jueves, 10 de mayo de 2018

El pozo de Guadalupe


El pozo de Guadalupe

Fotografía tomada de Internet, extracto. El aspecto del pozo en 1944.
Casi llegando al río, junto a una vieja casona que antes fue molino de granos,  está la fuente de aguadores o pozo de Guadalupe. Su pequeño espacio, entremetido en las fachadas, es quizá lo que le ha permitido sobrevivir ya casi 150 años como casi el último testigo de la infraestructura creada por los habitantes de San Juan del Río para proveerse del agua necesaria para la vida, en este caso para el consumo doméstico.
Fotografía tomada de Google Earth,2018 el pozo en la actualidad
Se encuentra ubicado delante de la cuchilla que forman las calles de Galeana y Allende.

La fotografía más antigua que se le conoce es de la década de 1940. Casi en ese estado lo conocí treinta años después. Para entonces, aunque seguía teniendo agua en el fondo, era muy sucia, razón por la que ya no era sacada. Me dicen familiares a ellos sí les tocó en ocasiones de necesidad, años antes, acudir a él por agua.  
Fotografía tomada de Internet. El aspecto del pozo en 1944, al fondo, la calle Allende.
Conservaba  todavía la viga de madera al centro, que era utilizada para sobre ella colgar con una cuerda, el recipiente a llenar, en mi época cubetas y botes, antes ollas y cántaros.

Tenía en la parte inferior un pretil bajo de cantera muy desgastado, sobre todo al centro porque ahí apoyaban los pies los aguadores, haciendo palanca para, a través de la viga jalar la cuerda de la que colgaba el recipiente una vez lleno, por lo que había que poner algo de fuerza. Su profundidad desde el nivel de la calle hasta el fondo era de más de tres metros.

Toda la construcción es de cantera unida con lodo, en el interior estaba recubierto, seguramente con estuco y al frente y laterales, tenía adornos del mismo material. Ya lo conocí muy despintado, pero tenía restos de pintura azul, blanca y salmón. En su parte superior ya había perdido la cruz de cantera que había estado sobre la peana esférica. Tiene además un nicho que contuvo una imagen de la virgen de Guadalupe, robada muchos años antes, tantos que nadie recordaba desde entonces si era de bulto, un cuadro o estaba pintada en la cantera. A lo largo del cintillo superior, tenía una inscripción en negro sobre fondo azul que decía: POZO DE MARÍA STMA. DE GUADALUPE AÑO DE 1885

Imagen INAH, plano y medidas del Pozo.
Plano de Ignacio Pérez, C.1885. Zona del pozo, con algunos elementos mencionados en el texto:

1.- POZO ACTUAL
2.- POZO DE SAN FRANCISCO
3.- POZO DE LOS CAMPANEROS
4.- POZO DE DON LUCIO
5.- LA ACEQUIA DEL PUEBLO
6 .- RÍO SAN JUAN
7.- CALLEJÓN DEL TOMPIATE
8.-  LAS PEÑITAS.
9.- HUERTA DEL MOLINO

Se eligió este mapa por su mejor definición.
Desde que recuerdo siempre tuvo borrosos los dos últimos dígitos, pero se notaban que eran números con curvas, por lo que siempre supuse que decía 1869. Coincidencia o destino, estaba equivocado,no era 69, en la fotografía antigua se observa que dice 1885, pero resulta el otro año sí tiene relación con el pozo, como se verá adelante.
Imagen de Google Eatrh 2018, la misma zona en la actualidad, los puntos rojos señalan, el pozo nuevo, el pozo antiguo y la cárcel municipal. el área verde en la parte inferior es el río.

La primera restauración al parecer fue en 1885, que es cuando corresponde el letrero, no hay datos si la construcción original lo tenía. Actualmente, se le puede ver en el mismo sitio, restaurada o remozada varias veces, en cada una ha ido perdiendo algo de su originalidad.

En la década de los ochentas, mucho después de dejar de ser funcional, además de agua comenzó a acumular basura. Aunque no recuerdo que haya resultado algún ahogado, el municipio, siempre previsor, decidió no dar paso al refrán, colocando una reja metálica  al frente. Una restauración posterior repuso partes perdidas del adorno de estuco, quitó la viga y colocó un pretil más alto.
Imagen INAH, 1986, el pozo adosado al Molino.
Estando en el completo abandono, solo visitado entonces por el tranvía turístico, en 2010 se volvió a remozar y se modificó en algo su forma, se quitó la reja y rellenó el foso, dejándolo apenas unos centímetros de profundidad.
Imagen INAH, 1999.

Actualmente, tiene un aspecto como nuevo, aunque luce colores que nada tienen que ver con los originales, no tiene la cruz, pero se le pintó una imagen de la Guadalupana en el nicho vacío, y en distinto tipo de letra se repuso el antiguo letrero, aunque con un pequeño error: el año, hace tiempo que no voy pero creo que dice 1805.

Fotografía personal, del año 2007, antes de la última restauración. Esta fotografía fue publicada por los vecinos, fechada en la década de los 90s, pero es del año que señalo, yo la tomé.
Consigno a ustedes los datos que he podido encontrar de este monumento, que nadie ha escrito, a lo mejor son pocos, pero como siempre consigno en estos trabajos, hay que darlos a conocer, para que no se pierdan.

SITUACIÓN:

El pozo está junto al cruce de las calles de Allende y Galeana, tan en el cruce, que algunos dicen que está en la calle de Allende y otros que en Galeana, junto a la casona antes llamada “El Molino” y frente al predio de lo que en la década de 1970 fue el Rastro Municipal, hoy cárcel chica y Control Animal.

El nivel actual de las calles mencionadas en ese punto es artificial, fueron antes arroyos primitivos que descendían hasta llegar al río, que se encuentra apenas a unos 50 metros de ahí, continuando la calle, y apenas a unos 20 en línea recta.

Adquirió la vía algunos metros sobre el nivel original a partir de las obras de contención del río, que se hicieron desde el siglo XVIII y culminaron a principios del XX y que consistieron en esta zona, en un dique de piedra para aliviar las embestidas de las crecidas del río. Este dique tuvo una altura de unos cinco metros sobre el nivel del río y su parte superior fue el camino conocido como Ribera del río, que es la actual continuación de las calles de Allende y Galeana, una vez unidas tras pasar frente al pozo.

La elevación de la calle respecto del río, provocó que desapareciera la zona de lavaderos en su orilla y se clausurara un camino, llamado “Callejón del Tompiate”, que iniciaba donde ahora es la cárcel chica y llevaba hasta el Pasoancho. Aunque eran simples piedras, se conocía el lugar como los “lavaderos públicos”, muy usados por su cercanía al centro de la población, posteriormente los lavaderos se trasladaron a la orilla contraria del río, aunque para llegar había que caminar sobre el dique, pasar por el puente Cano y luego cruzar el río. Todavía en la década de 1970, cuando escaseaba el líquido por fallas en la red, me tocó asistir ahí alguna vez a lavar ropa y tenderla sobre las matas de jara.

EL AGUA

Nunca he podido determinar de dónde provenía el agua que alimentaba el pozo, aunque tengo indicios: lo más fácil sería decir que es de  filtraciones del río, pero también es probable que fueran aguas provenientes de la parte alta de las Peñitas y que se filtraban por el subsuelo a la parte baja. Cabe recordar que esa zona de la ciudad  y el centro histórico están sobre un banco de cantera y/o tepetate, cuyo grosor es variable y bajo él corría un manto freático que permitió en muchos lugares, la construcción de pozos, a veces a unos centímetros de la superficie, con agua que se había hecho medio potable tras la filtración a través de la roca. El banco de cantera y tepetate está en la meseta del pueblo, unos metros encima de la zona del pozo y pudo descender ahí el agua filtrada. 

Dibujo personal, orografía del  centro de San Juan del Río, el punto rojo señala la zona del pozo, debajo del nivel de la meseta.

También cabe la posibilidad que, siendo la zona baja de esas peñitas, el actual Boulevard Hidalgo y sus laterales, una zona completamente agrícola de riego, también filtrara desde ahí esa agua.

Otra opción es que por ser las calles mencionadas antiguos arroyos, que poco a poco se fueron nivelando, conservaran debajo una pequeña corriente que manaba en la zona más baja posible, que es donde se cruzaban, antes de llegar al río.

Aunque más remoto pudo ser  que como por ambas calles, exactamente a la misma distancia, unos 200 metros rumbo al centro cruza la antigua acequia del pueblo, sus derrames, absorbidos por la tierra, brotaran en la zona del pozo, por ser la más baja.

También encontré como posibilidad el que, estando a un lado del pozo el Molino y este era movido por el agua de la acequia tomada de otro rumbo diferente lo restante después de mover la rueda de moler de algún modo llegara al pozo. Esta teoría la he desechado ya que el molino es posterior a la construcción del pozo y porque de llegar el agua directamente, no se filtraría y dejaría de ser potable. Las otras posibilidades pueden ser válidas.
Hago mención que el manto freático superficial ya no existe, se agotó. El agua que tomamos actualmente es de uno más profundo y extenso.

DATO CURIOSO

Solo como comentario, otra vez, a distancias equidistantes del pozo de Guadalupe, (unos 60 metros) existieron en las dos calles, al menos tres pozos de agua potable. En Galeana, casi esquina con San Luis Montañez, estaba el pozo de San Francisco, ya seco y clausurado a mediados del siglo XX, no lo conocí, solo el espacio donde estuvo, cubierto con cemento.
Por otra parte en Allende, en la misma acera del Pozo de Guadalupe, pero cerca de llegar al B. Hidalgo, hasta la década de 1970, en el patio de una casa, casi al nivel del suelo, brotaba agua de una especie de manantial, era muy pequeño, apenas un metro cuadrado, cuando  “se iba el agua” de la red, los vecinos y gente de otras partes de la ciudad  nos apostábamos con nuestra cubeta a las afueras de esta casa. Los dueños, localmente conocidos como “los Campaneros” la proporcionaban sin costo. Al menos un par de veces me tocó formarme ahí. Supongo que también este manantial ya se secó. En la acera de enfrente, hubo otro pozo, este sí profundo y con brocal redondo, su propietario era don Lucio, estaba al fondo de su casa, colindante con el antiguo corral del Portal de Reyes, cerca y debajo de la acequia, este no lo conocí, pero me dicen que el dueño también proporcionaba agua a los vecinos en caso de necesidad.


LA HISTORIA

Hace años, incidentalmente encontré  la mención en un archivo privado, que en el año 1822 se buscaba poner en funcionamiento otra vez el pozo de “PONDOTEXE” labor que llevó unos algunos meses, sin información si lo lograron, ni en dónde ubicaba, solo me quedó el dato.

Posteriormente, encontré constantes menciones del mismo pozo, en décadas posteriores de ese siglo, lo extraño es que siempre hablaban de una rehabiitación del mismo.  Sin más elementos, siempre tuve la duda si una rehabilitación de pozo podía durar tanto, aunque en una de ellas se le menciona como un “venero”, es decir un manantial.

EL NOMBRE

Ayudado por una gramática otomí muy completa, pude dilucidad en algo el significado de la palabra PONDOTEXE. Sabía que era otomí porque la terminación dehé, o sus similares significan agua.  y para 1822, todavía la mayoría de los habitantes del pueblo eran de la raza y hablantes del otomí y muchos de los lugares tenían nombre en ese idioma, y aunque el centro de la población cada vez era más ocupado por mestizos, se conservaron algunos hasta muy entrado el siglo XIX.

El otomí no tuvo escritura, solo era una lengua oral, los no hablantes, cuando tenían necesidad de plasmarlo en nuestro alfabeto, lo hacían como lo escuchaban, es decir, tratando de aproximar las grafías al sonido, lo que daba muchas variantes. (no todos lo escuchaban igual)
Así, la palabra PONDOTEXÉ de1822 , para 1870, el último año que he encontrado que se menciona, ya era PONGOTEGE.

Creo que nunca sabremos el sonido exacto de la palabra, pero la terminación TEJE,  DEHE, TEXE o DEJE significa  agua, la otra, POHO o POGO, quiere decir MANAR, es decir, su significado compuesto sería: agua que mana, o simplemente: Manantial. Persistiría la duda sí el sonido original se aproximaba también a PONT Í  que quiere decir cruce, en cuyo caso el nombre sería: agua del crucero o manantial del crucero.

Por otro lado, revisando el mapa de 1865 de Guadalupe Perusquía, resulta que  exactamente en el cruce de las actuales calles de Galeana (antigua calle del Dulce nombre de María) y Allende, (antiguamente calle de los aguadores) consigna un “poso” en mitad de la calle.  No es difícil imaginar que en algún momento se le movió al costado oriente.

Plano de Guadalupe Perrusquía, 1865, el punto rojo, señala la ubicación actual del pozo. En plena calle, el antiguo, junto al río, antes de ser modificado por el dique,  el callejón del Tompiate, señalado por las líneas intermitentes.
El mismo autor del plano, don Guadalupe Perusquía, en el año de 1869 (según la Sombra de Arteaga)  formó parte de la comisión municipal para buscar el mejor modo de suministrar agua potable a la población, parece que lo hallaron y en abril de 1869 el presidente de la comisión, entre otras obras informa que “se construyó un Pozo nuevo, embutido en la pared, en la calle del Dulce N. de María, para abastecer al vecindario de agua potable.”

Esto confirmaba la construcción de un pozo metido en la pared en la actual calle Galeana, pero podía ser el de Guadalupe o el de San Francisco.

EUREKA

Apenas hace un par de meses, pude conjuntar toda la información:

Resulta que hay una descripción de un terreno propiedad de Manuel Olvera, en 1870 descrito "con el río por detrás y fachada en la calle del pozo de Pongoteje, que estaba frente al de Guadalupe".

Así, quedaba todo conjuntado:

-Existía desde tiempos remotos un pozo público de agua potable llamado pondotexé, ubicado en medio de la calle, en el cruce de las actuales Allende y Galeana.

La palabra significa manantial o agua en el cruce. Coincidiendo con él.

-Siendo la calle Allende un antiguo arroyo, desde todos los tiempos y aún en la actualidad, en tiempo de lluvias desfogaba el agua de las partes altas hasta el río.

-Las avenidas de agua se acompañaban de tierra, arena, piedras y basura, de manera que el pozo era constantemente obstruido y tras cualquier lluvia considerable era necesario rehabilitarlo, de ahí las constantes menciones a esa labor.

Aprovechando la existencia de ese pozo, pero para evitar los inconvenientes de su ubicación a media calle, se movió  a una orilla, construyendo un pretil que evitara que las corrientes pluviales lo anegaran.

El viejo pozo continuó al menos hasta el siguiente año, seguramente tras la siguiente bajada de agua ya no se limpió y quedó en el olvido, supongo que sigue ahí, hoy bajo el asfalto.
Alguna vez, ya seco, entramos al pozo de Guadalupe, el piso entonces estaba cubierto por tierra, por lo que no pudimos saber su profundidad real, pero puedo consignar que en el lado que da a la calle, el aplanado no llegaba hasta abajo, se alcanzaban a ver que las piedras inferiores solo estaban encimadas, es decir que el agua del centro de la calle llegaba ahí por filtración, no se veía algún conducto o túnel que la trajera directa, a menos que estuviera más bajo.

Siendo don Guadalupe Perusquía un médico con inclinación artística, muchas veces funcionario municipal o integrante de comisiones, no es difícil imaginar que de él es el diseño del pozo, incluso que influyó en el nombre.



La calle de Allende, se dice que se llamó "de los Aguadores", porque por ahí transitaban los que recogían el agua del pozo de Guadalupe, es un dato incompleto, el nombre de la calle es muy anterior, seguramente desde que el agua se traía desde el Pondoteje o directamente del río. también la Calle Galeana en algún momento se llamó de los aguadores.

Con la construcción  a fines del siglo XIX del acueducto que llevaba directamente agua potable al centro, el pozo cayó en el abandono, seguramente en 1885 fue el último intento de mantenerlo, de ahí el letrero, aunque como el agua del acueducto era de paga, las clases bajas siguieron ocupándolo por ser gratis y aunque muchas casas tenían norias o pozos, se consideraba que la del río era más limpia, por eso los aguadores  siguieron transportándola hasta  bien entrado el siglo XX. La introducción de la red de agua potable, a partir de 1920 y la entubación moderna en 1950 dieron el tiro de gracia al pozo, ya solo ocupado para emergencias. No recuerdo exactamente pero creo que la última vez que le vi agua sería por 1975.
Imagen del INAH, la planta de la casona del molino, debajo, la del pozo.

Dice don Guadalupe  Velázquez que el terreno donde se erigió el pozo fue donado a la comunidad para utilidad pública por los señores Guillermo Guerrero y su esposa  Josefina Velarde. Aunque no da fechas, la familia Guerrero fue dueña de una de las emblemáticas huertas sanjuanenses, el Molino, llamada así por tener su entrada en el edificio así llamado, junto al pozo.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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Historias, crónicas o relatos como este, son resultado del trabajo personal del redactor, conjuntando recuerdos y datos documentales, para un trabajo original que solo podrá encontrarse en este blog. Espero les resulte importante la recopilación, entre el documento y el recuerdo.
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Sigo insistiendo en que casi no se hacen comentarios, igual insisto en que no creo ser tan contundente, contesto todo lo que llega, críticas, rectificaciones o adiciones a los textos, todo es bienvenido. __________________________________________________________
Me cuentan que hace poco anduvo merodeando un grupo de visitantes por el Pozo de Guadalupe, creo que hubiera sido útil la presente entrada, perdón, desafortunadamente no pude conjuntarla antes por cuestiones laborales. Para la próxima les prometo alguna.
Imagen de la Dirección de Cultura
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Imagen de la Dirección de Cultura
Increíblemente, hasta hace una semana, todavía quedaban en la oficina de Turismo, o recepción del Portal del diezmo, ejemplares del recientemente publicado libro “Crónica de  San Juan del Río Querétaro”, lo increíble es que eran de cortesía, sin costo y solo mil. Más increíble, porque, aunque no es en gran formato ni de lujo, considerando las notables diferencias de estilo entre quienes intervinieron en él, a mi juicio es un libro emblemático, porque por primera vez se tratan contenidos novedosos (y hasta insospechados) referidos a la abundante historia local, no la simple repetición de lo ya escrito. El impreso, por su contenido, da pie para que surja nueva narrativa de nuestro pasado, sea historia antigua, con nuevos puntos de vista y descubrimientos o reciente, lo que no se ha escrito las últimas décadas. Si ya lo leyeron, me darán a razón. Ignoro si todavía quedan ejemplares pero si se pueden, dense una vuelta, en horario de oficina, no se pierdan la oportunidad de tener esta emblemática obra. Repito, es gratis (o era). incluye contenidos de este blog.
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Por fin, tras un par de años de incertidumbre,  sale a la luz el libro de mi maestro y amigo José Manuel Velázquez, presentado en el emblemático día  del maestro, 15 de mayo a las 19:00 horas en el foro del Portal del Diezmo. Abordando un tema novedoso, producto de un arduo trabajo de investigación en el Archivo Histórico Municipal, del que ya nos había dado un adelanto en una conferencia.

Imagen de la Dirección de Cultura

No falten, ahí nos vemos, prometo firmar libros de la Cónica, para que los lleven.
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De igual manera, ya está a la venta el segundo tomo del libro “En mi viejo San Juan”  de mi amigo de la infancia Fernando Roque, esta vez, como el público lo pidió con abundantes gráficos. Solo 50 pesitos, en la librería de Elio, en la plaza los Faroles. 
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Ya voy a completar 80, 000 visitas, espero poder festejarlo con alguna imagen de esas que hace mucho tiempo no se conocen.

domingo, 1 de abril de 2018

Presentación de un libro con colaboración mía

Presentación de un libro con colaboraciones mías

La entrada de hoy solo es para un anuncio.

Dentro del programa del mes de abril de Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río, el próximo martes 3 de Marzo, a las 7 de la tarde, en el foro del Portal del Diezmo, se hará la presentación formal, de un libro referente a la crónica municipal, en el que intervienen varios de los que de una u otra manera nos dedicamos a difundir de manera escrita, por diversos medios la historia de esta ciudad.

Bajo la coordinación del cronista municipal, y con la única consigna de "escriban" elaboramos a manera de crónica, las historias que creímos pertinentes incluir de manera impresa. 

Entre quienes colaboramos, están, el licenciado Felipe Muñoz, y José Manuel Velázquez.  ambos maestros míos en la ya extinta prepa San Juan, además de otro exalumno de la misma. Fernando Roque, constantemente mencionado en este blog. y asimismo, otros amigos de la pluma, el periodista y neo rupestre Felipe Cabello y Sigifredo Soltero, además de Neftalí Bárcenas, quien coordina y redacta.

En lo personal, las historias que envié, son adaptaciones a otro formato de lo escrito en este blog, es decir, las crónicas populacheras y profanas que copiadas de este medio andan por ahí regadas en los periódicos y medios electrónicos, las más de las veces sin crédito alguno. Creo que por el hecho de abordar en muchos casos la historia no escrita por reciente, ya se merecían pasar a un medio impreso.

No he visto el libro en físico, pero si todo es como indica,en sus más de 200 páginas  pasan a formar parte de él y de la bibliografía local, personajes tan disímbolos como Juana la Loca, el Santo, el Gallo de Oro, don Ángel y Enrique Nalda. Lugares tan olvidados como la Plazuela y sus juegos, el Tragadero, el Santito, sobre todo muchos recuerdos, tan simples que no se han olvidado. Todo es sobre historia reciente, tan reciente que no se ha escrito más que en contados espacios. De la historia formal, solo traté lo del Ferrocarril Urbano, o sea el tren de mulitas. 

No crean que es una simple transcripción del contenido del blog, traté de enriquecer  y aumentar en lo posible los datos mencionados.

De los demás autores, solo les puedo adelantar que supe que Fernando estaba escribiendo sobre el Cinelandia (me ganó el tema), Juan Rock y el Mago Mabú. El cronista dijo que abordaría lo relacionado al Camino Real, de los demás no tengo idea, supongo que Felipe Cabello abordará el tema de los Bomberos, que le apasiona, pero atenidos a su calidad, aseguro que todos enviaron buenas crónicas.

El libro será comentado por el Cronista del Estado, Andrés Garrido y forma parte de los eventos alusivos al aniversario de la declaración de San Juan del Río como ciudad. Está la presentación ligada con una entrega de reconocimientos, les recomiendo llegar temprano, porque el foro tiene cupo limitado. Existe la promesa que se regalará un ejemplar a todos los asistentes, así que aprovechen, la edición es reducida, por lo que es buena oportunidad para aumentar el acervo y de pasada, disfruten el brindis que se ofrecerá al final.

Ahora no puse como siempre: ... presentación de un libro, tanto por ciento mío, porque no sé cuantas de las diez crónicas que envié verán la luz, o cuántas enviaron los demás, aclaro, que las que aparezcan, mías o de los demás colaboradores, siempre serán pocas para abordar  los hechos, lugares y los personajes de este lugar, que dicen que fue fundado en nombre de Dios, del cielo y de la tierra, así que imagínense.

No vayan a hacer la grosería de no asistir, y lleguen temprano, pocas veces la cultura es gratis.
Las imágenes las tomé prestadas de la página del Instituto, espero no se molesten.

viernes, 30 de marzo de 2018

El camino de la cruz en San Juan del Río parte 2


 El camino de la cruz en San Juan del Río  parte 2


Continúo el recorrido del viacrucis con imágenes de sus estaciones en las distintas iglesias y otros espacios de San Juan del Río.

 ESTACION 8: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén


En la antigua parroquia de españoles, hoy Santuario Diocesano, las estaciones del víacrucis consisten en elementos de madera con forma de templo conteniendo la imagen en relieves coloreados, seguramente de pasta.

La fotografía destaca además, el elegante decorado de las paredes del que ha sido desde su construcción el principal templo de culto católico de la ciudad por ubicarse en la plaza mayor o de la independencia.


ESTACIÓN 9: Jesús cae por tercera vez


Existió en esta ciudad un convento dominico, ya desaparecido, del que persiste su iglesia. En ella las estaciones son muy parecidas a las anteriores, de madera con forma de templo y relieves coloreados en pasta. Aunque de mayor tamaño.

Este templo, con diversas modificaciones tiene también un decorado sobresaliente en las paredes, como puede verse en la fotografía que lo ilustra.


 DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras



La imagen corresponde a las estaciones de la antigua iglesia de los naturales, hoy parroquia de San Juan Bautista, pero también llamada aún Templo del Sagrado Corazón, en el centro de la ciudad. Se supone que ocupa el mismo espacio que la capilla inicial del pueblo desde su fundación.

Elaboradas en estuco, parece que tenían anteriormente el número y el nombre, pintados en espacios  arriba y abajo que aún se conservan, pero los han perdido en las remodelaciones de al menos 250 años. Comparten espacio las estaciones en los muros internos con un par de aras, con símbolos de la pasión, ya reseñados en este blog.


ESTACIÓN ONCE: Jesús es clavado en la Cruz



Repito para esta estación, la imagen del templo de Santo domingo, lugar del que en la época de conjunto conventual, situado en el antiguo Camino Real, distribuyó predicadores a distintos puntos del virreinato. El espacio de lo que fue el convento hoy lo ocupa la presidencia municipal.


DUODÉCIMA ESTACIÓN: Jesús muere en la Cruz


Tomo la imagen para esta estación de las instaladas en una pequeña capilla, que contiene  una de las pocas imágenes netamente Sanjuanenses, la cual según la leyenda local, fue pintada con carbón por un preso recluido en lo que era la portería del Hospital de San Juan de Dios, que tras varios intentos de borrarla, permaneció intacta, lo que determinó que se dejara ahí y para rendirle culto, se adaptó el breve espacio como templo. Popularmente la imagen es conocida como “Jesusito” y por el lugar donde está pintada, que era la portería del convento, el templo y la figura se llaman indistintamente “Jesusito de la portería” o más cariñosamente: Jesusito.

Estas circunstancias determinaron su escaso tamaño, una entrada lateral y escasa ornamentación arquitectónica y en sus paredes, lo que no impide que sea uno de los templos más visitados de la ciudad, y aunque su culto es endémico, por no ser muy conocido en otras latitudes, no por ello deja de ser muy numeroso, especialmente lo visitan los sanjuanenses antes y después de una operación o enfermedad.

El antiguo conjunto conventual de San Juan de Dios, está cerca de los viejos panteones, situados en lo que antes eran las afueras de la ciudad, lo que implicaba que todos los cortejos fúnebres  pasan frente al templo de Jesusito. Existía entre los viejos sanjuanenses el dicho de que, cuando alguien salía de una enfermedad muy grave se le decía “te regresaste de Jesusito”, es decir, que no habían llegado al panteón.

En los casi desnudos muros de la vieja portería, las estaciones están empotradas en la pared y son de cerámica o mosaico coloreado.

  
 ESTACIÓN 13 Jesús es bajado de la Cruz


La imagen procede de una de las estaciones colocadas en la barda perimetral del Panteón Municipal uno.  En completo abandono y  a la intemperie de más de 170 años, persisten estas cruces de cantera morena, empotradas en la barda del mismo material, unida con lodo, que eran los elementos constructivos de la época.

La estación carece de número, pero todas están igual, solo se ha remozado y pintado la primera, ya mencionada al inicio de esta entrada.


ULTIMA ESTACIÓN: Jesús es sepultado



Concluyo el recorrido con otra imagen del templo de San Juan Bautista, incluido el altar mayor, en cuya parte baja, está la figura de San Juan bautista, patrono de esta ciudad, que en la fe católica, a través de los siglos creó, para esta semana, las imágenes, elementos y tradiciones que han persistido hasta nuestros días. Ojalá, que este artículo motive a sanjuanenses y visitantes a visitar los templos y además de las obligaciones religiosas, disfrute de las muestras del genuino arte popular que nos legaron las generaciones pasadas.

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Dada la especial característica de que los antiguos templos católicos de San Juan del Río están en el breve espacio del pueblo colonial, que es en esencia el actual centro histórico, la historia de esta ciudad  está determinada por ellos, así que este blog está salpicado de artículos relacionados al tema, además, la mayoría fueron situados a la vera del antiguo Camino Real, así que hoy no les marco los enlaces, porque serían muchos, mejor,  si están interesados den una revisada completa al blog. Hace mucho que no recibo comentarios, aumentan las visitas, sobre todo del extranjero, pero no hay opiniones ni crítica. Aclaro que los contenidos son originales, redactados por un servidor. 
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Ahora sí, todas las imágenes son personales.

La que da inicio a la entrada, es de la capilla del Calvario, en una pequeña loma, templo creado especialmente para, simulando el Monte Calvario, terminar el viacrucis desde la época virreinal, lo que determina que su espadaña esté presidida por las tres cruces.
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jueves, 29 de marzo de 2018

El camino de la cruz en San Juan del Río.







El camino de la cruz en San Juan del Río.

Siendo desde la época colonial un lugar eminentemente católico y siendo la religión un aspecto que determinaba en gran medida otras actividades, durante la semana mayor o semana santa, se llevaban a cabo en San Juan del Río, tradiciones diversas, algunas ya se han perdido, otras luchan por sobrevivir y algunas gozan de cabal salud.

En el perímetro del actual centro histórico, específicamente en los templos católicos quedó constancia de ello en figuras, símbolos y obra pictórica.  El acto culminante es la celebración del viacrucis, que al menos desde finales del siglo XVI  se escenifica por algunas calles de la ciudad, con la característica de que utiliza figuras de bulto para los diferentes momentos de la semana, el viernes, aparece  desde el viejo templo de los naturales, a cumplir su doloroso rito anual, el  Cristo Nazareno de las Tres Caídas, imagen que por lo menos desde el siglo XIX preside el recorrido.

Los distintos momentos o estaciones del viacrucis por las calles de la ciudad están señalados por cruces de cantera, de los que ya he escrito.

Hoy narraré dichas estaciones utilizando para ello las imágenes o símbolos que también marcan las estaciones en la mayoría de los espacios religiosos de la ciudad. Aunque ya en desuso, era una práctica común realizar, sobre todo en estas fechas, una serie de oraciones e ir recorriendo las estaciones del templo en cuestión.

Las imágenes corresponden a los espacios religiosos de la ciudad, solo no pude tomar imágenes en San Juan de Dios, que casi siempre permanece cerrado. En el templo del Calvario y los demás panteones  no hay estaciones en las paredes.


Iniciamos este  recorrido en un lugar insospechado.


 PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte.




Aunque muchos no lo saben, también en el panteón municipal 1, Están marcadas las estaciones del viacrucis, elaboradas en cantera morena y empotradas en la barda perimetral. En la número uno, que corresponde a la imagen, además está marcada la oferta de la concesión de indulgencias por hacer el recorrido y la "sacada de ánimas". Hoy está remozada y pintada en dorado, pero recuerdo que sus colores eran blanco y azul, aunque es difícil saber cuál era el original. Creo que ya no están completas todas las estaciones en el panteón, pero sobreviven la mayoría en condiciones precarias y han perdido el número.



ESTACIÓN 2: Jesús carga con la cruz


Para esta estación, tomé la imagen, del llamado “Santito”, empotrado en una barda en mitad de los dos carriles de la calle Rayón. Según un servidor, sería el último resto de un viacrucis físico ya desaparecido, probablemente de la cercana capilla de San Pedro. De ser así, la imagen, tallada en cantera morena y partida en dos partes, una fija dentro del nicho y otra suelta debajo de él, correspondería a esta segunda estación, en su parte redondeada debió contener el número.



ESTACIÓN 3: Jesús cae por primera vez


Presento una imagen, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud del soberbiamente decorado  templo anexo al Beaterio. En este lugar, las estaciones están marcadas por figuras profusamente coloreadas emergiendo del plano de soporte, elaboradas en pasta o algún otro material similar. Aquí, durante el martes santo se lleva a cabo una ceremonia antiquísima, llamada “el Aposentillo” en que uno de los cristos de la pasión, específicamente creado para ello, recibe las oraciones de los fieles, tratando de aliviar la pena que produjo su encarcelamiento. (Y la figura está entre rejas).



ESTACIÓN IV: Jesús se encuentra con su madre


Esta imagen corresponde a la antigua iglesia de los naturales, hoy parroquia de San Juan Bautista. Está elaborada en estuco, integrado al muro, por lo que supongo son las más antiguas de la citada.

Este templo, de arquitectura basilical y cuya hechura no encaja en ningún estilo, contiene la mayoría de las imágenes utilizadas en las ceremonias de Semana Mayor, incluso, muchos de sus decorados indican que estaban destinadas fijas para estos eventos.



ESTACIÓN QUINTA. Jesús es ayudado por el cirineo


El nombre del hombre que ayudó a Jesús, solo era Simón, y por ser nativo de la ciudad de Cirene, se le decía cirineo, aunque igual la tradición lo ha considerado como nombre, no gentilicio, incluso en México, es nombre propio.

La fotografía que utilizo para esta estación es fragmento tomado de la página del Instituto de cultura municipal, turismo y la juventud, muestra el interior del claustro del convento del Beaterio de nuestra señora de los Dolores, único que continúa en funciones de los varios que tuvo la ciudad.  Estas estaciones son cromos, sencillamente enmarcados, colocados al interior del pasillo de la arcada y supongo, son recientes y usados por las religiosas que habitan ahí.

El convento original fue auspiciado por religiosas sanjuanenses y sus familiares, incluso económicamente.

ESTACIÓN VI: La verónica limpia el Rostro de Jesús.

Aunque el nombre de la mujer que limpió el rostro de Jesús  no es Verónica y que la palabra se refiere a la imagen que quedó plasmada en el paño, (del griego VERO= verdadero  E ikon= Imagen) tradicionalmente así se le llama a la mujer y a la estación que representa su acto.

La fotografía corresponde a la estación de ese nombre en el Santuario del Sacromonte. El más nuevo de los templos "coloniales" de la ciudad, construido ya en la época independiente, pero con arquitectura  antigua. Las estaciones son cromos en "segunda dimensión" enmarcados en madera y protegidos con resina, obviamente no son antiguos. 


  
SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

Para esta estación, aunque la imagen no es muy buena por lo maltratado del vidrio, presento a Ustedes una pintura que representa esta etapa del viacrucis.

Está contenida en la Ermita de la calle dos de abril, que es una de las estaciones físicas del viacrucis de las calles de la ciudad. Tiene la particularidad de ser la única estación que no está marcada por una cruz empotrada en la pared, sino por una pequeña capilla, llamada popularmente “la ermita”  en cuyo interior se encuentra la pintura.  Al parecer es un óleo, aunque por la condición del vidrio es difícil afirmarlo, así como su antigüedad, pero al menos, por lo que me dicen mis familiares, desde hace 50 años ya estaba ahí, tiene una incrustación metálica en la corona de espinas.



Continuará...

Todas las fotografías son personales, excepto las dos mencionadas, del Instituto de Cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río. 
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Como siempre, en estos temas pido disculpas anticipadas en caso de cometer alguna falta en la redacción, Es importante dar a conocer estos aspectos, símbolos e iconografía, que determinaron en mucho la historia local y han sobrevivido hasta nuestros días.

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Hay muchas entradas relacionadas con el tema de hoy, si eres nuevo en el blog, date una vuelta,  si no, no está de más recordarlas y conocer más de:

Las estaciones del viacrucis
Los cristos de la pasión
Los símbolos de la pasión
La ermita
El santito

Todos de San Juan del Río. 
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Ya salió la convocatoria para los juegos florales 2018, para los que en el aire las componen.

domingo, 25 de marzo de 2018

45 aniversario luctuoso


45 aniversario luctuoso



Como parece que este año nadie se acordó, casualmente un sábado 24 de marzo, pero del año  1973, falleció el insigne historiador sanjuanense Rafael Ayala Echávarri, en la tierra que le había visto nacer.

Reproduzco integro el reportaje que salió en el semanario local “La Opinión” de la familia Cabrera una semana después, el 31 de Marzo del mismo año, así como la esquela del gobierno municipal. Es el testimonio escrito más inmediato a nivel local.


Aunque en su época fue ampliamente conocido en los círculos académicos,  en  la actualidad  ya es poco mencionado, a no ser en esta ciudad, lo que no resta los méritos que consiguió como escritor, articulista y prologuista en su época.






 Comentando el contenido de la nota, efectivamente las dos obras mencionadas, son fundamentales para el estudio de la historia queretana, y especialmente de San Juan del Río.

Baste decir que casi de la nada, elaboró la historia de nuestra ciudad, la cual plasmó en su obra “ San Juan del Río, Geografía e Historia”, esfuerzo que le llevó casi 20 años de su vida, legándonos infinidad de datos, muchos de los cuales, de no ser por él, aun en la actualidad ignoraríamos. Efectivamente, a partir de su muerte, se le dio su nombre a la entonces recién construida escuela primaria de la calle Pino Suárez, de la colonia Ramos Millán, que no en la “Curva” como dice ahí. Dicha escuela iba a sustituir a vetusta “Mártir de Chihuahua” del centro de la ciudad, que se decía estaba derrumbándose y ahí se iba a trasladar a los alumnos. Hoy subsisten ambas.

La esquela, lo menciona como cronista de la ciudad, creo que nunca se le nombró oficialmente como tal, simplemente lo era. 

Por cierto, al morir se elaboró un busto mortuorio. 




Mayor información en los siguentes enlaces: 



  
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EL CHICHIMECA, AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD.

aunque por motivos personales, tenía casi dos meses sin publicar nada, este blog sigue recibiendo visitas, el pasado mes de enero pasamos de las 75, 000.

Algunas miles más de las que esperaba. Gracias, retomo  la redacción. 



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Sección comercial
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Aprovechando, en el mismo ejemplar, encontré este anuncio. además de los que están encima de la nota de ocho columnas en la primera imagen de esta entrada,  


La bebida, dicen quienes la tomaron era una verdadera agua de fuego, fabricada por las “Bodegas Queretanas”, en Juárez y Zaragoza de la ciudad de Querétaro, que extrañamente en su pequeño local fabricaba lo mismo anis, brandy, vinos de mesa, ron etc. Lo extraño, decían las malas lenguas es que todos sabían igual, solo cambiaba el color. Aquí se distribuía a granel (podías llevar tu botella) en la “Cabaña” de Av. Juárez poniente.

Creo que no se les vendía mucho otro de sus productos, el anís "El León y el Cachorro" el aperitivo ideal, según decía la XEVI, porque era muy anunciado ahí.

Y para que no se dude de ser queretano, el logotipo era la peña de Bernal.