domingo, 1 de abril de 2018

Presentación de un libro con colaboración mía

Presentación de un libro con colaboraciones mías

La entrada de hoy solo es para un anuncio.

Dentro del programa del mes de abril de Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río, el próximo martes 3 de Marzo, a las 7 de la tarde, en el foro del Portal del Diezmo, se hará la presentación formal, de un libro referente a la crónica municipal, en el que intervienen varios de los que de una u otra manera nos dedicamos a difundir de manera escrita, por diversos medios la historia de esta ciudad.

Bajo la coordinación del cronista municipal, y con la única consigna de "escriban" elaboramos a manera de crónica, las historias que creímos pertinentes incluir de manera impresa. 

Entre quienes colaboramos, están, el licenciado Felipe Muñoz, y José Manuel Velázquez.  ambos maestros míos en la ya extinta prepa San Juan, además de otro exalumno de la misma. Fernando Roque, constantemente mencionado en este blog. y asimismo, otros amigos de la pluma, el periodista y neo rupestre Felipe Cabello y Sigifredo Soltero, además de Neftalí Bárcenas, quien coordina y redacta.

En lo personal, las historias que envié, son adaptaciones a otro formato de lo escrito en este blog, es decir, las crónicas populacheras y profanas que copiadas de este medio andan por ahí regadas en los periódicos y medios electrónicos, las más de las veces sin crédito alguno. Creo que por el hecho de abordar en muchos casos la historia no escrita por reciente, ya se merecían pasar a un medio impreso.

No he visto el libro en físico, pero si todo es como indica,en sus más de 200 páginas  pasan a formar parte de él y de la bibliografía local, personajes tan disímbolos como Juana la Loca, el Santo, el Gallo de Oro, don Ángel y Enrique Nalda. Lugares tan olvidados como la Plazuela y sus juegos, el Tragadero, el Santito, sobre todo muchos recuerdos, tan simples que no se han olvidado. Todo es sobre historia reciente, tan reciente que no se ha escrito más que en contados espacios. De la historia formal, solo traté lo del Ferrocarril Urbano, o sea el tren de mulitas. 

No crean que es una simple transcripción del contenido del blog, traté de enriquecer  y aumentar en lo posible los datos mencionados.

De los demás autores, solo les puedo adelantar que supe que Fernando estaba escribiendo sobre el Cinelandia (me ganó el tema), Juan Rock y el Mago Mabú. El cronista dijo que abordaría lo relacionado al Camino Real, de los demás no tengo idea, supongo que Felipe Cabello abordará el tema de los Bomberos, que le apasiona, pero atenidos a su calidad, aseguro que todos enviaron buenas crónicas.

El libro será comentado por el Cronista del Estado, Andrés Garrido y forma parte de los eventos alusivos al aniversario de la declaración de San Juan del Río como ciudad. Está la presentación ligada con una entrega de reconocimientos, les recomiendo llegar temprano, porque el foro tiene cupo limitado. Existe la promesa que se regalará un ejemplar a todos los asistentes, así que aprovechen, la edición es reducida, por lo que es buena oportunidad para aumentar el acervo y de pasada, disfruten el brindis que se ofrecerá al final.

Ahora no puse como siempre: ... presentación de un libro, tanto por ciento mío, porque no sé cuantas de las diez crónicas que envié verán la luz, o cuántas enviaron los demás, aclaro, que las que aparezcan, mías o de los demás colaboradores, siempre serán pocas para abordar  los hechos, lugares y los personajes de este lugar, que dicen que fue fundado en nombre de Dios, del cielo y de la tierra, así que imagínense.

No vayan a hacer la grosería de no asistir, y lleguen temprano, pocas veces la cultura es gratis.
Las imágenes las tomé prestadas de la página del Instituto, espero no se molesten.

viernes, 30 de marzo de 2018

El camino de la cruz en San Juan del Río parte 2


 El camino de la cruz en San Juan del Río  parte 2


Continúo el recorrido del viacrucis con imágenes de sus estaciones en las distintas iglesias y otros espacios de San Juan del Río.

 ESTACION 8: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén


En la antigua parroquia de españoles, hoy Santuario Diocesano, las estaciones del víacrucis consisten en elementos de madera con forma de templo conteniendo la imagen en relieves coloreados, seguramente de pasta.

La fotografía destaca además, el elegante decorado de las paredes del que ha sido desde su construcción el principal templo de culto católico de la ciudad por ubicarse en la plaza mayor o de la independencia.


ESTACIÓN 9: Jesús cae por tercera vez


Existió en esta ciudad un convento dominico, ya desaparecido, del que persiste su iglesia. En ella las estaciones son muy parecidas a las anteriores, de madera con forma de templo y relieves coloreados en pasta. Aunque de mayor tamaño.

Este templo, con diversas modificaciones tiene también un decorado sobresaliente en las paredes, como puede verse en la fotografía que lo ilustra.


 DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras



La imagen corresponde a las estaciones de la antigua iglesia de los naturales, hoy parroquia de San Juan Bautista, pero también llamada aún Templo del Sagrado Corazón, en el centro de la ciudad. Se supone que ocupa el mismo espacio que la capilla inicial del pueblo desde su fundación.

Elaboradas en estuco, parece que tenían anteriormente el número y el nombre, pintados en espacios  arriba y abajo que aún se conservan, pero los han perdido en las remodelaciones de al menos 250 años. Comparten espacio las estaciones en los muros internos con un par de aras, con símbolos de la pasión, ya reseñados en este blog.


ESTACIÓN ONCE: Jesús es clavado en la Cruz



Repito para esta estación, la imagen del templo de Santo domingo, lugar del que en la época de conjunto conventual, situado en el antiguo Camino Real, distribuyó predicadores a distintos puntos del virreinato. El espacio de lo que fue el convento hoy lo ocupa la presidencia municipal.


DUODÉCIMA ESTACIÓN: Jesús muere en la Cruz


Tomo la imagen para esta estación de las instaladas en una pequeña capilla, que contiene  una de las pocas imágenes netamente Sanjuanenses, la cual según la leyenda local, fue pintada con carbón por un preso recluido en lo que era la portería del Hospital de San Juan de Dios, que tras varios intentos de borrarla, permaneció intacta, lo que determinó que se dejara ahí y para rendirle culto, se adaptó el breve espacio como templo. Popularmente la imagen es conocida como “Jesusito” y por el lugar donde está pintada, que era la portería del convento, el templo y la figura se llaman indistintamente “Jesusito de la portería” o más cariñosamente: Jesusito.

Estas circunstancias determinaron su escaso tamaño, una entrada lateral y escasa ornamentación arquitectónica y en sus paredes, lo que no impide que sea uno de los templos más visitados de la ciudad, y aunque su culto es endémico, por no ser muy conocido en otras latitudes, no por ello deja de ser muy numeroso, especialmente lo visitan los sanjuanenses antes y después de una operación o enfermedad.

El antiguo conjunto conventual de San Juan de Dios, está cerca de los viejos panteones, situados en lo que antes eran las afueras de la ciudad, lo que implicaba que todos los cortejos fúnebres  pasan frente al templo de Jesusito. Existía entre los viejos sanjuanenses el dicho de que, cuando alguien salía de una enfermedad muy grave se le decía “te regresaste de Jesusito”, es decir, que no habían llegado al panteón.

En los casi desnudos muros de la vieja portería, las estaciones están empotradas en la pared y son de cerámica o mosaico coloreado.

  
 ESTACIÓN 13 Jesús es bajado de la Cruz


La imagen procede de una de las estaciones colocadas en la barda perimetral del Panteón Municipal uno.  En completo abandono y  a la intemperie de más de 170 años, persisten estas cruces de cantera morena, empotradas en la barda del mismo material, unida con lodo, que eran los elementos constructivos de la época.

La estación carece de número, pero todas están igual, solo se ha remozado y pintado la primera, ya mencionada al inicio de esta entrada.


ULTIMA ESTACIÓN: Jesús es sepultado



Concluyo el recorrido con otra imagen del templo de San Juan Bautista, incluido el altar mayor, en cuya parte baja, está la figura de San Juan bautista, patrono de esta ciudad, que en la fe católica, a través de los siglos creó, para esta semana, las imágenes, elementos y tradiciones que han persistido hasta nuestros días. Ojalá, que este artículo motive a sanjuanenses y visitantes a visitar los templos y además de las obligaciones religiosas, disfrute de las muestras del genuino arte popular que nos legaron las generaciones pasadas.

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Dada la especial característica de que los antiguos templos católicos de San Juan del Río están en el breve espacio del pueblo colonial, que es en esencia el actual centro histórico, la historia de esta ciudad  está determinada por ellos, así que este blog está salpicado de artículos relacionados al tema, además, la mayoría fueron situados a la vera del antiguo Camino Real, así que hoy no les marco los enlaces, porque serían muchos, mejor,  si están interesados den una revisada completa al blog. Hace mucho que no recibo comentarios, aumentan las visitas, sobre todo del extranjero, pero no hay opiniones ni crítica. Aclaro que los contenidos son originales, redactados por un servidor. 
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Ahora sí, todas las imágenes son personales.

La que da inicio a la entrada, es de la capilla del Calvario, en una pequeña loma, templo creado especialmente para, simulando el Monte Calvario, terminar el viacrucis desde la época virreinal, lo que determina que su espadaña esté presidida por las tres cruces.
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jueves, 29 de marzo de 2018

El camino de la cruz en San Juan del Río.







El camino de la cruz en San Juan del Río.

Siendo desde la época colonial un lugar eminentemente católico y siendo la religión un aspecto que determinaba en gran medida otras actividades, durante la semana mayor o semana santa, se llevaban a cabo en San Juan del Río, tradiciones diversas, algunas ya se han perdido, otras luchan por sobrevivir y algunas gozan de cabal salud.

En el perímetro del actual centro histórico, específicamente en los templos católicos quedó constancia de ello en figuras, símbolos y obra pictórica.  El acto culminante es la celebración del viacrucis, que al menos desde finales del siglo XVI  se escenifica por algunas calles de la ciudad, con la característica de que utiliza figuras de bulto para los diferentes momentos de la semana, el viernes, aparece  desde el viejo templo de los naturales, a cumplir su doloroso rito anual, el  Cristo Nazareno de las Tres Caídas, imagen que por lo menos desde el siglo XIX preside el recorrido.

Los distintos momentos o estaciones del viacrucis por las calles de la ciudad están señalados por cruces de cantera, de los que ya he escrito.

Hoy narraré dichas estaciones utilizando para ello las imágenes o símbolos que también marcan las estaciones en la mayoría de los espacios religiosos de la ciudad. Aunque ya en desuso, era una práctica común realizar, sobre todo en estas fechas, una serie de oraciones e ir recorriendo las estaciones del templo en cuestión.

Las imágenes corresponden a los espacios religiosos de la ciudad, solo no pude tomar imágenes en San Juan de Dios, que casi siempre permanece cerrado. En el templo del Calvario y los demás panteones  no hay estaciones en las paredes.


Iniciamos este  recorrido en un lugar insospechado.


 PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte.




Aunque muchos no lo saben, también en el panteón municipal 1, Están marcadas las estaciones del viacrucis, elaboradas en cantera morena y empotradas en la barda perimetral. En la número uno, que corresponde a la imagen, además está marcada la oferta de la concesión de indulgencias por hacer el recorrido y la "sacada de ánimas". Hoy está remozada y pintada en dorado, pero recuerdo que sus colores eran blanco y azul, aunque es difícil saber cuál era el original. Creo que ya no están completas todas las estaciones en el panteón, pero sobreviven la mayoría en condiciones precarias y han perdido el número.



ESTACIÓN 2: Jesús carga con la cruz


Para esta estación, tomé la imagen, del llamado “Santito”, empotrado en una barda en mitad de los dos carriles de la calle Rayón. Según un servidor, sería el último resto de un viacrucis físico ya desaparecido, probablemente de la cercana capilla de San Pedro. De ser así, la imagen, tallada en cantera morena y partida en dos partes, una fija dentro del nicho y otra suelta debajo de él, correspondería a esta segunda estación, en su parte redondeada debió contener el número.



ESTACIÓN 3: Jesús cae por primera vez


Presento una imagen, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud del soberbiamente decorado  templo anexo al Beaterio. En este lugar, las estaciones están marcadas por figuras profusamente coloreadas emergiendo del plano de soporte, elaboradas en pasta o algún otro material similar. Aquí, durante el martes santo se lleva a cabo una ceremonia antiquísima, llamada “el Aposentillo” en que uno de los cristos de la pasión, específicamente creado para ello, recibe las oraciones de los fieles, tratando de aliviar la pena que produjo su encarcelamiento. (Y la figura está entre rejas).



ESTACIÓN IV: Jesús se encuentra con su madre


Esta imagen corresponde a la antigua iglesia de los naturales, hoy parroquia de San Juan Bautista. Está elaborada en estuco, integrado al muro, por lo que supongo son las más antiguas de la citada.

Este templo, de arquitectura basilical y cuya hechura no encaja en ningún estilo, contiene la mayoría de las imágenes utilizadas en las ceremonias de Semana Mayor, incluso, muchos de sus decorados indican que estaban destinadas fijas para estos eventos.



ESTACIÓN QUINTA. Jesús es ayudado por el cirineo


El nombre del hombre que ayudó a Jesús, solo era Simón, y por ser nativo de la ciudad de Cirene, se le decía cirineo, aunque igual la tradición lo ha considerado como nombre, no gentilicio, incluso en México, es nombre propio.

La fotografía que utilizo para esta estación es fragmento tomado de la página del Instituto de cultura municipal, turismo y la juventud, muestra el interior del claustro del convento del Beaterio de nuestra señora de los Dolores, único que continúa en funciones de los varios que tuvo la ciudad.  Estas estaciones son cromos, sencillamente enmarcados, colocados al interior del pasillo de la arcada y supongo, son recientes y usados por las religiosas que habitan ahí.

El convento original fue auspiciado por religiosas sanjuanenses y sus familiares, incluso económicamente.

ESTACIÓN VI: La verónica limpia el Rostro de Jesús.

Aunque el nombre de la mujer que limpió el rostro de Jesús  no es Verónica y que la palabra se refiere a la imagen que quedó plasmada en el paño, (del griego VERO= verdadero  E ikon= Imagen) tradicionalmente así se le llama a la mujer y a la estación que representa su acto.

La fotografía corresponde a la estación de ese nombre en el Santuario del Sacromonte. El más nuevo de los templos "coloniales" de la ciudad, construido ya en la época independiente, pero con arquitectura  antigua. Las estaciones son cromos en "segunda dimensión" enmarcados en madera y protegidos con resina, obviamente no son antiguos. 


  
SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

Para esta estación, aunque la imagen no es muy buena por lo maltratado del vidrio, presento a Ustedes una pintura que representa esta etapa del viacrucis.

Está contenida en la Ermita de la calle dos de abril, que es una de las estaciones físicas del viacrucis de las calles de la ciudad. Tiene la particularidad de ser la única estación que no está marcada por una cruz empotrada en la pared, sino por una pequeña capilla, llamada popularmente “la ermita”  en cuyo interior se encuentra la pintura.  Al parecer es un óleo, aunque por la condición del vidrio es difícil afirmarlo, así como su antigüedad, pero al menos, por lo que me dicen mis familiares, desde hace 50 años ya estaba ahí, tiene una incrustación metálica en la corona de espinas.



Continuará...

Todas las fotografías son personales, excepto las dos mencionadas, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río. 
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Como siempre, en estos temas pido disculpas anticipadas en caso de cometer alguna falta en la redacción, Es importante dar a conocer estos aspectos, símbolos e iconografía, que determinaron en mucho la historia local y han sobrevivido hasta nuestros días.

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Hay muchas entradas relacionadas con el tema de hoy, si eres nuevo en el blog, date una vuelta,  si no, no está de más recordarlas y conocer más de:

Las estaciones del viacrucis
Los cristos de la pasión
Los símbolos de la pasión
La ermita
El santito

Todos de San Juan del Río. 
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Ya salió la convocatoria para los juegos florales 2018, para los que en el aire las componen.

domingo, 25 de marzo de 2018

45 aniversario luctuoso


45 aniversario luctuoso



Como parece que este año nadie se acordó, casualmente un sábado 24 de marzo, pero del año  1973, falleció el insigne historiador sanjuanense Rafael Ayala Echávarri, en la tierra que le había visto nacer.

Reproduzco integro el reportaje que salió en el semanario local “La Opinión” de la familia Cabrera una semana después, el 31 de Marzo del mismo año, así como la esquela del gobierno municipal. Es el testimonio escrito más inmediato a nivel local.


Aunque en su época fue ampliamente conocido en los círculos académicos,  en  la actualidad  ya es poco mencionado, a no ser en esta ciudad, lo que no resta los méritos que consiguió como escritor, articulista y prologuista en su época.






 Comentando el contenido de la nota, efectivamente las dos obras mencionadas, son fundamentales para el estudio de la historia queretana, y especialmente de San Juan del Río.

Baste decir que casi de la nada, elaboró la historia de nuestra ciudad, la cual plasmó en su obra “ San Juan del Río, Geografía e Historia”, esfuerzo que le llevó casi 20 años de su vida, legándonos infinidad de datos, muchos de los cuales, de no ser por él, aun en la actualidad ignoraríamos. Efectivamente, a partir de su muerte, se le dio su nombre a la entonces recién construida escuela primaria de la calle Pino Suárez, de la colonia Ramos Millán, que no en la “Curva” como dice ahí. Dicha escuela iba a sustituir a vetusta “Mártir de Chihuahua” del centro de la ciudad, que se decía estaba derrumbándose y ahí se iba a trasladar a los alumnos. Hoy subsisten ambas.

La esquela, lo menciona como cronista de la ciudad, creo que nunca se le nombró oficialmente como tal, simplemente lo era. 

Por cierto, al morir se elaboró un busto mortuorio. 




Mayor información en los siguentes enlaces: 



  
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EL CHICHIMECA, AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD.

aunque por motivos personales, tenía casi dos meses sin publicar nada, este blog sigue recibiendo visitas, el pasado mes de enero pasamos de las 75, 000.

Algunas miles más de las que esperaba. Gracias, retomo  la redacción. 



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Sección comercial
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Aprovechando, en el mismo ejemplar, encontré este anuncio. además de los que están encima de la nota de ocho columnas en la primera imagen de esta entrada,  


La bebida, dicen quienes la tomaron era una verdadera agua de fuego, fabricada por las “Bodegas Queretanas”, en Juárez y Zaragoza de la ciudad de Querétaro, que extrañamente en su pequeño local fabricaba lo mismo anis, brandy, vinos de mesa, ron etc. Lo extraño, decían las malas lenguas es que todos sabían igual, solo cambiaba el color. Aquí se distribuía a granel (podías llevar tu botella) en la “Cabaña” de Av. Juárez poniente.

Creo que no se les vendía mucho otro de sus productos, el anís "El León y el Cachorro" el aperitivo ideal, según decía la XEVI, porque era muy anunciado ahí.

Y para que no se dude de ser queretano, el logotipo era la peña de Bernal. 


lunes, 1 de enero de 2018

El padre Leal


Hace algunos meses, durante la elaboración del libro “San Juan del Río a través de sus personajes”  en el que colaboré, había elegido hacer la biografía del Padre Leal, incluso la redacté y envié al editor. Y según me dijo ya estaba aprobada para el referido libro. Como no asistí a la última reunión del Consejo Editorial no supe que pasó, el caso es que apareció publicada otra, redactada por el periodista Armando Guerra. En estos días la hallé por ahí, y en esta entrada se las presento, no se trata de competencia, solo una visión más de la vida del ilustre personaje, y ni modo de desperdiciar lo escrito.

Guadalupe Eusebio Leal Rodríguez  (1917-2010)

Guadalupe Eusebio Leal Rodríguez, popularmente recordado en San Juan del Río como “el padre Leal”,  nació en la hacienda de San Gerónimo, Parroquia de San José Iturbide, Gto. Hijo de don Lino Leal, jefe de Armas de San José Iturbide y doña Inocencia Rodríguez, ama de casa.

Estudió la Educación primaria en  San Miguel de Allende y los posteriores en Querétaro. Estudiando literatura en Xichú Guanajuato, recibió instrucción militar y fue alistado, aunque no participó en hechos de armas.

Desde joven sintió el llamado al sacerdocio, aunque este ocurrió en un momento no propicio para ello, en plena guerra cristera, de la que siempre guardó el recuerdo del trance en que una partida gubernamental aprehendió a su padre por sospechas de simpatizar con los rebeldes. Durante días, el niño no se separó, dispuesto a morir con él. Afortunadamente fueron liberados pero ello significó que la familia tuviera que separase y emigrar, llegando a Querétaro, a la Hacienda de El Lobo y luego a la capital del estado. El trabajo del progenitor le obligó a hacer pausa en sus aspiraciones por largos años.

Retomó su vocación en una edad completamente inusual, 23 años, (cuando el resto tenía entre 14 y 16) ingresó al Seminario Conciliar de Querétaro en el ciclo 1941 – 1942. Con el apoyo del entonces Obispo Marciano Tinajero, a quien en una visita a Victoria, Gto., donde él se desempeñaba como Profesor suplente, relató su temprana vocación truncada. Así ingresó como anacrónico seminarista, logrando concluir gracias al apoyo de benefactoras en el año de 1951, oficiando su Cantamisa el 12 de noviembre de 1952 en su parroquia natal, San José Iturbide, Tenía 35 años de edad y mucho por hacer.

Adscrito inicialmente en la capital queretana a la Parroquia de San Sebastián,  fue llamado por el Obispo Tinajero como secretario de visitas pastorales en Tequisquiapan, Cadereyta y Vizarrón a los seis meses de ordenado. Después  fue párroco del  Doctor. Una enfermedad bronquial que le persiguió toda su vida le llevó a desempeñarse como Vicario Cooperador de la parroquia de San Sebastián, donde también fue capellán del Hospital. Posteriormente sería encargado de la Parroquia de San Pedro Aguacatlán y Capellán de Jesusito de la Portería.

En 1953, en San Juan del Río, lo mucho que tenía por hacer, sobre todo una promesa sagrada que había hecho al inicio de sus estudios sacerdotales y había intentado cumplir en su época en San Sebastián, comenzó a tomar forma material:  Inspirado en la obra humanitaria de San Juan Bosco, con ayuda de José Silva iniciaron un hogar de atención para niños huérfanos y abandonados, de los que captó 25 en la ciudad y sus alrededores y a los que dio alimento y techo en un viejo local frente al edificio del Beaterio,  (hoy Centro de Salud, en Av. Juárez) rentada a la señora de Leal por don Cándido Pérez. De ahí pasaron a la Calle Cuauhtémoc, en el antiguo edificio de la Inquisición, hoy oficinas de la junta de agua potable.

Finalmente, el Padre Guadalupe llegó a un edificio de la calle de Galeana, por donación de una parte de él, que era una huerta, por su dueña, la srita. María de la Luz Pichardo. Con ayuda de una benefactora suiza, Edith D. Wolf  se construyeron las instalaciones de lo que desde entonces se constituyó como el orfanato del pueblo, la Casa Hogar “San Juan Bosco”, en el número 37.

La superficie del lugar era una cuchilla formada por la confluencia de las calles de Galeana y Allende, cercana al pozo de Guadalupe. Con los años llegó a tener varios dormitorios comunales: uno para niños pequeños y otro para mayores, oficinas, capilla, pequeños departamentos para jóvenes, cancha deportiva, cocina, comedor  y aulas para una Academia comercial que instaló en la década de 1970 y que tuvo gran éxito por su excelente nivel y la disciplina, que le valió lograr varias generaciones de egresados.

Aunque recibía donativos en efectivo de diversos benefactores, principalmente la mencionada Wolf, el padre hacía colecta entre los comercios y productores de la ciudad con objeto de completar la dieta de los chiquillos bajo su tutela. Así, llegaban como en la parábola bíblica, leche fresca de los ranchos cercanos, pan de azúcar y bolillo de las panaderías cercanas, huevo y gallinas de las granjas aledañas, ropa y abarrotes de los tendajones. Orgulloso declaraba jamás haber tenido a un niño con hambre. (Y llegó a tener simultáneamente a más de 80) Inicialmente llegó a tener una camioneta con caja adosada al chasis, de color naranja, tan vieja que solo la intervención divina explicaba su funcionamiento aunque luego cambió por un vehículo convencional.

Todos sus adscritos debían estudiar, así que era común verlo en las diferentes instituciones públicas inscribiendo a sus “hijos”, en esos menesteres, llegó a formar  parte de varias asociaciones de padres de familia e incluso, quizá como resabio de su truncada incursión como maestro rural, fue fundador en la década de los sesenta, de la Preparatoria San Juan, de la que también fue docente algunos años.

Con el paso del tiempo, con ayuda de sus egresados, la Casa Hogar, se constituyó como Asociación civil administrada por ellos mismos. Manejaba el término “Egresados” para aquellos que una vez teniendo una profesión u oficio formaban una familia o se independizaban a la “buena”, porque también tuvo fugas de aquellos que no aceptaban su disciplina. En esta clasificación, tenía bajo su tutela niños de poca edad hasta adultos, incluso a Dimas, un protegido  muy mayor, que por motivos de Salud era difícil se sostuviera solo, lo mantuvo casi hasta el final de sus días y para no exponerlo a las dificultades del exterior, le abrió una pequeña tienda, casi al final del edificio.

Sabedor de las necesidades e inquietudes de los jóvenes, incluso les llegó a acondicionar, lejos de los pequeños, algunos departamentos con acceso independiente, y conocedor de la naturaleza humana varias veces tuvo que hacer oídos sordos ante situaciones que salían de su concepto de disciplina.

Su trato era bastante directo y recio, lo que le valía no poco frecuentes dificultades cuando externaba su pensamiento en diversos foros, “tengo el efecto de servir a la verdad, y no me callo, truene quien truene” decía. A pesar de ello, la labor que realizaba, le redituaba buena imagen entre la gente común, incluso, en la estación local, en la XVI, a invitación de don Enrique Morales, mantuvo durante varios años un gustado programa de Orientación Familiar.

Su tesonero proceder le valió mantener la Casa durante muchos años. La edad y su recurrente enfermedad poco a poco minaron sus fuerzas, en la vieja capilla, bajo el cristo de popote que le presidía o en su oficina, ante el retrato de la benefactora, hasta el final de sus días todavía hacia recuento de los muchos de sus tutelados que habían logrado una profesión y enumeraba a 4 abogados, 4 profesores, 5 militares, 1 médico, un periodista, muchos técnicos y sobre todo hombres de labor.

Caso especial fue el de este sacerdote, quien a pesar de su durísimo carácter jamás dejó sin casa, comida y sustento a los a veces muchos y a veces más niños, que eran dejados en esa casa, ya fuera por ser huérfanos, otros más solo para que “los corrigiera”. En todo cumplió.

Muchas veces requirió para sus labores de su auxiliar, “la Santa Mónica”. Contaban los pupilos que en un rincón de la arcada de acceso a los dormitorios durante ciertas noches se dejaba ver una sombra que los asustaba, enterado del hecho, el padre se apostó a esperarla. La paciencia dio resultado y una vez que la vio, se le fue encima propinándole un par de cachiporrazos a los que siguieron sendos gemidos. Al día siguiente, algunas gotas de sangre en el lugar, confirmaron la puntería del padre y la “aparición” no volvió.  

Tras cincuenta años de  ininterrumpida labor, sin fuerzas para continuar a causa de la enfermedad , debió dejar la Casa Hogar, su amada fundación en manos de las madres Vicentinas por petición del Obispo Mario de Gasperin.

Tuvo en la ciudad, el presbítero Guadalupe Leal los cargos de Capellán del templo del Beaterio, encargado y capellán de Jesusito de la Portería y del templo de San Juan de Dios.

Murió el jueves 17 de junio de 2010, antes de ser llamado a la casa de Dios, solo dos cosas le preocupaban, el no haber formado ningún sacerdote y qué sería de Dimas.



Una placa en su amado espacio de la capilla de Jesusito, el lugar más emblemático del catolicismo sanjuanenses le recuerda, y en cada aniversario luctuoso, una vez más como cuando eran niños, muchos de sus hijos asisten a recordarlo.
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Por cierto, Armando es el periodista mencionado en el texto entre los egresados del Padre Leal.