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sábado, 2 de noviembre de 2019

Una de difuntos 1

Una de difuntos

Imagen de Google Earth 2019. Centro de San Juan del Río, En rojo el área aproximada del antiguo Camposanto, antes sin calle de por medio, iniciaba desde la fachada del templo.
Desde su ignota fundación a mediados del siglo XVI, San Juan del Río a tuvo la categoría de Pueblo de Indios, no hubo una parte española y no es verdad como se dice por ahí que alguna vez fue pueblo de españoles, cierto que desde los primeros años existieron habitantes españoles dentro del perímetro del pueblo, sobre todo en ciertos sectores, fue siempre en terrenos concedidos por los indios o adquiridos a ellos, sin embargo, durante toda la época colonial, el número de españoles en contraste con el de los indios era mínimo.

Aunque existía una autoridad española que tuvo diferentes denominaciones durante el virreinato, la mayoritaria población indígena tenía sus propias autoridades, en la llamada República de Indios, compuesta de un Gobernador, dos Alcaldes, 3 Alguaciles Mayores,  tres jueces de sementeras y un Escribano, todos con ayudantes llamados Oficiales. Existían además varios Topiles y Ministros o Ministros de Varas y otros llamados Mandones o tableros, uno por cada barrio. Por lo que los nombres nos dicen, este cuerpo de gobierno tenía funciones en todos los aspectos civiles, agrarios, de justicia y hasta religiosos, solo cuando se tenía conflicto con los españoles o el delito cometido era muy grave, se recurría a las autoridades españolas.

La jurisdicción de la República de Indios era todo el perímetro del pueblo, que estaba dividido territorialmente en ocho barrios: San Miguel, San Juan, San Marcos, el Calvario, la Concepción, de la Santa Cruz, San Isidro; y el del Espíritu Santo, todos inicialmente de población indígena.

La República de Indios de San Juan del Río fue muy próspera, además de los terrenos de regadío comunales, el molino y la acequia, llegó a tener capitales suficientes para actividades bursátiles y hasta para ayuda a la iglesia.  Con las reformas impuestas por la constitución de Cádiz en 1812 se extinguió por dos años y aunque se restauró después ya no fue por mucho tiempo, la independencia nacional le quitó su razón de ser; cuerpo de gobierno paralelo al de españoles por no ser “iguales” de acuerdo a las legislaciones vigentes.
Desde entonces, sus propiedades y capitales fueron privatizándose, aunque conservó algunos a través de las cofradías religiosas. Las leyes de Reforma entre 1859 y 1860 acabaron de manera definitiva con la propiedad comunal y el apoyo a través de ellas para la iglesia. Todos los predios pasaron a particulares.

Una de las instalaciones que seguramente desde la fundación del pueblo detentaron fue el Camposanto, ubicado al poniente del lugar donde siempre se asentó la iglesia del pueblo de Indios y donde hoy se ubica la parroquia de San Juan Bautista, por obvias razones en él había cabida para los difuntos sin distinción de raza, sin embargo los españoles, por disponer de recursos y para no mezclarse ni en la otra vida, optaban por pagar sepulturas en el interior de los templos, y cuando ya los hubo, en los conventos.
No se crea que los padrecitos lo hacían por buenas gentes, implicaba un costo, según el lugar donde se quisiera la sepultura, obviamente el más oneroso era frente al altar mayor. Por disposiciones relativas, además cada convento tenía pequeño cementerio para los difuntos de la orden propietaria, que también se puso a disposición de los legos, igual españoles. (Hubo en Santo Domingo, el Beaterio y San Juan de Dios)

Sin embargo, los indios siempre ocuparon el Camposanto original, durante al menos tres siglos, todos sus muertos yacieron en el lugar (aunque hay indicios de que hubo otro pequeño panteón indio detrás de la iglesia del Calvario, cuyo terreno fue ocupado luego por el de la Santa Veracruz) que era sumamente pequeño, pues la población también lo era, y compartido con el acceso al templo. Al ir aumentando con los siglos la población mestiza y española, se usó incluso el espacio entre las dos iglesias y se siguió ocupando el piso de todos los templos.

No de San Juan del Río, pero si de otros lugares, hay crónicas escatológicas del nauseabundo olor que se respiraba al interior de esos lugares por la profusión de los sepulcros, sobre todo en donde no se podía escarbar profundo para ellos. De tal manera que una de las primeras disposiciones de los gobiernos independientes, fue en 1823, prohibir los entierros al interior de los templos y en los atrios.

Ante la desaparición de la república de Indios, su camposanto siguió en uso, pero ya no hubo trabajos de mantenimiento, (las autoridades del pueblo, aunque ahora independentistas, en realidad eran las mismas personas que antes habían sido realistas, es decir mestizos o españoles que no ocupaban ese espacio y por algunos años ignoraron la prohibición) Al menos hasta 1821, el lugar tenía su barda completa pero fue deteriorándose al grado de casi desaparecer en el transcurso de algunos años.

Hay constancia de enterramientos posteriores aunque aislados tanto en el Camposanto como en los templos y conventos, aun después de que, en 1833, el gobierno del estado ratifica la prohibición y hace énfasis en que los cementerios deben ubicarse en las afueras de las poblaciones.

Parece ser que ese decreto si fue tomado en serio y hay evidencias documentales de las gestiones que se hicieron para construir uno, las que concluyeron 7 años después, en 1840 con la inauguración del primer panteón enteramente civil de San Juan del Río, en las entonces afueras de la población, junto al puente de piedra, Ese panteón, municipal  externo inicialmente se llamó “La soledad” y sus primeros habitantes fueron algunos exhumados de los diversos templos y del cementerio de los indios. Hoy con una ampliación, es el panteón municipal 1.
Fue construido expresamente, no es cierto como se dice por ahí que antes había sido el panteón del Convento de San Juan de Dios, la iglesia más cercana, son dos predios completamente diferentes.

El terreno donde se ubica era conocido desde tiempos inmemoriales como “La Soledad”, no se sabe de cuándo ni porqué circunstancias había sido sitio de enterramientos, supongo que cuando había epidemias y los difuntos eran numerosos se recurría a aquel lugar para sepultarlos, no era un cementerio, solo un terreno baldío, sin alguna protección, hay evidencias en el Archivo Histórico Municipal  de las primeras décadas del siglo XIX, donde los vecinos se quejan de que en cada avenida del río (en cuyo costado estaba) aparecían a flor de tierra los huesos que incluso eran tomados por los animales. Existió en ese lugar la antigua capilla de la Soledad, pero se ignora si ella le dio nombre al terreno o fue edificada en él precisamente por los entierros.

El caso es que las autoridades mataron dos pájaros de un solo tiro y adquiriendo algunos terrenos adyacentes, completaron el perímetro original del panteón, conservaron el nombre que ya tenía el lugar y prohibieron según ya definitivamente las inhumaciones en todos los demás lugares.

Fotografía personal. Portada del Panteón municipal 1 "La Soledad"
El dato que confirma que este panteón y el de San Juan de Dios son dos completamente diferentes, es una solicitud del Administrador del Hospital de San Juan de Dios quien en julio de 1841 solicita al ayuntamiento le permitan seguir teniendo sepulcros, ya que desde que se les fue prohibido se quedaron sin las limosnas y derechos por las misas de los dolientes que hacían uso de él.

A partir de 1840, aunque todavía hubo algunos entierros en los antiguos lugares, (Una placa en el monumento a los fundadores robada hace algunos años indicaba que el panteón municipal estuvo ahí hasta 1854 y todavía fue sepultado en el pequeño panteón existente entre las dos iglesias don Juan Domínguez, en 1847 )  el panteón de los indios, paso a ser llamado “el Camposanto Viejo”.

Continuará...

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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Hay en la cartelera del Instituto de cultura y turismo municipal, una gran cantidad de eventos para estos días, actividades adaptadas a los gustos actuales, ninguna es tradición local, y se quitaron algunas que no han funcionado otros años pero hay algunas ya se han institucionalizado como el concurso de plañideras, consulte y busque algo de su agrado, hay que aprovechar este fin de semana largo. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

iglesia coloniales: Fechas


Construcción de las iglesias

Presento hoy la cronología de las iglesias coloniales en San Juan del Río, para cumplir con mi encomienda de ayudar a los niños y no tan niños a sus tareas, aclaro que de los primeros años no hay documentos que confirmen muchos de los datos que por tradición se han creído desde siempre.

 Primera capilla en la fecha mítica de la fundación.   24 de junio de 1531, a las dos de la tarde.

Aunque ningún documento sustenta que nuestra ciudad haya sido fundada en tal fecha, consignamos lo que dice la leyenda:
En tal día, se hizo misa en un "llanito" (se supone que en el hoy centro de la ciudad, único terreno plano de los alrededores) la celebración debió ser al aire libre, porque hasta después de concluida, a las dos de la tarde se trazaron las primeras calles alrededor y se fabricó una enramada en donde se ubicó la iglesia. Acompañaba a San Luis Montañez, el Padre Juan Bautista, es de suponer que sería quien oficiara.

 Lo anterior repito, es una leyenda, tomada de dos documentos que no coinciden en año, el primero es la “Relación de San Luis Montañez”, que indica que la fundación ocurrió el 24 de Junio, pero en el imposible 1502. El segundo documento es la crónica de Beaumont, del siglo XVIII que es el primero que da el año de 1531.  (ver:  Porqué la leyenda no, en este mismo blog)

 Sin datos de la verdadera fecha de la fundación de la ciudad “a la española” queda como materia pendiente de igual manera la de la construcción de la primera capilla.

 Primera capilla: Cerca de 1557.




Siendo en algún año cercano cuando establece de manera formal un pueblo de indios, debió ser entonces cuando se levanta el primer recinto religioso, seguramente consistente en una enramada. Su ubicación indudable fue en el terreno que hoy ocupa la parroquia de San Juan Bautista, en la Plaza de los fundadores. Siendo la mayor parte de los habitantes provenientes de Jilotepec. Ayala indica, sin confirmación directa, que el primer clérigo beneficiado fue el Bachiller Miguel Izquierdo. (Tomó el dato de una lista de clérigos de la provincia de Jilotepec, específicamente en Tula estaba adscrito por esos años dicho sacerdote y se supone hacia visitas a los pueblos de la comarca. Es muy posible, pero faltaría revisar un documento específico para afirmar que en esas visitas estaba incluido San Juan del Río) Debió irse ampliando con materiales más duraderos en el transcurso de los años.

 Primera iglesia de cal y canto. Cerca de 1580


Por documentos relativos, se sabe que para esas fechas ya existía, en el mismo espacio que la anterior, una iglesia construida con materiales duraderos, ignorándose la fecha de su construcción. De  ella, incluso se tienen algunas imágenes, es extrañamente muy parecida a la actual. Por ser San Juan del Río un pueblo de Indios, era exclusiva para ellos, no tanto por cuestiones raciales, sino porque casi no había españoles entre los habitantes permanentes. Se sabe que en su interior fue enterrado el conquistador de San Luis Potosí,  Miguel Caldera en 1597 y  en 1598 su cura Párroco asignado (ahora sí, perfectamente documentado) fue el Bachiller Miguel izquierdo.  Esta iglesia fue reconstruida  al parecer cerca de 1600 y duraría en tal estado más de un siglo. No se sabe su advocación original ni su santo patrono, obviaría decir que fue San Juan Bautista, pero no se tiene seguridad. Tuvo desde esos años anexo el panteón (actual Plaza de los fundadores) y además se permitían los enterramientos al interior del templo.


El Calvario  finales del siglo XVI

Por su enclave en la parte alta de la ciudad, parece haber sido una simple capilla de Indios,  detrás de la cual había un panteón exclusivo para ellos. Hay constancia de su existencia a fines de ese siglo, con el nombre de “capilla del  Calvario” por ser desde entonces el punto culminante de la procesión de semana Santa. Se ignora su nombre original, solo persistió el de “La iglesia del Calvario”, fue remozada precisamente para esa función, pero el panteón de indios siguió funcionando hasta el siglo XIX, por dicha razón y por encontrarse en el barrio de los Indios, es la única iglesia del pueblo donde no hubo enterramientos a su interior. Por ser siempre capilla, no tuvo advocación, solo los signos relativos a la crucifixión. Nunca tuvo párroco Asignado. A mediados del siglo XIX, el viejo panteón anexo es sustituido por uno  neoclásico, el de la Santa Veracruz, (con lo que la capilla cambió también a ese nombre) irónicamente ahora para última morada de los más acaudalados del pueblo.  Los indios ya no existían como corporación y lentamente se iban extinguiendo como raza, aún en este lugar, que era uno de sus bastiones, desde antes de la fundación del pueblo. Se localiza en la calle dos de abril, antigua de la Santa Veracruz.

Iglesia del Convento y hospital de San Juan de Dios.  1672
imagen tomada de google maps

Construido a orilla del río, para el auxilio y atención a los viajeros, gracias a aportes de particulares y bajo el patronato del Rey que lo  cedió a la orden religiosa de los Juaninos.

Los fundadores fueron  Fray Juan Bautista como superior del convento, el sacerdote  Fray pedro de San Nicolás, y los hermanos fray Baltazar de Aguilar y Fray Juan Vicente, Además de un cirujano.

Su advocación fue siempre a San Juan de Dios, (no confundir con San Juan Bautista) funcionó con altibajos como iglesia, hospital y convento hasta las leyes de Reforma, posteriormente, continuo como hospital civil durante casi un siglo, adaptando las instalaciones religiosas y el anexo, donde hoy funciona la escuela de Bellas artes de la UAQ.  Se ubica en Avenida Juárez Poniente

 Iglesia del  Beaterio de Hermanas terceras de San Francisco  1683



imagen tomada de google maps
Este espacio religioso fue una fundación local, en terrenos de la familia Flores de Frías- Pérez de Tapia, cuyos integrantes descendían de los más antiguos pobladores del pueblo que se conocían por entonces. Algunas de las hijas del patriarca Don Juan, se inclinaron por el servicio religioso y fundaron en terrenos de su herencia, con apoyo económico de sus familiares lo que se llamó el Beaterio de hermanas terceras de San Francisco, este "lugar de beatas” nuevo, sustituyó a otro que debió de estar en un lugar cercano y se llamó Nuestra señora de los Dolores de Niñas educandas, atendido por religiosas y dedicado a la enseñanza. (Digo que no es el mismo, porque el terreno donado por las hermanas flores era hasta entonces un baldío) Con una reconstrucción mayor, el convento y su iglesia continúan prestando servicio hasta en la actualidad, a pesar de algunas interrupciones por las leyes de Reforma, la Revolución y la Guerra Cristera. La escuela dejó de funcionar a inicios del siglo XX.

Del primer Beaterio, su primer ministro fue el Bachiller Don Simón Nuñez Bala.
Del actual, su auspiciador se dice fue Fray Margil de Jesús y  Josefa, Isabel, Ana y Beatriz Flores las hermanas fundadoras. El ministro era el Bachiller Nicolás de Espínola.

Su patrona es la Virgen de los Dolores.  Se encuentra en Avenida Juárez Poniente.


Nota: Otro sitio religioso del que no se cuenta con datos pero que debió ser muy antiguo, es el ubicado en el Cerro de la Cruz, no me refiero al templo que hoy se ve junto a la pirámide, que es muy reciente, pero al sur del cerro hay un par de construcciones que parecen haber sido capillas. Debe recordarse que este lugar, a pesar de estar en ruinas ya a la llegada de los españoles, tenía habitantes que lo utilizaban como centro ceremonial, por lo que considero que es difícil que los españoles no construyeran por lo menos una capilla cercana, en el único lugar con ocupación continua de los alrededores desde hace 3,000 años, lugar donde cualesquiera que haya sido el año, se encontraron las dos culturas. (Encima de la pirámide está una ermita, conserva una inscripción de 1679, de la mayordomía de la Santa Cruz, fiesta muy antigua, pero no era para celebración de misa. ( por cierto sustituye a otra cruz más antigua de la que después les hablaré)


fotografías personales

Continuará…

jueves, 13 de marzo de 2014

las iglesias del centro segunda parte


SAN JUAN DEL RÍO: IGLESIAS DEL CENTRO  segunda parte
(DATOS DUROS)

Continua la segunda y última parte de la historia del conjunto parroquial del centro de la ciudad, incluyendo algo de las plaza, aunque  éstas serán relatadas en una entrada especial.  Inicio cuando ya están construidos los dos templos



 
San Juan Bautista y parroquia de Guadalupe:

…Para 1743, continuaban esos espacios, pero con el aumento en el número de españoles, la separación racial ya era total; el conjunto... “se compone de una muy decente  y  bien  fabricada  iglesia parroquial  en que se administra a los españoles los santos sacramentos, a cuyas expensas y especialmente de un bienhechor, pocos años ha se dedicó e independiente de esta hay otra iglesia que sirve de parroquia  para los naturales, administradas una y otra por un cura colado por su majestad,  sacerdote seclar... “(201) y   tres  auxiliares  “…muy versados en el  idioma Otomí… ” (202)   que era el común hablado por la feligresía

Esta iglesia en tiempos antiguos tenía, en la hoy plaza  de los Fundadores, las casas habitación de los curas, es decir el curato. Con la construcción de la parroquia, se trasladó a la sección adjunta de la nueva iglesia, así que el antiguo pasó a ser “ el curato viejo” dando nombre a la actual calle de 16 de septiembre ya que frente a él iniciaba. No tengo datos de cuando se mudaron al nuevo recinto, debió ser antes de 1820, ya que en un documento de ese año del AGN, el ayuntamiento solicita se le den esas casas, identificadas, el curato viejo para sus juntas o funciones, (203)  cosa que efectivamente ocurrió y algún tiempo se llamaron “casas  municipales”, seguramente hasta el cambio a la actual presidencia municipal.

Durante el imperio de Maximiliano fueron cuartel, hasta enero de 1865,  del ejército francés (204) mencionándose también que ese año, por un asunto de denuncia de propiedades  de  la iglesia para su adquisición,  Joaquín Espino Barros  tomó posesión de “la casa donde estaba el curato de San Juan del Río”, (205)  que aclara haber tenido que reedificar por su “total deterioro”. (206)  Al término de la breve etapa imperial; en 1869, se decidió derrumbar la parte antigua del curato convertida ya en casa Municipal, dividir el terreno en lotes y venderlo, proponiendo lo mismo para las rejas de sus  ventanas donadas por la señorita Díaz. (207) Aunque Ayala dice que se derribaron estas casas en 1916, ya no aparecen en el plano de Ignacio Pérez, debe referirse a sus ruinas.

El espacio entre las dos iglesias, hoy Notaría Parroquial, el nuevo curato en la parte trasera y la sección conocida como  “La Academia” con entrada en Morelos, todas interconectadas, son de hechura posterior, aunque sin referencia de año. Seguramente aprovecharon elementos de edificaciones anteriores, todavía es posible adivinar en la pared de la Academia que da a Hidalgo, varios arcos tapiados con barda dentro de los que se construyeron las ventanas neoclásicas (serían de fines del siglo XIX o principios del XX) que hoy vemos. Es de suponerse que los arcos daban acceso a alguna sección o dependencia de la iglesia.

También debe mencionarse que la plaza parece haber tenido una forma de trapecio, y se  modificó su antiguo lado norte para cuadrarla. Desde la época colonial estaba rodeada  por  una  barda  atrial  de  la  que no se tienen mayores datos, debió ser casi desde los inicios del pueblo, dado que en su interior funcionó el camposanto, que debió ser sumamente pequeño, pues la población también lo era, y compartido con el acceso a la iglesia, aunque también se podía enterrar al interior de las iglesias.  Por lo  que se  puede distinguir  en  una  fotografía de inicio del siglo XX, desde el jardín Independencia, la barda era sólida,  con aplanado, es decir, sin reja ni arcos invertidos  en lo  alto como muchas de  ese  tipo. Hubo panteón además en  el espacio entre las dos iglesias, en el Calvario, (aún antes del de la Santa Veracruz, hasta entonces exclusivo de los indios) en san Juan de Dios y en el Beaterio. Al derrumbar parte del curato viejo en 1869, se  cuadro la plaza y  se pidió vender los   lotes  resultantes. (208)   El panteón  junto  al  río data  de  cerca de 1840 (de alguien fallecido en una fecha cercana aún se conserva una tumba. Se prohibieron los enterramientos en la plaza y el interior de las iglesias en 1823, (209) aunque hay constancia de entierros en fecha posterior en el lugar. No hay dato exacto de cuando se detuvieron realmente las inhumaciones ahí pero sería bien entrado el siglo XIX. Todavía fue enterrado en el pequeño panteón existente en el espacio entre las dos iglesias Don Juan Domínguez en 1847, (210) sus restos se trasladarían luego al de la Santa Veracruz.

Suponemos que la fecha en que se quitó definitivamente el camposanto es la de su instalación como plaza pública, (211) es decir después de 1853 cuando inicia la remodelación del panteón indio del Calvario que concluirían en el edificio del hoy panteón de la Santa Veracruz, donde funciona el Museo de la Muerte. Parece que durante cierto tiempo funcionó en ella el mercado municipal, que de siempre se había instalado en la plaza principal. La placa del monumento en la plaza de los fundadores indica que el panteón municipal estuvo ahí hasta 1854.
 
201) Mina Ramírez Montes, Querétaro en 1743. Informe Presentado al Rey por el corregidor Esteban Gómez de Acosta. México, Gobierno del Estado de Querétaro, Archivo Histórico del Estado. 1997, p.  170. El bienhechor fue Marcos Mancilla, como reza la placa de cantera que aún puede verse. Dice Ayala que costeó la terminación de la obra, que iniciada desde 1693, había parado varias veces por falta de fondos.
202) Llama la atención que pese a la división, el cura era solo uno, con auxiliares encargados de administrar servicios a los indios en su idioma, algunos muy diestros en el idioma otomí, según dice  el documento. Y lo eran, al grado que uno de ellos, Luis de Neve y Molina, entonces bachiller, quien fue en fecha comprendida entre 1736 y 1753, auxiliar del párroco de San Juan del río (Cfr.  Mendoza, 2006, op. cit. p. 28) años después, como Doctor y catedrático en el arzobispado de México, con la experiencia ganada en el antiguo puesto, publicó una de las primeras gramáticas de otomí, base de muchos estudios posteriores sobre dicho idioma, incluido su amplio vocabulario. Ver Luis Neve y Molina, Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí, breve instrucción para los principiantes,  México, Imprenta de la bibliotheca mexicana, 1767.
203) AGN. Instituciones Coloniales, Regio Patronato Indiano, Bienes Nacionales, Vol. 715, Expediente 12. 
204) Marta Eugenia García Ugarte, Hacendados y Rancheros queretanos (1780 – 1920), México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. 1992, P. 224.
205) Idem.  En Ayala, 1981, op. cit.  p. 192, se menciona como sindico del Ayuntamiento.
206) Ibid. p. 225.
207)  Cfr. Luz Amelia   Armas B., Oliva Solís H. y Guadalupe Zárate Miguel “ Región de los valles y zona sur” en Cano Romero Yolanda, Catalogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles Estado de Querétaro, México. Gobierno del Estado de Querétaro- INAH-CONACULTA, 2003.  Disco Compacto 2. Se Refiere a Rafaela Díaz. Datos tomados por las Autoras de La Sombra de  Arteaga. Debieron ser muy suntuosas dichas puertas o ventanas ya que en números de 1867 a 1870  se hace constante recuento de sus peripecias, desde que se quitaron, se confiscaron, se trasladaron y al final  se vendieron.
208) Idem.
209) Ayala, op. cit. p. 150.
210) Cano Sordo, 1999, op. cit.
 
les debo muchas fotos de las iglesias para mañana, de todos los tiempos.