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domingo, 25 de enero de 2015

La "Ysla" de San Juan del Río


La Ysla
Centenario árbol de la Huerta Grande

Analizando los viejos mapas de la ciudad de los que ya me he ocupado anteriormente, resaltan a simple vista dos aspectos interesantes:

1.- El lento crecimiento del pueblo-villa-ciudad  desde el primer plano, 1793, hasta el de 188? es decir en el lapso de un siglo, hace parecer que el tiempo se detuvo, el área urbana en ambos es prácticamente la misma, esto se explica por el hecho que desde su nacimiento, el pueblo de Indios, por alguna disposición legal, solo  permitió la urbanización de lo que hoy es el Centro Histórico de la ciudad, delimitado a unas cuantas calles, los alrededores fueron las milpas particulares y comunales de la República de Indios.

Al desaparecer la República, sus propiedades pasaron a particulares, pero solo las inmediatas al área urbana, ocupadas para vivienda. El pueblo continuó rodeado por una zona de milpas. Siendo la vocación del pueblo definitivamente agrícola, quienes las adquirieron o los antiguos propietarios, le siguieron dando el mismo uso, así que la fisonomía urbana se mantuvo igual hasta la primera mitad del siglo XX. El crecimiento urbano fuera del antiguo casco se notó de manera real, con la expansión detrás de la vía del Ferrocarril: San Juan Bosco, Fátima, el Riel; al norte la zona Industrial y el área cercana a la Estación ferroviaria. En la década de 1970 la aparición de la colonia Benito Juárez, Infonavit Fátima y la Semiurbanización de Lomalinda aumentaron el área. Es hasta la década de 1980 que el crecimiento toma varios frentes, principalmente al oriente, que hasta la fecha no se ha detenido, inició con el Infonavit  y colonia San Cayetano. Con la ola migratoria tras el temblor de 1985, aparecen los fraccionamientos cercanos al barrio de San Isidro  y  los varios desarrollos en el Pedregoso, después…

2.- Pero volvamos a lo esencial, el segundo detalle que a simple vista se nota en los planos, es que nuestro río tuvo una isla, y no era una cualquiera, era de buen tamaño, en su parte más larga medía casi 800 m y a lo ancho 200 m.

Plano de 1864, posición invertida, la isla.

De este lugar, casi no se sabe nada, así que trataré, con los pocos datos históricos que dispongo, de darles los pormenores, aunado a lo poco que puede observarse en la actualidad.

La isla del río, plano de finales del siglo XIX.
En principio, diré que dicha isla no debió ser antigua, no hay ninguna referencia anterior de ella y supongo que se formó de manera natural aproximadamente en el siglo XVIII, esto porque si hubiera estado siempre, se hubiera podido hacer en ella un paso sobre el río, apenas con dos pequeños puentes, lo que no ocurrió así y se construyó el de piedra, hoy Puente de la Historia.

Para su aparición se conjugaron un par de factores:
Desde el inicio del pueblo, el río estaba relativamente cerca de la parte trasera de la acera sur de la Av. Juárez, con un ligero declive que inicia desde la calle y de ahí hasta el cauce. Las casas y edificios se construyeron en ese declive, igual ocurre con las otras zonas colindantes con el río: la parte trasera de San Luis Montañez e igual  la del actual B. Hidalgo, hoy Paseo del Río, que entonces eran huertas.

El río San Juan, contra lo que dicen muchos, jamás tuvo corriente permanente abundante,  sí la tenía todo el año pero en volumen bajo, lo que permitía a los vecinos y el pueblo en general acceder a él y tomar el agua para su servicio, bañarse, y lavar ropa. Incluso había veredas en sus orillas, apenas unos centímetros sobre su nivel, la más conocida la que iba del final de la calle Galeana hasta la Huerta Grande. (digo iba, porque la actual está a seis metros encima del nivel del río).

El bucólico paisaje de los remansos poblados de mujeres lavando, niños jugando, aguadores llenando sus cántaros y las matas de jara cubiertas por la ropa secándose cambiaba diametralmente en la temporada de lluvias, entonces sí, tras salir del encajonamiento en las barrancas del sur del municipio y acrecentado por múltiples arroyos, el río llegaba con toda su fuerza.

El caudal, por su volumen y potencia, impactaba de manera directa, en las curvas que el cauce tenía, socavando, la tierra y rocas que las formaba. En la ciudad, los lugares que eran horadados por esa fuerza iniciaban en la parte trasera de la hoy Central Camionera donde el río forma un meandro que termina casi en el Puente de la Historia, especialmente afectados eran los terrenos ubicados en la ladera oriente del cauce, precisamente donde estaba la zona de huertas del hoy B. Hidalgo y la Av. Juárez, llevándose todo lo que encontraba, socavando los terrenos de las orillas incluso entrando a las viviendas.  Hay evidencias de que alguna vez la corriente llegó hasta la zona donde hay un estacionamiento subterráneo del B. Hidalgo, que en el siglo XVIII deshizo el puente Cano y de pasada se llevó un área de más de 100 m2 detrás de él.

Al salir del meandro, aproximadamente detrás del Centro de Salud de Av. Juárez, el río entraba a la parte más ancha del cauce, disminuyendo la fuerza de la corriente. Ese lugar era el llamado Pasoancho, (así, junto) que estaba en la actual calle de ese nombre, (la original era recta, no tenía la desviación que hoy vemos) y se cruzaba por medio de grandes piedras. Metros adelante, los sedimentos se fueron acumulando, lo que hizo que el río se dividiera en dos brazos, formando la isla que terminaba poco antes del puente de la Historia. Vecinos y autoridades decidieron tomar cartas en el asunto. En el siglo XVIII, se proyectó evitar el paso el río construyendo un “tajo” o canal que lo desviara desde abajo del Cerro de la Cruz, hasta el Puente de Piedra, la idea no prosperó por obvias razones,  se optó entonces, desde el siglo XIX un sistema de diques, formado por bardas de piedra, en la ladera oriente del río. De este sistema quedan todavía muchos restos, su parte más alta era de unos seis metros, cerca del Sabino quemado y sobre él se hizo el nuevo camino a la huerta Grande.



Imagen de Google Earth, todos los elementos mencionados

El sistema funcionó y el río dejo de horadar las huertas y patios de las zonas por donde pasaba, al no haber sedimentos, como antes, el río se encajonó y tomó un solo cauce, la isla se integró a la zona firme de la Av. Juárez. Actualmente no hay evidencias de ella, porque desde entonces se empezaron a agrandar las construcciones hacia atrás y se perdió en el recuerdo de la gente. La última evidencia de la Isla, es el año 1901, en otro plano de la ciudad. Por su naturaleza, no hay limites visibles de esa isla.

Fotografía personal, en el talud, las rocas del dique, en el Paseo de los abuelos
De acuerdo a los mapas mencionados, la zona inicial de la isla, en el Pasoancho, era un arenal,  pero el resto era terreno de cultivo. También era sitio de paseos.

Fotografía personal, sobre el río, restos del dique, detrás de Av. Juárez.
Por el año de 1970 y al menos durante otros 20, no sé porqué, existía otra isla, era mucho más angosta, unos 20 metros en su parte más ancha, iniciaba antes del Sabino Quemado, y terminaba atrás del Centro de Salud, esta desapareció en 1985, cuando el río se encauzó hacia el oriente, secando el brazo, que al lado de la huerta del Barreno formaba la nueva isla.

Fotografía personal, inicio aproximado de la isla, en el nuevo Pasoancho.
Le puse al mapa la “Ysla” porque así era mencionada en un documento antiguo.

Fotografía personal, final aproximado de la Isla, cerca del puente de la Historia.

domingo, 18 de agosto de 2013

Plano del pueblo fortificado

Fotografía de Wrigth del plano original, 1984.

 Cartografía colonial:
 Fue común en los primeros años de la época virreinal la elaboración de planos o mapas que constituyeron la cartografía inicial y única durante casi un siglo, del territorio recién conquistado. Se refieren siempre a pequeñas porciones de terreno, entendible esto por desconocerse amplias zonas, aún dentro de lo ya conquistado.
Presentan la característica de ser más pictóricos que cartográficos, (y así se les nombra: “pinturas”, en los escritos a los que generalmente acompañan) debido principalmente al hecho de ser territorios pisados por primera vez por europeos, incorporan elementos de los códices prehispánicos; dibujos y hasta glifos propiamente dichos, casi siempre en perspectiva frontal aunque abarcan áreas que se verían mejor en vista superior, rara vez coinciden completamente con la realidad, sobre todo en extensión y dimensiones. La localización de los terrenos que amparan o solicitan es aproximada, apenas un trazo rectangular o cuadrado. No tienen autor, las firmas que los acompañan son de los solicitantes o de la autoridad que les daba legalidad.
Esta característica se debía a que cuando el rey debía otorgar una merced (permiso para uso de la tierra), se procedía emitiendo un documento acompañado de la “pintura” es decir, el dibujo del lugar realizado por algún artista al servicio de la autoridad local, que acudía al lugar acotándolo con referencias naturales como arroyos o cerros y comúnmente simples árboles o piedras, así como la distancia en leguas entre lugares o señales. La forzada unión de elementos en el espacio disponible daba lugar a errores. Por alguna razón los pintores eran indígenas o usaban las técnicas de los tlacuilos precortesianos, aprendidas directamente o de segunda mano en alguno de los establecimientos educativos que ya existían en México, lo que se evidencia en los gráficos producidos. Ejemplo notable es el plano de San Juan del Río que a continuación se presenta.

El pueblo ¿Fortificado?

Aunque parece no ser el más antiguo, sí es el más famoso y emblemático de los planos de San Juan del Río durante la temprana época virreinal. Guardado por siglos en el Archivo General de la Nación, fue dado a conocer por Ayala en su obra "San Juan del Río, Geografía e Historia" de 1971 a través de un dibujo tomado del original nombrándolo "Pueblo Fortificado" fechándolo en 1592.
Fue elaborado como parte de una solicitud de caballerías (tierras) por Pedro de Quesada, el nieto de la malinche, quien por esas fechas era dueño de una parte de la encomienda de Jilotepec, que había sido de Juan Jaramillo, su abuelo materno. Dado que la encomienda le significaba tener indios a su servicio, pero no tierras, solicita al Virrey le conceda algunas. La solicitud tiene fecha de 1590 que parece ser la correcta según Wrigth (1994) no la de Ayala.
 Actualmente, en la sala Iztacchichimecapam del Centro Histórico de nuestra ciudad hay una artística ampliación del plano, copiada del dibujo de Ayala, ambos presentan leves diferencias con el original, al no ser copias fieles.

 

El plano o "pintura" abarca la totalidad del pequeño pueblo de ese entonces, lo que lo hace tan representativo de su tiempo. No tiene autor pero fue certificado por Fernando de Mojica, autoridad local. Elaborado en papel común, a colores con medidas de 30x 42.7
 
Se observan claramente los siguientes elementos:( los entrecomillados son lo escrito textual en el plano )


Ampliación artística del dibujo de Ayala, 1981 en el museo Iztacchichimecapam

1.- “la cerca del pueblo”  rodeando  todo el perímetro. No era, como supone Ayala, para fortificación bélica sino para evitar que el ganado de las estancias de españoles de los alrededores entrara. Cabe mencionar que al interior de la barda, en esencia el hoy centro de la ciudad, era todo propiedad de los indios. Basándose en la leyenda de la fundación Ayala y otros autores relacionan esta barda con el trazo hecho San Luis Montañez en 1531, no corresponden, suponiendo que la leyenda fuera cierta, el perímetro marcado por Montañez solo consistió en las esquinas del fundo cruces de Sabino, no una barda completa. La Relación de Querétaro en 1582 la describe la barda real como "muy baja" y debió  ser construida hacia 1550. Hoy no queda ningún resto de ella, su trayecto aproximado hoy sería de Guadalupe de las Peñas, la actual carretera a Tequisquiapan hasta San Isidro, cruzando el río, el Barrio del espíritu Santo, Canal de Santa Clara, hacia el cerro de la Venta, rodearlo por atrás y  regresar otra vez cruzando el río a Lomo de toro y Guadalupe de las Peñas.
2.- "el cerro del texco" (este nombre fue un error del escribano, en entradas posteriores explicaré porqué) dibujado con el glifo Tepetl = cerro; representa al actual cerro de la Venta, con un indio detrás de él.
3.- "el río grande"  Dibujado con el glifo atl en sucesión para indicar corriente, es el río San Juan, atraviesa todo el pueblo de indios, desde Lomo de Toro hasta San Isidro.
4 y 5.- "la una cavalleria" y "la otra cavalleria"  dos terrenos cuadrangulares que estarían ubicadas aproximadamente en lo que hoy es Casa Blanca una y la otra cerca del Canal de Santa Clara. Son las tierras pedidas por Quesada. Cada caballería equivale a cerca de 48,000 metros cuadrados.
6.- "sanjuan del Río" Es la única iglesia entonces en el pueblo, actual de San Juan Bautista.
7.- "estos son cues" otra vez el glifo tepetl, en pequeño, la palabra cués es la castellanización en plural de cú que era el nombre dado a los templos prehispánicos. aquí se refieren a los montículos del barrio y cerro de la Cruz.
8.- "la acequia que ba por el pueblo" trazo del canal de riego de los indios, desde Guadalupe de las Peñas, atravesaba todo el pueblo y volvía al río cerca de San Isidro (9)
10.- "la benta que se pide" dibujada con el glifo calli = casa  Al parecer Quesada también pedía permiso para establecer una venta, es decir un mesón para viajeros al otro lado del río, en esos tiempos ya existía concedido el permiso a otra persona para una venta casi en el mismo lugar, pero al lado izquierdo del camino, ignoro si no se le dio el permiso, o si luego desapareció  alguna o se fusionaron y si el camino es el mismo que la actual carretera, pero de la existencia de uno de estos establecimientos a su falda viene el nombre del Cerro de la Venta y de la hacienda que existió donde hoy es el moderno Hotel.
11.- Un rectángulo nos indica un terreno que después sería Guadalupe de las Peñas, que entre otros nombres tuvo el de "Guadalupe del Rincón" precisamente por estar en una esquina de la barda.
12.- "la benta de lucas de lara" apenas afuera de la cerca. Otro calli; Lucas de Lara y Cervantes era para entonces administrador de las propiedades de la familia Cervantes, constituidas en el mayorazgo de la Llave, formado por la segunda esposa (la primera fue la Malinche) de Juan Jaramillo. Esta venta parece ser lo que después fue la Hacienda de San Cayetano, que hasta la década de 1960 existía en la hoy carretera a Tequisquiapan, junto a la empresa Kimberly Clark, construida sobre el bordo de la Hacienda.
13.-  El dibujo de la huella de pies descalzos, como en los códices prehispánicos, indica un camino que atraviesa el pueblo de oriente a poniente, un camino real, sin dudar, la actual Avenida Juárez.
14.- Entre otros caminos al interior de la barda podríamos aventurar que algunos serían las actuales calles de Aquiles Serdán (la inclinada) y otra, Morelos pero es difícil asegurar.
15.- El glifo Milpa, está en varios lugares, aquí parece indicar el Barrio del Espíritu Santo hay varias casas en todo el plano.
 16.- "ba cierta y berdadera esta pintura fdo.de mojica" sin ser el autor, la autoridad certificaba que correspondía a la realidad y que la adjudicación no afectara a terceros.
Al centro y arriba hay otro canal de agua, pero no está iluminado de azul, no se si sería un error del dibujante. Estaría aproximadamente en la moderna Av. Paso de Guzmán.

Fuentes consultadas
Ayala, 1981
Basaldúa Hernández 2001
Wright, 1989 y 1994
Mireles, 1993