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miércoles, 18 de noviembre de 2020

La torre de vigilancia

 

Retomo actividades tras breve receso por asuntos profesionales.

En entradas pasadas, he dado cuenta de algunos elementos arquitectónicos presentes en la ciudad, cuyo sentido no se explica en la actualidad sino al conocer su historia antigua, se les llama testigos del tiempo.

La avenida Juárez, testigo mayor del tiempo.

El más visible que por cotidiano nunca notamos está en el centro histórico, en la que es su principal arteria, la avenida Juárez. Nadie se explica porque tiene curvas si se supone que fue de las primeras que se trazaron, es decir había espacio suficiente para hacerla recta y sin embargo tiene cambios extraños de dirección.

 Aunque algunos suponen alegremente que es así porque el Camino  Real se trazó sobre un antiguo arroyo, la realidad es parecida, pero no exactamente. No se puede construir un camino sobre un arroyo, porque cada vez que el agua bajara por él lo destruiría o al menos dejaría inutilizable por un tiempo. La solución fue sencilla, en lugar de ir por los arroyos, se decidió hacerlo a su lado.  

 


Imagen modificada personal, de un calendario comercial
La línea gris es el trazo del antiguo camino Real desde su entrada a la zona urbana (A) hasta su salida en el puente de la historia (B)
Las líneas azules son los posibles trayectos rectos que no se tomaron por los accidentes orográficos.
Desde la carretera a Tequisquiapan (ab)
Desde la curva (CB)
Desde la cárcel (DB)


Después de la indeterminada fecha de creación del centro del pueblo, pero que con seguridad ya estaba en la década de 1550 y que el trazo definitivo de dicha avenida, como parte del camino Real fue en la década de 1580, la población era mínima y de haber querido hacerlo recto, lo más que se hubiera afectado eran algunas milpas, no había impedimento legal y sí la obligación de las autoridades de garantizar el paso libre y espacio para comerciantes y proveedores dentro de un pueblo de indios .

Puestos ante el panorama de llegar a la parte más vadeable del río, que es la zona del actual Puente de la Historia, los constructores optaron por atravesar los arroyos en alguna parte plana y seguir el camino a un costado, cuando ese arroyo se acercaba al río, se pasaba a otro, se cruzaba e igual se seguía a un costado y así sucesivamente, la ventaja es que eran temporaleros y poco profundos por lo que se podían atravesar fácilmente y por ser solo unos metros sobre ellos el paso, era relativamente sencillo nivelar esa parte.

Localmente el camino iniciaba en una garita ubicada a mitad del actual Boulevard Juárez, entonces una especie de barranca no muy profunda, seguramente se rellenó solo en las partes más necesarias. Al llegar lo que hoy es “la Curva”, había un arroyo que ya casi no se nota por arreglos modernos, sobre todo el peralte de la vieja carretera panamericana, arroyo que iba hacia Mariano Jiménez y Reforma, se libró simplemente haciendo el camino a su lado.

 Después aparecían otros dos, uno esencialmente la hoy calle de Allende y otro que bajaba por Galeana, ambos superados pasando igualmente el camino a un lado de ellos, al llegar cerca de la antigua Presidencia Municipal, que era donde terminaba la meseta del centro, había otro que iba a desembocar al río cerca de San Luis Montañez (antigua Manzanares) que también se cruzó y bordeó. Es la razón de las curvas antes y después de la cuadra donde está dicho edificio, si se hubiera seguido recto se llegaba al río, pero en un lugar no vadeable.


Fotografía personal, Avenida Juárez, una de las inexplicables curvas.


Muchos de esos arroyos aún existen, no con la corriente ni pendiente de antes, por rellenos y nivelaciones a las calles. Se pueden observar siguiendo la ruta del agua durante las lluvias. Contrario a otras calles de la ciudad, esas sí trazadas sobre los arroyos o encauzándolos para permitir el paso del agua enmedio, en el camino Real se pasaron de lado, ya que, aunque ninguno era caudaloso, los escombros dejados por la lluvia podían impedir el paso a las carretas, así que, atraviesa varios, pero el agua no corría sobre él sino a un lado, por los cauces naturales, muchos ya obstruidos.

Casi al final de la actual avenida desembocaban al río dos últimos arroyos, uno cerca de las actuales calles del Pasoancho y callejón del Olvido y otro que iba a dar cerca del hoy puente de la Historia, es la razón de la última curva, cerca de Jesusito. Ambos tuvieron el tratamiento descrito.

Y dentro de la Avenida como testigo, hay otro: 

La torre de vigilancia

También ya he mencionado que la cárcel local se ubicó por casi cuatrocientos años en el mismo lugar, el edificio, con muchas modificaciones, aún se encuentra en pie. En plena avenida Juárez.

Fue edificado, según menciona Ayala, en un terreno perteneciente a la República de Indios y cercano al camino Real, detrás de él, en un inicio se encontraba un terreno en desnivel sin utilidad por ser parte de las Peñitas, hoy ocultas bajo las construcciones, pero aún se percibe que hay algo ya que el nivel del suelo al sur de la manzana esta casi seis metros debajo del de la avenida.

 Tiene una historia curiosa esta cárcel, porque las primeras referencias de ella, que serían de finales del siglo XVI y principios del XVII, la describen como una especie de corral circundado con tablas, que no debieron ser muy altas o muy cerradas porque, no existiendo aún para la mayoritaria población indígena el concepto de cárcel como lugar de reclusión sino donde esperaban a que se les diera sentencia, frecuentemente la abandonaban para ir a hacer cosas importantes, el colmo está en un documento de un proceso seguido a un indígena sanjuanense en Querétaro por esos años, atrapado en un delito, cuando se le preguntó dónde vivía, contestó que en… la cárcel de San Juan del Río, otros decían que se salían porque tenían que trabajar y otros motivos similares. Así que cárcel, cárcel, no era.



Imagen tomada de Google 2020. la manzana de la cárcel.
lo delimitado en amarillo es el área probable de las casas consistoriales o de administración virreinal, dentro de ellas, en rojo, el edificio de la cárcel. En blanco, la parte trasera, antes zona de peñas en descenso, seis metros por debajo. Las delimitaciones las marcan los tipos de bardas.


Para los siglos siguientes, cambiado el sistema de justicia, la cárcel, ocupando el mismo predio se construyó de cal y canto, las instalaciones de administración debieron ocupar toda la cuadra (excepto la línea de casas que están en Reforma, que son más recientes. Observando la barda trasera, se puede documentar que era muy alta y llegaba hasta la zona donde hoy es el hotel y el negocio de telas. Posteriormente esa parte pasó a manos particulares como casas y en la esquina con allende un mesón de los muchos que tuvo el pueblo.


Fotografía personal, fachada de la vieja cárcel cuando era Centro histórico y Cultural.

Por la parte de atrás de la cárcel, como ya mencioné casi a la mitad de la manzana, el nivel descendía hasta donde de inicio era parte de la Plazuela de los Trabajos, pero no había construcciones mayores por estar las peñas de cantera a flor de suelo.

A pesar de tener ya una construcción sólida, la cárcel generalmente se encontraba en estado lamentable, son innumerables las veces que fue reparada y rediseñada por frecuentemente derrumbarse paredes, deteriorarse otra y, por el método constructivo, piedras unidas con lodo, la continua horadación de los internos para hacer boquetes por donde escapar, unas veces por el frente, pero más frecuentemente por atrás.

 


Imagen de Google 2020 esquina con Reforma, en lo alto se ve la barda de la cárcel, la franja de casas en esa calle son de época posterior.


Parece que, a partir de la desaparición de la República de Indios, que la mitad sur de la manzana pasa a particulares y al menos se le ponen bardas, insisto en que no era terreno de cultivo y empiezan a edificarse algunas casas. Es la actual acera norte de la Plazuela Guadalupe Victoria. De esa manera se circunda por fin la manzana, del lado de la avenida, completamente edificada, por el lado sur, completamente bardeada.

No sé si era el destino de la cárcel ser porosa o el carácter indómito de los habitantes que los instaba a la fuga, creo que la mala construcción era lo que losa incitaba porque en la época independiente sigue habiendo reportes constantes de fugas.

Para el siglo XIX, la cárcel, entre derrumbes y horadaciones intencionales, seguía siendo objeto de constantes fugas, Salvador Barrera en sus Testimonios menciona una de tiempos de Villa, cuando  ocupada la ciudad por sus tropas, a las autoridades locales, se les ocurrió presentarse ante los jefes villistas  con el resultado de que fueron mandados a la cárcel para ser fusilados. Se salvaron gracias a la fragilidad del lugar que ellos bien conocían y por la parte trasera, saltaron la barda y escaparon por la Plazuela, donde incluso ya les tenían prevenidos unos caballos y pudieron huir.

Solo mencionaré que las reparaciones y deterioro del edificio continuaron, son constantes las solicitudes de apoyo del gobierno municipal al estatal con tal fin. Para la década de 1950  existió en la ciudad un personaje del solo he hallado algunos datos, pero al parecer era muy conocido y popular, supongo que no era un criminal peligroso, pero sí travieso, el caso es que constantemente caía a la cárcel y constantemente se fugaba, incluso en los reportes de la policía ni se menciona su nombre, solamente su apodo: “el chapulín”, que parece ser le venía por su facilidad para saltar las bardas, esencialmente las de la cárcel. La última ocasión en que se le menciona, en la década descrita, junto con otros presos  volvió a escapar, ya habiendo más casas en la parte trasera de la manzana, tomaron las azoteas a los lados, bajando en la esquina, en el patio del Mesón de San Pablo, donde había un velador que estaba dormido y despertado por los ruidos le dijeron que acababan de entrar al baño y salieron por el amplio portón hacia la avenida Juárez.

Otro de los motivos por los que esta fuga fue lateral es que ya existía el que hoy es otro de nuestros testigos del tiempo: la torre de vigilancia.


Fotografía personal,  interior de la cárcel, la torre, en el límite trasero original.


Producto de tantas fugas, sin tener fecha determinada, las autoridades decidieron colocar lo que se conoce como la torre de vigilancia, que en realidad es una atalaya o parapeto, con solo dos orificios lineales para sacar los rifles, se encuentra al fondo del edificio original, aunque detrás siempre hubo una zona de amortiguamiento, no ocupada, hasta el siglo XX, cuando en la última reconstrucción se amplió el edificio hacia esa parte, se ocupó como biblioteca municipal. Se supone que ahí había un vigilante permanente para, en caso de fuga, disparar hacia el baldío que por estar metros abajo, facilitaba el accionar de las armas. Hoy, en caso de hacer algún disparo desde ahí, chocaría con una pared, pero Considérese el hecho de que lo que era la parte peñascosa hoy está ocupada por casas y así cobra sentido este testigo.

Fotografía personal, desde lo alto, la torre de vigilancia.
 

Su material es muy rústico y es muy pequeña. Supongo que no cualquiera aguantaba ahí en tan incómoda posición el lapso de guardia, lo que aumentaba las posibilidades de huir.

El lugar dejó de ser Cárcel municipal a finales de la década de 1960, se remozó y amplio de alguna manera, dándosele uso cultural, se conoció como Centro Histórico y Cultural  y todos los espacios se dedicaron a actividades culturales a nivel municipal; Un pequeño museo, una biblioteca, salones de clases, salas de exhibición, oficinas.



Fotografía personal,  del antiguo patio de la cárcel

 Hace unos 5 años, el  lugar fue desocupado, falto de mantenimiento como siempre, se deteriora a paso acelerado, no parece haber interés por arreglarlo, o parece ser el interés que no se arregle, no sería de extrañar que algún día aparezca en su lugar una plaza comercial o un set de aparatos de ejercicio. Su sistema constructivo mayoritariamente de piedra y lodo que no ha cambiado en siglos no ayuda mucho, sin mantenimiento poco a poco cae por su propio peso, pero si durante cuatro siglos se pudo mantener, ¿por qué ahora no?


Si deseas conocer otros testigos del tiempo, da clic en el siguiente enlace

Testigos del tiempo


Para temas relacionados con esta entrada, clic en estos. 

Los viejos edificios públicos

El tragadero de San Juan

El tragadero en gráficas

Camino real de San Juan

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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD    ______________________________________________________________

Un saludo a la maestra Marimar Santana, antigua encargada del Archivo histórico Municipal, quien fue, en su oficina, ubicada en el mismo edificio, vecina de la torre de vigilancia y quién me informó qué cosa era eso que ya había visto, nunca había sabido qué era.

La historia del americano la encontré en un libro en inglés, donde él mismo narra su aventura, dedicando muchas páginas a su estancia en San Juan del Río, creo que merece una entrada aparte, prometo escribirla pronto.

 

 

martes, 18 de agosto de 2020

El bobo del semáforo (Edición de aniversario)

 El bobo del semáforo (Edición de aniversario)

 

Esta es una de esas cosas que ocurren o acontecieron en tiempos pasados aquí en San Juan del Río, sobre todo a mí y que cuando las platico, nadie me cree, pero  como hay que consignarlas, a veces no tengo más remedio que escribirlas, a ver qué les parece:

Hace algunos años, tantos que ya casi nadie lo recuerda, aunque la mayoría de los que lo vivimos aún andamos por aquí, el tramo de la avenida Juárez, entre “la Curva” e Hidalgo, era de dos sentidos, es más, toda la avenida lo era, poco tiempo hacía que había dejado de ser parte de la Carretera Panamericana y el tráfico que por muchos años había sido intenso, se había reducido al mínimo, lo cual era aprovechado para desarrollar altas velocidades por los escasos conductores locales y alguno que otro despistado que bajado de la autopista creía que la antigua carretera que atravesaba la población aún existía y tenía preferencia.

No tanto por el tráfico, sino por las altas velocidades, el gobierno, siempre previsor, decidió que esta, la principal calle de la ciudad tenía necesidad de entrarle a la modernidad y qué mejor símbolo de ello, que instalarle un semáforo. Y ni tardos ni perezosos colocaron uno en el extraño cruce de la ciudad, es decir casi en la esquina con Guerrero, extraño porque no es esquina en ningún lado, pero era muy usado entonces y hasta hoy. Lo novedoso consistía en que fue el primer semáforo que hubo en la ciudad.

Fue notoria la rapidez con que se procedió, ser supone que por ser uno que ya se tenía prefabricado, muy simple a comparación de los actuales, un tubo curveado para que las luces que formaban parte del mismo cuerpo quedaran horizontales. En el gusto que se tenía en la ciudad por la posibilidad de acceder a tal modernismo, nadie hizo caso cuando se dijo que era un semáforo preventivo.

Precisamente por ser preventivo, es decir que no tenía los tres colores, solo amarillo y parpadeante para poder llamar la atención de quienes en sus autos transitaban por nuestra avenida de oriente a poniente y se fueran acostumbrando a que había que bajarle a la velocidad, la sorpresa fue para los que no pusieron atención y esperaban ver los tres colores como un galardón más de la ya para entonces como seis veces heroica avenida Juárez, que había sido en retrospectiva: Carretera Panamericana, Camino a Querétaro, Carretera Nacional y Camino Real. A nivel local, específicamente, el nombre oficial de la avenida completa era Gran Avenida Juárez, pero también se le nombraba por tramos: donde se instaló el semáforo era la confluencia entre las llamados Calle del Diezmo y Calle del Sacromonte.  

Existen en los archivos de don Gustavo Nieto, que era el presidente municipal en aquel entonces, algunas fotografías que documentan la inauguración del semáforo, la primera que vi la encontré de casualidad hace pocos años en su página de Facebook, me llamó la atención porque algo recordaba del semáforo, aunque no lo tenía muy claro.

Teniendo como fondo la reja del atrio del Santuario del Sacromonte, se ven algunos adultos, entre ellos el Presidente y un grupo de estudiantes, según deduje, de la cercana escuela, que habían sido llamados para dar realce (no es cierto, se les llamaba para hacer bola) la fotografía era poco clara, pero da constancia de la expectación que causó, incluso, uno de los estudiantes se observa con la boca abierta y la mirada hacia arriba, seguramente al momento preciso de ver encendido por primera vez el artilugio. Incluso comente a alguien que cómo estaríamos de inocentes en aquellos tiempos, que a ese  niño ante lo que veía hasta la baba se le caía.  



Fotografía de la página de Gustavo Nieto, quien aparece a la derecha del poste y a la izquierda... un bobo

 Pasado algún tiempo, aparecieron más imágenes, también de don Gustavo, esta vez más claras, del mismo evento que por cierto fue muy corto y consistió básicamente en el encendido, unas palabras a viva voz, los consiguientes aplausos, algunas fotografías y listo, cada quien para su casa. Pasarían algunos años más para que en el siguiente crucero de la misma Avenida, es decir en su esquina con Hidalgo se instalara el primer semáforo realmente funcional y otros más para que apareciera otro, único en el mundo que, en lugar del color verde, tuviera … azul y otro que resultó carísimo y motivo de un pleito que lo dejó ahí inservible, pero esa ya es otra historia.


Imagen tomada de Google Street View 2020  El sitio del primer semáforo de la ciudad.

 La verdad, con la primera fotografía no recordaba nada claro, pero en las nuevas gráficas tuve la posibilidad de ahora sí, ver que en los asistentes había algunos conocidos y en ese momento  todo volvió a mi memoria.

 

Fotografía de la página de Gustavo Nieto. Otra vez el niño junto al poste, bobeando a otro lado.

El evento se realizó en el año 1977, cuando yo cursaba  el sexto grado en la cercana escuela primaria Mártir de Chihuahua y seguramente por esa cercanía, al presidente se le ocurrió ir con la directora, que era la maestra Catalina Barrón para que le prestara unos alumnos, fue cubierto por la escasa prensa local, pero hubo también periodistas de Querétaro.

Así, con las nuevas y más claras imágenes pude reconocer a algunos de mis compañeros de escuela y amigos de años: Leonardo García Santiago y Mario Becerril Pineda, de la Cuesta; Pedro Juan Sedano Bautista de Francisco Villa, Enrique Corona Yáñez, del callejón de Pino y …  el bobo que anteriormente había visto, solo que ahora por la mejor calidad de la fotografía y el regreso de mis recuerdos ya fue completamente reconocible, portaba ese día como uniforme, una playera polo blanca con una calcomanía de caballito a la derecha, el cierre del pantalón bajado y otros indicios que lo caracterizaban entonces, porque resulta que uno de los grupos que ese día salieron de la escuela fue el mío.

Entre las imágenes, aparece también mi maestro, Agustín Ugalde Martínez, que en esos tiempos era muy parecido físicamente a don Gustavo y si no mal recuerdo, de edades similares, igual que la maestra Cata, por lo que supongo eran conocidos.

El bobo del semáforo, no  crean que se me pasó, ahora anda escribiendo en blogs.

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 Ah, el aniversario es mío


Imagen tomada de Google Street View 2020  En el sitio donde la banqueta disminuye, la huella del primer semáforo y dos posteriores.


Imagen tomada de Google Street View 2020. Unos metros adelante, el semáforo actual. Si el anterior no daba como crucero, este menos, ni siquiera da con ninguna esquina, pero es uno de los más concurridos de la Ciudad,

Fotografía de la página de Gustavo Nieto. Gustavo Nieto y Catalina Barrón. mi maestra de 1° y 5° en la Mártir de Chihuahua, de la misma época del semáforo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Monumentos a la bandera de San Juan del Río.


MONUMENTOS A LA BANDERA DE SAN JUAN DEL RIO

Fotografía personal, Jardín de la Familia. En donde está la estatua blanca se encontraban  los ¿primero ?y segundo  monumentos a la bandera.
Corría entre los periodistas de San Juan del Río en la década de 1970 la conseja de que los presidentes municipales de entonces lo único que hacían de obra pública era un monumento a la bandera, cambiándolo de lugar, pero usando siempre las mismas piedras del anterior. En parte era cierto, en parte no. Y agregaban que todos tenían forma parecida a una pirámide, lo cual si fue completamente cierto. No vaya a pensarse que eran de material perecedero, todos fueron perfectamente construidos y fijos, pero de todos modos se les movía.

ANTECEDENTES

Aunque desde 1821, nuestro país cuenta con bandera nacional, su culto como símbolo patrio es muy posterior y tardó mucho en generalizarse, esto fue a partir de la década de 1930, cuando se construyen muchas escuelas elementales, cada una con un monumento a la bandera con su respectiva asta y se establece el lunes para la ceremonia respectiva.

De inicio no parece haber habido en la ciudad un lugar específico para rendir honores, creo que las autoridades los efectuaban en diferentes sitios o se establecían lo que eran las veladas cívicas en el viejo teatro o en sitios momentáneamente solemnes. A principios del siglo XX, uno de ellos era en o en las inmediaciones del jardín Madero

No he podido saber a partir de cuándo, solo puedo decir que fue en fecha posterior a la instalación de la carretera panamericana por la av. Juárez, que la ciudad contó con un monumento a la bandera especifico.

Existió hasta la década de 1920 en el jardín del Sacromonte un surtidor de agua del acueducto que lo alimentaba y una fuente alrededor suyo. Por razones técnicas, el surtidor, que se encontraba frente a la puerta de la cárcel se cambió cerca de la casa cural. El surtidor original era una caja de agua, elemento constructivo y arquitectónico, ya que además de su función estética, tiene el de quitar la presión del agua y aire contenidos en el trayecto subterráneo del acueducto. Era de cantera morena, con gruesas paredes, recibía el líquido por debajo y poco a poco se llenaba el hueco del centro hasta una pequeña ceja que es por donde salía, la fuente original le rodeaba para evitar derrames.

En su segunda ubicación, el surtidor ya no tenía la fuente, que había sido reedificada y colocada al centro del jardín, conteniendo al centro un sifón metálico que era el que regulaba la presión. La caja de agua fue modificada para que de ella salieran algunos tubos que surtían a todo el centro de la ciudad.

Fotografía tomada de Ayala, 1981. La caja de agua o surtidor en su tercera ubicación .
Para la década de 1940 ya con una red completa de tuberías desde pozos artesianos, la caja de agua quedó solo como un monolítico recuerdo. Generalmente la pintaban con cal, pero los resabios de la humedad que contuvo la descascaraban, mostrando un aspecto de mucha antigüedad, que no lo tenía.

MONUMENTO MÓVIL 1

Dicen algunos que fue usando la misma piedra, otros que es una leyenda, los primeros arguyen que la caja de agua se deshizo para construir con sus canteras, en otro extremo del jardín, el primer monumento a la bandera. Era de forma piramidal con decoración a cuadros, creo que a base de mosaico o cemento pulido y pintado, del vértice sobresalía una especie de tubo. Los segundos alegan que ese nunca fue monumento y que lo que parece una asta, solo era una antena de radio para servicio de la policía, cuyas oficinas estaban cercanas, pero al menos por la información de los mencionados al inicio de esta nota así se le ha considerado. Este elemento estaba ahí, en la esquina sur poniente de la entonces plazuela después de la construcción de la carretera panamericana en la década de 1940.
Fotografía tomada de Layseca,  la extraña Pirámide retículada en el entonces extremo del jardín o plazuela del Sacromonte.

 ¿Qué tiene que ver la carretera panamericana?
que en las fotos viejas junto al “monumento” se ven algunos camiones de pasajeros estacionados y estos solo ocurrió cuando esa vía de comunicación se trazó por el centro de la ciudad y a un lado del hoy jardín de la familia, antigua plazuela del Sacromonte que ha sufrido muchos cambios que ya he enumerado en otras entradas, el monumento a la bandera generó unos cuantos más.

MONUMENTO MÓVIL 2  

Poco después, en fecha ignota entre las décadas de 1940 y 1950 se instala en el multicitado jardín, un verdadero y específico monumento a la bandera, ahora sí con seguridad, utilizando las mismas piedras de la vieja caja de agua, que en su segunda ubicación había dejado de ser útil y terminó abandonada en la década de 1940.
Fotografía tomada de un periódico de la época, creo que es de don José Velázquez. 1960. Otra pirámide, vista trasera, nótese la escalera y la circulación de los autos alrededor.
(perdón por la poca exactitud en las fechas, pero, a pesar de aun haber supervivientes de la época, nadie me ha podido asegurar datos )

El flamante nuevo monumento se encontraba en medio de la entonces orilla poniente del jardín, (ya no es la actual, se ha ampliado dos veces) se componía de un basamento piramidal de dos cuerpos en cuya cima se sostenía un relieve alegórico de cantera con vista al poniente. En la cara de la pirámide que daba al templo, se encontraba una escalera metálica de albañil, para manipular el lábaro y detrás del relieve una asta. El conjunto medía unos 4 m de altura. Lo rodeaban algunas jardineras que no tuvieron tiempo para albergar vegetación. Su forma recuerda al llamado teocali de la guerra sagrada, escultura azteca, lo que no merecía el más mínimo respeto ya que al estar solo, como especie de glorieta, los autobuses maniobraban alegremente alrededor de él..
Fotografía tomada de la página de la competencia, creo que también es de un periódico de la época, perdón por ponerla, pero no hallé una que tenía del frente de  del  monumento . (casi al centro, sobre las cabezas de los militares de la línea izquierda) 
 Por sus características, lo que representa el labrado es una alegoría cuyo tema central es un escudo nacional, con características juaristas o porfirianas, por lo cual siempre he pensado que se encontraba en otro lado y se aprovechó la oportunidad para darle un segundo o tercer uso.

De esta escultura ya he comentado, si deseas ver su descripción da clic en el siguiente enlace: 



Fotografía personal, escultura alegórica que  coronaba la pirámide
Arriesgando a equivocarme, creo que la ubicación original del relieve alegórico había sido el frontis de la ya desaparecida Escuela Superior para Niños Vicente V. Alcaraz, en la calle de zaragoza, edificio decimonónico del que no se conserva una foto de frente pero cuyo pedestal a la bandera parece ser el relieve mencionado. La escuela pervivió desde la época juarista hasta la década de 1930, luego el vetusto edificio fue derrumbado a inicios de los sesentas para construir la escuela secundaria federal, hoy primaria Francisco Villa en la calle de Zaragoza.


El nuevo monumento resultante del reciclado de partes viejas se   convirtió desde entonces en el centro cívico por excelencia a cuyos pies llegaron los contingentes escolares, civiles y militares para efectuar los más diversos actos patrios, desfiles, conmemoraciones, tomas de protesta, etc. Pero el hecho de estar en el espacio público más cambiante de la ciudad, no le deparó larga vida.

En esa misma década, la conmemoración de un centenario habría de cambiar las cosas, el del triunfo de la república en Querétaro, lo que significó en 1967 la erección de una estatua monumental de Benito Juárez en el mismísimo sitio del holocausto imperial, el cerro de las campanas. Dado que la ciudad capital ya contaba de un monumento a al benemérito, en la actual calle zaragoza, que incluía su efigie metálica, para no se hicieran sombra, la vieja estatua descendió para ser trasladada a la segunda ciudad del estado, San Juan del Río, y qué mejor sitio ahí, que la plazuela o jardín del Sacromonte, al cabo que ya estaba acostumbrada.

Fotografía tomada de una postal. Circa 1970. El nuevo monumento de la vieja estatua.
La obra construida para albergar al benemérito consistió simplemente en arrasar lo existente, incluido el monumento a la bandera, cerrar la calle que pasaba al frente de la iglesia, hacer una jardinera rectangular y entepetatar alrededor de una especie de camellón ancho, en cuyo extremo poniente, para mejor lucimiento de la estatua de Don Benito, se le erigió un pedestal color blanco de unos seis metros de altura. Por su forma y color, que recordaban un envase, se conoció en su breve existencia como el monumento al talco.

Del ya extinto monumento a la bandera desmontado, su escultura alegórica fue colocado en la parte alta de la fachada de la presidencia municipal, de la vieja caja de agua solo quedaron dos sillares de cantera con inscripciones que fueron a dar a la zona de baños de la misma presidencia, acompañadas por montones de legajos del archivo histórico municipal. Varias décadas después, todas de olvido, regresaron esas piedras y los archivos casi a su ubicación original, al interior del Centro Histórico y Cultural, es decir la vieja cárcel donde hoy se mantienen, otra vez en el abandono, incluso, ya les dieron un llegue con pintura vinílica.

MONUMENTO MÓVIL 3

Algunos dicen que otra vez con las mismas piedras de cantera - aunque lo dudo- a fines de la década de 1960 se erigió un nuevo monumento en la misma avenida Juárez, pero ahora entre la curva y la vía del ferrocarril, acompañado de un camellón, se localizaba en medio de la calle, por entonces empedrada, a la altura de la casa del padre Malagón.  Formaba una especie de glorieta, aunque solo para peatones porque casi no había circulación de autos.  

Fotografía tomada de una postal. Circa 1970 la nueva pirámide, adelantito de la "Curva" en la avenida Juárez, la segunda casa a la izquierda es la del padre Malagón, recientemente fallecido.
El nuevo monumento construido según diseño del arquitecto Carlos Solhe también tenía forma de basamento piramidal pero su plataforma era más grande que el anterior, de tal manera que las autoridades podían subir a él por medio de unos escalones y en la asta de gran altura, izar y arriar la bandera (o sea, subirla y bajarla según el calendario cívico) Le adornaba al poniente, una nueva escultura alegórica en cantera.

Por su ubicación (aunque no lo crean, era entonces una calle muy poco transitada, la ciudad acababa en la vía, a unos cien metros de ahí) fue el sitio ideal para las ceremonias cívicas en las fechas que deparó el calendario de la década de 1970. Creo que no es muy amenamente recordado por el hecho de que los escolares tenían que caminar hasta “allá”.


MONUMENTO MÓVIL 4

Alcanzado el viejo pueblo por el progreso, se hizo necesario conectar su calle principal es decir la avenida Juárez, con la carretera a Tequisquiapan. Iniciando en la “Curva” hasta lo que hoy es KCM.

El trayecto en realidad había sido parte del Camino Real, pero tras décadas en el abandono más bien parecía una barranca de poca altura y fondo plano aunque con muchas piedras sueltas, así que ya estaba lo principal, solo estorbaba a los propósitos pavimentadores, el monumento a la bandera

Y… Otra vez, se quitó el monumento, solo sobrevivió el camellón que después se alargó para ser el centro del flamante Boulevard Juárez.  Sus restos, fueron a dar a otro lugar según poco transitado: la plazuela Guadalupe Victoria, de nuevo se erigió en forma de basamento piramidal, esta vez sí ocupando las piedras del anterior, incluido el escudo alegórico. Tenía una altura de aproximadamente metro y medio, hacia el oriente tenía una escalera y le continuaba un camelloncito que todavía sobrevive, aunque la famélica vegetación que le adornaba solo duró pocos años.

Fotografía tomada de revista de la época. 1980. Otra pirámide, solo sobrevive la escultura alegórica de su base.   Otra pirámide. Por haber estado presente, creo recordar a  Don Jorge Herbert, presidente municipalizando la bandera y a su lado El profr. Cabrera, Don Palemón y el Profr. Guerra. Las ventanas que se ven atrás son las del hotel "Jalisco".
Creo que apenas duró unos cuatro años en servicio, tras su inauguración el 24 de febrero de 1980. Con el aumento de automóviles y sobre todo un cambio de vialidad el destino de sus predecesores lo alcanzó; Aclaro que la av. Juárez que desde siempre había tenido 2 sentidos, se cambió en su tramo de la curva hasta Hidalgo a uno solo de oriente a poniente, y ello equivalía a que la calle paralela, es decir, la plazuela Guadalupe Victoria y su continuación en Fernando de Tapia, fueran el nuevo camino en sentido poniente a oriente.

Localizado a mitad de la calle, frente al número 10, se convirtió entonces en una glorieta que, con el aumento de circulación de autos, se convirtió en un estorbo, lo que determinó que fuera desmantelado. La cantera alegórica, como su antecesora, fue a dar a la presidencia municipal, esta vez en una de las paredes del patio central, el resto, creo que desapareció. El asta a su vez, fue sustituida por otra mayor, instalada a ras de suelo en la parte norte de la plaza independencia, que desde hacía años ya era la sede cívica de la ciudad. Se llamó por entonces asta monumental y fue inaugurada solemnemente como tal el 12 de octubre de 1985 por el presidente municipal Federico Gómez, previo discurso de la Lic. Lupina Calderón.


Fotografía tomada de revista de la época, 1985  El Presidente Municipal, izando la bandera en el asta monumental.


EL FIN DE LOS TIEMPOS

Pasado algún tiempo, durante la presidencia de Jacaranda López, ocurrió la penúltima remodelación de la plaza y resultó que para ello estorbaba la asta por lo que fue cortada, acabando así el último vestigio de sesenta años de monumentos a la bandera en la ciudad. El resto cercenado del tubo metálico, víctima del soplete estuvo ahí algunos años, hasta la presente década, cuando le llegó otra necesaria remodelación de la plaza de la Independencia que incluyó la instalación de unas fuentes danzarinas, con un increíble sistema que hace brotar desde el piso unos dinámicos chorros de agua, y al caer se rebombea la misma agua en un movimiento sin fin, que gasta poca agua. En el colmo de la modernidad incluyen un igualmente rasero sistema de iluminación desde el suelo hacia los chisguetes, creo que es hasta de LED multicolor.

El único problema del sistema es que solo sirven los focos, pero el agua no se rebombea y como la llave que la alimenta sigue abierta, termina derramándose, de tal manera que casi no se enciende, supongo que el ayuntamiento solo las ocupa cuando se tienen que lavar las calles de Abasolo, corregidora y ayuntamiento, en cada una de esas sesiones casi se completa el refrán: el agua no llego al río, pero casi, solo treinta metros le han faltado para lograrlo.

Ah, perdón estábamos hablando de los monumentos a la bandera, como ya no hay, la última ceremonia del 24 de febrero (2019) se realizó indoor, es decir bajo techo, en los patios de la nueva sede municipal, ya no hubo los contingentes escolares que acudían al culto a nuestro lábaro, solo los funcionarios municipales tuvieron el honor de ser patrióticos y ver el ondeo de la bandera. Yo propongo que, si se va a seguir haciendo ahí, le hagan al asta un basamento, que sea piramidal que esté en una glorieta y le hagan un lado un camelloncito, para ser congruentes con la historia.

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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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CADA QUIEN HABLA DE LA FERIA, SEGÚN COMO LE FUE (ECO MUY MUY LEJANO DE LA FERIA)

Como había prometido que haría una entrada de lo ocurrido en la pasada feria 2019, pero ya es tema muy pasado, para no dejar de que quede constancia, hago aquí una relación breve de lo que pude observar.

Decían desde meses previos las malas lenguas que no había dinero y que por ello los eventos culturales (no hablo del Palenque y del teatro de Feria, que comentaré más adelante) iban a ser malos, resulta que sí y resulta que no. Definitivamente se notó la falta presupuesto en la ausencia de compañias y artistas foráneos, que sí los hubo, pero no como en años pasados, sin embargo, la crisis sacó a relucir lo mejor del ambiente cultural y académico de la ciudad, ya que se dio oportunidad a las distintas escuelas, grupos y academias locales, resultando que hubo personal hasta para aventar para arriba y se aprovecharon al máximo todos los locales y espacios culturales con los que cuenta la ciudad, incluso se dispusieron nuevos. Se notó cantidad, pero sobre todo calidad, incluso en los eventos en que intervinieron niños, el talento local afloró. Lejos quedaron los tiempos de la pequeña ciudad en los que apenas se disponía del grupo  "Quetzal" y las señoritas del Matcehualli Mitotiani, hasta un servidor hace algunos años participó en eventos en dos años consecutivos (y ni artista era). 

Del acceso a la feria, no sé a que santo le rezaron ahora, supongo que no fue  San Juan Bautista o San Isidro, el caso es que no llovió y no hubo ningún  contratiempo como en años anteriores, aunque, sigue sin haber un acceso digno al centro de feria, se tiene que rodear el edificio del polideportivo y peligrosamente, por la orilla de la carretera entrar, en un acceso en el que también entran los autos de los comerciantes, expositores y recomendados. Insisto en que se puede hacer un acceso detrás del mencionado edificio y evitar bastantes contratiempos. Por ser los terrenos del estacionamiento en tiempos recientes milpas, aún quedan canales de riego que como todos los años, se cruzan con  ¡tablas!   

Respecto a los artistas del Teatro de feria y el Palenque, ya lo he dicho, es un negocio y los que se presentan son los que son populares y mientras eso  atraiga a las masas, así continuará por muchos años.

El único grupo de Rock que se presentó terminó cancelando su concierto por las malas condiciones del teatro, según la cancelación fue de último momento, pero yo supongo que no y desde mucho antes los sabían, pero como era sábado, no se dijo nada, y cuando supongo ya se había recuperado la inversión fue cuando anunciaron y dejaron paso libre, aunque ya estaba casi lleno, con boleto pagado. Como dijeron las autoridades municipales esos eventos son responsabilidad de la empresa que administra, pero supongo que hay un modo de evitar esas cancelaciones, no se vale  argüir que  no se devolvió dinero porque lo que cobra es el acceso a la feria y el artista es gratis, explicación fácil para gente fácil. Fui testigo de como desde mucho antes de anunciar la cancelación las patrullas se fueron, igual los boleteros y recepcionistas y en el colmo, ni siquiera había personal a la salida del estacionamiento, solicitando la contraseña de pago y moderando la salida, lo que generó un caos que pudo haber provocado una situación de riesgo.

Respecto al espacio comercial, creo que no hay mucho que decir, cuando más parecía el tianguis del mercado Juárez, aunque semi vacio, muchos locales no se ocuparon. Se notó sobretodo la ausencia de muchas industrias que tradicionalmente ofrecían sus productos,

Y ahora no hubo, como en otros años presentación de algún libro histórico, como que ya habían acostumbrado, ni modo.

De la cancelación del grupo, de cuyo nombre no quiero acordarme (no es cierto, ni los conozco) en la clausura, creo que fue castigo divino, para que las autoridades e invitados ahí presentes sintieran el oprobio que sufrimos días antes los que fuimos a ver a Panteón Rococó. La gente, ni como quejarse, era gratis, es lo malo de depender de grupos advenedizos, para la otra que contraten a profesionales, que sí cumplen  y ahí si valdría la pena de hacer campamento en la Plaza Independencia desde temprano y de nuevo, a poco la presidencia municipal no puede intervenir para evitar este tipo de desaguisados.

Y de la reina,,, no es cierto, ahora ni la conocí, pero me dicen que también cantaba, y extrañamente (¿Nos estaremos volviendo civilizados?) no hubo ningún comentario de su designación, de su origen, de que si se lo merecía, etc. Como otros años. Signos de nuevos tiempos.

Creo que había dicho que iba a ser breve, pero, alegre el indio y le dan maracas...

Lo de ecos de la feria que ocupo en las entradas de este tema, era el nombre de una publicación que hacía don José Velázquez  en los años sesenta  y setenta, cuando formaba parte del comité organizador de feria, le copie el título pero obviamente con otros propósitos.
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CASI LA PORRÚA

Había comentado con algunos lectores que iba a poner a la venta algunos libros de historia, sobre todo de Querétaro, incluidos algunos referentes a San Juan del Río,  otra vez me atacó el trabajo, pero espero hacerlo pronto. Aclaro que no tengo ninguna necesidad económica y el asunto es solo de difusión, se trata de unos cien libros que ya tengo repetidos, sea porque encontré alguno en mejores condiciones del que tenía, o porque me lo hallé en algunas de mis incursiones y me dio cosa verlo por ahí abandonado, cuando era de buen tema y nadie lo compraba, no lo fueran a tirar a la basura.

Los precios no serán caros, tampoco gratis, solo lo suficiente para recuperar lo que he gastado y ocuparlo en aumentar la biblioteca personal. No los puedo regalar, ni hacer trivias ni cataflixias. En cuanto disponga de algún tiempo para conseguir un espacio accesible les hago llegar la información oportunamente, para que vayan haciendo sus ahorritos, creo que no ha habido una venta así, a ver que sale. 
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Se reciben toda clase de comentarios, críticas, adiciones y rectificaciones, contesto a todo.