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jueves, 20 de agosto de 2015

San Juan el más grande de los hombres. Los barrios 8 (final)


El Barrio de San Juan
Ante el hecho de que ha desaparecido gran parte de la documentación del periodo virreinal temprano referido a nuestra ciudad, debemos para ubicar datos de sus primeros años, apoyarnos en fuentes colaterales.



Fotografía Personal. El San Juan Bautista de Mariano Perrusquía, con el logo "este es el cordero de Dios".
Una de ellas, la Relación Geográfica de Querétaro, del año de 1584, describe el pueblo se  fundó un 24 de junio, día de San Juan Bautista, sin aclarar el año.  Descartado documentalmente que haya ocurrido en 1531 y sin mayores elementos, se calcula que dicha “fundación” ocurrió en la década de 1550.

Aunque la bonita leyenda de la fundación da una detallada imagen de lo que supuestamente sucedió, una teatral ceremonia, llena de barrocos elementos, en realidad todo indica que simplemente, al recibir los Indios de Jilotepec algunas mercedes de tierras para cultivo en la zona, por parte del Virrey,  a condición de que las trabajaran para abastecer a los viajeros del incipiente camino Real, se establecieron cerca del antiguo puesto defensivo de los aztecas llamado Iztacchichimeca, todo ello sin mayor ceremonia, simplemente llegaron, hicieron el acondicionamiento del lugar y empezó la vida del nuevo poblado.
Fotografía personal, el actual templo, en el mismo lugar de la primitiva capilla, el espacio de la plaza y el cementerio ahora ocupado por la calle del frente y el actual jardín.

Dado que las tierras otorgadas estaban ya rodeadas por propiedades españolas, solo les quedó un pequeño tramo en declive, desde lo que hoy es el cerro del Pedregoso, en una loma que hacia el poniente desciende hasta el río, establecieron lo que se supone fue el primigenio núcleo habitacional: el pueblo de Indios de San Juan del Río, en el único espacio plano de los alrededores, un “llanito” que abarca la zona de la hoy Plaza de los Fundadores.

Aunque en la actualidad no se conciba, por el declive mencionado, toda la zona era surcada por infinidad de arroyos, que el trazo urbano ha disimulado, incluso uno de los más grandes es la actual calle Rayón y del pequeño cuadrado partían otros, hoy ocultos por las calles de Abasolo y Matamoros. Entre ellos se establecieron algunas chozas dispersas,  rodeadas por sus milpas.

Con el aumento de la población en el fértil valle, al centro del espacio plano, se estableció una capilla para el culto católico que tras varias remodelaciones y ampliaciones resultó en el edificio que hoy llamamos templo de San Juan Bautista. Igualmente desde sus inicios, su entrada con vista al poniente tenía al frente un espacio irregular llamado Plazuela de San Juan Bautista, compartido con un cementerio exclusivo para los indios. (Los pocos españoles se sepultaban bajo el piso del templo). Esta plazuela, estuvo rodeada desde siempre por una barda atrial, de material sólido.

Por norma, en las aceras circundantes a esa plaza debieron estar las casas de gobierno de los indios, las viviendas de los principales y el edificio de la administración virreinal, aunque este, si estuvo aquí, cambio pronto al camino Real. No hay datos de ninguno, lo que si estuvo en la acera oeste, fue la casa cural, en un terreno que ocupaba toda la cuadra, fue un edificio con portal.

Cuando se tuvo necesidad de dividir la administración en barrios, a este por ser el original de la fundación, se llamó de San Juan, por ser el correspondiente a la fecha de la fundación, el 24 de Junio, día de San Juan Bautista.
 
El Profeta
Imagen de Internet. Bautismo de Jesús por su primo Juan.


Tradicionalmente, se festeja en la religión cristiana el 24 de Junio como el nacimiento de San Juan Bautista, exactamente 6 meses antes de navidad porque se menciona que su madre, Santa Isabel, tenía seis meses de embarazo cuando a la virgen María un ángel le anunció que sería madre del Mesías. Siendo ellas primas, también Jesús y Juan lo fueron aunque el último inició antes sus prédicas e instituyó entre sus seguidores la ceremonia que antecede al hoy sacramento católico del bautismo. Acostumbraba bañar a sus seguidores en los ríos. Por eso se le llamó Juan el Bautista. Se le considera Profeta, es decir, de los que precedieron la llegada del Salvador de la Humanidad, el Mesías.

Ya adultos, un día se encontraron cerca del Río Jordán, Juan lo reconoció como tal y anunció su destino con estas palabras “Ecce agnus dei” que significa “este es el cordero de Dios” (... que quita el pecado del mundo) augurando que un día sería ofrecido en sacrificio para salvar a la humanidad. En reciprocidad Jesús se refirió a él como el más grande de los hombres con estas palabras “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él".
A partir de entonces. La historia de Jesús es conocida, Juan continúo su prédica errante hasta morir decapitado. Por su condición de vagabundo se le representa cubierto con una túnica de piel de camello y una vara de carrizo. En las imágenes se le agregan símbolos como un cordero, un libro y en diversos soportes sus  proféticas palabras.
Como vemos, elementos atractivos para los indígenas no faltan en la historia e iconografía de este santo, que les correspondió por patrono a este barrio y de ahí se extendió el culto, en la humilde enramada que fue la primera capilla, al monumental templo basilical que hoy preside, en el altar mayor y en el nicho del frente.
Ayala, basado en Martínez de Salazar  nos describe el barrio así:
“El Barrio de San Juan está al norte del de San Miguel, y al poniente del de San Marcos, calle de por medio, en el cual está situada la iglesia de los naturales y la casa cural. Al frente de la puerta principal de la iglesia de los naturales, hay una plazuela que tiene la figura de una escuadra, en la que haya otras buenas casas. Este barrio se compone de 14 manzanas bastante dilatadas, que aunque hay algunas cuantas entre ellas,  las más presentan figuras extrañas.”
También menciona que hay algunas calles retorcidas en este barrio, como la de Zaragoza, es un error doble: Esa calle no pertenece a este barrio y lo que el escrito en que se basó menciona, es que son las cuadras las que no son cuadrilongas sino que presentan figuras diversas, como podrán observar en el mapa que presento.
Los límites actuales del barrio estarían delimitados así: al norte con el Barrio de San Isidro, (su barda) al oeste, por el río, al sur con la calle Abasolo (antigua de la Salitrera) y al este con la calle de Rayón. (Antigua de Don Eusebio)


Fragmento del mapa de Ignacio Pérez, en rojo, el área del Barrio, nótese la forma retorcida de la mayoría de las cuadras que lo componían.

Con la pronta llegada de habitantes al centro del pueblo, los indios poco a poco perdieron sus propiedades ahí, lo que nunca permitieron fue que se apropiaran del templo, siempre perteneció a la republica de indios. Entrado el siglo XVIII, en la extraña dualidad que se dio en la zona, mayormente habitada por  mestizos y españoles, pero con el templo propiedad de los indios, se motivó la construcción de otro. No es como se dice por ahí, que de inicio hubo uno para indios y otro de españoles, para no mezclarse. El templo original era de uso común pero propiedad de los indios y el crecimiento de la población no indígena motivó lo que parece hoy una separación racial, que en los hechos ocurrió pero no fue intencional, los indios siguieron en su templo y los españoles se fueron al otro, pero ninguno con exclusividad real.
Fotografía personal. Interior del templo de San Juan Bautista, en el altar mayor, el Santo.

Existiendo ya los dos templos, la influencia de los indios por su gran número siguió, los sacerdotes tenían algunas deferencias para con ellos. La principal: que las misas, que en esas fechas eran en latín, a los indios les eran dichas en su idioma, el otomí y entre los requisitos que había para ser sacerdotes en este lugar estaba que hablaran dicho idioma o estuvieran prestos a aprenderlo.
Con el transcurso de los años, los habitantes no indios del barrio, tuvieron el gentilicio de “Sanjuaneros” que después se aplicó a todos los habitantes del pueblo, así eran conocidos en otros lugares, el actualmente utilizado “sanjuanenses” apareció ya bien entrado el siglo XX. Antes todos fueron sanjuaneros.
Sin documentos que avalen lo que parece evidente, que el templo siempre estuvo dedicado a San Juan Bautista, a finales del siglo XVIII, en la última remodelación mayor, se colocó en el altar principal la estatua de este santo, obra del máximo escultor sanjuanense, don Mariano Perusquía, de renombre en todo el virreinato.  

Pasaron los años y el edificio cambió varias veces de nombre: “el templo” “el de los naturales” “el de Sagrado Corazón”, en el cementerio se conservaba una cruz en un pequeño monumento, que se decía era de la fundación.

En el siglo XIX, la vieja plazuela de San Juan Bautista perdió la casa cural, transformada un tiempo en Casa municipal, luego se eliminó el cementerio y se transformó en jardín "para solaz y esparcimiento" con quiosco incluido y se cuadraron las calles de alrededor, ampliando el área pública.
Mapa de Guadalupe Perusquía , 1864, (casualmente hijo del escultor Mariano Perusquía)  el área nombrada aquí como "Plazuela", corresponde a la de San Juan Bautista, hacia la parte de abajo, el monumento de la fundación, a la derecha, la casa cural, con su portal. La acera norte fue modificada y el portal derrumbado.
 

Imagen de Google Earth, el área de la plaza, tras haber sido "cuadrada" a finales el siglo XIX.

El siglo XX contempló la caída de la barda atrial, para que frente a la portada del templo pasara una calle que condujera a la estación del Ferrocarril, llevándose de paso la cruz de la fundación y al jardín le apareció el nombre de Madero. Asimismo cayeron la Puerta de San José y la otra barda atrial que adornaban este templo en su lado sur.
 
En la actualidad, el único recuerdo de este barrio es el templo. En el jardín al frente, un monumento recuerda a los “fundadores” según la leyenda,  sustituyendo al que desapareció. ( aunque parece  que se equivocaron, el monumento original estaba en el lado de enfrente)  Un buen día se colocó en uno de los hasta entonces vacíos nichos de la portada una estatua “de intemperie” en cantera de san Juan Bautista. Desde arriba, el más grande de los hombres, contempla lo que fue su original barrio.

 
Fotografía personal. La nueva estatua, viendo a su barrio.

Con esto termino el recuento de los barrios antiguos. Vuelvo a aclarar que son los de la época virreinal, no los del siglo pasado, aclaro también que es una investigación personal con los pocos elementos disponibles hoy y puede tener correcciones, sobre todo en los límites de los barrios. Por la época que se detalla, los elementos de la religión cristiana se entremezclan con la historia y hubo necesidad de hacer algunas descripciones religiosas, sin que esto signifique alguna tendencia, recuerden que este blog es público, laico y gratuito. Para los que acceden por primera vez,  son 8 barrios los que se abordaron, pueden buscarlos en este espacio.

Un saludo al erudito “sanjuanero” Fernando Roque, esperando se restablezca pronto.

viernes, 23 de mayo de 2014

El Madero de San Juan, la Plazuela de San Juan Bautista II

Nota: Debido a que la entrada  resultó muy extensa, tuve que recortarla en dos partes, quedando en la primera, la época antigua, y en la presente, la época moderna. agregándole datos que habían quedado al calce.


NUEVOS AIRES EN LA VIEJA PLAZA

Para la década de 1970 el perímetro de la plaza, ahora con el nombre de Jardín Madero, era el mismo del llamado simplemente "Jardín". Su piso era de vil cemento, alguna vez pulido, ya lucia completamente descascarado y agrietado. Tenía bancas imitación mármol cuyos respaldos sobre estructuras tubulares mostraban leyendas de las personas o negociaciones que las habían donado. Había también una fuente, imitando troncos talados, con el centro parecido a  un volcán con un surtidor  de agua que a veces goteaba,  se adornaba por anárquicas jardineras a ras de suelo. Su único atractivo, aparte del quiosco, eran las farolas de hierro fundido. Estando de moda los patines y siendo el único lugar del pueblo algo plano y liso, por las tardes, ingenuos patinadores intentaban acrobacias sobre la plancha. Rara vez lograron hilvanar más de diez metros, las grietas lo impedían. 
Por esos años sufrió una reparación mayor que resultó bastante mínima, solo comentaré que cambió las viejas bancas ya descritas por otras sumamente feas y se emparejó algo el terreno a base de “talar” la fuente de troncos, vía planchas de cemento, que de pasada cubrieron algunos espacios verdes.  Los patinadores fueron los únicos que disfrutaron efimeramente la remodelación. 

Del quiosco, cuya instalación final ocurrió a principios del siglo XX durante la administración municipal del Sr. Ricardo Monroy, pero había iniciado desde 1889, (17) podemos decir que muchos sobrevivientes del viejo San Juan lo recordamos más corto de como se ve hoy. Fue durante las obras realizadas para el 450 aniversario de la fundación que al remodelar el piso se vio que la pared de su base continuaba más de un metro por debajo. Había sido cubierto por sucesivas nivelaciones de la plaza en todo el siglo. Sus ahora ventanas que son las mismas que las actuales estaban entonces al ras del piso, tapiadas con tablas repletas de carteles encimados por décadas.
Ante ello, se decidió hacer los pasillos descendentes que hoy vemos para mostrar la totalidad del kiosco, esto ocurrió durante la administración de don Jorge Herbert. También se modificó la escalera, que era de descenso recto y único al frente, no bifurcado a los laterales como ahora. Siempre tuvo puerta, no sé para que la usaba el municipio o si ya no se abría. Al interior de las tablas de las ventanas se hallaron anuncios de principios de ese siglo.  (La altitud original de la plaza, es la del quiosco, es decir un metro debajo del actual, incluso, algunos documentos mencionan que la entrada al templo de San Juan Bautista era por una escalera, hoy solo existen un par de escalones)
Dado que la superficie  era  mayormente de cemento, los pocos árboles jóvenes que tenía  daban  un aspecto lastimoso,  por lo  que se  cortaron de  raíz, solo quedaron los más grandes, seguramente sobrevivientes de la etapa del panteón. Se plantaron nuevos y hasta uno pomposamente llamado de la amistad o de la paz al que nadie le hace caso, ni en el pueblo a la amistad ni en el mundo a la paz. Todavía en 1980, durante los trabajos aparecieron osamentas del viejo panteón, no tengo el dato exacto, apareció la noticia en el periódico local.  Dicen que donde estaba la cruz de la fundación es donde hoy está el monumento a los fundadores, también construido en 1981.

Siendo una zona céntrica y de paso entre las áreas comerciales, ha tenido infinidad de comercios y habitantes que ocuparían mucho espacio enumerar, solo nombraré algunos de los más notables:

En su acera norte, donde estaba la huerta de la casa cural, al dividirse y venderse fue ocupada por  la Compañía hidroeléctrica Queretana, hoy oficinas de Comisión Federal de Electricidad. En la esquina norte con Hidalgo, en la década de 1970 estaba un espacio derrumbado. Ahí, o en las cercanías se ubicaba en el siglo antepasado la plaza de gallos y después una pequeña plaza de Toros. En el espacio que por cierto era más alto, por tener todavía  material de derrumbe, se construyó un moderno edificio enrejado que fue una farmacia, hoy Zapatería. 

La acera oriente siempre estuvo ocupada por la iglesia y posteriormente se le agregó la lateral de la Academia, con entrada por Morelos.

La acera poniente, al derrumbarse el curato viejo también se dividió en lotes, tiene algunos edificios viejos pero no antiguos, son de fines del siglo XX, solo es digno de mencionar el que ocupa la zapatería, por sus arcos interiores.  Sin antigüedad, pero notoria es la casa de la Familia Salas, en ella en la trama de la película "Un sábado más" allá por 1985 vivía el personaje interpretado por Tatiana, compartiendo créditos con el entonces ni Pedro ni Pedrito Fernández, película que todavía se proyecta regularmente por Televisa.

En la acera Sur, en la esquina con 16 de septiembre sobrevive la paletería "la Regia" y su flotilla de paleteros ambulantes que desde los tiempos de empedrado del pueblo hasta el asfalto de la hoy ciudad, hacen su diario recorrido. Ya desaparecida, también estuvo ahí muchos años la tradicional Zapatería Zamora, en una casona que recuerdo antigua, pero sobretodo bonita. En su aparador, en los últimos años tenía, en gran formato, una fotografía del Jardín Madero de principio del Siglo XX.


Epílogo
Hoy, como desde hace casi cinco siglos, la gente acude a este Jardín, sus viejas glorias son opacadas cada sábado por las notas del danzón que magistralmente bailan los grupos de la tercera edad, y vinieron a sustituir las tradicionales serenatas que la Banda Municipal, interpretaba los domingos, a la salida de Misa desde el quiosco hasta la década de 1980 y queda en el recuerdo cuando la reina de la Feria era electa, previo recuento de votos,  en este lugar, en público de la gente. De los patinadores ni hablar, siguen intentándolo, ahora con patines de navaja, que son presa fácil del rugoso adoquín, igual, siguen sin avanzar siquiera algunos metros. 
  

17) Es la fecha dada por Ayala, pero los trabajos para el jardín estaban en proceso por lo menos desde un año antes. De la Torre, 1888, p. 47 dice que está formándose, por lo que puede ser la fecha del primer jardín en la hasta entonces Plazuela de San Juan Bautista.

jueves, 13 de marzo de 2014

las iglesias del centro segunda parte


SAN JUAN DEL RÍO: IGLESIAS DEL CENTRO  segunda parte
(DATOS DUROS)

Continua la segunda y última parte de la historia del conjunto parroquial del centro de la ciudad, incluyendo algo de las plaza, aunque  éstas serán relatadas en una entrada especial.  Inicio cuando ya están construidos los dos templos



 
San Juan Bautista y parroquia de Guadalupe:

…Para 1743, continuaban esos espacios, pero con el aumento en el número de españoles, la separación racial ya era total; el conjunto... “se compone de una muy decente  y  bien  fabricada  iglesia parroquial  en que se administra a los españoles los santos sacramentos, a cuyas expensas y especialmente de un bienhechor, pocos años ha se dedicó e independiente de esta hay otra iglesia que sirve de parroquia  para los naturales, administradas una y otra por un cura colado por su majestad,  sacerdote seclar... “(201) y   tres  auxiliares  “…muy versados en el  idioma Otomí… ” (202)   que era el común hablado por la feligresía

Esta iglesia en tiempos antiguos tenía, en la hoy plaza  de los Fundadores, las casas habitación de los curas, es decir el curato. Con la construcción de la parroquia, se trasladó a la sección adjunta de la nueva iglesia, así que el antiguo pasó a ser “ el curato viejo” dando nombre a la actual calle de 16 de septiembre ya que frente a él iniciaba. No tengo datos de cuando se mudaron al nuevo recinto, debió ser antes de 1820, ya que en un documento de ese año del AGN, el ayuntamiento solicita se le den esas casas, identificadas, el curato viejo para sus juntas o funciones, (203)  cosa que efectivamente ocurrió y algún tiempo se llamaron “casas  municipales”, seguramente hasta el cambio a la actual presidencia municipal.

Durante el imperio de Maximiliano fueron cuartel, hasta enero de 1865,  del ejército francés (204) mencionándose también que ese año, por un asunto de denuncia de propiedades  de  la iglesia para su adquisición,  Joaquín Espino Barros  tomó posesión de “la casa donde estaba el curato de San Juan del Río”, (205)  que aclara haber tenido que reedificar por su “total deterioro”. (206)  Al término de la breve etapa imperial; en 1869, se decidió derrumbar la parte antigua del curato convertida ya en casa Municipal, dividir el terreno en lotes y venderlo, proponiendo lo mismo para las rejas de sus  ventanas donadas por la señorita Díaz. (207) Aunque Ayala dice que se derribaron estas casas en 1916, ya no aparecen en el plano de Ignacio Pérez, debe referirse a sus ruinas.

El espacio entre las dos iglesias, hoy Notaría Parroquial, el nuevo curato en la parte trasera y la sección conocida como  “La Academia” con entrada en Morelos, todas interconectadas, son de hechura posterior, aunque sin referencia de año. Seguramente aprovecharon elementos de edificaciones anteriores, todavía es posible adivinar en la pared de la Academia que da a Hidalgo, varios arcos tapiados con barda dentro de los que se construyeron las ventanas neoclásicas (serían de fines del siglo XIX o principios del XX) que hoy vemos. Es de suponerse que los arcos daban acceso a alguna sección o dependencia de la iglesia.

También debe mencionarse que la plaza parece haber tenido una forma de trapecio, y se  modificó su antiguo lado norte para cuadrarla. Desde la época colonial estaba rodeada  por  una  barda  atrial  de  la  que no se tienen mayores datos, debió ser casi desde los inicios del pueblo, dado que en su interior funcionó el camposanto, que debió ser sumamente pequeño, pues la población también lo era, y compartido con el acceso a la iglesia, aunque también se podía enterrar al interior de las iglesias.  Por lo  que se  puede distinguir  en  una  fotografía de inicio del siglo XX, desde el jardín Independencia, la barda era sólida,  con aplanado, es decir, sin reja ni arcos invertidos  en lo  alto como muchas de  ese  tipo. Hubo panteón además en  el espacio entre las dos iglesias, en el Calvario, (aún antes del de la Santa Veracruz, hasta entonces exclusivo de los indios) en san Juan de Dios y en el Beaterio. Al derrumbar parte del curato viejo en 1869, se  cuadro la plaza y  se pidió vender los   lotes  resultantes. (208)   El panteón  junto  al  río data  de  cerca de 1840 (de alguien fallecido en una fecha cercana aún se conserva una tumba. Se prohibieron los enterramientos en la plaza y el interior de las iglesias en 1823, (209) aunque hay constancia de entierros en fecha posterior en el lugar. No hay dato exacto de cuando se detuvieron realmente las inhumaciones ahí pero sería bien entrado el siglo XIX. Todavía fue enterrado en el pequeño panteón existente en el espacio entre las dos iglesias Don Juan Domínguez en 1847, (210) sus restos se trasladarían luego al de la Santa Veracruz.

Suponemos que la fecha en que se quitó definitivamente el camposanto es la de su instalación como plaza pública, (211) es decir después de 1853 cuando inicia la remodelación del panteón indio del Calvario que concluirían en el edificio del hoy panteón de la Santa Veracruz, donde funciona el Museo de la Muerte. Parece que durante cierto tiempo funcionó en ella el mercado municipal, que de siempre se había instalado en la plaza principal. La placa del monumento en la plaza de los fundadores indica que el panteón municipal estuvo ahí hasta 1854.
 
201) Mina Ramírez Montes, Querétaro en 1743. Informe Presentado al Rey por el corregidor Esteban Gómez de Acosta. México, Gobierno del Estado de Querétaro, Archivo Histórico del Estado. 1997, p.  170. El bienhechor fue Marcos Mancilla, como reza la placa de cantera que aún puede verse. Dice Ayala que costeó la terminación de la obra, que iniciada desde 1693, había parado varias veces por falta de fondos.
202) Llama la atención que pese a la división, el cura era solo uno, con auxiliares encargados de administrar servicios a los indios en su idioma, algunos muy diestros en el idioma otomí, según dice  el documento. Y lo eran, al grado que uno de ellos, Luis de Neve y Molina, entonces bachiller, quien fue en fecha comprendida entre 1736 y 1753, auxiliar del párroco de San Juan del río (Cfr.  Mendoza, 2006, op. cit. p. 28) años después, como Doctor y catedrático en el arzobispado de México, con la experiencia ganada en el antiguo puesto, publicó una de las primeras gramáticas de otomí, base de muchos estudios posteriores sobre dicho idioma, incluido su amplio vocabulario. Ver Luis Neve y Molina, Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí, breve instrucción para los principiantes,  México, Imprenta de la bibliotheca mexicana, 1767.
203) AGN. Instituciones Coloniales, Regio Patronato Indiano, Bienes Nacionales, Vol. 715, Expediente 12. 
204) Marta Eugenia García Ugarte, Hacendados y Rancheros queretanos (1780 – 1920), México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. 1992, P. 224.
205) Idem.  En Ayala, 1981, op. cit.  p. 192, se menciona como sindico del Ayuntamiento.
206) Ibid. p. 225.
207)  Cfr. Luz Amelia   Armas B., Oliva Solís H. y Guadalupe Zárate Miguel “ Región de los valles y zona sur” en Cano Romero Yolanda, Catalogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles Estado de Querétaro, México. Gobierno del Estado de Querétaro- INAH-CONACULTA, 2003.  Disco Compacto 2. Se Refiere a Rafaela Díaz. Datos tomados por las Autoras de La Sombra de  Arteaga. Debieron ser muy suntuosas dichas puertas o ventanas ya que en números de 1867 a 1870  se hace constante recuento de sus peripecias, desde que se quitaron, se confiscaron, se trasladaron y al final  se vendieron.
208) Idem.
209) Ayala, op. cit. p. 150.
210) Cano Sordo, 1999, op. cit.
 
les debo muchas fotos de las iglesias para mañana, de todos los tiempos.