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jueves, 29 de marzo de 2018

El camino de la cruz en San Juan del Río.







El camino de la cruz en San Juan del Río.

Siendo desde la época colonial un lugar eminentemente católico y siendo la religión un aspecto que determinaba en gran medida otras actividades, durante la semana mayor o semana santa, se llevaban a cabo en San Juan del Río, tradiciones diversas, algunas ya se han perdido, otras luchan por sobrevivir y algunas gozan de cabal salud.

En el perímetro del actual centro histórico, específicamente en los templos católicos quedó constancia de ello en figuras, símbolos y obra pictórica.  El acto culminante es la celebración del viacrucis, que al menos desde finales del siglo XVI  se escenifica por algunas calles de la ciudad, con la característica de que utiliza figuras de bulto para los diferentes momentos de la semana, el viernes, aparece  desde el viejo templo de los naturales, a cumplir su doloroso rito anual, el  Cristo Nazareno de las Tres Caídas, imagen que por lo menos desde el siglo XIX preside el recorrido.

Los distintos momentos o estaciones del viacrucis por las calles de la ciudad están señalados por cruces de cantera, de los que ya he escrito.

Hoy narraré dichas estaciones utilizando para ello las imágenes o símbolos que también marcan las estaciones en la mayoría de los espacios religiosos de la ciudad. Aunque ya en desuso, era una práctica común realizar, sobre todo en estas fechas, una serie de oraciones e ir recorriendo las estaciones del templo en cuestión.

Las imágenes corresponden a los espacios religiosos de la ciudad, solo no pude tomar imágenes en San Juan de Dios, que casi siempre permanece cerrado. En el templo del Calvario y los demás panteones  no hay estaciones en las paredes.


Iniciamos este  recorrido en un lugar insospechado.


 PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte.




Aunque muchos no lo saben, también en el panteón municipal 1, Están marcadas las estaciones del viacrucis, elaboradas en cantera morena y empotradas en la barda perimetral. En la número uno, que corresponde a la imagen, además está marcada la oferta de la concesión de indulgencias por hacer el recorrido y la "sacada de ánimas". Hoy está remozada y pintada en dorado, pero recuerdo que sus colores eran blanco y azul, aunque es difícil saber cuál era el original. Creo que ya no están completas todas las estaciones en el panteón, pero sobreviven la mayoría en condiciones precarias y han perdido el número.



ESTACIÓN 2: Jesús carga con la cruz


Para esta estación, tomé la imagen, del llamado “Santito”, empotrado en una barda en mitad de los dos carriles de la calle Rayón. Según un servidor, sería el último resto de un viacrucis físico ya desaparecido, probablemente de la cercana capilla de San Pedro. De ser así, la imagen, tallada en cantera morena y partida en dos partes, una fija dentro del nicho y otra suelta debajo de él, correspondería a esta segunda estación, en su parte redondeada debió contener el número.



ESTACIÓN 3: Jesús cae por primera vez


Presento una imagen, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud del soberbiamente decorado  templo anexo al Beaterio. En este lugar, las estaciones están marcadas por figuras profusamente coloreadas emergiendo del plano de soporte, elaboradas en pasta o algún otro material similar. Aquí, durante el martes santo se lleva a cabo una ceremonia antiquísima, llamada “el Aposentillo” en que uno de los cristos de la pasión, específicamente creado para ello, recibe las oraciones de los fieles, tratando de aliviar la pena que produjo su encarcelamiento. (Y la figura está entre rejas).



ESTACIÓN IV: Jesús se encuentra con su madre


Esta imagen corresponde a la antigua iglesia de los naturales, hoy parroquia de San Juan Bautista. Está elaborada en estuco, integrado al muro, por lo que supongo son las más antiguas de la citada.

Este templo, de arquitectura basilical y cuya hechura no encaja en ningún estilo, contiene la mayoría de las imágenes utilizadas en las ceremonias de Semana Mayor, incluso, muchos de sus decorados indican que estaban destinadas fijas para estos eventos.



ESTACIÓN QUINTA. Jesús es ayudado por el cirineo


El nombre del hombre que ayudó a Jesús, solo era Simón, y por ser nativo de la ciudad de Cirene, se le decía cirineo, aunque igual la tradición lo ha considerado como nombre, no gentilicio, incluso en México, es nombre propio.

La fotografía que utilizo para esta estación es fragmento tomado de la página del Instituto de cultura municipal, turismo y la juventud, muestra el interior del claustro del convento del Beaterio de nuestra señora de los Dolores, único que continúa en funciones de los varios que tuvo la ciudad.  Estas estaciones son cromos, sencillamente enmarcados, colocados al interior del pasillo de la arcada y supongo, son recientes y usados por las religiosas que habitan ahí.

El convento original fue auspiciado por religiosas sanjuanenses y sus familiares, incluso económicamente.

ESTACIÓN VI: La verónica limpia el Rostro de Jesús.

Aunque el nombre de la mujer que limpió el rostro de Jesús  no es Verónica y que la palabra se refiere a la imagen que quedó plasmada en el paño, (del griego VERO= verdadero  E ikon= Imagen) tradicionalmente así se le llama a la mujer y a la estación que representa su acto.

La fotografía corresponde a la estación de ese nombre en el Santuario del Sacromonte. El más nuevo de los templos "coloniales" de la ciudad, construido ya en la época independiente, pero con arquitectura  antigua. Las estaciones son cromos en "segunda dimensión" enmarcados en madera y protegidos con resina, obviamente no son antiguos. 


  
SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

Para esta estación, aunque la imagen no es muy buena por lo maltratado del vidrio, presento a Ustedes una pintura que representa esta etapa del viacrucis.

Está contenida en la Ermita de la calle dos de abril, que es una de las estaciones físicas del viacrucis de las calles de la ciudad. Tiene la particularidad de ser la única estación que no está marcada por una cruz empotrada en la pared, sino por una pequeña capilla, llamada popularmente “la ermita”  en cuyo interior se encuentra la pintura.  Al parecer es un óleo, aunque por la condición del vidrio es difícil afirmarlo, así como su antigüedad, pero al menos, por lo que me dicen mis familiares, desde hace 50 años ya estaba ahí, tiene una incrustación metálica en la corona de espinas.



Continuará...

Todas las fotografías son personales, excepto las dos mencionadas, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río. 
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Como siempre, en estos temas pido disculpas anticipadas en caso de cometer alguna falta en la redacción, Es importante dar a conocer estos aspectos, símbolos e iconografía, que determinaron en mucho la historia local y han sobrevivido hasta nuestros días.

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Hay muchas entradas relacionadas con el tema de hoy, si eres nuevo en el blog, date una vuelta,  si no, no está de más recordarlas y conocer más de:

Las estaciones del viacrucis
Los cristos de la pasión
Los símbolos de la pasión
La ermita
El santito

Todos de San Juan del Río. 
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Ya salió la convocatoria para los juegos florales 2018, para los que en el aire las componen.

martes, 27 de septiembre de 2016

La cruz arbórea de la Ermita del barrio del Calvario


La cruz arbórea de la Ermita del barrio del Calvario


La otra cruz arbórea

Anteriormente me había referido y dado detalles de la majestuosa cruz de troncos del cerro de la Cruz y su peculiar historia.

(Ver aquí:  La cruz arbórea )

En aquel momento hice la relación entre ese estilo del símbolo cristiano, las llamadas cruces arbóreas, con la encontrada por Santa Helena, es decir aquella donde fue crucificado Jesucristo y que a decir de sus contemporáneos, era un tronco al que le habían cortado las ramas. Por su significado, se le conoció como la cruz verdadera o la vera Cruz.

La ubicada en el cerro de la Cruz, por su tamaño, sería la más imponente de ese tipo, pero existen algunas más diseminadas en la ciudad.

Hoy presento a Ustedes, la Cruz Arbórea de la Ermita.

La Ermita es un pequeño edificio religioso ubicado en la acera oriente de la calle 2 de abril entre Fernando de Tapia y Mariano Jiménez. Por tradición oral, en el barrio donde se encuentra, las personas mayores indicaban que era parte de una serie que marcaba los límites del viejo pueblo, ya que antes, decían, en ese lugar, terminaba el pueblo. En lo personal, creo que la tradición oral entremezcló algunos conceptos que trataré de aclarar, esto en el entendido de que como muchos aspectos de nuestro pasado, se carece de la documentación respectiva.

Lo que vemos actualmente, es una ermita construida para marcar una de las estaciones del Víacrucis de semana santa, lo que se confirma con el cuadro que preside lo que sería el altar. Por su tipo de construcción y materiales, es del siglo XIX.
Por su estado actual, más bien parece un humilladero, es decir una construcción precisamente pequeña, para hacer que la gente bajara la vista para hacer sus oraciones, aunque originalmente no lo era tanto.

Tomando en cuenta la tradición oral, que indica que señalaba un límite, se pudiera inferir que en ese lugar se ubicó en los primeros años de la ciudad, lo que se llama “Cruz de marcaje”, es decir, un elemento religioso que indicaba el límite de un asentamiento indígena.

Por lo que he podido saber, casi exactamente en este lugar estaba el inicio original del barrio antiguo barrio del calvario, por lo cual ahí se habría colocado la señal del asentamiento.  Entre el camino Real y la ermita, solo había un territorio desolado y lleno de rocas, no atractivo en su momento para asentamientos humanos. La poca población de este barrio, indígenas, se asentaba en las partes altas del mismo, es decir al sur de la misma calle dos de abril y en los alrededores de la Capilla del Calvario.

Modificado del Plano de Ignacio Pérez, el barrio del Calvario o pueblo Nuevo
Modificado de Google 2015, elementos aquí mencionados, incluida la zona llamada "Pueblo Nuevo"
El terreno erial mencionado, básicamente las dos aceras de las dos cuadras de la calle Mariano Jiménez,  que estaban formadas con cantera, al paso de los años, por la utilización de ese material en las construcciones de la población  fue suavizándose y en el siglo XVIII, con el aumento demográfico, los indígenas lo ocuparon también para viviendas. Este asentamiento se llamó “Pueblo Nuevo” y se integró al barrio adyacente, que desde entonces ostentó los dos nombres: “Pueblo Nuevo o el Calvario”.

Seguramente para proteger la cruz de marcaje, entre las nuevas construcciones, se instauró una capilla de Indios, estas eran auspiciadas por algún personaje con recursos, para el uso de su familia y los vecinos. Generalmente sus fiestas eran sostenidas por un legado económico, dejado por otro bienhechor. Al paso de los años, al diluirse el legado, la fiesta era sostenida por los vecinos y beneficiados o se perdía para siempre.

Se tienen noticias que el Víacrucis de Semana Santa se efectúa por esta calle desde el siglo XVI, por lo cual la existencia de la primigenia cruz de marcaje y la capilla de Indios posterior determinó que se les tuviera por seña para determinar aquí una de las estaciones del recorrido, como ocurre hasta nuestros días.

Diluidas las familias indígenas y los posibles legados, la capilla persistió como espacio público y seguramente por estar muy deteriorada, se efectuó en ella una remodelación o reconstrucción, resultando lo que desde entonces se le llamó “la Ermita”  que es casi lo que vemos en la actualidad.
Fachada completa de la ermita. Fotografía personal.

Ignoro si aún tiene una dedicación o festividad especial, recuerdo vagamente que de niños nos llevaban algunos días a rezar ahí. Pero nadie se acuerda porqué.

Ya he relatado que todo el barrio, incluidas las calles Reforma, Mariano Jiménez, Pino Suárez, 2 de abril, el callejón de la Santa Veracruz  e increíblemente, el terreno ocupado por el Centro Histórico y Cultural, están edificados sobre la continuación de “las Peñitas” es decir, sobre un banco de cantera  morena, oculto hoy por el asfalto y el empedrado, pero que determinó la forma caprichosa de las calles y los hoy extraños altibajos de sus fachadas, entradas y banquetas.

La ermita, igual que sus construcciones vecinas se edificó a una altura de aproximadamente un metro sobre el nivel de la calle, sobre la cantera viva.

Actualmente su tamaño minúsculo, nos hace confundirla con un humilladero, pero resulta que lo que hoy vemos es un acomodo reciente, a fines de la década de 1960, al realizar el municipio, la urbanización de la calle donde se encuentra y las aledañas, edificó las altas banquetas que le caracterizan, cortando y quitando las aristas de cantera que por todos lados tenía.
Fotografía de José Velázquez. Tomada del libro San Juan del río 500 años. La ermita en su tamaño original, solo le faltaba el pequeño atrio

Fotografía personal, la misma calle, la misma toma... media ermita.

La ermita en esos mismos años, llegaba casi a mitad de la calle, por lo que el municipio, siempre previsor, decidió que algún día iba a estorbar y decidió sin más, ¡Recortarla!  Y así, su fachada terminó más o menos dos metros atrás. La altura a la que estaba se conservó, pero anteriormente, tenía una escalerita de acceso, que también estorbaba y fue eliminada.

Modificado de fotografía aérea de 1970 del DETENAL, en rojo, la Ermita ya recortada.
Curiosamente, me dicen mis padres, que vivieron en esa década en la calle, alrededor de la fachada y encerrando la escalera de acceso, la ermita tenía un minúsculo atrio de piedra, apenas de un metro de alto. En beneficio del municipio, diré que ese atrio no lo tiraron ellos porque ya se había caído para la fecha de modernización de la calle.

Lo único rescatable de la acción fue que la fachada original se conservó, pero los elementos que contenía la ermita se arremolinaron en menos de la mitad de su espacio original, por eso se observa un interior algo amontonado. En el proceso de "retroceso", se perdió la artística peana del frente y seguramente la cruz.

Fotografía personal. El minúsculo altar.
Supongo que la cruz exterior original de la ermita se perdió en el recorte y la que en la actualidad se ve es más reciente, pero en su interior, igualmente sin datación, existe otra de las cruces arbóreas que se conservan en la ciudad. Contiene todos sus elementos, las ramas cortadas, los clavos de la pasión, el rótulo, solo falta saber su historia.

Como muy seguido me pasa, de muchos aspectos de la historia reciente de la ciudad, tengo información y capacidad para escribirla, pero me faltan elementos para  ilustrar lo narrado. Para esta entrada se dio la afortunada casualidad de que en el recientemente aparecido libro “San Juan del Río, 500 años” apareciera una fotografía de Don José Velázquez con la toma de la ermita y el entorno original  de la calle, incluida la cantera y el deslavado arroyo.
Pintura del altar interior. Estación del Viacrucis, imagen borrosa por estar cubierta con un plástico muy viejo


La arbórea del barrio de la Cruz

La arbórea de la Ermita
En el libro no está fechada y en la página de los vecinos, que fueron los primeros que la publicaron, tampoco dan fecha exacta, pero me dicen mis informantes que muy probablemente es de 1969, por ciertas construcciones que en los alrededores se observan, por el ya no tener el mini atrio y que en ese año se empedró la calle. (Décadas antes ya había tenido empedrado, pero la falta de mantenimiento y las lluvias lo habían deslavado casi todo en esa sección)

La fotografía además tiene otros dos elementos que sirven para sendas entradas, uno muy visible y otro completamente oculto, si los hallan me los dicen o esperen a su publicación.

jueves, 24 de marzo de 2016

Semana Santa, ayer y hoy (Actualización con imágenes)

Semana Santa, un ritual virreinal.


Fotografía personal. Detalle del Señor de la columna en la Parroquia de San Juan Bautista.
Es bien sabido que la cuestión religiosa fue determinante para las costumbres y la vida cotidiana en el México virreinal. San Juan del Río no fue la excepción, durante dicha época había un sinnúmero de actos litúrgicos que implicaban la participación de casi todos los habitantes, quienes de una u otra manera, establecieron varias tradiciones, algunas de las cuales desgraciadamente se han perdido o diluyendo en el trajín que significa la vida en nuestros días.
Presento a Ustedes una especie de relación de dichos eventos tomados de varios documentos y textos, de diversas fechas, ubicadas a principios del siglo XIX, algunos años apenas antes de la independencia nacional.

Cabe mencionar, que aunque en la actualidad los actos principales se circunscriben al fin de semana mayor, anteriormente implicaban muchos días anteriores.
Es difícil saber desde cuando se iniciaron los actos que a continuación se detallan, pero al menos la representación de las tres caídas se realizaba desde el siglo XVI, es de suponerse que iniciaba en la capilla primitiva, antecedente de la actual parroquia de San Juan Bautista (“el Templo”) igualmente el recorrido, por las actuales calles Guerrero, Mariano Jiménez y dos de abril, para terminar en la capilla del Calvario. La procesión solo implicaba a los indios, con la dirección de sacerdotes españoles y criollos. Con la construcción de otros templos y conventos, las ceremonias los implicaron. Asimismo, la filiación étnica de los habitantes fue cambiando, a los originarios se agregaron españoles y mestizos.
De tal manera, para inicios del siglo XIX, aún bajo la dominación española, ya se tenía conformado un ceremonial que implicaba la participación de todos los templos del pueblo.
La actividad iniciaba la semana anterior al domingo de ramos cuando, no sé porque razón, se llevaba a la capilla del Calvario una de las imágenes de Cristo, “subió mi amo al Calvario” dicen la crónica.
Posteriormente, el viernes de Dolores, se adornaban los altares de todas las iglesias, con un entramado al que se le llamaba “Monumento” implicando colores y símbolos alusivos a la fecha. En nuestra ciudad, esta costumbre casi ha desaparecido, he conocido algunos de esos “monumentos” en otras ciudades, consisten en cubrir el altar con largas telas y adornarlos con cirios y figuras elaboradas con cera en pétalos. Aquí, solo se conserva la costumbre en el altar lateral de Santo Domingo, aunque ya muy estilizado.
Fotografía personal. Adorno especial en la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo.
En la parte baja de los “Monumentos" se colocaba el llamado “Altar de Dolores” que implicaba adornos especiales, relativos a los dolores de la virgen María. Entre los elementos que llevaba este altar, destacaban pequeñas macetas, con brotes tiernos de trigo. Este adorno requería que se pusiera en algún recipiente a germinar las semillas desde semanas antes, con la particularidad de que se tenía que conservar en algún lugar oculto a la luz solar, de manera que llegado el día que se había que colocar, se sacaba y el trigo, en lugar de verde, tenía un color amarillo.
Con los mismos elementos, en muchas casas de la ciudad se levantaban altares de Dolores, significando esos domicilios un lugar de visita para familiares y amigos, implicando la participación en diversos rezos. Estos altares ya han desaparecido en los domicilios de la ciudad, algunos de los templos los conservan, los trigos amarillos igualmente, solo algunas veces en el Beaterio los he visto, aunque de un color verde.
Sin prohibición para los actos religiosos públicos, a partir del domingo de ramos, se iniciaban procesiones diarias, las más de las veces presididas, por las  autoridades civiles, e implicaban la participación de los indios y “los de razón” es decir mestizos o españoles, organizados por los mayordomos de las fiestas religiosas, cargo por entonces muy honorario.
Para no revolver, las procesiones de indios iniciaban en la Iglesia de “naturales” y las de los de “razón” en la otra.
Entre las procesiones de las "gentes de razón", estaban las organizadas por las cofradías, que eran asociaciones de laicos, que por alguna promesa u obligación participaban en trabajos y económicamente, para organizar ciertos ceremoniales religiosos.  Sus integrantes recibían algunas prebendas la mayoría simbólicas. La afiliación era por afinidad, ya sea por culto a algún santo, o a una fecha. En san Juan del Río hubo varías de esas cofradías, incluso una de “naturales”, algunas manejaban fuertes recursos económicos  que eran utilizados en sus fechas conmemorativas o en la celebración de la semana Mayor. Aunque ya no es exactamente una cofradía, la actual organización del “Santo entierro”, cuya imagen y culto recorre algunos de los antiguos barrios de la ciudad, sería lo más parecido.
Cuando los miembros de las cofradías disminuían, los sobrevivientes así como su patrimonio se integraban a alguna otra, a su elección, para la fecha que estamos relatando, las al menos ocho que hubo, ya habían desaparecido. Solo existía la muy poderosa cofradía “de Ánimas” tan pudiente que podía organizar procesiones durante varios días de la semana mayor.
No se crea que solo era ir caminando a algún templo y ya. Lo que se realizaba era lo que antiguamente se llamaba “función” es decir una ceremonia especial, que implicaba la limpieza y adorno de los templos en su interior y exterior, la provisión de cirios y veladoras y su “iluminación”, es decir dotar de algún modo de lámparas que dieran luz al templo, casi siempre eran de aceite.
Las procesiones de los indios eran más sencillas, pero implicaban a muchos asistentes, todavía les eran permitidas sus danzas medio paganas. Un dato que obtuve es que el domingo de ramos, tras la resurrección, tenían su función de “pica y danza”.
En el templo de llegada o recepción de las procesiones se hacía una misa solemne. Desde mediados del siglo XIX, la misma iglesia, prohibió a los indios sus profanas danzas, las leyes de reforma desaparecieron las pocas cofradías religiosas y al cambio de siglo el culto público se fue reduciendo, de manera tal que ya casi no hay procesiones excepto en los días mayores.

El martes Santo, se llevaba a cabo un ceremonial llamado “el Aposentillo”, consistente en  el rezo del rosario y ciertas ceremonias a una imagen de cristo, que se supone que para este día ya se encontraba preso y se le brindan ciertas atenciones y actos. En el documento revisado menciona el acto, no el ritual. Tomo en qué consiste del Lic. Francisco pájaro, quien menciona haberlo visto escrito en un documento de 1835, indicando que al menos desde esa fecha se lleva a cabo. Apoyo su afirmación, aumentando su temporalidad por lo menos a unos 20 años antes. Este ceremonial se ha conservado en nuestra ciudad y se efectúa en el Beaterio.
Fotografía personal. La visita de las siete casa, ritual del Jueves Santo.
El jueves Santo, además de la procesiones ya detalladas, de manera particular, los habitantes asistían a visitar los “7 altares” o las “siete casas” Esta visita consistía en acudir a los diversos templos de la ciudad y rezar ciertas oraciones. Simboliza el día en que Jesús en Jerusalén visitó varias casas solicitando permiso para cenar con sus discípulos. Este recorrido continua efectuándose en nuestra ciudad, incluso, con la desaparición de las procesiones, se ha aumentado “en solitario”. En cada templo que se visita, por una limosna se obsequia un pan miniatura, una crucesita de palma o un ramo de manzanilla, en Santo Domingo dan además monedas benditas. (Extrañamente la ciudad completó siete templos en la época colonial, los menciono con su nombre popular: Jesusito, San Juan de Dios, el Beaterio, Santo domingo, el Calvario, el Santuario y  la Parroquia -el Templo cierra este día, supongo que antes no) No hay un orden de visita, cada feligrés o grupo inicia según le acomode a su ubicación.
Fotografía personal.  Una de las cruces que indican  las estaciones del Viacrucis.
Durante el viernes santo, se realiza la representación del viacrucis, creo que ese no ha cambiado casi nada, se conserva en la actualidad un ritual de siglos. Parece que nunca se ha hecho representación con actores, siempre ha sido con imágenes de bulto.  El recorrido es el mismo y está señalado por cruces  de cantera en las paredes para indicar las estaciones. Incluso, creo que la mayoría de las imágenes que se utilizan en la actualidad, son las mismas de las fechas relatadas, se han conservado por lo menos durante dos siglos. Durante todo el año permanecen en la Parroquia de San Juan Bautista y este día se aprestan para el recorrido y los diversos momentos de la pasión.
-El Cristo Nazareno de las tres caídas.  (el que hace el recorrido)


Fotografía personal. El Cristo Nazareno de las tres caídas,  en la Parroquia de San Juan Bautista.

-El Señor de la columna.  (Cuando es azotado)
Fotografía personal. El Señor de la columna en la Parroquia de San Juan Bautista.

- El Señor del despojo. (cuando se despoja de su divinidad para morir en la cruz, esto se simboliza, despojándolo de la túnica)

Fotografía personal. El señor del despojo, en su ubicación permanente, en la parroquia de San Juan Bautista y  ya transformado, en la capilla del Calvario..


-El Señor del Santo entierro. (cuando  ha muerto y yace en su tumba)

Fotografía personal.  El señor del Santo entierro en la Parroquia de San Juan Bautista.

En la época antigua, no sé sí ahora, en todos los templos de la ciudad se realizaban, en los diversos momentos de la pasión, misas especiales, incluyendo un sermón alusivo.
Así, los sacerdotes de aquel tiempo preparaban:
El sermón del prendimiento.
El sermón de Soledad.
El sermón del descendimiento.
Fotografía personal. Imagen del Santo entierro, perteneciente a los antiguos barrios de San Juan del Río.
Otra cosa que creo que ya no se hace, es la costumbre de pasar la noche en la capilla del Calvario, para “velar a nuestro señor”.
El sábado de gloria,  se oficiaba otra misa solemne y se trasladaban las imágenes a su ubicación general.  Concluía con el llamado “Repique de Gloria” que todavía se realiza.
En la historia reciente, estaba prohibido todo acto festivo como ruido o música, el ayuno era muy practicado, hoy en muchos lugares se hace todo lo contrario.
Igualmente, cuando era niño, el día sábado nos armábamos de cubetas y globos y a cierta hora del día se nos permitía mojarnos en la calle. Posteriormente la familia salía de paseo al río. Hoy ya es imposible, casi no hay ni agua ni río.
La semana Mayor terminaba y también lo hace hoy con la llamada misa de resurrección el día domingo.
Fotografía personal.  El altar de los símbolos de la pasión en la Parroquia de San Juan Bautista.
Como siempre lo hago en estos temas, pido disculpas anticipadas por alguna mención incorrecta de la liturgia, es sin intención. Igualmente, no hay afán peyorativo al nombrar la palabra indio, así se consignan en las antiguas crónicas y así se llamaban ellos mismos. El otro sentido de la palabra es muy posterior.

Para mayor información sobre temas relacionados con estas fechas en nuestra ciudad dar click en los siguientes enlaces:

los-cristos-de-la-pasion

los-simbolos-de-la-pasion-en-san-juan

las-estaciones-del-viacrucis-en-san
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De igual manera, aunque este es un blog laico,  es casi imposible separar la historia virreinal de los aspectos religiosos.  Abordo estos temas por su carga histórica.
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 Anoto esta entrada como actualización ya que originalmente no había podido ilustrarla con las fotografías, lo que ya pude hacer.