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miércoles, 28 de octubre de 2015

El extraño retorno de la historia Sanjuanense.


Como se habrán dado cuenta quienes frecuentan este blog, es recurrente mi queja por la escasa bibliografía sobre la historia de San Juan del Río. He dado cuenta a través de varias entradas de lo difícil que es encontrar datos sobre los hechos de nuestro pasado. Ello se debe a que por alguna razón, casi no hubo escritores de historia en la ciudad en todos sus siglos de existencia. Por ello, además de las escasas obras formales, solo es posible basarse en fuentes indirectas para intentar reconstruir algunos hechos o etapas de la ciudad.

También he sostenido que a partir de la publicación de la obra de don Rafael Ayala en 1971, por la contundencia que tuvo el hecho de hacer aparecer casi de la nada, una historia completa sobre nuestra ciudad,  ya casi nadie intentó escribir al respecto.
Entre los objetivos de este blog, está dar a conocer los a veces aislados intentos de los igualmente esporádicos escritores que contaron de nuestro pasado, en futuras entradas intentaré reseñar todas las obras que al respecto se han publicado, como un reconocimiento, a lo mejor tardío, en algunos casos póstumo, a esos a veces desconocidos escritores que en unas cuantas líneas o en obras completas,  nos legaron la visión de su tiempo y sus hechos. Por lo pronto, como inicio, comparto a Ustedes un detalle que a lo mejor para la mayoría ha pasado desapercibido: hay un extraño resurgimiento de la  Historia Sanjuanense, extraño porque no se ha dado a partir de un proyecto común, extraño porque se ha dado casi exclusivamente a partir de esfuerzos particulares y aislados pero da pie a la siguiente entrada:

El extraño retorno de la historia Sanjuanense

Por mi afición a leer y coleccionar libros de historia de Querétaro, (no habiendo de San Juan) ya me había dado cuenta, sobre todo en las obras editadas por diversas dependencias gubernamentales, que los datos relativos a San Juan del Río iban en aumento, esto en razón de que cada vez son más los profesionales que hurgan en los diversos archivos de la capital, sobre todo el Histórico del estado, datos aislados, pero que poco a poco han ido conformando un nuevo corpus documental, valioso para aquellos que de manera si no profesional, si por lo menos constante, hacemos uso de ellos.

A partir de la presente década, aparecen nada menos que 6 libros exclusivos enteramente de la historia local, lo que constituye el máximo récord en todos los tiempos, nunca se han conjuntado tantos en tan poco espacio, cinco años, lo que nos da un promedio de más de uno por año, cantidad risible en otros lugares, en el caso nuestro, abundante.

Aclarando que estando todos en la biblioteca personal, personalmente los he leído y por tanto, me siento en condiciones de recomendar todos, aunque existe otro problema para quienes quieren adquirirlo: tampoco hay un lugar o dependencia apropiado para su venta, son ediciones particulares o muy escasas, sin embargo, para un caza libros como su servidor, con un poco de esfuerzo se pueden obtener.

Aquí un pequeño esbozo de las seis recientes obras de historia local, que dan inicio a un,  esperamos permanente, resurgimiento. Presento de todos sus datos técnicos, una breve reseña y lo que a mi juicio es lo más importante del contenido.

 Un espacio para la muerte, Arqueología funeraria en San Juan del Río, Querétaro.

Autor: Fernando González Zozaya, 2009.

Aunque fue editado en el 2009, este libro apareció en librerías por allá del 2011, por ser de carácter técnico, casi no tuvo difusión y por lo mismo es muy difícil de conseguir.
Se centra en diversos estudios arqueológicos realizados por el autor en el barrio y cerro de la Cruz, en la década pasada, concentrados en un volumen de 132 páginas, que incluye debates técnicos entre colegas.

Sin tomar en cuenta lo puramente técnico, el autor hace un acercamiento a las prácticas funerarias en el lugar, durante todas sus etapas. Por haber realizado muchas entrevistas con los habitantes, aparecen esporádicamente importantes datos de la historia reciente del lugar.
A mi entender, lo más valioso del libro es la reconstrucción que hace de las habitaciones comunes, debajo y al poniente del cerro de la Cruz, donde se dieron de manera secundaria algunos de los últimos entierros. Aunque no lo menciona, es probable que la edificación que él reconstruye virtualmente, se trate del puesto defensivo que en la localidad instalaron los aztecas en el siglo XVI, aprovechando los restos de habitaciones de otras épocas. Igual, opino, que ese pequeño sitio, fue el llamado Iztacchichimeca, de su nombre original no hay registros.


 El Rosario, Querétaro, un enclave Teotihuacano en el centro Norte.

Este libro forma parte de una serie sobre diversos temas de la historia del estado, llamada “Tiempo y Región” este es el volumen cuatro, cuyo contenido exclusivo, a diferencia de los otros, que son compilaciones, es únicamente dedicado al tema de la zona arqueológica del Rosario.  En 358 páginas los autores Juan Carlos Saint CharleS Zetina, Carlos Viramontes y Fiorella Fenoglio nos marcan todos los aspectos de la para muchos desconocida zona arqueológica del poniente del municipio, solo rivalizada por el Barrio de la Cruz y la hoy acuática de la Estancia.

Dado que esta serie era auspiciada por el Municipio de Querétaro, durante las ceremonias de presentación se regalaban al público y los restantes igualmente en las oficinas municipales, no hay posibilidad de adquirirla ya.

Aunque el sitio ya había sido estudiado desde 1958, y siempre hubo el conocimiento de que había restos arqueológicos monumentales,  poca importancia se le dio, hasta que una lluvia en 2009 dejó al descubierto un fragmento de pintura mural. Es entonces que se hicieron esfuerzos para que un par de años después se explorara el sitio, resultando ser un asentamiento teotihuacano, el único plenamente documentado fuera del valle de México, en el que hay pintura mural fuera de la metrópoli. El sitio fue publicitado mucho a nivel local y no tardó en ser rebautizado como “Teotihuajuan”. Recientemente se consolidaron los muros que contienen los murales y su nombre oficial es “el lugar de los cuchillos curvos”.

El libro es un compendio de todo lo relativo al sitio, sus etapas, su material, su lítica, sus murales, y los artefactos encontrados durante la exploración. Aunque es técnico, no se crea que es aburrido, ya que se complementa con fotografías, esquemas, reconstrucciones.
A nivel personal considero como importante todo el cúmulo de información que se da sobre el sitio gracias a que, a pesar de que no lo parecía, en el amontonamiento de piedras que incluso llegó a considerarse natural y conocido como “la cueva del diablo” se guardaron restos de todas sus etapas de construcción y las evidencias de sus habitantes.

Si logran conseguirlo, no dejen de leer  "el Muro de los Grafitos", para que vean que la práctica de pintarrajear paredes no es tan moderna como se cree.

Sitios Históricos y monumentos antiguos de San Juan del Río, un acercamiento a  los documentos del Archivo Histórico Municipal.
María del Mar Santana Calderón.


Técnicamente no es un libro, sino una recopilación de fichas de importantes documentos contenidos en el Archivo Histórico Municipal. Presentado en 2012.
Su formato pequeño lo hace muy manejable, en 108 páginas, la autora nos presenta la relación entre los monumentos históricos y algunos documentos relativos.

Aunque la esencia del libro son los documentos, la selección que de ellos se presenta, hace amena la lectura, con algunas observaciones. En algunos casos, el contenido nos corrige algunas creencias infundadas sobre nuestra historia, que de tan repetidas pensamos que fueron reales.
La autora, encargada del Archivo Histórico municipal, agrega al final algunas de las fantásticas fotografías antiguas que en tal acervo se conservan, algunas inéditas y el número de registro del INAH como monumento, de los edificios mencionados en el texto.

El libro todavía hace poco estaba a la venta en las oficinas del archivo, por un módico precio, podrán adquirirlo, y de pasada obtener la firma de la autora.


LA ACEQUIA DEL PUEBLO.

A pesar del kilométrico título que contiene la portada: San Juan del Río, Crónicas del Pueblo que perdimos, La acequia del Pueblo, serie arqueología de barrio, Vol. 1, el de arriba es el nombre legal con el que fue registrado.

Dado que es de mi autoría, no haré juicios sobre él, corresponde a los lectores hacerlos. Es una edición particular, producto de una investigación de más de 7 años, escrito como una meta personal. Solo comentaré que trata sobre la historia, recorrido y vestigios del canal de riego que desde el siglo XVI determinó la fisonomía de nuestra actual ciudad, incluyendo datos relacionados con ella durante más de cuatro siglos. Incluye además un apartado sobre datos novedosos de la fundación, los antiguos nombres y habitantes.

Si no lo has hecho, puedes leer una sinopsis del contenido dando clic en el siguiente enlace:
presentacion-de-un-libro-mio

El libro fue obsequiado en la presentación del mismo, a todos los asistentes, no fue editado para venta comercial, solo guardo algunos ejemplares para intercambio por otros libros relativos. Puede consultarse en el Archivo Histórico Municipal y la Biblioteca, en el edificio del Centro Histórico y cultural.

 La Estancia, San Juan del Río Querétaro, de la hacienda a la modernidad.


Sin ningún conocimiento o noticia, del autor ni de este libro, me lo encontré el presente año, en la biblioteca del Archivo Histórico Municipal. Es una edición particular, pero parece que el autor tiene familiares en dicha comunidad, con quien se puede adquirir. (investigaré y les informo)
De acuerdo a los datos de la solapa, el autor, J. Luz Chávez Araujo, originario de la comunidad de la Estancia, pero dedicado a actividades técnico agropecuarias, como docente e investigador en distintas partes de la república, en algún momento se decidió a publicar datos sobre su terruño que acumuló durante muchos años.

De tal manera, se nos presenta, en un fresco estilo, la descripción en todos los aspectos de este lugar, incluyendo desde la geografía, la historia, los usos y costumbres de un lugar, que en el paso de un siglo se transformó de una próspera hacienda, a la actual pujante comunidad, donde aún pervive el recuerdo del último patrón, Manuel J. Campos.

Por ser originario del lugar, fueron de fácil acceso a él, datos de los viejos habitantes, entretejiendo una ágil narración.

Por la importancia de una obra completa, dedicada a una de las comunidades más significativas en nuestra historia y en la actualidad, creo que el libro merece una presentación de manera pública en nuestra ciudad. La riqueza de los testimonios que presenta no es fácil de compilar, tomando en cuenta que abarcan más de un siglo. Ignoro si el autor la hizo en otro lugar. Solo es una sugerencia.

El Valle de San Juan del Río, Un palimpsesto arqueológico.

Para mayores datos sobre este libro  ver la anterior entrada, dando clic en el siguiente enlace.   el-palimpsesto-de-san-juan-del-rio
Con el extraño título, aparece un libro de arqueología, dedicado exclusivamente a nuestro municipio, bajo la coordinación de  Juan Carlos de Saint Charles Zetina.

Nos lleva, a través de distintos textos, primero a la conceptualización del espacio,  donde miles de años antes se dieron las correrías de los cazadores y recolectores nómadas, que después se establecerían de manera sedentaria aprovechando lo benigno del clima y la geografía del valle.

A diferencia de otros textos científicos, este por ser de divulgación, es de lectura ligera ya que los autores procuraron un lenguaje entendible para todos, conocedores o no del tema. Y va acompañado, por una gran cantidad de fotografías, descriptivas y de fondo, mapas, esquemas, tablas etc.

Así, de la mano o en este caso de la pluma de los colaboradores, vemos lugares y objetos que solo conocíamos de oídas, o en fotografías de mala calidad en periódicos, por tales características y la magnífica resolución gráfica, vemos hasta el mínimo detalle de los murales del Rosario, de las navajas de obsidiana, de las figurillas Chupícuaro y mucho más.

La intención, es darnos a conocer que en nuestro suelo subsisten, entremezclados, restos de  la actividad humana de muchas culturas, luego de la reseña de los primeros asentamientos, pequeños por naturaleza, nos llevan a las civilizaciones monumentales, como lo fueron el Cerro de la Cruz y el Rosario, a cuya caída, los centros ceremoniales se abandonan, sin que por ello decline la actividad humana en la zona, solo se fragmentó el poder, pero nunca dejó de existir, como nos muestran la cerámica y los petrograbados del epiclásico. Mención especial, merece un tema: los entierros ceremoniales en el cerro de la Cruz, cuando ya estaba abandonado como centro ceremonial, entierros de infantes, en un intento por sacralizar como suyo, un espacio que ya había sido sagrado por y para otros.

La temporalidad de los estudios llega hasta el post clásico tardío, con la igualmente tardía incursión azteca a lo que después sería nuestra ciudad, proseguida, apenas unas décadas después, por los españoles y sus auxiliares otomíes, que a través de su idioma y su cultura, formaron la última capa del monumental palimpesto, que es el valle circundante,  donde hoy nos asentamos y en el que, con un poco de cuidado podemos leer, a través de vestigios, lo que nos dejaron los cazadores recolectores, la cultura chupícuaro, los hombres de Cuicuilco, los Teotihuacanos, los Toltecas, Mexicas, otomíes, mestizos, y tantas y más capas, la última, la que estamos formando todos aquellos que vivimos, sufrimos y queremos a esta ciudad.

BONUS TRACK
Aunque no es de historia, también apareció en pasadas fechas, otro libro, que se incluye aquí porque refiere, a la obra de un artista, que aún en vida, ya es histórico, el pintor sanjuanense Restituto Rodríguez.
El libro, correctamente titulado Restituto Rodríguez, Surrealista, nos presenta, sobre todo en fotografías, una completa retrospectiva del internacional artista plástico.

Este libro todavía estaba a la venta hace poco en la capital del estado, por su volumen y ser gráficos de calidad, en colores y papel, este sí es caro, pero supongo que por lo mismo todavía se puede conseguir.

Concluyo, con la reflexión. ¿Se mantendrá este auge de publicaciones históricas? Ojalá sí.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Como idea para las nuevas autoridades culturales del municipio, ojalá se pueda hacer, en las mismas condiciones, una retrospectiva, de otro de los grandes pintores locales: Armando Otero, sobre todo referente a sus pinturas de lugares históricos, tal como los recuerda del pasado. Más ideas: que sean fotografías comparativas, por un lado la pintura y por otro la imagen actual.
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Dado que hace meses no me he presentado en las oficinas del Centro Histórico, desconozco si la Lic. Marimar continua al frente del Archivo, prometo este viernes que mi trabajo me da una tregua, asistir al lugar y comentar si los servicios que ofrecía y que he hecho públicos en este espacio continúan. El fin de semana daré noticias frescas, así cómo del libro de la Estancia.
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Supongo que habrán notado que en la última semana se ha mencionado muchas veces en todos los medios impresos, radiales y televisivos, tanto a nivel local como nacional el nombre de San Juan del Río. ¿Qué lo irán a hacer Pueblo Mágico?

Ora sí que resulta que de tanta mención se hizo realidad por unos días aquello de.
San Juan del río,
Capital del Mundo,
Ombligo del universo….

miércoles, 21 de octubre de 2015

El palimpsesto de San Juan del Río


Ya sé que van a decir que qué significa la palabrita; No, no se trata de una grosería, alguna enfermedad extraña ni una nueva red social.


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 Se llama Palimpsestos a ciertos pergaminos antiguos, de los todavía escritos a mano, a los que en la edad media se les raspaba el texto para reutilizarlos. El procedimiento solo era posible en ciertas pieles que permitían el raspado sin deterioro. En razón del origen animal del soporte, el escrito antiguo no desaparecía por completo y  era evidente por lo menos parte de lo originalmente plasmado.

La práctica fue frecuente en las épocas en que el papel escaseaba. Hace algunos años, uno de esos palimpsestos, cobro notoriedad, cuando se descubrió que debajo de un escrito religioso, se encontraba un tratado hasta entonces desconocido, atribuido nada menos que a Arquímedes, lo que lo convirtió en noticia mundial.

Detalle del Palimpsesto de Arquímedes, los filtros revelan la escritura oculta. Imagen del sitio.

La palabra se utiliza también en otros ámbitos, por ejemplo, en Arqueología se llama Palimpsesto a un sitio en el que hay varias capas de elementos de diversas épocas, que en ciertas condiciones se entremezclan haciendo especialmente difícil determinar donde comienza una época y donde termina otra.

Resulta, que el valle de San Juan del Río es una zona que presenta dichas características, convirtiéndose, en toda su extensión, en un macro ejemplo de palimpsesto arqueológico.
Y con ese título “El Valle de San Juan del Río, Un palimpsesto arqueológico” aparece el primer libro de arqueología, dedicado exclusivamente a nuestro municipio, bajo la coordinación de  Juan Carlos de Saint Charles Zetina.

ANTECEDENTES
Entre algunas de las buenas acciones del saliente gobierno estatal, en colaboración con editoriales comerciales, se creó hace un par de años, una editora gubernamental, de libros con temas de la historia y las artes locales. Extrañamente, a pesar de todos los inconvenientes que tienen las editoras oficiales, los libros y ediciones que del llamado “Fondo editorial de Querétaro” surgieron, resultaron de gran calidad, tanto por su contenido como por los detalles de encuadernación.  El gobierno del estado de Querétaro, ha tenido, desde hace unos cuarenta años, una tradición de preservar,  a través de ediciones especiales los escritos importantes de la historia local, así como de los autores locales, pero creo que en calidad, los editados en los últimos años, son los mejores de todos, ya que además del texto, el diseño, papel y gráficos son de gran calidad.  Haciendo honor a la difusión de la cultura, muchos de esos libros se regalaban durante su presentación, lo que ha ocurrido siempre, pero también se ponían a la venta a precios realmente accesibles, considerando lo caro de sus materiales, de tal manera pude adquirir muchos de sus títulos, los de personajes ilustres, el de don Restituto Rodríguez, el que considero el mejor de muchos años: “ La Relación de Querétaro” ya reseñado aquí y finalmente el que me parece el más interesante para la historia local, que es el que presento a continuación:

 “El Valle de San Juan del Río, Un palimpsesto arqueológico”
Contaportada: La presa de la Estancia, desde el sitio arqueológico del Rosario.

DE LOS AUTORES
La mayoría de ellos no necesita de mucha presentación, además de escritores, son en gran parte, integrantes del Centro INAH Querétaro, es decir, los mismos que vemos llenarse de polvo, bien para desenterrar una defensa de mamut, que en un taller restaurando cerámica, reviviendo un incunable, desempolvando una obra maestra de la pintura  o enlodándose para preservar una pirámide.

El coordinador de la Obra,  Juan Carlos de Saint Charles, para más señas, fue uno de los encargados de, en el barrio de la Cruz, durante la reconstrucción de la pirámide principal, darnos a conocer de manera visible, la grandeza arquitectónica de un vestigio, al que a fuerza de verlo tantas veces, según nosotros, si le veíamos forma de pirámide, a lo que solo era un montón de piedras. El único reproche que siempre se le ha hecho al equipo del que formaba parte es que dejaron la reconstrucción inconclusa, ojalá que nuevos presupuestos les sean favorables y podamos ver la máxima expresión de nuestros antepasados completa algún día y ojalá sea él quien nos dé ese regalo.

Por razones de asignación de trabajos, constantemente ha estado en nuestro municipio, sobre todo en el referido barrio de la Cruz, regando las conclusiones de sus trabajos en gran cantidad de publicaciones, que espero algún día reseñar en este mismo espacio.

Ignoro a quien se le ocurrió definir al Valle de San Juan del Río como palimpesto, si a él o los demás colaboradores, algunos viejos lobos de la arqueología local y sus publicaciones, otros nuevos valores, tales como: Carlos Viramontes, Elizabeth Hernández Sánchez, Fiorelia Fenoglio, Rosa Brambila y más, que por falta de espacio no enumero. Todos importantes por ser un escrito interdisciplinario, que nos lleva a través de los siglos, por el valle de San Juan del Río, donde…
Portada. Bajo el agua, la otra gran zona arqueológica, la Estancia

 CONTENIDO

El libro, nos lleva, a través de distintos textos, primero a la conceptualización del espacio, hoy tan nuestro, donde miles de años antes, se dieron las correrías de los cazadores y recolectores nómadas, que después se establecerían de manera sedentaria aprovechando lo benigno del clima y la geografía, en diversos puntos del mismo.

A diferencia de otros textos científicos, este por ser de divulgación, es muy ligero en su lectura, ya que los autores procuraron un lenguaje, que sin llegar a ser completamente llano, es muy entendible para todos, conocedores o no del tema. Va acompañado, por una impresionante cantidad de fotografías, tanto descriptivas como de fondo, de tal manera, que casi son paritarias las de puro texto con las coloridas, que además presentan mapas, esquemas, tablas, etc.

Así, de la mano o en este caso de la pluma de los colaboradores, vemos, lugares y detalles, que solo conocíamos de oídas o en fotografías de mala calidad en periódicos. Por tales características y la magnífica resolución gráfica, vemos hasta el mínimo detalle de los murales del Rosario, las navajas de obsidiana, de las figurillas Chupícuaro y mucho más.

Dado que la intención, mostrada desde el título, es darnos a conocer que en nuestros suelos subsisten, a veces entremezclados, los restos de  la actividad humana de muchas culturas, luego de la reseña de los primeros asentamientos, pequeños por naturaleza, nos llevan a las civilizaciones monumentales, como lo fueron el Cerro de la Cruz y el Rosario, a cuya caída, los centros ceremoniales se abandonan, sin que por ello decline la actividad humana en la zona, solo se fragmentó el poder, pero nunca dejó de existir, como nos muestran la cerámica  y los petrograbados del epiclásico.

Mención especial, merece un tema poco difundido, los entierros ceremoniales en el cerro de la Cruz, cuando  este ya estaba en ruinas y abandonado, los entierros, sobre todo de infantes, muestran un intento por sacralizar como suyo, un espacio que ya había sido sagrado por y para otros.

La temporalidad de los estudios llega hasta el post clásico tardío, con la igualmente tardía incursión azteca a lo que después sería nuestra ciudad, proseguida, apenas unas décadas después, por los españoles y sus auxiliares otomíes, que a través de su idioma y su cultura, formaron la última capa del monumental Palimpesto, que es el valle circundante,  donde hoy nos asentamos y en el que, con un poco de cuidado podemos leer a través de vestigios, lo que nos dejaron los cazadores recolectores, la cultura Chupícuaro, los hombres de Cuicuilco, los Teotihuacanos, los Toltecas, Mexicas, Otomíes, Mestizos y tantas y más capas, incluida la que estamos formando todos aquellos que vivimos, sufrimos y queremos a esta ciudad.

 COLOFON

El último capítulo, se refiere a la toponimia antigua. Por basarse en Ayala, no hallan el significado de los nombres en náhuatl y otomí con que era conocido el asentamiento a la llegada de los españoles. En investigaciones personales ya expresadas en este blog,  establezco que  el nombre correcto era Iztacchichimeca, en náhuatl,  referido al actual cerro de la Venta, y que se trasladó al cercano puesto defensivo que los aztecas tenían en el cerro de la Cruz, que con la colonización otomí siguieron llamándolo igual  pero en su idioma. “Taximacu” ambos nombres, significan en español “Chichimeco Blanco” cualquier otra interpretación carece de sustento y por ello los autores no concluyen el significado.

UNA SÚPLICA
Concluyo con una petición:

 Aparte del “Fondo editorial de Querétaro”, de gobierno del estado, también el municipio de Querétaro, tenía una editorial “Librarius” que igualmente, en ediciones más modestas, difundió en los últimos años, temas de la historia local, a través de libros breves, incluso reediciones de clásicos de la historiografía queretana.

Sé que con el nuevo gobierno llegan nuevas ideas, proyectos y personas pero hay obras y acciones que deben carecer de color, ojalá que estos dos esfuerzos no se pierdan, si quieren cámbienle de nombre a las editoriales, pero no dejen de difundir la valiosa historia de nuestro estado, tan rica y a veces tan olvidada en las acciones gubernamentales.

Lo anterior a propósito porque en la librería cultural, que está en la capital del estado, junto a la solariega tienda, donde hace unos 5 meses adquirí el libro hoy reseñado, la semana pasada que acudí por otro título, habían sido retirados de los estantes, casualmente todos los libros del Fondo editorial de Querétaro, los de Librarius, y los de Jesús Mendoza, ¿Casualidad? Me dijeron que por inventario pero …

Espero  que el libro regrese a la circulación y puedan disfrutarlo.

Casi todos los libros de la editorial del municipio e Querétaro "Librarius" Ediciones cortas , económicas pero de gran contenido local, solo faltan dos que están en estudio y el último, que ya no pude adquirir.
 El chichimeca al servicio de la comunidad

Aclaro como siempre que no vendo libros ni trabajo para las mentadas editoriales ni soy familiar de los autores,  solo difundo el libro por su valor para la historia municipal.
Sigo con el problema de muchos lectores, pocos comentarios, no creo ser tan contundente, estoy a sus órdenes para cualquier aclaración o adición. Detalles mínimos pueden ser de gran apoyo para la historia  
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Nueva adquisición

Gracias al apoyo de un ex alumno, hoy amigo, pude adquirir en el extranjero, uno de los pocos libros que me faltaban de don Rafael Ayala: “Breves noticias sobre la primera imprenta de la ciudad de Querétaro”  de 1943, su primer obra formal. Tras 72 años, regresa a su lugar de origen. Quién sabe todo lo que tuvo que pasar para que llegara a la colección. Solo les presento el escaneo de la portada, está muy frágil y quebradizo, ya lo leeré con calma y reseñaré lo que atañe a San Juan del Río.

Gracias Lencho.

Próximamente por este mismo blog:

 “El extraño retorno de la Historia Sanjuanense” No se lo pierdan.