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domingo, 1 de marzo de 2020

Conmemorativo de a deveras (Nueva vista de un viejo edificio)




 NOTA PREVIA

Varias veces en este espacio he presentado imágenes o datos que anuncio como algo que ningún sanjuanense vivo ha visto o recuerda. Hoy, en conmemoración de las 100K visitas al blog, presento una imagen, que no solo no lo ha hecho nadie de la actualidad, al menos han pasado cuatro generaciones desde que estuvo a la vista pública.

LUGAR Y FECHA

MAGEN DE DRON DE CARLOS ALBERTO JAIMES JIMENEZ EN STREET VIEWER MODIFICADA PARA INDICAR TODOS LOS ELEMENTOS MENCIONADOS EN ESTA ENTRADA

Sin saber a ciencia cierta el año real de la fundación de San Juan del Río, (no es 1531, como ya he mencionado) es un hecho indudable que su primer espacio público fue la hoy llamada Plaza de los Fundadores, en cuyo lado oriente se ubicó su primera iglesia y muy posiblemente en los extremos restantes las casas de los principales y las de su gobierno como se acostumbraba entonces.

Al ser desde su inicio Pueblo de Indios, esas autoridades eran las de ellos, pero no se han localizado registros de su ubicación en dicha plaza, lo que sí estuvo instalado desde épocas tempranas, ocupando toda la acera poniente, fue la vivienda de los sacerdotes adscritos a la parroquia, es decir el Curato.

Estas casas, frente a la iglesia, camposanto de por medio, dieron nombre a la vía en que se ubicaban como “Calle del Curato”, actual 16 de septiembre.

Por ocupar ese edificio una franja muy angosta detrás de la fachada se infiere que eran secciones independientes, con una huerta común en su parte trasera que tenía un lujo para entonces: por ella discurría la acequia del pueblo.

Además de las distintas dependencias, tuvo en su esquina norte (actual con Mariano Matamoros) un portal o anexo, del que no hay mayores datos, pero como se verá, ocupaba todo el ancho del arroyo e incluso se adentraba buen trecho en la actual plaza.

En algún momento anterior a 1821, los sacerdotes cambiaron sus habitaciones a un local, al costado de la iglesia, en el edificio hoy llamado “la Academia” instalándose ahí el nuevo Curato. Ante el cambio, la calle donde se ubicaba el anterior tornó a calle del Curato Viejo.

Se sabe que el cambio fue anterior porque en ese año, el incipiente Ayuntamiento independentista solicita se les otorgue el edificio en cuestión o más bien las dependencias que lo integraban, “para sus funciones” y en algún año posterior, pasaron a ocuparlo, con el nombre de “Casas Municipales” unificando ahí los actos de gobierno que hasta entonces habían realizado en diversos sitios, entre ellos las Casas Consistoriales, a orilla del Camino Real.

A pesar de ser más amplias, las Casas Municipales, por tener casi tres siglos de construcción y años de abandono, debieron estar muy deterioradas y aunque requerían una reparación mayor, parece que nunca se dio; son abundantes los documentos que evidencian que en las por lo menos tres décadas que fueron ocupadas como tal, solo se dieron reparaciones menores o de emergencia y siendo lo más barato, casi siempre se recurrió a la madera para los diversos remiendos.

Creo que, como las casas de los sacerdotes, las dependencias municipales, no tenían comunicación interna y si se requería, había que ir de una a otra por la calle y así, en esa situación ejerció sus funciones el Ayuntamiento y/o la Prefectura.

Quizá nunca tendremos una imagen de cómo fue el Curato. Pero resulta que existe otra, que hoy se presenta como primicia conmemorativa, de la última época de las Casas Municipales, es solo un dibujo, medio olvidado en un documento, pero da una idea clara del cómo fue el lugar, con la salvedad de ya no tener el portal o anexo al extremo norte.

EL DOCUMENTO.

Como resultado de las enajenaciones de edificios religiosos durante la época de la Reforma, que en esta ciudad se hicieron efectivas hasta la caída del imperio de Maximiliano, el ayuntamiento logró que algunos pasaran a su jurisdicción y en fecha posterior a 1867 se adjudicó el viejo edificio del convento de Santo Domingo para su nueva sede, dejando en el abandono las vetustas Casas Municipales (incluso ya se había tenido un intento de venderlas precisamente al  síndico del Ayuntamiento, don Joaquín Espino Barros pero por razones desconocidas no prosperó), esto ocurrió tras haberse ocupado  como cuartel  durante la intervención por el ejército francés, quienes acabaron, según se cita, de desvejenciarlas.

El caso es que al tener a su disposición un supuestamente mejor local, el Ayuntamiento decide en 1869 para obtener fondos, vender el edificio, aunque para ello fue necesario cuadrar la plaza, (es decir desaparecer el anexo o el portal, que todavía aparece en uno de los planos de la intervención y ensanchar un poco la calle) dividir en lotes la Casa Municipal y venderlos al mejor postor. El encargado oficial fue don Guadalupe Perúsquia. La almoneda pública está consignada en el Archivo Histórico Municipal e incluye algunos croquis de los terrenos y locales, incluyendo los adjuntos de las actuales calle de Abasolo y Matamoros, autoría del mismo Perúsquia en el informe que al  respecto hizo y la tramitología generada, incluido un plano total con vista superior  del terreno, las secciones, el paso de la acequia y como medio olvidado, la sugerencia de fachadas para los compradores y en una orilla, dejó la que era la vista total del edificio, la única que tenemos de ella. Puede observarse además la angosta parte construida, la huerta trasera y las esquemáticas de los lotes ya divididos, 18 en total, ocho con frente a la casa, y la lista de los adquirientes iniciales, aunque después hubo algunas correcciones.
IMAGEN DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL. DIBUJO DE PERUSQUIA CON EL PLANO DE LA CASA MUNICIPAL, LA PROYECCION DE LOTES Y LA MODIFICACION  DE LA FACHADA. A LA IZQUIERDA, LA FACHADA DE LAS CASAS MUNICIPALES

Ya otras veces he mencionado aquí las andanzas y acciones del Doctor Perúsquía, uno de los sanjuanenses más olvidados quien le entraba a todo lo que permitiera el servicio público, y en una de sus últimas aportaciones, hizo el somero dibujo de lo que estaba por desaparecer: las casas municipales, el antiguo curato, lugar de su ejercicio público en innumerables puestos, seguramente se resistía a dejarlo ir, lo logró, así era:

IMAGEN DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL. DIBUJO ORIGINAL  DE PERÚSQUIA EN EL EXPEDIENTE

IMAGEN PERSONAL, REALZANDO LAS LINEAS DE LAS CASAS MUNICIPALES.

IMAGEN PERSONAL , DIBUJO ESQUEMÁTICO RESULTANTE.

Puede observarse que contiene muchas puertas, seguramente la del centro era la principal. Tenía doble planta y cómo no, una asta bandera.

IMAGEN PERSONAL, REALZANDO LAS LINEAS DEL PLANO DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL  CON ALINEACIÓN DEL NORTE HACIA ARRIBA


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IMAGEN PERSONAL, REALZANDO LAS LINEAS DEL PLANO DEL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL  CON ALINEACIÓN DEL NORTE A LA DERECHA. EL AREA  EN COLOR ES LO QUE YA NO EXISTE, EN ROSA, EL ANEXO, EN ROJO LA MODIFICACIÓN DE LA LINEA DE LA FACHADA



SUPERPONIENDO EL ULTIMO DIBUJO A LA IMAGEN DE DRON DE CARLOS ALBERTO JAIMES JIMENEZ  RESULTA DE ESTA MANERA, PUEDE OBSERVARSE HASTA DONDE ESTABA EL ANEXO DENTRO DE LA HOY PLAZA.
Resulta que, con algunas adecuaciones y la ocupación con construcciones de la parte trasera, que antes solo era huerta, creo que la división resultante de la lotificación de 1869 se conserva hasta hoy. La acequia cambió su trazo unos metros hacia atrás, ya era y siguió subterránea y debe conservarse mayormente intacta debajo de las casas actuales, alimentando la creencia en los túneles secretos.

FOTOGRAFÍA PERSONAL, ESQUINA SUR, NO FUE MODIFICADA, ES LA ORIGINAL.
FOTOGRAFÍA PERSONAL, ESQUINA NORTE, FUE MODIFICADA METROS HACIA ATRÁS.

El dibujo que es solo un boceto, parece que le faltó darle el toque final, por eso tiene algunas imperfecciones, pero nos da una idea clara del edificio. Tras 150 años, de modificaciones, es difícil encontrar coincidencias con las construcciones actuales, pero creo que al menos la cantera de puertas y ventanas del  actual número 9 son las originales de la casa municipal, también, por la forma de los marcos de puertas y ventanas de la parte central, que debieron quitarse porque se dividió en dos lotes, se me hacen muy parecidas a los del antiguo “Cinelandia”, antes teatro municipal, no sé si en alguno de esos enroques, fueron a dar ahí, ambos edificios eran del municipio. Otro detalle lo encontramos al interior de la Gan Zapatería que se ubica ocupando tres de los antiguos lotes, hay arcadas antiguas de cantera morena, que, si no es original de las Casas Municipales, al menos data de la construcción que hizo el propietario que adquirió ese predio. Supongo que los pocos locales que aún tienen reja en las ventanas son de aquel tiempo, porque también fueron puestos a la venta y seguramente varios los adquirieron para sus nuevas fachadas.

FOTOGRAFÍA PERSONAL, ENMEDIO DE LOS DOS PREDIOS ACTUALES ESTARÍA LA PUERTA PRINCIPAL DE LA CASA MUNICIPAL, ACLARANDO QUE LA PARTE ALTA DE LA ZAPATERIA ES MODERNA.

FOTOGRAFÍA PERSONAL, PARECEN SER LOS UNICOS MARCOS DE PUERTA ORIGINALES, SI NO DE LAS CASAS MUNICIPALES, AL MENOS DE LA ÉPOCA DE LA MODIFICACIÓN.
Dado lo difuso del dibujo original, sobre la imagen, realcé sus líneas, para mejor vista y lo contrasté con una imagen actual de Google, procedente de un dron, son exactamente los mismos 8 lotes trazados en 1869, (la casa Salas, en la esquina de Matamoros ocupa dos, la zapatería tres, pero son los predios originales unidos. Aunque no los detallé, los lotes correspondientes a la calle Abasolo coinciden exactamente con las casas modernas, en Matamoros, a pesar de que la Cerillera para su edificación adquirió varias casas, en algunas partes todavía se distingue la antigua división.

FOTOGRAFÍA PERSONAL, LA FACHADA DE LAS CASAS MUNICIPALES  EN ESTA ESQUINA OCUPABA TODO LO QUE HOY ES LA CALLE ADOQUINADA, EN EL JARDÍN, DETRÁS DE EL HOY BOTE DE BASURA ESTARÍA EL ANEXO, LO QUE INDICARÍA QUE NO HABÍA PASO O QUE LA BARDA DEL ANTIGUO CEMENTERIO YA NO ESTABA.

Cabe hacer mención que el anexo o portal al que me he referido, igualmente superpuesto sobre un plano moderno, nos indica que   ocupaba parte de lo que hoy es jardín, y se nota además que la calle Matamoros era muy angosta, no sé si como parte de los arreglos se hizo más amplia retrayendo la acera norte, o fue arreglo posterior y lo más importante, la fachada original estuvo unos metros delante, en diagonal, que fue derrumbada y metida más atrás, se conservó como esquina la sur, actual con Abasolo, la norte, actual con Matamoros, quedó al atrasarse unos 15 metros la original. Salta a la vista el detalle de que el anexo ocupaba lo que hoy es calle y parte del jardín, lo que nos indica, al estar bardeada toda la plaza, que no había comunicación entre Matamoros y 16 de septiembre, y que su nombre antiguo de calle del Curato no era por pasar por enfrente sino por iniciar precisamente en él. Como no hay informes de este lugar, en una investigación anterior, había ubicado este anexo en el lado contrario del jardín, delante de la actual academia, con arcos hacia la Plaza. Mis informes indican que ese anexo tuvo una arcada, pero ahora tengo la duda, si daban hacia la calle o a la plaza no todo el anexo estaba construido, debió tener un patio o huerta al lado del jardín. Lo dejaré para una entrada posterior, pero creo haber localizado en el lugar y material más insospechado, una imagen que muestra al menos una parte del curato original y creo saber dónde quedaron los arcos.

FOTOGRAFÍA PERSONAL,  MODIFICANDO IMAGEN DE GOOGLE EARTH, ALINEANDO LA FACHADA ANTIGUA A LA ACTUAL, SE PUEDEN OBSERVAR LA PERSISTENCIA DE LOS LOTES.
El mandato que cumplió a cabalidad don Guadalupe fue cuadrar la plaza, lo logró derrumbando el anexo y la fachada original, hacerla hacia atrás y lotificó toda la extensión para su venta. Resultado: la pérdida de un edificio invaluable, pero lo cambio por una nueva calle, y un espacio público hoy importante en la vida de la ciudad.

FOTOGRAFÍA TOMADA DE INTERNET, SEGURAMENTE DE LOS AÑOS 20S UNICA QUE SE CONSERVA DE LA ÉPOCA, LA FACHADA, YA RETRASADA Y  EN LA CALLE AUN SE PODIA VER LA DIAGONAL DE LO DERRUMBADO. CREO QUE ALGUNAS REJAS PUDIERON SER LAS ANTIGUAS PERO NO HAY SEGURIDAD. EN LA EPOCA ACTUAL, LA SEÑORA DE LA IMAGEN ESTARÍA CON UNOS ZAPATOS EN LA MANO.


En poder de los nuevos propietarios, la antigua zona vedada se transformó en habitacional, y con la nueva cuadratura de la plaza pronto aparecería el jardín. Tras la etapa de transformación, la zona y los habitantes cayeron en uno de los letargos que caracterizaban la ciudad, del cual despertaron al nuevo siglo con el viejo panteón convertido ya en Jardín con quiosco incluido, otro letargo les trajo la transformación de la vieja casa y escuela del padre Borja en la compañía Cerillera, luego la gentrificación de la plaza  hizo que el olvido cubriera cualquier recuerdo de la casa municipal. Hoy pocas personas saben siquiera de su existencia, incluso a nivel historiadores y cronistas y de ellos, casi todos  lo supieron por una entrada publicada en este blog y en el libro de la acequia del pueblo.

Los documentos que contienen la información son públicos, pero la interpretación de ellos y su ubicación espacio temporal a la actualidad son autoría de un servidor, he trabajado esta entrada al menos por dos años y solo espero que si alguien la copia no olvide mencionarlo, pongo la marca de agua en las fotografías y diseños que utilicé, excepto la de los años cuarenta, porque me costó trabajo hacerla y no sería justo que otros se la atribuyeran, especialmente difícil fue armar, a con más de 400 líneas el esquema de la fachada, ya que no es perfectamente simétrica, lo que me hubiera ahorrado la mitad de ellas.

Por su céntrica ubicación, lo que fue el frente de las casas municipales fue desde entonces hogar de familias acomodadas, a mediados del siglo pasado, en esa cera vivían las familias Chavarría, Saro y Salas, en los setentas cambio su vocación al comercio, se recuerda la mueblería Plaza, la joyería, la librería de la familia Palmeros. En el presente siglo, la era de las franquicias se hizo de sus terrenos, pareciera que ya no hay vestigios de aquellos tiempos, pero es el centro de San Juan del Río un lugar de transformaciones, en casi quinientos años, transformó un llano en plaza y milpas, las milpas en huertas, las chozas en casas, éstas a casonas, los arroyos en calles, el empedrado en adoquín, el adoquín en asfalto, con la salvedad de que al ocupar todos esos elementos siempre el mismo espacio, no es difícil, que entre la modernidad, se conserve algo anterior, como es en este caso. Y cómo serán estas transformaciones que se realizan incluso unas sobre otras, lo que era el lote 18 de la casa Municipal, pasó a formar parte de la Cerillera y hoy es el Coiffeur espacial de Octavio,

FOTOGRAFÍA PERSONAL, CON UN LEVE ERROR,  PORQUE LA PUERTA PRINCIPAL ESTARÍA MÁS A LA IZQUIERDA, ESTA SERÍA LA CORRESPONDENCIA FRONTAL DE LAS CASAS MUNICIPALES A UNA FOTOGRAFÍA QUE HICE Y NO TIENE PROPORCION EXACTA.

Por más intentos que hice, no pude lograr una fotografía frontal completa de las fachadas de la acera poniente de la plaza, no es posible, con las metodologías actuales lograrla, por lo que combiné algunas, aunque no tienen proporción igual. Para la comparación de que los lotes son exactos, utilicé una imagen superior tomada por un dron y la superpuse con el dibujo original, y resulta que ahí sí se nota exactamente, pared con pared, los lotes originales.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Un panteón insólito, la Santa Veracruz de san Juan del Río, Qro.

Un panteón insólito, la Santa Veracruz de san Juan del Río, Qro.



 Fachada en  el callejón de 2 de abril.
Dentro del cúmulo de actividades culturales que contuvo en días pasados, el festival de día de muertos de esta ciudad, para el tema de este blog destaca la reapertura del Museo de la Muerte, en el antiguo panteón de la Santa Veracruz, tras una remodelación que cambió en algo su apariencia, pero que mantiene su objetivo original, que es dar a conocer la muerte como manifestación cultural.  

Por tal motivo, esta entrada, más que datos históricos, la dedico a detallar algunos aspectos únicos de este panteón, que lo hace diferente a casi todos los del país.

El panteón, como tal data de mediados del siglo XIX, es un edificio neoclásico, con la extraña característica de encontrarse al borde de una peñasco y cuya planta  se encuentra sobre la roca viva siguiendo los contornos que le determinó el desnivel natural de la peña.
Calle Melchor 0campo. Sobre la Peña, el mirador del panteón.

Por la misma razón, nunca tuvo una superficie de tierra para excavar las tumbas, sino que se tenía que esculpir un orificio para ello. Es quizá el único panteón donde los enterradores no usaron palas, sino cincel y martillo, o bien recurrían a otro método igualmente novedoso: el entierro se hacía a nivel del suelo y sobre el ataúd se construía una tumba de material, completa, por lo cual algunas resultaron muy altas.

Fotografía de la Dirección Estatal de Turismo. Patio superior. Nichos, Tumbas altas  y el osario.
El área total ocupada por el cementerio es relativamente pequeña para este tipo de instalaciones, por lo que se tuvo que utilizar hasta el último resquicio que la roca permitía para colocar las tumbas. La parte interior de la barda de su fachada fue utilizada para instalar otro para entonces novedoso, sistema de sepultura, consistente en nichos dentro de la mencionada pared.

Patio inferior. Tumbas a ras de suelo.
La escasez de espacio motivó incluso a un par de extraños entierros verticales. Están en la parte de la roca sobre la que se desplanta la iglesia vecina, ahí, se hicieron excavaciones tan pequeñas que solo se explican si el entierro se fue con la caja en posición vertical.

El colmo de las extrañas ubicaciones para las fosas lo encontrarán en una tumba ubicada en uno de los descansos de la escalinata que une los dos niveles, aunque creo que en este caso no fue para aprovechar el espacio sino por propia voluntad del difunto.
Tumba en la escalinata.

Aparte del área de tumbas, contiene otras instalaciones, propias de los cementerios, pero siempre con características propias:

Un osario, igualmente creo que el único que he conocido, que no está en tierra, sino que igual  que las tumbas se excavó en la roca viva.
Osario

Tiene una pequeña capilla interior, que también por falta de espacio, una de sus paredes, es el contorno de la peña, y tiene la característica única de que en tres de sus paredes contiene… más nichos.

Capilla interior, el mural perdido.
Otra característica que lo distingue de la mayoría de los panteones  es que gran parte de los entierros que se efectuaron en él fueron secundarios, es decir, habían sido enterrados en las iglesias y los otros camposantos de la ciudad y pasado el tiempo los restos fueron trasladados aquí. Solo así se explica el pequeño tamaño de algunas tumbas.  Es el caso de algunos personajes importantes de aquellos tiempos como Rafaela Díaz, benefactora de la ciudad, que fue trasladada como un homenaje a su labor al nicho No. 1, o el del General Juan Domínguez y familiares, quienes originalmente estaban en el panteón ubicado frente a las iglesias del centro, y se trasladaron inicialmente a una tumba superficial de este panteón y luego a un nicho.
Entierro secundario. Nicho no. 1 
El hecho de que los cadáveres de este panteón no se “enterraban” (porque no había tierra) sino que se depositaban en la roca y sobre el orificio una lápida, los resquicios y orillas de ambos se sellaban con mezcla que el tiempo se encargaba de fracturar, lo que ocasionaba que los olores se dispersaran. Al paso del tiempo, en el mismo siglo de su construcción, el hedor llegó al grado de que si mis fuentes no me fallan, fue clausurado un par de veces, hasta que la situación fue solventada, es decir se volvían a sellar los orificios generados por el desgaste de la mezcla, igual ocurría en los nichos, cuyas lápidas caían y a veces no tenían detrás un muro que sellara el espacio. La situación debió ser repetitiva durante muchos años, y solo se resolvió cuando, a causa del espacio, fueron disminuyendo los moradores que al panteón ingresaban.
Pared de la roca contigua,, sobre la peña, y en ella, más tumbas.
Esto determinó su destino, en pocos años se llenó completamente de tumbas y ante la imposibilidad de hacer nuevas, solo se volvían a utilizar  aquellas en las que una familia había pagado la perpetuidad y podía depositar en nuevos difuntos.

La natural movilidad social, el olvido de parientes, el envejecimiento y dispersión de las familias hizo que poco a poco fuera menos utilizado, visitado y mucho menos remozado, aunque siguieron entierros esporádicos hasta después de la segunda mitad del siglo XX.

Ornamentación, en el mirado. La muerte siempre presente.
Un elemento que no ha sido estudiado y que supongo influyó en que este panteón cayera en desuso, es la tremenda dificultad que significaba que cualquier cortejo fúnebre llegara del centro, lo que significa subir la empinada cuesta de la hoy calle dos de abril. Con el difunto a cuestas debió ser una penosa labor.

Ornamentación, otro diseño, la misma presencia.
Otro elemento que distingue a este de cualquier otro panteón es que durante su construcción, al nivelar en lo posible la peña, la misma roca que se iba extrayendo, se utilizaba para ir levantando las paredes, y a lo mejor hasta la ornamentación.

El edificio fue diseñado por  el Dr. Guadalupe Perrusquía, sanjuanense distinguido quien a pesar de su profesión, tenía inclinaciones artísticas y nos legó un  elegante edificio, perfectamente adaptado al espacio, utilizando como piedra de muros la cantera morena sanjuanense y con ella misma, la ornamentación alusiva a la muerte. Varios de los espacios tuvieron murales, de los cuales solo se conserva la pintura al interior del osario. Se perdieron el de la fachada de la capilla y algunos que  tenía en su interior. Adicionalmente en  varias paredes, se pintaron poesías de tema necrológico, que creo que tampoco hay en ningún panteón.

Y como colofón al uso de la cantera morena, originalmente del mismo material fueron las lápidas de las tumbas, las más modernas ya incorporaron otros materiales. La facilidad de moldear este tipo de piedra justifica su popularidad, pero a la vez le hace presa fácil de la erosión, por lo cual muchas de ellas lamentablemente han pedido sus inscripciones.

Pintura al interior del osario.
Mis recuerdos personales del lugar son de mediados de la década de 1970, para entonces, al ser ya muy pocos los descendientes de los ahí sepultados, permanecía cerrada casi todo el año la reja de entrada que supongo era la original, porque era forjada.

Como casi todos los niños del barrio de la época, cada vez que pasaba por ahí, me asomaba a través de la reja para leer el poema que desde ahí era visible en la amarillenta pared,  y subido en ella, vislumbrar las tumbas de las partes bajas.

Por una casualidad pude entrar al lugar, dado que un vecino de la Plazuela Guadalupe Victoria, don Guadalupe Trejo, tenía la llave de la reja, y en un mes de noviembre de esa década nos envió a su hijo y a mí a abrir el panteón y estar al pendiente por si se presentaban familiares de los ahí sepultados a arreglar algunas de las tumbas y conseguirles agua para las flores y obtener una gratificación.

Fotograma de la película "las vírgenes locas" de 1972, patio inferior 
Dado que fueron realmente pocas las personas que se presentaron ese día, el monetario fue igualmente exiguo, pero todo el panteón fue nuestro durante varias horas. Hago mención de que el abandono era total: muchas filtraciones de agua de los techos; el osario contenía aún huesos y mucha basura; las palomas que lo habitaban habían acumulado bajo sus nidos gran cantidad de desechos; bastantes lápidas estaban rotas y el polvo acumulado permitía que la vegetación creciera en paredes, techos y en el suelo entre las tumbas y sobre ellas; Los murales aún se distinguían pero ya muy deteriorados; Varios nichos habían perdido su lápida frontal  y se asomaban los restos humanos, incluso ropas. Todas las paredes perdían su pintura  y las del mirador mucho del aplanado.

Fotograma de la película "las vírgenes locas" de 1972, interior de la capilla.
A pesar del abandono o quizá por eso mismo, la capilla era el lugar más impresionante, al no haber luz eléctrica, al entrar en ella y ver que de los nichos sobresalían huesos verdaderos incrementaba el ambiente sobrecogedor.

Una década después, en 1980, el edificio se destinó para albergar el primer museo de la ciudad, bajo administración municipal, sobre todo para albergar el gran acopio de material arqueológico de la zona vecina, es entonces cuando un grupo de sanjuanenses remozó en lo posible el edificio. Aclaro que desde entonces muchas lápidas cambiaron de lugar, ante la imposibilidad de hallar su ubicación original, a donde se pudiera, otras se acumularon en el vestíbulo y se trató de al menos cubrir todas las sepulturas con una. Se conservaron casi todas, aun las que no tenían ya inscripción. Varias de las tumbas "altas" se reubicaron.

Poesía alusiva en las paredes.
Poco después se decidió que la museografía cambiara  y  se destinara como “Museo de la Muerte” como permanece en la actualidad, con su única sala dedicada a la temática referida, respetando el resto de edificio, es decir, el viejo panteón de la Santa Veracruz, en la cornisa natural, en la que los viejos sanjuanenses ahí sepultados, contemplan el crecimiento de la ciudad que los vio nacer, vivir y morir. Sea para bien esta nueva remodelación que nos permita conservar muchos años más  uno de los edificios más más emblemáticos y bellos de nuestro patrimonio histórico.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Todas las fotografías presentadas son de antes de la remodelación, espero asistir pronto a tomar algunas actuales. Todas son personales, excepto la de Turismo y los fotogramas.
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Les recuerdo que el próximo sábado 12 de noviembre, en el Portal del diezmo, a las 7:00 p.m. Fernando roque presentará su libro En mi viejo San Juan... del Río. Ahí nos vemos. Estaré apoyando a Fernando en la venta de libros, a un precio irrisorio. No compre un libro, recupere sus recuerdos. La venta no tiene fines lucrativos, sino apoyar al autor en nuevas publicaciones.
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