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miércoles, 8 de julio de 2015

El barrio de la cruz en imágenes.

Como complemento a la entrada anterior presento a Ustedes las imágenes relativas, con algunas acotaciones necesarias.
Inicio con esta fotografía personal, del plano de 1590,  la zona resaltada sería la extensión original del barrio.  Los montículos junto al río en el mapa se nombran "cues" es decir templos o basamentos. En la esquina superior izquierda, está el cerro actualmente llamado "de la Venta", que era el que originalmente tenía el nombre IZTACCHICHIMECA, es decir, el Chichimeca Blanco. Para la fecha de elaboración del mapa ya el idioma dominante era el otomí, así que se le llamaba Teximacu o Teximeco, es decir el mismo significado pero en otomí (por un error del escribano solo anotó "cerro del Texco, la falta de algunas letras hizo que nadie supiera que significaba esa palabra, escribiéndola completa, nos da el significado real: El chichimeca blanco, en otomí)
Por cercanía, el asentamiento original, incluido el montículo recibió el mismo nombre, años después de la elaboración del mapa, en  la falda del cerro se estableció una "venta" para el servicio de los viajeros  del Camino Real, por lo que desde entonces se le llamó "el cerro de la Venta, quedando  el nombre indígena "TEXIMACU" solo para  lo que hoy conocemos como el barrio de la Cruz. La fotografía muestra ambos, al centro, el de la Venta, a la izquierda,  el promontorio del barrio de la Cruz.
La siguiente imagen satelital de GOOGLE 2015, nos muestra todos los elementos originales: el cerro, delimitado al norte por la autopista, (que al construirse cercenó unos 15 metros de él) al oriente por el río,  al poniente, hoy completamente urbanizada, la parte baja donde se ubicaban las plazas ceremoniales. La cima, nivelada artificialmente,  conserva los elementos de la última etapa constructiva, el camino de acceso, plazas, una pirámide principal,  y algunos elementos. sobre la pirámide hay una ermita colonial y una iglesia moderna. Hay otros elementos muy derruidos, parece ser que eran otros basamentos y ruinas coloniales.
Debajo de lo que hoy se ve, están otras etapas de construcción, la más antigua como centro ceremonial sería por pobladores de la cultura Chupícuaro. La siguiente fotografía, de la página web del Museo Regional de Querétaro, muestra figurillas de barro características de ella, en técnica de pastillaje con algunos elementos en color, la segunda, de la misma página, se trata de un elemento  de una época muy posterior, parte de de un collar, proveniente de Oaxaca, lo que demuestra la penetración de las antiguas rutas de comercio. Ambos se exhiben en el citado museo.

La siguiente fotografía personal, nos muestra la prominencia del sitio, destacando por su altura en lo plano del valle, lo que lo hizo estratégico, no tanto en lo bélico, sino en lo ritual. Se observa como sobresale el basamento piramidal.
Cara sur del basamento piramidal, de unos 8 metros de altura, en cuya cúspide se colocó la ermita cristiana. Lo que se ve es producto de una inconclusa reconstrucción, que nos muestra parcialmente como era originalmente la segunda etapa constructiva, parece ser que la escalera de acceso estaba a la izquierda, parte que no se reconstruyó. (fotografía personal)
En la cima de la pirámide, sustituyendo el anterior templo indígena, una ermita católica, dedicada a la Santa cruz, lo que hoy vemos es de construcción moderna, pero como se dijo en la entrada anterior, todo indica que en este mismo lugar los hombres de Nuño de Guzmán, entre 1531 y 1533 colocaron una cruz en señal de conquista, lo que sería el antecedente de la ermita.  Es especialmente cuidada y visitada por los lugareños, quienes la han remozado varias veces en el transcurso de los siglos, aunque han conservado en cada intervención,  varios elementos antiguos.
Uno, a mi parecer, es la inscripción más antigua existente de nuestra ciudad,  en la base de la ermita dice" 2 de abril de 1672"
La otra, en la peana de la Cruz dice "En 3 días del mes de mayo de 1769 años, como mayordomo de la stma Cruz dn Gmo Sago". (Guillermo Santiago). Recordar que la mayordomía es un cargo anual para ciertas fiestas religiosa, en este caso las de la Santa Cruz, lo que nos indica la antigüedad de las que aquí se celebran. (Fotografías personales)
Y manteniendo sus antiguas tradiciones, los habitantes locales, como los que les precedieron en el histórico barrio, año con año, suben al cerro a celebrar sus fiestas.  (Las siguientes fotografías las tomé prestadas dela página de la danza "Techimacit" del mero barrio, me dicen que hay otros grupos en diferentes modalidades)
Traslado de la Cruz a la iglesia de l Los elementos en blanco y amarillo son de cera, primorosamente trabajada para la fiesta. Ya casi solo se ven aquí.
 
Los integrantes de la danza, rumbo a la cima.
 
Al pie de la pirámide, reviviendo ritos tal vez milenarios.
Los que nos antecedieron, a quienes les fue encargada la tradición y año con año se hacen presentes a su vez para transmitirla a las nuevas generaciones.
  

Adornada con semillas, especialmente para la fiesta, la portada del templo católico de la cima, aclaro que este edificio no es muy antiguo, pero lo que si es indudable, es que como muestra del más puro sincretismo religioso, fue construido utilizando las piedras de la última etapa constructiva del basamento piramidal, ubicado a unos 10 metros de él.
Finalizo con una imagen personal, la panorámica de la actual ciudad, desde lo alto del cerro, que ha visto pasar a sus pies, a casi todas las culturas dominantes del altiplano central, desde Cuicuilco, los teotihuacanos, los aztecas y los españoles, a todos los tuvo a sus falda. Hoy, continua como el vigía del valle; un chichimeca blanco, que observa el crecimiento de esta ciudad, que se inició en su cima, hace 2500 años. A veces lo olvidamos, pero fiestas como las mencionadas, que se han ido transformando en lo material, pero conservan su ritualidad ancestral, son el llamado de atención para que no lo olvidemos.
  
Para quien se interese más en lo relativo a este barrio, en el blog hay varias entradas relacionadas. Por su antigüedad, es sitio donde confluye mucha de nuestra historia. Da clic en cualquiera de los siguientes vínculos
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Conviene recordar a quienes nos vistan de manera ocasional, que esta página está en un formato de blog, que en esencia, funciona como un diario o una bitácora, organizada de manera cronológica por un servidor. Al frente de manera general aparece la entrada (o sea el escrito) más reciente, a menos que hayan llegado por acceso directo, en cuyo caso acceden a la entrada solicitada.
En la parte derecha aparece un calendario por año y mes, dando clic en ellos, se accede a las entradas que se elaboraron en el año y mes que vayan desplegando. En el caso del presente blog, se tienen incluida la presente, 90 entradas. Aunque a veces me tardo un poco, trato de poner una por semana.
Siendo su servidor el redactor único, muchas cosas que escribo son unitarias, pero otras tienen seguimiento, por lo que se recomienda, si su tiempo lo permite, iniciar a leerlo desde la primera entrada para mayor entendimiento, si no de cualquier manera se puede acceder a  temas específicos en el momento en que los deseen y en el orden en que gusten.

A la izquierda hay una imagen y un extracto, solo de las 10 entradas más visitadas, también pueden acceder en forma directa a cualquiera de ellas con un solo clic.
Como este sitio es muy visitado, pero se comenta poco, a veces para aclarar o avisar cuestiones del contenido incluyo un apartado como este, llamado el Chichimeca al servicio de la comunidad. 

sábado, 24 de agosto de 2013

SAN JUAN DEL RIO PREHISPÁNICO II

Dado que la entrada anterior fue muy visitada, (ahora sí, sin caza blogs) presento un artículo similar, como podrán darse cuenta al leerlo, éste sí está completamente referenciado ya que es parte de un libro de próxima publicación y protegido por el derecho de autor, aclaro esto por si alguien requiere utilizarlo deberá dar el crédito.  Así, solemnemente declaro ante la comunidad bloguera que el artículo es de mi autoría y se comparte como primicia de la obra. (Antecedentes de la fundación de San Juan del río, Hernández Peña José Luis, 2013, y los datos del blog)
 

Antecedentes de la fundación de san Juan del Río

Por ser la antigüedad máxima para los huesos encontrados por Cyntia Irwin en 1960 en la cueva 8 del cerro de San Nicolás, Tequisquiapan, se puede ubicar que el ser humano se encontraba ya en el estado de Querétaro aproximadamente en el año 2300 a. C. Y aunque no existe un estudio específico de los grupos que desde esos remotos tiempos han ocupado el territorio de lo que hoy es San Juan del Río, es posible, de diversas publicaciones independientes pendientes desprender la siguiente cronología, aunque solo se ha explorado una parte mínima y de ella todavía menos se ha publicado:
 En lo que parece ser la primera exploración relatada, aunque no propiamente arqueológica, en noviembre de 1827, una  Comisión de límites, a su paso por  San Juan del Río informa: “Al N.O. del pueblo, y del otro lado del río, visitamos un cerrito, que encontramos formado de pórfido, también de base de piedra pez. Encontramos un solo fragmento de obsidiana; pero no habiendo hallado otros dudamos que el criadero de esta sustancia esté en dicho punto” (1)
En 1872 Mariano Bárcena, Director Sustituto para la Práctica de Mineralogía y Geología de la Escuela Especial de Ingenieros, como resultado de un recorrido por el estado, elabora una memoria con una descripción de la Sierra Gorda, en temas de su especialidad y en un apartado, en cuanto a vestigios menciona “a inmediaciones de San Juan del Río, y principalmente en las ruinas de San Sebastián  hay  muchos coesillos semejantes  a los anteriores, y que también contienen ídolos de esmaragdita y otros objetos curiosos”. (2) (se refiere a San Sebastián de Las Barrancas)
En 1939 se elaboró el Atlas Arqueológico, obra de alcance nacional por parte del INAH, reportando gran cantidad de sitios en el estado, en San Juan del Río, de manera muy escueta menciona que hay “sepulcros, esculturas aisladas. Cerámica.” (3)
 Específicamente para el municipio, el primer arqueólogo en trabajo formal fue Roberto Gallegos, quien hizo excavaciones en la hacienda de la Estancia en 1958, llegando por referencias orales hasta la hoy más conocida zona Arqueológica de El Rosario. (El resto de lo que exploró yace hoy bajo la Presa Constitución de 1917).
Enrique Nalda, arqueólogo, trabaja en 1975 en el barrio de la Cruz, confirmando la existencia de etapas constructivas anteriores bajo el montón de piedras que para entonces era la pirámide principal y hace además un reconocimiento general del valle. Señala en su tesis un total de 118 sitios con evidencias diversas de ocupación humana, fechando el más antiguo en 500 A. c. que corresponde a la etapa de los cazadores- recolectores o bien con los primeros centros sedentarios.
Desde entonces se inició una serie de esporádicas investigaciones en la zona y a partir de 1986 de manera continua en el barrio y cerro de la Cruz, (4) incluyendo una inconclusa pero ilustrativa reconstrucción de una de las etapas finales de la pirámide de la cima, que concluyó con la exposición y posterior  re enterramiento de otros elementos de la plaza. Cabe destacar además las recientes exploraciones hechas en 1995 por Enríquez en El Rosario (Donde se preservó el único ejemplo de pintura mural asociada a un edificio prehispánico en el estado) (5) y las Peñitas.
Es de entenderse que la facilidad para la pesca, caza y recolección en un clima más benigno y  estable que  el actual con  el río como centro,  favoreció el auge poblacional  en  los  abrigos  rocosos de las cañadas y posteriormente, la aparición  de los primeros asentamientos agrícolas que derivaron en el establecimiento de aldeas y pequeños recintos urbanos o ceremoniales en las partes planas adyacentes o bien en algún sitio en las alturas con algún significado religioso o astronómico.
De distintas etapas, los sitios con restos de ocupación humana sin arquitectura visible son: laderas del cerro de la Cruz, parte final de las Peñitas, las escuelas Rafael Ayala y ex Preparatoria San Juan, la colonia Fátima, Guadalupe de las Peñas y abrigos rocosos en las Peñas del río, además de una cueva con pinturas rupestres a orilla del río en la cañada de San José. En Rafael Ayala (6) se menciona también a “la Curva” y  la colonia de los “Paracaidistas” (7)  (Hoy Benito Juárez) sin aclarar a que se refiere, probablemente restos hallados casualmente, ya que carece de los datos técnicos como en los otros lugares que detalla.
En el terreno donde hoy está el Mercado Juárez hubo muchos restos superficiales, que por los arroyos llegaban hasta la calle de 5 de mayo. Personalmente encontré navajas de obsidiana, tepalcates y “caritas” de barro en todos esos lugares, lo cual era común hasta hace unos 30 años, también vi figuras más grandes encontradas en construcciones, en las Peñitas y cuevas del río y los restos encontrados en las dos escuelas mencionadas, exhibidos en sus respectivas direcciones y consistentes en figuras de cuerpo entero de aproximadamente 25 cm e incluso cráneos.
La mayor colección de dichos objetos, propiedad de particulares, se reunió para una exhibición temporal en una casona de la calle  de 16 de  septiembre durante la feria de  1976, que sería  la punta de lanza para  la  posterior  instalación del Museo de la Santa Veracruz en 1981, que al tematizarse luego como “De la Muerte” fueron a dar parcialmente al breve pero completo “Iztacchichimecapan” del Centro Histórico y Cultural de la ciudad, quedando en él solo algunos objetos relacionados o como simple referencia.
Un importante vestigio de este tipo fue un marcador solar ubicado en la parte central de las Peñitas, dado a conocer por Porfirio Díaz Oviedo en los años noventa del siglo pasado (8) cubierto después, en un claro ejemplo de arqueología al revés, -común en el municipio- para hacer un mirador y emparejar una calle en la que casi nadie circula por no haber quedado pareja. (Por cierto, exactamente frente a éste, en el Cerro de la Cruz hay otro marcador, por si alguien quiere hacer otro mirador)
Ya en nuestra era, alrededor del valle y en el mismo inició la construcción  de centros ceremoniales con arquitectura visible y en algunos casos, monumental; pirámides, cuisillos y plazas. Los principales son: Cerro de la Cruz, El Rosario, la Magdalena, la Estancia, Santa Rita y San Sebastián de las Barrancas (aunque hay restos en casi toda la extensión del municipio, no explorados formalmente, muchos quizá con construcciones sepultadas). Todos influidos sucesivamente  en mayor o menor medida por las culturas Chupícuaro de Guanajuato, Teotihuacana, Tolteca y Azteca.
El colapso de cada civilización dominante, por la pérdida del control administrativo, significaba el abandono de los centros ceremoniales, periféricos o menores como es el caso de los existentes en la zona, situación que se repitió hasta el fin del período post-clásico cuando declina la construcción monumental, aunque la gente continuó su vida cotidiana  en aldeas y cañadas del río, a la vera de los antiguos edificios  que  poco a  poco fueron cubiertos por los elementos naturales y en algunos casos por el olvido.
Casi todos los espacios ceremoniales conocidos en el municipio, además de varias fases de ocupación, tienen la particularidad de nunca estar en un lugar relativamente plano; o es sobre una barranca o en ladera de un cerro, la excepción es el barrio de la Cruz, abajo y al oeste del cerro, donde sí existieron plazas y zonas de habitación, aunque no se trata de alguna construcción monumental, sino viviendas comunes. La razón de esos emplazamientos no es clara, pudiera parecer que se construían ahí para facilitar la defensa, pero sin elementos constructivos que pudieran servir para ello como bardas altas o entrada estratégicamente defendible, además, situarlos en partes altas obraría un efecto contrario, los hacía completamente visibles.
Por su ubicación en la frontera de Mesoamérica, entendida esta, dadas las circunstancias de los habitantes, no como acotamiento físico y estático sino cultural, y por lo mismo fluctuante, la región fue paso obligado y a veces asiento temporal de tribus chichimecas del norte, estableciéndose una relación entre éstos y los pobladores sedentarios que debió ser cambiante, con etapas de paz y confrontación alternadas.
A partir del postclásico, durante el imperio azteca, la región estuvo ubicada en los imprecisos confines septentrionales del reino otomí con cabecera en Jilotepec, mismo que fue conquistado de manera definitiva en 1487 por el emperador Ahuizotl anexándose desde entonces y hasta la caída ante los españoles, a los dominios de la Triple Alianza. (Siendo vecinos ambos reinos, desde tiempos remotos habían tenido una historia de confrontaciones aisladas, casi siempre con resultado favorable a los primeros, aunque el dominio ejercido hasta entonces había sido intermitente)
Por ser la ruta del norte la menos importante para el comercio y la guerra para el imperio azteca,(el tráfico de personas, mercancías y relaciones se daba por Michoacán, Jalisco y Colima al oeste, y por la Huasteca y Veracruz por el este) la región de San Juan del Río ni siquiera mereció  ser invadida ni tuvo el mérito de que se fundara un poblado, lo máximo que llegó a ser fue un baluarte defensivo contra los tarascos, habitado por unos cuantos aztecas, otomíes y chichimecos, al que llamaron Iztacchicchimeca, que es lo que había en la época de la conquista. Al pequeño asentamiento formado sobre las Ruinas del Centro ceremonial del Cerro de la Cruz llegaron después de la caída de Tenochtitlán, algunos cuantos otomíes de Jilotepec y lugares vecinos para escapar del pago de tributo a los encomenderos, siendo así, este lugar el primer antecedente de la hoy ciudad San Juan del Río en la época colonial.
José Luis Hernández Peña
 Referencias
 1) La comisión, a cargo de Manuel Mier y Terán se dirigía a reconocer la frontera con Texas. El cerro referido es del de la Venta. Específicamente el  Barrio de la Cruz fue visitado antes por el embajador estadounidense Joel R. Poinsett, en 1822, aunque sólo para admirar desde ahí la vista del valle. Ver Fernando Díaz Ramírez Dieciséis relaciones de Querétaro. Siglos XVII-XVIII Y XIX y una relación del siglo XX . Querétaro, Ediciones Culturales del Gobierno del Estado, 1977 pp. 165 y 166.
2) Mariano Bárcena, en Margarita Velasco Mireles, La Sierra Gorda: Documentos para su historia vol. II, México, INAH, 1996, p. 216.
3) Ibid.  p. 298.
4) Respecto a esta zona arqueológica existe un completo trabajo de Juan Carlos Saint Charles y Miguel Arguelles “Cerro de la Cruz. Persistencia de un centro ceremonial ” en  Ana María crespo y Rosalba Brambila, Querétaro Prehispánico, México, INAH, 1991.
5) Cfr. Juan Carlos Saint Charles, et al, “La Arqueología en Querétaro El reto ante un nuevo milenio”, en Guadalupe Zárate Miguel, Cinco miradas. Memoria del Primer encuentro de Estudios queretanos. Balance y perspectivas, México, Centro INAH Querétaro, 2005. pp. 131 a 159. En 2009 el sitio fue re-redescubierto por una lluvia y en atención al estilo observado en las pinturas no tardó en ser bautizado como “Teotihuajuan.” Oficialmente  ahora se llama “el lugar de los cuchillos curvos” Aunque apenas se ha explorado uno de los edificios, resultó ser el único asentamiento teotihuacano (o sea un lugar no con influencia teotihuacana sino hecho por teotihuacanos y habitado por teotihuacanos, no fuera del valle de México
6) Cfr. Rafael Ayala Echávarri, San Juan del Río, Geografía e Historia 2ª. Edición, México, Manuel Ayala Valenzuela, 1981, pp. 21 a 24. Dato agregado a esta edición, tomado sin cita de Cuauhtémoc Chávez Trejo, Vestigios arqueológicos de las culturas indígenas en San Juan del Río, Qro. San Juan del Río, Escuela Preparatoria de San Juan del Río, 1976, en Presentación. 
7) También agregado a la 2ª edición. No se si sea un error, no hay restos  documentados en dicha colonia.  Sí los hubo en la cercana colonia Fátima, a orilla de la vía, sin construcciones visibles, al parecer parte del asentamiento ubicado en las Peñitas hoy cubierto por la escuela “Rafael Ayala”, perfectamente identificado aunque no estudiado formalmente. La fecha que da Chávez es cerca al inicio de construcción moderna en ambas colonias.
8) Ver Gregorio Rangel Otero, “Marcador Solar Prehispánico descubierto en San Juan del Río”, en Margarita Velasco Mireles et al, Testimonios para la Historia. San Juan del Río, Qro. Sin d.e. 1993, compilación de artículos de diversos autores relativos al municipio, originalmente publicados en  la revista “Querétaro”  del  Gobierno del Estado, al carecer de datos se citan los del artículo inicial. pp. 77- 83.
 

domingo, 18 de agosto de 2013

Plano del pueblo fortificado

Fotografía de Wrigth del plano original, 1984.

 Cartografía colonial:
 Fue común en los primeros años de la época virreinal la elaboración de planos o mapas que constituyeron la cartografía inicial y única durante casi un siglo, del territorio recién conquistado. Se refieren siempre a pequeñas porciones de terreno, entendible esto por desconocerse amplias zonas, aún dentro de lo ya conquistado.
Presentan la característica de ser más pictóricos que cartográficos, (y así se les nombra: “pinturas”, en los escritos a los que generalmente acompañan) debido principalmente al hecho de ser territorios pisados por primera vez por europeos, incorporan elementos de los códices prehispánicos; dibujos y hasta glifos propiamente dichos, casi siempre en perspectiva frontal aunque abarcan áreas que se verían mejor en vista superior, rara vez coinciden completamente con la realidad, sobre todo en extensión y dimensiones. La localización de los terrenos que amparan o solicitan es aproximada, apenas un trazo rectangular o cuadrado. No tienen autor, las firmas que los acompañan son de los solicitantes o de la autoridad que les daba legalidad.
Esta característica se debía a que cuando el rey debía otorgar una merced (permiso para uso de la tierra), se procedía emitiendo un documento acompañado de la “pintura” es decir, el dibujo del lugar realizado por algún artista al servicio de la autoridad local, que acudía al lugar acotándolo con referencias naturales como arroyos o cerros y comúnmente simples árboles o piedras, así como la distancia en leguas entre lugares o señales. La forzada unión de elementos en el espacio disponible daba lugar a errores. Por alguna razón los pintores eran indígenas o usaban las técnicas de los tlacuilos precortesianos, aprendidas directamente o de segunda mano en alguno de los establecimientos educativos que ya existían en México, lo que se evidencia en los gráficos producidos. Ejemplo notable es el plano de San Juan del Río que a continuación se presenta.

El pueblo ¿Fortificado?

Aunque parece no ser el más antiguo, sí es el más famoso y emblemático de los planos de San Juan del Río durante la temprana época virreinal. Guardado por siglos en el Archivo General de la Nación, fue dado a conocer por Ayala en su obra "San Juan del Río, Geografía e Historia" de 1971 a través de un dibujo tomado del original nombrándolo "Pueblo Fortificado" fechándolo en 1592.
Fue elaborado como parte de una solicitud de caballerías (tierras) por Pedro de Quesada, el nieto de la malinche, quien por esas fechas era dueño de una parte de la encomienda de Jilotepec, que había sido de Juan Jaramillo, su abuelo materno. Dado que la encomienda le significaba tener indios a su servicio, pero no tierras, solicita al Virrey le conceda algunas. La solicitud tiene fecha de 1590 que parece ser la correcta según Wrigth (1994) no la de Ayala.
 Actualmente, en la sala Iztacchichimecapam del Centro Histórico de nuestra ciudad hay una artística ampliación del plano, copiada del dibujo de Ayala, ambos presentan leves diferencias con el original, al no ser copias fieles.

 

El plano o "pintura" abarca la totalidad del pequeño pueblo de ese entonces, lo que lo hace tan representativo de su tiempo. No tiene autor pero fue certificado por Fernando de Mojica, autoridad local. Elaborado en papel común, a colores con medidas de 30x 42.7
 
Se observan claramente los siguientes elementos:( los entrecomillados son lo escrito textual en el plano )


Ampliación artística del dibujo de Ayala, 1981 en el museo Iztacchichimecapam

1.- “la cerca del pueblo”  rodeando  todo el perímetro. No era, como supone Ayala, para fortificación bélica sino para evitar que el ganado de las estancias de españoles de los alrededores entrara. Cabe mencionar que al interior de la barda, en esencia el hoy centro de la ciudad, era todo propiedad de los indios. Basándose en la leyenda de la fundación Ayala y otros autores relacionan esta barda con el trazo hecho San Luis Montañez en 1531, no corresponden, suponiendo que la leyenda fuera cierta, el perímetro marcado por Montañez solo consistió en las esquinas del fundo cruces de Sabino, no una barda completa. La Relación de Querétaro en 1582 la describe la barda real como "muy baja" y debió  ser construida hacia 1550. Hoy no queda ningún resto de ella, su trayecto aproximado hoy sería de Guadalupe de las Peñas, la actual carretera a Tequisquiapan hasta San Isidro, cruzando el río, el Barrio del espíritu Santo, Canal de Santa Clara, hacia el cerro de la Venta, rodearlo por atrás y  regresar otra vez cruzando el río a Lomo de toro y Guadalupe de las Peñas.
2.- "el cerro del texco" (este nombre fue un error del escribano, en entradas posteriores explicaré porqué) dibujado con el glifo Tepetl = cerro; representa al actual cerro de la Venta, con un indio detrás de él.
3.- "el río grande"  Dibujado con el glifo atl en sucesión para indicar corriente, es el río San Juan, atraviesa todo el pueblo de indios, desde Lomo de Toro hasta San Isidro.
4 y 5.- "la una cavalleria" y "la otra cavalleria"  dos terrenos cuadrangulares que estarían ubicadas aproximadamente en lo que hoy es Casa Blanca una y la otra cerca del Canal de Santa Clara. Son las tierras pedidas por Quesada. Cada caballería equivale a cerca de 48,000 metros cuadrados.
6.- "sanjuan del Río" Es la única iglesia entonces en el pueblo, actual de San Juan Bautista.
7.- "estos son cues" otra vez el glifo tepetl, en pequeño, la palabra cués es la castellanización en plural de cú que era el nombre dado a los templos prehispánicos. aquí se refieren a los montículos del barrio y cerro de la Cruz.
8.- "la acequia que ba por el pueblo" trazo del canal de riego de los indios, desde Guadalupe de las Peñas, atravesaba todo el pueblo y volvía al río cerca de San Isidro (9)
10.- "la benta que se pide" dibujada con el glifo calli = casa  Al parecer Quesada también pedía permiso para establecer una venta, es decir un mesón para viajeros al otro lado del río, en esos tiempos ya existía concedido el permiso a otra persona para una venta casi en el mismo lugar, pero al lado izquierdo del camino, ignoro si no se le dio el permiso, o si luego desapareció  alguna o se fusionaron y si el camino es el mismo que la actual carretera, pero de la existencia de uno de estos establecimientos a su falda viene el nombre del Cerro de la Venta y de la hacienda que existió donde hoy es el moderno Hotel.
11.- Un rectángulo nos indica un terreno que después sería Guadalupe de las Peñas, que entre otros nombres tuvo el de "Guadalupe del Rincón" precisamente por estar en una esquina de la barda.
12.- "la benta de lucas de lara" apenas afuera de la cerca. Otro calli; Lucas de Lara y Cervantes era para entonces administrador de las propiedades de la familia Cervantes, constituidas en el mayorazgo de la Llave, formado por la segunda esposa (la primera fue la Malinche) de Juan Jaramillo. Esta venta parece ser lo que después fue la Hacienda de San Cayetano, que hasta la década de 1960 existía en la hoy carretera a Tequisquiapan, junto a la empresa Kimberly Clark, construida sobre el bordo de la Hacienda.
13.-  El dibujo de la huella de pies descalzos, como en los códices prehispánicos, indica un camino que atraviesa el pueblo de oriente a poniente, un camino real, sin dudar, la actual Avenida Juárez.
14.- Entre otros caminos al interior de la barda podríamos aventurar que algunos serían las actuales calles de Aquiles Serdán (la inclinada) y otra, Morelos pero es difícil asegurar.
15.- El glifo Milpa, está en varios lugares, aquí parece indicar el Barrio del Espíritu Santo hay varias casas en todo el plano.
 16.- "ba cierta y berdadera esta pintura fdo.de mojica" sin ser el autor, la autoridad certificaba que correspondía a la realidad y que la adjudicación no afectara a terceros.
Al centro y arriba hay otro canal de agua, pero no está iluminado de azul, no se si sería un error del dibujante. Estaría aproximadamente en la moderna Av. Paso de Guzmán.

Fuentes consultadas
Ayala, 1981
Basaldúa Hernández 2001
Wright, 1989 y 1994
Mireles, 1993