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domingo, 17 de mayo de 2015

Los Barrios 2 La Concepción



Continúo con la ubicación y descripción de los viejos barrios del pueblo de San Juan del Río. Como expliqué en la entrada  anterior, no se trata de un trabajo definitivo, se realizó con base en un informe de 1793, plasmado en un mapa del siglo XIX para aterrizar su correspondencia actual, en imágenes  satelitales.

Dado que hasta hoy no existe un plano que los defina, esta ubicación puede sufrir modificaciones, en cuanto se tengan más elementos o documentos que aclaren ciertos puntos que no se tienen bien definidos.

La Concepción
Hoy nos referiremos a este barrio, aclarando que en la actualidad, y desde fines del siglo XIX, existe al poniente de la ciudad otro conocido con ese nombre, no estamos hablando de él, la descripción de hoy es del antiguo barrio que así se llamaba.

Nos dice Ayala:
“Al frente del barrio de San Miguel se encuentra el de la concepción, hacia la parte sur, sobre las orillas del río, con su frente de ocho manzanas de largo. Comienza desde el puente, formando ala con la parte sur, con la Calle Real, encerrando en su circunferencia nueve manzanas y un testero. Hay en este barrio dos mesones."

EL NOMBRE

No he podido determinar si el nombre se debe a una cuestión religiosa o  se refiera a otro tipo de “concepción”, que explico a continuación:
Entre los campesinos se llama “magdalena” o “concepción” a los terrenos que se ganan al cauce de los ríos o corrientes de agua, sea de manera natural o artificial. Y este barrio tiene la circunstancia de que al menos desde la fecha del informe de 1793, ya existía en el río, cerca del puente de piedra, una isla.

(Para más información de la isla, ir al siguiente vínculo)  ver: La Ysla de San Juan del Río
Por lo tanto, es posible que la isla, que de acuerdo a lo que ya se dijo, sería una “concepción” o “magdalena” le diera el nombre al Barrio.


SU CONTENIDO


Iniciaba en el Puente de piedra, siguiendo la acera sur de la actual avenida Juárez, llegaba hasta la esquina de Allende, donde colindaba con el del Calvario, juntos doblaban al sur, por la parte trasera de la calle Melchor Ocampo. Avanzaban paralelos al sur, hasta cerca del hoy seminario Javeriano, donde se ubicaba la Huerta Grande, propiedad de la Hacienda de la Llave, de ahí, con rumbo poniente, se dirigía al río, siguiendo su orilla norte, hasta regresar al punto inicial.

IMAGEN DE GOOGLE. EL BARRIO DE LA CONCEPCIÓN INDICADO POR EL COLOR LILA Y EL NUMERO TRES.

Aunque el texto nos dice que eran en total nueve manzanas, no es posible determinar actualmente cuáles eran.
Su situación junto al río, le hizo vulnerable a las crecidas de agua que, durante las lluvias anuales, socavaban los terrenos de las casas de Av. Juárez, que colindaban con él, lo que determinó que desde tiempos tempranos se construyera un dique de piedra en las orillas del mismo, que las protegía de la erosión.

Para más información ir a:   ver: La Ysla de San Juan del Río
Refiere el documento que en este barrio hay dos mesones, uno de ellos estoy seguro era el que se ubicaba en el predio hoy ocupado por el Centro de Salud, del otro tengo duda, lo lógico sería decir que era el llamado “de la Unión” que muy remozado se encuentra en la Esquina de Av. Juárez y San Luis Montañez” pero tengo entendido que empezó a funcionar como tal  hasta la década de 1820, ignorando si hubo en el mismo lugar otro que le antecediera. Varias crónicas de viajeros refieren que en los lugares donde se hospedaban, el patio colindaba con el río.
El mesón del Centro de Salud, aún en ruinas sobrevivió hasta mediados del siglo XX, antes había sido Rastro Municipal, y luego donado para el uso hospitalario que conserva en la actualidad,  se le tuvo que acondicionar una barda en la parte trasera, para evitar que las crecidas del río lo invadieran. No lo lograron inicialmente, al menos dos veces, en las décadas de 1960 y 70, los encamados tuvieron que ser sacados a la Avenida Juárez, para evitarles al menos un baño no recetado. Solo la reciente muerte del río acabó con el peligro. (Cualquier semejanza  con algún Hospital General en la década actual es pura coincidencia)

Por su estratégica ubicación, a la orilla del Camino Real, es de entenderse que esa sección fue de las primeras del pueblo que perdieron los indios a manos de los españoles o mestizos. Igual que las actuales carreteras, el camino tenía un “derecho de vía” pero el resto fue inicialmente propiedad de los indios, aunque muy tempranamente enajenado, lo que permitió el establecimiento de los mesones y todo tipo de comercios y servicios para los viajeros en uno u otro sentido.

En este barrio, fuera del Portal de Reyes, en épocas indistintas, se instalaron tanto el mercado diario, (Los domingos en la Plaza Principal, hoy Independencia se instalaba la “plaza” o mercado semanal, pero entre semana existía este otro para las necesidades inmediatas) como las plaza de baratillo, que sería una especie de tianguis de objetos, no tanto de insumos alimenticios.
Si la isla perteneció a este barrio, solo puedo agregar que era de una extensión respetable, permitiendo que se cultivara al menos, en la parte más cercana al puente.
Por terminar en el río, cruzando el actual Puente de la Historia, iniciaba, al norte del aquí descrito, el barrio del Espíritu Santo, del que hablaremos más adelante.

Nota:
La fotografía que presento,  es de la esquina de Reforma con avenida Juárez, junto al edificio del Centro Histórico y Cultural, indicando que hasta ahí llegaba este barrio, según yo terminaba en la siguiente esquina, en Allende, espero encontrar un dato que confirme una u otra postura, en caso de que se tenga que rectificar, lo haré en los mapas que estoy presentando, igual con cualquier dato que encuentre de lo que voy describiendo, no es un trabajo acabado y aquí no me pueden ayudar mis informantes, esta división es demasiado vieja para ellos. Las placas de mosaico, aclaro, no son antiguas, si no mal recuerdo fueron colocadas en la década de los ochentas y las anteriores, metálicas en naranja,  indicaban la división en cuarteles, que es de la que se acuerdan los viejos habitantes.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Juana la loca

Oleo del Maestro Armando Otero, "Juanita la loca"

Hace muchos años, no se si por disposición oficial o simplemente por cuestión de tamaño, existía una distinción de nombre en los espacios abiertos. Solo la Principal, actual Plaza de la Independencia merecía ese calificativo, el resto eran llamadas popularmente “Plazuelas”.

 Hasta finales del siglo XIX, nuestra ciudad, San Juan del Río, Qro., conservaba varios lugares públicos con esa denominación, la mayoría paupérrimos, y eran los siguientes:

a)      Plazuela de San Juan Bautista: Actual Plaza de los fundadores. La más antigua.
b)     Plazuela de Santo Domingo. Luego Jardín Leona Vicario, luego de la Mujer, creo que hoy es el Jardín del arte, está en Av. Juárez, a un costado de la Iglesia de Santo Domingo.
c)      Plazuela del Sacromonte: Actualmente la parte poniente del Jardín de la Familia, en la misma avenida Juárez.

d)      Plazuela del Baratillo: Esta en realidad no tenía espacio fijo, era una especie de ubicación del tianguis diario, así que estaba en el lugar en el que el municipio ubicara a los comerciantes.

e)      Y finalmente: la más “abandonada y alejada” de todas, la Plazuela de los trabajos:

Fotografía personal. Desde la Cuesta, abajo, en lo plano, la Plazuela Guadalupe Victoria.
Llamada después Plazuela Guadalupe Victoria, en realidad no fue construida como tal, sino que era simplemente una calle más ancha que las demás, su amplitud se debía a que en ella desfogaban en tiempos de lluvia varios arroyos, de las partes altas de las Peñitas, por las actuales calles Fernando de Tapia, (antes la Cuesta) 2 de abril, (Santa Veracruz) Reforma, (antigua de los Leñadores) incluso de Melchor Ocampo, (antes Cóporo) que pasando la parte ancha, convergían y convergen antes de llegar al Río.
Originalmente aquí terminaban los cultivos de los Indios en el sur del pueblo y donde realizaban, en plena calle, labores  adyacentes tales como el desgranado, seca de semillas, fabricación de textiles, jarcería, curtido, etc. Por esa razón se llamó  así: Plazuela de los trabajos. A principio del siglo XX se le asignó el nombre de Plazuela Guadalupe Victoria, que duró hasta hace poco. Hoy, perdió la distinción, solo se llama calle Guadalupe Victoria.
Inicialmente era más amplia que como se ve en la actualidad, se extendía al norte desde la barda trasera de la antigua cárcel y casas Reales hasta el fondo de las actuales casas de la acera sur. Al perder los indios sus propiedades comunales, a mediados del siglo XIX, se construyó una línea de casas en ambas aceras, constituyendo la actual calle, con el ancho arroyo que se ve actualmente. La humedad favorecía el crecimiento de árboles, hasta 1960 ambas aceras contenían casi cada 5 metros gigantescos árboles que poco a poco fueron talados por el municipio, siempre previsor, quitándole la belleza a un lugar, que si bien no era 100 por ciento natural, constituía el espacio urbano más arbolado de la ciudad, exceptuando los jardines del centro.

En su esquina con Allende, se ubicó la Huerta de la Viña, que durante muchos años fue la única propiedad española en este rumbo del pueblo, originalmente también era de los indios, pero había sido vendida desde siglos atrás a la familia Quesada. En medio de ambas propiedades, la española y la comunal de los indios había un canal de riego que daba servicio a ambos y cuya salida en la Plazuela de los trabajos, daba nombre a la calle del Canal, (actual Allende) porque desde ella se veía, pasando afuera de la huerta, la última de las grandes del pueblo en desaparecer, actualmente es la moderna y comercial “Plaza los Faroles” y parte del B. Hidalgo.


Comparativa del óleo de Otero, representa la Esquina de la Plazuela Guadalupe Victoria en la década de 1970, la entrada a la huerta de la viña, los árboles gigantes, Juana y sus perros, solo sobrevive el hotel.

La Plazuela, (así se le llamaba popularmente) por su antigüedad (hay referencias de ella desde el siglo XVI) tiene infinidad de historias que contar, hoy me referiré a un personaje casi contemporáneo pero que la modernidad olvidó: “Juana La loca”

A esta plazuela llegaban, por la calle de Cóporo, los habitantes de las comunidades del sur del municipio; tenía, hasta la década de 1970 muchos comercios, desde pulquerías, cantinas y el expendio de petróleo. (el diáfano, para las estufas)  Entre ellos, en la acera norte, tenía su casa y un local de venta de chicharrones, Don Toño Rico, que fue el último sobreviviente de los carniceros tradicionales del pueblo,(nunca tuvo refrigerador) quien orgullosamente, con su delantal de cuero, se ostentaba también como el último de los muchos que tuvieron el cargo de mayordomo de las fiesta religiosas.
Imagen de Google Earth.  Acera norte de la Plazuela Guadalupe Victoria, la casa amarilla con el toldo azul, era la de Don Toño Rico, afuera, la de Juana. (no estoy seguro de la antigüedad de los árboles que se ven, pero creo que son posteriores al relato) 
Fuera de su casa, en plena calle todavía completamente de tierra, había varios árboles jóvenes- jacarandas y casuarinas- bajo ellos tenía su vivienda un extraño personaje; “Juana la loca” que era una joven pordiosera algo afectada, célebre por estar siempre acompañada por una multitud de perros, obviamente callejeros a los que alimentaba con sobras que recogía durante el día en incursiones por varios rumbos de la ciudad. Lo de vivienda es un decir, al llegar la noche simplemente colgaba algunos trapos de los árboles y se disponía a descansar, protegida por los animales. (o al revés, no se) Vestía siempre con andrajos y las pocas veces que se bañaba era en el cercano río, con jabón de polvo, esta práctica no era frecuente en ella, las más de las veces el descuido la hacía ver de una edad mayor de la que realmente tenía.
Aunque era algo agresiva, nunca hizo mal a nadie, pero sí fueron célebres sus disputas con la policía, a los que muchas veces burló, pero otras tantas, fue subida a “la julia” (una vieja suburban en donde la policía trasladaba a los detenidos) por los "pinches tecolotes" como les decía.

No puedo recordar la última vez que la vi, debió ser a finales de esa década, vagamente recuerdo que siempre me saludó. Los niños la evitábamos por los perros, solo platicábamos con ella cuando no traía tantos. Un día desapareció, no se sabe si por voluntad o fue el municipio quien la retiró. No regresó nunca a sus “habitaciones” ni a su "baño". ¿Quién era? ¿Cuál fue su historia? Nunca se supo. No puedo decir que su “vecinos” la extrañaran, recientemente me contaron que murió con el siglo que la vio nacer, en un manicomio de la ciudad de México. Durante algo de tiempo los perros que la acompañaban rondaban la calle, luego se alejaron, como su recuerdo.
A lo mejor volvió un día, ya mayor; encontró la casa de don Toño cerrada y abandonada, casi todos sus árboles cortados y sustituidos por taxis blancos, imposible dormir otra vez en la calle -ya no había la suave arena de antes -el pavimento es frío- tal vez fue al río a bañarse pero ni en su demencia se atrevió a entrar a tan contaminado lugar, tal vez por eso prefirió quedarse en México. Si no murió a causa de su mente atormentada, a lo mejor fue por la nostalgia.

 
La imagen que presento es una obra reciente del pintor del Barrio, Armando Otero, (su familia vivía  y vive en el callejón de 2 de Abril, por  cierto, su papá don Raquel tenía una Pulquería en la Plazuela) representa, frente a la entrada de la huerta de la viña a “Juanita la loca” como él la llama, a lo mejor la conoció más chica, yo la recuerdo como “Juana” explica que su “vivienda” era en la pared de la huerta, debió de ser antes, en mi época ya se había “mudado"  a afuera del No. 5.
Espero les guste el relato, sé que me he atrasado un poco en las entradas, pero espero reponerme en estas vacaciones. Agradezco a los vecinos de San Juan del Río en el Tiempo la inclusión de datos de esta página en la suya, sin cortes, y como estoy seguro que esta es de las que les gustan, espero que tampoco le corten tanto.