqui.

Agustín Ruiz Olloqui, vecino de los anteriores parece ser el primero que intentó reconstruir la Historia de San Juan del Río, y recopiló lo que se llama “apuntes” que hasta donde sé nunca fueron publicados íntegros, pero si los compartió con varios colegas suyos que los mencionan en sus obras.

Lo que al parecer es la mayor parte de ellos fue publicado por el Obispo de Querétaro, que en 1893 con motivo de una visita pastoral a San Juan del Río en un pequeño libro que quedó como constancia de la visita y salió a la luz el año siguiente.

La copia de este impreso me fue proporcionada por el Archivo Histórico Municipal, por cortesía del Lic. Francisco Pájaro. Ya conocía la mayoría de los datos pero nunca había tenido un ejemplar completo. En diversas publicaciones he encontrado más “apuntes” del Doctor Olloqui, distintos de los de este libro, pero solo como referencias, por eso sostengo que nunca se publicaron en su totalidad.

El librito, en apenas 9 páginas, nos da la descripción del lugar, altitud, orografía, el río, una explicación de las aguas subterráneas, el clima, enfermedades frecuentes, la división de la ciudad en cuarteles y sus calles, los edificios públicos, los servicios con los que cuenta la ciudad.  (incluidos el ferrocarril central y el Urbano)

Se describen también los templos de la ciudad, las asociaciones religiosas y los benefactores de la ciudad, sobre todo los que colaboraron para la introducción del agua potable, apenas algunos años antes.  En el mismo tenor, presenta una lista incompleta de los párrocos que habían ejercido en la ciudad. Finaliza con un listado de los núcleos de población que a la fecha constituían San Juan del Río además de las haciendas.

Del libro resalta el hecho de que el Doctor Olloqui anota que la fundación de San Juan del Río fue en el año de 1526.

Esa fecha ha sido tomada por algunos historiadores modernos, aunque no tiene mayor sustento histórico, quizá por celos profesionales, don Rafael Ayala nunca le dio valor a sus apuntes ya que decía solo había sacado datos sueltos de los archivos locales y creencias populares.

Es conveniente aclarar que Rafael Ayala nunca sostuvo 1526 como año de fundación, como recientemente se publicó por ahí, es Ruiz Olloqui quien lo afirma. 

Para más información sobre este personaje dar clic aquí: Agustín Ruiz Olloqui Rangel, el último imperialista


Continuará..
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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 Aunque en fechas recientes no he publicado mucho, las visitas continúan en aumento, incluso, creo que la edición especial será para festejar las 50,000 en alguna fecha del año que comienza. Que sea para bien, aunque sigo  sosteniendo que con una sola persona que me lea para mí es suficiente.
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Recientemente he recibido varias consultas sobre temas relativos al blog y a nuestra historia, he tratado de proporcionar la mayor información posible sobre todo por la carencia de materiales escritos espero lea haya servido.
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Sigo invitando al público en general a realizar comentarios, rectificaciones, adiciones, felicitaciones, etc. Todo es historia, cualquier dato que tengan ustedes aumentará la información de la historia no escrita de San Juan del Río, que es una de las intenciones de este blog. Contesto a todos. Por no dedicarme a esto de manera profesional no escribo más frecuentemente pero si contesto todo el correo que me llega, den clic en la parte baja de cada entrada donde dice  No hay comentarios ó # comentarios, ahí despliega un espacio para que escriban.

Sección comercial: 




Este me lo encontré por ahí en internet, es un revolvedor de bebidas del desaparecido hotel “La Mansión” en el km 170 de la autopista México Querétaro, antecedente del actual “San Gil”
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jueves, 1 de mayo de 2014

Ignacio Reyes Rayón; una persona y un portal que se llaman igual


Don Ignacio Reyes Rayón  y el Portal de Reyes.

El pasado mes de marzo de 2014, en uno de los salones del palacio de Gobierno de la ciudad de Querétaro, fue develado por el gobernador del estado, un mural alusivo a la Restauración de la República y el sitio de Querétaro, del artista Víctor Cauduro. El hecho no tendría nada de particular para el tema de este blog a no ser porque en la parte inferior de la obra pictórica, aparece la imagen de un libro abierto, en su página derecha nos dice que es la constitución de 1857 y en la  izquierda un solitario nombre: IGNACIO REYES.
Mural de Cauduro. Detalle
Imagen tomada de la pagina web del Gobierno del estado de Querétaro.
¿Quién fue tal persona y qué relación tiene con esa Constitución que le hace merecedor a tal honor?
  
Pocas veces recordado, fue uno de los sanjuanenses más distinguidos del siglo XIX. He aquí una compilación de los datos biográficos que pude conseguir:


Nació en San Juan del Río, el 9 de marzo de 1804,  hijo de los señores  Tomás Reyes y Margarita Rayón.
Imagen tomada de Díaz.


De él, nos dice F. Díaz Ramírez“ Era la persona  principal de San Juan del Río, no era la más rica, no era la más noble, pero era un liberal convencido, en una ciudad donde no había otro y era además político, sí, desde muy joven,  su capacidad y su dedicación lo fue la política”.


Hablando de sus contemporáneos sanjuanenses, el más rico, y conservador,  era don Esteban Díaz González, el dueño de la casa de Cantera de la calle del Curato, hoy 16 de septiembre, el más noble era José de Morán, Marqués de Vivanco, de la calle del Obraje, hoy Morelos y de los liberales pues siendo Reyes el único en un pueblo eminentemente conservador, destacó en varios aspectos.

En su edad adulta, siendo costumbre en las conmemoraciones de la independencia dirigir al pueblo un mensaje alusivo por parte de una personalidad distinguida (en esos tiempos no había presidente municipal al que se le pudiera hacer sombra, el  Consejo o Ayuntamiento que gobernaba elegía al agraciado) le correspondió el honor de  pronunciar en dos ocasiones el discurso patriótico; en 1831 y 1836, ambos en la plaza mayor de la “villa de San Juan del Río”

Ocupó diversos cargos de elección; Diputado al congreso de la unión varias veces y Senador de la República.


En 1856 siendo Gobernador de Querétaro el Gral. José María Arteaga, ante el histórico momento de redactar una nueva Constitución Nacional, dio todo su apoyo para que dos diputados; el General José Justo Álvarez y el Lic. José Ignacio Reyes Rayón nos representasen. Poco antes del gran acontecimiento, Álvarez declinó para ocupar un puesto militar y así, le correspondió a Reyes la gloria solitaria de ser el único queretano en firmar la Magna Carta. Es por ello que en el mural mencionado al inicio, se hace alusión a su nombre.


 Otros datos importantes:

Vivió durante muchos años en San Juan, su domicilio, no se sabe si desde antes, pero por lo menos desde 1825 se tiene noticia de que se que construyó  (por él o su familia) una casona en la calle Real (Hoy Av. Juárez)  ocupando una cuadra completa, desde la calle de los Aguadores (hoy  Galeana, se llamaba así porque por ahí iban los aguadores iban al río por el vital líquido) hasta el callejón de Chimoleras, (no se tiene certeza porque se llamaba así, seguramente debió ser por lo culto de las personas que ahí se reunían) que es la actual Hidalgo sur, desde Av. Juárez hasta el estacionamiento del moderno hotel, donde una barda de piedra cegaba el paso, haciéndolo callejón o cerrada. Para mayor realce, se le adornó al frente con un portal  con arcos de cantera.

No hay información si el terreno ya era de su familia y  se levantó desde sus cimientos, si fue él o sus ascendientes quienes lo construyeron, el caso es que desde  entonces, el portal lleva su nombre y así es conocido en la actualidad: “El portal de Reyes” Incluso así se llama el moderno Hotel que en la actualidad ocupa lo que fue la casona familiar.
Formó matrimonio con la Señora María Inés Petra Guadalupe Retana Alderete, originaria de Michoacán formando la familia Reyes Retana. (Por la importancia de Don Ignacio, sus descendientes tuvieron el apellido compuesto, todos quienes llevan  el apellido: Reyes - Retana, provienen de ese matrimonio, incluso, en una de esas esa vueltas del destino, una descendiente suya, se casó con uno de Don Esteban Díaz, el Lic. Fernando Díaz Ramírez, formando un siglo después  la familia Díaz Ramírez- Reyes Retana)  Continuó viviendo en el pueblo al menos hasta 1853. En ese año, en uno de los mesones que había en la calle principal lo encontró el ilustre poeta don Guillermo Prieto quien sufría el destierro  de la ciudad de México por orden de Santana. (se habían conocido en el Senado, Prieto detalla todo el encuentro y su destierro en el libro “Viajes de orden suprema”) Después se fue a vivir a la ciudad de México, donde murió  el 10 de noviembre de 1883.
 
Imagen tomada de Díaz,  Firma de Ignacio Reyes en la Constitución de 1857.


La casa y el portal, al parecer fueron dejados en el abandono, ya que hay  datos al respecto y además, por lo menos hasta la década de 1860 se tenía dudas acerca de la propiedad, si no tanto de la casa, sí del portal, que al menos un par de veces perdió su techo. En uno de esos años; 1869, el ayuntamiento le pide al dueño Jesús Basurto que lo teche. Lo cual tuvo que cumplir.

Siendo el espacio público techado más grande de la ya para entonces ciudad, su vocación comercial estaba dada, incluso, en el siglo antepasado, fuera del portal, sobre la calle se instaló muchas veces el mercado municipal completo (cuando la plaza principal debía ocuparse para otros eventos) y casi siempre tuvo algunos puestos semifijos en el arroyo de la calle, además de los comercios en las distintas accesorias con las que contaba. Incluso, las primeras ferias organizadas a fines del siglo XIX  celebraban al cobijo del portal algunos de sus actos principales, incluso bailes y “jamaicas”. (Lo que después se llamarían “tardeadas” o sea fiestas más temprano y sin bebidas etílicas)

Impreso de su discurso en 1831
Quienes conocieron la casa dicen que era enorme, por tanto su mantenimiento debió haber sido bastante caro, y se fue deteriorando poco a poco. En la parte de atrás, tenía una huerta  y lo que parecían haber sido corrales o caballerizas. Al frente había varios locales, lo más que recuerdo en lo personal, del exterior, (nunca entré a la casa, sí a la huerta)era el techo de vigas del portal, bastante maltratado, casi todos los locales estaban ocupados, la esquina con Hidalgo era una lapidaria de piedras preciosas, luego un puesto de artesanías, al centro un hotel, “el Parador” al lado poniente los tacos “sudados” y el Bar Casino, todos siempre llenos de turistas, de la cercana parada de Autobuses y visitantes. Al disminuir el tráfico por la Av. Juárez que dejó de ser carretera Panamericana, cerraron algunos. El predio o la mayor parte de él fueron adquiridos por el difunto Germán Patiño en la década de 1990 quien reconstruyó el techo del portal y al interior construyó el moderno hotel que hoy vemos. Del original quedan solo los pilares de los arcos, algunas paredes y los marcos de los vanos de las puertas, todo lo demás es nuevo. El hotel y sus instalaciones ocupan un poco más de lo que era la casa y el estacionamiento lo que era la huerta

La zona lateral, actual Hidalgo sur, desde mucho antes estaba independizado de la casa y se ocupó por diversas viviendas y comercios independientes, no se sí el anterior dueño de todo lo restante era Don Félix  González o solo de la parte donde hoy se conservan algunos de los negocios por él iniciados o relacionados a su familia: El Bar casino, los tacos “hoy vaporizados” y los souvenirs de Don David.

Mención aparte merece el restaurant del hotel, que hoy es frecuentado por un nuevo tipo de turismo: el político, las más de  las veces puramente local, constituyéndose en el más popular “desayunadero político” (como le dice el profesor Rosillo) de la ciudad.

No se sabe qué tienen dichas mesa del exterior. (y no todas, sigo citando a Rosillo) Quien se sienta en ellas imagina en un par de horas el génesis y el apocalipsis de la política casera, en esos asientos, emergen de pronto o desaparecen para siempre, personajes y siglas, se tejen y destejen alianzas, se juran y  se perjuran ideales y al final de la mañana, cada uno de ellos se levanta y se pierde en la ciudad, en busca de hacer realidad todas las palabras, pensamientos, declaraciones  y proclamas ahí surgidos. Afuera, solo cruzando la nebulosa frontera de los viejos pilares está la realidad, no tan sencilla como la concebida en torno a esas mesas; refugio momentáneo que no se quiere abandonar, pero hay que hacerlo cuando la mañana terminó.  Todos y cada uno emprenden  su camino, muchos en grupo, otros en solitario diluyen su protagonismo hacia las calles aledañas. Tal vez alguno  tendrá suerte y fructificará sus sueños en algo tangible, como Don José Ignacio Reyes Rayón, hace ya 157 años.
Fotografía personal: parte oriente; a la izquierda, el ex callejón de Chimoleras
  
Fotografía personal. Parte central del Portal
Fotografia personal: El portal, extremo poniente
  
Los locales y otros datos más abundantes del portal en si,  se abundarán en fechas próximas, hoy solo menciono los más someros. No cito todos los textos que leí para redactar el presente, porque haría tediosa la lectura, pero para los interesados en abundar, les recomiendo las siguientes obras.:

Díaz Ramírez Fernando,  Album  conmemorativo del sesquicentenario del estado de Querétaro, 1974 (sí, es el descendiente de Don Esteban el conservador, casado con la descendiente de don Ignacio, el liberal, ambos de San Juan del Río) Este libro ya no está en venta, solo se puede consultar en las bibliotecas de la capital del estado.

Santana Calderón María del Mar, Sitios históricos  y monumentos antiguos del municipio de San Juan del Río. 2011, técnicamente no es un libro, sino un fichero con datos del Archivo Municipal, igual es muy interesante y creo que todavía está a la venta ahí, precio módico.

Ayala Rafael, San Juan del Río, Geografía e Historia. Hay una edición reciente, estaba hasta hace poco a la venta en la casa de la Cultura. Si no lo hallan, en la librería del Archivo Histórico del Estado vale solo 50 pesitos,  es una verdadera biblia de la historia de nuestro municipio.