miércoles, 8 de julio de 2015

El barrio de la cruz en imágenes.

Como complemento a la entrada anterior presento a Ustedes las imágenes relativas, con algunas acotaciones necesarias.
Inicio con esta fotografía personal, del plano de 1590,  la zona resaltada sería la extensión original del barrio.  Los montículos junto al río en el mapa se nombran "cues" es decir templos o basamentos. En la esquina superior izquierda, está el cerro actualmente llamado "de la Venta", que era el que originalmente tenía el nombre IZTACCHICHIMECA, es decir, el Chichimeca Blanco. Para la fecha de elaboración del mapa ya el idioma dominante era el otomí, así que se le llamaba Teximacu o Teximeco, es decir el mismo significado pero en otomí (por un error del escribano solo anotó "cerro del Texco, la falta de algunas letras hizo que nadie supiera que significaba esa palabra, escribiéndola completa, nos da el significado real: El chichimeca blanco, en otomí)
Por cercanía, el asentamiento original, incluido el montículo recibió el mismo nombre, años después de la elaboración del mapa, en  la falda del cerro se estableció una "venta" para el servicio de los viajeros  del Camino Real, por lo que desde entonces se le llamó "el cerro de la Venta, quedando  el nombre indígena "TEXIMACU" solo para  lo que hoy conocemos como el barrio de la Cruz. La fotografía muestra ambos, al centro, el de la Venta, a la izquierda,  el promontorio del barrio de la Cruz.
La siguiente imagen satelital de GOOGLE 2015, nos muestra todos los elementos originales: el cerro, delimitado al norte por la autopista, (que al construirse cercenó unos 15 metros de él) al oriente por el río,  al poniente, hoy completamente urbanizada, la parte baja donde se ubicaban las plazas ceremoniales. La cima, nivelada artificialmente,  conserva los elementos de la última etapa constructiva, el camino de acceso, plazas, una pirámide principal,  y algunos elementos. sobre la pirámide hay una ermita colonial y una iglesia moderna. Hay otros elementos muy derruidos, parece ser que eran otros basamentos y ruinas coloniales.
Debajo de lo que hoy se ve, están otras etapas de construcción, la más antigua como centro ceremonial sería por pobladores de la cultura Chupícuaro. La siguiente fotografía, de la página web del Museo Regional de Querétaro, muestra figurillas de barro características de ella, en técnica de pastillaje con algunos elementos en color, la segunda, de la misma página, se trata de un elemento  de una época muy posterior, parte de de un collar, proveniente de Oaxaca, lo que demuestra la penetración de las antiguas rutas de comercio. Ambos se exhiben en el citado museo.

La siguiente fotografía personal, nos muestra la prominencia del sitio, destacando por su altura en lo plano del valle, lo que lo hizo estratégico, no tanto en lo bélico, sino en lo ritual. Se observa como sobresale el basamento piramidal.
Cara sur del basamento piramidal, de unos 8 metros de altura, en cuya cúspide se colocó la ermita cristiana. Lo que se ve es producto de una inconclusa reconstrucción, que nos muestra parcialmente como era originalmente la segunda etapa constructiva, parece ser que la escalera de acceso estaba a la izquierda, parte que no se reconstruyó. (fotografía personal)
En la cima de la pirámide, sustituyendo el anterior templo indígena, una ermita católica, dedicada a la Santa cruz, lo que hoy vemos es de construcción moderna, pero como se dijo en la entrada anterior, todo indica que en este mismo lugar los hombres de Nuño de Guzmán, entre 1531 y 1533 colocaron una cruz en señal de conquista, lo que sería el antecedente de la ermita.  Es especialmente cuidada y visitada por los lugareños, quienes la han remozado varias veces en el transcurso de los siglos, aunque han conservado en cada intervención,  varios elementos antiguos.
Uno, a mi parecer, es la inscripción más antigua existente de nuestra ciudad,  en la base de la ermita dice" 2 de abril de 1672"
La otra, en la peana de la Cruz dice "En 3 días del mes de mayo de 1769 años, como mayordomo de la stma Cruz dn Gmo Sago". (Guillermo Santiago). Recordar que la mayordomía es un cargo anual para ciertas fiestas religiosa, en este caso las de la Santa Cruz, lo que nos indica la antigüedad de las que aquí se celebran. (Fotografías personales)
Y manteniendo sus antiguas tradiciones, los habitantes locales, como los que les precedieron en el histórico barrio, año con año, suben al cerro a celebrar sus fiestas.  (Las siguientes fotografías las tomé prestadas dela página de la danza "Techimacit" del mero barrio, me dicen que hay otros grupos en diferentes modalidades)
Traslado de la Cruz a la iglesia de l Los elementos en blanco y amarillo son de cera, primorosamente trabajada para la fiesta. Ya casi solo se ven aquí.
 
Los integrantes de la danza, rumbo a la cima.
 
Al pie de la pirámide, reviviendo ritos tal vez milenarios.
Los que nos antecedieron, a quienes les fue encargada la tradición y año con año se hacen presentes a su vez para transmitirla a las nuevas generaciones.
  

Adornada con semillas, especialmente para la fiesta, la portada del templo católico de la cima, aclaro que este edificio no es muy antiguo, pero lo que si es indudable, es que como muestra del más puro sincretismo religioso, fue construido utilizando las piedras de la última etapa constructiva del basamento piramidal, ubicado a unos 10 metros de él.
Finalizo con una imagen personal, la panorámica de la actual ciudad, desde lo alto del cerro, que ha visto pasar a sus pies, a casi todas las culturas dominantes del altiplano central, desde Cuicuilco, los teotihuacanos, los aztecas y los españoles, a todos los tuvo a sus falda. Hoy, continua como el vigía del valle; un chichimeca blanco, que observa el crecimiento de esta ciudad, que se inició en su cima, hace 2500 años. A veces lo olvidamos, pero fiestas como las mencionadas, que se han ido transformando en lo material, pero conservan su ritualidad ancestral, son el llamado de atención para que no lo olvidemos.
  
Para quien se interese más en lo relativo a este barrio, en el blog hay varias entradas relacionadas. Por su antigüedad, es sitio donde confluye mucha de nuestra historia. Da clic en cualquiera de los siguientes vínculos
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Conviene recordar a quienes nos vistan de manera ocasional, que esta página está en un formato de blog, que en esencia, funciona como un diario o una bitácora, organizada de manera cronológica por un servidor. Al frente de manera general aparece la entrada (o sea el escrito) más reciente, a menos que hayan llegado por acceso directo, en cuyo caso acceden a la entrada solicitada.
En la parte derecha aparece un calendario por año y mes, dando clic en ellos, se accede a las entradas que se elaboraron en el año y mes que vayan desplegando. En el caso del presente blog, se tienen incluida la presente, 90 entradas. Aunque a veces me tardo un poco, trato de poner una por semana.
Siendo su servidor el redactor único, muchas cosas que escribo son unitarias, pero otras tienen seguimiento, por lo que se recomienda, si su tiempo lo permite, iniciar a leerlo desde la primera entrada para mayor entendimiento, si no de cualquier manera se puede acceder a  temas específicos en el momento en que los deseen y en el orden en que gusten.

A la izquierda hay una imagen y un extracto, solo de las 10 entradas más visitadas, también pueden acceder en forma directa a cualquiera de ellas con un solo clic.
Como este sitio es muy visitado, pero se comenta poco, a veces para aclarar o avisar cuestiones del contenido incluyo un apartado como este, llamado el Chichimeca al servicio de la comunidad. 

domingo, 5 de julio de 2015

Los Barrios 5: El Barrio de la Cruz, donde todo empezó.



Continúo la descripción de los barrios de San Juan del Río durante la época virreinal, establecidos como medida  de control  administrativo y religioso. Especialmente importante es el que hoy se detallará: El Barrio de la Cruz.
Ubicado al sur de nuestra ciudad, hoy es una zona suburbana extensamente poblada, que según los registros, tiene una ocupación continua de más de dos mil años.
ANTECEDENTES.
Este barrio se encuentra a un costado del río San Juan, tiene como característica contar con un promontorio de roca elevado de los alrededores, a unos 25 metros de altura, con su cima relativamente plana, en una superficie aproximada de una hectárea.
Aunque hay evidencias de ocupación humana anterior en otros lugares del valle, el promontorio (hoy llamado cerro de la Cruz) debió ser especialmente atractivo por razones rituales y estratégicas. Su primera etapa constructiva se remonta al año 500 a. C. cuando grupos provenientes de Chupícuaro establecen un centro ceremonial en la cima, nivelándola con rellenos y establecen algunas plataformas. No hay vestigios que el lugar haya sido zona habitacional. Su uso fue siempre ritual. La gente tenía sus viviendas y sembradíos en la parte baja del cerro.
La actividad constructiva en la cima tuvo varios periodos en el transcurso de los siglos, deteniéndose al finalizar el primer milenio de la era cristiana,  aunque solo fue del mantenimiento del centro ceremonial, que son los edificios que hoy se ven: una pirámide principal, una gran plaza y algunos otros basamentos, la gente común continuo su vida en las partes bajas de los alrededores.
Se desconoce el nombre original  del asentamiento en la época clásica, que llegó a tener una extensión respetable. Aunque parece que solo tuvo construcciones en este cerro y en las llamadas Peñitas, incluía toda la zona de los alrededores: la parte baja del cerro, las Peñas del río, Guadalupe de las Peñas, Lomo de Toro y partes del B. Hidalgo y el final de la Calle Melchor Ocampo, donde estarían las zonas de habitación y los cultivos. 
Por los restos encontrados en los lugares mencionados y ser zona de tránsito y comercio, tuvo influencia de muchas de las culturas del clásico, seguramente perteneció en algún momento a los imperios Teotihuacano y Tolteca,  que sojuzgaron a los habitantes locales e imponían patrones culturales que por su naturaleza, solo eran temporales. A la caída de los imperios, la gente volvía a su vida tranquila en las orillas y cañadas del río.   Con la contracción de la frontera mesoamericana, desde el siglo XII, la zona se vio invadida por  nuevos habitantes que se entremezclaron con los pocos locales. Aunque se dice que fue invadida por chichimecas, en realidad los que llegaron fueron los pames - un grupo emparentado con los otomíes- caracterizados por ser semi nómadas y no compartir la cultura mesoamericana, razón por la cual fueron clasificados junto a los chichimecas auténticos, éstos sí completamente nómadas  que tardarían unos siglos más en llegar.
Con la irrupción, a fines del siglo XV de los aztecas como imperio, estando la zona en los imprecisos límites del Señorío de Jilotepec, al ser conquistado éste, la zona del barrio de la Cruz, paso a formar parte del imperio y en el lugar se estableció un puesto de defensa contra el Imperio Tarasco.
EL NOMBRE

El pequeño poblado se llamó entonces IZTACCHICHIMECA, aclarando que en realidad, era el nombre que los aztecas dieron al cerro de la Venta, y que por extensión se le dio también al poblado y al que hoy conocemos como el cerro de la Cruz. La palabra en náhuatl significa “CHICHIMECO BLANCO” simplemente, no "lugar de chichimecos blancos", ni "tierra blanca de chichimecas", como se ha dicho siempre. No hay correspondencia entre el término y tales significados.
Se tienen pocas noticias de los años inmediatos la llegada de los españoles, aunque se sabe que los habitantes del lugar participaron con los españoles en 1521 del  sitio a Tenochtitlán, que significó la derrota de los aztecas. Para 1528 Juan Xaramillo, al visitar las tierras de su encomienda, expulsó a los chichimecas (pames, en realidad) de la zona y dejó solo otomíes para el cultivo. El poblado tenía una pirámide dedicada a Huitzilopochtli (seguramente la de la cima del cerro).
Entre 1531 y 1533  desde el occidente, las tropas de Nuño de Guzmán llegaron al lugar y en señal de conquista colocaron una cruz en la cima del templo de la pequeña aldea, anexándolo al territorio de Nueva Galicia. Esta “conquista" no fue valida porque el territorio ya había sido otorgado a Jaramillo años antes y lo reclamó en un juicio, pero es importante mencionar el hecho porque parece ser el antecedente de la cruz que actualmente se encuentra en la ermita de la cima de la pirámide.
 
LOS NUEVOS DUEÑOS

Desde la llegada de los españoles, muchos indios de Jilotepec, huyendo primero de la guerra y después de los tributos que imponían los encomenderos españoles, habían llegado al lugar aumentando la pequeña población local, entre ellos el que después conoceríamos como Juan Mexitzin, que como muchos otros llegó a refugiarse a un lugar ya establecido, no a fundarlo.
Al aumentar la población otomí en el lugar,  ya libres del yugo azteca que imponía el idioma náhuatl, como lengua oficial, el todavía pequeño asentamiento siguió llamándose igual,  CHICHIMECA BLANCO, solo que ahora en otomí: Teximacu. (de Texi= blanco y  macu= chichimeco, como es topónimo se lee al revés; "Chichimeco Blanco”) (la pronunciación más probable es “Teshimacu”)
Con el establecimiento en décadas posteriores del pueblo de San Juan del Río, “a la española” en una zona aledaña, el asentamiento quedó solo como uno de los barrios que lo conformaba, y se le llamó cristianamente “barrio de la Cruz” aunque los habitantes y la población siguieron llamando al cerro “Teximacu” como consta en documentos oficiales por lo menos hasta 1822. Posteriormente el nombre se perdió, hasta que fue rescatado por Ayala quien lo copió erróneamente del informe de Salazar como TECHIMACIT, (confundió la "u" final por it) palabra que no tiene traducción en ningún idioma. Este error lo han repetido todos los que le han copiado a Ayala. En entradas anteriores, he mostrado la copia del documento de Salazar, donde se puede ver el equívoco.
Plano de Ignacio Pérez. Junto al río, el cerro y Barrio de la Cruz, al norte, La Concepción y el Calvario

El asentamiento original, para la fecha del establecimiento de los barrios debió ser más amplio, pero desde época temprana fue rodeado de propiedades españolas, principalmente las haciendas de San Jacinto, la H, Santa Lucía y demás propiedades particulares de españoles, quedándoles solamente el cerro y sus partes bajas circundantes.
Para 1793 nos describe perfectamente el lugar y sus característica Martínez de Salazar: “El Barrio de la Cruz está situado también al otro lado del río, sobre su orilla sur, en terreno escabroso, compuesto de dos calles solamente, en donde los indios tienen construidas sus pequeñas casas, inmediatas a una peña redonda, desgajada por todas partes, y en la parte superior de ella hay un plan sobre el cual está construido a mano, un cerrito de piedras y tierra, como un pináculo donde está colocada una cruz, y hay tradición de que en tiempos de la gentilidad, este era el fuerte donde se acogían los indios Mecos, para defenderse de los enemigo, y que por esto mismo se le llama a la peña TECHIMACU, que quiere decir  peña blanca fuerte y redonda de los mecos. “
Insisto que la peña es redonda y supongo que fuerte, pero la palabra no significa nada de eso, solo “Chichimeca blanco".  
Al parecer lo que hoy conocemos como el Barreno, finca cercana al barrio, originalmente fue parte de él, pero al desaparecer la república de Indios en el siglo XIX, pasó a manos  de españoles, aunque por estar en el camino “Real” que usaban los habitantes para ir al pueblo,  que desembocaba en el Pasoancho del río, conservaron una servidumbre de paso, que les permitía cruzar por en medio de esa propiedad privada situación que perduró hasta hace apenas una década, cuando la propiedad fue donada al municipio, y extrañamente se cerró el centenario paso.

LA ACTUALIDAD
Las dos calles originales, hoy se conservan, muy modernizadas, sin embargo, desde hace siglos, conservan las tradicionales fiestas del 3 de mayo, promovidas ahora por un grupo de danza local, paradójicamente llamado “Techimacit” y otros, que reviven, al pie de la vieja pirámide, ritos que podrían ser milenarios y con singular entusiasmo, seguidos ahora por multitudes, suben año tras año, a sentir  la grandeza de la historia del barrio, donde se inició San Juan, la gran ciudad que ahora se ve desde la cima y donde vieron sus antepasados el nacimiento y paso de imperios hoy desaparecidos, esa cima, es donde  inició todo.  
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
1.- Tomé algunas fotos del sitio de danza del barrio de la Cruz, espero no se molesten y por la sugerencia de que le cambien su nombre al correcto.
Aviso 2  Por ser el Barrio de la Cruz tan significativo para nuestra historia, hay varias entradas en este blog  que lo mencionan, visítenlas. Además hay mucha más información al respecto que espero difundir posteriormente.
Aviso 3    A los seguidores de este Blog,  Ángel (Celedonio) y René, les aviso que les dejé su material en la oficina del Archivo Histórico Municipal, ubicado en el Centro Histórico y cultural, en Av. Juárez oriente #30 (en el jardín del santuario) En el primer patio está la oficina del Archivo, ahí la amable encargada, Lic. Marimar Santana les hará entrega, previa identificación. Ella es además autora de un libro de Historia de San Juan, a ver si les interesa consultarlo o adquirirlo y les mostrará algunos objetos y publicaciones que tiene ahí en exhibición. Pueden pasar a partir del lunes 6 en la tarde. Por favor me confirman aquí cuando lo reciban.
 Aviso 4: Las fotos de contexto de esta entrada se las debo para mañana.

domingo, 21 de junio de 2015

Programa cultural de feria San Juan 2015. (Cultural de a deveras)


No soy guanajua  ni nada, soy puro San Juan del Río (Como dicen la canción "la Estampilla " y el Lic. Pájaro en su columna periodística
Por razones diversas, no pude preparar el tema que correspondía, en el transcurso de la semana prometo subirlo, por lo pronto  les presento la siguiente información local: 


Como todos los años, hace ya más de cien, en el mes de Junio, esta ciudad festeja su tradicional feria.

Además de los consabidos artistas, que se presentan en el centro de feria, en diversos recintos, sobre todo el centro de la ciudad, se presentan otro tipo de eventos, para todos aquellos que no somos amantes de la quebradita, la onda grupera y las guerras de bandas, hay otras opciones.

Presento a Ustedes, el Programa Cultural, a desarrollar durante la feria, a mí me lo enviaron de la Dirección de Cultura, pero extrañamente no fue difundido en su página ni en la del municipio.

Aunque ya pasó una semana, en la siguiente habrá varios eventos muy atractivos, sobre todo la premiación de los Juegos florales  y las fiestas patronales. Si son de la ciudad, hay que aprovechar los espacios y su contenido, si son de fuera, creo que todavía pueden programar  una salida rápida.

Las imágenes son del  encuentro de danzoneros el día 20 en la plaza Independencia del centro de la ciudad,  que tuvo nutrida participación arriba y abajo del foro, me hizo recordar a mi tío, Roberto Hernández Chávez (q.e.p.d.) bailarín nato, de aquellos de barrio, que en los últimos años de su vida derrochó talento en los sábados de Danzón, en la plaza de un ladito, la de los Fundadores, lloviera o tronara. También hay eventos de este tipo en el Portal del Diezmo y la presidencia municipal, todos a unos pasos del centro.

El público

El foro

La elegancia
Atrás del foro, el repaso... no vaya a ser.


Aquí los espero y perdonen el retraso, no me había dado cuenta de que no se había difundido.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

1.- Les recuerdo que esta página es pública, laica,  gratuita y apartidista  y que son recibidos sus comentarios y críticas. Al final de cada entrada, en la parte baja existe un apartado que dice “no hay comentarios” o “comentarios”.
   
Dando clic sobre cualquiera de los dos textos, se despliega el espacio para escribir. Prometo contestar todos. Como ya he dicho, no pretendo saber toda la historia de San Juan del Río ni mucho menos, pero sus aportes ayudarían mucho a subsanar la gran carencia de información que de nuestra historia tenemos, sobre todo la más reciente, cuya difusión es uno de los objetivos de este blog.

Aviso 2  La imagen del programa está lo más grande que pude, si no la ven completa, den clic sobre ella.  Espero que no se enojen los de la Dirección de Cultura.

Aviso 3 A los seguidores de este blog, Celedonio y René, estén al pendiente, creo que ya encontré la forma de hacerles llegar su encargo.

 Nos vemos (¿Así se dice aquí ) en la semana.

domingo, 14 de junio de 2015

San Isidro Labrador, pon la lluvia, quita el sol. Los viejos Barrios 4


 San Isidro, el barrio de siempre

Imagen de Google Earth. Iglesia del barrio de San Isidro.
 Antecedentes

Quizá como el último resabio de un ancestral rito, hasta mediados de la década de 1970, muchas familias sanjuanenses emprendían durante la segunda semana de mayo, una caminata con dirección norte hasta un asentamiento, entonces plenamente rural, pero separado de la ya para entonces ciudad: el llamado “barrio de San Isidro”.

Supongo que era una tradición de siglos por el hecho de que no se efectuaba por el camino más corto, que para entonces sería a partir del centro, de manera directa por la calle Álvaro Obregón, sino por otro, extrañamente más alejado y extenso, que sería el siguiente:

Imagen de Google Earth. La línea verde señala el viejo camino, hoy entre calles, la línea naranja, la vieja barda.
No importaba mucho el lugar de la ciudad donde se viviera, el punto inicial era la estación del tren, situada al finalizar Hidalgo Norte, de donde se cruzaba la vía y se tomaba rumbo norte un camino entre milpas que recuerdo  era de terracería pero plano y ancho, es decir, un camino en forma, no una vereda improvisada, que continuaba con algunas ligeras curvas por una distancia de aproximadamente un kilómetro. Ahí se encontraba con una de las curvas del río, donde el camino doblaba a la derecha. Trecientos metros adelante se llegaba a la plaza del barrio, en esas fechas completamente de tierra.
La intención original de la visita, que supongo era religiosa, se perdió hace muchos años, al menos de lo que recuerdo, la motivación principal era el espectáculo de la fiesta de San Isidro Labrador, el patrono del barrio, que incluía danzas y xitás,  además de juegos mecánicos y el tradicional estruendo de los cuetes. Los juegos eran muy rústicos, pero divertidos y baratos, y por las fechas que menciono, las danzas y Xitás  todavía eran muy auténticos, lo cual era un espectáculo aparte, ya que en la ciudad, esos elementos se habían modernizado y perdido su esencia.

Imagen de Google Earth. Extensión aproximada del Barrio.
Elementos

El Barrio es descrito por Ayala, (1981, p96) con información que tomó de Martínez de Salazar de 1793, de la siguiente manera:

"El Barrio de San Isidro, se halla a espaldas del de San Marcos, más al norte sobre la orilla del río, situado sobre un plan de tierras delgadas, en que tienen señalados sus solares los indios, que ellos mismos cultivan. Se han abierto calles trazadas por magueyes por donde transitan coches y todo género de gente de a pie o de a caballo. Hay una Plazuela amplia, donde se encuentra una capilla, y algunas casas bien acabadas."

Como los demás barrios del pueblo, se desconoce su verdadera antigüedad, pero es de suponer que desde el inicio del pueblo, en el siglo XVI, algunos habitantes otomíes se asentaron en él aprovechando la fertilidad de sus terrenos y con un pequeño núcleo habitacional alrededor de lo que hoy es la su plaza. Se puede distinguir su ubicación en el plano de 1592, en su parte inferior derecha, justo donde la acequia del pueblo volvía al río.

Se llamó así por su santo Patrono, San isidro Labrador, a quien está dedicado su templo. Dado que la santificación de este ocurrió en 1622, se supone que su establecimiento debió darse años después de ese acontecimiento.
Ya avanzado el siglo XVII, la situación original del pequeño pueblo de indios cambio, con la llegada de habitantes diversos, sobre todo en el centro, en razón de lo cual, los otomíes, se desconoce si voluntariamente o por alguna disposición se relegaron a algunos barrios donde podían mantener su exclusividad étnica. Así, quedaron en tal categoría la Cruz, el Calvario, el Espíritu Santo y San Isidro.

Fue en este último, uno de los en donde más tiempo se mantuvieron las costumbres y tradiciones indígenas, hasta casi finales del siglo XIX, aún había muchos habitantes de raza pura. A diferencia del vecino barrio del Espíritu Santo, muy pequeño, aquí desde siempre hubo un núcleo habitacional de regular tamaño, rodeado de áreas cultivables, que siempre estuvieron claramente delimitadas como propiedades indias. Además, por su relativa lejanía con el centro del pueblo, tuvieron mayor influencia o relaciones con el cercano pueblo de San Pedro Aguacatlán,  también originalmente Otomí.


Los límites
No sé desde cuándo, pero unos metros después de la estación del Ferrocarril, existe una barda de piedra que siempre me dijeron que era el límite de San Juan con San Isidro. Por extraño que parezca, semi enterrada y derribada, aún existe, en la actual calle Jesús Ma. Martínez y sería el límite sur del Barrio. Por  el lado oriente, el límite original, sería el antiguo camino a Tequisquiapan, hoy Av. Constituyentes, aunque parece que después se recorrió a la Calle Álvaro Obregón. Al norte, finalizaría en los límites con las tierras de San Pedro Aguacatlán y al poniente, el límite natural indiscutible, el río.

Imagen de Google Earth. A la izquierda, bajo los postes en la Calle Jesús María García, los restos de la vieja barda.
Plano de 1590, ubicación aproximada del Barrio.


Recuerdos

Al morir la República de Indios, en el siglo XIX, como en todos los demás barrios, las tierras comunales de este, se desamortizaron, pero en este caso, por la lejanía y el encierro geográfico fueron poco deseables para aquellos que no fueran indios y estos los conservaron como terrenos particulares.

Imagen de Google Earth. La Guitarrilla, durante muchos años, la única propiedad no indígena de la zona.
A pesar de lo anterior, desde el inicio del pueblo, las tierras del barrio se vieron favorecidas por el riego de la acequia del pueblo, que hasta aquí llegaba luego de atravesar el pueblo. A la orilla del camino a Tequisquiapan pasaba el canal principal, y tras cruzar el rancho de la Guitarrilla,  (que nunca fue parte de este barrio, sino propiedad de españoles) discurría cerca de la Plaza Principal. Metros adelante volvía al río. Además, en los alrededores se trazaron varios canales secundarios que estuvieron en funcionamiento hasta cerca de 1970, lo que permitió que el área siempre fuera de cultivo.

A finales del siglo XIX, cerca del barrio se construyó la estación del Ferrocarril, principalmente en terrenos de la Guitarrilla y el Carrizo, pero afectando también algunos predios del barrio  vendidos por los lugareños, sin embargo, su aislamiento no se vio perturbado sino hasta mucho después.

Imagen de Google Earth. La iglesia de San Isidro, algo modernizada, dicen que así era la fachada de la iglesia de Guadalupe en el centro de la ciudad, antes de que se le pusiera la actual portada de cantera.
En la década de 1970, un fenómeno invadía a San Juan del Río, la explosión demográfica, lo que significó un aumento de habitantes que requirieron de viviendas, es cuando comienza a crecer la ciudad por varios frentes, principalmente la zona oriente. El Barrio resistió el embate constructivo unos años más, pero para la década de 1980, con la construcción del Infonavit San Isidro, empezó la invasión de milpas, al inicio lentamente -por ser tierras completamente fértiles- ya que su precio era elevado y frenó a los constructores. Pero el segundo aumento de población tras el año de 1985 sí lo tocó e inició la urbanización que por tres de sus lados hoy le rodea. Llegó así la modernización de los viejos caminos vecinales, transformados en calles y avenidas que hoy nos llevan fácilmente en transporte público y privado a fraccionamientos, zonas residenciales, incluso un club de Golf, que hoy ciñen al viejo barrio, antes tan solitario, hoy es paso a lugares a los que antaño casi nadie se atrevía a entrar.

Imagen de Google Earth. Vieja plaza, moderna apariencia.
Sin embargo, entre el concreto y el asfalto, conserva vivas algunas ancestrales tradiciones y elementos, su iglesia, la original figura de San isidro labrador, el paso del Santo entierro, mayordomías, cargos y especialmente, al menos dos de las viejas capillas familiares otomíes, último recuerdo de las muchas que tuvo el pueblo en toda su extensión, cuando cada familia o grupo de ellas, tenía un espacio religioso para su culto particular. Desaparecieron casi todas en los barrios, solo quedan unas pocas, dos de ellas aquí.

EPÍLOGO

Hoy, el camino que recorrí de niño, está rodeado de viviendas, en él, ya no se adivina a lo lejos el río, solo al final, un sucio hilo líquido nos recuerda que ahí estuvo. Cada vez quedan menos de los sabinos que circundaban su paso e indicaban que había que dar vuelta a la derecha. Hoy, llego a la vieja plaza, ya modernizada, sin el polvo de aquellos ayeres, ya no están las viejas chozas, los corrales, el verde de las milpas de los alrededores ni la acequia con agua corriente. Casi todo se ha ido, sin embargo, entro a la iglesia y en el altar me recibe una extraña Trinidad, en un mismo nivel, veo a la izquierda un cuadro de la Virgen de Guadalupe, al centro un Cristo y a la derecha, la efigie de San Isidro Labrador, tan querida por los campesinos, solo eso me recuerda que estoy en el viejo Barrio de San Isidro, el Barrio de siempre.

Plano de 1885, arriba, con el número 7 y línea morada, el extremo sur del Barrio, solo para observar su relación con los otros.

miércoles, 3 de junio de 2015

El espíritu Santo, el Barrio que no murió.


Continuando con la descripción de los antiguos barrios de San Juan del Río durante la época virreinal, corresponde  ahora al Barrio del Espíritu Santo.
Imagen de Google, la capilla del Espíritu Santo

Comienzo aclarando que por haber sido en tiempos pasados, solo un mínimo asentamiento de casas, rodeado por tierras de cultivo, de este barrio me fue especialmente difícil establecer sus límites, así que los que consigno en la imagen de Google son aproximados, aunque debajo explico porque los determiné así.

De él nos dice Ayala, retomando a Martínez de Salazar:

“El barrio del Espíritu Santo se halla al otro lado del río, sobre el Noreste de la Parroquia, habitado por indios, en el que tienen sus solares.”

" … y el del Espíritu Santo, que por otro nombre se llama Barrio de Ahidó en el idioma otomí, que quiere decir barrio de los tepetates, porque está situado en la otra parte del río, sobre tepetates calcáreos y es de tierras delgadas, por la desidia de los indios, que viven en ese lugar pues la dejan deslavar.”

Iniciamos diciendo que este barrio fue de los originales del pueblo, quizá desde su fundación, creo que sus límites están claros, la cerca del pueblo y el río. Su nombre, original, Ahidó, significa en español piedra amarilla, es decir tepetate. Su situación de aislamiento con el resto del pueblo que le daba situarse del otro lado del río, le hizo ser el que conservara durante más tiempo, finales del siglo XIX, tanto la raza otomí como sus tradiciones.
Plano de 1590, la sección coloreada sería la extensión original del Barrio.

La barda que lo delimitaba al poniente en el siglo XVI desapareció pronto y sus escasos habitantes poco pudieron hacer ante el embate de las haciendas que desde el inicio lo rodearon lo cual nos hace difícil determinar correctamente sus límites actuales, originalmente debió iniciar frente a la hacienda de La Venta del Refugio, del lado norte del Camino Real a Querétaro, este, su límite sur, extrañamente después mudó al Paso de Guzmán.

Por el poniente, no se conoce actualmente cuál era su límite, porque la barda desapareció, detrás de ella se encontraban las tierras de la original hacienda de la Estancia Grande. Al norte colindaba con el impreciso lindero de la Hacienda de la Llave y al oriente, siempre fue el río su extremo.

Desde su inicio fue habitado por otomíes, quienes gustaban de un patrón de asentamiento disperso, es decir no tenían un núcleo de viviendas, cada quien vivía cerca de su milpa. Con el paso de los siglos, el relativo aumento de habitantes, los orilló a tener un pequeño núcleo alrededor de lo que hoy es la capilla de “San Juanita” (no sé cuál es su nombre real, así la conocíamos) que es lo que podríamos llamar propiamente el asentamiento del “Espíritu Santo”.

En lo relatado por Martínez de Salazar,  se indica que sus tierras eran poco productivas, pero hay que recordar, que al menos desde mitad del siglo XIX, encontraron la manera de hacerlas de riego, a través de un canal, que desde la presa Lomo de Toro, llevó, el vital líquido a sus tierras. Este canal desapareció por completo, pero fue sustituido por otro más moderno, que sigue gran parte de su curso, es el que vemos en la moderna Av. Canal de Santa Clara, aunque este se desvía al poniente y el antiguo continuaba recto, hacia lo que hoy es la empresa Pitsa (hace años que no voy a esos lugares, pero recuerdo que había varios pequeños canales que discurrían por la parte actualmente llamada la Concepción.
Imagen de Google Earth :Extensión aproximada del barrio en la actualidad.
En este aspecto cabe aclarar que el pequeño núcleo de viviendas, conservó el nombre, pero a fines del siglo XIX se constituyó, en su parte sur lo que hoy es el llamado Barrio de la Concepción, (este lugar no tiene nada que ver con el viejo barrio de La Concepción, que estaba en otro límite del pueblo, este es muy moderno) y seguramente de ahí viene su nombre, una nueva porción de tierra ganada al río. El plano de 1885 consigna el viejo camino desde la hacienda de la Venta, pero ningún asentamiento o grupo de viviendas.


Plano de Ignacio Pérez, Circa 1885. El Número uno y el color rosa identifican el Barrio. Nótese lo desolado del área, en comparación con la imagen actual.
Por extraño que parezca, este barrio, seguramente el más pobre y menos desarrollado del viejo pueblo, tenía varios caminos Reales surcando su territorio:

a)   El principal, el camino Real a Querétaro, hoy la salida a Querétaro, Por Av. Juárez, frente a la Hacienda de la Venta, que sería el límite original.

b)  La actual Av. Paso de Guzmán, que desde las iglesias del centro, era también camino Real a Querétaro, especialmente usado por los Habitantes de las haciendas del poniente, Estancia Grande, Santa Matilde, San Germán etc. Usado para ahorrar tiempo del centro del pueblo a la Av. Juárez y tomar el Camino Real principal.

c)    El Camino Real  del Espíritu Santo, que esencialmente  seguía el recorrido del original canal de riego, es decir, donde hoy Av. Canal de Santa Clara se dirige hacia el Poniente,  este camino y su canal al lateral seguían en línea recta, hasta llegar a la capilla ya mencionada. (aún existe, es la calle que desde la Concepción bordea Pitsa y después se dirige al norte, hasta la orilla de la vía del tren, donde se localiza la capilla)

Además de las milpas particulares de los indios, existían aquí durante la época colonial, grandes extensiones de terrenos comunales (no había los suficientes habitantes para cultivarlas personalmente) administrados por la República de Indios del pueblo,  en este lugar se encontraba una parcela llamada “tierra de Dios”  cultivada de manera comunal y cuyas utilidades se utilizaban para el sostenimiento de la Iglesia y la realización de ciertas ceremonias religiosa exclusivas. No he podido determinar su ubicación exacta.  Con la desaparición de la República de Indios y sus tierras comunales, muchas pasaron a manos de particulares, aunque los indios conservaron las propias, aparecieron en el barrio algunos ranchos y nuevos núcleos de asentamientos y sin embargo hasta muy entrado el siglo XX continuó siendo una sección muy marginal de la ciudad.

La ancestral situación de aislamiento cambió a partir de la década de 1970, cuando se instala el complejo industrial PITSA, hoy la industria más grande la ciudad, que poco a poco ha ido utilizando los antiguos espacios rurales, y propició la modernización de los viejos caminos.

Lenta pero inexorablemente, la modernidad ha ido rodeando con fraccionamientos residenciales y nuevas colonias lo que fue el antiguo barrio, la tierra amarilla poco a poco se va cubriendo con asfalto y ya casi nadie tiene memoria de que alguna vez, entre esas residencia estuvo el último reducto otomí del pueblo.

Afortunadamente, no todo ha sido sepultado por el progreso. En este barrio se conserva una tradición y una reliquia que a más de trescientos años, se mantiene más viva que nunca: el Cristo del Santo entierro, su cofradía local y sus ancestrales ceremoniales, un grato recuerdo de aquellos tiempos, cuando los indios eran dueños de su vida, de sus tierras, de su religión y sus costumbres, enorme tesoro que gracias a su alejamiento del centro de un pueblo, que se transformó varias veces en el mismo lapso y fue perdiendo en el camino mucho de su identidad, ellos conservaron entre aquellas lejanas milpas, al otro lado del río, entre sus deslavadas tierras, al amparo de chozas de carrizo. El poder conservar esa tradición desmiente la “desidia” de la que habla Salazar, quizá no cuidaron sus tierras, pero sí algo más importante.