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miércoles, 18 de noviembre de 2020

La torre de vigilancia

 

Retomo actividades tras breve receso por asuntos profesionales.

En entradas pasadas, he dado cuenta de algunos elementos arquitectónicos presentes en la ciudad, cuyo sentido no se explica en la actualidad sino al conocer su historia antigua, se les llama testigos del tiempo.

La avenida Juárez, testigo mayor del tiempo.

El más visible que por cotidiano nunca notamos está en el centro histórico, en la que es su principal arteria, la avenida Juárez. Nadie se explica porque tiene curvas si se supone que fue de las primeras que se trazaron, es decir había espacio suficiente para hacerla recta y sin embargo tiene cambios extraños de dirección.

 Aunque algunos suponen alegremente que es así porque el Camino  Real se trazó sobre un antiguo arroyo, la realidad es parecida, pero no exactamente. No se puede construir un camino sobre un arroyo, porque cada vez que el agua bajara por él lo destruiría o al menos dejaría inutilizable por un tiempo. La solución fue sencilla, en lugar de ir por los arroyos, se decidió hacerlo a su lado.  

 


Imagen modificada personal, de un calendario comercial
La línea gris es el trazo del antiguo camino Real desde su entrada a la zona urbana (A) hasta su salida en el puente de la historia (B)
Las líneas azules son los posibles trayectos rectos que no se tomaron por los accidentes orográficos.
Desde la carretera a Tequisquiapan (ab)
Desde la curva (CB)
Desde la cárcel (DB)


Después de la indeterminada fecha de creación del centro del pueblo, pero que con seguridad ya estaba en la década de 1550 y que el trazo definitivo de dicha avenida, como parte del camino Real fue en la década de 1580, la población era mínima y de haber querido hacerlo recto, lo más que se hubiera afectado eran algunas milpas, no había impedimento legal y sí la obligación de las autoridades de garantizar el paso libre y espacio para comerciantes y proveedores dentro de un pueblo de indios .

Puestos ante el panorama de llegar a la parte más vadeable del río, que es la zona del actual Puente de la Historia, los constructores optaron por atravesar los arroyos en alguna parte plana y seguir el camino a un costado, cuando ese arroyo se acercaba al río, se pasaba a otro, se cruzaba e igual se seguía a un costado y así sucesivamente, la ventaja es que eran temporaleros y poco profundos por lo que se podían atravesar fácilmente y por ser solo unos metros sobre ellos el paso, era relativamente sencillo nivelar esa parte.

Localmente el camino iniciaba en una garita ubicada a mitad del actual Boulevard Juárez, entonces una especie de barranca no muy profunda, seguramente se rellenó solo en las partes más necesarias. Al llegar lo que hoy es “la Curva”, había un arroyo que ya casi no se nota por arreglos modernos, sobre todo el peralte de la vieja carretera panamericana, arroyo que iba hacia Mariano Jiménez y Reforma, se libró simplemente haciendo el camino a su lado.

 Después aparecían otros dos, uno esencialmente la hoy calle de Allende y otro que bajaba por Galeana, ambos superados pasando igualmente el camino a un lado de ellos, al llegar cerca de la antigua Presidencia Municipal, que era donde terminaba la meseta del centro, había otro que iba a desembocar al río cerca de San Luis Montañez (antigua Manzanares) que también se cruzó y bordeó. Es la razón de las curvas antes y después de la cuadra donde está dicho edificio, si se hubiera seguido recto se llegaba al río, pero en un lugar no vadeable.


Fotografía personal, Avenida Juárez, una de las inexplicables curvas.


Muchos de esos arroyos aún existen, no con la corriente ni pendiente de antes, por rellenos y nivelaciones a las calles. Se pueden observar siguiendo la ruta del agua durante las lluvias. Contrario a otras calles de la ciudad, esas sí trazadas sobre los arroyos o encauzándolos para permitir el paso del agua enmedio, en el camino Real se pasaron de lado, ya que, aunque ninguno era caudaloso, los escombros dejados por la lluvia podían impedir el paso a las carretas, así que, atraviesa varios, pero el agua no corría sobre él sino a un lado, por los cauces naturales, muchos ya obstruidos.

Casi al final de la actual avenida desembocaban al río dos últimos arroyos, uno cerca de las actuales calles del Pasoancho y callejón del Olvido y otro que iba a dar cerca del hoy puente de la Historia, es la razón de la última curva, cerca de Jesusito. Ambos tuvieron el tratamiento descrito.

Y dentro de la Avenida como testigo, hay otro: 

La torre de vigilancia

También ya he mencionado que la cárcel local se ubicó por casi cuatrocientos años en el mismo lugar, el edificio, con muchas modificaciones, aún se encuentra en pie. En plena avenida Juárez.

Fue edificado, según menciona Ayala, en un terreno perteneciente a la República de Indios y cercano al camino Real, detrás de él, en un inicio se encontraba un terreno en desnivel sin utilidad por ser parte de las Peñitas, hoy ocultas bajo las construcciones, pero aún se percibe que hay algo ya que el nivel del suelo al sur de la manzana esta casi seis metros debajo del de la avenida.

 Tiene una historia curiosa esta cárcel, porque las primeras referencias de ella, que serían de finales del siglo XVI y principios del XVII, la describen como una especie de corral circundado con tablas, que no debieron ser muy altas o muy cerradas porque, no existiendo aún para la mayoritaria población indígena el concepto de cárcel como lugar de reclusión sino donde esperaban a que se les diera sentencia, frecuentemente la abandonaban para ir a hacer cosas importantes, el colmo está en un documento de un proceso seguido a un indígena sanjuanense en Querétaro por esos años, atrapado en un delito, cuando se le preguntó dónde vivía, contestó que en… la cárcel de San Juan del Río, otros decían que se salían porque tenían que trabajar y otros motivos similares. Así que cárcel, cárcel, no era.



Imagen tomada de Google 2020. la manzana de la cárcel.
lo delimitado en amarillo es el área probable de las casas consistoriales o de administración virreinal, dentro de ellas, en rojo, el edificio de la cárcel. En blanco, la parte trasera, antes zona de peñas en descenso, seis metros por debajo. Las delimitaciones las marcan los tipos de bardas.


Para los siglos siguientes, cambiado el sistema de justicia, la cárcel, ocupando el mismo predio se construyó de cal y canto, las instalaciones de administración debieron ocupar toda la cuadra (excepto la línea de casas que están en Reforma, que son más recientes. Observando la barda trasera, se puede documentar que era muy alta y llegaba hasta la zona donde hoy es el hotel y el negocio de telas. Posteriormente esa parte pasó a manos particulares como casas y en la esquina con allende un mesón de los muchos que tuvo el pueblo.


Fotografía personal, fachada de la vieja cárcel cuando era Centro histórico y Cultural.

Por la parte de atrás de la cárcel, como ya mencioné casi a la mitad de la manzana, el nivel descendía hasta donde de inicio era parte de la Plazuela de los Trabajos, pero no había construcciones mayores por estar las peñas de cantera a flor de suelo.

A pesar de tener ya una construcción sólida, la cárcel generalmente se encontraba en estado lamentable, son innumerables las veces que fue reparada y rediseñada por frecuentemente derrumbarse paredes, deteriorarse otra y, por el método constructivo, piedras unidas con lodo, la continua horadación de los internos para hacer boquetes por donde escapar, unas veces por el frente, pero más frecuentemente por atrás.

 


Imagen de Google 2020 esquina con Reforma, en lo alto se ve la barda de la cárcel, la franja de casas en esa calle son de época posterior.


Parece que, a partir de la desaparición de la República de Indios, que la mitad sur de la manzana pasa a particulares y al menos se le ponen bardas, insisto en que no era terreno de cultivo y empiezan a edificarse algunas casas. Es la actual acera norte de la Plazuela Guadalupe Victoria. De esa manera se circunda por fin la manzana, del lado de la avenida, completamente edificada, por el lado sur, completamente bardeada.

No sé si era el destino de la cárcel ser porosa o el carácter indómito de los habitantes que los instaba a la fuga, creo que la mala construcción era lo que losa incitaba porque en la época independiente sigue habiendo reportes constantes de fugas.

Para el siglo XIX, la cárcel, entre derrumbes y horadaciones intencionales, seguía siendo objeto de constantes fugas, Salvador Barrera en sus Testimonios menciona una de tiempos de Villa, cuando  ocupada la ciudad por sus tropas, a las autoridades locales, se les ocurrió presentarse ante los jefes villistas  con el resultado de que fueron mandados a la cárcel para ser fusilados. Se salvaron gracias a la fragilidad del lugar que ellos bien conocían y por la parte trasera, saltaron la barda y escaparon por la Plazuela, donde incluso ya les tenían prevenidos unos caballos y pudieron huir.

Solo mencionaré que las reparaciones y deterioro del edificio continuaron, son constantes las solicitudes de apoyo del gobierno municipal al estatal con tal fin. Para la década de 1950  existió en la ciudad un personaje del solo he hallado algunos datos, pero al parecer era muy conocido y popular, supongo que no era un criminal peligroso, pero sí travieso, el caso es que constantemente caía a la cárcel y constantemente se fugaba, incluso en los reportes de la policía ni se menciona su nombre, solamente su apodo: “el chapulín”, que parece ser le venía por su facilidad para saltar las bardas, esencialmente las de la cárcel. La última ocasión en que se le menciona, en la década descrita, junto con otros presos  volvió a escapar, ya habiendo más casas en la parte trasera de la manzana, tomaron las azoteas a los lados, bajando en la esquina, en el patio del Mesón de San Pablo, donde había un velador que estaba dormido y despertado por los ruidos le dijeron que acababan de entrar al baño y salieron por el amplio portón hacia la avenida Juárez.

Otro de los motivos por los que esta fuga fue lateral es que ya existía el que hoy es otro de nuestros testigos del tiempo: la torre de vigilancia.


Fotografía personal,  interior de la cárcel, la torre, en el límite trasero original.


Producto de tantas fugas, sin tener fecha determinada, las autoridades decidieron colocar lo que se conoce como la torre de vigilancia, que en realidad es una atalaya o parapeto, con solo dos orificios lineales para sacar los rifles, se encuentra al fondo del edificio original, aunque detrás siempre hubo una zona de amortiguamiento, no ocupada, hasta el siglo XX, cuando en la última reconstrucción se amplió el edificio hacia esa parte, se ocupó como biblioteca municipal. Se supone que ahí había un vigilante permanente para, en caso de fuga, disparar hacia el baldío que por estar metros abajo, facilitaba el accionar de las armas. Hoy, en caso de hacer algún disparo desde ahí, chocaría con una pared, pero Considérese el hecho de que lo que era la parte peñascosa hoy está ocupada por casas y así cobra sentido este testigo.

Fotografía personal, desde lo alto, la torre de vigilancia.
 

Su material es muy rústico y es muy pequeña. Supongo que no cualquiera aguantaba ahí en tan incómoda posición el lapso de guardia, lo que aumentaba las posibilidades de huir.

El lugar dejó de ser Cárcel municipal a finales de la década de 1960, se remozó y amplio de alguna manera, dándosele uso cultural, se conoció como Centro Histórico y Cultural  y todos los espacios se dedicaron a actividades culturales a nivel municipal; Un pequeño museo, una biblioteca, salones de clases, salas de exhibición, oficinas.



Fotografía personal,  del antiguo patio de la cárcel

 Hace unos 5 años, el  lugar fue desocupado, falto de mantenimiento como siempre, se deteriora a paso acelerado, no parece haber interés por arreglarlo, o parece ser el interés que no se arregle, no sería de extrañar que algún día aparezca en su lugar una plaza comercial o un set de aparatos de ejercicio. Su sistema constructivo mayoritariamente de piedra y lodo que no ha cambiado en siglos no ayuda mucho, sin mantenimiento poco a poco cae por su propio peso, pero si durante cuatro siglos se pudo mantener, ¿por qué ahora no?


Si deseas conocer otros testigos del tiempo, da clic en el siguiente enlace

Testigos del tiempo


Para temas relacionados con esta entrada, clic en estos. 

Los viejos edificios públicos

El tragadero de San Juan

El tragadero en gráficas

Camino real de San Juan

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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD    ______________________________________________________________

Un saludo a la maestra Marimar Santana, antigua encargada del Archivo histórico Municipal, quien fue, en su oficina, ubicada en el mismo edificio, vecina de la torre de vigilancia y quién me informó qué cosa era eso que ya había visto, nunca había sabido qué era.

La historia del americano la encontré en un libro en inglés, donde él mismo narra su aventura, dedicando muchas páginas a su estancia en San Juan del Río, creo que merece una entrada aparte, prometo escribirla pronto.

 

 

sábado, 18 de noviembre de 2017

El Hipsográfico de San Juan del Río

EL HIPSOGRÁFICO DE SAN JUAN


ANTECEDENTES

Fue la antigua Tenochtitlán una ciudad construida entre lagos, a los que los aztecas relativamente controlaron a través de obras hidráulicas, como puentes, diques y  acueductos. Su sucedánea, la ciudad de México virreinal, fue incapaz de entender ni conservar tal infraestructura, cuya real importancia radicaba en que  por medio de ella se utilizaba y domesticaba el agua llegada a la cuenca de Anáhuac desde las sierras de los alrededores y se depositaba, a través de los  múltiples ríos que le surcaban, en una serie de lagos.

Aunque a simple vista, la actual zona ocupada por la CDMX, fue un inmenso lago, en realidad era la unión de varios cuerpos de agua, diferenciados por la calidad de sus aguas y principalmente por sus diferentes altitudes. En apenas doscientos años, los aztecas lograron controlar la cantidad de agua que ingresaba a los lagos de niveles inferiores y separar las aguas dulces de las salobres, de tal manera que, a pesar de su calidad lacustre, fueron raras las inundaciones en la ciudad prehispánica.

A la caída del imperio, por la insistencia de los españoles de ocupar con su nueva ciudad, el mismo espacio físico de la anterior, previa demolición, apareció esta de entre los escombros, tal como deseaban los conquistadores para mostrar el dominio del nuevo orden sobre el antiguo imperio indígena. Lograron su cometido, pero toda su cultura e innovación tecnológica no bastó para comprender el sistema de contención de las aguas, incluso, por estorbar el espacio, derrumbaron algunos de los útiles diques, sin saber lo que les esperaba, al cabo de pocos años, a la par del deterioro del sistema indígena, las inundaciones se hicieron presentes, de tal manera que tuvo que ser reconstruida varias veces y las obras que emprendieron para contener las aguas, por intervenir solo en parte de los lagos o uno en particular eran inútiles. Incluso se llegó a pensar seriamente en cambiar la ubicación de la ciudad. Paradójicamente, el lodo arrastrado por las frecuentes inundaciones logró un espacio firme en el centro de la misma, que cubrió el antiguo lago de México, uno de los muchos de la cuenca,  donde se asentaron las nuevas construcciones y  permitió momentos de alivio que utilizaron para tratar el problema con varios proyectos de ingeniería que las más de las veces terminaron en desastres, aunque poco a poco, se tuvo un cierto control de las aguas, nunca se resolvió el problema, hasta hoy, tras siglos de tecnología, las inundaciones son frecuentes en el valle de México, incluso provocadas ahora por las modernas obras. Jamás se recuperó el absoluto control que sobre los lagos tuvieron los aztecas.

Una solución llega de Alemania 

A pesar de todo la ciudad colonial fue creciendo, sobre las áreas temporalmente desecadas, incluso  lugares que nunca ocuparon los pueblos cercanos a Tenochtitlán, que se mantuvieron siempre en las riberas lacustres o en islas, con las naturales consecuencias, cuando las lluvias hacían recobrar los antiguos niveles.

De entre las muchas obras emprendidas en la época colonial solo una tuvo algo de éxito. Consistió en un túnel que desde la parte norte del valle, sacaba las aguas hacia el río Tula. Siendo los lagos de ese rumbo los que al desbordarse pasaban a los inferiores, bajaron en algo su nivel y permitieron el crecimiento de la ciudad. El constructor fue un Ingeniero alemán de nombre españolizado, Enrico Martínez. De inicio su obra fue un fracaso y él mismo sufrió la inundación de 1692, parando hasta la cárcel. Sin embargo su obra fue retomada, cambiando el túnel por un canal a cielo abierto que sí logro su cometido. Por su utilidad, duró hasta fines del siglo XIX, cuando en pleno porfiriato se sustituye por nuevas obras, principalmente el gran Canal del desagüe.

El monumento reivindicatorio. 

Imagen tomada de internet, crédito a quien corresponda, el monumento en su ubicación original.
En honor a Enrico Martínez, se decidió por la administración porfirista, perpetuar su memoria con un monumento que recordara su obra. Pero no fue un simple detalle arquitectónico, además de belleza estética se le dotó de algunos aspectos utilitarios:
En vista de que a pesar de los esfuerzos, aún en esa época, apenas a unos cientos de metros del zócalo, en algunas partes, el lago de Texcoco seguía siendo amenaza constante, contenido por el último resquicio de la hidráulica azteca; el albarradón (dique) de Netzahualcóyotl, por entonces renombrado como San Lázaro. Detrás de la cortina, el líquido recordaba que al norte aún estaban los lagos que tanto daño habían hecho.

Como para que no olvidaran esa circunstancia los habitantes, el monumento - un pedestal coronado por una estatua representando a la ciudad-  en sus lados tenía unas señales en espiral que indicaban el nivel medio de los lagos cercanos, de acuerdo a una media tomada en 1862. Además, por medio de un indicador de madera, que se movía cada semana, se marcaba el nivel real del cercano lago de Texcoco. Así, cualquier habitante podía saber con solo mirarlo el nivel detrás del  cercano dique y además a dónde podían llegar las aguas en caso de que desbordaran los de Zumpango, Xaltocan y San Cristóbal, todos encima de la ciudad. En recuerdo del ingeniero alemán, la estatua de bronce, deposita laureles sobre una planta encontrada por primera vez en el viejo tajo de Nochistongo, bautizada científicamente como “Gaudichaudia EnricoMartinezil”.

 Monumento en movimiento
Imagen tomada de internet, crédito a quien corresponda, el monumento en su ubicación actual. a su derecha, uno de los niveles

Imagen tomada de internet, crédito a quien corresponda,  algunos de los indicadores y uno de los lagos, arriba otro error de la restauración, no hubo un lago llamado tlalocan.
El monumento se inauguró en 1881, en una orilla del zócalo cercana a Palacio Nacional, Se le llamó hipsográfico por indicar hipsometría, es decir  la medición de un punto sobre el nivel del mar, pero popularmente se le conocía como “el nivel” incluso dio nombre a popular cantina, que llegó a ser la más antigua de la ciudad.  
En 1924 se reubicó al extremo poniente de la plaza. Por el hundimiento de la ciudad, poco a poco perdía su utilidad, sin embargo, una restauración realizada en años recientes dio al traste con lo poco que le quedaba de util, resulta que las placas de los 4 costados fueron retiradas y vueltas a colocar de manera que no correspondían a la original, resultando que incluso el lago de Xochimilco, también indicado y era el único cuyo nivel no era peligroso, está más alto que los del norte. Hoy su utilidad se limita a que semioficialmente se le toma como indicador del "kilómetro cero" de las carreteras que salen de la ciudad, es decir el punto inicial de todo camino.

El hipsográfico de San Juan.

Resulta que, guardadas las proporciones, existe en San Juan del Río, un monumento que guarda similitudes con el de la capital del país, aunque no mide nada ni tiene estatua, sí fue removido de su ubicación original y algunas de las placas que ostentaban leyendas al recolocarse se hicieron de mala manera.  Aquí va la historia.

Todo inició durante la administración municipal de don Jorge Herbert Pérez (1979-1982) cuando se tuvo la idea de festejar el 450 aniversario de la fundación de la ciudad, incluyendo varias obras de embellecimiento, entre ellas la renovación del Jardín Madero para convertirlo en la actual Plaza de  los Fundadores, además se inició el arreglo de los alrededores del  hoy llamado Puente de la Historia. (Dicha administración adoptó el lema  “San Juan del Río, un puente para la historia” refiriendo que toda la ciudad era eso, un puente de unión con la historia nacional, por alguna razón, los habitantes pensaron que a lo que se refería era al puente, que él era el de la Historia y desde entonces sin necesidad de   campaña alguna, se le conoce con ese nombre)

Imagen tomada de revista antigua. El monumento el día de su inauguración en su ubicación original.
Los alrededores del puente, hasta entonces descuidados, tuvieron una limpieza general, se niveló algo el terreno y sobre él se sembró pasto y se plantaron árboles y setos, sobre todo en el extremo sur, donde se tenía mayor área de acción. El trabajo concluyó durante el trienio siguiente,  estando ya al frente del municipio, el Ing. Leopoldo Peralta Navarrete, abarcando hasta la parte inicial del puente rumbo al centro. Para indicarlo, se colocó un monumento, básicamente un pedestal coronado por una esfera en cuyos 4 lados se colocaron placas con leyendas alusivas.

Lógicamente el monumento fue realizado en cantera morena sanjuanense, eran tiempos en que todavía no se utilizaba el truco de traer de otro lado cantera distinta, por ejemplo rosa, para inflar costos, además ni se tenía dinero para ello, y principalmente porque el material utilizado armonizaba con del puente. Así, en 1984, en solemne ceremonia, se inaugura el monumento y con él los jardines aledaños, ya hermoseados además con flores.

Desafortunadamente, no duró mucho, apenas un par de trienios después, el club Peña de amigos donó a la ciudad un monumento a los niños Héroes, que se instaló en el sitio del que estamos hablando. Así, cual monumento hipsográfico, se le movió al otro extremo del puente, en el lado norte, donde como ya dije, hubo menos espacio para dignificar.
Imagen de Google Earth Pro. Inicio oriente del Puente de la Historia. A la izquierda, el monumento a los niños héroes, a la derecha el reubicado monumento.

Igual que el hipsográfico de México, (ignoro si desde la reubicación o en una acción posterior) algunas placas del pedestal que ostentaban inscripciones relativas, fueron cortadas y puestas en lugares distintos. Con toda la saña que la política municipal puede contener, se rellenaron las hendiduras de las letras con cemento, para además de la mala colocación, borrar todo rastro que indicara su procedencia. Así, de mala manera, San Juan del Río obtiene su “Monumento Hipsográfico”. Actualmente se puede observar, con la completa indiferencia de quienes pasan a su lado para acceder al estacionamiento del panteón Municipal 1.

Por si estaban interesados.

Supongo que originalmente tenía 4 placas, la de cajón indicando el nombre de las autoridades parece que sí desapareció por completo, de las otras tres, tengo buenas noticias, como un servicio a la comunidad, incluido esta vez en la redacción, presento a Ustedes casi completas las inscripciones originales, lo que no han logrado en México, que sigue incorrectas. Aclaro no saber en que rumbo estaban colocadas inicialmente  las de San Juan .
Placa que da al  sur: Esta sí está colocada en forma correcta para su lectura, aunque se rellenaron los huecos de las letras labradas con cemento)
Fotografía personal.

PUENTE DE LA VE
NTA CONSTRUIDO
9 DE FEBRERO 1710
ARQUITECTO DON
PEDRO DE ARRIETA

Placa que da al norte: Sección que se complementa con otro pedazo colocado en el lado sur,ambas colocadas al revés y también rellenados con cemento)

Fotografía personal.
EN MEMORIA DE LOS
QUE CONSTRUYERON
ESTE PUENTE Y DE LOS
VIAJEROS QUE LO HAN
CRUZADO…… ANDO A
… LA TIE…. …AMIS
TAD P………………..N

Placa que da al oriente: Rota, vuelta a unir con cemento coloreado de café, pero colocada al revés y con el consiguiente relleno.

Fotografía personal.
CONSERVACIÓN Y
CUIDADO POR EL H.
AYUNTAMIENTO
1982 – 1985
LA HISTORIA DE
MÉXICO HA PASADO
POR ESTE PUNTE

El error en escribir PUNTE, en lugar de PUENTE, lo tenía desde un principio, de eso sí me acuerdo, fue muy comentado a nivel local, no se le puede achacar a los “removedores”.

Y finalmente, hoy ya no tiene la bolita en la parte superior.

Si alguien recuerda que decía en los tres renglones que falta completar, le agradecería me lo haga saber en la sección de comentarios.

No es reclamo, recuerden que yo solo narro.

domingo, 8 de octubre de 2017

La noche de Tláloc… Otra. (Inundación en San Juan del Río)

La noche de Tláloc…  sí, otra.  (Inundación en San Juan del Río)

Fotografía personal, la placa de inauguración de la presa Constitución de 1857.

Al inicio el asunto no se veía que pasaría a mayores, a través de  redes sociales se informaba que ante un aumento en el caudal del río San Juan, se cerraban los accesos que lo cruzan en la zona urbana, como muchas veces se ha hecho, con afectaciones menores, eso parecía, al iniciar la noche del 26 de septiembre de 2017.

Por la tarde se había vuelto viral el hecho de que por allá por el puente de fierro, en el pequeño puente de concreto que cruza el río, un chofer de transporte urbano había menospreciado la corriente y al intentar cruzarla fue arrastrado unos metros y había quedado de lado, atorado en los pilares del puente del ferrocarril. No hubo víctimas y a pesar de que el río se veía crecido, parecía una situación como muchas otras.  

Sin embargo, la voz de alarma se dio pocas horas después, la cantidad de agua que arrastraba el río era inusual, aun tomando en cuenta anteriores desfogues de las presas situadas río arriba. Esta vez invadió gran cantidad de viviendas en todos los puntos que toca en la zona urbana, sobrepasando incluso más de un metro de altura y afectando construcciones ubicadas a cientos de metros del cauce.

Desde un inicio, dado lo inusual de la situación, y la gravedad de los daños, en la maraña de información se pudo observar en las declaraciones de las diversas autoridades dos tendencias bien definidas:

1.- El hecho de que ante la gran cantidad de afectados, miles según los recuentos, se buscaron de inmediato responsables del desastre, así, se dijo por los diversos actores lo siguiente:

-       - Que no se había avisado que se iba a desfogar la presa Lomo de Toro y no hubo tiempo de prevenir a la población.
-     -  Que la cantidad de agua que estaba llegando era de 300 metros cúbicos por minuto, o por segundo. (así de contradictorio como se lee)
-        
-       - En contraparte, se decía que sí se había avisado, pero no a tiempo, incluso que algunos vecinos y que no quisieron evacuar.
-       - Que el agua no era de desfogue, sino una avenida proveniente de los afluentes del río en el sur del municipio, en colindancia con el estado de México.

2.- El desconocimiento completo siquiera de los nombres de las presas instaladas en el río San Juan, por parte de distintas autoridades y que fue incluso repetido en todas las cadenas de radio, a nivel local y nacional, entre ellas se dijo:

- Que la presa Lomo de Toro/ Constitución de 1857 estaba desfogando. Este dato es falso en el nombre, son dos presas diferentes, no una sola. Ninguna presa de la localidad tiene ambos nombres.

-Que la presa que desfogaba era la presa Constitución de 1917, la más grande del estado, ubicada en la Estancia. También es dato falso, la presa así llamada, efectivamente se ubica en esa comunidad y sí es la más grande del estado pero está a 10 kilómetros de la parte del río San Juan que toca la población y cuando esta presa desfoga, sus aguas llegan al río en la comunidad de San Nicolás, Tequisquiapan, 16 km río abajo y a muchos metros menos de altitud.

No estoy en posición de poder determinar quién tiene o no la razón, si hubo desfogue o no, sí fue excesivo o no, si se avisó a tiempo o no, por carecer de información detallada, sin embargo, puedo hacer un recuento del recorrido del río en la parte que originó la inundación para que cada quien saque sus conclusiones.

Aclaro que cada uno de los detalles aquí mostrados, excepto la Presa San Ildefonso, que solo conozco de lejos, se basan en observaciones personales. En paseos familiares y  recorridos, siendo niño, adolescente y joven, recorrí muchas veces el río, en él y en las presas nadé y me pude dar cuenta de los hechos que aquí expongo, (ahora sí que como dice el refrán: nadie sabe para quién vaga)  Y he sido testigo presencial de muchas de las crecidas del río desde hace más de cuarenta años, cuando solo eran eso, crecidas, no había inundaciones.

Imagen Modificada de GEP, Los casi treinta kilómetros de recorrido del río, desde San Ildefonso, hasta la Rueda, la colonia más afectada el 26 de septiembre. 
UN RÍO QUE NO DEJA DE SERLO, UNA ZONA URBANA QUE QUIERE QUE NO LO SEA Y UN DISTRITO DE RIEGO, MALA COMBINACIÓN.

Para los sanjuanenses de hace tiempo, es muy conocido que la virtual muerte del río, es decir, cuando dejó de correr en él agua de manera permanente, se dio al establecer el distrito de riego 23, en el que se encuentran varias presas.

El propósito de este sistema es contener por medio de represas el agua para distribuirlas a la zona de riego del Plan de San Juan, que abarca las zonas agrícolas de los municipios de San Juan del Río, El Marqués, Colón y Pedro Escobedo. La distribución se hace a través de canales. El agua que tiene un costo para los agricultores, y por esa razón  se contiene al máximo  y se reparte sistemáticamente a las presas y canales, siempre  evitando que pase al río. Es esta la razón de que en su trayecto por la zona urbana de San Juan del Río, casi nunca  tiene agua corriente, porque no redituaría en dinero. Si las presas no existieran, habría una cauce mínimo casi todo el año, como había sido desde siempre y el río no estaría muerto como ahora. (Ni tanto, todavía da coletazos) 

Tradicionalmente, se sabía que el río San Juan se alimentaba principalmente por los excedentes de la laguna de Huapango, a unos ochenta kilómetros, en el Estado de México, pero esa situación fue cambiando cuando el agua fue represada y utilizada por diversos poblados que se establecieron en su trayecto desde el siglo XIX. En la actualidad, el agua que mayormente llega a las presas sanjuanenses proviene de la zona de Aculco, en el Estado de México y Amealco, Qro. Antes era el afluente menor del Río San Juan, hoy es el principal.  Ahí inicia el Distrito de Riego 23, en la primera presa que describiré.

PRESA SAN ILDEFONSO (EL TEPOZAN)

Imagen aérea de la Presa San Ildefonso y una parte de su enorme y profundo vaso. 
Esta ubicada en los límites del los estados de Querétaro y México. Construida en una profunda cañada que se ensancha hacia el sur, en una especie de fosa de grandes dimensiones. Se construyó en una parte donde la cañada se angosta. Tiene la cortina una altura de unos 50 m y es presa de almacenamiento. La zona que confluye a ella no tiene manantiales, se alimenta solamente por agua de lluvia, pero siendo zona de montaña, estas son frecuentes y de las partes altas bajan al vaso, el que ha llegado casi a llenarse.

Por ser presa de captación, en caso de estar completamente lleno, si llegara agua de más, se haría imposible su control, por lo que nunca se permite que llegue a limites muy altos, cuando eso sucede, se empieza desfogar hacia el antiguo lecho. En la fecha de la inundación relatada, dice la CONAGUA, la presa estaba al 60% de su capacidad, es decir, no había necesidad de desfogarla, por estar debajo de los límites peligrosos.   
Esta presa contenedora, es el inicio del distrito de riego 23. Según se solicita para los diversos riegos del Plan de San Juan, se deja salir la cantidad de agua solicitada por el lecho del Arroyo Prieto o Ñadó, dirigiéndose a las otras presas del sistema, río abajo.

Antiguamente, en el mismo lugar hubo otra presa, más pequeña, llamada “El Tepozan”, por lo que mucha gente aun llama así a la moderna SAN ILDEFONSO. Se ubica a unos 25 kilómetros al Sureste de San Juan del Río. (Por el rumbo de la Muralla, Amealco)

El agua vertida para el riego recorre el lecho del arroyo Prieto, rumbo al norte, unos diez kilómetros, para encontrarse con el río de Arroyo Zarco, cerca de San Sebastian de las barrancas. A partir de esa unión se le denomina Río San Juan. En la actualidad, la unión es un decir, a menos que sea por lluvia, la corriente del otro afluente es mínima o inexistente.

Continua el agua de riego (insisto en que es de riego, porque solo corre cuando se le conduce río abajo con ese fin) otros diez kilómetros aproximadamente con rumbo sur, para llegar a la segunda presa del sistema.

PRESA CONSTITUCIÓN DE 1857 (SAN JOSÉ)

Vista desde lo alto de la Presa Constitución de 1857, puede notarse, la escasa capacidad del vaso. Fotografía personal.
Esta presa se encuentra apenas a unos tres kilómetros de la ciudad, todavía entre barrancas. 

Es presa derivadora, lo que indica que no tiene capacidad para almacenar casi nada de agua, tiene una cortina que lo único que hace es desviar el agua para que no pase al río y se dirija a un canal que la conduce a otras zonas.
imagen aérea de GEP. Ilustra todo lo aquí mencionado, la poca capacidad de almacenamiento, a la izquierda el canal que va a dar a la Estancia, lo escaso de la corriente y  el  también escaso caudal del río.

Aunque la cortina tiene una altura de unos 25 metros, su  vaso de almacenamiento es muy pequeño, y  está completamente lleno de lodo, apenas tiene espacio para que pase el agua hacia el canal derivador al lado oeste de la cortina.
Aún desazolvando el vaso hasta el antiguo lecho del río, no tendría capacidad de almacenar mucha agua, y en caso de una avenida grande se llenaría en pocos minutos.

Esta presa es la que los funcionarios y periodistas confundieron con la de Lomo de Toro y con la Constitución de 1917, de la Estancia, su nombre correcto es CONSTITUCIÓN DE 1857.

Hace muchos años casi en el mismo lugar estuvo una presa llamada “San José”, que es el nombre de la cañada  donde está ubicada, mucha gente mayor aún llama así a la moderna PRESA CONSTITUCIÓN DE 1857. Pude ubicarse visualmente desde la ciudad: al sur de la central camionera, se ve el puente de concreto del Ferrocarril que cruza la barranca, construido exactamente sobre ella.   

Como mencioné, esta presa lo único que hace es desviar el agua que se deja escapar de la de San Ildefonso, según los pedidos, al canal de riego donde se conduce por gravedad, en las muchas derivaciones hacia las parcelas del oeste del municipio y el sobrante, se deposita en la presa Constitución de 1917, de la comunidad de La Estancia, a 10 kilómetros de nuestra ciudad y muchos metros de altura abajo. El canal va por el sur del barrio de la Cruz.

Seguramente por referir ambos nombres a Constituciones fue la confusión de diversos funcionarios para mencionar la presa de la Estancia en la inundación, pero no tiene nada que ver, en ningún caso el agua de esa presa podría llegar a la zona urbana de San Juan del Río, llega por gravedad y no podría ir hacia arriba, muchas veces ha llegado agua de lluvia excedente pero controlable y no se le deja llegar al río, se le conduce por el canal, hacia la de la Estancia, porque si se deja correr por el río, no reditúa ganancias, en la otra presa sí.

Fotografía personal, otra vista de la presa, el puente del ferrocarril se puede ver desde la zona del B. Hidalgo. 
La presa Constitución de 1857 tiene una compuerta de unos 10 metros de altura por 5 de ancho, por lo que es imposible que por ella salieran ¡300 m cúbicos por segundo! como se dijo durante la inundación, la otra cantidad, 300 metros por minuto, sí sería probable que saliera por ahí pero se vaciaría de inmediato, ya mencioné que no tiene mucha capacidad de almacenamiento. 


Solo en caso de grandes avenidas por lluvia o salidas controladas de la presa San Ildefonso que excedan la capacidad de desvío del canal, se abre la compuerta. Cuando la corriente es mayor, fácilmente rebasa la cortina y se vierte río abajo, esto ha ocurrido muchas veces, incluso con lluvias no tan fuertes. Y es lo que dice la CONAGUA que ocurrió el 26 de septiembre, que al no tener capacidad de contenerla, la gran avenida de agua desbordó la cortina y no hubo modo de detenerla, escapó por encima.

No se crea que toda el agua se desvía, aunque no se nota, la cortina de la presa casi siempre está abierta algunos centímetros, dejando salir una cantidad mínima por el lecho del río San Juan, con rumbo sur, donde está la siguiente presa.

PRESA LOMO DE TORO (así, a secas).
Imagen aérea de GEP de la presa Lomo de Toro, se puede observar que en el centro de lo que sería su vaso, ya hasta árboles crecen.   Se puede ver el canal de riego a donde deriva el agua y en la esquina inferior derecha, el otro canal, proveniente de la presa Constitución de 1857. Las casas ubicadas entre las curvas de los dos canales fueron las primeras afectadas el 26 de septiembre.

Apenas a 2 kilómetros río abajo, está otra presa, Lomo de Toro, mucho más pequeña que la anterior, solo tiene ese nombre y por sus pequeñas dimensiones, no pudo ser la causante de la inundación, como ya dije, fue una confusión la que la inmiscuyó.

Desde hace siglos, en este lugar ha habido una presa, primero de piedra y lodo, después de mampostería y finalmente la actual, de concreto. Su nombre viene, de que todas fueron de cortina redondeada y  ancha, que vista desde lo alto semejaba el lomo de un toro.

Fotografía personal. La presa, y su vaso que en lugar de agua contiene vegetación. La que se ve debajo de la cortina solo tiene unos cuantos centímetros de profundidad, todas las presas derivadoras tienen esa especie de alberca, con piso de concreto, ya que al ser frecuente que el agua las rebase, se evita que se erosione la cortina. A los extremos, las inútiles compuertas. 

Esta presa se encuentra apenas unos 500 m detrás de la central camionera, la cortina solo tiene unos 8 metros de alto. Es derivadora, es decir solo impide que la corriente se vaya por el río, desviándola hacia otro canal de riego  que pasa por la parte  norte del barrio de la Cruz, atraviesa la autopista y se dirige a la zona del Espíritu Santo, la concepción y Santa Matilde, donde, pago de por medio, riega gran cantidad de sembradíos.

La capacidad de almacenaje de esta presa es ridícula, el pequeño vaso está ya completamente lleno de tierra, incluso, ya han crecido ahí árboles y plantas dejando apenas espacio para que la poca agua llegue al canal  derivador.

En los casos que se han abierto las compuertas  de la Constitución de 1857, esta presa no contiene nada, inmediatamente se rebasa la cortina y se dirige por el lecho del río a la ya inmediata zona urbana. Tiene dos compuertas de de pequeñas dimensiones que por lo mencionado anteriormente ya casi son inútiles y pocas veces se abren. La escasa corriente que escapa de ellas, porque creo que ni siquiera sirven, solo unos milímetros, apenas humedece el lecho del río San Juan, en su paso por la ciudad a la que le dio su nombre y que hoy reniega de él. (Del río, no del nombre)
Continuará…     

Todas las imágenes proceden de Google Earth Pro 2017, excepto las marcadas como personales.