miércoles, 9 de abril de 2025

El plano de Ignacio Pérez. Cuarteles 5, 4 y 11

 



Continuo la descripción de los cuarteles según el plano de Ignacio Pérez de Guzmán. Para evitar ser tan repetitivo en la redacción, la dirección de las calles a partir de ahora será siempre en la dirección de las manecillas del reloj. El punto de inicio es elegido arbitrariamente ya que, al ser polígonos, puede ser cualquiera del perímetro. Igualmente se mencionan los nombres antiguos de las calles según el plano y se colocará entre paréntesis el nombre actual. Solo en el caso de que el plano no indique nombre en alguna calle, se mencionará el conocido antes o el actual..

CUARTEL 5

Ubicado al oriente de la ciudad y al sur del cuartel 6. Iniciando en la esquina formada por la acera sur de la calle del vergonzante (Zaragoza)  y la acera poniente de la calle de Tareta, (corregidora) de donde toma al sur hasta la calle de San Rafael por su acera norte, que entonces era solo una cuadra para doblar nuevamente al sur por la acera poniente del callejón del Olvido por donde llegaba a la acera norte de calle de San Juan de Dios (sección de la Av. Juárez) cruzando el río para abarcar el panteón 2, regresando volver a cruzar el río y siguiendo su orilla al norte, regresar a la calle del Vergonzante y volver al punto inicial.



Imagen de Google Earth 2025 modificada

Igual que el anterior, este cuartel es mayormente formado por sembradíos, baldíos y huertas. Solo había construcciones seguidas en la parte que le tocaba de la actual avenida Juárez pero solo al frente, por detrás ya no había construcciones. Hubo un grupo de casas junto al panteón, de las que solo quedan algunos tramos de bardas antiguas en la hoy calle Netzahualcóyotl. En el resto del cuartel solo hubo aisladas algunas cuantas casas más.

Imagen de Google Earth 2025. Esquina de Corregidora y Zaragoza, inicio del recorrido.

Se ubicaba aquí el panteón de la Soledad o #1 en su perímetro original, que por entonces no llegaba hasta el puente como en la actualidad.

La actual calle Corregidora, en la sección que toca a este cuartel no es la exactamente la misma que la actual, ya que a través de los años sufrió alineaciones y es hasta la década de 1970, que uniéndola con las calles de la Providencia y la Unión se formó la actual avenida hasta su final en la calle Rayón.

Antes del panteón, todavía se marca la capilla de la Soledad, hoy, al interior del predio del contiguo centro comercial. Sobrevive su muro frontal con accesos tapiados y bajo un viejo anuncio de cerveza contiguo, pero ya en la esquina con la avenida Juárez, estaba la antigua garita de Querétaro, especie de aduana virreinal que igualmente solo conserva la fachada con los vanos tapiados.

Imagen de Google Earth 2025. En la calle San Rafael, de las pocas casas antiguas que persisten. 


La calle San Rafael era muy angosta, en el año de 1982 por un acuerdo con la preparatoria San Juan, se tomó una franja de terreno de esta para ampliarla a cambio de construir la barda perimetral, que por entonces no tenía la escuela.  El Tramo de Ayuntamiento entre San Rafael y Zaragoza no existía, era parte del Terreno de la preparatoria San Juan, antigua Huerta del Retiro, que fue negociado también por el Ayuntamiento para ampliarla en la década de 1980.


Imagen de Google Earth 2025. En la calle Netzahualcóyotl, antes solitarias, dos viejas casas, la segunda ya modificada, hoy rodeadas de fraccionamientos.

El callejón del Olvido, originalmente estaba cerrado y no estaba comunicado como ahora con la calle Ayuntamiento.

Ya desaparecida, la calle del Arco se localizaba entre la escuela de Bellas artes y la Comercial Mexicana.


Cuartel 4

Otro cuartel al oriente de la ciudad.  Inicia en la esquina de la acera sur de la calle del Vergonzante (Zaragoza) y del Huache o Guachi. (Cuauhtémoc) Su perímetro sería el siguiente: avanza por la calle de la Bola que era la continuación del Vergonzante hasta llegar a la calle de Santo domingo, (sección de la actual Av, Juárez) misma que cruzaba para llegar a la acera poniente de Manzanares (San luis Montañez) abarcando la única cuadra que la compone alcanzando la acera poniente de la calle del Dulce nombre de María ( Galeana)  y por ella avanzaba al sur hasta una pequeña calle sin nombre que ya no existe pero estaría antes de la cuchilla final atravesando a la calle de los Aguadores, (Allende) dando vuelta al sur hasta llegar ahora sí a la cuchilla de unión con Galeana donde avanzaba hasta llegar al río, y en algún punto no determinado lo cruzaba, abarcando el molino del Barreno y avanzando por el poniente,   abarcaba la Hacienda de la Venta de donde volvía  a, luego de Cruzar el puente, a San Juan de Dios ( Av. Juárez)  acera sur hasta la acera oriente del callejón del Olvido ocupando su única cuadra hasta la calle de San Rafael, por su acera sur hasta la acera oriente de la calle de Tareta, para volver al Vergonzante y hasta el punto inicial.




Imagen de Google Earth 2025 modificada

 Cabe hacer mención que ya existía junto a Santo Domingo el pequeño jardín que se llamaba Leona Vicario.  Detrás de las casas de la cera sur de la Avenida Juárez hasta Manzanares e incluso detrás de esta misma, había una amplia zona despoblada entre el fondo de las casas y el río, hoy llegan hasta él.

La pequeña callecita que unía Galeana y Allende años después fue canjeada por el municipio con un particular que ocupó el terreno para construir casa, se dice que era un lugar donde se depositaban desperdicios y basura de toda especie y se cometían actos inmorales. Estaba ubicada aproximadamente donde hoy está el despacho del Lic. Bustos.

Imagen de Google Earth 2025. Esquina de Cuauhtémoc y Zaragoza. Inicio del recorrido.

La cuchilla de Unión de Galeana y Allende era más chata, fue en la década de 1970 cuando el Padre Leal le dio su forma actual, con un jardincito triangular que era el acceso a su academia comercial.

Imagen de Google Earth 2025. En san Luis montañez, una casa persistente del siglo XVIII.

En este cuartel, existía en el río, una isla de gran tamaño, que incluso con una parte cultivable, hoy está anexado a la parte trasera de La avenida Juárez.

 

Cuartel 11

Ubicado al sur de la ciudad. Iniciamos su perímetro en la esquina de la calle del Sacromonte (av. Juárez) y la calle de los Leñadores, (Reforma). avanzaba dos cuadras de la calle del San Antonio (Mariano Jiménez) hasta la esquina de la actual Pino sur, llamada entonces callejón de los Parados, cruzando la Cuesta (Fernando de Tapia) continuaba por la parte de Pino sur que por entonces tenía pocas construcciones. Entre baldíos llegaba hasta una pequeña calle hoy desaparecida que comunicaba a la calle de la Santa Veracruz (2de Abril ) y girar rumbo al Panteón y al terminar, bajar a la calle de Cóporo( Melchor Ocampo) que tomaba con rumbo sur debajo de las Peñitas, hasta encontrar el arroyo Cano del que  siguiendo su curso al sur, avanzaba, abarcando hasta Guadalupe de las Peñas, donde cruzaba el río y llegaba al barrio de la Cruz, Ahí doblaba al norte y cruzando el río avanzaba por su orilla  para  llegar a la cuchilla del Dulce nombre de María y la calle de los Aguadores (Galeana y Allende) y recorrer por la última que luego cambiaba su nombre por calle de la Viña y  al terminar, doblar a la derecha a la Plazuela de los Trabajos (Guadalupe Victoria)  recorriendo la hasta la esquina con los  Leñadores (Reforma y  avanzar por su única cuadra para volver al punto inicial.


Imagen de Google Earth 2025 modificada

Este cuartel a diferencia de los anteriores combina una parte completamente urbanizada con otra que es zona de huertas. En él estuvieron las que serían las tres míticas: la huerta Grande, El Molino y la Viña, hoy mayormente a los lados del B. Hidalgo, que en los tiempos del plano no existía y fue trazado en 1967 seccionándolas.

El punto marcado como inicial, esquina de Av. Juárez y Reforma, en los tiempos del mapa esa esquina estaba en el límite de la antigua cárcel, pero al iniciar el siglo XX, se agregó una casa en una franja que entonces estaba desierta y es la actual esquina.

La calle de Pino se llamaba así porque hasta hace pocos años existía un gran árbol de esa especie en alguna de las casas iniciales. En la década de 1960 se adecuó el nombre aprovechando el anterior por Pino Suárez.  Originalmente era un arroyo angosto y hasta la década de 1970 se alineó completa como calle. Hoy existe, en la acera oriente, junto a un edificio, un callejón que anteriormente marcaba el final de la zona urbanizada, debió ser un a vereda que se cerró al urbanizarse la parte oriente.    

Imagen de Google Earth 2025 modificada. Esquina de Reforma y Mariano Jiménez. Inicio del recorrido.

La bajada del Calvario, junto al Panteón de la Santa Veracruz, que comunica el callejón de 2 de abril con Melchor Ocampo, era un antiguo arroyo, que con la construcción del cementerio fue ampliado para evitar las bajadas de agua por 2 de Abril. Aunque hoy tiene escalones, son muy recientes, antes estaba la roca viva, tan dura que no hubo forma de quitar mucha para adecuarlos más, de tal manera que son bastante incómodos, pero mucho mejor que antes.

Imagen de Google Earth 2025. En la parte de la cuesta de la Plazuela Guadalupe Victoria.  Restos de una antigua casa  de mayor tamaño. modificada. 

La calle Melchor Ocampo, una de las más antiguas de la ciudad, habitada desde la época prehispánica, fue uno de los primeros caminos reales del pueblo, su nombre antiguo era Cóporo en la poca extensión habitada, el resto era Camino Real al Rodeo. Aunque ya no se note, es una de las primeras calles que fue planeada y adecuarla; las peñas iniciales fueron cortadas para dar espacio a casas en la acera poniente y se emparejó para la ladera para formar la acera poniente. Adelante, se emparejó la ladera de las Peñitas, ya en la parte deshabitada, debajo de ellas, a fines del siglo XIX se amplió en la ladera, el angosto camino original que anteriormente existió.

martes, 4 de marzo de 2025

El mapa de Ignacio Pérez por cuarteles1

 

El mapa de Ignacio Pérez por cuarteles1



Imagen personal. El plano en offset.  

Antecedentes

Sobre este plano ya había escrito hace años en conjunto con los otros 3 antiguos que existen de la ciudad en la entrada “Poker de planos” y otra titulada “El plano de Guzmán”. Siendo el que más utilizo en este blog como referente por su claridad gráfica y en detalles que hoy ya no existen. Habiendo prometido una merecida ampliación y aprovechando que he obtenido algunos datos nuevos, se hace ahora, retomando lo anteriormente escrito.   

Hace muchos años, teniendo necesidad de adquirir un mapa de la ciudad tamaño carta, para un trabajo escolar, alguien me dio lo que a primera vista parecía un plano del centro, detallado, pero algo inexacto. Hurgando en él por la mala calidad de la copia, en algún momento surgió entre sus tonos grises la certeza de que era antiguo, quizá de un siglo antes, volviéndolo inútil para el propósito inicial, pero siendo un contacto con el viejo San Juan. Pasé muchas horas analizándolo hasta casi memorizar los cambios habidos comparados con la actualidad. El tiempo se encargó de ocultarlo entre páginas de algún libro; sin embargo, la fortuna me hizo reencontrarlo en las paredes de una cafetería del centro de la ciudad. No se sí era copia o un original, pero pude apreciarlo en un tamaño mayor y descubrir que tenía colores que le agregaban detalles no apreciables en la copia que había poseído. Poco después, en un stand de Obras ´Públicas de una de las primeras ferias de este siglo, por módicos veinticinco pesos, a la venta tenían reproducciones en Offset del plano, en el que supongo por su similitud con el del centro, fue su tamaño original, ideal para describir sus características. También estuvo a la venta esa reproducción en una papelería de la calle Guerrero, ahí costaba 40 pesos. También se pudo ver una parte en la contraportada del libro de Santana Calderón María del Mar QEPD, “Sitios históricos y monumentos antiguos del municipio de San Juan del Río”. 2011.

Ahora abundaré a partir del análisis de cada cuartel, las calles que lo conformaban, sus cambios urbanos y detalles que se pueden encontrar.  La división por cuarteles incluso creo que todavía está vigente, aunque tuvo cambios de acuerdo con el crecimiento de la ciudad. No se tomaron en cuenta planos anteriores ni posteriores.

Antecesores

Hay un plano de la entonces villa elaborado en 1793 por Pedro Martínez de Salazar como parte de su informe al virrey Revilla Gigedo, del que pude localizar físicamente, una reproducción pequeña y de mala calidad en un libro y una imagen borrosa en un sitio de Internet. (extrañamente en el libro mencionan que lo obtuvieron en la presidencia municipal pero ahí decían que ni lo conocían) por lo poco que se alcanza a apreciar, abarca un área menor, pero es precedente de otros que lo actualizaron y ampliaron como el elaborado durante la intervención francesa por Mr. Chambeau, “Captan” ayudante mayor del 99 de línea y que fue base para el realizado poco después por el Dr. Guadalupe Perusquía, vecino y autoridad de la ciudad. Tomando en cuenta que la intervención ocurrió entre 1862 y 1867, serían los años aproximadas de elaboración, tiempo en que don Guadalupe ya era indispensable en la ciudad y por sus lazos familiares, seguidor de la causa imperialista. El europeo debió tener noción de topografía pero que mejor que un sanjuanense con dotes artísticas, en este caso Perusquía, para emprender tal misión:


El plano original en la mapoteca nacional.

 

El plano

 

Sin fecha exacta de elaboración pero que debe ser cercano a 1885, por incluir ya las instalaciones ferroviarias, la vía del ferrocarril y la del tren de mulitas que llevaba a los pasajeros al centro, inauguradas en 1881 y 1882, respectivamente, aparece otro plano, obra del Profr. de instrucción primaria Ignacio Pérez de Guzmán. Fue impreso en litografía, proceso consistente en grabar en relieve en una placa de piedra el dibujo, que se transmitía al papel, una vez por cada color usado, lo que iba desgastando la piedra hasta hacerla inservible. Se puede decir que cada litografía era única, si se requería un sobretiro grababa una nueva piedra, nunca exactamente igual, aunque la realizara el mismo operario. Dado lo artístico que resultaban algunas, las imprentas daban al cliente la opción de escoger entre esta técnica o la prensa tradicional. Esta se elaboró Guadalajara por la litográfica Loreto, Ancira y Hno.

Cada litografía tenía dos autores: el dibujante o artista que realizaba la imagen y el operario que la trasladaba a la piedra ya que por el proceso había partes de la original imposibles de reproducir. Un original se encuentra en la Mapoteca Nacional, cuya coloración es muy similar al que estaba en la cafetería.

Del autor se sabe poco, solamente que durante algunos años fue maestro de escuela primaria en la localidad y durante ellos, personaje importante, al grado que se le concedió la distinción el15 de septiembre de 1865 de ser el orador en las fiestas patrias.

Al parecer animado por los planos precedentes hizo un primer plano de alguna manera adquirido o financiado por el ayuntamiento porque en julio 29 de 1865 Manuel Domínguez, subprefecto político del distrito pide presupuesto para poder enmarcarlo, el costo, ya aprobado era de 25 pesos, solo el marco, Caso extraño porque pasada la etapa imperial, el mismo Guzmán presento otra vez su plano al mismo ayuntamiento. Debió irlo corrigiendo y aumentando de tal modo que fue tomado en cuenta sobre sus precedentes, algunas décadas después para la realización de la litografía.

Por su calidad visual, de inscripciones y tamaño (56 x 35 cm) es el mejor para conocer la traza urbana, incluso la de siglos antes de su elaboración ya que el centro del pueblo, villa y ciudad casi no se modificó en el transcurso de 4 siglos.

Está dividido en secciones por colores, lo que indica que ya se había implementado la división político- administrativa en cuarteles (11 en total) que desde 1865 cambió la antigua división por barrios que estuvo vigente toda la etapa colonial y ya muy entrada la época independiente.

Las calles tienen nombre por secciones, no como en la actualidad que tienen el mismo nombre de principio a fin.

La parte “urbana” de la ciudad eran unas pocas cuadras. Al norte, las casas continuas terminaban en la hoy esquina de Rayón y 20 de noviembre, junto a un par de calles sin nombre, apenas trazadas, como caminos entre milpas. La última es la actual San Marcos, con solo algunas construcciones aisladas.

- Al sur, la ciudad terminaba en la esquina de Allende y Galeana, adelante iniciaba la zona de huertas, con casas aisladas a su interior.

- Al este, las últimas casas estaban cerca de lo que hoy es el Mercado Juárez.

Cuartel 6


Imagen personal. El cuartel 6 en el plano.

Se encontraba al Poniente oriente de la ciudad, zona por entonces completamente agrícola con algunas huertas y ganadera.

Empezaba en la esquina norte de la calle del Vergonzante  (Actual Ignacio Zaragoza) con la calle sin nombre en el plano que sería la actual Ayuntamiento. En línea recta, al terminar la calle, cruzaba el río abarcando así todos los terrenos de los actuales barrios de la Concepción y el Espíritu Santo, que no se ven en el plano por ser muy pequeños y estar fuera de su área.  Al rodear dichos barrios la línea regresa para volver a cruzar el río en la zona del puente de fierro  hasta el viejo camino a San Isidro de donde doblaba al sur por una calle o camino vecinal  sin nombre pero que sería parte de la actual calle Ayuntamiento para regresar al punto inicial.


Imagen de Google Earth 2025 Modificado. El cuartel en la actualidad. La mancha verde es el río San Juan.

Entre toda la zona agrícola de este cuartel iniciaba, al cruzar el río, el antiguo camino Real a Querétaro desde el centro (partía de la actual calle Matamoros y al entrar en este cuartel se llamaba Paso de Guzmán (no es exactamente la misma ubicación que la actual avenida, pero está muy cerca)

Apenas contenía unas cuantas casas de las que sobreviven algunas, ya muy modificadas y algunos tramos de bardas, cerca de la glorieta frente al fraccionamiento San Pedro, el resto fueron huertas y sembradíos.  En esta zona se modificaron los antiguos caminos, que ya no corresponden exactamente con los actuales, por eso el desfase que se nota al comparar los planos en esta zona. La ausencia de casas se debía a su cercanía con el río, los habitantes sabían el peligro que significaba, hoy están ocupados por innumerables fraccionamientos…  que constantemente se inundan. En el nuevo paso de Guzmán se encuentra la Presidencia Municipal y el gran parque igualmente llamado “de los Guzmán” que constantemente es inundado.

De las pocas calles de este cuartel con nombre en el plano está la avenida del Paso de la Cruz, que se perdió entre los fraccionamientos y la delimitación del colegio Centro Unión y Vegas del Río, igul que la continuación recta de Ayuntamiento hasta la calle Rayón.

Imagen de Google Earth 2025. AL final de la calle Ayuntamiento,  muy modificadas, y con los vanos tapiados,  quizá las últimas casas contenidas en el plano l cuartel en la actualidad. La mancha verde es el río San Juan.


Imagen de Google Earth 2025.  Actual esquina  de Zaragoza y Ayuntamiento. marcada en el artículo como  inicio del cuartel.





domingo, 15 de septiembre de 2024

Una visión sobre Salvador Barrera

 Una visión sobre  Salvador Barrera

Hace algún tiempo se me pidió colaborar en un proyecto editorial escribiendo la introducción para un libro próximo a editarse con apoyo municipal, con la característica de ser un libro inédito y póstumo.

El contenido del libro es significativo para mí, porque su temática es la historia local y porque muchos de los artículos que lo conforman los había leído de primera mano hace muchos años en una revista local y después en distintos medios, extrañamente - o no tanto- copiados palabra por palabra por otros autores.

En años más recientes, aparecieron de nueva cuenta parte de esos artículos, copiados ya de segunda mano, pero firmados por nuevos autores, no sé si sea en descargo decir que esta vez sí cambiaron algunas palabras o párrafos, pero eran los mismos, incluso se imprimieron en libros oficiales.

Así que más que inédito para mí, en realidad era extraño por las circunstancias relatadas y haber percibido el detalle relatado.  

 

LA REVISTA VISIÓN-VERSIÓN DE PROVINCIA

Entre los años setenta y ochenta del siglo pasado estuvo a la venta en los puestos de periódicos de San Juan del Río, una revista que fue una novedad ya que mayormente abordaba temas locales y sus articulistas eran sanjuanenses. Para entonces, salvo un par de excepciones fugaces, no había más revistas editadas aquí, mucho menos información local, a no ser por la de los periódicos de la ciudad. La revista se llamaba Visión de Provincia. (aunque por conflicto con otra de corte nacional llamada igual, cambió a Versión de Provincia) Su director era Salvador Barrera. Inicialmente era mensual, aunque a veces se espaciaba, sobre todo en los últimos números que fueron en total 36 en cuyas páginas mucho de lo escrito era de su autoría. Periodista de carrera y todoterreno literario, abarcaba muchas temáticas: editoriales, análisis, entrevistas y sobre todo historia, predominando la de la ciudad.

 

 SALVADOR BARRERA EL AUTOR

Sanjuanense de nacimiento y periodista de profesión, fue durante décadas, una pluma constante en periódicos de la capital del país y para los años mencionados, cuando había vuelto a radicar de manera permanente en San Juan del Río, igualmente entregaba sus colaboraciones en los pocos periódicos locales, antes y después de su incursión en la revista mencionada, que fue uno de sus grandes proyectos de vida.

 

EL CONTENIDO

En la época posterior a la aparición del libro de Rafael Ayala “San Juan del Río Geografía e Historia” en 1971, obra maestra irrepetible y tan contundente que durante décadas quienes escribían historia local se limitaron a repetirlo y no más y aunque hubo excepciones, esa historia se limitó a su copia textual.

Entre las honrosas excepciones de textos originales están los testimonios de Salvador Barrera Rivera.

Fiel a su formación periodística y a su idiosincrasia sanjuanense, tomó la historia como punto focal, dando voz a los viejos habitantes a través de entrevistas en las que le desentrañaban los misterios de la historia reciente, esa que no tuvo lugar en la obra de Ayala y que nadie escribía, quizá por considerar que aún no era historia. A partir de esa metodología y el cúmulo de datos obtenidos, surgía la pluma de Salvador, editorializando, filosofando y analizando el desarrollo de la ciudad. 

En eso radica el valor como historiador de Salvador Barrera, la clara conciencia que lo que narraba a partir de su conocimiento pronto sería historia, solo se requería el paso del tiempo y aderezarlo con testimonios de sus contemporáneos; la dama de sociedad, el antiguo empleado municipal, el señor de la tienda, el viejito de la calle, el político en desgracia, su vecino el alto funcionario, al trabajador de la fábrica, etc. es decir, el San Juan del Río de ese tiempo y de otros que se estaban diluyendo frente a él en esas voces.

En sus testimonios están los sanjuanenses de a pie, testigos principales y secundarios de hechos recientes y pasados que no se habían manifestado por escrito, dando un punto de vista original que es su valor intrínseco: la visión real de un sanjuanense ante un pasado que ante sus ojos se iba sin dejar constancia.

Los paralelismos entre Ayala y él fueron constantes al tener como objeto la historia local, el primero con una visión monográfica, Barrera sobre temas específicos, ambas igualmente valiosas. Los dos terminaron su vida dejando en sus lectores la sensación que les había faltado tiempo para completar su obra que, aún con esa condición, su legado al paso de los años se engrandece.

Cualquiera se dé el gusto da leer los Testimonios notará que tienen el poder de transportar al San Juan del Río que ya no existe, aquel que vieron Barrera y sus entrevistados.  

 

EL DESTINO

En sus últimas décadas de su vida, anunció su intención de recopilar en un libro mucho de lo que había escrito, incluso públicamente mencionó que su nombre sería Testimonios para la historia de San Juan del Río. 

Apoyado con colaboradores, fue reuniendo lo que a su juicio, de lo escrito en la revista merecía ser seleccionado completándolo con material no publicado de sus archivos.

Buscó apoyo en diversas instancias, incluso oficiales para la edición del libro obteniendo varias promesas que nunca se concretaron y los años fueron pasando, hasta que, sin ver su sueño realizado, la muerte le alcanzó en su ciudad natal, apenas a meses de haber escrito las últimas cuartillas.

En sus intentos por obtener el apoyo para publicarlos, y luego de su fallecimiento, los escritos estuvieron en varias manos, quizá de ahí las filtraciones de algunos. Sin embargo la obra completa tal como la concibió Salvador Barrera permaneció inédita desde entonces y ahí seguiría de  no ser por una confluencia de voluntades que se dio en años recientes: La de un hijo de Salvador quien conservaba el ejemplar completo incluso ya digitalizado y del promotor cultural, líder autonombrado de colectivo Capa Roja,  Felipe Cabello, quien lo convenció de editarlo y además se encargó de obtener el apoyo económico para la edición del gobierno municipal que saldaba así una deuda histórica del municipio  luego de casi cuarenta años de la promesa a Salvador.  Solo los tiempos no fluyeron tan rápido y tras un letargo en las imprentas, acercándose la Feria de San Juan del Río 2024, coincidió el poderlo presentar como parte del programa cultural.

LOS COLABORADORES:

Para dar mayor realce, se reunió a un grupo de Sanjuanenses relacionados de una u otra manera con la obra de Salvador Barrera y la historia local, que se integraron a las páginas del volumen.

Testimonios de

Felipe Cabello biógrafo del personaje. Recopilador y promotor de la obra.

José Luis Hernández Peña: Prólogo:

Juan Carlos Zerecero: Lector contemporáneo de la revista.

Armando Guerra: Alumno del periodista,

José Manuel Velázquez, colaborador editorial y amigo personal del escritor.

Juan Barrera: Hijo del sanjuanense distinguido.


LA PRESENTACION

Ante un lleno casi total del Foro San Juan del portal del diezmo, en una tarde -noche  típica de junio en San Juan del Río es decir con llovizna y amenaza de lluvia torrencial, se realizó la presentación, a través de los mencionados colaboradores  y en ese mismo orden,  que por turnos se expresaron al micrófono notándose una involuntaria subida emocional en cada intervención, que inició con una retrospectiva lejana de la vida y obra en general y del autor y la revista en particular, El primero sin haber conocido a Salvador y los siguientes por haber sabido de él siendo apenas adolescentes y no haberlo tratado  personalmente.


A continuación, se dio un notorio aumento del nivel de emotividad al intervenir el periodista Armando Guerra, de quien fue maestro y mentor, reconociendo públicamente su gran impulso académico y consejos.

Más se elevó aún con las palabras de José Manuel Velázquez Álvarez, quien coincidió con Salvador, como vecino, colaborador y amigo cercano, dando un estrujante detalle de la enfermedad que le llevó a la otra vida y sus días postreros.


Al máximo de lo emocional, intervino su hijo Juan. Quien atinadamente había pedido al panel el último turno. Y cómo no si el mensaje que emitió no era para los presentes, era una solicitud de perdón a su padre con quien había tenido un desencuentro no resuelto en su momento y que mejor que hacerlo públicamente en esa sesión de homenaje que fue la materialización de su obra póstuma, ante tantos que lo conocieron y admiraron, en esta presentación de su obra póstuma. Misión cumplida Juan, el cumulo de aplausos que siguieron al sincero acto, seguramente representaron la aceptación de tu padre a la singular petición. Al paso de los años, podemos decir que esa reconciliación familiar pudo ser su tercer gran proyecto. Testigos del evento, a un costado del presídium, la vieja máquina de escribir de Salvador, ya centenaria, caballo de batalla de todos sus escritos y un ejemplar de de la revista, de casi 50 años.

El libro en físico fue obsequiado a todos los presentes.

Engalanaron el evento SGM Rosi I, reina de la feria y la artista que realizó el óleo sobre tela “Salvador Barrera a Espaldas de Santo Domingo” obra plasmada en la portada Maricela Olvera Ledesma.

 

EPÍLOGO

Durante el coctel que tras la presentación se brindó por parte del municipio en la sala Restituto rodríguez del mismo edificio un fantasma recorría el portal del diezmo. Muchos creyeron ver en él la escueta figura de Maximiliano de Habsburgo. Era el día 19 de junio, aniversario del fusilamiento del emperador en Querétaro. La historia tiene encuentros extraños.


Para mayores datos sobre la vida y obra de Salvador Barrera, en el libro se encuentra una semblanza suya y muchos datos biográficos.  Igualmente en un número de la revista Entrever del Centro de Estudios Multidisciplinarios de la UAQ que puede consultar en el siguiente enlace:

Revista Entrever Número 9 by Centro de Investigaciones Multidisciplinarias - Issuu

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SECCIÓN COMERCIAL

Para quienes no tuvieron oportunidad de asistir a la presentación del libro durante la feria, se hará una nueva presentación, Durante la Segunda Semana de escritores de SJR este jueves 19 de septiembre.  Habrá ejemplares gratis para los primeros en llegar. No falten. 


Y no se olviden de consultar el resto de la cartelera de esa semana, hay eventos literarios para todos los gustos, en un esfuerzo más de organización por parte del Colectivo Capa Roja, de promoción cultural, cuya cabeza visible es Felipe Cabello, en coordinación con la Dirección de Cultura municipal.


Altamente recomendable también es la plática sobre Historia Reciente de San Juan del Río y sus personajes, presentada por Francisco Pájaro Anaya, Isaac Velázquez y un servidor, moderados por el Lic. Felipe Muñoz.  El miércoles 18 en el mismo lugar.

 



miércoles, 11 de septiembre de 2024

Una historia del Rock en San Juan del Río

 Una historia del Rock en San Juan del Río


Hace algún tiempo, un lector sugirió escribir o relatar la historia del Rock en San Juan del Río, ello por algunas  entradas del blog que incidentalmente rozaban el tema. En honor a la verdad sentía que era algo de lo que no se disponía de la suficiente información y por su naturaleza está poco recopilada documentalmente por lo cual, si se obtenía con algunos de los implicados, terminaría siendo solo testimonial y muy poco histórica. Además, sentía que tenía que ser un miembro de la comunidad rockera quien lo tuviera que hacer por tener el conocimiento y el sentimiento para redactarlo adecuadamente expresando a la vez el mensaje de y para el gremio.

Algún tiempo después, a través de una publicación de mi maestro José Manuel Velázquez, se supo que un proyecto similar ya había sido materializado en un libro que incluso se encontraba a la venta a través de Amazon.

Una vez adquirido y disfrutado de su lectura, comencé una reseña que poco a poco se fue rezagando y quedó congelada por meses. Finalmente, supe que el libro El Rock en San Juan del Río, Querétaro: Fines de los sesenta, mediados de los setenta sería presentado durante los eventos de feria de 2024 por su autor Jaime Cardoso Hernández.

Así que lo que a continuación se ofrece, es la adaptación entre la reseña del contenido del libro y la presentación realizada, esperando sea de su agrado y les motive hacer lo posible por adquirirlo.

El Autor


Sanjuanense de aquellos tiempos, músico y roquero, vivió y disfrutó de la música desde siempre y del ritmo del rock, movimiento al que se Integró a partir de los primeros grupos locales que exploraron la novedad musical que representó poder interpretar lo que ya hacía algunos años se escuchaba a nivel nacional.

Para darnos el recuento de esas experiencias, recurrió a recopilar a través de entrevistas, información con algunos de sus colegas, contemporáneos suyos que en conjunto habían emprendido la aventura música relatada. Testimonios igual de valiosos todos sobre un tema del que poco se había redactado hasta entonces.

Varias generaciones de Sanjuanenses tuvimos la oportunidad de oírlos en vivo, tanto en los grupos originales como en los versátiles posteriores a los que se integraron, a otros ya no fue posible para muchos de nosotros escucharlos, pero siendo la ciudad aun pequeña en las décadas reseñadas, nunca faltó quien nos relatara a los que no lo vivimos: la fama local de grupos hoy casi míticos como el Apocalipsis, el Escuadrón 201 y el Rock Family, los más conocidos pero que no estuvieron solos en la corriente, a través de las páginas del libro surgen los nombres de muchos otros, algunos efímeros aunque no por falta de calidad, ya que muchos de sus miembros se integraron a las bandas contemporáneas o las subsecuentes.

La información obtenida de las entrevistas permitió enriquecer la redacción del libro que integra también los testimonios de los entrevistados en la redacción y la parte final del libro.

El contenido

El autor inicia, como debe ser, con la contextualización del tema en el espacio, tiempo y condiciones sociales de nuestra localidad y nuestro país, así como de la música en general en los tiempos relatados en el libro.

La estructura general del contenido sigue una línea de tiempo en la cual, inscribe por años, la situación del rock a nivel mundial, nacional y local, aderezadas con transcripciones de letras de canciones, descripción de bandas y detalles curiosos.

En lo que se refiere al rock local, por ser de primera mano, leemos un fluido relato de la experiencia personal del autor, que por su inquietud musical, o estuvo dentro de muchas de las agrupaciones relatadas o conoció a todos los integrantes de las restantes, y no se crea que solo da los datos duros de los grupos o su personal, línea tras línea, menciona incluso las condiciones en que se formaron, su repertorio, los lugares en los que tocaban, características de los integrantes y en algunos casos hasta de quien eran los instrumentos, quien se los prestaba o quien los cargaba. Incluso hay detalles de grupos foráneos que se llegaron a presentar

Reitero lo cercano de la redacción en la que Jaime, recurre sus recuerdos personales para darnos un cúmulo de información: muchos datos, personas y lugares que a quienes, aunque sea de rozón vivimos esa época, nos refrescan la memoria y traen de regreso situaciones que, si bien no están olvidadas del todo, con ciertas lecturas como la relatada vuelven de manera vívida,

Muchas anécdotas personales o del ambiente están ahí escritas, al inicio muy ingenuas, como era el ambiente del rock en sus inicios y de ellos los músicos o intérpretes, casi niños en busca de un sueño, al final, narraciones que se hacen adelante más existenciales o evidencian las duras decisiones que había que tomar en la vida de un rocanrolero, como las de todo ser humano, que implicaban a veces dejar el ritmo por el estudio o las tocadas por el trabajo. En algunas de ellas se percibe lo difícil y trascendental de la decisión tomada, pero nunca de arrepentimiento de lo que hicieron por la música local, mucho menos de sus vidas luego de la época relatada en la que muchos tuvieron que integrase a otra corriente musical.

Por trascendental, entre las anécdotas contenidas recalco la incursión sanjuanense de algunos de ellos y otros acompañantes al siempre recordado festival de Avándaro en el cercano estado de México pero que, por las condiciones, significó una verdadera odisea quizá conocida por todos ellos, pero no para la generalidad.

Los lugares

Entre los muchos tópicos abordados en el libro y entre líneas se pueden encontrar los lugares donde se presentaban los grupos. Locales en ese tiempo no prohibidos para ellos ya que por lo pequeño de la ciudad pertenecían a conocidos suyos o de sus familiares. Antes sitios de referencia, de todos sabidos, hoy devorados por la ciudad. Menciono algunos de ellos:

La Casona: antigua casa comercial en el Jardín independencia, al cerrar como tal el local vacío se alquilaba para fiestas y eventos musicales y ¿por qué no?... para alguna tocada. Hoy es las farmacias Guadalajara, Juanito y el edificio intermedio.

Salón Las Pompas: En la calle Cuauhtémoc, dicen que era un local muy grande que ni siquiera conocí en funcionamiento. Hoy creo que es un sanatorio.

El tejado: Llamado así por ser básicamente un tejaban, se localizaba en la calle 5 de mayo a la altura de la ESFAC, hoy es una papelería y otros negocios.

Agua Rica; Era un balneario que tenía una zona de tejaban, ideal para las tocadas. Hoy es una plaza comercial del mismo nombre.

 La presentación

Como ya mencioné se llevó a cabo como parte del programa de feria en el Foro San Juan del Portal del Diezmo el día 16 de junio, programado a las 6 de la tarde, inició retrasado como siempre ocurre con los eventos en esos días, dado que en las horas precedentes hubo muchos otros eventos.

El evento inició a telón cerrado y como se adivinaba bajo el cortinaje la presencia de varias personas y bases de instrumentos musicales, corrió el rumor entre la audiencia de que iniciaría con alguna interpretación musical: resulto falso y al levantarse el telón surgieron los encargados de la presentación:

Victoriano Sibaja, Ángela Lorena Espinoza Moreno, José Manuel Velázquez Álvarez, Andrés Anaya Trejo y el autor del libro en cuestión, que, a través de sus testimonios, muchos inscritos en el texto, relataron su impresión personal, respecto y dentro del movimiento.

El personal

Cual si fuera concierto, el foro estaba casi lleno, destacando entre el público gran cantidad de músicos de ayer, de hoy y de siempre, muchos de los consignados en el libro, muchos otros de tiempos más recientes, la banda en apoteosis, esta vez no al frente del escenario como en el añorado pasado sino como expectantes a la palabra de los ponentes, antes compañeros, siempre colegas que en cada palabra les recordaban tiempos gloriosos de la música, tiempos pasados del san Juan en el que cantaron y al que le cantaron, un San Juan ya ido pero que fugazmente regresó a ellos en las palabras escuchadas.

Por turno, abordaron su experiencia como consumidores de la música, como integrantes de los grupos, como recopiladores de recuerdos, como músicos actuales, como amigos de Jaime, como acompañantes de aventuras, pocos se daban cuenta de que no estaban en la presentación de un libro sino de una época dorada de la que hoy son, junto con muchos otros, testimonios vivientes, pocas veces reconocidos si no es por ellos mismos y es necesario que su sentir se plasme en libros como el presentado.

Tras las emotivas palabras de cada uno, la presentación finalizó con el decir del autor, quien por el tiempo reducido, hizo un relato sucinto de sus motivos de la estructuración y la realización del libro, Dado que él  actualmente radica en Arizona, se dio el detalle de que constantemente reconocía  en la audiencia  a compañeros de aquellos tiempos y no dudaba en dar su nombre y señas, como un reconocimiento a personalidades importantes en la música local y que hoy muchos no conocen, sin faltar el emotivo recuerdo de los que ya se han ido.  Emotivo fue el encuentro, inicialmente a través de la vista con más compañeros, a los que no dudó de nueva cuenta en nombrar al micrófono, situación que se dio incluso en la postrera ronda de preguntas con las que cerró el evento. 

La  del estribo

Al final, como en las tocadas de antaño al terminar la noche y no desmereciendo como público fiel, adivinando el pronto término, la audiencia pedía un palomazo, que no se dio. No obstante, al salir los ponentes, también como en aquellas noches de tocada, fueron seguidos por un público a las afueras del reciento, no obstante que esta vez no fue necesario el pretexto de entonces, de ayudarles a cargar las bocinas e instrumentos para al menos convivir un poco más con ellos. Ahí quizá sí se dio el palomazo, pero que ya no pude seguirlos para relatar porque tenía trabajo que hacer.

En el libro hay infinidad de nombres de músicos, y muchos más surgieron en la mesa de ponentes y entre el público mismo, no los menciono aquí porque no me vaya a faltar alguno y me pase como al autor que en un momento reconoció a un viejo musico, declarándolo el mejor baterista de San Juan, siendo que posteriormente reconoció a otro y también tuvo que nombrarlo el mejor baterista de San Juan. Calidad sobraba entonces.

Solo dos detalles habría que hacer del libro y la presentación: de lo primero, que tiene infinidad de fotografías de la época, pero en un tamaño muy pequeño que impide gozar de los detalles de personas y lugares. Sería conveniente si se da una edición posterior presentarlas en un formato mayor.

Respecto a la presentación el detalle fue que, al salir los rocanroleros, se llevaron la mitad del público quienes ya no regresaron a la conferencia sobre “Las Poquianchis en San Juan del Río, Historia de un Mito” que era el evento que seguía a continuación, a cargo de un servidor.

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SECCION COMERCIAL

Mencionaba al inicio que me enteré del libro en la página de Facebook de mi Maestro José Manuel Velázquez quien escribió la introducción y fue parte de la agrupación musical “Almas en la Hoguera”. Cuya historia relata en el siguiente enlace: 

(20+) Hoy es el Día Mundial del Rock,... - José Manuel Velázquez Álvarez | Facebook

Almas en la Hoguera. Grupo en que tocaba JMV,  1972. Fotografía tomada del muro de Facebook de José Manuel Velázquez. Uno de los mencionados en el libro.

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Y viendo que ya se narró el inicio, faltaría alguien de las generaciones subsiguientes  posteriores historia relatara las décadas posteriores.

Interesados en adquirir un ejemplar, pueden acceder a la página de Amazon en el siguiente enlace;

El rock en San Juan del Río, Querétaro: Fines de los sesenta, mediados de los setenta (Spanish Edition) : Cardoso, Jaime: Amazon.com.mx: Libros

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Y como un evento más del Colectivo Capa Roja y su autonombrado líder, Felipe Cabello, se invita a la segunda semana  de escritores en San Juan del Río. Para todos los gustos: Narrativa, poesía, drama, y hasta un libro gratis. Para que vayan agendando. Ahí estaremos.