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lunes, 9 de marzo de 2020

EL PODER DE LA ANÉCDOTA 2


EL PODER DE LA ANÉCDOTA 2


Fueron las dos a un día de campo, la anécdota fue de jeans, la historia de vestido largo, rojo para ser precisos, solo una disfrutó el paseo y a la hora de relatar lo sucedido en él, la historia solo dio algunos datos, la anécdota fue grandilocuente. La Historia es de las que se casa de blanco, la anécdota prefiere la unión libre, la historia es recatada y modosita, a contraparte de la anécdota, que asiste a las manifestaciones y hasta lleva su espray.

Pongo a su consideración de nueva cuenta, algunos hechos que no entran completamente como históricos por la fugacidad de sus datos y lo etéreo de su contenido, lo que me obliga a algunos permisos literarios para armarlos, aunque aclaro que son verdad y fui testigo de ambos, uno a través del periódico local y el otro de manera presencial.


NO ERA UN TESTIGO

Al finalizar la década de 1960, la vieja cárcel local que anteriormente se encontraba en su centenario edificio junto al Santuario del Sacromonte, fue trasladada al anexo del convento de Santo Domingo que ya para entonces tenía casi un siglo funcionando como Presidencia Municipal. Solo un muro separaba ambas instalaciones, el convento, propiamente dicho y el anexo, aunque no tenían comunicación interna y eran dos instalaciones diferentes, con sendos accesos en la Avenida Juárez.

Imágenes  de Google Street Viewer. Antiguo convento de Santo Domingo. A la izquierda, la hasta hace poco Presidencia Municipal, a la derecha, la antigua cárcel. La barda que separaba ambos conjuntos estaría más o menos donde se unen las dos fotografías.

El convento contaba con un patio central, adornado por una fuente y en derredor tras sencillos arcos, lo que fueron las crujías y habitaciones de los frailes, que al pasar a uso público se adaptaron en lo posible para las diversas dependencias municipales y así llegaría para la fecha mencionada.  

Una de ellas eran los juzgados de lo que después se llamaría primera instancia, donde se ventilaba toda clase de asuntos, desde civiles hasta penales. Estaban en la sección oriente del patio.  
  
La cárcel, en la otra instalación, igualmente ocupaba lo que ya había sido adaptado desde muchos años antes para que funcionara la escuela Sor Juana Inés de la Cruz, que al trasladarse a sus entonces modernas instalaciones de la calzada Hidalgo, frente al Mercado Reforma, dejaron para el uso municipal y estatal los viejos edificios.

Imagen de los años sesentas, de la Mexicana de fotógrafos. En el anexo aún estaba la escuela .

Así, una gruesa y antigua pared que antes separaba el convento de su anexo ahora lo hacía para los juzgados y la cárcel.

Un buen día, ya bien entrada la década de los setentas, en una de las peliagudas sesiones que desahogaban los juzgados, se incluía un careo entre algunos involucrados en un pleito del que ya no se recuerda el motivo y en el que como siembre, todos los presentes decían tener la razón. Fue una dura jornada para los funcionarios, debieron agudizar al máximo los sentidos para poder escuchar tan diversos alegatos, conceder la palabra, hacerse oír y dar la formalidad al accidentado momento. Solo uno de los presentes guardó silencio, se dice que incluso parecía hacerse hacia atrás e inmutable, contemplaba la escena recargado en un archivero, cuando todos los demás trataban de ganar los espacios al frente. Desde el inicio cada bando pintó su raya y poco respeto tenían por los turnos para declarar que concedía el juez, solo bastaba el primer monosílabo emitido por la garganta de alguno, para que, al unísono la parte contraria soltara las peores diatribas. El mencionado, parecía ocupar la parte central, nunca se escuchó su voz, ni a favor ni en contra de los bandos. En un momento el juez y las mecanógrafas se dieron cuenta de ello, pero supusieron que era un testigo al que le tocaría declarar al final. Después, en el maremágnum que se generó, ya nadie se acordó de él.


Fotografía personal , interior del exconvento. Tras los arcos las oficinas municipales.

Obviamente no hubo acuerdo alguno. Al concluir la accidentada mañana, el juez fatigado, sacó un pañuelo y se limpió el sudor de frente y cara – Es duro hacer cumplir la ley. Las secretarias y actuarios, en silencio trataban de ordenar el amontonadero y desorden de legajos que la sesión había dejado,

No faltó alguien que comentara el mutismo del hombre del archivero, no se movió nunca de ese lugar, solo entonces trataron de ver de qué bando de los de la reyerta era. Resultó que no era de ninguno, todos los involucrados y sus testigos registrados habían participado, sin que faltara uno solo, vaya si lo sabían ellos, todos estuvieron, llegaron incluso a contar cuantos debían estar, sobraba uno, el que guardó silencio, pensaron que nunca sabrían quién era. Apenas instantes después, algunos ruidos y voces detrás del multicitado archivero les traerían dos noticias, una buena y una mala, la buena era que sí sabrían quién era el misterioso hombre del silencio, la mala: Era un preso de la contigua cárcel.

Los muros antiguos se elaboraban a partir de la unión de grandes piedras con un mortero de lodo y recubiertos por un material que actualmente se llama arenilla, que es una especie de cemento, que de inicio es durísimo, pero al paso de los años van perdiendo ambos materiales sus propiedades, el lodo se va desecando y contrayéndose, la gravilla se hace arenosa y fácil de quitar sin herramienta alguna, incluso con una uña es posible derrumbar hasta una barda, solo es cuestión de paciencia y tiempo, de los que dispone en abundancia cualquier recluso.

Así, uno de ellos, con la creatividad que da el no pasar del tiempo, en la soledad de su celda, elucubró que podía horadar la vieja pared que contenía su libertad y no fue difícil que del pensamiento pasara a la acción y tras rascar un hoyito en la pared, lo demás fue fácil. De alguna forma consiguió ocultar la tierra rascada y en algunas jornadas más pudo acceder al alma de la barda, quizá un par de grandes piedras le costaron más trabajo, pero igual pudo continuar.

Algunas noches después, vio la luz, bueno, no la vio, ya dije que era de noche, pero pudo acceder al aplanado del otro lado, igual de viejo, igual de fácil de quitar. Una pared metálica apareció, por un momento pensó que todo había sido en vano, y que había una protección adicional, pero poco tardó en descubrir que era un mueble, que podía mover, un … archivero.

Imagen tomada de Internet, crédito a quien corresponda, época actual,  la fuente no es la original, los arcos son iguales en el lado oriente, donde se ubica la oficina que antes fue juzgado.

De alguna manera consiguió pasar al juzgado y esperar a que se abriera su puerta y confundirse con los asistentes, lo demás ya fue narrado. Seguramente fue el primero en salir de la audiencia, contemplar la centenaria fuente del patio, quizá hasta iba pensando en cuál de los dos bandos tenía razón, pero al instante recordó que tenía que escapar rápidamente, -que se hagan bolas ellos, al fin, que...

él no era un testigo.


NO ERA UN TAXI

En una de las recurrentes reubicaciones de vendedores y puestos ambulantes de toda índole que emprende el municipio, en la calle de Mina, frente a la bocacalle del entonces flamante andador Leonardo Bravo, habían sido trasladados algunos de los puestos de tacos que en diversos lugares de la ciudad expendían por las noches su mercancía en la década de los ochentas del siglo pasado.

Imagen de Google Street Viewer. Esquina de Nicolás bravo y Francisco Javier Mina. La camioneta Roja sería la ubicación del puesto,  la jacaranda de la izauierda señala la cantina del mismo nombre.

Eran de tacos de cabeza de res, que creo que son comunes en todo el centro del país, caracterizados por calentar al vapor la carne y las tortillas a través de un recipiente de agua bajo el comal al que accede el vapor a través de unos orificios en el metal. Para mayor aprovechamiento, poco antes de servir una orden, carne y tortillas son cubiertos por un plástico y en pocos minutos alcanzan la temperatura ideal para servirse, el resto de la magia la hacen los complementos clásicos: sal, cilantro, cebolla picada y unas buenas salsas.

Eran solo dos puestos de estructura metálica, portátiles a través de ruedas, pero creo que durante los años que ahí estuvieron nunca se movían, se dejaban al cuidado de unas cadenas, si no mal recuerdo ambos eran atendidos por dos integrantes de la familia Esquivel.

Fue precisamente en el que atendía don Concepción Esquivel, donde ocurrió lo que se narrará a continuación.

Imagen tomada de Internet, crédito a quien corresponda,  vista hacia la Iglesia, desde el lugar donde se ubicaba el puesto.

Imagen de Google Street Viewer. Vista contraria.

Eran aproximadamente las nueve de la noche, el puesto era especialmente popular, por el sabor de los tacos, lo céntrico de su ubicación, pero especialmente porque el popular “cabecita” ocupado en el tronco de picar, dejaba el resto del servicio en dos ayudantes, creo que eran sus familiares, las cuales, a pesar de ser muy serias, eran bastante agradables a la vista.

El puesto se instalaba en la orilla del andador, pero ya en la calle de Mina, por entonces solo cubierta por el empedrado ondulante de esos años y de tramo en tramo, algunos postes con lámparas de luz mercurial.

Imagen tomada de Internet, crédito a quien corresponda,  Don Concepción Esquivel Esquivel (QEPD) el taquero de la época.

Para quienes no la conocieron, ese sistema público, entonces novedoso y pregonado por todos los gobiernos municipales cuando la instalaban, en verdad era bastante deficiente y más que alumbrar “penumbraba” al grado que muchas veces era más potente la luz de la luna.

Así, pasado el breve espacio de los puestos, la calle hacia el sur se veía bastante oscura, apenas salpicada por la amarillenta luz que descendía de algunos de los postes 

 La noche de marras, el puesto estaba a rebosar, las damitas apenas se daban abasto para atender a la clientela que por los cuatro costados pedía la suculenta mercancía.

De la cercana cantina “las Jacarandas”, salió un sujeto, ese si propiamente dicho bien “alumbrado” y de apariencia bastante infame. No sé si de naturaleza o por los efectos del alcohol, pero era muy elocuente y no tardó en integrarse con sus comentarios al grupo de comensales parados (las sillas eran un lujo que tardaría en implantarse), a la vez que se embutía una buena ración de los tacos.

Su plática era en voz alta, la clásica de los que tratan de aparentar que no están alcoholizados. Al terminar el plato, de manera solemne, declaró que ya se iba para su casa. Y empezó una serie de episodios en los que se movía hacía el arroyo de la calle para ver si venía un taxi y abordarlo. Al no tener éxito, regresaba a seguir engullendo y conversando igual con el taquero que con los parroquianos -las muchachas hacía rato que lo ignoraban- para solo unos minutos después volver a tratar de obtener el transporte.

Los pocos vehículos que circulaban, para su mala fortuna, eran particulares. Poco a poco se fue formando una simbiosis, pues ya todo el personal estaba atento cada que él decía

-Ora sí, ahí viene un taxi

Imagen de Google Street Viewer. Esquina de Nicolás bravo y Francisco Javier Mina. A lo lejos, la sección donde Mina se convierte en Ezequiel Montes.

La escena se repitió varias veces, -ya me voy, -ahí viene un taxi.
-ya llegó, ahí nos vemos.
- Ora sí, ahí viene.

Poco a poco, dejamos de hacerle caso y en cada ocasión eran menos los que volteábamos a ver el vehículo en turno.

Cansado de cansar y quizá al ver que estaba perdiendo protagonismo, en voz un poco más alta, declaró contundente al observar a lo lejos unas enésimas luces

 -Ora sí, ¡Chingo mi madre si no es un taxi!

Como en la cámara lenta de las películas, todos volteamos a lo lejos para ver el lento recorrido de las luces divisadas desde allá donde la calle Mina se convierte en Ezequiel Montes.

El tiempo pareció congelarse y por instantes solo existió la mirada colectiva hizo un paneo hacia ese punto. El auto avanzó e igualmente lento pasó frente a nosotros.

Salidos del letargo, todos volteamos hacia donde habíamos visto por última vez al parlanchín sujeto. Ya no estaba y ni señas quedaban de él.

Parece que cumplió.

El auto, no era un taxi.


Fotografía personal. Oleo de Armando Otero, de la misma esquina, incluida una de las jacarandas, (el árbol, no la cantina,  una de las más antiguas de la ciudad.)

martes, 8 de agosto de 2017

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río.


En el transcurso de su historia, nuestra ciudad ha tenido diversos edificios para las funciones de la autoridad local. Se distinguieron todos por haber tenido al menos durante los últimos dos siglos, en la parte alta de su fachada frontal, un pedestal con asta para lucir la bandera nacional. Esta costumbre fue establecida a partir de la independencia nacional, aunque en los que aquí se mostrarán, la evidencia mencionada es de una época posterior, el Porfiriato.

ANTECEDENTES

Habiendo nacido la actual ciudad a mediados del siglo XVI como pueblo de indios, es de suponerse, por las disposiciones vigentes, que los locales públicos (del gobierno indígena y la administración virreinal) iniciales se ubicaran alrededor de la plaza de la fundación, es decir la actual plaza de los fundadores. Si los hubo, no se conservaron registros de ellos.

El PRIMERO.

Al trazarse el camino Real, cuyo paso por el pueblo fue determinante para su desarrollo, aparece a su vera lo que fue el primer edifico público documentado: lo que antiguamente se llamó casas Consistoriales o de administración virreinal. Documentos mencionan que dichas instalaciones se dedicaban sobre todo de la administración del tránsito de personas y mercancías rumbo al norte. Ahí despachaba el Juez de registros (de ganado) que parece ser fue la primer autoridad que tuvo el pueblo. Constaba el lugar por entonces de corrales para  ganado, oficinas para el juez y una cárcel formada con tablas, que por cierto era muy flexible, ya que se podía salir de ella casi libremente. (El concepto de cárcel para entonces era algo distinto que el actual, los presos estaban ahí esperando sentencia, de tal manera que si esta tardaba y se les presentaba algún asunto de urgencia, salían de ella a resolverlo para después volver)
Fotografía personal,  la vieja cárcel, con el pedestal y el emblema retro
Su ubicación era en la actual acera sur de la Av. Juárez, ocupando toda la mitad de la manzana entre Reforma y Allende (Antiguo camino Real y calles de Leñadores y del Canal, respectivamente)

Con el paso de los años las instalaciones se fueron haciendo de cal y canto, ocupando el mismo lugar. Al declinar el paso de ganado, los corrales fueron innecesarios y se convirtieron en predios particulares pero se conservó el espacio de la cárcel, ahora sí en concepto moderno y oficinas de administración virreinal de las diversas autoridades que tuvieron funciones durante esa etapa, sobre todo el tenientazgo, incluso hay evidencias que ahí sesionó el ayuntamiento y fue local para la prefectura en parte del siglo XIX. Estos funcionarios cambiaron de sede, sin embargo, el edifico conservó hasta fines del siglo XX, su función como cárcel.

Según Ayala, en tiempos virreinales el edificio tenía en la parte de fuera un portal con varios arcos en la parte exterior. A inicios de la década de 1970, aunque no era antiguo, (seguramente una remodelación del original) un portal llamado "de la Comandancia" se mantenía, en la parte poniente de la fachada, pero fue derrumbado para un malogrado proyecto  de calle.

Fotografía de inicio del siglo XX. El águila porfiriana
Con muchas remodelaciones, antiguas y modernas, la parte de la antigua cárcel se conserva. Hasta hace poco se empleaba para actividades culturales, hoy solo están algunas oficinas. En su fachada subsiste el pedestal, adornado con una imagen retro. Supongo que tuvo una original de la época independiente, pero la evidencia gráfica que presento, es de inicios del siglo XX, ostentando dibujada una de las variantes del escudo nacional empleadas en el porfiriato, que se distingue por el águila viendo al frente y la serpiente sobresaliendo de la cabeza de aquella.

EL SEGUNDO

En la plaza de los fundadores, ocupando toda la acera poniente, desde tiempos inmemoriales se encontraban las instalaciones del llamado Curato, es decir la vivienda de los sacerdotes. No hay registros de cómo era la construcción pero sí evidencia que tenía en su extremo norte un portal e incluía una huerta, ubicada, calle de por medio, en la acera norte de la  plaza. En razón de ubicarse ese edifico ahí, la calle se llamaba “del Curato”.

En alguna fecha anterior a 1820, los sacerdotes cambiaron de vivienda, con lo que el local pasó a ser conocido como “el curato viejo” y de ese modo la calle se llamó a partir de entonces del “Curato Viejo”. En el año mencionado, el edificio fue solicitado por el ayuntamiento (aún virreinal) para sus funciones, y sin poder precisar desde cuándo pero seguramente ya en la época independiente, la administración municipal pasó a dicho local, y se llamó desde entonces “Casas Municipales”. Funcionaría hasta su traslado a la actual presidencia municipal, en la década de 1860.  El edificio quedó en el abandono y fue deteriorándose.  Fue derrumbado a finales del siglo y el predio dividido en lotes que se vendieron a particulares.

Imagen de Google Earth. actual acera poniente de plaza de los fundadores, abarcando la extensión del Curato.

De algún modo, la srita. Rafaela Díaz, benefactora de la ciudad, se había hecho desde décadas atrás de la propiedad de las antiguas rejas de las ventanas del viejo curato y tras algunas vicisitudes, las donó a la iglesia. Creo que son algunas de las que están en el edifico conocido como “la Academia”, en la calle Morelos y la acera oriente de la plaza de los Fundadores. (Casualmente, frente a su ubicación original) Serían estas el único vestigio del Curato, que seguramente en su etapa como Casa Municipal” ostentó en su fachada un pedestal para bandera.


EL HOSPITAL

Imagen de Google Earth, época actual, El local del viejo hospital. 
En la época en que inició su construcción el convento de San Juan de Dios, se encontraba apartado del área urbana del pueblo, pero en una ubicación estratégica, a orilla del camino Real y junto al paso del río San Juan, lo que le permitió a la orden de los juaninos, establecer, además de la casa conventual y su huerta, un hospital anexo que le permitía cumplir uno de sus preceptos:socorrer a los enfermos. El conjunto incluyó al Convento propiamente dicho,  iglesia, el hospital y portería, los que actualmente se conservan en su totalidad, salvo remodelaciones y adaptaciones modernas.
Fotografía de inicio del siglo XX, el hospital con el pedestal sobre la puerta principal, pintada, una perfecta águila porfiriana.
Como hospital religioso funcionó durante varios siglos, aunque en etapas tuvo que cerrar temporalmente por falta de recursos, de enfermos y hasta de religiosos. Durante el siglo XIX, cuando las propiedades del clero pasan a poder del estado, se establece ahí mismo, el flamante hospital municipal, con sostenimiento local y atendido por personal voluntario y religiosas. En dicha situación  funcionó hasta mediados del siglo XX, cuando el gobierno federal, a través de la secretaría de Salubridad y Asistencia, toma su control, no sin antes haber tenido que convencer a las damas sanjuanenses que lo administraban.

A partir de entonces se adaptan las viejas instalaciones coloniales con modernos aparatos. El proyecto gubernamental incluía en el patio trasero, la construcción de instalaciones modernas, inició pero nunca fue concluidas, ya que en la década de los sesentas, se construyó en la misma calle, pero frente al Beaterio, el moderno Centro de Salud.
Fotografía de inicio del siglo XX. El viejo hospital con el pedestal entre la segunda y tercer ventana. Al otro extremo, el anfiteatro.

El viejo edificio se destinó entonces para albergar la incipiente preparatoria San Juan, la escuela Normal y creo que hasta el Conalep. Recordarán los estudiantes que en algunas aulas se encontraban empotrados grandes aparatos médicos, que por sus dimensiones no fueron retirados y permanecieron ahí muchos años, asimismo, junto a la cancha de básquet bol las inconclusas instalaciones “modernas”. Al cambiarse la preparatoria a la calle Corregidora, conservó la propiedad del edificio hasta que fue facilitado y luego donado a la Universidad Autónoma de Querétaro donde funcionan actualmente instalaciones de Bellas Artes.

Como detalle curioso mencionaré que en el extremo poniente del conjunto conventual estuvo hasta la década de 1980 el viejo anfiteatro del pueblo, es decir la Morgue. Era un local adaptado, que hasta ventanas tenía hacia la calle y cualquiera podía ver el macabro espectáculo de los cadáveres colocados en improvisados estantes adosados a las paredes, no se diga cuando había accidentes fatales en la autopista, del olor ni les platico.

En su etapa como edificio público, el hospital ostentó en su fachada un pedestal que lo distinguía como tal, extrañamente tuvo dos ubicaciones distintas. Actualmente no lo tiene, pero la evidencia fotográfica muestra, otra vez, una de las variantes del águila porfiriana. Seguramente en tiempos de Maximiliano, estuvo el águila Imperial.

LA PRESIDENCIA MUNICIPAL

No tengo el dato exacto de la fecha en que el ayuntamiento tomó posesión del antiguo convento de Santo Domingo para su uso como edifico público, pero igualmente debió ser posteriormente a las leyes de Reforma.

Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera.
En diversas etapas construido, el conjunto conventual incluía iglesia, atrio, portal de peregrinos, capillas anexas y huerta.

Para la época de Maximiliano, en ese edificio fue la recepción oficial, por lo que es de suponer que para entonces el municipio había tomado posesión de él. Con diversos agregados, la presidencia municipal ocupa la parte que fue el convento.

Este edificio tiene un pedestal, con la salvedad de ser el único que tiene el motivo principal labrado, en cantera rosa, que se nota agregado a la parte que lo rodea, que es de la tradicional morena sanjuanense.

No tengo seguridad de si lo que se ve en la actualidad es antiguo, una adaptación de algo anterior o fue realizado especialmente para el uso público pero al menos es posterior a 1864. Además, la observación de lo labrado deja más dudas. la pura descripción merecería una entrada aparte, trataré de enumerar los elementos que le hacen “diferente”.
Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera y la alegoría.
 -    Por la posición que guarda el águila, podría datar desde la época de la constitución de 1857 hasta el porfiriato. (O simplemente una fallida adaptación moderna).
-     -  ¡No tiene serpiente! Supongo que por la dificultad para esculpirla por su delgadez este elemento se hacía en metal y se colocaba de algún modo en su posición.
-     - Las alas, que por la posición deberían mostrar su parte interior, en realidad enseñan la parte de la espalda del ave, es decir, están al revés.
 -     El nopal, es único en todo el país: tiene dos ramas de cada lado.
 -    La base sobre la que desplanta el nopal sí es típica del escudo del segundo imperio.

La iconografía que rodea al águila, igualmente esculpida en relieve es completamente extraña. La inclusión de banderas indica que hay naciones que reconocen a la del escudo, lo que podría indicar que son las que reconocieron al imperio de Maximiliano o a la república restaurada de Juárez (1867). Otros elementos ubicados al lado inferior izquierdo parecen sacados de un cuerno de la abundancia y no todos se reconocen: tambor, espada, uvas ¿coyote?, vasijas… hasta pareciera que el grabado original es de tipo religioso, con los símbolos de la pasión y adaptado para el caso.

Tengo la impresión que el cuadro plástico esculpido aquí lo he visto en algún lado. A este tipo de expresiones, más que un escudo, se les llama alegorías, en este caso sería de la nación mexicana, si lo encuentro prometo dárselos a conocer. Forma parte de este edificio desde el año de 1967 o 68 ya que anteriormente estuvo en un adaptado monumento a la bandera en el jardín de la familia, sin saber desde cuando estuvo ahí, pero fue en fecha posterior a 1940.

Como todos los conventos, el mencionado estuvo a la vera del camino Real, actual Av. Juárez. Se conserva el templo, el convento hasta el día de hoy es la Presidencia Municipal, denominación que le viene desde 1917, anteriormente albergó al Ayuntamiento y a la Prefectura.

EL CORREO

Es uno de los edificios públicos antiguos menos conocido. Ignoro si fue construido especialmente para ello, lo cual no parece, en lo que se ve en la actualidad o es una adaptación de un domicilio particular. Se ubica en la calle 16 de septiembre (antigua del Curato, del curato Viejo, de Don Esteban, de Iturbide)
Fotografía actual, esquina de 16 de septiembre y Aldama
 Por las evidencias del sistema de correo en el país en general y por la arquitectura del edificio, esta oficina de local data del porfiriato y se conserva hasta la actualidad, aunque una parte de ella, donde estaba la entrada principal a la oficina fue modernizada. Por lo que se ve en la actualidad fue parte de una casona antigua que en la época mencionada se modernizó sobre todo en la fachada para colocar ornamentación afrancesada, en boga a inicios del siglo XX. 

Fotografía de la década de 1920, en el pedestal, sobre fondo oscuro se distingue la leyenda CORREOS.

El pedestal que le identificaba como edificio público es el único de la ciudad que no es frontal, se colocó en la esquina y tiene forma redondeada. No hay evidencias si ostentó un escudo en él, lo que sí se sabe es que tenía la leyenda “CORREOS”.
Actualmente es casa particular, su parte trasera ha sido ocupada como escuela y diversos usos.
Imagen de Google Earth, actual. Edificio, también porfiriano de la oficina de telégrafos que ya no alcanzó pedestal, solo un asta. Calle Vicente Guerrero.
Durante el porfiriato se construyó una oficina de telégrafos en la calle de las Estaciones, actual Vicente Guerrero, donde ha operado ininterrumpidamente y a donde se trasladó en la década de 1970 la oficina de correos.


LA OFICINA DEL TIMBRE.

De esta oficina se tienen poca información. Al parecer durante gran parte del siglo XIX la recaudación de impuestos se efectuaba en la llamada “Casa de las Diligencias” de Av. Juárez, que era propiedad particular y a finales de ese siglo se cambió a la vuelta de la esquina, a un local que había formado parte de las propiedades de la familia Quintanar, en la actual calle 16 de septiembre.
Calle 16 de septiembre no. 6, antigua recaudadoría

La oficina del timbre cumplía las funciones  de la actual Hacienda, se le llamó así porque los documentos debían legalizarse con un timbre de costo variable que debía pegarse en él e indicaba el pago del impuesto.  
Fotografía de mediados del siglo XX (detalle). En el pedestal se alcanza a apreciar  lo que parece ser un águila pintada.

Durante durante muchos años el encargado fue el Sr. Manuel Perusquía, incluso ya entrado el siglo XX.

Pie de un documento emitido en la Administración subalterna del timbre en el año de 1900, por el administrador Subto. (subalterno) Manuel Perusquía.
Muy modificado, el local se conserva hasta la época actual, se le han dado varios usos, incluso fue un gimnasio. Hoy se encuentra desocupado y puede observarse su modificada arquitectura interior. El pedestal está completo pero no se distingue la ornamentación que debió tener por haber sido repintado muchas veces.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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AGRADECIMIENTO SENTIDO.

Como creo que quien debió hacerlo no lo ha hecho, en lo personal,a través de este medio manifiesto mi profundo agradecimiento a la Lic. Marimar Santana, por los invaluables servicios prestados durante años a este blog, pero sobre todo por la calidad humana que siempre manifestó con todos quienes alguna vez acudimos con ella a su local de archivos.

EL CHICHIMECA EN EL PORTAL DEL DIEZMO 3   (Ó CUATRO?)
Pues resulta que el pasado julio, se exhibió como pieza del mes un plano del cinelandia  y los datos históricos del emblemático edificio, antiguo teatro y sala cinematográfica, incluyó además la crónica escrita por un servidor, aunque de nuevo se les olvidó poner el nombre del autor. Como siempre, le recortaron, así que si asistió a verla y desea leerla completa, de clic en el siguiente enlace:

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Al anónimo que solicitaba datos del libro de las poquianchis, ya envié a su correo lo prometido, favor de confirmar que lo recibió.  
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Reponiendo algo del tiempo perdido, aviso que hay eventos relacionados con la historia local en el portal del Diezmo durante este mes de agosto, referentes al Camino Real y además prometen contar, ora sí, la verdadera historia del Puente de la Historia. (así dice el programa)  Consulten la cartelera. 
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 SECCIÓN COMERCIAL.
Igualmente, para un lector, no pude complacer lo que solicitaba, pero le dejo este recuerdo, del mismo tema.

Es un anuncio, de los sesentas, de la mítica cantina y tienda de abarrotes del centro de la ciudad, en su última época, uno  de los remanentes de cuando la plaza y calles aledañas servían los domingos como zona comercial. 

lunes, 25 de julio de 2016

El escudo de San Juan del río 4

El escudo de San Juan del río 4

 















En anteriores entradas abordé los antecedentes del actual escudo oficial de nuestro municipio. Parecía que el tema estaba agotado, pero el pasado mes, surgieron algunos nuevos datos que lo complementan.

Dado que es un tema ya tratado, lo aquí escrito se agregará a la entrada original, como actualización.
Para quienes no lo han leído, les recomiendo dar clic en los  siguientes enlaces:

El escudo de armas de San Juan del río (actualización)




 
Dentro de los festejos de feria, en los eventos culturales, se anunció el 35 aniversario de la creación del escudo oficial de nuestro municipio por el pintor Héctor Raúl Rojas López.

Ignoro de quién fue el error, porque sacando la cuenta, con esos años, nos daría que se creó en 1981, cuando gobernaba Don Jorge Herbert Pérez, siendo que en realidad y así está consignado en el cartel alusivo que detallo adelante, fue durante el trienio de Leopoldo Peralta Navarrete (1982-1985)
Una vez consignado que no fueron 35 años, paso a los datos de los que pude hacer acopio.

En sesión solemne de cabildo del día 24 de junio de 2016, se le entregó un reconocimiento por tal  evento. Él mismo recordó que tenía 22 años y era estudiante en los tiempos de creación del escudo. Como resultado, además del estímulo monetario recibió el nombramiento de “hijo predilecto de la ciudad”.

Recalcó que tomó elementos de la Heráldica, para su creación. Incluyendo como base de la composición el puente de Piedra y bajo él, en los cuadros superiores, la imagen de San Juan Bautista y el escudo de escudo España con los torreones de Aragón y los leones rampantes de Castilla. (En realidad, dicho escudo identifica la España unificada, incluyendo los reinos de Castilla -el castillo-  y León –los leones rampantes)

Dado que incluyó la imagen de San Juan Bautista en uno de los cuarteles, copiada de la que se encuentra en el Templo del centro de la ciudad, con la diferencia que el original dice en la estola “ecce hommo agnus” (Este es el cordero del señor) él la cambio por “Juan est nomen eius”  (Juan es su nombre”) la frase dicha por Santa Isabel a su marido Zacarías cuando quiso saber si el hijo que venía se llamaría como él.

Aparte de la conmemoración oficial, se tuvo la fortuna, dentro de la exposición de la historia de la feria de San Juan del Río, tener presente la obra original, aún propiedad del autor.

Quiero recalcar, que este es el escudo original, a colores. Por conveniencia de imagen trienal, cada gobierno adopta en su papelería oficial, una representación de él en a una sola tinta, hace un año era verde, hoy es azul, pero solo es eso, una esquematización del oficial, que no cambia.

Presento algunas imágenes relativas a los eventos del 2016 y otras encontradas por ahí:

Esta es la obra original del autor, recalco que el cintillo es dorado, pero tuve que ponerle un filtro a la fotografía por su brillantez y no se distingue. (Fotografía personal, 2016)



El cartel, con el error en la parte superior y los datos correctos en la parte inferior. (Fotografía personal, 2016)


El pintor, a la extrema izquierda, a punto de recibir su reconocimiento en la sesión solemne del 24 de junio de 2016. (Fotografía de la página web del municipio)
 


Esta imagen preside el salón de Cabildo de la Presidencia Municipal. (Fotografía de la página web del municipio, fragmento)



En el exterior de la presidencia municipal, se encuentran varios ejemplos del escudo.
En metal, en la fachada. (Fotografía personal, 2009) 


En madera en el portón.  (Fotografía personal, 2009)
 

En una puerta del edificio del Centro Histórico y Cultural, artístico pero copia de la tornaguía. (Fotografía personal, 2015)

En la Av. Juárez, ya reseñado, se encuentra este ejemplar en cantera.
  

En el mismo espacio, en la Sala Aurora Castillo Escalona, un ejemplo de los monocromáticos.  (Fotografía personal, 2014)



Este último ejemplo, en metal, se encuentra en el exterior de la presidencia municipal y a lo mejor es el motivo del error, esté si tiene 35 años y fue utilizado en los festejos del 450 aniversario de la ciudad, fue un intento fallido de escudo oficial, porque después cayó en desuso. Es una estilización de la tornaguía.



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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Creo que ahora sí ya se agotó el tema, espero les haya gustado. Sigo sin recibir muchos comentarios, sugerencias o correciones. Contesto a todos.   
Comentaba hace días que ya no llegaban visitantes de países nuevos, en esta semana, llegaron, esos sí supongo que por accidente, uno de Mauricio (tuve que ir al mapa para saber la localización de ese país)  y otro de Letonia. Y los que supongo que son algunos sanjuanenses o queretanos en Rusia, que llevan una semana más o menos chutándose todo el contenido del Blog, saludos.
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SECCIÓN COMERCIAL.


Aprovechando la pasada feria, un anuncio de la de 1990. 26 años después, (estos sí correctos) el que se presentó fue el hijo del  # 1. Las funciones se efectuaban en el local ubicado en el B. Luis Romero Soto, junto a la autopista y el río.
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