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sábado, 19 de diciembre de 2015

Imágenes antiguas de iglesias en San Juan 2. Los mapas de Escandón.


El escenario

Uno de los mapas de Escandón.
Teóricamente, desde los primeros años de la conquista, los españoles se hicieron dueños del amplio territorio de lo que hoy es México. En realidad todavía hasta bien entrado el siglo XVIII, a pesar de las campañas de exterminio de las tribus nómadas, existía una gran porción del mismo donde no habían podido instalar ni habitantes, poblados o instituciones, especialmente al noreste, en lo que para entonces se llamaba “el Seno Mexicano”, básicamente el hoy estado de Tamaulipas, lugar de refugio en todos los tiempos coloniales de los grupos chichimecas y apaches, que aprovechando la fragosidad del terreno, llevaban una vida libre.
Más aún, como una afrenta al poder español, apenas a 200 kilómetros de la capital del virreinato, existía un “manchón de gentilidad”; la Sierra Gorda de Querétaro, dominio de los indómitos Jonaces, el grupo étnico más renuente a la pacificación, a quienes ninguna de las tácticas empleadas contra los chichimecas, como los Presidios, las Misiones, los regalos ni la guerra directa, habían hecho mella en su libre forma de vida, incluso consideraban a los españoles como proveedores de comida y cuando el alimento escaseaba en sus espacios, no tenían empacho alguno en acercarse a las haciendas y estancias de Querétaro, Cadereyta y San Juan del Río, a robar ganado, incluso las bestias de carga.  No en balde, las crónicas refieren que el nombre de ese grupo  significa “comecaballo”.  

Para el año de 1746, el gobierno español decide emplear todos sus recursos para subsanar ambos problemas, de tal manera que se planea una campaña de exterminio de los Jonaces y la colonización del territorio de Tamaulipas, recurriendo para ello a un vecino de la ciudad de Querétaro, español, que anteriormente le había prestado ciertos servicios militares y administrativos, para que organizara una expedición.
El personaje.

Retrato mortuorio del Conde de la Sierra Gorda. pintura de 1770 de  Andrés de Islas, en el Museo Regional de Querétaro.
El caballero en mención era don José de Escandón y la Helguera, Rumoroso de la Llata, que tras la misión acumuló a su nombre, el kilométrico título de  “Primer conde de la Sierra Gorda, Caballero de la Orden de Santiago, Coronel del Regimiento de Querétaro, Teniente de Capitán General de la Sierra Gorda, sus presidios, misiones y fronteras y Lugarteniente del Excelentísimo Señor Virrey de esta Nueva España".

Escandón reclutó a milicianos de la ciudad de Querétaro para las acciones de guerra y merced a un aliciente en tierras y efectivo, de todo el virreinato, a los futuros colonos que habrían de habitar los nuevos poblados.

Primer acto.

De inicio, como primera parte de la misión, todavía en el territorio queretano, fortalece el Presidio de la Peñamillera (hoy Peñamiller) y en el año de 1748, a unos kilómetros de ahí, enfrenta en la batalla de la Media Luna, a una coalición formada por las diversas bandas nómadas que precisamente en esos parajes tenían su campo de acción.
No acostumbrados a luchar en grupos grandes, el resultado fue una estrepitosa derrota de los Jonaces, muchos murieron, otros, congruentes con su forma de vida, se suicidaron arrojándose a los precipicios cercanos para evitar ser aprehendidos. El resto fueron confinados a los obrajes de la ciudad de Querétaro, donde sobra decir, no sobrevivieron mucho.

El evento referido significó la virtual extinción de la etnia Jonaz en el estado de Querétaro. Sobrevivieron y existen hasta en la actualidad algunos grupos en el estado de Guanajuato, especialmente en el Municipio de Victoria.


Segundo acto

Continuando su misión, en los meses posteriores, ya en tierras del entonces llamado Nuevo Santander, estableció por igual, de acuerdo a las circunstancias geográficas, Presidios, Misiones, Poblados y Villas que básicamente, con algunos cambios de nombres, constituyen los municipios y ciudades del actual estado de Tamaulipas y algunos de Texas.

El final

Cosa frecuente en aquellos tiempos, Escandón fue acusado de malos manejos de los recursos que le fueron encomendados y terminó su existencia, sin pena y casi olvidada su gloriosa misión, pero con todos sus títulos vigentes, en el año de 1770. En el Museo Regional de la Ciudad de Querétaro se conserva un retrato mortuorio y persisten en varias ciudades tamaulipecas, las casas que habitó.

Dato curioso 

Decía que antes de la misión referida, había ya hecho servicios para el Virrey, especialmente en la Villa de Cadereyta y en la Sierra Gorda. En algunos de los viajes propios de su empleo, llegó al primer lugar con un elegante carromato, que obviamente no pudo entrar en los agrestes caminos serranos, por lo que fue dejado en las instalaciones de la Parroquia local. Muchos años después, se le dieron diversos usos religiosos. Terminó el vehículo medio emparedado y completamente olvidado entre los edificios religiosos. El famoso historiador de la zona Huasteca, don Joaquín Meade, en alguno de sus viajes de investigación la localizó y alertó al gobierno de Tamaulipas, quienes años después lo solicitaron en calidad de préstamo, huelga decir que no fue devuelto y en respuesta al requerimiento dijeron que Querétaro tenía muchos tesoros coloniales y Tamaulipas casi ninguno. La respuesta fue rápida, del Gobernador Manuel González Cossio: “Querétaro tampoco tiene mar y no por eso…”   pero eso no significó su regreso.

Resultado de la Expedición a Tamaulipas, Escandón mandó confeccionar un mapa que dejara constancia de los territorios pacificados y conquistados, es el famoso “Mapa de la Sierra Gorda y Costa del seno Mexicano” del que por la novedad de cartografiar un territorio para entonces tan ignoto, pronto fue referencia para elaborar copias diversas. Todos ellos  abarcan lo que hoy es el Sur de Texas y mucho más al sur, incluso hasta San Juan del río. Su hijo, el segundo Conde de la Sierra continuó, años después en menor escala, la colonización de aquellos lugares.


Uno de los mapas de Escandón, del siglo XVIII (EXTRACTO) No tiene buena Resolución pero abajo y al centro consigna San Juan del Río.
Presento hoy, como continuación a la pasada entrada de imágenes antiguas de las iglesias de San Juan del Río, las secciones de los diversos mapas de Escandón que las contienen.
Extracto de uno de los mapas de Escandón.


Extracto de otro de los mapas, contemporáneo de la expedición.

Este extracto es de un mapa es de 1873. copia exacta de otro de 1753. Más de un siglo después, el de Escandón seguía siendo referente.
Cabe mencionar que básicamente todos son dibujos esquemáticos. Sí  hay diferencias en los edificios, de acuerdo a la importancia de la población, pero son muy parecidos. Proceden de diferentes mapas, derivados de los de Escandón.

Otro de los mapas, este de 1792 (EXTRACTO).


 Para mayor información se puede consultar el siguiente enlace.
Biblografía:
Garrido del Toral, Andrés. Queretalia.
Meade Joaquín. La Huasteca Queretana
                              José de Escandón
Mendoza Muñoz, Jesús. El Conde de la Sierra Gorda…

EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

No había publicado en este mes por asuntos personales, espero en estas vacaciones ponerme al corriente con varios escritos.

Un agradecimiento a uno de los asiduos lectores del Blog, Celedonio Montes, por su atención, pero sobre todo por la magnífica reseña que publicó sobre mi libro “La Acequia del Pueblo”, en su sitio de Internet. En fluida redacción, describe y logra captar el contenido, espíritu y la intención de un servidor al realizarlo. Agradezco igualmente las observaciones que de él hace y que por supuesto tomaré mucho en cuenta. Gracias. (Espero me permita poner una liga para en alguna entrada posterior darla a conocer por este medio)

Por si planeaban ir a alguna de las instalaciones culturales, básicamente el Portal del Diezmo y el Centro Histórico y Cultural, cierran a partir del 21 de diciembre, y reanudan el 7 de Enero.  Por si pensaban ir por libros, consulta o visita

viernes, 1 de agosto de 2014

Hacer yo me propuse


Esta entrada la tenía preparada para cuando el blog llegara a 2,000 visitas, por diversas circunstancias se me fue pasando así que ahora se las presento, con algunas adaptaciones, cuando según el último recuento, ya se tienen 2,251.

¿Para qué escribir si nadie te lee? Esta frase es un lugar común que escuchamos frecuentemente quienes de una u otra manera, con estilo o sin él, plasmamos nuestras ideas en un foro público. En lo personal sostengo que en México sí se lee, no en la cantidad que se quisiera, pero la lectura por gusto es una afición que pocas personas tienen, la mayoría lo hace por necesidad o por obligación, así no funciona,  ¿Qué hacer entonces? Tratar de escribir temas que resulten interesantes para el segmento que sí lee y si por casualidad o curiosidad llega alguno de los otros, ya es ganancia.

Creo que es cuestión de paciencia, el trabajo constante sí da frutos, la prueba está en esas más de 2200 veces que alguien ha detenido sus actividades para dedicar unos minutos a conocer la historia de nuestra ciudad, mayormente ya escrita, pero que trato de aderezar con hechos cotidianos para hacerla más amena.

Ya había, en entradas anteriores, explicado los motivos para crear este blog.  Le decía a don Jesús Lara Bayón, bloguero de Aculco, quizá el mejor de microhistoria de todo México,  en cierta ocasión en que duró  meses sin escribir, que tenía la obligación moral de no dejar de hacerlo, porque mucho de lo que sabe, por haberlo visto o leído nadie más lo podría escribir. Esa es mi motivación, dar a conocer datos que se están perdiendo de la historia de nuestra ciudad, tantas cosas que cada quien ha visto, vivido u oído, datos simples pero importantes que merecen darse a conocer. No creo ser el único que tenga que decir algo, ojalá haya más que compartan mi idea y enriquezcamos el patrimonio histórico local.

Aunque se traduce en unas cuantas cuartillas, generalmente lo que se ve en el blog es producto de un trabajo previo de investigación, por razones obvias todos los que escribimos historia copiamos de alguien, lo importante es no repetir exactamente lo mismo sino complementarlo y aderezarlo con esos datos que ya mencioné. Hasta la elección de los títulos de las entradas implica un esfuerzo.

De los datos sueltos. A pesar del nombre, el autor no es pariente mío.
Aclaro que casi siempre escribo a manera de crónica para evitar tener que citar y poner pies pero siempre tengo a la mano el material que sustentan lo escrito. Hay mucha bibliografía de historia de Querétaro, pero específicamente en nuestra localidad, desde tiempos remotos, ha habido muy pocos historiadores profesionales y escasísimos los aficionados, creo que no hay más de 50 libros de tema exclusivo de San Juan, así que para yo redactar, además del de cabecera, que es el de Rafael Ayala, busco datos sueltos en textos diversos, revistas viejas, folletos, fotografías etc., y tratar de hilarlo con lo dicho por una y mil personas con las que he platicado de estos temas.

Y como dije al principio, la intención es en cualquier parte localizar un tema que parezca interesante, un detalle chusco, una anécdota, tratando siempre de compaginar lo escrito  con la vida cotidiana de los sanjuanenses de todos los tiempos, que es la tendencia actual de la historia. Ya se conocen los hechos, las fechas y los personajes, pero ¿Qué hacía en la misma fecha, en ese lugar y ante tal circunstancia la gente común?

Como ejemplo, en la entrada pasada, la del tren de mulitas, fue necesario darle una hojeada a una veintena de libros, todos los calendarios de la Canaco, toda la colección de “postales”, extractar detenidamente de los textos y compaginarlo con algunos recuerdos, sobre todo de una Señora, pariente lejana que ya muy anciana vivía hace muchos años en casa de mis papás, doña Expedita, que al final de su vida vendía tamales, pero que muchos años antes se dedicaba a la venta de comida en la Estación del Ferrocarril, de sus pláticas tomé el dato del “Circuito”. Creo que fue de las pocas personas que viajó en ambos transportes, en los antiguos y en los de la década de 1970.

Fotografía personal: "Material" para crear una entrada.


No siendo profesional de la historia, ni tener el tiempo para serlo y hacerlo, continuaré con esta labor de divulgación, por los mismos motivos que tuvo el autor de la siguiente  ¿poesía?

Hacer yo me propuse populares,

Hechos nada vulgares,

Y exhumando esqueletos de difuntos,

A destajo, hallé asuntos

Para sacar del historial osario,

Ya un tipo estrafalario,

Ya una dama gentil, ya un hombre digno,

O ya un quídam maligno.

Cuántas de boca de locuaces viejas

Pude escuchar consejas,
Y cuántas en papeles amarillos,

Encontré chismesillos,
Tantos fueron soberbios argumentos

Para hilvanar mis cuentos,
Y … al fin, según mi numen lo recela,

Se me acabó la tela.


¿Hallaré filón nuevo? … Dios lo sabe.

Por hoy cierro con llave

El arcón de crónicas henchido

Y….!!Abur!! …. Que me despido.


Ricardo Palma. 1880.

Leyendas y tradiciones Peruanas.

Tom. III. Pag. 256.

 Tomado de Frías,  Valentín, Leyendas y tradiciones queretanas. 1908

Creo que explica un poco mejor

En próximas entradas: “La Maldición de Salazar”, no se la pierdan y después voy a tratar de regresar al tema prehispánico y primeros años del San Juan colonial, que dejé inconcluso algunos meses, además de ir cumpliendo con temas que he prometido sin cumplir. Aquí nos seguiremos ¿viendo?