Mostrando las entradas con la etiqueta calle Zaragoza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta calle Zaragoza. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de julio de 2020

EDIFICIOS PÚBLICOS EN SAN JUAN DEL RIO II


EDIFICIOS PÚBLICOS EN SAN JUAN DEL RIO II


Complementando una entrada pasada, indico otros de los viejos edificios públicos que ha tenido nuestra ciudad que increíblemente y en otros usos, aún sobreviven. Dada la permanente escasez de datos, trato de hacer la mejor descripción con lo que hay disponible.

VER: los-viejos-edificios-publicos-de-san


ADMINISTRACIÓN DE HACIENDA

Se trata de la recaudaría de impuestos federales que funcionó a través de los tiempos en diversos locales. Ante el poco movimiento que daba la ciudad en el siglo pasado, atendía en una de las secciones del edificio del nuevo Curato, que data del siglo XIX, contiguo y comunicante de la Parroquia de San Juan Bautista y el Santuario Diocesano de Guadalupe, respectivamente. Su localización exacta es la esquina de la Plaza de los fundadores y la calle Morelos.

Imagen tomada de Google Street 2020. Fachada completa de la antigua recaudería.

El lugar, expropiado de manera no muy contundente al clero durante la época de la Reforma, fue devuelto en las mismas condiciones, de tal manera que se le dieron diversos usos, entre religiosos y oficiales. No fue construido para oficinas, más bien, como una especie de casona con anexos dependientes de la parroquia. Las oficinas hacendarias improvisadas en el ala poniente, que es la que da a la Plaza de los Fundadores, funcionaron a mediados del siglo pasado.

Actualmente, el lugar es conocido como “la Academia”, por un popular centro de capacitación perteneciente a la parroquia que creo que aún funciona, pero que tuvo su apogeo en los años setenta del siglo pasado. Ahí, atendido por damas voluntarias, se impartían diversos cursos sencillos, incluso contaba con un dispensario médico muy visitado, sobre todo los domingos por las personas de las comunidades que aprovechaban el viaje al mercado para atenderse de dolencias menores y porque hasta se obsequiaban algunos de los medicamentos. Creo que hasta hace pocos años aún se impartían las tradicionales clases de tejido, bordado, pintura, etc.

En su interior se encuentra un patio con arcos que parece arquitectura antigua, pero son materiales relativamente nuevos o modificados. La fachada, que da a Morelos tiene ventanas adornadas con rejas que sí son bastante viejas, si no mal recuerdo, parte de las donadas por Rafaela Díaz o del antiguo curato. Tiene diversas dependencias y pasillos que lo comunican hasta la Notaría Parroquial, en la zona entre las dos iglesias, con vista a la Plaza Independencia. Recientemente se remodeló y amplió la parte alta, y es ocupada como vivienda de los sacerdotes.
Hoy, el acceso es algo restringido, pero en mi niñez era completamente libre y podíamos hacer el recorrido entre los diversos salones. Sábados y domingos, cada pasillo, cuarto o salón, era ocupado por las catequistas y los niños que acudían a recibir sus pláticas y prédicas, a veces obligados para conseguir los boletitos o firmas para poder hacer la primera comunión y que también servían como moneda de cambio para los puestos de la kermes de fin de cursos, otras por gusto. Su planta es la original, pero ha tenido infinidad de modificaciones, a los gustos y usos del prelado en turno.

Ignoro si aún, pero por muchos años, también asistíamos ahí a las reuniones previas y posteriores a la peregrinación a pie al Tepeyac que instrumentaban los jefes de grupo y autoridades parroquiales, según la cantidad de asistentes era en alguno de los salones o en el mismo patio. 

Imagen del Archivo Histórico Municipal. Alegoría del año de 1893, encabezado de un documento de la Receptoría de Rentas de San Juan del Río.

A partir del último tercio del siglo XX, la oficina Federal de hacienda funcionó en otros locales rentados en el centro de la ciudad, fue notorio el aumento de contribuyentes, sobre todo obreros a finales de los años setentas, dado que se les exigía como requisito para el ingreso a cualquier trabajo, un documento llamado cédula cuarta que solo ahí se expedía, fue entonces cuando ya se tuvo que rentar toda la parte alta del entonces flamante centro comercial “Super Mohel” en avenida Juárez. Hoy funciona en un moderno edificio en el Paseo Central.


Fotografía personal 2018. Receptoría de rentas

RECEPTORIA DE RENTAS.

Este edificio fue y es el destinado a recibir las contribuciones estatales.

Se localiza en la Avenida Juárez poniente. Al parecer desde finales del siglo XIX hubo un lugar dedicado a ese fin. El que hoy se describe, fue adquirido en esos años por el gobierno del estado, ya que anteriormente era casa habitación particular. Se supone que siendo su dueño el sr. Rebollo que casualmente era el funcionario encargado, sugirió que por su avanzada edad le permitieran atender desde su casa.

Dado que originalmente la construcción solo consistía en lo que hoy es el primer patio, con el tiempo, muchas de las dependencias estatales estuvieron instaladas en los locales al interior de la cercana Presidencia Municipal.

En la década de 1980 fue objeto de una remodelación mayor y sobre todo una ampliación, (el terreno, es enorme, iniciando en su fachada en la Av. Juárez, colinda al fondo con el río San Juan. Solo a partir de entonces, se concentraron en él todas las oficinas y dependencias de gobierno del estado, que hasta entonces estaban en locales dispersos. Así, en la década vio llegar los juzgados, los separos y las oficinas de la entonces policía judicial y al fondo, un moderno anfiteatro que sustituyó al inadecuado local destinado para ello cerca de Jesusito.

En el segundo patio, que es totalmente moderno, se construyó un módulo de dos niveles para diversas secretarias a nivel estatal. 

En la parte superior de su fachada ostenta un pedestal para la bandera nacional, de cantera rosa, que representa el escudo del estado, en una iconografía muy reciente, por lo que no es antiguo, apenas de las fechas de la remodelación, pocas veces es completamente visible ya que tiene al frente las ramas de un árbol. Está frente a la bocacalle de Cuauhtémoc.

Fotografía personal 2018. Receptoría de rentas, detalle del pedestal

ESCUELA SUPERIOR PARA NIÑOS VICENTE V. ALCARAZ

En la nomenclatura antigua, la escuela superior era la primaria que impartía todos los grados.

Fotografía fechada en los años treinta del siglo pasado,  crédito a quien corresponda. La escuela superior, todavía ostentando su letrero en la fachada.

La escuela pública de San Juan del Río funcionó a través de los siglos en diversos locales y categorías. Al parecer llegó a este edificio a finales del siglo XIX, cuando todos los demás les fueron insuficientes y permaneció ahí hasta la década de 1940, aunque desde años anteriores ya había trasladado el grueso de su alumnado al no menos vetusto, pero sí más amplio edificio de la Enrique Pestalozzi. (hoy Mártir de Chihuahua) En el abandono permaneció algunos años, pero luego se retomaron algunos de sus antiguos salones como complemento de la otra escuela superior de la ciudad, la Felipe Sánchez Solís, también federal pero solo para niñas, que funcionaba junto a la entonces presidencia municipal.

Años después, ante su deterioro, fue derruido completamente y en el terreno resultante se construyó, en 1962 el moderno edificio de la escuela secundaria “Antonio Caso, que igualmente había peregrinado por diversos locales cercanos. Al finalizar la misma década, con el aumento de alumnado, hubieron de emprender otro traslado, esta vez definitivo a su actual edificio.

Desde entonces, funciona ahí la escuela  primaria Francisco Villa, en la céntrica calle de Zaragoza.

Imagen tomada de Google Street 2020. La calle en lactualidad.
Como muchos otros edificios públicos, la Vicente V. no era un local construido para escuela, supongo que fue una casona de corte particular que se adaptó por su amplitud. Sobre esta institución existe gran cantidad de datos respecto de maestros, alumnos, mobiliario y hasta planes de estudio ya que fue la escuela pública más importante en su época, aunque durante su etapa inicial siempre tuvo sobre sí la sombra de los muchos maestros independientes y escuelas particulares, casi siempre confesionales, la más conocida  la del Padre Borja que en las primeras décadas del siglo XX  funcionaba a unas calles de distancia  y cuyo último local estuvo en la calle de Matamoros, casona que fue derrumbada junto a algunas de sus vecinas en los años treinta para ser parte de la Cerillera.  La competencia era solamente de prestigio, en realidad ninguna de las escuelas particulares o maestros que ejercían en sus domicilios en la época, tuvieron un número significativo de alumnos, como si lo tenía la Vicente Alcaraz.

Algunas de las fotografías antiguas, dan constancia de su al parecer permanente estado de deterioro, visible en su fachada, aunque dicen que al interior estaba peor, lo que se refleja en las constantes solicitudes de los maestros para su arreglo, dotación de mobiliario, útiles  y material bibliográfico y didáctico, que como se acostumbraba en esos tiempos, parece que lo más que recibía eran manos de gato.

De los edificios narrados en las dos entradas dedicadas, este es el único que ya no existe, aunque a lo mejor no todo, de lo que se observa en su fachada, como en todo edificio público, tuvo un pedestal para bandera.

Dado lo estrecho de la calle, no hubo nunca la posibilidad de una toma de frente, por lo que las pocas fotografías que de ella se tiene, son en ángulo, lo que impide saber si lo que tenía en el paño fue una pintura o un grabado.


Fotografía fechada en los años treinta del siglo pasado, crédito a quien corresponda. Detalle del pedestal.

Y aunque no hay documento que lo confirme, tengo la sospecha de que el grabado del pedestal fue el que adornó en décadas posteriores, uno de los monumentos a la bandera en lo que hoy es el jardín de la familia y hoy está sobre la fachada de la antigua presidencia municipal.


Fotografía personal, fachada de la ahora antigua presidencia municipal, con el pedestal. ¿Será el mismo?
La base de aquel monumento se sabe, fue hecha con los bloques de cantera morena de la antigua caja de agua, pero el relieve es de cantera rosada, tal parece que fue un acomodo de la administración municipal, tomando elementos antiguos para integrarlos en uno solo. La posibilidad es que el pedestal fuera tomado del edificio ya en ruinas de la vieja escuela, o cuando se le derrumbó para la construcción de la secundaria, las fechas lo hacen posible. Se acepta información a favor o en contra.


Imagen del Archivo Histórico Municipal. Alegoría del año de 1872, encabezado de un documento de la Escuela Nacional de Niños de San Juan del Río, antecedente de la Superior.

En la entrada anterior de edificios públicos no pude decir la filiación del águila que preside la alegoría representada en piedra, hoy puedo decirles que es del porfiriato, es decir, de cuando la Vicente V. se instaló en su desaparecido edificio, quizá, si mi teoría es cierta, aún un nos queda una parte de él.



Alegoría porfiriana en un edificio sonorense, fotografía personal de libro.



Aunque hay otros dos edificios públicos donde pudo estar, el mencionado al inicio de esta entrada, la oficina federal de hacienda o bien en el portal del diezmo, que intermitentemente, pero durante más de un siglo, fue cuartel de los diversos cuerpos militares federales que la nación producía. El portal hoy tiene dos plantas, pero originalmente era de una planta, pudiera ser que, al  crear la parte alta, el pedestal estorbó y que mejor lugar para colocarlo, que en el jardín de enfrente. Todo es posible en  San Juan.


Imagen tomada de internet, crédito a quien corresponda. Alegoría que enmarcaba un sobre oficial, muy parecido  todo a los ejemplos mencionados,


EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
__________________________________________________________

Desde el primer día en que inició este proyecto, tuvo la particularidad de que, a pesar de lo muy local de su información, los lectores  mayoritariamente eran de otros países, especialmente de Estados Unidos, que siempre encabezó la lista, a tal grado llegó la situación que, en algún momento, la diferencia fue de casi 20, 000 visitas entre las locales y las foráneas. El pasado mes, las estadísticas indicaban que al menos, estaban las visitas mexicanas alcanzando a las del vecino país, lo que al cabo de unos días se logró.


De ninguna manera me molesta tener lectores foráneos, sabrá dios hasta donde andarán algunos sanjuanenses, pero siento que, por congruencia, la mayoría absoluta debía de ser local, pero creo que todavía faltan algunos miles para lograrlo. Me sigo manteniendo en esta plataforma, ya que, por su naturaleza, aquí no llegan visitantes por ligas directas, como en las redes comunes, es decir, quien llega aquí, es porque buscó el tema específico. Por su número de entradas y lo diversos del contenido es difícil que alguien llegado por el tema “San Juan” no le eche un vistazo a más de alguna, además de la que buscaba. Continuo también con la política de no abordar los temas que ya otros escribieron, a menos que haya nuevos datos o tenga una visión diferente, aquí solo se escribe original, a lo mejor de temas no tan académicos, pero todo es historia y de alguna manera hay que rellenar el vacío al respecto que nos han dejado décadas de estar repitiendo una y otra vez lo que ya está publicado, y cuando se recurre a otros autores, se especifica claramente que los escrito es de ellos.



Como periódicamente hago, muestro las entradas más visitadas, aunque los números mostrados tienen un desfase de más de dos meses, (así trabaja la plataforma) la entrada relativa a las Poquianchis ya está rozando las 7000 visitas y la última vez que pude hacer el recuento, hay visitantes de 105 países,

No sé si será coincidencia, en tiempos de pandemia la entrada más  vista en este lapso ha sido la del doctor Humberto Avilés, supongo que si hubiera ocurrido en sus tiempos ya tendría uno de sus preparados contra ella. Si no sabe del peculiar personaje, puede acceder a la entrada dedicada a él dando clic en el siguiente enlace: 


https://iztacchichimeca.blogspot.com/2017/09/humberto-aviles-en-san-juan-del-rio.html


__________________________________________________________

sábado, 30 de abril de 2016

La ESFAC de San Juan del Río: ¡Presente!


La ESFAC de San Juan del Río:  ¡Presente!
La obra


La extraña palabra ESFAC, representa para los antiguos sanjuanenses, la evocación a una verdadera piedra angular de nuestra ciudad, del viejo pueblo, de la moderna ciudad, de todos nuestros recuerdos, de muchos de nuestros saberes.

Las siglas nos remiten a la Escuela Secundaria Federal Antonio Caso. Institución que a partir de la segunda mitad del siglo XX proporcionó a la entonces juventud local otro nivel de estudios, al que por entonces pocos accedían dado que implicaba trasladarse por lo menos a la capital del estado ya que en nuestra ciudad solo se podía acudir a instituciones de educación Primaria.

Como había mencionado en el artículo referente a la explosión demográfica, esta escuela en sí misma, nos ejemplifica de manera real el acelerado crecimiento de la ciudad. Seguramente los pioneros creyeron que la pequeña escuela que resultó del empeño para que sus hijos tuvieran educación de otro nivel, permanecería así por mucho tiempo, sin cambios, apacible e inalterable como eran todas las cosas en la para entonces también pequeña ciudad. Lejos estaban de imaginar que el aumento poblacional implicaría para la institución un igual crecimiento acelerado que no se detendría hasta bien entrada la década de 1990, cuando físicamente ya fue imposible el crecimiento de su infraestructura y su matrícula.

Para entonces ya lejos quedaba el recuerdo del puñado de alumnos que inició clases en el salón de cabildo de la Presidencia Municipal con su posterior traslado a la entonces casa Chavarría, junto al Portal de la Empacadora, también iba quedando en el olvido cuando la institución se convirtió en Federal y estrenó flamante edificio, construido exprofeso, con instalaciones por entonces de lo más moderno para el nivel de Educación secundaria en la calle Zaragoza.

El crecimiento que experimentaba la ciudad, y la consecuente demanda de los espacios para estudiantes hizo que en solo una década, esas instalaciones fueran completamente insuficientes y se requirió dar el cambio final, a un amplio terreno en lo que en la década de 1960 eran las afueras de la ciudad. Según lo que me dicen ni siquiera calle había, hasta poco tiempo antes habían sido unas milpas, arrasadas para  establecer unos campos tierreros de futbol.

Recreación personal. El área de la Esfac en la década de los 70s . La línea azul con verde indica el paso de la acequia, hoy bajo la banqueta de la fachada.
Quiso la casualidad, que el terreno donde se construyó era el final de la meseta del pueblo y estaba delimitado al frente por el paso de la Acequia del Pueblo. Así, esta característica determinó la actual fisonomía de su fachada que al estar en la meseta, queda al nivel de la calle, pero todas las instalaciones están metros debajo de él, fuera de la meseta.


El municipio, siempre previsor, ocultó la acequia debajo de la banqueta del frente y le dio nombre a la calle resultante: Heroico Colegio Militar. En esta, su actual ubicación, pasó de apenas tres grupos por grado a dos decenas de ellos, a tener que establecer un turno vespertino, a utilizar hasta el último espacio del terreno disponible para instalaciones educativas que fue requiriendo con los años, incluso, inicialmente el terreno solo  abarcaba la mitad de la cuadra, y a mediados de la década de 1970, se anexó lo que hoy son las canchas deportivas, que hasta entonces eran un parque infantil.


En esta entrada, contrario a la tendencia de este blog, solo diré estos datos de su historia, básicamente de los edificios que ocupó. Por haber sido durante muchos años la única escuela de nivel secundaria de la localidad y siempre una de las más  prestigiadas entre las muchas que hoy la acompañan en su labor educativa, cubriendo un nivel, en el municipio.

Para los sanjuanenses de cierta edad la mención de esas siglas es mencionar la Secundaria por antonomasia, la de siempre, la de nuestros recuerdos, a la que todos llegábamos caminando porque ni había ni se necesitaba transporte público, siglas que nos recuerdan la inocente barda de apenas un metro y medio de altura que la rodeaba y que nos permitía, sin permiso poder degustar en el recreo las exquisitas tortas de don David en el mercado Reforma, causa de que hoy las bardas tengan casi 4 m de altura. La siglas evocan los baldíos que hasta hace poco, excepto la fachada, la circundaban, escenario final inevitable de la mítica frase “nos vemos en la salida”. Los actuales patios, hoy completamente cubiertos por cemento o adoquín ya no levantan el polvo, que surgía en las batallas campales de grupo contra grupo, del tepetate que era por entonces el suelo, con los consecuentes “reportes”.


Anuario 1978 de la ESFAC. Fotografía aérea Nótese que la fachada está en la meseta y las instalaciones fuera de ella, metros abajo. Se ve la entrada original. La acequia fue cubierta, solo sobrevivió de ella el gran fresno, de los muchos que tuvo a sus orillas. Persiste en la actualidad, podado varias veces. 
Inútil es en este espacio hacer un recuento de los alumnos que tuvo. Aquí estuvieron todos los posible durante décadas, destacados para bien o para mal en todos los aspectos, incluso redactores de blogs fueron alumnos de la institución.

Igualmente es difícil abarcar a los grandes maestros que hicieron historia en la institución y nuestras vidas, sin embargo, se abre una posibilidad:
En el pasado mes, creo que sin mayor publicidad, se presentó un libro que es una semblanza de los 65 años que la institución acaba de cumplir. Lamentablemente por lo ya dicho no asistí al evento, pero habiendo ya pasado por manos, vista y mente, me permito hacer una semblanza del mismo, con objeto de despertar su interés para que lo adquieran.

Como para que la cuña apriete… la autora es la Mtra. Angeluchy Sánchez  (aunque en los créditos se ostenta como Directora Editorial?) Ex alumna y actual maestra de la propia escuela. Impreso en papel satinado de gran calidad, permite en muchos casos que los gráficos tengan una resolución excelente.

Entrada actual de la Escuela. Fotografía personal.
Se titula “65 años Una Realidad que hace historia” Consta de 145 páginas. En 6 capítulos que en realidad son 5, nos remonta desde el origen, descripción, homenajes, recuerdos y anécdotas de la institución hasta llevarnos  a su propio futuro.


El marco histórico cuenta con unas breves páginas que de manera concisa nos ubican en el tiempo espacio y circunstancias que dieron origen a la institución, así como los mismos factores que en tiempos posteriores permitieron su desarrollo. Una estricta investigación que nos da los datos duros necesarios de una historia de la que casi cuatro generaciones de sanjuanenses conocemos solo un segmento, incluyendo una semblanza de algunos personajes que fueron importantes en la fundación y en su posterior desarrollo.


Después de ello, más que texto, es una recopilación de imágenes que constituyen la mayor parte y la esencia del libro, ya que abarcan todos los tiempos de la escuela, incluyendo fotografías tanto de eventos como de docentes, actos y cuadros generacionales.
Esta riqueza visual, a la vez es el punto débil de la publicación ya que no se incluyen todas las generaciones, aún en años en que eran pocos grupos y resulta decepcionante ir viendo los que te antecedieron y resultar que tú no estás. (como ocurrió en mi caso) Creo que en un volumen era imposible abarcar todas las generaciones hasta la época actual, pero si se hubiera hecho en dos, con cierto año como límite para el primero y los demás en el segundo, se hubiera podido incluir a todos. Igualmente con algunas de las Plantillas de Profesores. No están todas. Creo que sería mi único reproche y el de muchos. Obviando el punto anterior, debemos agradecer que aún con esas incompletas fotografías la autora nos permitió viajar a los recónditos espacios de la memoria y volver a nuestra niñez, a recordar entre generación y generación nuestra adolescencia. Les va a ocurrir que cada serie de imágenes, por los recuerdos que atrae, tarden más en dar vuelta a la siguiente. Especialmente si encuentra los tres años en los que fueron estudiantes de la escuela. (... Bueno, algunos más de tres)
Ahí encontrarán al amigo olvidado, a la primera novia, (o intento de  ) al gandalla, al que no hablaba, al que se fue y nunca lo volvimos a ver, al que destacó, al amigo que hasta hoy es, al que entonces era. En fin, a todos los que nos acompañaron en el breve espacio de vida, solo tres años, pero que tanto significan ahora.

Igualmente, les ocurrirá con los maestros, viendo la misma fotografía, según la generación y el hecho de que muchos permanecieron toda su vida laboral en ella, algunos diremos “Qué joven estaba” o “que viejo era. Recordaremos con sus imágenes como empezaban sus clases, sus manías, sus frases célebres, sus apodos, etc. (todos tuvieron)

Por la gran cantidad de nombres de alumnos, autoridades y docentes que se manejan, hay varios errores, que cada uno podrá ir descubriendo, pero creo que no afectan el propósito general de la obra.
Así es que si quieren una máquina del tiempo funcional, no duden en adquirir el libro, de los pocos escritos por sanjuanenses y con un tema original, no la común repetición de otros. Supongo que como casi todos los que escribimos al respecto, la autora (no tengo el gusto de conocerla personalmente, sé de ella por sus actividades artísticas) más que el puro interés monetario, está el difundir recuerdos, tal vez simples, pero significativos para muchos, en este caso de verdad muchos, adquieran el libro y le permitan emprender otro proyecto.

___________________________________________________________

EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

El libro está a la venta en la librería Confabulario de la Av. Río Moctezuma, por la calidad de edición vale la pena el precio.  

sábado, 18 de abril de 2015

La india, no tan india, de San Juan del Río


El río Galindo, detrás de la hacienda, antes de entrar a la presa Constitución. A la derecha, el cerro de la Estancia.



Imagen tomada de Internet, Portada del DVD, aún a la venta.
Era un director que había visto la época de oro, de plata, de latón y llegó hasta a la de cartón, es decir a la decadencia, del cine nacional, siempre trabajando en lo suyo, intentando cada vez revivir sus viejas glorias, las de él y las de la industria. Nunca fue carismático ni figura pública. Mientras el indio Fernández, aún sin filmar acrecentaba su leyenda, él, que año tras año presentaba nuevas producciones, se hundía en sus viejas glorias. No logró dar nunca la campanada que anunciara su resurrección, la de él, no del cine nacional.

La industria entera envejecía: directores, fotógrafos, camarógrafos, incluso los guionistas, así, que casi en su último intento, Rogelio A. González, que así se llamaba el mencionado, sin figuras de dónde echar mano por su valor histriónico, recurrió a nuevas estrellas que comenzaban a apoderarse de la pantalla grande; las actrices nudistas, para no errar en esto también, consiguió a la mejor del género, Isela vega, buscando dar salud, a un argumento que adolecía de la misma enfermedad de todo el medio; baja calidad.

Así, en el año 1976, bajo la dirección del otrora también glorioso guionista Antonio Rogelio González Villareal, (su verdadero nombre) filma en San Juan del Río y lugares cercanos, mayoritariamente en locaciones de la semi - abandonada hacienda de Galindo la película “La India”. Clasificada como drama, en realidad es una especie de tragedia campirana, que tratando de ser costumbrista, lo único que logra es que el espectador se acostumbre a que en cada escena habrá un desnudo de Isela vega, incluso, en las locaciones externas, son lo único sobresaliente:

Isela Vega, en el arroyo de Quiotillos, en todo su esplendor (ella, no el arroyo)




Se intentaba para entonces, tornar la alicaída producción cinematográfica a cintas con bajo presupuesto pero con “mensaje”. No fue posible en este caso,. El único mensaje claro que se obtuvo es que había desnudos totales de Isela Vega. Tratando de atrapar por medio de la trama al espectador, lo más que podemos decir es que nadie la entiende, no así los desnudos de Isela Vega, explícitos por naturaleza.
Técnicamente, se quería, ya sin Figueroa ni Alex Phillips, no se diga de Rosalío Solano, de ambientar, por medio de la claroscura fotografía, lo sombrío de la tragedia relatada. Lo único que obtuvieron fueron unos refulgentes desnudos de Isela Vega.


Isela Vega, en una de sus pocas escenas vestida, afuera de la choza.
El trasfondo de la película trata varios temas que rayan en lo entonces prohibido, como el intento de incesto, producto de un complejo de Edipo a la mexicana, aderezado con voyerismo, lenocinio, amasiato y todo lo que se acercara a pecado. Para ello se intenta un erotismo no culminado, representado únicamente por las escenas nudistas de Isela vega, crudas a cual más, lo que generó algunos escándalos a nivel nacional.
La película se estrenó el 21 de octubre de 1976, en pleno reinado de la todopoderosa CONACINE (Corporación Nacional Cinematográfica, la productora del gobierno) que repartía del presupuesto nacional a diestra y siniestra para obras muy raquíticas, en la esperanza de que alguna al menos, resultara “de arte”.



Otra portada de la película, tomada de internet
.

El reparto de la cinta fue limitado, lo que no quiere decir de baja calidad, sin embargo, las estrellas se limitaron a interpretar estereotipos, sin matices, lo que cualquier actor de reparto hubiese hecho; desangelados y tal vez desconcertados por el pobre argumento, no así Isela Vega, que magistralmente, casi sin palabras, logró la perfección en el que le tocó, es decir, en sus desnudos.

Dirección: Rogelio A. González.
Reparto: Isela Vega, Jorge Martínez de Hoyos, Jaime Moreno, Mario Almada, Lilia Prado, Anaís de Melo, Sonia Cavazos, Gastón  Melo.
Música de Jesús Zaragoza. 
¿Guión?  Pascual García Peña, Rafael García T.

SINOPSIS:
La india, Isela Vega, que de india no tiene nada, más que un hijo pequeño, por vivir en choza de interés social, tiene que sacarlo en las noches para darle vuelo a la hilacha con su amante, don Pelayo Martínez del Rosal, (Mario Almada) alias el Zarco, padre del niño y como decían los antiguos, dueño de vidas y  haciendas, lo que el infante aprovecha para asomarse entre las rendijas de la vivienda a observar los requiebros de la pareja. Tal situación no le provoca una perrilla, pero sí una morbosa fijación por su madre, a quien se dedica a espiar en cuanta oportunidad se le presenta, incluso cuando va a lavar al río.

El niño termina bajo la tutela de un maestro de pueblo, (interpretado por Jorge Martínez de Hoyos) quien con métodos poco ortodoxos trata de quitarle la equivocada filia, sin lograrlo, así que el niño crece, (interpretado en esta etapa por Jaime Moreno) apodado el Potro, ya que no tiene nombre de pila) y en su edípico complejo, convierte a don Pelayo en supuesto rival de amores, único obstáculo entre su madre y él, por lo cual trata de vencerlo en los ambientes según campiranos, en los que se desenvuelven ambos: el palenque, la cantina y las mujeres, logrando, con ayuda de una prostituta vieja, más vieja que prostituta, llamada la Cacariza (Lilia Prado ) quitarle  casi de las manos a una casta y virginal joven (luego se verá que no lo era tanto) que sus sí descastados padres tenían destinada, previa venta, para el Zarco.

La joven Violeta (Anaís de Melo) va a parar a un convento.  El Potro envalentonado tras su hazaña,  siente estar ya a la altura del amante de su madre y esta vez sí con las más bajas intenciones va a buscarla, pero la encuentra muerta, (obviamente desnuda) ya que el Zarco, ofendido, desató su furia con la India. Muerto el cuerpo del delito (nunca mejor dicho), el joven, en la absurda escena final, es asesinado por su rival, con la misma arma que acabó con su madre, un verduguillo. Todo esto tras 105 minutos de desconcierto, que es la duración de la película.

El Potro con la Cacariza, Doña Lilia Prado


Doña Lilia, enseñando Pierna, para no desmerecer.

Siendo este un blog de historia, de San Juan del Río para ser más precisos, el detalle valioso son diversas escenas en la hacienda de Galindo, por entonces ya casi sin actividad agropecuaria, en las que puede verse la edificación que solo unos años después sería modificada al convertirse en moderno hotel, todavía en funciones, inicialmente llamado la “Mansión Galindo”.
Sé que va a ser difícil, por los desnudos de Isela Vega, fijarse en lo arquitectónico, pero por lo anteriormente dicho, es un material valioso, ya que se ve el contexto original de una hacienda, de las más importantes de la región; corrales, fachadas, instalaciones, incluso mobiliario. En el rodaje se nota que adolecían ya de mantenimiento las enormes instalaciones. Personalmente la conocí por entonces, cuando era, sin temor a equivocarme, la edificación más grande del municipio. Hacía poco había dejado también de ser ganadería de toros de lidia y por no ser productiva económicamente era difícil su mantenimiento.

Se puede ver también el río Galindo, en su paso detrás del casco, sus centenarios sabinos y un dique de piedra y tierra de unos 10 m de altura que protegía la hacienda de las crecidas de agua. (Sobre ese bordo era el único lugar donde se podía apreciar completa la magnitud de un edificio construido a lo largo de cuatrocientos años, que dice el imaginario popular, no así la historia documental, regaló Hernán Cortés a la Malinche)

Hay otra locaciones cercanas: El arroyo de Quiotillos, (donde simplemente lavando y sin desnudo total, Isela vega logra la mejor escena de la película) la barranca de Zuñiga y lugares circunvecinos. El bordo mencionado se ve en una escena que incluye ... otro desnudo, adivinen de quién… se equivocaron,  no es de Isela Vega, es de Anaís de Melo, en un paraje antes de que el río llegue a la Presa Constitución de 1917, de la cercana comunidad de la Estancia.

Las escenas de peleas de Gallos  me dicen que fueron hechas en un palenque provisional que se instaló en lo que hoy es el mercado 5 de Mayo de nuestra ciudad, aunque no lo he podido confirmar ya que también se menciona que fueron en el Palenque del Centro Expositor de Querétaro, el que estaba en las faldas del cerro del Cimatario, mi duda es porque los dos estaban hechos de tubos y laminas galvanizadas como paredes e incluían un rodete de cemento.


La hacienda.


Galindo


Escena en el río Galindo, al fondo se ve el dique de protección de la Hacienda.



La hacienda, entrada principal

Puerta principal de la hacienda. Los leones se conservaron mucho tiempo, no se si en la actualidad persistan.


Otro ángulo a la puerta principal.



Isela vega, con el fondo de la Barranca de Zuñiga.

Ya sé que van a decir que en todo andaba, pero de niño, conocí a Isela vega en el lobby del Hotel “Jalisco” solo les puedo compartir que con ropa no era tan impresionante. Portaba un vestido floreado y solo nos dejaron verla unos segundos, luego nos corrieron. No recuerdo si fue durante la filmación de la película, porque me cuentan que hizo una actuación nocturna en el Cinelandia, (esa sí no la vi)  y no puedo determinar si los dos eventos fueron en la misma fecha o en diferentes y en cuál estuvo en el Jalisco.

Espero les hayan gustado. (El escrito, no los desnudos) La película se puede ver en YouTube y todavía está a la venta, hace poco estaba en Mixup. Prometo en un futuro hacer un recuento puramente histórico de la Hacienda, para demostrar la imposibilidad de lo que dice su leyenda.
Todos los fotogramas fueron tomados de la película original, en formato DVD.
__________________________________________________________________

El chichimeca al servicio de la comunidad:

Acudimos en apoyo a la página vecina San Juan del Río en el Tiempo, para aclarar sobre una placa que se encuentra en la Escuela Primaria “General Francisco Villa” y que atestigua que en ese edificio funcionó de 1963 a 1981 la Escuela Secundaria Particular y Nocturna “Antonio Caso”  que ha generado alguna confusión entre sus lectores


Aclaro que la placa no hace alusión a la Escuela Secundaria General Antonio Caso, la  llamada ESFAC, que sí funcionó en ese mismo edificio en la década de los sesentas y al final de la misma se trasladó a su actual ubicación en la calle Heroico Colegio Militar. Esa escuela siempre fue matutina y para alumnos en edad escolar.
La placa refiere que en ese mismo edificio funcionó, desde 1963  hasta 1981, otra escuela secundaria, particular, en la que estudiaban jóvenes que ya pasaban de la edad escolar para ese nivel y adultos. Se llamaba también Antonio Caso y siempre fue nocturna. Para diferenciarla de la otra, se le llamaba la ESNAC. (Escuela Secundaria Nocturna Antonio Caso)

A esta segunda escuela se  refiere la placa. La confusión se da porque inicialmente las dos funcionaron en el mismo edificio pero en diferente turno. Cuando la matutina cambió de edificio, se instaló ahí la Primaria Francisco Villa por las mañanas, por las tardes y noches siguió funcionando la ESNAC, hasta 1981. La ESNAC no cambio de edificio, solo la ESFAC.
A pesar de que era particular, los precios no eran excesivos, más que nada daban una aportación para el pago de maestros y era la alternativa popular para los jóvenes que sobrepasaban la edad y los adultos que deseaban estudiar y que por trabajar solo disponían de ese horario. Creo que dejó de funcionar porque a partir del año mencionado se instaló una escuela artículo 123, (para trabajadores) oficial, dependiente de la SEP, que hoy está en el edificio de la Secundaria “Reyes Heroles” de la colonia Ramos Millán, en el turno nocturno.

Por ser dos escuelas  es que algunos lectores comentan que no entienden porqué estudiaron en la década de los setentas en la ESFAC en  H. Colegio Militar, si la placa dice que se cambió allá hasta 1981. Son dos escuelas diferentes.

Espero sirva esta aclaración y no moleste a los redactores, para un primo, varios años mayor que yo, Juan Hernández Hernández, orgulloso egresado de la ESNAC de la calle Zaragoza, casi al mismo tiempo que yo, en edad escolar, de la ESFAC de Heroico Colegio Militar.