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lunes, 21 de septiembre de 2015

Vida, pasión, muerte y clonación de un espacio público. El jardín de las familias en San Juan del Río.

Recuento de la anterior entrada.


Continúo con la historia de las transformaciones que ha sufrido el espacio público, oficialmente llamado Jardín de la Familia en San Juan del Río.

Aunque el templo que lo preside fue el último construido en el centro de la ciudad, en razón de ubicarse junto al lugar de llegada de los viajeros en todos los tiempos y otros detalles que se irán mencionando, le dieron, a partir de la popularización de las cámaras  fotográficas, una característica que las demás iglesias, más antiguas, señoriales e importantes, no tuvieron: Es junto con su área circundante, el espacio más fotografiado de la ciudad. Por lo menos hasta fines del siglo pasado.

Con la observación de dichos testimonios gráficos es que, ante la ausencia de una historia escrita de nuestra ciudad, podemos hacer este recuento, salvo lo escrito por Rafael Ayala, se carece de otro tipo de datos, que puedan auxiliar.

Decíamos que a partir de la construcción del Templo del Sacromonte en la década de 1830,  al costado oriente del espacio abierto fuera del pequeño atrio quedó una gran explanada que por extensión recibió el mismo nombre. No hay datos de si se le realizó alguna obra. Todo indica que no, simplemente, se aprovechó el espacio y en razón del desnivel de la calle, era más alta en la parte cerca del templo que en su extremo final. A pesar de estar “de bajada” no era un espacio árido,  bajo la banqueta del portal del diezmo había una línea de árboles y otra igual en la acera sur. Por su irregular forma, se le dio categoría de “Plazuela”, adoptando su nombre oficial que traspasaría el siglo: Plazuela del Sacromonte. Su extensión a lo ancho era más o menos la misma que la actual, entre la av. Juárez y la acera “ancha” del lado sur, frente a la cárcel;  terminaba en la bocacalle de Allende. Como puede verse en el plano de 1864.

(Para más información sobre las “plazuelas” de la ciudad dar clic en el siguiente enlace)
Juana la Loca


Plano de  Guadalupe Perrusquía, de 1864, el templo, su pequeña barda atrial y la plaza llana.


Imagen del AGN. Una estampa como esta originó el culto al Señor del Sacromonte en nuestra ciudad. Es del año de 1782. Supongo que así era la originalmente venerada en el templo. Unos dicen que desapareció, otros que está en la sacristía.

El Señor del Sacromonte original, en su santuario del Estado de México.

INNUENDO

La plaza, como toda la pequeña Villa, languideció durante varias décadas, sin más novedad que la llegada de carruajes y diligencias, que provocaban el momentáneo barullo de comerciantes y lugareños, para regresar luego a su letargo, interrumpido también por las muchas procesiones religiosas que por la calle Real hacían su aparición  fugaz, diluyéndose hacia otros rumbos de la ciudad.
Solo unos pocos días al año el lugar cobraba vida con la aparición de los danzantes indios que en sus últimas fiestas paganas, hasta la década de 1850, hacían acto de presencia en el lugar, como queriendo hacer sentir a los cada vez más numerosos mestizos, que toda la tierra que pisaban, muchas leguas a los cuatro vientos, había sido suya. Estas danzas, por lo profanas, fueron luego prohibidas por la iglesia y las limitaron a las efectuadas en los templos del centro, con control estricto de manifestaciones no convencionales.

De igual manera, por ser sitio de tráfico constante de lugareños y foráneos, por el año de 1875, correspondió a la torre del templo el honor de contar con el primer reloj público de la ciudad, donado por el entonces Gobernador Benito Santos Zenea, quien murió antes de la inauguración, efectuada el 16 de abril de 1877 con grandes fiestas.

EL ESPLENDOR

El siguiente cambio visible y que determinaría para siempre la fisonomía abierta de la plaza, se dio a partir de otra obra pública que cumplió el sueño centenario de sus habitantes, contar con un acueducto que le abasteciera de agua potable.

Gracias a donativos y presupuesto público, se logró construir una presa, cuyo único propósito era, dado lo intermitente de la corriente del río San Juan, contener un volumen permanente que permitiera surtir a la ciudad durante todo el año del vital líquido. La presa se construyó al sur de la ciudad, en la cañada de San José, y por un ducto de mampostería, su trayecto concluía precisamente en la Plazuela del Sacromonte.
Ahí, dado que el agua llegaba por gravedad, se construyó con cantera morena, una caja de agua, para liberar presión y a su lado una fuente pública.

Es en este momento, cuando la plazuela, llana y a ras de suelo, se transforma, nivelándola con la entrada del templo en un pequeño espacio cuadrangular, rodeado por un pretil, de unos 50 cm de altura y adornada en tramos por blancas columnas de mampostería. Tenía entrada por sus cuatro costados.  Frente a la barda atrial del templo, una angosta calle lo separaba del jardín. Este nuevo espacio verde era en verdad pequeño. Su piso, aunque ya nivelado, seguía siendo de tierra y no cubría toda el área actual, llegaría apenas al extremo poniente de la actual fuente y a su lado, frente a la puerta de la cárcel, se encontraba la caja de agua.
De nueva cuenta, con solemnes fiestas, se inauguró el acueducto el 19 de marzo de 1886. Agregando a los tipos urbanos que ya existían, los incontables aguadores que desde la fuente, llevaban, a pedido, el vital líquido a diversos rumbos de la ciudad.

El concepto de acueducto como fuente de abastecimiento de agua potable, casi llegando al siglo XX, a pesar de ser orgullo para los habitantes, en realidad ya era anacrónico, máxime que el costo de conducción, vigilancia y reparación debía ser pagado por los particulares y era caro. Apenas unos años después, el sistema debió ser transformado con la llegada de tuberías metálicas, además de la famosa conseja popular de que esa agua era “gruesa” y provocaba enfermedades por lo que mucha gente se abastecía en pozos  y norias, lo que le quitó su carácter popular.
Para la segunda década del siglo XX, el sistema del acueducto se combinó con tuberías, la caja de agua fue movida de su lugar, al costado sur de la barda atrial, no sé porque motivo. Su antigua ubicación la marcaba otra pila hoy desaparecida, más pequeña que la actual.

El volumen de agua que llegaba del acueducto, por falta de mantenimiento adecuado, fue disminuyendo poco a poco, pero me dicen que al menos hasta la década de 1950 todavía daba servicio. La ciudad comenzó a surtirse de  agua bombeada del subsuelo, a través de pozos, el primero realmente funcional, estaba en la actual calle Aquiles Serdán, donde está el edificio del sindicato de la Presidencia.

La bella plazuela se fue deteriorando, el pretil se deformó, las columnas que lo engalanaron,  ahora incompletas -los jarrones que las presidian fueron robados- solo la afeaban, terminando por convertirse otra vez en un espacio llano, solo la presencia de algunas plantas le salvaba de ser un vulgar baldío.

Otra vez, casi en la década de 1950, el gobierno, aprovechando el mismo espacio plano, quitó los últimos restos del pretil que le rodeaba, acondicionó jardineras y trazó algunas callecitas transversales. Asimismo, se decidió demoler la caja de agua y con su cantera erigir, en el extremo poniente del nuevo jardín, un monumento a la bandera. La pequeña callecita frente al atrio se amplió para el paso de vehículos.

De la original plazuela del Sacromonte hoy solo sobrevive, con algunos arreglos, la  fuente, que es la antigua, solo que rodeada por otra de mayor tamaño, formando una jardinera interna y en el vestíbulo de la antigua cárcel, hoy Centro Histórico y Cultural, dos de las piedras de cantera de la caja de agua, con datos técnicos del acueducto. (Y no estoy seguro, pero parece que dos de las columnas blancas fueron a dar al “Salón de Actos”, un pequeño teatro que tenía la cercana escuela “Mártir de Chihuahua”, estaban a los lados de la escalera que subía al escenario)
Para la década de 1960, ya plenamente constituido como jardín moderno, la parte de la calle no ocupada por él se convirtió en el paradero semioficial de autobuses. Es la sección de la Av. Juárez frente a los edificios que le siguen a la antigua cárcel hasta la esquina con Allende. Este espacio hoy está ocupado por parte del moderno jardín, pero anteriormente estaba a nivel de la calle. Desde la construcción de la carretera panamericana, en la década de 1940, todos los alrededores... 

Continuará… (otra vez)

Presento a Ustedes las imágenes comentadas:
La más antigua, nos presenta el jardín que con motivo de la inauguración del acueducto se construyó en 1886. Puede observarse la pequeña barda que le rodeaba, las columnas blancas que le adornaban. Al centro, la fuente y a su derecha, la caja de agua en su ubicación original. Puede verse al lado de la columna grande, la entrada poniente al espacio. Fotografía tomada de los calendarios de la CANACO, crédito a quien corresponda.
Fotografía del archivo histórico Municipal, probablemente de un año cercano a la anterior, pueden observarse las columnas blancas ya sin jarrones y la entrada norte al jardín. 
 
Fotografía sin autor, parece ser de las de don Crisanto Álvarez, apenas unos años después, las columnas y la barda perimetral se deterioraban, se observa todavía la entrada sur. Elegí esta imagen, a pesar de ser de poca calidad porque en ella puede observarse, al centro la fuente original y a la izquierda ya no está la caja de agua, en su lugar se observa otra fuente más pequeña. El tubo me dicen, que venía de la caja de agua en su nueva ubicación, al sur de la barda del templo. Se observan varios aguadores.
Para 1928, el jardín comienza a desaparecer. Fotografía tomada de Internet, crédito a quien corresponda.
Pocos años después, a lo lejos, se observa que el jardín casi ha desaparecido. Esta fotografía parece ser de las de don Jesús Layseca. 
Llegan nuevos aires, el jardín se remoza, se pueden observar las callecitas internas. Ni resto del anterior.
 
Casi por los mismos años, en otra fotografía de Layseca, se puede observar la fuente que permanecía, el extraño objeto triangular con decoración de ajedrez, unos me dicen que fue el primer monumento a la bandera, otros, que era una antena de radio comunicación.
La siguiente fotografía, de José Velázquez, nos muestra el monumento a la bandera construido con la cantera de la caja de agua, corresponde al año de 1960 y se observa que el jardín ha sido rediseñado.

Fotografía tomada de Ayala, 1981, la caja de agua en su última ubicación. El agua llegaba por debajo y salía por el orificio superior. La siguiente fotografía, personal, muestra las únicas rocas que le sobrevivieron.







Difiero de Ayala en el punto de que él dice que la ubicación original de la caja de agua era a un costado de la Iglesia. Me apoyo en las fotografías antiguas: estaba frente a la entrada de la cárcel, a un costado de la fuente, aunque no duró mucho ahí.
Finalmente, presento este recuerdo familiar, mi bisabuelo, uno de los últimos aguadores de los muchos que se ganaron la vida acarreándola de la fuente o la caja, a las casas que se la encargaban. La tarjeta le fue otorgada en 1942, para, por su edad, no recibir instrucción militar. (Era la segunda guerra mundial y nuestro ejército alistaba a todos los posibles)

 No tengo constancia exacta de los años en que ocurrieron las transformaciones enumeradas, me baso en los daños colaterales.
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domingo, 13 de septiembre de 2015

El Jardín de las familias, las mil caras de un espacio público



ANTECEDENTES
Existe, en pleno centro de la ciudad de San Juan del Río, sobre su calle principal, un gran espacio abierto, que incluye un templo, casas y edificios coloniales, además de una plaza  llamada Jardín de la Familia. (aunque la mayoría le llama popularmente “el jardín del Santuario”) Por encontrarse en la zona de mayor movilidad en todos los tiempos, ha sufrido grandes transformaciones, algunas necesarias, otras completamente banales. Trataré de relatar algunas, entremezclando la historia oficial, con datos de investigaciones personales.

Los primeros documentos que mencionan lo que sería este espacio, datan de fines del siglo XVI, cuando ya se hallaban plenamente establecidos tanto el Camino Real como el pueblo de San Juan del Río.
En razón de que el camino atravesaba  en medio del pequeño asentamiento, al costado de él, se estableció la administración virreinal, en lo que se llamó Casas Consistoriales, que constaban de oficinas, cárcel y lo más importante en esa etapa, el juzgado Registros.
Aunque por esos años, algunos españoles comenzaron a vivir en el pueblo, este era esencialmente de indios, con autoridades propias pero sin jurisdicción sobre los actos de los viajeros que por aquí transitaban. Por ello fue necesario nombrar funcionarios que calificaran y registraran el paso de viajeros y establecieran aranceles para sus mercancías y ganado.

LAS CASAS CONSISTORIALES, AUGE Y OCASO
El Juzgado de Registros era de vital importancia en esa época, dado que por no estar completamente colonizados los territorios del norte del virreinato, todos los animales que necesitaban para su subsistencia, debían ser transportados desde el centro del país, que ya contaba con una incipiente ganadería, capaz de exportar sobre todo a los fundos mineros de Zacatecas y Guanajuato, los animales de carga, tiro y alimentación, de tal manera que en el pequeño poblado, establecido el Juzgado, todos los hatos le eran presentados obligatoriamente para su revisión y legalización. Así, durante muchos años, el Juez de Registros fue el funcionario más importante del pueblo.

El edificio administrativo se estableció en la orilla sur del camino Real, en un amplio espacio originalmente propiedad de los Indios, quienes lo cedieron para el fin señalado. Ocupaba, la mitad de la manzana hoy delimitada por las calles Reforma, Avenida Juárez, Guadalupe Victoria y Allende, solo la mitad que daba al lado del camino, la parte trasera era muy irregular por estar ahí la continuación de las Peñas del Calvario.

El camino Real, desde lo que hoy conocemos como la Curva, y hasta la calle 16 de septiembre,  era más amplio en su lado sur de lo que en la actualidad es la Av. Juárez por ser también terreno rocoso e irregular, poco propicio para viviendas y dado que se necesitaba un gran espacio para albergar los hatos de ganado, a veces miles de cabezas, que debían esperar turno para el registro, el terreno desocupado, se llenaba con ellos, lo que lo mantuvo baldío durante muchos años. Aunque el juzgado tenía corrales propios, muchas veces debieron ser insuficientes.

Con el paso de las décadas, habiéndose colonizado gran parte del territorio norte del virreinato, se establecieron ahí ganaderías locales que autoabastecieron las necesidades de dichos lugares, disminuyó paulatinamente el volumen de ganado que por San Juan del Río pasaba. El Juzgado de registro siguió funcionando, pero su importancia decayó y se limitaba a supervisar los envíos de ganado local, de y a los lugares circunvecinos.


Esquema personal, indica los elementos mencionados
Las Casas Consistoriales se conservaron para las nuevas autoridades que el aumento de españoles en el pueblo requerían, llamándose ahora Prefectura, y para la revisión de carruajes y viajeros, hasta entrado el siglo XVIII, cuando se traslada esta función a lo que conocemos como Casa de las diligencias, metros adelante sobre el mismo Camino Real.

El edificio continuó ocupado por algunas oficinas y la cárcel, función que mantuvo hasta finales del siglo XX. Con muchas remodelaciones, es esencialmente lo que hoy conocemos como Centro Histórico y Cultural, que alberga oficinas municipales de Cultura, Biblioteca y un Museo. El resto, donde debieron ubicarse los corrales y otras dependencias, se convirtió en un Mesón, llamado en sus última épocas, "de San Pablo", demolido en la década de 1970 para la construcción del moderno hotel y locales comerciales que se ven actualmente.

El ancho camino Real, en la parte mencionada como baldía, fue retomado, seguramente por el aumento de la población, en algún momento del siglo XVIII, por los indios del barrio del Calvario, inmediato al sur del camino, estableciendo una línea de casas que dio origen a la hoy la calle Mariano Jiménez, antes "de San Antonio".  Este asentamiento, de apenas tres pequeñas cuadras, se llamó de “Pueblo Nuevo”. Pertenecía territorialmente al barrio del Calvario. En algún momento, ambos nombres se fusionaron y el barrio completo era llamado con cualquiera de los dos nombres.

SACRISTAN QUE VENDE CERA Y NO TIENE CERERÍA, ¿DE DONDE LA SACARÍA?

En un terreno del Pueblo Nuevo, cercano a las oficinas y cárcel, vivían unos hermanos de apellido García Sánchez. En 1817, uno de ellos, arriero, había traído del Santuario del Sacromonte de Ameca (en el hoy estado de México) una estampa que se decía era muy milagrosa y la obsequió a su hermana Antonia Paulina. La estampa en cuestión le fue pedida por la familia Varela para el restablecimiento de la  salud de una de ellas, lo cual ocurrió y se hicieron constantes los pedidos de la estampa para tales efectos y por sus efectivos resultados se estableció una devoción local al Señor del Sacromonte de Ameca. Habiendo restablecido la salud incluso de algunos sacerdotes, se le construyó un nicho de madera fina, y se arregló el jacal de los García, donde posaba la estampa cuando no andaba en funciones sanadoras. Cerca de 1821 se construyó una capilla y poco después, en 1826 los García obtuvieron licencia para establecer un templo, que se construiría con las limosnas que se recolectaban en la capilla.

Los hermanos cambiaron sus trabajos para dedicarse completamente a la administración de las limosnas para la construcción, en el terreno inmediato a su vivienda y las antiguas oficinas y cárcel. Se dice que también cambió su economía, de simples zapateros, habitantes de un jacal, a llevar una vida “regalada y cómoda”. Como las limosnas continuaban y el templo no se terminaba, se les embargaron sus bienes y merced a un litigio, se les concedió conservar una casa en la calle de la Estación y  fue así que la construcción pudo terminarse.
El nuevo templo fue bendecido en noviembre de 1831, con grandes y solemnes festividades, organizadas y patrocinadas por las autoridades civiles y eclesiásticas. Incluyendo la asistencia del gobernador del estado, seguidas de 9 días de fiestas profanas que incluyeron fuegos artificiales, tapadas de gallos y corridas de toros, en una plaza acondicionada al frente del templo. (Para toda esta sección me basé en Ayala, 1981, pp. 148 a 151)  

DE PLAZUELA DEL SACROMONTE A “JARDÍN DEL SANTUARIO”

Esta fotografía parece ser la más antigua conocida de la entonces  llamada Plazuela del Sacromonte, pueden observarse las columnas o pilastras blancas que delimitaban el área a principios del siglo XX. Fotografía tomada de los calendarios de la CANACO, crédito a quien corresponda. Se fecha en tales años por ya contar con la fuente pública y la caja de agua, igualmente por la fecha debe ser de Crisanto Álvarez, pero no tengo seguridad plena.

De esta manera, el pueblo, apenas a una década de su vida independiente, construye su último templo “colonial” o el primero "mexicano". Se le llamó Templo del Señor del Sacromonte, aunque la gente común, por provenir la estampa del Santuario de Ameca,  le llamó  también a este, “El Santuario” y en consecuencia, el espacio abierto al frente se llamó Plazuela del Sacromonte. 

Sin datos acerca de si siempre se hacían en ese lugar, por lo menos desde su construcción y hasta la década de 1850, esa plazuela era ocupada por la población indígena para realizar algunas de sus festividades. Con el mestizaje poblacional, estas manifestaciones culturales se fueron perdiendo, como la etnia y su predominio demográfico.

Fotografía personal, Jardín de la familia, época actual, durante la última remodelación.
El templo constó desde el inicio con un pequeño atrio y la Plazuela, delimitada por pilares. La extensión de esta plaza, de apenas unos 30 metros al frente del templo, se pobló de árboles. Parecía, a finales del siglo XIX, que continuaría así por siempre. No lo fue, vendrían las transformaciones que lo llevarían a convertirse en la actualidad en el “Jardín de las Familias”.  (No es error, oficialmente se llama Jardín de la familia, al final se verá porqué ahora se pluraliza)

Fotografía personal, Puerta lateral, del templo del Sacromonte, difícil de tomar ya que la reja del atrio en ese lado siempre está cerrada, por lo que a pesar de estar a dos metros de la calle es desconocida para muchos.

CONTINUARÁ...
Para mayor información relacionada, dar clic en los siguientes vínculos de este mismo blog:

viernes, 9 de mayo de 2014

El tragadero en gráficas

Continuando con el tema del popular sitio, presento a Ustedes fotografías que enmarcan lo redactado, aclaro que son de contexto, por lo que solo daré algunos detalles. Más adelante publicaré la historia de los edificios aquí mencionados  (la cárcel, el Santuario del Sacromonte, las Casas Consistoriales, el camino Real, etc.) e información abundante.

Fotografía 1 personal, época actual: El Centro Histórico y Cultural,  antigua cárcel, ubicada en el mismo lugar desde el siglo XVI,  a su lado debieron estar las casas Consistoriales o de administración virreinal, de las que no se tienen mayores datos pero deben haber ocupado el resto de la cuadra hasta Allende. El edificio actual conserva partes antiguas pero es producto de varias remodelaciones al original, siempre con esa función.




Fotografía 2 Personal: Época actual, Originalmente la cárcel llegaba hasta la equina de Reforma. Ahí estaba un portal de unos 10 metros de largo, se le conocía como portal de la comandancia, pero no era antiguo. Sin saberse en qué condiciones, para inicios del siglo XX, era parte del mesón en que se convirtió gran parte de la cuadra, con entrada cerca de la esquina con Allende. Estuvieron aquí por años, las oficinas de la policía Judicial, de ahí el nombre. Fue derrumbado en la década de 1970, al intentar hacer una calle. Aún se notan en la pared, restos del portal, la calle no funcionó y siguió siendo una acera ancha.




Fotografía 3 personal  el pozo de Guadalupe, al final de la calle de Allende, antes de su remodelación, ya sin la viga ni la cruz pero con rejas y un pretil debajo. (y menos hondo)




Fotografía 4 personal, las últimas edificaciones de la ciudad hace unos 50 años, al final de Allende y Galeana, junto al pozo, casi llegando al Río. A la izquierda el Molino, (para esas fechas era una huerta, pero mucho antes funcionó en la casa un molino de harina) a la derecha el antiguo Rastro. (ambos edificios no son tan antiguos, el molino de finales del siglo XIX, el rastro, del XX)




Fotografía 5 personal. El Sabino Quemado, a su derecha desfogaban y desfogan al río todas las aguas procedentes del Calvario, que después de la Plazuela bajaban por Allende.




Fotografía 6  Antigua (tomada de los calendarios de la CANACO, crédito a quien corresponda)
debe ser de después de 1910, los edificios, exactamente después de la cárcel, ya como casas particulares o parte del mesón, antiguos edificios consistoriales, donde se registraban todos los viajeros, y el ganado que pasaba por ahí, en razón de ello la calle era muy ancha en esa sección, a la vera del camino Real, pero con espacio suficiente para los hatos de ganado (sobre todo ovejas) que debían pasar por tal lugar para legalizar su viaje. Al final de la cuadra, esquina con Allende se observa en dos pisos el Mesón, una cuadra más adelante, el portal de Reyes.



Fotografía 7 Antigua  (tomada de los calendarios de la CANACO, crédito a quien corresponda)
La foto debe ser de aproximadamente 1930 se observa el portal después llamado de la Comandancia y la extensión original de la llamada "plazuela del Sacromonte" que tras dos ampliaciones se convirtió en el actual Jardín de la Familia. La cárcel se distingue por el asta en su parte superior, en la amplia acera se instalarían un par de décadas después los puestos del original "Tragadero".



Fotografía 8 Antigua  (tomada de los calendarios de la CANACO, crédito a quien corresponda)
La foto debe ser de aproximadamente 1930  se observa el edificio del Mesón, en la esquina de Allende, y el amplio espacio frente a él, que sería después ocupado por los autobuses económicos y la acera por los puestos de comida.



Fotografía 9 Antigua, tomada de los calendarios de la CANACO, es de 1966 por la fecha esta debe ser de don José Velázquez)

La plazuela del Sacromonte conserva su tamaño original (creo que en esa fecha ya estaba ahí el monumento a la bandera) y la amplitud de la calle estaba ocupada por los autobuses económicos y probablemente también los otros. El mesón seguía pero ya muy deteriorado, en su esquina con Allende tenía al Bar Jalisco. Los puestos no tardarían en ubicarse,  en casi toda la extensión de la primer cuadra de allende, en la lateral del Mesón.




La siguiente serie de fotografías procede de la página de Don Gustavo Nieto Ramírez, tomadas casi todas en la única noche que se necesitó para desmantelar el Tragadero en el año de 1977, durante su gestión como Presidente municipal (1976-1979). También tomé de ahí algunos datos del desalojo.



Comentar que en ellas se ve ya una parte del moderno Hotel en funcionamiento y otra por lo menos en obra negra,  (conservaba entonces el patio y corrales del mesón y sobre todo, la barda trasera, espectacular por su altura, la más grande del antiguo pueblo, por eso creo que toda la cuadra fueron los edificios de gobierno colonial) En esa esquina estaba el bar "Jalisco", en la de enfrente, "la Cucaracha"



Se nota también que los puestos ocupaban toda la extensión de la calle, y que todas las instalaciones estaban techadas.



En dos de ellas se observa al Presidente supervisando las tareas, una debe ser con la líder de los locatarios, Doña Toña, quizá es aquí cuando dijo la frase que sirvió de epitafio al Tragadero "Ya me chingó, presidente".




La última, debe ser al día siguiente, el Presidente y uno de sus ayudantes, observan la calle despejada.(¡y con automóviles!)




Finalmente, fotografías personales, modernas.




La calle, en la actualidad, casi cuarenta años después de haberla despejado don Gustavo, no hay mucha ganancia, lo que ocupaban los puestos hoy está ocupado por automóviles, lo que ocupaban los autobuses hoy está casi permanentemente por ¡puestos! (¿algún karma local?)



Parte final de la cuadra, la actual entrada de autos del hotel era la entrada a los corrales del Mesón, hasta ahí llegaban los puestos de comida, adelante había dos más de frutas y semillas. Al fondo, bajo los techos de teja, se observa la plaza que sustituyó a la fachada de la huerta de la Viña, donde pasaba el canal de la acequia, de ahí el nombre antiguo: "calle del Canal".




Espero les haya gustado, les recuerdo que pueden hacer comentarios a favor o en contra, correcciones o lo que guste, es fácil, en el espacio inferior de cada entrada está la sección correspondiente. Saludos a los visitantes de Alemania, a ver si se comunican, para saber de ellos y poder complacerlos con algunos temas, aclarando una vez más que no tengo toda la historia del pueblo, pero sí suficiente información para detallar muchos temas, por cuestiones de trabajo no puedo publicar más seguido pero prometo ser constante.

viernes, 18 de abril de 2014

Las estaciones del Viacrucis en San Juan del Río


Las Estaciones. (actualización)

Iglesia del Calvario, con todo preparado para la crucifixión


Como es tradición en la religión católica, el viernes de cada semana santa, en San Juan del Río se lleva a cabo la representación de las tres caídas desde hace muchos años.

El recuerdo más impresionante relacionado con este evento que tengo de mi niñez fue, estando encaramado en la reja de una de las ventanas de la acera poniente de la calle 2 de abril, de pronto ver aparecer sobre las cabezas del mar de gente que se arremolinaba en el cruce con Mariano Jiménez, la escultura del Cristo penosamente avanzando, me pareció un momento mágico, acrecentado con el sonido de los tambores, el llanto verdadero de muchas señoras y el rezo silencioso y respetuoso de los que solo íbamos a ver.  De verdad creí entonces que el Cristo se movía por sí solo e incluso, los vaivenes del terreno le hacían tener, a pesar de ser una figura  estática, actitudes de pesaroso andar. Hace muchos años que no asisto, y nunca hice el viacrucis completo, pero comparto ahora este tema.

El viacrucis  o camino que siguió Jesús desde su prisión hasta la Cruz, se recuerda con  una procesión en la que se hacen 15 “momentos” o paradas representando algunos hechos significativos, a ellos se les llama “estaciones”. Hoy hablaré, para no meterme en asuntos religiosos, de algunas de las cruces de cantera morena que hay en el centro de la ciudad, llamadas precisamente “estaciones”  por indicar esos momentos. Se colocaron en los lugares estratégicos de las calles por donde  se hace la representación. Deben ser en total 15 estaciones, pero las últimas son al pie de la cruz y en el sepulcro. Presento todas las que tengo registradas en fotografía, sin dar detalles de lo que indican o significan litúrgicamente cada una, únicamente comentarios personales.

El recorrido del viacrucis es el siguiente:
Inicia en la Parroquia, hoy Santuario de Guadalupe, en la plaza principal, avanza por la calle Vicente Guerrero (anteriormente se llamaba de las Estaciones, precisamente por tener varias de las cruces que las indican), después quedó simplemente en calle de “la Estación”.

Se cruzaba la Avenida Juárez (llamada entonces, en ese tramo  “Calle del Diezmo” por estar cerca el Portal de la Colecturía).  Daba vuelta a la izquierda, en la primer cuadra de Mariano Jiménez. (Antigua de San Antonio)

Doblando a la derecha, entraba a la calle  2 de abril, llamada antiguamente de la “Santa Vera Cruz”, para llegar al cruce con Fernando de Tapia (la Cuesta) y de ahí subir hasta la capilla del Calvario, afuera de la cual se llevaba  (y se lleva) a cabo la crucifixión.

Es difícil decir desde cuando se inició este recorrido  y si las estaciones eran las mismas que en la actualidad. Ayala habla de haber visto documentos que mencionan su realización desde el siglo XVII. Por el nombre de la capilla, es de suponerse que se hizo ahí expresamente para esta celebración y la capilla se menciona ya desde el siglo XVI, hemos de suponer que es una tradición de algo más de 400 años. Además toda su iconografía y ornamentos arquitectónicos refieren al calvario, incluso la peana, que está en tres niveles. ( y el altar era una simulación de rocas)

El lugar se eligió por ser la colina más cercana del asentamiento,  poblada entonces por algunas casuchas de indios (todo el pueblo las tenía , pero en el centro ya había construcciones de piedra, aquí solo chozas) y cerca de donde se supone fue el pueblo prehispánico. El nombre antiguo de la capilla siempre fue “el Calvario”, de ahí se extendió el nombre al barrio circundante. El otro nombre, de la Santa Veracruz, se empezó a fundir al construirse el Panteón así llamado, en su parte trasera, a mediados del siglo XIX. Hoy popularmente se le conoce con los dos nombres. No sé cuál sea el oficial.

Coloqué el recorrido del viacrucis  en un plano antiguo, de cerca de 1880, elaborado por Ignacio Pérez, Profesor de instrucción Primaria. Los puntos señalan los lugares donde están las cruces de las estaciones, los signos de interrogación señalan un par de detalles) notarán que aún tiene los nombres antiguos de las calles. (Del mapa les hablaré en otra entrada) Aunque hay otro plano más antiguo, no tiene la claridad de este (que por cierto, es una litografía). La A indica la Iglesia de Guadalupe, la C el Santuario del Sacromonte, la G la capilla del  Calvario.


Plano de Ignacio Pérez. Circa 1880. Las cruces indican las estaciones.

Originalmente cada estación estaba señalada por una pequeña capilla o al menos un nicho, con una cruz e imagen relativa,  mismas que fueron desapareciendo al urbanizarse el pueblo o renovarse las construcciones que las contenían. Su destino estaba determinado por el catolicismo o poder económico de los propietarios, la mayoría terminaron en sencillas cruces en las paredes de la calle. Solo sobrevive una de las capillas en la calle 2 de Abril, casi esquina con la cuesta. En algún momento se unificó el diseño de la mayoría de las cruces en las paredes.

 
La imagen que hace el recorrido en andas es el Jesús Nazareno de las Tres Caídas, que actualmente está en un nicho en la entrada a la parroquia. (a la derecha) Esta escultura también tiene su historia, originalmente estuvo  en una capilla,  ya desparecida que se encontraba en medio y al frente de los dos templos, con vista a la plaza Principal. (Independencia) Su característica fue ser abierta, para que los comerciantes asentados en la plaza pudieran escuchar misa los domingos desde sus puestos. Se construyó entre 1785 y 1794.  Supongo que la escultura fue hecha expresamente para  la procesión ya que tiene goznes (una especie de bisagras) que la hacen flexible, útil característica para los diversos actos del viacrucis.


Plano de Ignacio Pérez. Circa 1880. Detalle de la Capilla del Nazareno de las tres caídas.
No sé cuándo desapareció la capilla, la imagen ampliada del plano nos muestra su ubicación original, debió ser a inicio del siglo XX, y es cuando se traslada el cristo a la Parroquia. La R indica la Plaza, la A las iglesias

Muestro las fotografías de las estaciones que tengo, (algunas son actuales, otras de hace algunos años, pero todas existen todavía, no se sí me faltaría alguna)  ignoro si son todas originales o reposiciones o si de verdad algunas desaparecieron como dicen por ahí.

Estación en la plaza Independencia, acera oriente; conserva su nicho y la cruz es tridimensional.



A mitad de la acera poniente de la calle Vicente Guerrero. 

 



Enfrente de esta, hay un edificio moderno, con una cruz, nueva en lo alto, ignoro sí la construcción antigua tuviera estación.




Guerrero y Av. Juárez
Esta esquina que era “ochoavada” tuvo una cruz  en su parte superior, solo queda su base, ignoro si fue estación.

 


En la Casa Cural del Santuario del Sacromonte.
Dado que este templo es el último construido en la ciudad, no se cómo se haría el ajuste, seguramente hubo antes una capilla o nicho  para la cruz de la estación. 





 Doblando la calle, en la acera sur de Mariano Jiménez,  la más descuidada de las 15 cruces,  de la antigua casa solo queda el muro que la sostiene.




Casi esquina de 2 de abril y Mariano Jiménez.

 

Unos metros adelante, en la acera de enfrente.

 
 
Otra vez cruzando la calle, en la acera oriente.


La única capilla, más bien una especie de  “humilladero” superviviente, en la calle 2 de abril. Aquí también la cruz es tridimensional. Contiene un cuadro representando la segunda caída. Popularmente se le conoce como "la Ermita"



En la calle 2 de abril, esquina con Fernando de Tapia.

 

En la calle dos de abril, acera oriente.



En la calle 2 de abril, en plena subida, acera poniente.

 


Un poco más arriba, una cruz, en este lugar, se nota en la parte baja de la fachada, todavía partes de cantera viva, antiguamente, esta barda era toda de piedra y se distinguía porque no había casa detrás de ella, por estar el vacío de la peña, hasta abajo, en la calle de Cóporo había construcciones.





En la misma acera casi al final, un conjunto de tres cruces, dos diferentes y una como las "unificadas".

 

En la misma  acera, al final de la subida.
 


En la fachada de la iglesia.
 
Finalmente, presento dos fotografías, la primera, tomada de Ayala, no dice fecha, pero es de antes de 1969, que fue cuando se empedró la calle. Antes, por la subida sobre la cantera viva, con pedruscos y arroyos tallados en la piedra por las bajadas de agua, el viacrucis era doble, para el Nazareno y para los asistentes. La segunda es la misma toma, en la época actual, igualita, pero con coches y el árbol de la izquierda, al interior muy crecido, el de la derecha ya no existe. Adentro ya no está el "poyito" donde me sentaba a "oir" misa de niño  y la  escultura de la víbora en cantera ya no da miedo, perdió la cabeza y su ubicación original. 
Fotografía Tomada de Ayala, 1981. op. cit
 Festejando 1200 visitas al blog, estrenamos imagen, (la otra ya estaba muy quemada, literalmente) logotipo y marca de agua.

Dado que en este artículo hay asuntos de religiosidad que no conozco, agradecería señalaran  errores que pueda  tener, presentando de antemano disculpas por alguna incorrección que pudiese haber cometido.
Asimismo, son bienvenidos comentarios, aclaraciones, simples vivencias o recuerdos que puedan compartir, todo es historia, y mucho de lo que vimos  de niños no está escrito en ningún lado, es único y bien recibido.