jueves, 24 de marzo de 2016

Semana Santa, ayer y hoy (Actualización con imágenes)

Semana Santa, un ritual virreinal.


Fotografía personal. Detalle del Señor de la columna en la Parroquia de San Juan Bautista.
Es bien sabido que la cuestión religiosa fue determinante para las costumbres y la vida cotidiana en el México virreinal. San Juan del Río no fue la excepción, durante dicha época había un sinnúmero de actos litúrgicos que implicaban la participación de casi todos los habitantes, quienes de una u otra manera, establecieron varias tradiciones, algunas de las cuales desgraciadamente se han perdido o diluyendo en el trajín que significa la vida en nuestros días.
Presento a Ustedes una especie de relación de dichos eventos tomados de varios documentos y textos, de diversas fechas, ubicadas a principios del siglo XIX, algunos años apenas antes de la independencia nacional.

Cabe mencionar, que aunque en la actualidad los actos principales se circunscriben al fin de semana mayor, anteriormente implicaban muchos días anteriores.
Es difícil saber desde cuando se iniciaron los actos que a continuación se detallan, pero al menos la representación de las tres caídas se realizaba desde el siglo XVI, es de suponerse que iniciaba en la capilla primitiva, antecedente de la actual parroquia de San Juan Bautista (“el Templo”) igualmente el recorrido, por las actuales calles Guerrero, Mariano Jiménez y dos de abril, para terminar en la capilla del Calvario. La procesión solo implicaba a los indios, con la dirección de sacerdotes españoles y criollos. Con la construcción de otros templos y conventos, las ceremonias los implicaron. Asimismo, la filiación étnica de los habitantes fue cambiando, a los originarios se agregaron españoles y mestizos.
De tal manera, para inicios del siglo XIX, aún bajo la dominación española, ya se tenía conformado un ceremonial que implicaba la participación de todos los templos del pueblo.
La actividad iniciaba la semana anterior al domingo de ramos cuando, no sé porque razón, se llevaba a la capilla del Calvario una de las imágenes de Cristo, “subió mi amo al Calvario” dicen la crónica.
Posteriormente, el viernes de Dolores, se adornaban los altares de todas las iglesias, con un entramado al que se le llamaba “Monumento” implicando colores y símbolos alusivos a la fecha. En nuestra ciudad, esta costumbre casi ha desaparecido, he conocido algunos de esos “monumentos” en otras ciudades, consisten en cubrir el altar con largas telas y adornarlos con cirios y figuras elaboradas con cera en pétalos. Aquí, solo se conserva la costumbre en el altar lateral de Santo Domingo, aunque ya muy estilizado.
Fotografía personal. Adorno especial en la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo.
En la parte baja de los “Monumentos" se colocaba el llamado “Altar de Dolores” que implicaba adornos especiales, relativos a los dolores de la virgen María. Entre los elementos que llevaba este altar, destacaban pequeñas macetas, con brotes tiernos de trigo. Este adorno requería que se pusiera en algún recipiente a germinar las semillas desde semanas antes, con la particularidad de que se tenía que conservar en algún lugar oculto a la luz solar, de manera que llegado el día que se había que colocar, se sacaba y el trigo, en lugar de verde, tenía un color amarillo.
Con los mismos elementos, en muchas casas de la ciudad se levantaban altares de Dolores, significando esos domicilios un lugar de visita para familiares y amigos, implicando la participación en diversos rezos. Estos altares ya han desaparecido en los domicilios de la ciudad, algunos de los templos los conservan, los trigos amarillos igualmente, solo algunas veces en el Beaterio los he visto, aunque de un color verde.
Sin prohibición para los actos religiosos públicos, a partir del domingo de ramos, se iniciaban procesiones diarias, las más de las veces presididas, por las  autoridades civiles, e implicaban la participación de los indios y “los de razón” es decir mestizos o españoles, organizados por los mayordomos de las fiestas religiosas, cargo por entonces muy honorario.
Para no revolver, las procesiones de indios iniciaban en la Iglesia de “naturales” y las de los de “razón” en la otra.
Entre las procesiones de las "gentes de razón", estaban las organizadas por las cofradías, que eran asociaciones de laicos, que por alguna promesa u obligación participaban en trabajos y económicamente, para organizar ciertos ceremoniales religiosos.  Sus integrantes recibían algunas prebendas la mayoría simbólicas. La afiliación era por afinidad, ya sea por culto a algún santo, o a una fecha. En san Juan del Río hubo varías de esas cofradías, incluso una de “naturales”, algunas manejaban fuertes recursos económicos  que eran utilizados en sus fechas conmemorativas o en la celebración de la semana Mayor. Aunque ya no es exactamente una cofradía, la actual organización del “Santo entierro”, cuya imagen y culto recorre algunos de los antiguos barrios de la ciudad, sería lo más parecido.
Cuando los miembros de las cofradías disminuían, los sobrevivientes así como su patrimonio se integraban a alguna otra, a su elección, para la fecha que estamos relatando, las al menos ocho que hubo, ya habían desaparecido. Solo existía la muy poderosa cofradía “de Ánimas” tan pudiente que podía organizar procesiones durante varios días de la semana mayor.
No se crea que solo era ir caminando a algún templo y ya. Lo que se realizaba era lo que antiguamente se llamaba “función” es decir una ceremonia especial, que implicaba la limpieza y adorno de los templos en su interior y exterior, la provisión de cirios y veladoras y su “iluminación”, es decir dotar de algún modo de lámparas que dieran luz al templo, casi siempre eran de aceite.
Las procesiones de los indios eran más sencillas, pero implicaban a muchos asistentes, todavía les eran permitidas sus danzas medio paganas. Un dato que obtuve es que el domingo de ramos, tras la resurrección, tenían su función de “pica y danza”.
En el templo de llegada o recepción de las procesiones se hacía una misa solemne. Desde mediados del siglo XIX, la misma iglesia, prohibió a los indios sus profanas danzas, las leyes de reforma desaparecieron las pocas cofradías religiosas y al cambio de siglo el culto público se fue reduciendo, de manera tal que ya casi no hay procesiones excepto en los días mayores.

El martes Santo, se llevaba a cabo un ceremonial llamado “el Aposentillo”, consistente en  el rezo del rosario y ciertas ceremonias a una imagen de cristo, que se supone que para este día ya se encontraba preso y se le brindan ciertas atenciones y actos. En el documento revisado menciona el acto, no el ritual. Tomo en qué consiste del Lic. Francisco pájaro, quien menciona haberlo visto escrito en un documento de 1835, indicando que al menos desde esa fecha se lleva a cabo. Apoyo su afirmación, aumentando su temporalidad por lo menos a unos 20 años antes. Este ceremonial se ha conservado en nuestra ciudad y se efectúa en el Beaterio.
Fotografía personal. La visita de las siete casa, ritual del Jueves Santo.
El jueves Santo, además de la procesiones ya detalladas, de manera particular, los habitantes asistían a visitar los “7 altares” o las “siete casas” Esta visita consistía en acudir a los diversos templos de la ciudad y rezar ciertas oraciones. Simboliza el día en que Jesús en Jerusalén visitó varias casas solicitando permiso para cenar con sus discípulos. Este recorrido continua efectuándose en nuestra ciudad, incluso, con la desaparición de las procesiones, se ha aumentado “en solitario”. En cada templo que se visita, por una limosna se obsequia un pan miniatura, una crucesita de palma o un ramo de manzanilla, en Santo Domingo dan además monedas benditas. (Extrañamente la ciudad completó siete templos en la época colonial, los menciono con su nombre popular: Jesusito, San Juan de Dios, el Beaterio, Santo domingo, el Calvario, el Santuario y  la Parroquia -el Templo cierra este día, supongo que antes no) No hay un orden de visita, cada feligrés o grupo inicia según le acomode a su ubicación.
Fotografía personal.  Una de las cruces que indican  las estaciones del Viacrucis.
Durante el viernes santo, se realiza la representación del viacrucis, creo que ese no ha cambiado casi nada, se conserva en la actualidad un ritual de siglos. Parece que nunca se ha hecho representación con actores, siempre ha sido con imágenes de bulto.  El recorrido es el mismo y está señalado por cruces  de cantera en las paredes para indicar las estaciones. Incluso, creo que la mayoría de las imágenes que se utilizan en la actualidad, son las mismas de las fechas relatadas, se han conservado por lo menos durante dos siglos. Durante todo el año permanecen en la Parroquia de San Juan Bautista y este día se aprestan para el recorrido y los diversos momentos de la pasión.
-El Cristo Nazareno de las tres caídas.  (el que hace el recorrido)


Fotografía personal. El Cristo Nazareno de las tres caídas,  en la Parroquia de San Juan Bautista.

-El Señor de la columna.  (Cuando es azotado)
Fotografía personal. El Señor de la columna en la Parroquia de San Juan Bautista.

- El Señor del despojo. (cuando se despoja de su divinidad para morir en la cruz, esto se simboliza, despojándolo de la túnica)

Fotografía personal. El señor del despojo, en su ubicación permanente, en la parroquia de San Juan Bautista y  ya transformado, en la capilla del Calvario..


-El Señor del Santo entierro. (cuando  ha muerto y yace en su tumba)

Fotografía personal.  El señor del Santo entierro en la Parroquia de San Juan Bautista.

En la época antigua, no sé sí ahora, en todos los templos de la ciudad se realizaban, en los diversos momentos de la pasión, misas especiales, incluyendo un sermón alusivo.
Así, los sacerdotes de aquel tiempo preparaban:
El sermón del prendimiento.
El sermón de Soledad.
El sermón del descendimiento.
Fotografía personal. Imagen del Santo entierro, perteneciente a los antiguos barrios de San Juan del Río.
Otra cosa que creo que ya no se hace, es la costumbre de pasar la noche en la capilla del Calvario, para “velar a nuestro señor”.
El sábado de gloria,  se oficiaba otra misa solemne y se trasladaban las imágenes a su ubicación general.  Concluía con el llamado “Repique de Gloria” que todavía se realiza.
En la historia reciente, estaba prohibido todo acto festivo como ruido o música, el ayuno era muy practicado, hoy en muchos lugares se hace todo lo contrario.
Igualmente, cuando era niño, el día sábado nos armábamos de cubetas y globos y a cierta hora del día se nos permitía mojarnos en la calle. Posteriormente la familia salía de paseo al río. Hoy ya es imposible, casi no hay ni agua ni río.
La semana Mayor terminaba y también lo hace hoy con la llamada misa de resurrección el día domingo.
Fotografía personal.  El altar de los símbolos de la pasión en la Parroquia de San Juan Bautista.
Como siempre lo hago en estos temas, pido disculpas anticipadas por alguna mención incorrecta de la liturgia, es sin intención. Igualmente, no hay afán peyorativo al nombrar la palabra indio, así se consignan en las antiguas crónicas y así se llamaban ellos mismos. El otro sentido de la palabra es muy posterior.

Para mayor información sobre temas relacionados con estas fechas en nuestra ciudad dar click en los siguientes enlaces:

los-cristos-de-la-pasion

los-simbolos-de-la-pasion-en-san-juan

las-estaciones-del-viacrucis-en-san
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De igual manera, aunque este es un blog laico,  es casi imposible separar la historia virreinal de los aspectos religiosos.  Abordo estos temas por su carga histórica.
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 Anoto esta entrada como actualización ya que originalmente no había podido ilustrarla con las fotografías, lo que ya pude hacer.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La explosión demográfica 3 (actualización ) con naturaleza muerta.

 LA EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA 3

ACTUALIZACIÓN 16 DE MARZO DE 2016.

Para los que leyeron esta entrada desde ayer, una disculpa por no incluir la fotografía  relatada. Por alguna razón la plataforma no permitía dimensionar las imágenes y solo aparecía en tamaño pequeño. Hoy subsano la cuestión.


La imagen de portada era (y ya hoy es)  esta fotografía de Google Earth 2016, de la mancha urbana. Lo impensable, ya abarca desde el cerro de la Venta hasta Cerro Gordo y de Lomo de Toro hasta San Pedro Aguacatlán.



La imagen relatada, era la siguiente


1970 - 2016




Y aprovechando el espacio, alguno comentarios más:

La comparativa del Bulevar Hidalgo, artería creada de la nada en 1969, según para atraer de la autopista a los viajeros que pasaban entre México y Querétaro dado que al establecerse esa vía rápida en el año de 1957, disminuyó grandemente el tráfico por el centro de la ciudad, afectando notablemente al comercio que en la siempre principal Av. Juárez se había consolidado durante décadas.

 
El esfuerzo fue en vano, aunque conocí esa artería pocos años después de su construcción, estaba desolada, los vehículos no circulaban por ningún sentido.
No sé cómo se logró convencer a los propietarios de las huertas por las que atravesó para que cedieran su terreno, ya que implicó partir en dos sus propiedades:

La huerta Grande, ya casi no tenía producción frutícola, y se destinaba más a cultivo de alfalfa para mantener un hato lechero. Un par de años antes, la familia Layseca, sus dueños, había donado gran parte de ella para la construcción del Seminario Javeriano  y solo quedó en el lado oriente, calle de por medio, un terreno bardeado en forma cuadrilonga, donde decían que habían sido muchos años antes unas caballerizas, hoy es el Wings Army.

La huerta del Molino, que había sido muy productiva, para esos años estaba semi abandonada,  había tenido un último intento de producción unos años antes, con la plantación de más de una hectárea de durazno, que no dió el resultado esperado.
Hoy, es la zona al oriente del B. Hidalgo, donde se ubica el fraccionamiento el Molino. Al poniente solo quedó un baldío y la troje (con entrada en Galeana)  lo que fue mucho tiempo la PGR. 

La Huerta de la viña, la más afectada, y que se mantenía en producción aún. Al poniente solo quedó su casa de campo. La mayoría de frutales al oriente aún persistieron unos años.
Al tener libre acceso a las huertas, los pocos árboles frutales fueron presa fácil de la rapiña.  Recuerdo que en el Molino había unos de zarzamora (les decíamos moras) que eran exquisitas y de gran tamaño. Estaban en donde hoy es la callecita de la escalera a Cóporo. También recuerdo en esta huerta, el único árbol de granadas chinas, donde hoy es el centro Telcell.

En la viña había muchos más árboles, pero de fácil acceso solo estaban unas granadas donde hoy es Salinas y Rocha y un peral donde está Banorte.


Aunque el Bulevar fue inaugurado en 1969, y tuvo algunas construcciones aisladas, solo diez años después, cuando el municipio, siempre previsor, instaló  en ella un tejaban que decían era la central camionera de la ciudad, fue que su actividad constructiva se disparó y no se ha detenido hasta la fecha, es decir que en menos de cuarenta años, la gran extensión de la artería se llenó de comercios y se vació de vegetación, hoy todavía dan la última batalla los carrizos del arroyo Cano..


De los movimientos migratorios que llegaron al pueblo, debo mencionar que muchos de ellos fueron gente emprendedora en el comercio, que trajeron nuevos giros y revolucionaron la actividad comercial, hasta entonces limitada al movimiento en el mercado Reforma y sus alrededores, unas cuantas mueblerías y algunas misceláneas. El verdadero auge y variedad de comercio y servicios de todo tipo del que hoy disfrutamos en la ciudad, fue promovido por los entonces recién llegados.
Un detalle extraño, de la comparación de fotografías es que en la de 1970, el cauce del río se ve completamente desolado y en la de 2016, hay gran cantidad de árboles. Paradójicamente es consecuencia de la falta de corriente. Anteriormente, las frecuentes crecidas del río arrastraban gran cantidad de piedras, que impedían el crecimiento de árboles en el cauce. Hoy, la falta permite que crezcan, el terreno húmedo lo favorece.
  
EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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Otra disculpa, creo que el asunto era la explosión demográfica pero terminé hablando de frutas. Todo es Historia. No iba a desaprovechar una entrada.
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La fotografía aérea de 1970 del DETENAL es muy conocida. se ha publicado en varios libros y páginas de Internet. Por cosas del destino, yo tengo una de ellas, no copia, sino 100% original, en una resolución que permite ver detalles como los que les he presentado en esta serie de la Explosión Demográfica. Por ser una fecha moderna, pero en la que el pueblo todavía conservaba la traza antigua, me es muy útil para observar detalles de la historia reciente.
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Una súplica:
 No me lo van a creer pero ya había relatado que el historiador Jesús Mendoza había sacado el Volumen XVIII de su serie Historia.
Ahora resulta que ya salió hasta el XIX.  No tendría nada de particular, es un autor muy prolífico, el problemas es que el volumen XVII es el del Portal del diezmo y es hora de que todavía no sale. Como ya me estoy resignando.



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martes, 15 de marzo de 2016

LA EXPLOSION DEMOGRÁFICA EN SAN JUAN DEL RIO 3 (final no muy duradero)


A mediados de la década de 1980, el gobierno municipal, poco a poco fue paliando el crecimiento, según ellos, porque solo se veía la apertura de nuevas vías. Los que por siglos fueron caminos, tornaron  en carreteras, calles o avenidas. Basten algunos ejemplos:
Imagen de Google Earth 2016  La gran ciudad

 El camino al Sitio y Cerro Gordo, de pronto se convirtió en la ancha Av. Río Moctezuma.
Álvaro Obregón que era el angosto camino a San Isidro, se amplió a una transitada avenida.

El viejo camino Real a México, antes de Tierra Adentro, se convirtió en parte de la Kimberly Clark  y  el resto en la hoy Av. Tecnológico. (No es exactamente el mismo trayecto,  pero sería lo más cercano)


 La nueva Hégira
Parecía que el crecimiento poblacional y por ende de la ciudad, se había estabilizado, pero ni los viejos ni los nuevos sanjuanenses esperaban lo que se venía, que la ciudad entrara de nueva cuenta en un crecimiento acelerado que desde entonces no se ha detenido, materializado en que cada nueva unidad habitacional, por más lejana que parezca, de inmediato es ocupada.

El primero de esos eventos, fue ampliamente publicitado, otra vez por la televisión. Se trató de una política del gobierno federal consistente en la descentralización de empresas y servicios públicos de la capital del país hacia la “Provincia”, política que en nuestra ciudad se tradujo en la llegada de un respetable número de empleados federales, que sin embargo, fueron absorbidos rápidamente por la ciudad de San Juan del Río, que una vez más, reordenaba sus límites, esta vez bastante alejados, con la esperanza de que fueran permanentes. Otra vez fueron traspasados por el segundo evento, esta vez natural:

En septiembre de 1985, un terremoto de magnitudes nunca vistas en la ciudad de México, obligó al gobierno a acelerar la campaña de descentralización, hasta entonces tibia. Además por cuenta propia, muchos capitalinos emprendieron la migración hacia lugares menos movidos. Por su cercanía con la urbe que dejaban, nuestro estado fue de los preferidos para la casi obligatoria Hégira, sobre todo los municipios del Centro, Corregidora y obviamente,  San Juan del Río.
 A la vista de los que ya estábamos aquí , en un abrir y cerrar de ojos, este último hecho se tradujo emblemáticamente en que la abandonada colonia de la UFERE, el último reducto de la ciudad, hasta entonces semipoblada de pronto se llenó de habitantes y aparecieron los polos de vivienda de El Pedregoso y COMEVI-INDECO. (Esta última hasta con la posterior bendición de Salinas de Gortari)

NUEVAS FRONTERAS VOLÁTILES
Una vez más las fronteras simbólicas serían traspasadas por los fraccionadores:  Atrás de Guadalupe de las Peñas, apareció el Rodeo. En un flash fotográfico, casi todas las milpas alrededor de la comunidad de San Isidro, fueron ocupadas por viviendas,  la construcción atravesó todos los puentes, el de fierro, el de piedra, el de la Autopista y el del Canal de Santa Clara. Nunca más el río sería límite.

Por el rumbo de la carretera a Amealco, en un lugar tan desolado, que por nombre antiguo tenía el de “Cuasinada” (Casi nada)  apareció la Colonia Vista Hermosa.
Hasta los burdeles le entraron al frenesí, el Foco Rojo se trasladó a San Isidro y la Escondida, convertida en Zafiro, fue a dar precisamente a Vista Hermosa.
Quisiera seguir enumerando la aparición de nuevos asentamientos, pero creo que ya sería repetitivo. Solo doy algunos casos significativos:

El Boulevard Hidalgo, trazado en 1969 sobre las últimas huertas emblemáticas san juanenses: la Viña, el Molino y la Huerta Grande, inició sin ninguna construcción en toda su extensión, excepto la vieja casa de campo de la Viña, y un potrero bardeado de la Huerta Grande. La primer entrada que se abrió fue la del seminario Javeriano, para que sus estudiantes ya no se fueran al centro por la orilla del río.  No estoy seguro si la primera construcción fue la clínica del seguro o un lote de automóviles llamado Maguesa junto al Arroyo Cano, espero no equivocarme, pero luego llegó la central camionera, la Volkswagen, Montoya Automotriz, El Bol San Juan, las mueblerías, los funerales etc. el caso es que desde entonces, casi cincuenta años después no ha habido día en que no haya una construcción en dicho Boulevard . Ya solo queda un baldío frente al Seguro.
Otro caso es la comunidad de Rancho de En medio, llamada así por ser el único sitio intermedio entre dos propiedades del Mayorazgo de la Llave: Cerro Gordo y San Cayetano. Hace años que ya no está en medio, la ciudad lo envolvió, y ni siquiera es ya el extremo oriente de la ciudad, la línea de casas ya traspasó Cerro Gordo y amenaza con llegar al Sitio. Hoy sería el rancho enmedio, pero de la ciudad.

Mejor ya no sigo, esto ejemplifica el refrán. Ya en 1985 éramos muchos y parió la abuela, y parece que fue parto múltiple.
Desde siempre, se han dado a conocer los resultados de los censos gubernamentales. En nuestra ciudad se aceptaban con resignación frente al bárbaro crecimiento de habitantes. La dependencia encargada de ellos es el INEGI, (Por cierto, una de las  primeras dependencias gubernamentales descentralizadas por completo, hacia Aguascalientes casi desde que se llama así, coincidentemente en las mismas fechas del crecimiento de San Juan) que goza en la ciudad de una falta de confianza, nadie cree en sus cifras, que son las siguientes, ciertas o no, ejemplifican el tema de esta serie de tres entradas.

 NUEVOS DATOS DUROS 
  • 1960 Ciudad, 11 177 hab; Municipio, 39 450 hab. (VIII Censo General de Población).
  • 1970 Ciudad, 15 422 hab; Municipio, 53 899 hab. (IX Censo General de Población).
  • 1980 Municipio, 81 820 hab. (X Censo General de Población y Vivienda).
  • 1990: Ciudad, 61 652 hab; Municipio, 126 555 hab. (XI Censo General de Población y Vivienda).
  • 1995: Ciudad, 84 532 hab; Municipio, 154 922 hab. (I Conteo de Población y Vivienda).
  • 2000: Ciudad, 99 483 hab; Municipio, 179 668 hab. (XII Censo de Población y Vivienda).
  • 2005: Ciudad, 120 984 hab; Municipio, 208 462 hab. (II Conteo de Población y Vivienda).

2010: Ciudad, 148 897 hab; Municipio, 241 692 hab. (prel. XIII Censo de Población y Vivienda

UNA NUEVA ESPERANZA
La ciudad ha crecido casi 10 veces en 50 años, habiendo sido testigo un servidor de casi todo ello, en un momento me preguntaba a dónde nos llevará dicha expansión. Confieso que hasta hace poco estaba en la incertidumbre, afortunadamente hace unos meses leí por ahí que ya vamos a ser parte de la “segunda zona metropolitana” y entonces me tranquilicé ya que tal iniciativa vendrá a resolver todas las cuestiones relacionadas ¿Será?

Y por cierto, ya casi nadie tiene agua caliente y el viejo potrero de la Huerta grande (la única sección de esta que quedó al oriente del B. Hidalgo) hoy es el Wings Army. Cosas de la modernidad.
Esta vez casi no presento imágenes, solo esta comparativa del B. Hidalgo en 1970 y en 2016, que ilustra el dramático crecimiento de una arteria, de la nada, cero construcciones, a la actualidad. Está orientada  con el norte abajo, en su inicio en la calle de Allende (en el mero hotel Jalisco) hasta la actual clínica del Seguro Social. Juzguen Ustedes.

Fotografía de 1970, del DETENAL (Dirección de Estudios del territorio Nacional) hoy absorbido por el INEGI (Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática)  en contraste con la imagen de Google Earth de 2016. 
 B. Hidalgo 1970- 2016

ACTUALIZACIÓN 16 DE MARZO DE 2016.

Para los que leyeron  la entrada desde ayer, una disculpa por no incluir la fotografía  relatada. Por alguna razón la plataforma no permitía dimensionar las imágenes y solo aparecía en tamaño pequeño. Hoy subsano la cuestión.

viernes, 26 de febrero de 2016

LA EXPLOSION DEMOGRÁFICA EN SAN JUAN DEL RIO 2


TELEVISA AL RESCATE

Continuo con el estudio personal de cómo en el transcurso de un par de décadas San Juan del Río se convirtió de golpe y porrazo en ciudad, a partir de un pequeño pueblo.


CARTEL DEL CONAPO 
Mencioné ya los esfuerzos del CONAPO por incrementar la planificación familiar. Incluso, en un esfuerzo más, con apoyo de Televisa, uno de sus productores, Miguel Sabido creó el concepto de telenovela de mensaje social. Así, en 1977, en horario entonces estelar, por la tarde, aparece “ACOMPAÑAME” producción que trataba el tema de la planificación familiar, y las peripecias de dos familias paralelas, una de escasos recursos y abundantes hijos a los que se les dificultaba mantener, otra de clase media con solo los que podía mantener. Dicen que producto de la novela hubo un aumento en la venta de  anticonceptivos y la afiliación masiva de mujeres a los programas de Planificación gubernamentales. No ha de haber sido en San Juan porque…

A partir de la década multicitada de 1970, se inicia un proceso de ocupación del parque industrial valle de Oro e incluso, por la acotación que se tenía en los lotes, algunas industrias buscaron otras ubicaciones en la periferia.

La siguiente lista es de las industrias que se instalaron en esta ciudad y el año. Algunas son anteriores a esta década, otras posteriores, pero forman parte del mismo ciclo.

1931 La cerillera.

1949  Textiles Salas.

1969 La Madrileña.

1971 Establecimientos Lux, Grupo Intra.

1974 Coremin, Promotora Internacional de Pantalones.

1975 Promotora internacional de Pantalones, Procesos auxiliares, Timón occidental.

1976. Establo Nacional, Kaltex, Plásticos Técnicos.

1979. Melco, Cartones Ponderosa, Kimberly Clark, Acerlan, Condutel, Magnoflex.

1980. Embotelladora San  Juan, Taloquimia.

La lista no es exhaustiva pero nos da una idea de la creciente industrialización del municipio, que como ya se dijo, se abasteció de mano de obra de las comunidades rurales circunvecinas, pero para la especializada o de alto nivel, se tuvo que recurrir a importarla de otros centros urbanos mayores.
A nivel local, el municipio, siempre previsor, solo podía tomar medidas en reacción al aumento poblacional. Por esas fechas, aparecen las primeras líneas de transporte urbano, los recordados “Delfines de San Juan” y el famoso “Circuito”.

Prestaciones sociales.
Como consecuencia del crecimiento de la mano de obra sindicalizada, a pesar de que el Seguro Social ya tenía décadas funcionando, generalmente en locales prestados y el Centro de Salud, requirió de una moderna clínica, exclusiva de la paraestatal,  hoy  la más pequeña de la ciudad, inaugurada  en los primeros años de la década de 1970,  en el Bulevar Hidalgo, por entonces rodeada por milpas y huertas.

Poco después aparecen aquí los primeros complejos habitacionales del INFONAVIT, instituto de creación reciente, que tan extraño era su concepto que la gente al principio ni siquiera podía pronunciar su nombre. El primero de ellos fue edificado en la Colonia Fátima, en un terreno que había sido donado por don Ángel Guerrero para el parque de beisbol, que en un enroque, fue a dar a otro por entonces más desolado lugar, en la casi inexistente Colonia San Cayetano, junto a la incipiente Kimberly Clark.

Contra lo actual, ese primer complejo, más que una serie de viviendas, era un multifamiliar de agradable manufactura, con grandes espacios comunes y viviendas de diversos tipos y tamaños. El cuidado que se les ponía a dichos complejos al principio fue perdiéndose y los siguientes, que fueron el INFONAVIT San Isidro y el de San Cayetano comenzaron a perder calidad en materiales y espacios. El acabose fue en la década siguiente, cuando el aumento de los derechohabientes, obligó a masificar el número y disminuir el área de cada vivienda, en lugares inimaginables hasta entonces, como fue el INFONAVIT Pedregoso, en varias secciones, que lo convirtieron en su tiempo en el más grande de la República, el INFONAVIT la Paz, uno de los últimos masivos antes de que el instituto cambiara su política. Hoy es imposible contar los complejos pequeños que fueron construidos bajo su auspicio.

 EL CASO DE LA UFERE
Entre las décadas de 1970 y 1980, existiendo grupos de vecinos sin acceso a créditos INFONAVIT, pero que carecían de vivienda, se arroparon al amparo de un líder de décadas pasadas, creando una asociación, que a diferencia de las que le precedieron no optó por invadir, sino de manera legal adquirir comunalmente un terreno para establecerse. Su nombre era la UFERE (Unión de familias de escasos recursos económicos) quienes tras muchos esfuerzos, consiguieron un terreno de dimensiones apropiadas al creciente número de afiliados. Muchas familias vieron así coronado un gran esfuerzo, tener un terreno propio, que se pagaría en facilidades. Un único problema, estaba en medio de la nada, sin  ningún servicio ni transporte a pesar de su lejanía. Muchos optaron por abandonarlo, otros los más, se quedaron. En ese tiempo, se les consideraba ilusos,  por haber aceptado ir a lugar tan alejado, que el pueblo (todavía se le decía así a San Juan) jamás crecería a ese lado y quedarían aislados para siempre. Se equivocaron, apenas 5 años más tarde, la mancha urbana los alcanzó, absorbió y sobrepasó, a su lado hoy están el Infonavit Pedregoso, Indeco y decenas de colonias más.  

Fueron los miembros de esa asociación los verdaderos colonizadores del  nuevo oriente de la ciudad. Esa incipiente colonia, hoy llamada México, está completamente integrada a los servicios y vialidades de la ciudad y hace muchos años dejó de ser la más alejada del centro.

LAS ESCUELAS.
Decíamos en la entrada pasada, que a pesar de la visible demanda masiva, la única acción de las autoridades educativas fue aumentar el cupo en las escuelas que ya se tenían. Pronto eso no fue posible. No recuerdo exactamente los años, pero antes del mencionado fenómeno,  solo existían en el perímetro de la ciudad las escuelas primarias: Mártir de chihuahua, Sor Juana Inés de la Cruz y Francisco Villa. Personalmente, vi construirse, en las décadas siguientes a todas las actuales.Una tras otra, todas se llenaban:

Revolución de 1910, Rafael Ayala Echávarri, Francisco Monroy Vélez
Centro Unión, (nuevo edificio)  Corregidora, (ampliación del colegio)
Todas las oficiales pronto ocuparon también el horario vespertino.

La apuesta oficial era que siendo ya una ciudad plenamente industrial, era hora de que aparecieran escuelas que prepararan mano de obra especializada para la creciente demanda, evitando que se importara de otros lugares. Así apareció como primer intento el Tecnológico de Monterrey (carreras técnicas) el CECATI, luego el CONALEP, (Colegio nacional de educación profesional Técnica) los fallidos CET y CETIS (CENTROS DE ESTUDIOS TECNOLÓGICOS, INDUSTRIALES Y DE SERVICIOS) que derivarían en el actual CEBTIS (fallidos porque intentaron desaparecer la vieja escuela Preparatoria San Juan y ocupar su edificio) y muchas escuela e institutos comerciales de carácter particular. Nunca pudieron solventar la creciente demanda de mano de obra semi especializada que seguía  llegando de otras partes y aumentando la población

El futuro era brillante, tanto que se construyó un nuevo parque industrial, en  terrenos cercanos a la autopista, que empezó a ser ocupado de manera veloz, aunque el municipio, ni siquiera las manos metía, su capacidad de instalar servicios e infraestructura fue durante un largo periodo rebasada, fracasando cada intento de “planificar el desarrollo”.

Es en la década de los ochentas, cuando el campo sanjuanense, es abandonado en definitiva y se pierde para siempre la vocación de un municipio agrícola, para convertirse en plenamente industrial y de servicios. En esta década, por primera vez en la historia, vive más gente en la ciudad que en la zona rural. El campo sobrevive gracias a la tecnificación y la ciudad ve un auge en el comercio. Aparecen servicios impensados hasta entonces con grandes almacenes (Blanco, primera tienda de autoservicio de cadena nacional), restaurantes de varias nacionalidades, discotecas, (así se les llamaba a los hoy antros) incluso, en un momento dado, como un símbolo más del progreso, en fines de semana, los dos centros nocturno (léase burdeles) de la ciudad, el tradicional La Escondida y el popular Foco Rojo trabajaban a marchas forzadas.

De haber seguido la política municipal en el mismo tenor, seguramente la ciudad hubiera crecido de manera más caótica, pero ocurrió que en esta misma década, el sistema de reparto de presupuesto federal, fue asignado por participaciones municipales, de manera que sus hasta entonces raquíticos presupuestos crecieron sustancialmente, lo que permitió hacer más obras a nivel local, teniendo el municipio capacidad de realizar obras de mayor presupuesto que ordenaran algo el crecimiento.

El último grito del viejo San Juan.
Lo que a continuación narraré casi nadie que no lo haya vivido lo cree, pero fue cierto y personalmente considero fue el parteaguas que sepultó para siempre al viejo pueblo.

Tradicionalmente, hasta bien entrada la década de 1970, la ciudad tenía una característica única que solo conocíamos los habitantes y los pocos visitantes que llegaban por temporada: De la llave del agua salía agua termal a una temperatura adecuada para bañarse sin necesidad de calentarla (no existía ningún boiler en la ciudad) incluso, en época de verano, era necesario apartar un poco para poder bajarle la temperatura y bañarse sin molestias.
Con el crecimiento, fue necesario perforar nuevos pozos, aparte del tradicional que surtía al hoy centro, resultando que no todos eran termales, así que las nuevas colonias tenían buena o mala suerte, según les tocara. Pero ocurrió que en un momento dado fue necesario reestructurar la red y combinar el agua de distintos pozos, lo que significó que el centro dejó de contar con la termal.

Muchas familias tradicionales sintieron sus derechos agredidos, lo que motivó un movimiento social, incluidas manifestaciones y pancartas, solicitando, "agua caliente para el centro", con el argumento de que los nativos de la ciudad debían tener agua termal, y los avecindados o advenedizos no.  No fue posible dada la demanda del líquido y el poco caudal del pozo termal, abastecer a partir de entonces ya ni siquiera al centro, perdiéndose un bonito beneficio que por décadas tuvo el pueblo y ya no disfrutó la ciudad. El movimiento social referido, fue solo momentáneo, ya no hubo que hacer. El centro histórico como rector de las políticas municipales, perdió la primera batalla de muchas, ante el surgimiento de una ciudad, de la cual solo significaba ya una mínima parte.

Nada ilustra más el contenido de este artículo que los Censos, nótese la diferencia entre los habitantes ciudad-municipio solo de 1970 a 1980 ... y lo que falta

 •          1970 Ciudad, 15 422 hab; Municipio, 53 899 hab. (IX Censo General de Población).

•          1980 Municipio, 81 820 hab. (X Censo General de Población y Vivienda).

•          1990: Ciudad, 61 652 hab; Municipio, 126 555 hab. (XI Censo General de Población y Vivienda)
Así, llegamos al año de 1985, ya eramos muchos y entonces pasó lo de la abuela...
A continuación, algunas fotografías de 1970 del desparecido DETENAL, los rótulos los coloqué indicando lugares conocidos de la actualidad.



FOTOGRAFIA TOMADA DE LA PAGINA DE GUSTAVO NIETO.  1976 LAS PRIMERAS CONSTRUCCIONES DE LA COLONIA JUAREZ TRAS EL EPISODIO DE LA INVASIÓN.


domingo, 14 de febrero de 2016

Eramos muchos y la abuela se metió en un after. (La explosión demográfica en San Juan del Río)


Imagen del CONAPO de los años 70s
"VÁMONOS HACIENDO MENOS"
Corría la década de 1970 cuando, por primera vez a ojos visibles, confluyeron en nuestro país varios fenómenos poblacionales que si bien habían iniciado décadas antes, provocados por algunas políticas gubernamentales exitosas, derivaron en una compleja problemática, que se dio en llamar, la explosión demográfica, es decir un aumento desmedido de la población, sobre todo en las ciudades y sus áreas suburbanas.

Inicio con esas medidas gubernamentales que considero buenas:
a)Desde mediados del siglo XX, el gobierno federal había establecido la seguridad social obligatoria, a través de instituciones como el IMSS y el ISSSTE, abarcando a gran parte de la población, lo que redujo de manera considerable la tasa de mortalidad y elevó, quizá por primera vez en la historia, la esperanza de vida.
b)De igual manera, la  consolidación de las campañas de vacunación masiva, erradicaron de manera notable, la mortalidad infantil.

A la par de lo anterior, y aunque había iniciado a fines del siglo XIX, el país llegó a un proceso de industrialización, con la consiguiente demanda de mano de obra barata, que originalmente no había en las ciudades en cantidades masivas, tuvo que importarse de las zonas rurales. Dado que el campo mexicano, para 1950, con el fracaso de la explotación agrícola bajo el sistema ejidal, cada vez ofrecía menos oportunidades a los campesinos, tuvo como consecuencia la migración de grandes contingentes a las ciudades. Un sinfín de personas se hacinaban en la periferia de las grandes urbes, en lo que se llamó por entonces ciudades perdidas, ciudades de cartón o cartolandias, todas habitadas por recién llegados que se adaptaban inicialmente a las condiciones de miseria pero luego, igual que todos requerían de servicios públicos. Se emplearon mayoritariamente como fuerza de trabajo no calificada,  precisamente lo que las citadinas industrian requerían.

Así, para la década de 1970 confluyen en el país todos esos fenómenos, dando como resultado el agrandamiento de las ciudades, el lento pero incesante abandono del campo y una población urbana no originaria que cada vez era más y crecía a ritmo acelerado.

El gobierno de Luis Echeverría -que había iniciado con la frase “Gobernar es poblar” se dio cuenta que no era para tanto y que  el aumento poblacional podía generar una situación de caos- tomó cartas en el asunto creando el Conapo (Consejo Nacional de Población) e inició una campaña dirigida a implementar definitivamente la Planificación familiar, a través de los medios de comunicación masiva, sobre todo la televisión, usada por primera vez como vehículo de política gubernamental.

Así, con pegajosos slogans, como: “la familia pequeña vive mejor” para la planificación familiar y “vámonos haciendo menos” para lo mismo y la migración, inició su accionar el Conapo.

La familia pequeña vive mejor. Imagen tomada de Internet.
 El caso San Juan  
La para entonces pequeña ciudad de San Juan del Río había conservado casi intacta su traza virreinal y una ensimismada tranquilidad. Yacía desde muchos años antes, aletargada, contemplando casi inmóvil, el paso de la historia sobre el viejo Camino Real que discurría por ella, como calle principal y casi única. En cuatro siglos de existencia, el área urbana había sido siempre la misma, pocas construcciones transponían las 2500 varas a los cuatro vientos que el fundo original del pueblo de indios poseyó.

Acabó la dominación española y nada cambió en el pequeño pueblo. Casi sin ningún mérito se convirtió en villa y ciudad, aunque fue solo un nombramiento porque el entorno fue el mismo en los tres casos. El imperio de Maximiliano la conoció y dejó en el mismo estado. Quizá el cambio del modelo productivo tras la Revolución Mexicana y la desaparición de las haciendas, movilizaron algunas personas y marcarían su destino, pero tardaría aún varias décadas para que la ciudad saliera de los límites conservados por siglos.
La población local igualmente poco numerosa desde siempre, aumentaba o disminuía según las distintas etapas de los movimientos sociales a nivel nacional tales como las guerras, epidemias y enfermedades que los mismos traían, pero mantenía un número de habitantes en aumento de manera moderada.

Un poco antes de 1970, los límites verdaderos de la ciudad, es decir el área urbanizada continua, apenas habían llegado a la siguiente extensión.

Al norte, la estación de ferrocarril, que antes había sido el límite con el suburbano barrio de San Isidro, aunque a decir verdad, aparte de la Calzada Hidalgo, que ya tenía casas continuas, en toda la parte posterior de la calle Morelos  aún existían milpas y huertas.

Al sur, el límite era mucho más estrecho, solo una cuadra después de la Av. Juárez empezaban las huertas, el río o el cerro, y aunque en 1969, se abrió el Boulevard Hidalgo, todavía varios años después era una arteria desolada, sin ningún comercio o casa habitación en toda su extensión hasta la autopista.

Al este, el límite eran  las vías del tren. Tras ellas, por lo árido y montoso del terreno, ni siquiera huertas había. Desde siglos antes solo tres construcciones hubo a ese extremo, todas ya en desuso y estado ruinoso: La hacienda de San Cayetano y su bordo (Hoy Kimberly Clark), una noria de gran tamaño, propiedad de la misma hacienda, localizada cerca de lo que hoy es Plaza Aramil y la antigua garita de México, sobre la hoy es la acera sur del B. Juárez.
Aunque muchos no lo conciban hoy por parecer disparatado, la vía del tren fue por muchos años una frontera, difícil de traspasar por lo “alejado”. Además de barrera física, era un fuerte recordatorio simbólico cuyo traspaso significaba dejar el cobijo y la seguridad del centro e ingresar a una zona ignota donde todo podía pasar. Por ello, resultó difícil aceptar que apenas unos años antes, algunas familias habían osado trasponer la mítica barrera y establecerse al oriente de ella en lo que hoy son Las colonias  “Fatima” “el Riel” y San Juan Bosco. En el imaginario colectivo no había lugar a pensar cómo se podía vivir “hasta allá”.

Al Oeste, el límite natural, siempre  lo constituyó el río San Juan, tras él solo estuvo la Hacienda de la Venta, el establo y el panteón de ese lado. aunque, excepto en la avenida Juárez, entre el río y el centro había grandes áreas agrícolas.
El pueblo virreinal, Villa y ciudad, cuya extensión no cambió en cuatro siglos. Mapa de Ignacio Pérez, 1895. Pueden verse los límites del área urbanizada que se conservarían casi intactos hasta 1970, detallados en el texto.

La industria Sanjuanense pone su parte

Con la constitución a fines de la década de 1960, del parque Industrial Valle de Oro, llegó a San Juan la industria moderna, (ya existían desde muchos años antes  la Cerillera, Textiles Salas y la Harinera Teide,  pero su mano de obra siempre fue cubierta con habitantes de la zona urbana) iniciando la lenta pero inexorable exigencia de personal, que en un momento dado  volteó sus ojos hacia la zona rural de los alrededores de la ciudad, además de la llegada de mano de obra especializada foránea. Es en este momento, cuando nuestra ciudad empieza a sentir de verdad, un aumento de población, que generó a su vez la ocupación de los predios hasta entonces agrícolas o baldíos de la vieja traza virreinal y zonas que no fueron nunca atractivas para los viejos habitantes pero sí para los  nuevos. 
Presento ahora, el cuadro de número de habitantes de acuerdo a los censos  gubernamentales.

•          1921 Ciudad, 6 457 hab (Censo General de Habitantes 1921).

•          1950 Ciudad, 7 501 hab; Municipio, 31 233 hab. (VII Censo General de Población).

•          1960 Ciudad, 11 177 hab; Municipio, 39 450 hab. (VIII Censo General de Población).

•          1970 Ciudad, 15 422 hab; Municipio, 53 899 hab. (IX Censo General de Población).

Como puede verse, el aumento fue mínimo, pero para 1970, se notaba que algo estaba pasando, los habitantes crecieron casi un 30 por ciento en solo una década.

El caso de la Secundaria Antonio Caso.
En la ciudad, ya se comercializaban de manera popular los televisiores y muchos tenían acceso a ellos, así que ya era bien conocida la campaña gubernamental antes referida, pero como buenos sanjuanenses, los slogans del gobierno eran visiblemente ignorados por las familias, constituidas entonces por los hijos que “Dios les diera”. Eran comunes los casos de más de media docena de vástagos  y nada raro los que pasaban de 10, 12 y más, como había sido siempre, solo que ahora, los adultos vivían más y la mortalidad infantil era menor.

El fracaso inicial de la campaña del CONAPO en nuestra localidad se ejemplifica en la que hasta entonces había sido la pequeña Secundaria local “Antonio Caso” que a fines de la década de 1960 había llegado a uno de los centenarios baldíos mencionados, detrás de la Calle Morelos (Hoy Heroico Colegio Militar) a su entonces moderno edificio, que dicen que a pesar de los dos grupos por grado que llegaron a inaugurarlo, se veía desolado y ni cuándo se pensara que llegara a ser rebasada su capacidad. Sin embargo, al paso de pocos años, la matricula pasó a recibir a tres grupos, luego cuatro A, B, C, y D. Luego se tuvo que abrir el turno de la tarde. Cuando un servidor pasó por ahí, en 1976, ante el incremento de la demanda, se habilitaron los grupos E y F y se tuvieron que ampliar las instalaciones, incluso, la escuela tuvo que expandirse y devoró el pequeño parque infantil que estaba a su costado, ocupando desde entonces la cuadra completa.

Los paracaidistas.

Por aquellos entonces, otra vez en televisión, los noticieros mostraban escenas de la capital de la República, donde eran frecuentes, ante el aumento de la población y la falta de vivienda, las invasiones de terrenos por parte de grupos de familias, que al amparo y protección de líderes políticos y sociales, ante la promesa de algún día tener un patrimonio, arriesgaban todo y casi siempre de noche, llegaban a los sitios por aquellos señalados, con la consigna de no salir de él y obligar a los legítimos dueños a negociar condiciones de venta y obtener casi siempre a plazos y precios módicos, la legitimación de la propiedad.
Las invasiones reflejaban un estado paupérrimo de sectores que por necesidad se arriesgaban a realizar dichos actos en que por las condiciones en que se efectuaba, solo se podía llevar lo indispensable es decir un poco de ropa, algunas cobijas y unos plásticos con los que, utilizando algunas varas se armaba una pequeña tienda, donde se establecían, a merced de los elementos naturales, vivienda, calles y colonias enteras. La sobrepoblación era tanta, que incluso esa minúscula habitación no podía ser abandonada nunca, ya que había filas de candidatos a ocupar las que quedaban solas. De servicios sanitarios ni hablar.

Hay dos versiones de porque a los invasores de predios se les conoció como paracaidistas; Una es porque desde arriba, los plásticos que se tendían como techos daban la impresión de haber recibido una oleada de paracaidistas desde el aire. Otra era que dado que las invasiones, por su naturaleza eran silenciosas, se efectuaban de noche y en operación hormiga para no despertar sospechas. A la mañana siguiente de la operación nadie se explicaba cómo habían llegado, a menos que hubiera sido en paracaídas, se decía.

Fotografía aérea de 1970 del DETENAL. Centro de San Juan del Río. Solo coloqué algunos rótulos para ubicar. Nótese la gran cantidad de baldíos. Incluso de manera increíble, 100 metros al noroeste de la plaza independencia (ARRIBA, A LA DERECHA) aún había milpas. Especialmente desolada era la zona cercana a la Secundaria Antonio Caso.  A ver que reconocen.
Noticias tales se conocían en San Juan del Río y se percibían como una realidad lejana, que jamás se presentaría aquí. El municipio, siempre previsor,  ni siquiera se las olió que el día 20 de mayo de 1973, un terreno al oriente de la ciudad, situado entre la vía, el viejo camino Real y la casi flamante carretera a Tequisquiapan, por cierto de unas 22 Hectáreas y propiedad de una alta funcionaria del gobierno federal, sería invadido por cientos de familias. El destino demográfico había alcanzado la vieja ciudad. A partir de entonces ya nada sería igual. Perplejos los funcionarios contemplaron la magnitud de un crecimiento que los había rebasado sin que pudieran pestañear. Muchos de los invasores eran recién llegados, otros rentaban en el centro, algunos más llegaron ante la oportunidad, pero todos evidenciaron que la autoridad no estaba preparada para lo que, por número de habitantes ahora sí era una ciudad y que se había contenido hasta ese momento en el área de un pueblo. Ya nunca sería así.

Por similitud con las de la ciudad de México, el asentamiento resultante fue conocido localmente como la colonia de los “paracaidistas” o para que no se oyera tan feo, los “paras”. Como en aquellas, a cada familia se le repartió un predio y pobre del que se saliera, los líderes se encargaron de trazar las calles (eran muy generosos, por eso quedaron tan anchas) con cal. Inicialmente los plásticos predominaban, pero poco después se ideó el sistema de formar una estructura con madera y recubrirla con láminas de cartón. Ante la falta de sanitarios, el terraplén de la vía del tren fue lo que se utilizó. Años después, en el trienio de Gustavo Nieto padre, se legalizó la tenencia del terreno, vía negociación con la dueña. Se urbanizó en forma y establecieron los servicios públicos. (Aunque es un poco anterior la colonia “Lomalinda”, por su lejanía nunca se le consideró parte de la ciudad, sino una comunidad)
El nuevo asentamiento se constituyó desde entonces como la colonia por antonomasia de San Juan del río. Todavía hasta hace algunos años se les podía decir a los taxistas -voy a la colonia- y se dirigían a la hoy llamada Benito Juárez”. Muchas familias, entre ellas la mía aún tuvimos los viejos recelos y a pesar de la oportunidad nunca nos quisimos ir a vivir “tan lejos”, craso error, hoy está integrada al centro histórico. En su creación era el extremo oriente de la ciudad, extremo que se ha movido bastantes veces en 40 años.
Otro cartel del CONAPO de los 70s. Este para prevenir la migración a las ciudades.

Continuará… 
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD.

El refrán original que titula esta entrada es "Éramos muchos y parió la abuela" versión personal mía. Se aplicaba hasta hace poco para situaciones de aumento de personas en algún lugar, no específicamente las familias.  No creo que por asistir a un after, pero cada vez las abuelas son más jóvenes y  es más probable tengan todavía hijos, así que antes de  que quede en desuso, decidí modificarlo y aplicarlo aquí. El verdadero sentido lo verán en la segunda parte. No se lo pierdan.
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Un agradecimiento a los encargados de la exposición de fotografías antiguas, por la mención del autor de este blog en la lista de colaboradores. Honor inmerecido estar en tan selecta lista, que incluye a algunas de las personas más admiradas por un servidor, sobre todo el gran historiador local Rafael Ayala y varios de los que como yo, a su modo estamos haciendo la difusión de la historia local.

Para los que preguntaron en qué consistió mi colaboración, solo en dar a conocer de manera pública, a nivel local, las dos fotografías más antiguas de la ciudad, ahí expuestas. La "calle Principale" y la "Casa India". ( En realidad esta última ya había sido dada a conocer por Guadalupe Zarate Miguel, pero la versión que está expuesta, en sepia, procede de este blog) Ambas de 1864)

(Por cierto ya encontré el nombre del autor de ambas, será tema de alguna entrada futura) 
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Si no han ido a la exposición "San Juan del Río Nostálgico", no dejen de asistir, en horario de oficina, en la galería principal del Portal del Diezmo, creo que todavía estará hasta el 25 de febrero. No falten, siempre hay sorpresa, el pasado viernes, iba yo a un negocio académico y termine adentro en un recital de Armando Rosas ya sin la Camerata Rupestre, el grupo que lo acompañaba. Todo un éxito,  por ser un artista de renombre nacional entre los de su género, los Rupestres.
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