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sábado, 4 de junio de 2016

Recuerdos de aquellos tiempos 2

Recuerdos de aquellos tiempos 2



Continúa la recopilación de los viejos recuerdos de la pequeña ciudad que era San Juan del Río, todos fueron hechos cotidianos de la vida local, muchos quizá intrascendentes en su momento y que se nos fueron perdiendo en el frenesí de la modernidad. Sirva esta recopilación como un ejercicio para extraerlos de nuestra memoria. Y si por casualidad su lectura les arranca una sonrisa, quiere decir que ya se están haciendo “adultos en plenitud”.

Sabrás que ese momento ya llegó o se está acercando si: alguna vez en tu cada vez más lejano pasado, es decir si cuando eras niño(a):


Inmediatamente saliendo de la escuela buscabas en la calle el puesto de DON ANGEL para comprarle algunas de sus novedades, aunque generalmente los niños terminabas con un monote de plástico del “Santos”. (No se sí será solo aquí, pero al enmascarado de Plata, nunca se le decía el Santo, sino “el santos”)

Jugabas a dispararle a quien se dejara, con una liga y “parque” que eran trocitos de cáscara de naranja.
Peor aún, armabas una pistolita con la parte superior de una botella de cloro a la que en la boca le ajustabas un globo.

Saliendo de la  de la escuela, al llegar a tu casa, tomabas agua directamente de la llave. (Atrévete ahora)

El jueves anterior al viernes de Dolores, por la tarde te ibas de peregrino a pie a Soriano, por el viejo camino que era la Calle Rayón.

Ibas en diciembre a la carpa instalada entre el Mercado Reforma y la ESFAC a ver la “Feria del juguete”.
Mejor aún, si los ibas a ver a  “Novedades Capri”  en la calle Hidalgo, cuando el dueño era don David Lamadrid.

Llevaste a reparar tus zapatos con “el Guarachito” en Avenida Juárez, cerca del Portal del Diezmo.
Y te preguntabas de quién sería el huarache como de número 60 que colgaba afuera del negocio y que no se sí le dio el nombre al establecimiento y apodo al dueño  o tenía otro. (Era un guarache real, como los normales, con suela y tiras de piel auténtica, solo que enorme)

Fotografía tomada de internet. Estufa de petróleo. Hasta muy entrada la década de 1970, eran comunes en la ciudad. Muchas amas de casa aunque tenían recursos para adquirir una de gas, por miedo seguían usandolas. Esta en particular  es sanjuanense, estaba a la venta hace algunos años por internet. No sé si se vendió.

Sí en tu casa llegaron a cocinar con una estufa de petróleo  y tenías que ir a comprarlo a los expendios de la Plazuela o Mina.
Igual, si a tu mamá se le ocurría hacer tamales con leña y ahí ibas tú por el litro para encenderla.

Si te llegaron a dar, para curarte del “espanto” unos de los “espíritus” que vendían en las farmacias, especialmente en la Guadalupana de la calle Guerrero. (Creo que solo era alcohol del 96 con anilina, pero eran muy socorridos)

Tomaste “jugo de caña”, según por vitamínico en los expendios temporales ubicados en las inmediaciones del Mercado Reforma.

Comprabas muñecas de recortables de papel, con varios vestiditos, también recortables y se los “ponías” es encima con unas pestañitas que tenían.  Y por su fragilidad  guardabas muñeca y vestimenta entre las páginas de libros.

Llenabas álbumes de estampitas que vendían en sobres en las misceláneas, para ver si te ganabas un premio, con el resultado que casi siempre te faltaba “el difícil” y no lograbas ningúno.

Ibas a la secundaria esgrimiendo en la mano unas boleadoras de plástico que supuestamente con el solo movimiento de las muñecas, les hacía rebotar entre sí indefinidamente. (Esa era la teoría, generalmente chocaban contra tus nudillos)

Imagen tomada de Internet. Boleadoras de plástico. El material, era muy duro, lo que provocaba fuertes dolores en los nudillos o dedos. De vez en cuando reaparecen , aunque ya no con el auge inicial, de fines de la década de 1970, que fue cuando la primera vez las sufrí.
Conociste en el entonces Jardín Madero al Mackeihan, un vagabundo célebre por hablarse con policías  y tránsitos en sus claves. La más famosa era “oficial, tenemos  un 5 de 14 con 22". (sabe qué significaría)

Comprabas un lapicero y cuando se le acababa la tinta, ibas a la tienda a comprar un “repuesto”.

La sal, azúcar y casi todos los productos a granel los vendían en la tienda en “cucuruchos de papel “destraza”.

Llegaste a ver los faquires enterrados en hielo en la Plazuela, y pagaste tus dos pesotes por verlos.

El primer coctel de camarón lo comiste en el restaurant el Prado, de  Av.  Juárez, esquina con Hidalgo, que te lo despachaban por una ventanita, para que no entraras.

Ibas ocasionalmente a ver en el Cinelandia, durante la feria, al concurso “Mister San Juan” para ver a los más más ponchados del pueblo, incluidos los trabajadores del rastro municipal.
Mejor aun cuando descubriste que también había concurso de damas y se te olvidaron los ponchados. (bueno, a algunos no)

Tu fiesta de quince años fue en “La casona” de la Plaza independencia.

Los estands de la feria de junio los ponían en la calle Guerrero, los ofrecían gratis, y siempre quedaban algunos vacíos.

Viste jugar al equipo local de tercera división, los Gavilanes de San Juan en su flamante estadio de la Unidad deportiva y podías optar por comprar boletos de sombra o de sol. (Peor si generalmente no podías optar, porque solo ibas cuando te regalaban boletos en la XEVI o en tu escuela)

Ibas a la capilla de la colonia de Fátima, entonces en construcción a ver a la silueta de la  virgen que se movía. (En realidad era una ilusión óptica del reflejo de la luz de una lámpara de la calle atravesando un hueco de ventana ojival) No sé en qué terminó el asunto, si se fundió el foco de la calle o le pusieron ventana al hueco.

Consumiste mariscos en la “Ola Verde” en su primer local de la Plaza Independencia.

Te creías la historia que don Fidencio Osornio, en su casa, de la calle Morelos, tenía un oso como mascota.

Saliendo de la secundaria (ANTONIO CASO) te ibas a molestar al chango que vivía en una casa de la acera de enfrente.

Compraste juguetes de madera en la esquina de Av. Juárez e Hidalgo Sur y tenían tal variedad que te parecía el paraíso.

Llevaste a “vulcanizar” tus primeros  tenis “Superfaro” en la vulcanizadora en el portal del diezmo, según para que duraran más.
Peor, cuando descubriste que aunque esos tenis aunque carisimos, eran una vulgar  imitación de otros americanos llamados CONVERSE e inútilmente, cuando tuviste unos intentaste también “vulcanizarlos”.

Comprabas semillas tostadas a una señora que parecía que eternamente había estado en la equina de la Plaza independencia, frente a Regalos Mónaco”.

Por pura onda te llegaste a comprar unas “tarecuas” (especie de calzado rústico) antes de que Juan Rock las institucionalizara. La onda te duraba solo unos días, eran muy incomodas.

Un día te cerraron la tradicional y pequeña papelería “Mary” de la calle Hidalgo y te la cambiaron por la enorme MARUGA, ambas de la familia  Martínez Ugalde.

Escaneo personal, de la hoy desaparecida Mueblería "La Española" de la Plaza Independencia.

Antes de que estuvieran la actual nevería y la foto Plaza, en la esquina norponiente del jardín independencia había una mueblería llamada “La Española”, construida con madera y láminas galvanizadas.

Cuando a la policía de tránsito les decían “tamarindos” por el color del uniforme.

Cuando había necesidad de comprar algo en gran cantidad, ibas con Macario Garduño a “La Bodega” de Av. Juárez.

Las carnitas que rifaban eran las de la “Casa Raquel” de la familia Murillo. En la misma Calle.

Si ya viste 3 remodelaciones “necesarias” del Jardín-Plaza Independencia.

La reina de feria de San Juan era de San Juan del Río.


Cuando se “iba el agua” (es decir, cuando fallaba la red de agua potable)  ibas con tu cubeta a pedirles a “los campaneros” de  la calle de Allende.

Alguna de tus fiestas familiares fue amenizada por el grupo TEU. O más aún, el  “Forastero”.

Presenciaste alguna de las “carreras de la Primavera” promovida por el “Sol de San Juan” casi siempre ganadas por el corredor Filemón Obregón, “la gacela amealcence” y casi siempre tras él, el famoso “cebollas” corredor local.

Si tu mamá te espantaba con que no anduvieras en la calle solo porque te podían robar los “robachicos”.

O si no te dormías pronto, iba a llegar el “CUCO”. (Que era - o es, no sé si todavía salga-  la versión sanjuanense del temido  “coco” de otros lugares. Como nunca vi a ninguno no puedo saber en qué se diferenciaban y eso que siempre andaba en la calle y me dormía tarde)



Llovía y salías a la calle a echar barquitos de papel en la corriente que bajaba. (No que ahora, derechito a marcar al 060) 

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 EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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Como siempre lo hago, en este tipo de notas, ofrezco una disculpa a los lectores foráneos, dado que mucho del contenido de hoy es solo completamente entendible para los sanjuanenses, sin embargo,  creo que también les puede remover algunos recuerdos de sus localidades.
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Hace algunos meses comentaba el hecho de que nuestra ciudad se hizo fugazmente célebre a nivel nacional  por aquello de haber sido parte de la ruta de escape del más famoso narcotraficante de nuestro país. Creí que con lo de su posible extradición volveríamos a la calma.

Pero ... resulta que la semana pasada, lo que no había logrado ninguna persona o hecho, lo logró la naturaleza. Los estragos de las lluvias aparecieron en todos los noticieros a nivel nacional, por todos los medios posibles, radio televisión, internet, periódicos, etc. 


Incluso, los hechos convirtieron a la ciudad en trending topic en las redes sociales a nivel nacional por primera vez, colapsando todo lo que la modernidad nos ha traido: comunicaciones, tránsito, servicios etc.  Solo comentar que por las condiciones de la ciudad, en declive en sus dos partes, la antigua y la nueva, no es posible una inundación permanente, pero por la misma razón, el agua de lluvia  se conduce por las calles y su paso es lo que provoca los estragos. No sé la razón, pero cada vez son más frecuentes  tales hechos, y siempre se dice que fueron lluvias "atípica" pero como que ya se están haciendo típicas.  A ver si no llueve otra vez.

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SECCIÓN COMERCIAL

Hoy aprovechando la coyuntura, presento a Ustedes una  nota de remisión de la desaparecida mueblería " La Española" Se encontraba en la Plaza Independencia, en el antes local de la foto Plaza, hoy nevería "La Michoacana". Si mal no recuerdo, a fines de la década de los 70s, se derrumbó o derrumbaron la vieja casona colonial que les antecedió, cuyos escombros no fueron removidos totalmente, de manera que quedó un predio como de un metro de alto sobre el nivel de la calle, y en él, para no desaprovechar la comercial ubicación de esa esquina, se construyó, con materiales improvisados, es decir madera y láminas galvanizadas, un rústico local que se destinó a mueblería.


Por extraño que parezca, a pesar de lo endeble de sus paredes y que sus ventanas, debían ser cubiertas cada noche con tablones de madera, creo que no sufrió más que un robo. 

Estuvo en activo hasta principios de la década de 1990. La nota que presento es de una compra que hice en 1991. Nótese que una máquina de escribir compacta, costaba 445,000 pesos, eran otros tiempos y otros pesos.








 

sábado, 10 de enero de 2015

Recuerdos de aquellos tiempos I:



Fotografía personal, para que no digan que en el Cinelandia ponían puros "churros". Anuncio donado a mi colección.

La siguiente es una recopilación de recuerdos, lugares, personajes y hechos anecdóticos que había en mi niñez, cuando San Juan del Río era una pequeña ciudad. Ofrezco disculpas a los lectores foráneos porque por esta vez, la mayoría de lo enumerado solo será reconocible por los sanjuanenses de aquellos tiempos o los pocos que por entonces llegaban de fuera, sin embargo, no dejen de leerlo, se van a divertir.

Aunque están redactados en sentido humorístico, en realidad esos detalles forman parte de nuestra historia reciente, esa que nadie escribe por parecer banal, pero ocurrió y en muchos casos fue importante en nuestra formación. Es solo es un pequeño esfuerzo personal para que no se olviden.

Ojalá les haga sonreír, pero sobre todo recordar. Los sobrevivientes de aquellos tiempos tenemos cientos de estos recuerdos, que por lo sutiles parece que se van olvidando, no es así, están ahí, en espera que algo los haga salir, cada uno de los aquí enumerados daría tema para una entrada del blog, pero al ser muchísimos, de vez en cuando iré poniendo un recuento de los que me vaya acordando o los que tengan la amabilidad de compartir.

 Sabrás que ya no eres tan joven si...
Fuiste a la Antonio Caso porque era casi la única secundaria oficial.

Tomaste esquimos en el Esquimal, o mejor aún, un “chocomil”.
O tu mamá te hizo atragantarte con un licuadote de plátano con dos yemas, asegún porque eran muy nutritivos, casi tanto como los huevos cocidos del “Tragadero”.

Las mejores tortas nocturnas eran las de “las Mariposas”, en 16 de Septiembre, las de Honorio en "los Cocoteros" y las más ricas por económicas, las de Don David en la parte entonces sin techo del Mercado Reforma.

Te compraban uniformes con Don Pepe el Baratero, cuando todavía estaba dentro del mercado.

Te bañabas con Jabón “Jardines de california” (antes de que los inmortalizaran en los moteles)  y tu zacatote, “de baño” (es que también había para trastes) y mejor aún, con un “Nórdiko”

La primer disco a la que fuiste fue la Casona.

Asististe a tardeadas en la Antonio Caso, con los grupos la Paz y el Chocolate.

Si tu familia salía a cenar fuera, era a los tacos dorados de Doña Mary, Doña Cleofas o a la lonchería Segura.

La primera vez que escuchaste a un grupo roquero fue al Three Souls en Tequis.

Tu mamá te mandaba a comprar con “Lola la del maiz” (no le falta el acento, así le decían) en el jardín Independencia. (cuando todavía vendía granos y semillas diversos, no al final, que solo vendía trigo para las palomas del Jardín)
Imagen tomada de Internet, crédito a quien corresponda.
Viste  y escuchaste una avioneta anunciando el jingle “Cafe Algusto es familiar” (decían cafe, sin acento) y te ibas a buscar los papelitos que dejaban caer.

Pusiste clavos en la vía del tren para que al pasar se hicieran “espaditas”.

Te embobabas viendo las artesanías del Sr. Puga en el Portal del Diezmo, las económicas; las sólo para turistas en el portal de Reyes o los juguetes tradicionales en la esquina de Hidalgo y Av. Juárez.

Conociste la Puerta de San José y la reja atrial, de las iglesias del centro.

Asististe a alguna de las muchas “arenas de luchas”  ( apenas unos patios con sillas) que hubo en la ciudad, aparte del “ lienzo Charro” y la “Arena Pepsi” a echarle porras al “Vulcano”  y  al “Yaqui”

Te lanzabas a la Feria con los juegos en el Jardín independencia, con los Stands en la calle Guerrero, a los que por cierto en ese tiempo no les cobraban por instarlarse y ni así se llenaban.

Todas las tardes tenías que ir con tu olla de peltre a comprar leche bronca en el Walter de Hidalgo o con las Güeras en Palacio, luego te modernizaste y llevabas tus envases de vidrio a la miscelánea por la "pasteurizada".

Ibas al cine:  ( al Piojito, of course)
Los domingos al matiné (ya sé que es la matiné pero así le decían) exclusivo para niños, con películas infantiles, los que no impedía que les mentaras la madre a los de arriba/ los de abajo, según donde estuvieras y viceversa.

Los viernes a las “de adultos”  (aunque te faltaba mucho para serlo) y te desparramabas hacia abajo del asiento para que no te vieran al prender la luz, y por cierto, casi no había adultos en esa funciones, la mayoría eran alumnos de la Secundaria.

Los sábados a las de Karate y salías tirando madrazos y patadas al aire y subiéndote a las bancas de la Av. Juárez, y si te hallaba un familiar te preguntaba -¿Vienes del cinelandia, verdad cabrón?

Comiste las tortas de Requesón de don Celso Orozco, incluidos unos chilotes en vinagre caseros, con bolillos calientitos de “el Sol Divino” de Don Tereso Tovar, ahí enfrente.

Asistías los sábados y domingos a los “juegos” en la Plazuela.

En Sábado de Gloria te llevaron a pasear al río o a las presas… ( y te metías al agua)

Alguna vez te regañó don Fidencio Luévanos por estar hojeando las revistas en su puesto.

Conociste la Casa de la cultura cuando su local era una “combi”.

Te acuerdas cuando los bochos les decían “pulguitas”.

Compraste "cuetes" en la frutería de Rayón.

Llegaste a alquilar una bicicleta por hora, solo para pasear, en los negocios de la calle Mina, mejor aún, que te la prestaban aunque no te conocieran y el colmo; la devolvías puntualmente. Igual si alquilaste una mini-moto en la pista del Boulevard Hidalgo.

Donaste alguna llave para la estatua de Pedro infante  o para el águila del Jardín Independencia.

Cada semana comprabas el Kalimán, o el Águila Solitaria.

Tenías tu cuenta de Ahorro escolar (en Banamex, cuando estaba en la esquina norponiente de Hidalgo y la Av. Juárez) y la llenabas con timbres que vendían en la escuela.

Tuviste la dicha de conocer el primer semáforo de la Av. Juárez, (el que no servía como semáforo, solo para que se “acostumbrara la gente”.

Si viste los “parquímetros”  en la calle Hidalgo, y de maldoso le sacaste algunas monedas que solo los ingenuos ponían.

Si llegaste a comer bolillos con chiles en vinagre en alguna tienda, peor aún, tortas de plátano.

La primer hamburguesa que comiste fue en la casa Gabriel de la Curva, si te alcanzaba, si no nomás unos molletes.

El sitio de taxis de Av. Juárez (el único) estaba en la acera de enfrente del actual y si ocupabas un viaje tenías que despertar a los choferes porque dormían al interior de sus vehículos, o chiflarles para que salieran del billar.

Comiste tacos de bistek o chorizo a un lado del santuario en el Tacomóvil  bip- bip.

Tuviste que ir a la biblioteca pública y la señorita Ángeles  y te recibía con el amable “¿viene o venía? ” o el demoledor “a ver sus manitas”

Te subiste al circuito que iba a las colonias o  a la Central.

Alguna vez tuviste que ir al tejabán en el B. Hidalgo que era la central Camionera y escuchaste el clásico “van a Méxicu” o el larguísimo, “Van a México, Toluca, Ixtlahuaca, Acambay la Presa, el Molino… (seguían todavía como otros cuatro lugares, lo sorprendente es que los gritaban de un jalón)

Tus ídolos jugaban en el campo Fluminense o el San Juan ( Hoy chedraui) y podías ver dos partidos a la vez. ( Y sí, mi ídolo era el "Checo" Olvera)

Alguna de tus graduaciones se efectuó en el salón de fiestas de la zona Industrial.

Viste algún camión volteado en la gasolinera de la Curva.

Por un pelito no fuiste “paracaidista” de la Colonia Juárez, o por otro pelito lo fuiste.

Todavía a las doce del día esperas escuchar en el radio  … “Súper Mohel y Súper el Progreso …


Imagen de Internet, crédito a quien corresponda

Cuando la “botica de Jesús” era vanguardia de su salud y de su belleza y tu mamá te compraba ahí el aceite de hígado de bacalao, porque estabas muy flaco o unas perlas “deter”

Cuando el único lugar donde vendían jamón era en “El Progreso” y el hielo solo con Don Jorge Herbert.
En las tiendas tenías que dejar “importe”  si no llevabas “cascos” ( o sea los envases)

En las tiendas pedías “pilón” es decir un poquito más, cuando te despachaban a granel, luego el comercio intentó cambiar la dádiva por timbres que canjeaban por electrodomésticos. No funcionó.

Por curiosidad llegaste a ir a ver la filota de gente que asistía a consulta médica con el Profr. Humberto Ávilez en el Hotel Rioja de la calle Guerrero.

Te acuerdas que la actual estación de Radio EXA se llamaba “Radio ambiente”  (y tú le decías “Rancho ambiente”) y por solo dos pesitos podías dedicar la canción de tu preferencia ( fue clásico escuchar  ... la siguiente melodía va dedicada para ya sabe quién, de el Sabino,  de parte de quien ya sabe, que la quiere mucho en esta ciudad  …)

Te ibas de pinta a las Peñitas y los que se iban ahí a “tronárselas” se escondían para que no los vieras. ( Les daba pena) A ver ahora, inténtalo.

Te llenabas de tierra para poder atisbar entre la “polvadera”  al “Tuto González” en la cancha de Motocross de “las Peñitas”.

Te tocó ir el día de la Bandera a hacer honores al monumento –pirámide de la Curva o la Plazuela.

Les llegaste a tirar pedradas a unos lagartijotes como de 25 cm que vivían entre el terraplén de la vía del tren.

Compraste los periódicos de una sola edición, que voceadores callejeros pasaban vendiendo al grito de (por ejemplo) “paaaasen a ver la terrible noticia de la horripilante bruja que fue atrapada en la ciudad de San Juan del Río y se encuentra detenida en la  cárcel municipal …  y peor aún, comprabas el periódico e ibas a ver a la terrible bruja a la cárcel municipal a un costado del Santuario. (Estos periódicos , que en realidad no tenían periodicidad, se editaban sobre todo cuando había accidentes en la autopista, o chismes de alto calibre, el de la bruja fue real)


Te acuerdas cuando hubo una “Concertacesión  y …. ¡Ah no , perdón! ese tema ya no me toca.


y finalmente, si te acuerdas de este:
“Lástima que terminó, el festival de hoy, pronto volveremos con: más diversión… “ decía otro jingle de la televisión.

 
Imagen de internet, crédito a quien corresponda.

Por cierto no soy tan viejo, solo que a mí sí me hizo o efecto el asqueroso sabor del aceite de hígado de bacalao, (que luego cambiaron por el de tiburón, igual de repugnante) difícil de olvidar, por eso estimulaba la memoria. 

Como no hay registro gráfico de estos detalles, les pongo unas imágenes alusivas y otra histórica, cortesía de un amigo.