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miércoles, 4 de septiembre de 2013

La fundación según la Relación

Nicolás de San Luis Montañez, según un retrato del siglo XVIII en el Museo Regional de Querétaro

La Relación Geográfica de Querétaro

Sobre este documento, tal vez el primer informe oficial  sobre los pueblos entonces recién independizados de Jilotepec en una nueva alcaldía; Querétaro y San Juan del Río hay un magnifico estudioso,  David Wrigth (1), de él tomo el hilo para esta entrada, con redacción de un servidor:

Existe un grupo de documentos oficiales de fines del siglo XVI llamados genéricamente “Relaciones Geográficas” elaborados a manera de informe por la autoridad española de cada demarcación colonial, dando cuenta y orden al Rey de su geografía, historia y condiciones.
Entre ellas se inscribe la “Relación Geográfica de Querétaro”, presentada con ese propósito en 1582 por el escribano real de Jilotepec: Francisco Ramos de Cárdenas, en la que describe, además del pueblo principal, Querétaro, información del ya existente San Juan del Río, considerada como la más verídica, aunque escueta. Contiene algunas imprecisiones en la información, obtenida indudablemente de versiones de segunda mano por haber ya muerto quizá todos los actores principales. (Entre la supuesta fecha de fundación y la redacción de la Relación se presentaron rebeliones y ataques chichimecas, pero sobretodo hubo varias epidemias mortíferas de enfermedades traídas por los españoles que literalmente diezmaron a la población, que de por si era poca, así, los supervivientes en la zona  debieron ser  unos cuantos  y entre ellos, aún menos por edad, los posibles informantes directos, testigos o actores de hechos ocurridos cincuenta años antes) (2)

Se mencionan ahí los terrenos del pueblo de San Juan del Río, como perteneciente, tras la conquista, a la encomienda de “Gilotepec” en posesión de “Joan Xaramillo”, cerca de los prados del Cazadero, el nombre de Iztacchichimecapam para un cerrillo algo pelado, traducido como “tierra blanca de chichimecas”. Poblado, dice, iniciado por Juan Mexici tras la caída de Tenochtitlán, habitado por otomíes y chichimecos, junto a un río con muchos árboles llamados sabinos, de tierra blanca y dura etc. (3) Sin mencionar  para nada a  Montañez ni sus fundaciones aquí y en otras partes del estado o la región que pregonan sus relaciones. Cosa que hubiera sido difícil no incluir si hasta temas menores le ocupan, como el recuento de la famosa cacería efectuada  a la manera de los indios por un Virrey en los llanos al oriente del municipio y que les dio el nombre que aún conservan: “Cazadero”.
Cabe agregar que esta Relación Geográfica es el único documento cercano a la supuesta fecha de fundación que menciona a Juan Mexici, adicionando que este “buen yndio”, ya tenía muchos años de haber fallecido, y que es Ayala, compaginando esta información con otro documento, quien lo hace converger temporalmente con Nicolás de San Luis Montañez, dejando entrever que ambos, en razón de sus lazos étnicos, pactaron la fundación pacífica del pueblo el 24 de Junio de 1531. (4)


1) David Wright, investigador estadounidense. (Nacionalizado nhañu, vía matrimonio) Trashumante académico que ha regado su saber por casi toda la antigua tierra de sus antepasados políticos, es decir entre Querétaro, Hidalgo, Guanajuato y estado de México, quizá la persona viva que más ha escrito y conoce sobre esta cultura y la zona durante el periodo colonial. Fue el primero al que leí refutar con argumentación sólida la tradicional historia de la fundación de Querétaro, dejando por lo menos en apócrifa la serie de escritos llamados “Relación de Méritos de San Luis Montañez” y similares. (Luego supe que otros ya lo habían intentado, igualmente argumentados, trabajos que no han tenido la difusión que merecerían, siguen apareciendo con éxito escritos  y libros completos repitiendo una y otra vez la leyenda.

2) Somohano cita al menos dos de estas mortandades entre ambas fechas, una en 1543, que afectó a todos los indios de la Nueva España, reduciendo su población a por lo menos una quinta parte, otra en 1576 mató a la mitad de los indios. Ver Lourdes Somohamo Martínez, La movilidad poblacional en Tlachco/Querétaro, siglos XVI y principios del XVII, en revista Papeles de Población, julio-septiembre, No. 049. Toluca, México, 2006, Universidad Autónoma del Estado de México. pp.  244 a 250. La segunda epidemia es relatada también en la Relación de Querétaro, nombrándola “pestilencia que dava de muchas maneras”, ver Relación  Geográfica de Querétaro, en Wright, 1989, op. cit. p. 131.
3) Cfr. Ibid. pp. 127 a 130.


4) Aunque en honor a la verdad, parece que Ayala,  tras publicar en 1948 la relación completa de la fundación, para 1971 en que aparece su obra magna sobre Historia y Geografía de San Juan del Río, parece tener ya ciertas dudas sobre su autenticidad. Solo hace mención del contenido en general, sin citar la procedencia original, refiriéndola como la relación que “he revisado”, agregando empero transcripción de documentos completos con cita de origen relativos a un asunto secundario como la fundación de Tequisquiapan, lo que parece ilógico teniendo todo el espacio necesario para una transcripción completa y su fuente, de la fundación del lugar de su tema principal; San Juan del Río.


continuará: por lo pronto, se proponen varias interrogantes:
 
¿Porqué 24 de junio de 1531?

¿Existió en esas fechas un indio llamado Juan Mexici?

¿Porqué un fundador desaparece y solo es nombrado una sola vez en la historia antigua y miles en la "historia actual"?

¿Si hubo fundación?

 

jueves, 8 de agosto de 2013

San Juan del Río, Qro. La leyenda de la fundación


San Juan del Río, Qro. La leyenda de la fundación

 (artículo crítico)


Fotografía Personal: Pirámide del centro ceremonial del barrio de la Cruz, abandonado ya a la llegada de los españoles
Según la tradición popular, poco después de consumar Hernán Cortés la conquista de Tenochtitlán en 1521, algunos otomíes de Jilotepec, huyendo de la guerra se establecieron a las orillas del río San Juan. El grupo era liderado por  Mexitzin, o Mexici, supuestamente traducido como “mexicano” o “Poquito”´, (en realidad el nombre es más complejo, se abundará en entradas posteriores) luego bautizado como Juan y quedándole el anterior nombre como apellido.

Igualmente se dice que una  avanzada conquistadora indígena había conquistado y fundado, para la corona española, los cercanos pueblos de Acámbaro (1526) y Huimilpan, (1529) por medio de un numeroso ejército al mando del cacique otomí Nicolás de San Luis Montañez. Ambos personajes pacíficamente habrían pactado para la fundación de un pueblo y así, desde Jilotepec, el ejército llegó al paraje donde estaba asentado Mexici.(el lugar exacto no se especifica, por lo que no se conoce, se habla de un río caudaloso, sabinos, ojos de agua y un cerro rodeado de peñas, en imprecisos terrenos al sur de la ciudad, aunque siempre se ha supuesto que fue en la zona cercana a Guadalupe de las Peñas)

Y así, el 24 de junio de 153, se fundó el poblado, se dice que en la hoy plaza de los Fundadores, trazándose las primeras calles alrededor de una plaza, levantando capilla, presidio y troneras defensivas, se firmó al final el acta de fundación. Acompañaban a Montañez, según diversos escritos, el fraile Juan Bautista, los caciques indígenas Miguel de Bocanegra, Martín Arco y Flecha Moctezuma, Pedro Martín Toro, Valerio de la Cruz, Alonso de Granada y otros más, incluso algunos españoles. Partiendo un mes después el multitudinario ejército para fundar Querétaro. (1)


Muchos detalles, sobre todo la fecha que la tradición marca y se han creído tal cual desde siempre, deben tomarse con reserva, pues proceden de una de las llamadas “Relaciones de  Méritos de Nicolás de San Luis Montañez”,(2)   siendo estas  una serie de escritos confeccionados intercalando a discreción tanto información de manuscritos, posiblemente originales, fórmulas  jurídicas  de autoridades coloniales y tradiciones orales   del   grupo  otomí,   en redacción  única a manera  de recuento de hazañas, posiblemente por  descendientes  del o los protagonistas para presentarlos a las autoridades virreinales y obtener algún privilegio a inicio del siglo XVIII. Así, no se descarta que modificaran algunos  datos en su beneficio, específicamente lo referente a las supuestas fundaciones o conquistas efectuadas  por él.

Por otro lado, dice Wright, los escritos coloniales otomíes conocidos presentan la particularidad de tener entremezclados aún, como era costumbre de los pueblos prehispánicos, sus mitos religiosos con hechos reales, situación que los hace poco confiables como fuente histórica, dado que es muy difícil separar los dos ámbitos.

Según Ayala, en el documento que retoma para su relato de la fundación se menciona que con los fundadores venía “la Malinche”, dato dudoso ya que murió en 1530 o 1531. Lo real es que hasta su muerte fue esposa de Juan Jaramillo “El Viejo”, quien recibió la encomienda de Jilotepec a la que perteneció la zona de San Juan, quien al enviudar y casado en segundas nupcias, inició lo que sería después la Llave (para entonces y hasta muchos años adelante, solo parte del latifundio, sitio de ganado o estancia agrícola, no el casco que se dice erróneamente construyó para su primera esposa; para la época el lugar era parte  marginal  de  la encomienda y si difícilmente su detentador visitaba la cabecera -Jilotepec- menos vivirían en tan remoto sitio). También es leyenda el dato de su entierro en la hacienda, el casco se construyó muchos años después y ni siquiera es el actual, que data de fines del siglo XIX, después de demolerse por completo el anterior, del que sólo quedó un escudo. 

Leída y releída la Relación, sí alude a alguien llamado “Mallinzzi” cuyos datos por un lado la relacionan con la “Malinche” histórica, descrita fantásticamente, otros la alejan de inmediato. No se entiende qué hacía en el lugar y el momento, qué papel jugaba, nada queda claro, más que la presencia. Todo indica que se incluye alguien de quien los autores solo tenían referencia vaga, para dar alguna legitimidad  y temporalidad al documento.
Al parecer, según las últimas investigaciones, la historia real de la fundación de nuestra ciudad no fue el sencillo vini, vidi, vinci, sino que tuvo ciertos “asegunes” que se detallarán en entradas posteriores. 
1) Cfr. Rafael Ayala Echávarri, San Juan del Río, Geografía e Historia 2ª. Edición, México, Manuel Ayala Valenzuela, 1981. pp.  26 a 36.

 

2) Cfr. David Charles Wight Carr, Querétaro en el siglo XVI. Fuentes documentales primarias, Querétaro, Secretaría de Cultura y bienestar social  del gobierno del estado, 1989, p. 28. Dice que Ayala se basó en una copia de 1717 hecha por Fray José Díez en el convento de la Cruz, de un manuscrito hoy perdido. La copia manuscrita está actualmente en Roma y Ayala trabajó con una copia fotográfica que le proporcionó Eulalia Guzmán. Ver la crónica completa de la fundación de San Juan del Río y Querétaro en Rafael Ayala Echávarri, “Conquista de Querétaro” Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, 1948. Tomo LXVI, Nos. 1 Y 2. 


  
Las imágenes siguientes ilustran los lugares probables del asentamiento indígena a la llegada de los españoles, es la zona entre el cerro de la Venta, barrio de la Cruz, las Peñitas y Guadalupe de las Peñas, aclarando que al margen de si la leyenda y los personajes descritos son reales, había desde años atrás un pequeño asentamiento indígena en la zona, persistente de uno mayor de la época clásica.


Fotografía personal: Las Peñitas, vistas desde el cerro de la Cruz, zona probable del asentamiento indígena a la llegada de los españoles

Fotografía personal: El cerro de la Venta desde el barrio de la Cruz
 

Fotografía personal: Guadalupe de las Peñas visto desde el barrio de la Cruz.