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domingo, 12 de junio de 2016

La plaza de la independencia de San Juan del Río.

La plaza de la independencia de San Juan del Río

Fotografía personal, 2014, Fuente, pirámide y columna.

Hasta las obras gubernamentales nos dan oportunidad de asomarnos al enterrado pasado de nuestra ciudad. Esto viene a colación por el hecho de que en días anteriores la administración municipal emprendió la remodelación del principal espacio público de la ciudad: La plaza Independencia.

Por si las dudas, no vaya a ser que nos sorprendan, y ora sí seas un cambio de a deveras, hube de irme a asomar. Entre lo que se anuncia, está la instalación de unas fuentes danzarinas, por lo que supongo que la excavación  que se realizó en el lado norte será para establecer el estanque de donde brotarán tan dinámicas aguas. 

Mientras la obra llega a su final y podamos verlas, por lo pronto, aunque la profundidad de la obra no es mucha, apenas un par de metros, por ser según yo lo máximo que se ha excavado ahí en los casi quinientos años de la ciudad, inesperadamente, da la oportunidad de asomarnos a la historia de ese lugar.

EL INICIO

Aunque ya se ha comentado que el primigenio centro político o administrativo del pueblo  estuvo en la plaza contigua, es decir la de San Juan Bautista, actual de los Fundadores, llama la atención que en contra esquina hubiera otra de mayores dimensiones.
Seguramente, por haber sido ocupada la primera por el camposanto, desde los inicios del pueblo, se necesitó de otro espacio para los actos públicos profanos, y fue la razón de su instalación. Documentos del siglo XVI mencionan un espacio llamado “la parte pública” dentro del pueblo de Indios, casi seguramente se refieren a este, dado que en el texto se pide que ahí se remitan a los comerciantes. (Aunque la parte pública pudo ser también la sección del camino Real en su paso por el pueblo)

NOMBRES DIVERSOS.

Casi ningún documento antiguo describe a esta plaza, cuyo primer nombre, durante la etapa colonial, fue “Plaza del Sol Divino” que en algún momento no determinado  cambió a “Plaza principal”, y tras la independencia, a “Plaza Mayor”. En la época del Imperio de Maximiliano, sus partidarios locales, en uno de los varios intentos para congraciarse con las graciosas majestades, trataron de darle el nombre de “plaza de la Emperatriz”, que no prosperó, pero de igual manera, fue efímero el nombre que se le trató de imponer, a la caída del imperio, por los liberales locales: “Plaza Juárez”.  Tras el breve coqueteo con la nomenclatura, volvió a ser simplemente “la Plaza Mayor”, que conservaría a la llegada del siglo XX, cuando obtuvo el nombre con el que se le conoce oficialmente hasta nuestros días: “Plaza Independencia”.

VECINOS Y DEL COMERCIO

La única descripción que de ella se tiene en tiempos antiguos la menciona como un amplio espacio, pero desolado y de condiciones paupérrimas, sin ninguna gracia y francamente polvoso, a la que poca gente acudía los seis días de la semana, a no ser por asuntos religiosos,  pero el séptimo, cambiaba su fisonomía, ya que en ella se instalaba, desde los primeros tiempos, el mercado dominical.
Por esta razón, el espacio físico y la actividad se confundieron en  nombre; Por instalarse en ese lugar la actividad comercial el sinónimo acuñado dio lugar a que se dijera que en ella se instalaba “la plaza dominical” o la “acostumbrada plaza”.
La transformación que se daba del desolado espacio el día domingo era sorprendente, ya que gran parte de su extensión era ocupada por puestos de las variadas mercancías locales y las muchas que de los lugares aledaños acudían, sobre mantas a ras de suelo y algunos parapetos de tela sostenidos por varas. A ella acudía igualmente, como compradores la población local y la de los pueblos y haciendas aledañas, ya que era el único sitio y día donde podían adquirir muchos de los productos necesarios para la subsistencia semanal o lo que era menester para realizar algunos de los oficios. Obvio es decir que había comercios fijos en el pueblo desde siempre y  además entre semana se contaba, en espacios cambiantes, del llamado “Baratillo”, que expendía casi los mismos productos, pero en menor escala.

Por sus dimensiones, durante la época colonial, el amplio espacio era ocupado esporádicamente, durante las celebraciones que así lo requerían, para instalar en ella la plaza de toros.(En tiempos antiguos, esas plazas no eran permanentes, hechas de madera, se instalaban en el lugar y fiesta que lo ameritaran)  Hubo incluso una ocasión en la década de 1820, en la que por el tamaño del coso que se instaló, no quedó espacio suficiente para los puestos, así que sin pensarlo mucho, los comerciantes los instalaron dentro del ruedo.

No se tiene noticia de que el lugar tuviera un sitio prominente, elevado o que se destacara para la celebración de actos públicos. Las ceremonias que en ella se efectuaban  se hacían en los llamados “tablados”, no se crea por el nombre que solo se trataba de algunas tablas en alto, efectivamente eran de madera, pero, según la ocasión se llegaron a levantar verdaderos escenarios con ornamentaciones de lujo. En dichos estrados se hicieron las juras de los distintos monarcas españoles, a la constitución de Cádiz y debieron dar en 1831, su discurso el Lic. Ignacio Reyes el año de con motivo del aniversario de la independencia, y don Pablo Gudiño 8 años más tarde.

INTENTOS VANOS

Plano de Perrusquía de 1864. "Plaza de la Emperatriz"
El primer intento documentado de ornar el lugar se dio hasta el año de 1865, en el que las autoridades municipales, en el entonces simple y llano espacio, levantaron una columna  de cantera Morena, tradicional piedra local, sostenido por un basamento, al que por su forma el pueblo llamó “la pirámide”. Fue en este momento cuando se dio el intento de llamar al lugar “plaza de la Emperatriz”.
 
Ante la derrota imperial, las autoridades municipales, siempre previsoras, no fuera a ser, tornaron inmediatamente el nombre del cilíndrico elemento a “columna de la independencia” y para no dejar lugar a dudas, se encargó la escultura de un águila al reconocido artista queretano, Nemesio Manilla, para  que ocupara la cima, en un inusitado giro del destino, sustituyendo al pretendido busto de la regia majestad.

Los comerciantes dominicales seguramente se maravillaron de la obra arquitectónica y la encontraron muy útil, para en ella atar las cuerdas que sostenían los manteados que protegían del sol sus productos y de igual manera su epidermis.
Seguramente, como ahora, al terminar las actividades comerciales, el lugar quedaba lleno de basura, razón por la cual parece que no hubo durante mucho tiempo interés alguno en dignificar el lugar.
 
Tras algunos retrasos, el águila encargada, se posó en la cima de la columna. Se dice que representaba a esa ave en actitud de emprender el vuelo. La única fotografía que se conserva de la época, presenta una imagen difusa, aunque puede observarse que la plaza tiene algunos árboles, lo que más destaca es la cantidad de puestos que circundan el monumento. No duró mucho la estatua, el 5 de junio de 1870, un rayo la derribó, causando la muerte, al caer, del señor Bartolo Cárdenas, aguador.
Fotografía,  circa de 1870, la columna, sin fuente, casi sin árboles, pero con muchos puestos.

ORNATO PÚBLICO Y SOLAZ

Los tiempos de cambio y el aumento poblacional, hicieron que se necesitara de un espacio libre, de tal manera que en 1869 se decidió construir en la Plaza Mayor, un jardín público. Consistió básicamente en la siembra de árboles de ornato, especialmente laureles y el trazado de pequeñas callecitas interiores empedradas, algunas jardineras a ras de suelo y unas cuantas bancas. Al inicio del acondicionamiento del  lugar se trasladaron  temporalmente los  comerciantes a la  plaza de San Juan Bautista. El nuevo espacio poco tardó en volver a ser ocupado por ellos, desvirtuando su propósito inicial; jardín “que servirá de ornato público y de solaz a las familias así como un aumento  de la higiene”. Según de la Torre, el jardín no fue terminado completamente antes de 1888. (Los locatarios solo se moverían otra vez en 1963 al construirse el mercado Reforma, dos cuadras al norte.
Desde esas fechas, el común del pueblo llamó a ese lugar simplemente “el jardín”, sin complementos.
De nueva cuenta, obvio es decir que los comerciantes aplaudieron la medida, nunca habían tenido tantos lugares donde atar los cordeles de sus manteados como entonces, en los troncos de los incipientes árboles.

CUANDO LLEGÓ EL AGUA

En el año de 1886, después de siglos de pedirlo, la población  contó con un acueducto que conducía el agua potable desde el río hasta el Jardín del Sacromonte, en una etapa inicial, posteriormente, se condujo el agua hasta la Plaza Principal, para lo cual se debió construir una fuente, otra vez de cantera morena, alrededor de la todavía llamada “pirámide”.  De manera subterránea, el agua se conducía desde el otro jardín hasta acá, a cuatro surtidores que tuvo al interior la fuente. No necesito decir otra vez que los más agradecidos con la obra fueron los comerciantes, quienes dejaron de acarrear el agua necesaria para sus labores de la acequia, en la esquina norponiente de la otra plaza.

Plano de Pérez, 188... la letra R nos marca al entonces "Jardín", con solo 2 calle transversales.
El nuevo jardín tuvo frente a él una monumental barda atrial, que rodeaba el lado sur de las iglesias, de cantera morena labrada y reja con barrotes de hierro forjado, hecho con fondos de particulares. Tenía dos pórticos de acceso a las iglesias, uno llamado de San José, estucado en blanco y otro frente a la parroquia, muy sencillo. La obra se concluyó por 1872, con fondos proporcionados por los comerciantes y fue demolida exactamente 100 años después durante el gobierno municipal de Enrique Burgos. Hubo una capilla adosada a la barda entre ambas puertas, sin dato de cuando se desmantelo, tenía su puerta hacia la plaza y su función era que los marchantes dominicales no dejaran de escuchar la misa de precepto.


EL NUEVO SIGLO


Fotografía del archivo histórico municipal, de inicio del siglo XX, la esquina norponiente de la plaza, vista desde el otro jardín. Nótese la cantidad de arboles y la barda atrial de las iglesias.
En dichas condiciones, llegó el siglo XX,  por alguna razón,  los árboles no se conservaron en la cantidad en que se plantaron, sin embargo, había bastantes. El nombre oficial cambió a Plaza o Jardín de la Independencia, pero el popular siguió siendo el de “el Jardín”. Después de los años 30s se construyó una calzada, al parecer de cemento que circundaba la plaza.
Fotografía del archivo histórico municipal, de inicio del siglo XX, la esquina surorponiente de la plaza, vista desde la calle de los infantes, actual Hidalgo.
 
Los puestos dominicales abarcaron desde entonces casi todo el espacio disponible, ocupando incluso calles aledañas, agrupándose en determinados lugares, los comerciantes de granos, los de cal, los quioteros, los cambayeros, los fierreros, los carboneros, etc. Por los desfiguros que hacían sus consumidores, los vendedores de pulque no tenían un lugar fijo, eran ambulantes y al final se les confinó en la calle de Mina. Al interior del jardín algunos de los puestos comenzaron a hacerse semifijos, con estructuras de tablas. Parecía que todo seguiría igual por siempre, pero la posesión del lugar por el comercio llegó a su fin en 1963, cuando los comerciantes debieron trasladarse al nuevo mercado, que inicialmente, para no perder la tradición, tenía una sección de puestos fijos, completamente techada y otra descubierta, ocupada solo por el tianguis dominical.

Fotografía tomada de revista de mediados del siglo XX. Muestra el lado oriente de la plaza, nótese que era domingo y la plaza en su apogeo. 

LA PLAZA SUBE

Postal de la colección personal, década de 1970. La nueva plaza, nótese las jardineras casi a ras.
Una vez despejado el lugar, el perímetro de la plaza se elevó unos cincuenta centímetros y  toda la superficie resultante se cubrió con adoquín rosa y líneas de cantera negra. Se construyeron en las esquinas jardineras en forma de “L”, casi a ras del nuevo piso y se instalaron alrededor algunas bancas de hierro colado, genéricas de color verde. Me dicen que se derribaron árboles, sobre todo laureles y pinos en la parte central, solo se conservaron los que hoy están en la acera poniente y el solitario de la oriente.   Se menciona en el primer tercio del siglo XX que tenía algunos alcanfores y junto a ellos una depresión llamada "el hoyanco" donde se tiraban ciertos desperdicios del comercio. La fuente fue rodeada por una jardinera. La obras se concluyeron en 1966, según reza una placa en la columna. 

EL REGRESO DEL ÁGUILA

Fotografía de 1981 de José Velázquez. Tomada de una revista. La nueva águila sube a la recién reforzada columna.
En la década de 1980, se instaló un asta bandera monumental para las ceremonias cívicas. Y en el aniversario 450 de la ciudad, en 1981, don Jorge Herbert Pérez presidente municipal, eleva a la parte alta de la columna, la estatua del águila que hoy la corona, no sin antes haber dotado al centro de la columna de un alma de varilla y concreto, para resistir el peso. No sé si el águila es de bronce, y por eso se vea verde, como que recuerdo que siempre fue así, desde nueva.

Con ligeras modificaciones, la plaza llegó al siglo actual, cuando se le hacen algunas nuevas, tales como jardineras más altas para que sirvieran a la vez de asientos, se retiró la jardinera alrededor de la fuente, se repuso parte del piso y se removieron gran cantidad de árboles y plantas de ornato con el viejo argumento de que iban a ser reubicados, seguramente todos murieron y fueron tirados por ahí.

EL SIGLO PRESENTE

Postal de la colección personal, de Luis Luévanos, la plaza tras alguna de las remodelaciones.
Al iniciar el año  2016, nuevos vientos corren por la vieja plaza, ya constituida plenamente como el sitio de reunión masiva de los sanjuanenses, desde hace varios años alberga actos cívicos, festivos y profanos. Con la reforma salinista volvieron los actos religiosos a la vía pública y qué mejor lugar que éste, único donde se puede escuchar una misa, cómodamente sentado, saboreando una deliciosa paleta o un chicharrón con cueros,  y al mismo tiempo, disfrutar de la actuación de un payaso. La vieja plaza, mayor, principal, pública e independentista lo mismo ha recibido al hombre mosca, que sobre sus adoquines se han instalado los juegos mecánicos. En ella, los sanjuanenses, un pueblo casi siempre callado, expresan su sentir en las diversas ocasiones que los congregan, actos políticos, la ceremonia del grito, las inauguraciones y clausuras de feria, con un solo grito. En esas pocas noches anuales un grito unánime, ha vitoreado o abucheado a quienes al frente de él están. Hoy casi todos dicen –vamos a la plaza independencia, solo los más viejos todavía le decimos – al jardín.
Fotografía personal, mayo de 2016. La plaza en plena remodelación, se notan ya algunas de la "novedades"


Fotografía personal, 2014,  dentro de la fuente  se observan dos de los cuatro surtidores de cantera, desde donde algún día brotó en la plaza, el agua del río.
Creo que en estos días se concluyen las obras, solo entonces sabremos si fue mano de tigre o gato, en lo personal, y para los fines de este blog, espero que las fuentes danzarinas tengan éxito, es más, que se hagan otras del otro lado de la plaza,  en la siguiente entrada les diré por qué.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD ________________________________________

NO HAGO UN RECUENTO DE LOS COMERCIOS QUE RODEAN A ÉSTA PLAZA, NI SUS HABITANTES Y HECHOS, PORQUE SERÍA MUY AMPLIA  LA ENTRADA, ESPERO PODER HACERLO EN EL FUTURO.
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SECCIÓN COMERCIAL

Hoy presento una publicidad, tomada de un periódico de una de las panificadoras tradicionales de la ciudad. Su ubicación era, casi junto a la actual casa de la Cultura, Hoy es una tienda de empeño. Creo que desde los años cincuenta fue abierta, con la característica, entonces novedosa de que hacía el pan en la parte trasera y lo expendía al frente. (entonces era más común que unos lo hicieran y otros lo vendieran)  Su propietario era don Tereso Tovar, quien la atendió hasta sus últimos días. Repartía a muchas de las misceláneas y tendajones de la ciudad, (no puedo decir que solo las del centro porque entonces la ciudad solo era el hoy centro) primero en bicicleta y luego en una moderna camioneta. (No vendía por pieza, sino con "ganancia en 25" es decir, que te dejaban las 25 piezas al precio normal y 4  más, que era la ganancia)  Al fallecimiento de don Tereso, su hijo Samuel continuo algunos años el negocio. Cerró por la década de 1990. Especial recuerdo tengo del lugar, porque en él durante muchos años, mi abuelo y mi padre elaboraron el tradicional pan de la época: "chilindrinas", ojos de pancha, "moños", bigotes, "tostados", huaraches, "yoyos" , mil hojas y sobre todo el bolillo de a deveras, el que le quitabas el migajón del centro y rellenabas de lo que quisieras, dulce o salado. 

sábado, 5 de julio de 2014

El plano de Ignacio Pérez



Encabezado del plano de Ignacio Pérez. circa 1880.
En mi época de estudiante, teniendo necesidad de adquirir un mapa de la ciudad en tamaño carta, como parte del marco referencial de un trabajo escolar,  alguien me dio lo que a simple vista parecía un plano del centro, algo detallado pero a todas luces extraño, y que presentaba bastantes inexactitudes. Hurgando en él, por la mala calidad de la copia, en algún momento surgió entre los tonos grises la certeza de que era de otro tiempo, lo que lo volvió inútil para el propósito inicial pero pasé muchas horas analizándolo hasta casi memorizar los  cambios habidos en  la ciudad con el paso de un siglo. El tiempo se encargó de ocultármelo entre páginas de algún libro; sin embargo la fortuna me hizo reencontrarlo en una cafetería del centro de la ciudad. No se sí era copia o uno de los originales de aquel plano, (porque el color del fondo era blanco, diferentes del que aquí se presenta) pero pude apreciarlo en un tamaño mayor y descubrir que tenía colores que le agregaban detalles no apreciables en la copia que había poseído. Años después, en un stand de obras públicas de la Feria, por módicos veinticinco pesos, a la venta tenían la  reproducción en Offset del plano en su tamaño original, ideal para una descripción de sus características a las que aunaré detalles encontrados en los tantos libros analizados.

 Antecedentes

Existe un plano muy anterior que es el primer antecedente, elaborado en 1793 por Martínez de Salazar como parte de su informe al virrey Revilla Gigedo, que  pude localizar físicamente en una reproducción bastante pequeña y de mala calidad en un libro y una imagen borrosa en un sitio de Internet, inútiles para algún propósito, aunque indica que  existe un original “legible”, por lo poco que se aprecia, abarca un área menor pero sirvió de base a otro que lo actualizó y amplió. Este segundo plano fue elaborado durante la etapa de la intervención francesa por el Señor Guadalupe Perrusquía, vecino de la ciudad, al momento, autoridad de la misma, y otro por Mr. Chambeau, “Captan” ayudante mayor del 99 de línea.  Son mencionados por Ayala y en el definitivo,  de Ignacio Pérez, el encabezado dice haberlos tomado como base, el  de chambeau lo conozco visualmente.

Tomando en cuenta que la intervención francesa tuvo lugar entre 1862 y 1867,  serían los años aproximadas de su elaboración, tiempo en que Don Guadalupe Perrusquía  ya era una autoridad indispensable en nuestra ciudad y por sus lazos familiares, gran seguidor de la causa imperialista.

Finalmente alrededor del año 1880, aparece el plano, basado en los anteriores, como dice en su encabezado. Elaborado por el Profesor de instrucción primaria Ignacio Pérez de Guzmán. Marca ya las instalaciones y la vía del ferrocarril y del tren de mulitas que llevaba a los pasajeros al centro, inauguradas en 1881 y 1882, respectivamente.


COPIA EN OFFSET DEL PLANO COMPLETO


Es una litografía, proceso consistente en grabar en una placa de piedra, en relieve, el dibujo a reproducir, que se transmitía al papel, proceso que se repetía una vez por cada color utilizado, lo que iba produciendo desgaste en la piedra hasta hacerla inservible. Aunque se sacaban bastantes copias, se puede decir que cada litografía era única, Si se requería un sobretiro debía hacerse una nueva piedra, que jamás quedaba exactamente igual. Dado lo artístico que resultaban algunas de estas obras, las imprentas que lo trabajaban, daban al cliente la opción de elegir entre esta técnica o la prensa tradicional. La litografía fue elaborada en Guadalajara por la litográfica Loreto, Ancira y Hno.

Dado que el mapa es grande, iré de vez en cuando poniendo secciones ampliadas, con objeto de detallar los cambios en la ciudad al paso de al menos 120 años.

MODIFICACIONES GENERALES

El área “urbana” de la ciudad en el mapa, son unas cuantas cuadras. Al norte, las casas continuas terminaban en la hoy esquina de Rayón y 20 de noviembre, había además un par de calles trazadas, entonces sin nombre, la última calle es la hoy San Marcos, con algunas construcciones aisladas.

-Al sur, la ciudad terminaba en la esquina de Allende y  Galeana, adelante iniciaba la zona de huertas, con casas aisladas a su interior.

-Al oeste  terminaba en  el puente de la historia, La Av. Juárez tenía casas continuas hasta ahí, pero en esa zona solo había casas al frente, detrás todo eran huertas o sembradíos. Antes del panteón, en la acera oriente, hubo una capilla, de la que quedan algunos restos.

-Al este, las últimas casas estaban cerca del actual Mercado Juárez.

MODIFICACIONES AL CENTRO DE LA CIUDAD

Tomado como base la siguiente imagen, detallaré el estado de la ciudad en aquellos tiempos, en contraste con la actualidad, mostrada en la imagen de Google Earth 2014.
EL CENTRO DE LA CIUDAD EN EL PLANO DE IGNACIO PÉREZ .CIRCA 1880

Primero, definiré los nombres actuales y antiguos de las calles aquí contenidas.

Av. Juárez: En la sección mostrada se llamaba “Calle del Diezmo”, por estar frente a ese edificio, que por cierto, ya no estaba en funciones como tal, el plano lo identifica con la letra L “ANTIGUO DIEZMO” y se puede notar que el portal sobresale de la acera. 

Hidalgo Norte: Se llamaba “Calle de los infantes” porque en ella circulaban desde un siglo antes, los alumnos de escuelas de primera enseñanza, que estuvieron, primero en la plaza Principal y después en la de San Juan Bautista.

16 de Septiembre: Su antiguo nombre era “Calle de Don Estevan” por estar ahí situada la casa de cantera construida a inicios de ese siglo por el Teniente Coronel Esteban Díaz González de la Campa, todavía en Pie. (También se llamó, calle del Curato, del curato viejo e Iturbide, en distintas épocas)

Vicente Guerrero:  Se le denominó “Calle de la Estación” Por tener a la mitad de su única cuadra de extensión una de las Estaciones del viacrucis de Semana Santa.

Nicolás Bravo; esta pequeña calle se llamaba “ Calle del Padre Soto” por tener en la acera norte su vivienda un sacerdote con ese nombre, originalmente la casa abarcaba casi toda la cuadra, desde aquí hasta la iglesia, tenía entrada por tres calles, todavía existe, dividida y muy modificada.

Aquiles Serdán: Se le marca con el nombre de “Calle del Pasage” (sic) debe ser del pasaje. No tengo referencia del porqué, pudiera ser que por sinuosa y estrecha, aunque tengo mis dudas, porque después se le llamó “Calle de Tránsito”, términos muy similares, no sé si sea una cuestión religiosa. Ayala dice que porque era el paso a la plaza Principal.

Emilio Carranza: Antigua “calle del Perro”, Ayala menciona una leyenda de que en ella aparecía “… un enorme perro negro, y que por el  hocico y ojos le salían grandes llamas. Cargado de cadenas, corría la calle todas las noches de un lado a otro”.

Ezequiel Montes y Francisco Javier Mina: “ Calle del Rastro” aunque parezca extraño, ahí se ubicaba dicho establecimiento, a solo una cuadra de la Calle Principal y el centro, obviamente era pequeño, no he podido saber exactamente donde se ubicaba pero al parecer era en la parte de de calle que se Ezequiel Montes, cerca de la Caja Popular.

Agustín Ruiz Olloqui: Llamada en el plano “Calle de la duda” Antiguamente era un callejón sin salida a 16 de septiembre, por lo que según Ayala, quienes de la Plaza la tomaban tenían "la duda” si iban a salir a la otra. En la época de elaboración del plano ya estaba abierta pero conservaba el nombre.

Los números romanos que se ven en el plano corresponden a la división en cuarteles de ese tiempo.
Algunos edificios están marcados con letra:      A: Parroquia. En color rojo        R:  Plaza Principal (Actual de la independencia)          S: Plaza de San Juan Bautista, (Actual de los Fundadores) por error del autor, no tiene la letra.               C: Santuario Aunque no lo dice completo, es el mismo que el actual, del Señor del Sacromonte. A partir de él, hacia el  oriente, Av. Juárez se llamaba “Calle del Sacromonte”, antiguamente casi ninguna calle se llamaba igual de principio a fin, solo que fueran muy cortas, las de gran extensión, como es esta, tenían varios.

 LOS CAMBIOS

Ubicándonos en la plaza principal, podemos ver que al centro tiene una sección rectangular y alrededor un andador, por las fotografías más viejas que existen, podemos suponer que desde entonces el área central estaba completamente arbolada y la sección exterior era para la colocación de los puestos del mercado, algunos fijos y la mayoría en la plaza de los domingos. Importante hacer mención que el área estaba a ras de las calles piso y sus callecitas interiores estaban empedradas. Se levantó a su altura actual hasta muchos años después, me dicen personas mayores que la parte central, donde está la columna, siempre estuvo más alta que el terreno circundante.

Por esos años, el frente del conjunto religioso con vista a la Plaza ya estaba limitada por una barda de cantera con reja, aunque el plano no la detalla. Fue fue colocada en 1872 por los comerciantes y vecinos sustituyendo la antigua barda atrial y duró exactamente 100 años, siendo derrumbada en el gobierno municipal de Enrique Burgos.

Siguiendo el Plano, frente a la Plaza Principal, entre las dos iglesias actuales se indica otra construcción, igual en color rojo, ya desaparecida, era una capilla abierta para que los comerciantes de la Plaza escucharan misa los domingos, contenía una imagen, que todavía sobrevive, el Jesús Nazareno de las tres caídas”  Se ignora cuándo desapareció esta capilla. Igualmente se nota que entre los dos templos no había construcción, apenas unos años antes se había desmantelado el panteón que en esa área  y al frente de la plaza contenía los restos de los principales del pueblo, sobre todo españoles. Atrás y alrededor estaba la Casa Cural, hoy parcialmente integrada a la “ Academia”
En la Iglesia de San Juan Bautista, entonces llamada del sagrado Corazón, se nota que no tiene, junto a la portada que da a la Plaza Principal, el espacio donde hoy están las “Catacumbas", construidas en 1934. Por el lado que da a la Plaza de los fundadores, se nota que aún no se construía, la actual “ Academia” solo marca un pequeño local ajunto, creo que era un portal, hoy desaparecido.

La actual Plaza de los fundadores ya estaba trazada, años después se colocaría el quiosco. Por entonces, su área era más pequeña, se amplió a las medidas actuales alineando la acera norte, ahí estaba una de las huertas de la iglesia, cuya barda se realineo metros atrás. Ya había sido clausurado el Panteón de los Indios en este lugar y se proyectaba lo que muchos años se llamaría “El Jardín” sobre sus restos.
ver:  http://iztacchichimeca.blogspot.mx/2014/05/del-panteon-al-danzon-la-plazuela-de.html

 El cambio más visible de este plano a la actualidad es que en 1918, se abrió la actual Hidalgo Norte, desde la plaza en la hoy esquina con Morelos hasta la Estación del Ferrocarril, el plano todavía muestra esa área cerrada, solo había construcciones hasta la calle Rayón, que fueron derrumbadas, lo demás eran sembradíos. Aparecieron así, las actuales dos manzanas triangulares de esa calle: Morelos-Rayón-Hidalgo N. y Rayón- Hidalgo Norte-20 de Noviembre.

IMAGEN DE GOOGLE, MISMA ÁREA DE LA AMPLIACION DEL PLANO DE I. PÉREZ
Continuará:

Fuentes

PLANO GENERAL DE LA CIUDAD DE SAN JUAN DEL RÍO
MR. CHAMBEAU/SR. D. GUADALUPE PERRUSQUIA/IGNACIO PÉREZ DE GUZMÁN
(Copia comercial en offset)

Sombra de Arteaga, varios años

Ayala Rafael; San Juan del Río, Geografía e Historia

AVISO: Hasta hace poco, copias en offset de este plano se vendían por 40 pesos en una papelería ubicada en la calle Vicente Guerrero, ignoro si todavía tengan.  También se le puede ver (una parte) en la contraportada del libro de Santana Calderón María del Mar, Sitios históricos  y monumentos antiguos del municipio de San Juan del Río. 2011, todavía a la venta en el Centro Histórico y Cultural.