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martes, 8 de agosto de 2017

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río.


En el transcurso de su historia, nuestra ciudad ha tenido diversos edificios para las funciones de la autoridad local. Se distinguieron todos por haber tenido al menos durante los últimos dos siglos, en la parte alta de su fachada frontal, un pedestal con asta para lucir la bandera nacional. Esta costumbre fue establecida a partir de la independencia nacional, aunque en los que aquí se mostrarán, la evidencia mencionada es de una época posterior, el Porfiriato.

ANTECEDENTES

Habiendo nacido la actual ciudad a mediados del siglo XVI como pueblo de indios, es de suponerse, por las disposiciones vigentes, que los locales públicos (del gobierno indígena y la administración virreinal) iniciales se ubicaran alrededor de la plaza de la fundación, es decir la actual plaza de los fundadores. Si los hubo, no se conservaron registros de ellos.

El PRIMERO.

Al trazarse el camino Real, cuyo paso por el pueblo fue determinante para su desarrollo, aparece a su vera lo que fue el primer edifico público documentado: lo que antiguamente se llamó casas Consistoriales o de administración virreinal. Documentos mencionan que dichas instalaciones se dedicaban sobre todo de la administración del tránsito de personas y mercancías rumbo al norte. Ahí despachaba el Juez de registros (de ganado) que parece ser fue la primer autoridad que tuvo el pueblo. Constaba el lugar por entonces de corrales para  ganado, oficinas para el juez y una cárcel formada con tablas, que por cierto era muy flexible, ya que se podía salir de ella casi libremente. (El concepto de cárcel para entonces era algo distinto que el actual, los presos estaban ahí esperando sentencia, de tal manera que si esta tardaba y se les presentaba algún asunto de urgencia, salían de ella a resolverlo para después volver)
Fotografía personal,  la vieja cárcel, con el pedestal y el emblema retro
Su ubicación era en la actual acera sur de la Av. Juárez, ocupando toda la mitad de la manzana entre Reforma y Allende (Antiguo camino Real y calles de Leñadores y del Canal, respectivamente)

Con el paso de los años las instalaciones se fueron haciendo de cal y canto, ocupando el mismo lugar. Al declinar el paso de ganado, los corrales fueron innecesarios y se convirtieron en predios particulares pero se conservó el espacio de la cárcel, ahora sí en concepto moderno y oficinas de administración virreinal de las diversas autoridades que tuvieron funciones durante esa etapa, sobre todo el tenientazgo, incluso hay evidencias que ahí sesionó el ayuntamiento y fue local para la prefectura en parte del siglo XIX. Estos funcionarios cambiaron de sede, sin embargo, el edifico conservó hasta fines del siglo XX, su función como cárcel.

Según Ayala, en tiempos virreinales el edificio tenía en la parte de fuera un portal con varios arcos en la parte exterior. A inicios de la década de 1970, aunque no era antiguo, (seguramente una remodelación del original) un portal llamado "de la Comandancia" se mantenía, en la parte poniente de la fachada, pero fue derrumbado para un malogrado proyecto  de calle.

Fotografía de inicio del siglo XX. El águila porfiriana
Con muchas remodelaciones, antiguas y modernas, la parte de la antigua cárcel se conserva. Hasta hace poco se empleaba para actividades culturales, hoy solo están algunas oficinas. En su fachada subsiste el pedestal, adornado con una imagen retro. Supongo que tuvo una original de la época independiente, pero la evidencia gráfica que presento, es de inicios del siglo XX, ostentando dibujada una de las variantes del escudo nacional empleadas en el porfiriato, que se distingue por el águila viendo al frente y la serpiente sobresaliendo de la cabeza de aquella.

EL SEGUNDO

En la plaza de los fundadores, ocupando toda la acera poniente, desde tiempos inmemoriales se encontraban las instalaciones del llamado Curato, es decir la vivienda de los sacerdotes. No hay registros de cómo era la construcción pero sí evidencia que tenía en su extremo norte un portal e incluía una huerta, ubicada, calle de por medio, en la acera norte de la  plaza. En razón de ubicarse ese edifico ahí, la calle se llamaba “del Curato”.

En alguna fecha anterior a 1820, los sacerdotes cambiaron de vivienda, con lo que el local pasó a ser conocido como “el curato viejo” y de ese modo la calle se llamó a partir de entonces del “Curato Viejo”. En el año mencionado, el edificio fue solicitado por el ayuntamiento (aún virreinal) para sus funciones, y sin poder precisar desde cuándo pero seguramente ya en la época independiente, la administración municipal pasó a dicho local, y se llamó desde entonces “Casas Municipales”. Funcionaría hasta su traslado a la actual presidencia municipal, en la década de 1860.  El edificio quedó en el abandono y fue deteriorándose.  Fue derrumbado a finales del siglo y el predio dividido en lotes que se vendieron a particulares.

Imagen de Google Earth. actual acera poniente de plaza de los fundadores, abarcando la extensión del Curato.

De algún modo, la srita. Rafaela Díaz, benefactora de la ciudad, se había hecho desde décadas atrás de la propiedad de las antiguas rejas de las ventanas del viejo curato y tras algunas vicisitudes, las donó a la iglesia. Creo que son algunas de las que están en el edifico conocido como “la Academia”, en la calle Morelos y la acera oriente de la plaza de los Fundadores. (Casualmente, frente a su ubicación original) Serían estas el único vestigio del Curato, que seguramente en su etapa como Casa Municipal” ostentó en su fachada un pedestal para bandera.


EL HOSPITAL

Imagen de Google Earth, época actual, El local del viejo hospital. 
En la época en que inició su construcción el convento de San Juan de Dios, se encontraba apartado del área urbana del pueblo, pero en una ubicación estratégica, a orilla del camino Real y junto al paso del río San Juan, lo que le permitió a la orden de los juaninos, establecer, además de la casa conventual y su huerta, un hospital anexo que le permitía cumplir uno de sus preceptos:socorrer a los enfermos. El conjunto incluyó al Convento propiamente dicho,  iglesia, el hospital y portería, los que actualmente se conservan en su totalidad, salvo remodelaciones y adaptaciones modernas.
Fotografía de inicio del siglo XX, el hospital con el pedestal sobre la puerta principal, pintada, una perfecta águila porfiriana.
Como hospital religioso funcionó durante varios siglos, aunque en etapas tuvo que cerrar temporalmente por falta de recursos, de enfermos y hasta de religiosos. Durante el siglo XIX, cuando las propiedades del clero pasan a poder del estado, se establece ahí mismo, el flamante hospital municipal, con sostenimiento local y atendido por personal voluntario y religiosas. En dicha situación  funcionó hasta mediados del siglo XX, cuando el gobierno federal, a través de la secretaría de Salubridad y Asistencia, toma su control, no sin antes haber tenido que convencer a las damas sanjuanenses que lo administraban.

A partir de entonces se adaptan las viejas instalaciones coloniales con modernos aparatos. El proyecto gubernamental incluía en el patio trasero, la construcción de instalaciones modernas, inició pero nunca fue concluidas, ya que en la década de los sesentas, se construyó en la misma calle, pero frente al Beaterio, el moderno Centro de Salud.
Fotografía de inicio del siglo XX. El viejo hospital con el pedestal entre la segunda y tercer ventana. Al otro extremo, el anfiteatro.

El viejo edificio se destinó entonces para albergar la incipiente preparatoria San Juan, la escuela Normal y creo que hasta el Conalep. Recordarán los estudiantes que en algunas aulas se encontraban empotrados grandes aparatos médicos, que por sus dimensiones no fueron retirados y permanecieron ahí muchos años, asimismo, junto a la cancha de básquet bol las inconclusas instalaciones “modernas”. Al cambiarse la preparatoria a la calle Corregidora, conservó la propiedad del edificio hasta que fue facilitado y luego donado a la Universidad Autónoma de Querétaro donde funcionan actualmente instalaciones de Bellas Artes.

Como detalle curioso mencionaré que en el extremo poniente del conjunto conventual estuvo hasta la década de 1980 el viejo anfiteatro del pueblo, es decir la Morgue. Era un local adaptado, que hasta ventanas tenía hacia la calle y cualquiera podía ver el macabro espectáculo de los cadáveres colocados en improvisados estantes adosados a las paredes, no se diga cuando había accidentes fatales en la autopista, del olor ni les platico.

En su etapa como edificio público, el hospital ostentó en su fachada un pedestal que lo distinguía como tal, extrañamente tuvo dos ubicaciones distintas. Actualmente no lo tiene, pero la evidencia fotográfica muestra, otra vez, una de las variantes del águila porfiriana. Seguramente en tiempos de Maximiliano, estuvo el águila Imperial.

LA PRESIDENCIA MUNICIPAL

No tengo el dato exacto de la fecha en que el ayuntamiento tomó posesión del antiguo convento de Santo Domingo para su uso como edifico público, pero igualmente debió ser posteriormente a las leyes de Reforma.

Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera.
En diversas etapas construido, el conjunto conventual incluía iglesia, atrio, portal de peregrinos, capillas anexas y huerta.

Para la época de Maximiliano, en ese edificio fue la recepción oficial, por lo que es de suponer que para entonces el municipio había tomado posesión de él. Con diversos agregados, la presidencia municipal ocupa la parte que fue el convento.

Este edificio tiene un pedestal, con la salvedad de ser el único que tiene el motivo principal labrado, en cantera rosa, que se nota agregado a la parte que lo rodea, que es de la tradicional morena sanjuanense.

No tengo seguridad de si lo que se ve en la actualidad es antiguo, una adaptación de algo anterior o fue realizado especialmente para el uso público pero al menos es posterior a 1864. Además, la observación de lo labrado deja más dudas. la pura descripción merecería una entrada aparte, trataré de enumerar los elementos que le hacen “diferente”.
Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera y la alegoría.
 -    Por la posición que guarda el águila, podría datar desde la época de la constitución de 1857 hasta el porfiriato. (O simplemente una fallida adaptación moderna).
-     -  ¡No tiene serpiente! Supongo que por la dificultad para esculpirla por su delgadez este elemento se hacía en metal y se colocaba de algún modo en su posición.
-     - Las alas, que por la posición deberían mostrar su parte interior, en realidad enseñan la parte de la espalda del ave, es decir, están al revés.
 -     El nopal, es único en todo el país: tiene dos ramas de cada lado.
 -    La base sobre la que desplanta el nopal sí es típica del escudo del segundo imperio.

La iconografía que rodea al águila, igualmente esculpida en relieve es completamente extraña. La inclusión de banderas indica que hay naciones que reconocen a la del escudo, lo que podría indicar que son las que reconocieron al imperio de Maximiliano o a la república restaurada de Juárez (1867). Otros elementos ubicados al lado inferior izquierdo parecen sacados de un cuerno de la abundancia y no todos se reconocen: tambor, espada, uvas ¿coyote?, vasijas… hasta pareciera que el grabado original es de tipo religioso, con los símbolos de la pasión y adaptado para el caso.

Tengo la impresión que el cuadro plástico esculpido aquí lo he visto en algún lado. A este tipo de expresiones, más que un escudo, se les llama alegorías, en este caso sería de la nación mexicana, si lo encuentro prometo dárselos a conocer. Forma parte de este edificio desde el año de 1967 o 68 ya que anteriormente estuvo en un adaptado monumento a la bandera en el jardín de la familia, sin saber desde cuando estuvo ahí, pero fue en fecha posterior a 1940.

Como todos los conventos, el mencionado estuvo a la vera del camino Real, actual Av. Juárez. Se conserva el templo, el convento hasta el día de hoy es la Presidencia Municipal, denominación que le viene desde 1917, anteriormente albergó al Ayuntamiento y a la Prefectura.

EL CORREO

Es uno de los edificios públicos antiguos menos conocido. Ignoro si fue construido especialmente para ello, lo cual no parece, en lo que se ve en la actualidad o es una adaptación de un domicilio particular. Se ubica en la calle 16 de septiembre (antigua del Curato, del curato Viejo, de Don Esteban, de Iturbide)
Fotografía actual, esquina de 16 de septiembre y Aldama
 Por las evidencias del sistema de correo en el país en general y por la arquitectura del edificio, esta oficina de local data del porfiriato y se conserva hasta la actualidad, aunque una parte de ella, donde estaba la entrada principal a la oficina fue modernizada. Por lo que se ve en la actualidad fue parte de una casona antigua que en la época mencionada se modernizó sobre todo en la fachada para colocar ornamentación afrancesada, en boga a inicios del siglo XX. 

Fotografía de la década de 1920, en el pedestal, sobre fondo oscuro se distingue la leyenda CORREOS.

El pedestal que le identificaba como edificio público es el único de la ciudad que no es frontal, se colocó en la esquina y tiene forma redondeada. No hay evidencias si ostentó un escudo en él, lo que sí se sabe es que tenía la leyenda “CORREOS”.
Actualmente es casa particular, su parte trasera ha sido ocupada como escuela y diversos usos.
Imagen de Google Earth, actual. Edificio, también porfiriano de la oficina de telégrafos que ya no alcanzó pedestal, solo un asta. Calle Vicente Guerrero.
Durante el porfiriato se construyó una oficina de telégrafos en la calle de las Estaciones, actual Vicente Guerrero, donde ha operado ininterrumpidamente y a donde se trasladó en la década de 1970 la oficina de correos.


LA OFICINA DEL TIMBRE.

De esta oficina se tienen poca información. Al parecer durante gran parte del siglo XIX la recaudación de impuestos se efectuaba en la llamada “Casa de las Diligencias” de Av. Juárez, que era propiedad particular y a finales de ese siglo se cambió a la vuelta de la esquina, a un local que había formado parte de las propiedades de la familia Quintanar, en la actual calle 16 de septiembre.
Calle 16 de septiembre no. 6, antigua recaudadoría

La oficina del timbre cumplía las funciones  de la actual Hacienda, se le llamó así porque los documentos debían legalizarse con un timbre de costo variable que debía pegarse en él e indicaba el pago del impuesto.  
Fotografía de mediados del siglo XX (detalle). En el pedestal se alcanza a apreciar  lo que parece ser un águila pintada.

Durante durante muchos años el encargado fue el Sr. Manuel Perusquía, incluso ya entrado el siglo XX.

Pie de un documento emitido en la Administración subalterna del timbre en el año de 1900, por el administrador Subto. (subalterno) Manuel Perusquía.
Muy modificado, el local se conserva hasta la época actual, se le han dado varios usos, incluso fue un gimnasio. Hoy se encuentra desocupado y puede observarse su modificada arquitectura interior. El pedestal está completo pero no se distingue la ornamentación que debió tener por haber sido repintado muchas veces.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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AGRADECIMIENTO SENTIDO.

Como creo que quien debió hacerlo no lo ha hecho, en lo personal,a través de este medio manifiesto mi profundo agradecimiento a la Lic. Marimar Santana, por los invaluables servicios prestados durante años a este blog, pero sobre todo por la calidad humana que siempre manifestó con todos quienes alguna vez acudimos con ella a su local de archivos.

EL CHICHIMECA EN EL PORTAL DEL DIEZMO 3   (Ó CUATRO?)
Pues resulta que el pasado julio, se exhibió como pieza del mes un plano del cinelandia  y los datos históricos del emblemático edificio, antiguo teatro y sala cinematográfica, incluyó además la crónica escrita por un servidor, aunque de nuevo se les olvidó poner el nombre del autor. Como siempre, le recortaron, así que si asistió a verla y desea leerla completa, de clic en el siguiente enlace:

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Al anónimo que solicitaba datos del libro de las poquianchis, ya envié a su correo lo prometido, favor de confirmar que lo recibió.  
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Reponiendo algo del tiempo perdido, aviso que hay eventos relacionados con la historia local en el portal del Diezmo durante este mes de agosto, referentes al Camino Real y además prometen contar, ora sí, la verdadera historia del Puente de la Historia. (así dice el programa)  Consulten la cartelera. 
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 SECCIÓN COMERCIAL.
Igualmente, para un lector, no pude complacer lo que solicitaba, pero le dejo este recuerdo, del mismo tema.

Es un anuncio, de los sesentas, de la mítica cantina y tienda de abarrotes del centro de la ciudad, en su última época, uno  de los remanentes de cuando la plaza y calles aledañas servían los domingos como zona comercial. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Camino Real de San Juan, no me quisiera acordar.

Retomo hoy la actividad del blog, con temas pendientes. Esta vez con el llamado Camino Real, en su paso por San Juan del Río, solicitado por una seguidora. Aclaro que no hay escritos al respecto, así que lo expuesto son conclusiones o investigaciones de un servidor, como siempre, apoyado en muchos libros y materiales, pero en redacción propia.

UN NUEVO ORDEN
Una vez conquistado el imperio azteca, los españoles empezaron a extender sus dominios, labor que les llevó más de doscientos años y lo hicieron por los antiguos caminos prehispánicos, que los había desde siglos atrás, como parte de las rutas de comercio que muchas veces también lo fueron para la guerra.

Desde el período clásico, por la extensión del imperio teotihuacano, todo Mesoamérica estaba comunicada. Dado que los traslados se hacían a pie, no había casi nunca necesidad de obra alguna, simplemente se buscaba la ruta más corta, lo demás lo hacían los pasos de los caminantes, cargados o armados. Lo que si fue indispensable era que hubiera lugares de aprovisionamiento intermedios, si no existía un pueblo aliado o sometido, se creaba una guarnición armada.
Con la contracción de la frontera mesoamericana y después por el decaimiento del imperio tolteca, que había logrado extender la comunicación hasta los actuales estados fronterizos de nuestro país, muchas de esas rutas largas fueron abandonadas, especialmente los estados del hoy llamado Centro Norte (Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, etc.) Lugares donde había existido civilización mesoamericana, incluso grandes ciudades pero que se redujeron a pequeños poblados y aldeas donde los pocos habitantes se hicieron autosuficientes y con relaciones solo con quienes estaban a corta distancia, situación que los aisló  e hizo presa fácil de los grupos chichimecas que impusieron su dominio.

En el actual territorio de San Juan del Río, como parte de esa zona, hubo caminos muy antiguos. Es materia pendiente su estudio a detalle. Por evidencias arqueológicas, el más antiguo iba bordeando las barrancas al sur del municipio: San Sebastián, la Muralla Vieja, Santa Rita, la Magdalena, Cerro de la Cruz, Potrerillos, San Mateo, Huimilpan,  Apápataro y el Pueblito.  El Rosario y la Estancia se agregarían más tarde como puntos intermedios durante la dominación teotihuacana.
Fue este el camino que encontraron los primeros españoles que llegaron a nuestro territorio, en una serie de pequeños poblados, ruta que hoy parece poco práctica por pasar por lugares  insignificantes, pero que brindaba cruzar siempre con seguridad. Su incomodidad para el paso de hombres a caballo y más aún para carretas determinó que se fueran abandonando algunos de los tramos más agrestes.

De inicio los españoles solo utilizaron los caminos prehispánicos más transitados y seguros, que eran los de los aztecas: la zona del Golfo y el sureste. Por el lado del Atlántico se utilizaba la ruta de Michoacán hasta Jalisco y Colima. Hacia el norte el imperio azteca solo llegaba a algunas poblaciones del hoy estado de Hidalgo y al señorío de Jilotepec, cuyos imprecisos confines colindaban con el territorio de los indómitos chichimecas, lo que de inicio lo hizo poco atractivo.

En esos desolados sitios, existía desde la etapa clásica un poblado de regular importancia que había decaído hasta quedar a inicios del siglo XVI únicamente como guarnición mexica ante las incursiones tarascas. Se desconoce el nombre original del asentamiento, los aztecas le llamaron Iztacchichimeca, “chichimeca blanco (a)” (nombre correcto, el otro, "tierra blanca de chichimecas", es acomodo posterior, etimológicamente no corresponde) por un cerro cercano, que era lo que más destacaba. Tan pobre era el lugar que cuando Cortés dio la encomienda de Jilotepec a Fernando de Cantillana, este la rechazó por parecerle poco atractivo. El pequeño pueblo hoy se llama San Juan del Río y el cerro se llama “de la Venta”. (Para quien no lo conoce, ver la fotografía del encabezado de este blog)

Poco a poco, sobre todo por las incursiones de Nuño de Guzmán, el tránsito de viajeros fue tomando derivaciones de los caminos del  Pacífico y la costa veracruzana hacia los lugares del centro del país que se iban colonizando, detonándose en algún momento a partir de la década de 1540, ante el descubrimiento de minas de Plata en Zacatecas, Guanajuato  y San Luis potosí. Es entonces cuando se traza un camino en forma, para dar servicio a los cada vez más numerosos viajeros. Es el  llamado camino Real de Tierra Adentro, desde la capital del país hasta los centros mineros, ubicados todos en lo que se llamó la Gran Chichimeca.
La incomodidad del viejo camino para el paso de hombres a caballo y más aún para carretas determinó que fuera sustituido en algunos tramos y favoreció el paso por nuestra hoy ciudad, en terreno plano. Así, el nuevo derrotero del camino fue por San Sebastián de las Barrancas, el Rodeo, Guadalupe de las Peñas, San Juan del Río, La Estancia, San Mateo, etc.

EL CAMINO EN SAN JUAN
Mapa de 1850, el Camino Real definitivo en su paso por San Juan del Río.

No se tiene la fecha exacta ni qué fue primero, el pueblo o el camino, pero para 1558 ya se tiene un pueblo de Indios  y su camino como punto intermedio entre México y Querétaro: San Juan del Río, trazado al lado del viejo Iztacchichimeca, cuya población aumentó exponencialmente con la llegada de Inmigrantes de Jilotepec, atraídos por el paso de viajeros como punto de abasto.

Plano de San Juan del Río, 1590,el camino, todavía marcado con huellas de pies desnudos,  antes de entrar la venta de Lucas de Lara, a la salida la otra venta.

No he podido determinar la relación exacta de este camino que atravesaba el pueblo por su centro con el otro contemporáneo que es el llamado “camino que va a las Zacatecas”, supuestamente trazado por Sebastián de Aparicio, que pasaba por San Nicolás, Tequisquiapan y la Llave, con rumbo a Querétaro, no sé si venía en forma independiente del hoy Estado de Hidalgo y fue el primero y luego lo unieron con San Juan, o iniciaba en este pueblo y fue quedando en desuso.
Es importante aclarar que hubo muchos Caminos Reales, llamados así por ser  propiedad del rey. Se les daba esta calidad para que no fueran afectados ni se construyera sobre ellos. El hoy relatado fue el más importante, pero hubo muchos otros también llamados “Reales”, en San Juan los más conocidos fueron el camino Real al Rodeo y el Camino Real de Santa Rita.
Parece que inicialmente la entrada a la ciudad después de San Sebastián de las Barrancas fue por el Rodeo, la orilla de Guadalupe de las Peñas y la actual calle Melchor Ocampo, antes llamada “Coporo”, (aunque se dice que se llama así por su parecido con el Fuerte de Cóporo, Guanajuato, donde combatieron en la guerra de independencia los hermanos Rayón, hay documentos de la época colonial donde ya se llamaba así) una palabra tarasca que no casualmente significa “junto al camino grande”.

Tomamos ahora el trazo definitivo del llamado Camino Real de Tierra Adentro, en su paso por el municipio de San Juan del Río, que iniciaba en la capital del Virreinato y alguna vez terminó, con muchos ramales en el lejano Santa Fe, Nuevo México. En el estado de Querétaro sigue aproximadamente el trazo de la actual autopista México – Querétaro, que no lo cubrió, aún quedan muchos vestigios de él, como carreteras secundarias y caminos vecinales o abandonados.
Desde la ciudad de México había varios ramales: Jilotepec, por Tula, Aculco, etc. Pero todos se unían en el actual Arroyo Zarco, Estado de México, donde había un mesón. De ahí se dirigía a un lugar llamado “la Soledad” que es el actual Polotitlán y pocos kilómetros después entraba a nuestro municipio.
El primer punto sanjuanense que tocaba eran los llamados llanos del Cazadero, aunque no en la importante hacienda, sino un lugar cercano, el "Rancho del Cazadero” pasando después por la Venta de Palmillas, otro mesón, origen del moderno poblado de Palmillas, e inmediatamente al Rancho de la Palma, (actual Palma de Romero, comunidad ubicada entre los dos carriles de la Autopista) donde iniciaba la “Cuesta de los Colgados”. El desnivel de la actual autopista lo libraba el camino bajando en  gran parte por el hoy Parque Industrial oriente de nuestra ciudad a un lado del cerro Pedregoso y llegar a lo que es avenida Tecnológico, terrenos que fueron de la hacienda- venta de San Cayetano. (La venta o mesón más antiguo de la ciudad, el plano de 1590  la consigna como “la benta de Lucas de Lara”) Su edificio, en ruinas para la década de 1960,  era un enorme galerón de adobe derrumbado completamente al hacerse la carretera a Tequisquiapan, que pasa sobre una de sus esquinas. Se ubicaba aproximadamente en la cuadra donde hoy está el negocio de carnitas “el Quinto Taco”, en la Colonia Juárez. Hasta hace pocos años en la calle estaban tiradas unas grandes piedras de cantera que fue lo único que quedó. A su lado tenía un bordo rodeado por enormes árboles, en la década de 1970 ahí se construyó la empresa Kimberly que aún mantiene en su entrada uno de esos fresnos.  (De ahí viene el nombre de la Colonia San Cayetano y del Igual llamado Infonavit, construidos en la década de 1980  en lo que habían sido terrenos la hacienda, alguna vez parte del Mayorazgo de la Llave)

 EN LA CIUDAD
Pasando la hacienda, el viejo camino tomaba la actual Avenida Juárez Oriente, moderno Boulevard trazado sobre una especie de barranca poco profunda pero bastante pedregosa, en cuya acera sur, a unos 100 metros de la venta, se encontraba la entrada al pueblo, marcado por unos pilares y un pequeño edificio que había sido la garita de México, especie de aduana que sobrevivió hasta 1960.  De ahí seguía adelante, hasta la "Curva", donde concluía la barranca mencionada, que arreglos y rellenos han suavizado. Ahí iniciaba el área urbana de la ciudad, actual Avenida Juárez. (Sirva este dato para corregir a quienes dicen que el camino Real bajaba por la actual calle Panamericana, no es cierto, sí pasó por ahí la carretera Panamericana, no el camino Real) Ahí empezaba la zona de mesones, menciono los nombres de los más antiguos que he encontrado, ya en otra entrada abordé los últimos, ignoro si son los mismos y cambiaron sus nombres: Mesón de Arriba, Mesón de Mijares, de Abajo, de Don Esteban, Nuevo, de Carranza. etc.
Ya en plena urbanización, a la vera del camino, hubo dos edificios emblemáticos:

Fotografía personal: Antigua Cárcel, a su lado (casa amarilla y posteriores) estaba el Juzgado de Registros, en pleno camino Real.

El más antiguo, fue la cárcel, ubicada en el hoy Centro Histórico y Cultural, que a su lado y probablemente ocupando toda la cuadra desde el siglo XVI, tuvo la administración virreinal, que inicialmente fue el lugar donde se hacía la revisión de ganado rumbo a las minas y los nuevos territorios. Todo aquel que acarreaba unos cuantos o miles, tenía la obligación de registrar en este edificio, que tenía grandes corrales para su función, de ahí lo ancho de la calle, (no existía el jardín de la familia ni la iglesia adjunta) incluso había un funcionario especial para tal labor, el juez de registros. Solo sobrevive la vieja cárcel, muy remozada, pero que conserva partes muy antiguas.

Fotografía personal: Antigua casa de las Diligencias, a la vera del camino Real, hoy asfaltado
Al disminuir el paso de ganado y aumentar carromatos y viajeros, un par de cuadras adelante se construyó la “ casa de las Diligencias” especie de aduana, entre particular y oficial donde  se revisaba pasajeros y equipaje, se dice que al entrar se cerraba el portón y nadie podía salir hasta hacer la revisión completa. (La salida era por su parte trasera, actual calle 27 de Septiembre) También remozada, con agregados y divisiones, permanece completa, fue usado ya en este siglo como casa habitación,  biblioteca, banco, local de comercios, billar y restaurante. 

El trazo del Camino Real por esta misma avenida fue realizado sorteando pequeños arroyos, que tenía originalmente, sobre todo después de esta casa, es la razón que no esté recta y  tenga curvas que no se explican si tenían terreno libre para hacerla recta, lo que se repite hasta la salida del área urbana, junto al puente del río, hoy de la Historia, poco antes del cual estaba, en la acera norte, la garita de Querétaro, no tengo su ubicación exacta pero debió ser en alguna parte del predio que hoy ocupa la Comercial Mexicana.
El pueblo solo tuvo puente sobre el río hasta el siglo XVIII. Muchos se preguntan por qué, la respuesta es sencilla: No convenía a la economía local. En época de lluvias las caravanas tenían que esperar varios días para poder cruzar y en esos lapsos debían consumir los productos y servicios ofrecidos en los mesones, quizá si lo hubiera tenido desde el principio, no se hubiera desarrollado como lo hizo, probablemente esa omisión significó pasar del pequeño Iztacchichimeca, al pujante pueblo.
Inmediatamente después del río se encontraba otra venta, la del Refugio, que también reconstruida  aún sobrevive como hotel. Desde el siglo XVI se tienen noticias de una en este sitio. Al pasarla se tenían dos opciones de camino, uno muy pedregoso y otro más plano,  no sé cuándo se unirían, son mencionados separados en el siglo XVI pero luego solo se consigna uno, que pasa por la orilla de la autopista y cruza el poblado de Santa Matilde antes de llegar a la hacienda de la Estancia, a 10 km de San Juan del Río.

Antes del auge minero, el camino original tomaba desde esta hacienda el rumbo de Huimilpan, por los actuales poblados del Batán, (de San Mateo), Apapátaro,  el Cimatario  y el Pueblito, donde terminaba. Una desviación llevaba a Querétaro. Lo extraño de este trayecto se explica porque el actual tramo directo estaba entonces despoblado, incluso Querétaro era muy pequeño, era más importante el Pueblito. Solo a partir de 1580 con el auge minero se hizo el trazo directo de San Juan a Querétaro, con punto intermedio en Arroyo Seco, actual Pedro Escobedo, hasta donde llegaba la jurisdicción de San Juan. Para entonces Querétaro ya era cruce de caminos a Zacatecas  San Luis y Guanajuato y el Camino  real inicio su apogeo, se dice que hasta ahí llegaban las carretas tiradas por Bueyes de Sebastian de Aparicio,  primer transportista de nuestra historia, que tenían su paradero en lo que hoy es la Colonia "Carretas "de la capital queretana, de ahí su nombre.