domingo, 8 de octubre de 2017

La noche de Tláloc… Otra. (Inundación en San Juan del Río)

La noche de Tláloc…  sí, otra.  (Inundación en San Juan del Río)

Fotografía personal, la placa de inauguración de la presa Constitución de 1857.

Al inicio el asunto no se veía que pasaría a mayores, a través de  redes sociales se informaba que ante un aumento en el caudal del río San Juan, se cerraban los accesos que lo cruzan en la zona urbana, como muchas veces se ha hecho, con afectaciones menores, eso parecía, al iniciar la noche del 26 de septiembre de 2017.

Por la tarde se había vuelto viral el hecho de que por allá por el puente de fierro, en el pequeño puente de concreto que cruza el río, un chofer de transporte urbano había menospreciado la corriente y al intentar cruzarla fue arrastrado unos metros y había quedado de lado, atorado en los pilares del puente del ferrocarril. No hubo víctimas y a pesar de que el río se veía crecido, parecía una situación como muchas otras.  

Sin embargo, la voz de alarma se dio pocas horas después, la cantidad de agua que arrastraba el río era inusual, aun tomando en cuenta anteriores desfogues de las presas situadas río arriba. Esta vez invadió gran cantidad de viviendas en todos los puntos que toca en la zona urbana, sobrepasando incluso más de un metro de altura y afectando construcciones ubicadas a cientos de metros del cauce.

Desde un inicio, dado lo inusual de la situación, y la gravedad de los daños, en la maraña de información se pudo observar en las declaraciones de las diversas autoridades dos tendencias bien definidas:

1.- El hecho de que ante la gran cantidad de afectados, miles según los recuentos, se buscaron de inmediato responsables del desastre, así, se dijo por los diversos actores lo siguiente:

-       - Que no se había avisado que se iba a desfogar la presa Lomo de Toro y no hubo tiempo de prevenir a la población.
-     -  Que la cantidad de agua que estaba llegando era de 300 metros cúbicos por minuto, o por segundo. (así de contradictorio como se lee)
-        
-       - En contraparte, se decía que sí se había avisado, pero no a tiempo, incluso que algunos vecinos y que no quisieron evacuar.
-       - Que el agua no era de desfogue, sino una avenida proveniente de los afluentes del río en el sur del municipio, en colindancia con el estado de México.

2.- El desconocimiento completo siquiera de los nombres de las presas instaladas en el río San Juan, por parte de distintas autoridades y que fue incluso repetido en todas las cadenas de radio, a nivel local y nacional, entre ellas se dijo:

- Que la presa Lomo de Toro/ Constitución de 1857 estaba desfogando. Este dato es falso en el nombre, son dos presas diferentes, no una sola. Ninguna presa de la localidad tiene ambos nombres.

-Que la presa que desfogaba era la presa Constitución de 1917, la más grande del estado, ubicada en la Estancia. También es dato falso, la presa así llamada, efectivamente se ubica en esa comunidad y sí es la más grande del estado pero está a 10 kilómetros de la parte del río San Juan que toca la población y cuando esta presa desfoga, sus aguas llegan al río en la comunidad de San Nicolás, Tequisquiapan, 16 km río abajo y a muchos metros menos de altitud.

No estoy en posición de poder determinar quién tiene o no la razón, si hubo desfogue o no, sí fue excesivo o no, si se avisó a tiempo o no, por carecer de información detallada, sin embargo, puedo hacer un recuento del recorrido del río en la parte que originó la inundación para que cada quien saque sus conclusiones.

Aclaro que cada uno de los detalles aquí mostrados, excepto la Presa San Ildefonso, que solo conozco de lejos, se basan en observaciones personales. En paseos familiares y  recorridos, siendo niño, adolescente y joven, recorrí muchas veces el río, en él y en las presas nadé y me pude dar cuenta de los hechos que aquí expongo, (ahora sí que como dice el refrán: nadie sabe para quién vaga)  Y he sido testigo presencial de muchas de las crecidas del río desde hace más de cuarenta años, cuando solo eran eso, crecidas, no había inundaciones.

Imagen Modificada de GEP, Los casi treinta kilómetros de recorrido del río, desde San Ildefonso, hasta la Rueda, la colonia más afectada el 26 de septiembre. 
UN RÍO QUE NO DEJA DE SERLO, UNA ZONA URBANA QUE QUIERE QUE NO LO SEA Y UN DISTRITO DE RIEGO, MALA COMBINACIÓN.

Para los sanjuanenses de hace tiempo, es muy conocido que la virtual muerte del río, es decir, cuando dejó de correr en él agua de manera permanente, se dio al establecer el distrito de riego 23, en el que se encuentran varias presas.

El propósito de este sistema es contener por medio de represas el agua para distribuirlas a la zona de riego del Plan de San Juan, que abarca las zonas agrícolas de los municipios de San Juan del Río, El Marqués, Colón y Pedro Escobedo. La distribución se hace a través de canales. El agua que tiene un costo para los agricultores, y por esa razón  se contiene al máximo  y se reparte sistemáticamente a las presas y canales, siempre  evitando que pase al río. Es esta la razón de que en su trayecto por la zona urbana de San Juan del Río, casi nunca  tiene agua corriente, porque no redituaría en dinero. Si las presas no existieran, habría una cauce mínimo casi todo el año, como había sido desde siempre y el río no estaría muerto como ahora. (Ni tanto, todavía da coletazos) 

Tradicionalmente, se sabía que el río San Juan se alimentaba principalmente por los excedentes de la laguna de Huapango, a unos ochenta kilómetros, en el Estado de México, pero esa situación fue cambiando cuando el agua fue represada y utilizada por diversos poblados que se establecieron en su trayecto desde el siglo XIX. En la actualidad, el agua que mayormente llega a las presas sanjuanenses proviene de la zona de Aculco, en el Estado de México y Amealco, Qro. Antes era el afluente menor del Río San Juan, hoy es el principal.  Ahí inicia el Distrito de Riego 23, en la primera presa que describiré.

PRESA SAN ILDEFONSO (EL TEPOZAN)

Imagen aérea de la Presa San Ildefonso y una parte de su enorme y profundo vaso. 
Esta ubicada en los límites del los estados de Querétaro y México. Construida en una profunda cañada que se ensancha hacia el sur, en una especie de fosa de grandes dimensiones. Se construyó en una parte donde la cañada se angosta. Tiene la cortina una altura de unos 50 m y es presa de almacenamiento. La zona que confluye a ella no tiene manantiales, se alimenta solamente por agua de lluvia, pero siendo zona de montaña, estas son frecuentes y de las partes altas bajan al vaso, el que ha llegado casi a llenarse.

Por ser presa de captación, en caso de estar completamente lleno, si llegara agua de más, se haría imposible su control, por lo que nunca se permite que llegue a limites muy altos, cuando eso sucede, se empieza desfogar hacia el antiguo lecho. En la fecha de la inundación relatada, dice la CONAGUA, la presa estaba al 60% de su capacidad, es decir, no había necesidad de desfogarla, por estar debajo de los límites peligrosos.   
Esta presa contenedora, es el inicio del distrito de riego 23. Según se solicita para los diversos riegos del Plan de San Juan, se deja salir la cantidad de agua solicitada por el lecho del Arroyo Prieto o Ñadó, dirigiéndose a las otras presas del sistema, río abajo.

Antiguamente, en el mismo lugar hubo otra presa, más pequeña, llamada “El Tepozan”, por lo que mucha gente aun llama así a la moderna SAN ILDEFONSO. Se ubica a unos 25 kilómetros al Sureste de San Juan del Río. (Por el rumbo de la Muralla, Amealco)

El agua vertida para el riego recorre el lecho del arroyo Prieto, rumbo al norte, unos diez kilómetros, para encontrarse con el río de Arroyo Zarco, cerca de San Sebastian de las barrancas. A partir de esa unión se le denomina Río San Juan. En la actualidad, la unión es un decir, a menos que sea por lluvia, la corriente del otro afluente es mínima o inexistente.

Continua el agua de riego (insisto en que es de riego, porque solo corre cuando se le conduce río abajo con ese fin) otros diez kilómetros aproximadamente con rumbo sur, para llegar a la segunda presa del sistema.

PRESA CONSTITUCIÓN DE 1857 (SAN JOSÉ)

Vista desde lo alto de la Presa Constitución de 1857, puede notarse, la escasa capacidad del vaso. Fotografía personal.
Esta presa se encuentra apenas a unos tres kilómetros de la ciudad, todavía entre barrancas. 

Es presa derivadora, lo que indica que no tiene capacidad para almacenar casi nada de agua, tiene una cortina que lo único que hace es desviar el agua para que no pase al río y se dirija a un canal que la conduce a otras zonas.
imagen aérea de GEP. Ilustra todo lo aquí mencionado, la poca capacidad de almacenamiento, a la izquierda el canal que va a dar a la Estancia, lo escaso de la corriente y  el  también escaso caudal del río.

Aunque la cortina tiene una altura de unos 25 metros, su  vaso de almacenamiento es muy pequeño, y  está completamente lleno de lodo, apenas tiene espacio para que pase el agua hacia el canal derivador al lado oeste de la cortina.
Aún desazolvando el vaso hasta el antiguo lecho del río, no tendría capacidad de almacenar mucha agua, y en caso de una avenida grande se llenaría en pocos minutos.

Esta presa es la que los funcionarios y periodistas confundieron con la de Lomo de Toro y con la Constitución de 1917, de la Estancia, su nombre correcto es CONSTITUCIÓN DE 1857.

Hace muchos años casi en el mismo lugar estuvo una presa llamada “San José”, que es el nombre de la cañada  donde está ubicada, mucha gente mayor aún llama así a la moderna PRESA CONSTITUCIÓN DE 1857. Pude ubicarse visualmente desde la ciudad: al sur de la central camionera, se ve el puente de concreto del Ferrocarril que cruza la barranca, construido exactamente sobre ella.   

Como mencioné, esta presa lo único que hace es desviar el agua que se deja escapar de la de San Ildefonso, según los pedidos, al canal de riego donde se conduce por gravedad, en las muchas derivaciones hacia las parcelas del oeste del municipio y el sobrante, se deposita en la presa Constitución de 1917, de la comunidad de La Estancia, a 10 kilómetros de nuestra ciudad y muchos metros de altura abajo. El canal va por el sur del barrio de la Cruz.

Seguramente por referir ambos nombres a Constituciones fue la confusión de diversos funcionarios para mencionar la presa de la Estancia en la inundación, pero no tiene nada que ver, en ningún caso el agua de esa presa podría llegar a la zona urbana de San Juan del Río, llega por gravedad y no podría ir hacia arriba, muchas veces ha llegado agua de lluvia excedente pero controlable y no se le deja llegar al río, se le conduce por el canal, hacia la de la Estancia, porque si se deja correr por el río, no reditúa ganancias, en la otra presa sí.

Fotografía personal, otra vista de la presa, el puente del ferrocarril se puede ver desde la zona del B. Hidalgo. 
La presa Constitución de 1857 tiene una compuerta de unos 10 metros de altura por 5 de ancho, por lo que es imposible que por ella salieran ¡300 m cúbicos por segundo! como se dijo durante la inundación, la otra cantidad, 300 metros por minuto, sí sería probable que saliera por ahí pero se vaciaría de inmediato, ya mencioné que no tiene mucha capacidad de almacenamiento. 


Solo en caso de grandes avenidas por lluvia o salidas controladas de la presa San Ildefonso que excedan la capacidad de desvío del canal, se abre la compuerta. Cuando la corriente es mayor, fácilmente rebasa la cortina y se vierte río abajo, esto ha ocurrido muchas veces, incluso con lluvias no tan fuertes. Y es lo que dice la CONAGUA que ocurrió el 26 de septiembre, que al no tener capacidad de contenerla, la gran avenida de agua desbordó la cortina y no hubo modo de detenerla, escapó por encima.

No se crea que toda el agua se desvía, aunque no se nota, la cortina de la presa casi siempre está abierta algunos centímetros, dejando salir una cantidad mínima por el lecho del río San Juan, con rumbo sur, donde está la siguiente presa.

PRESA LOMO DE TORO (así, a secas).
Imagen aérea de GEP de la presa Lomo de Toro, se puede observar que en el centro de lo que sería su vaso, ya hasta árboles crecen.   Se puede ver el canal de riego a donde deriva el agua y en la esquina inferior derecha, el otro canal, proveniente de la presa Constitución de 1857. Las casas ubicadas entre las curvas de los dos canales fueron las primeras afectadas el 26 de septiembre.

Apenas a 2 kilómetros río abajo, está otra presa, Lomo de Toro, mucho más pequeña que la anterior, solo tiene ese nombre y por sus pequeñas dimensiones, no pudo ser la causante de la inundación, como ya dije, fue una confusión la que la inmiscuyó.

Desde hace siglos, en este lugar ha habido una presa, primero de piedra y lodo, después de mampostería y finalmente la actual, de concreto. Su nombre viene, de que todas fueron de cortina redondeada y  ancha, que vista desde lo alto semejaba el lomo de un toro.

Fotografía personal. La presa, y su vaso que en lugar de agua contiene vegetación. La que se ve debajo de la cortina solo tiene unos cuantos centímetros de profundidad, todas las presas derivadoras tienen esa especie de alberca, con piso de concreto, ya que al ser frecuente que el agua las rebase, se evita que se erosione la cortina. A los extremos, las inútiles compuertas. 

Esta presa se encuentra apenas unos 500 m detrás de la central camionera, la cortina solo tiene unos 8 metros de alto. Es derivadora, es decir solo impide que la corriente se vaya por el río, desviándola hacia otro canal de riego  que pasa por la parte  norte del barrio de la Cruz, atraviesa la autopista y se dirige a la zona del Espíritu Santo, la concepción y Santa Matilde, donde, pago de por medio, riega gran cantidad de sembradíos.

La capacidad de almacenaje de esta presa es ridícula, el pequeño vaso está ya completamente lleno de tierra, incluso, ya han crecido ahí árboles y plantas dejando apenas espacio para que la poca agua llegue al canal  derivador.

En los casos que se han abierto las compuertas  de la Constitución de 1857, esta presa no contiene nada, inmediatamente se rebasa la cortina y se dirige por el lecho del río a la ya inmediata zona urbana. Tiene dos compuertas de de pequeñas dimensiones que por lo mencionado anteriormente ya casi son inútiles y pocas veces se abren. La escasa corriente que escapa de ellas, porque creo que ni siquiera sirven, solo unos milímetros, apenas humedece el lecho del río San Juan, en su paso por la ciudad a la que le dio su nombre y que hoy reniega de él. (Del río, no del nombre)
Continuará…     

Todas las imágenes proceden de Google Earth Pro 2017, excepto las marcadas como personales.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Humberto Avilés en San Juan del Río

Humberto Avilés  en San Juan del Río


Fotografía tomada de la revista Contenido, 1978. El Profesor.

Ocurrió lo hoy narrado en la ciudad de San Juan del Río en una época ignota (hasta ahora) de su historia escrita, como son los años setentas y ochentas del siglo pasado.

La estación de radio local, la XEVI (Radio Ambiente) se encargaba de difundir a través de anuncios a diversas horas del día y durante semanas previas, que pronto estaría en nuestra ciudad, el conocido “Botánico”, Profesor Humberto Avilés, quien prometía "la cura de diversos males, con extractos de plantas medicinales”. (La frase es una rima, como los slogans de los modernos comerciales, ignoro sí era coincidencia o intencional su uso) Asimismo, se informaba, que estaría prestando sus servicios en el hotel Rioja de la calle de Guerrero, en pleno centro de la localidad.
No se crea que las varias semanas de anticipación en que se difundían los mensajes eran en vano, a partir de ese momento y hasta su llegada se concertaban citas para acudir a verlo y cuando se producía, a veces la cola de pacientes esperando ser atendida, llegaba hasta la Avenida Juárez.

Aunque la gente de la cabecera, acostumbrada a curarse con médicos y boticarios diversos que se tenían desde muchos años antes no  acudía masivamente, sí lo hacían los habitantes de las comunidades aledañas, otros municipios e incluso de los estados de México e Hidalgo. No sé qué pensarían de él esos profesionales, sobre todo el Dr. Virgilio Higuera, a cuyo consultorio, a media cuadra de distancia a veces llegaba la cola de pacientes de Avilés.

Todos los clientes eran atraídos por la publicidad, medio confusa en su redacción que entre dejaba ver que podía curar casos difíciles, o no posibles de tratar con la medicina convencional. Así, en los lapsos a veces de semanas, a veces de algunos días, la fila de clientes, es decir pacientes (nunca mejor dicho) era un viacrucis y muestrario  de los diversos males a la salud, física y mental.

Desde muchos años antes de las décadas relatadas, el Profr. Humberto Avilés, quien sí era maestro de educación primaria, no médico, había desarrollado una teoría basada en lo que hoy llamaríamos la herbolaria, es decir el uso de diversas plantas como método de curación, muy parecida a los remedios caseros de uso común entre los estratos humildes que formaban su clientela, de ahí su popularidad y lo masivo de sus consultas.

Las plantas utilizadas no las tomaba al azar,  en realidad su base principal venía de haber poseído desde los años cuarentas, una copia del ahora famoso códice de la Cruz - Badiano, que en esencia es un compendio escrito en el siglo XVI de las plantas medicinales utilizadas en la época prehispánica. (El códice fue escrito por indígenas del Colegio de Tlaltelolco, a petición de las autoridades españolas) El original fue a parar al Vaticano, donde se mantuvo por siglos y apenas hace algunas décadas, cuando la reanudación de relaciones entre México y la Santa Sede, fue devuelto en señal de buena voluntad, hoy es muy conocido. Contiene el nombre de las plantas, un dibujo, forma de uso y las enfermedades que puede curar. Su nombre oficial en latín fue Libelus de Medicinabulus Indiorum Herbis) 


El Códice De la Cruz Badiano. Imagen tomada de Interne
t
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Con esa paradójicamente novedosa base de datos, se instaló por esos años en el centro del Distrito Federal, a donde había llegado de su natal  Mazatlán, Sinaloa, para estudiar la carrera docente, que abandonó, para atender una yerbería – consultorio, que fue el inicio de su meteórica carrera, que lo llevó, décadas después a ser conocido hasta en el último rincón del país.

Dueño de una personalidad carismática y un carácter parlanchín, aunque de discurso las más de las veces difuso,  rápidamente se hacía del agrado de sus pacientes, discípulos y hasta de las autoridades sanitarias, que debían inspeccionarlo, permitiéndole ejercer en una profesión para la que no había estudiado, aunque por si las dudas, tenía a su servicio  como empleado a un Médico titulado y con Cédula profesional quien aparecía ante Salubridad como responsable de la clínica.

Su método de recetar era sencillo, prescribía ante cada enfermedad tres de las plantas indicadas por el entonces llamado Herbario Badiano,

Siendo la radio desde mediados del siglo XX, el medio masivo de comunicación en nuestro país, era profusamente utilizado por él, que se quejaba de su alto costo, aunque en realidad se debía a lo numeroso de los spots. Como no se le permitía exhibir los casos de sus pacientes curados, se daba el lujo de solicitar, también por radio, médicos graduados que pudieran explicar los numerosos enfermos curados con medicinas "aztecas", obviamente recetadas por él.

En el apogeo de su éxito, que fue durante los setentas, incluso ya casi no acudía personalmente  a los diversos sitios donde se anunciaba, sino que lo hacían una pléyade de ayudantes, así, los spots radiales de la XEVI cambiaron para anunciar que estarían aquí  “los discípulos del Profr. Humberto Avilés”. Mientras tanto, él dedicaba su tiempo a presentarse en diversos foros públicos, donde además de defenderse de sus numerosos detractores, que le reprochaban que nunca había a curado a nadie, comenzó a teorizar sobre aspectos diversos:

Siendo tuerto del ojo izquierdo desde pequeño, pregonaba que su inteligencia se debía a esa circunstancia, ya que la pérdida del órgano le había tornado en un ser “superlógico” y por tanto promovía que para que los niños mexicanos desarrollaran su inteligencia, bastaría que con una punta de maguey se les pinchara un ojo. Obviamente su proyecto ni siquiera fue escuchado por las autoridades. Se decía además descubridor de la “quinta dimensión” aunque nunca explicó en qué consistía, criticaba a los filósofos griegos, a Marx, a Einstein a quienes consideraba nocivos. Incluso se atrevió a predecir que el candidato presidencial del PRI en 1976 sería Mario Moya Palencia,  obviamente  se equivocó, el bueno fue López Portillo.

Aunque se sospecha que fue a partir de la fallida predicción  que declinó su buena estrella, lo más seguro es que, como a partir de la década de los ochentas, el sistema universitario comenzó a generar mayor cantidad de médicos, a los que se les asignaba tras graduarse  plazas en pequeñas localidades donde, también por política gubernamental se instalaron consultorios y centros de salud, que vinieron a cubrir precisamente el nicho donde se había instalado Avilés.

Sin embargo, sus muchos discípulos ejercieron aún en las décadas subsecuentes, obviamente  ya sin el carisma del maestro y dejando de lado su teoría, que aunque precaria, era una base que se fue diluyendo en tianguis, banquetas y mercados. Una segunda generación, es decir discípulos de sus discípulos, eran ya simplemente mercachifles y viboreros, que degeneraron después en los curanderos y espiritistas que en la actualidad padecemos.

Los precios de sus consultas aunque no eran modestos nunca fueron excesivos, pero aseguraba sus ingresos en la gran cantidad de pacientes atendidos en cada lugar que visitaba.

La lista de las enfermedades que decía curar era impresionante, incluso varias que no existían entre los aztecas: parálisis por casi cualquier causa, cáncer, cirrosis, artritis, impotencia, frigidez y  aunque usted no lo crea, “casos de caspa rebelde”.
Fotografía tomada de la página de Kenny y los eléctricos. El profesor en su vejez

Con la llegada del nuevo siglo la vejez lo tornó inactivo y se conformaba con recordar y aumentar los axiomas que había coleccionado en su cargo como presidente de su propia academia de axiología.

Imagen antigua de San Juan, calle Guerrero, la casa a la izquierda era el hotel Rioja,

Quizá  quien más extraño su ausencia fue don Filito, el administrador del Hotel Rioja, que casi  al mismo tiempo fue derrumbado, era una vieja casona adaptada para funciones de hospedaje, duró algunos años sin reconstruirse. Hoy es la tienda Elektra.


Fotografía personal. Calle Vicente Guerrero, época actual, la tienda que sustituyó al Hotel Rioja. 

Humberto Avilés murió en 2010, a los 92 años de edad, ya dedicado solamente al cuidado de sus nietos en el entorno familiar, y siendo reconocido como un precursor de la moderna herbolaria, renacida por nuevas corrientes de pensamiento y a través de discípulos en tal materia que le agradecían sus enseñanzas. Nunca perdió la mirada inquisitiva, a pesar de que por estética dejó de usar en el ojo el parche que lo distinguió en sus años de gloria.

Un par de años después de su muerte, su hija, la roquera Kenny Avilés del grupo de Kenny y los Eléctricos grabó una canción cuyo título rememora uno de sus legendarios remedios “Piquetes de hormiga” e incluyó en uno de sus discos, dedicado a él, como una especie de Bonus Track, un truco para ser feliz. El último de un Profesor.



Fotografía tomada de la página de Kenny y los eléctricos. El  disco dedicado a su padre.


Fotografía tomada de la página de Kenny y los eléctricos. El último axioma del Profesor.




martes, 8 de agosto de 2017

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río

Los viejos edificios públicos de San Juan del Río.


En el transcurso de su historia, nuestra ciudad ha tenido diversos edificios para las funciones de la autoridad local. Se distinguieron todos por haber tenido al menos durante los últimos dos siglos, en la parte alta de su fachada frontal, un pedestal con asta para lucir la bandera nacional. Esta costumbre fue establecida a partir de la independencia nacional, aunque en los que aquí se mostrarán, la evidencia mencionada es de una época posterior, el Porfiriato.

ANTECEDENTES

Habiendo nacido la actual ciudad a mediados del siglo XVI como pueblo de indios, es de suponerse, por las disposiciones vigentes, que los locales públicos (del gobierno indígena y la administración virreinal) iniciales se ubicaran alrededor de la plaza de la fundación, es decir la actual plaza de los fundadores. Si los hubo, no se conservaron registros de ellos.

El PRIMERO.

Al trazarse el camino Real, cuyo paso por el pueblo fue determinante para su desarrollo, aparece a su vera lo que fue el primer edifico público documentado: lo que antiguamente se llamó casas Consistoriales o de administración virreinal. Documentos mencionan que dichas instalaciones se dedicaban sobre todo de la administración del tránsito de personas y mercancías rumbo al norte. Ahí despachaba el Juez de registros (de ganado) que parece ser fue la primer autoridad que tuvo el pueblo. Constaba el lugar por entonces de corrales para  ganado, oficinas para el juez y una cárcel formada con tablas, que por cierto era muy flexible, ya que se podía salir de ella casi libremente. (El concepto de cárcel para entonces era algo distinto que el actual, los presos estaban ahí esperando sentencia, de tal manera que si esta tardaba y se les presentaba algún asunto de urgencia, salían de ella a resolverlo para después volver)
Fotografía personal,  la vieja cárcel, con el pedestal y el emblema retro
Su ubicación era en la actual acera sur de la Av. Juárez, ocupando toda la mitad de la manzana entre Reforma y Allende (Antiguo camino Real y calles de Leñadores y del Canal, respectivamente)

Con el paso de los años las instalaciones se fueron haciendo de cal y canto, ocupando el mismo lugar. Al declinar el paso de ganado, los corrales fueron innecesarios y se convirtieron en predios particulares pero se conservó el espacio de la cárcel, ahora sí en concepto moderno y oficinas de administración virreinal de las diversas autoridades que tuvieron funciones durante esa etapa, sobre todo el tenientazgo, incluso hay evidencias que ahí sesionó el ayuntamiento y fue local para la prefectura en parte del siglo XIX. Estos funcionarios cambiaron de sede, sin embargo, el edifico conservó hasta fines del siglo XX, su función como cárcel.

Según Ayala, en tiempos virreinales el edificio tenía en la parte de fuera un portal con varios arcos en la parte exterior. A inicios de la década de 1970, aunque no era antiguo, (seguramente una remodelación del original) un portal llamado "de la Comandancia" se mantenía, en la parte poniente de la fachada, pero fue derrumbado para un malogrado proyecto  de calle.

Fotografía de inicio del siglo XX. El águila porfiriana
Con muchas remodelaciones, antiguas y modernas, la parte de la antigua cárcel se conserva. Hasta hace poco se empleaba para actividades culturales, hoy solo están algunas oficinas. En su fachada subsiste el pedestal, adornado con una imagen retro. Supongo que tuvo una original de la época independiente, pero la evidencia gráfica que presento, es de inicios del siglo XX, ostentando dibujada una de las variantes del escudo nacional empleadas en el porfiriato, que se distingue por el águila viendo al frente y la serpiente sobresaliendo de la cabeza de aquella.

EL SEGUNDO

En la plaza de los fundadores, ocupando toda la acera poniente, desde tiempos inmemoriales se encontraban las instalaciones del llamado Curato, es decir la vivienda de los sacerdotes. No hay registros de cómo era la construcción pero sí evidencia que tenía en su extremo norte un portal e incluía una huerta, ubicada, calle de por medio, en la acera norte de la  plaza. En razón de ubicarse ese edifico ahí, la calle se llamaba “del Curato”.

En alguna fecha anterior a 1820, los sacerdotes cambiaron de vivienda, con lo que el local pasó a ser conocido como “el curato viejo” y de ese modo la calle se llamó a partir de entonces del “Curato Viejo”. En el año mencionado, el edificio fue solicitado por el ayuntamiento (aún virreinal) para sus funciones, y sin poder precisar desde cuándo pero seguramente ya en la época independiente, la administración municipal pasó a dicho local, y se llamó desde entonces “Casas Municipales”. Funcionaría hasta su traslado a la actual presidencia municipal, en la década de 1860.  El edificio quedó en el abandono y fue deteriorándose.  Fue derrumbado a finales del siglo y el predio dividido en lotes que se vendieron a particulares.

Imagen de Google Earth. actual acera poniente de plaza de los fundadores, abarcando la extensión del Curato.

De algún modo, la srita. Rafaela Díaz, benefactora de la ciudad, se había hecho desde décadas atrás de la propiedad de las antiguas rejas de las ventanas del viejo curato y tras algunas vicisitudes, las donó a la iglesia. Creo que son algunas de las que están en el edifico conocido como “la Academia”, en la calle Morelos y la acera oriente de la plaza de los Fundadores. (Casualmente, frente a su ubicación original) Serían estas el único vestigio del Curato, que seguramente en su etapa como Casa Municipal” ostentó en su fachada un pedestal para bandera.


EL HOSPITAL

Imagen de Google Earth, época actual, El local del viejo hospital. 
En la época en que inició su construcción el convento de San Juan de Dios, se encontraba apartado del área urbana del pueblo, pero en una ubicación estratégica, a orilla del camino Real y junto al paso del río San Juan, lo que le permitió a la orden de los juaninos, establecer, además de la casa conventual y su huerta, un hospital anexo que le permitía cumplir uno de sus preceptos:socorrer a los enfermos. El conjunto incluyó al Convento propiamente dicho,  iglesia, el hospital y portería, los que actualmente se conservan en su totalidad, salvo remodelaciones y adaptaciones modernas.
Fotografía de inicio del siglo XX, el hospital con el pedestal sobre la puerta principal, pintada, una perfecta águila porfiriana.
Como hospital religioso funcionó durante varios siglos, aunque en etapas tuvo que cerrar temporalmente por falta de recursos, de enfermos y hasta de religiosos. Durante el siglo XIX, cuando las propiedades del clero pasan a poder del estado, se establece ahí mismo, el flamante hospital municipal, con sostenimiento local y atendido por personal voluntario y religiosas. En dicha situación  funcionó hasta mediados del siglo XX, cuando el gobierno federal, a través de la secretaría de Salubridad y Asistencia, toma su control, no sin antes haber tenido que convencer a las damas sanjuanenses que lo administraban.

A partir de entonces se adaptan las viejas instalaciones coloniales con modernos aparatos. El proyecto gubernamental incluía en el patio trasero, la construcción de instalaciones modernas, inició pero nunca fue concluidas, ya que en la década de los sesentas, se construyó en la misma calle, pero frente al Beaterio, el moderno Centro de Salud.
Fotografía de inicio del siglo XX. El viejo hospital con el pedestal entre la segunda y tercer ventana. Al otro extremo, el anfiteatro.

El viejo edificio se destinó entonces para albergar la incipiente preparatoria San Juan, la escuela Normal y creo que hasta el Conalep. Recordarán los estudiantes que en algunas aulas se encontraban empotrados grandes aparatos médicos, que por sus dimensiones no fueron retirados y permanecieron ahí muchos años, asimismo, junto a la cancha de básquet bol las inconclusas instalaciones “modernas”. Al cambiarse la preparatoria a la calle Corregidora, conservó la propiedad del edificio hasta que fue facilitado y luego donado a la Universidad Autónoma de Querétaro donde funcionan actualmente instalaciones de Bellas Artes.

Como detalle curioso mencionaré que en el extremo poniente del conjunto conventual estuvo hasta la década de 1980 el viejo anfiteatro del pueblo, es decir la Morgue. Era un local adaptado, que hasta ventanas tenía hacia la calle y cualquiera podía ver el macabro espectáculo de los cadáveres colocados en improvisados estantes adosados a las paredes, no se diga cuando había accidentes fatales en la autopista, del olor ni les platico.

En su etapa como edificio público, el hospital ostentó en su fachada un pedestal que lo distinguía como tal, extrañamente tuvo dos ubicaciones distintas. Actualmente no lo tiene, pero la evidencia fotográfica muestra, otra vez, una de las variantes del águila porfiriana. Seguramente en tiempos de Maximiliano, estuvo el águila Imperial.

LA PRESIDENCIA MUNICIPAL

No tengo el dato exacto de la fecha en que el ayuntamiento tomó posesión del antiguo convento de Santo Domingo para su uso como edifico público, pero igualmente debió ser posteriormente a las leyes de Reforma.

Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera.
En diversas etapas construido, el conjunto conventual incluía iglesia, atrio, portal de peregrinos, capillas anexas y huerta.

Para la época de Maximiliano, en ese edificio fue la recepción oficial, por lo que es de suponer que para entonces el municipio había tomado posesión de él. Con diversos agregados, la presidencia municipal ocupa la parte que fue el convento.

Este edificio tiene un pedestal, con la salvedad de ser el único que tiene el motivo principal labrado, en cantera rosa, que se nota agregado a la parte que lo rodea, que es de la tradicional morena sanjuanense.

No tengo seguridad de si lo que se ve en la actualidad es antiguo, una adaptación de algo anterior o fue realizado especialmente para el uso público pero al menos es posterior a 1864. Además, la observación de lo labrado deja más dudas. la pura descripción merecería una entrada aparte, trataré de enumerar los elementos que le hacen “diferente”.
Fotografía actual. Presidencia Municipal, el pedestal de cantera y la alegoría.
 -    Por la posición que guarda el águila, podría datar desde la época de la constitución de 1857 hasta el porfiriato. (O simplemente una fallida adaptación moderna).
-     -  ¡No tiene serpiente! Supongo que por la dificultad para esculpirla por su delgadez este elemento se hacía en metal y se colocaba de algún modo en su posición.
-     - Las alas, que por la posición deberían mostrar su parte interior, en realidad enseñan la parte de la espalda del ave, es decir, están al revés.
 -     El nopal, es único en todo el país: tiene dos ramas de cada lado.
 -    La base sobre la que desplanta el nopal sí es típica del escudo del segundo imperio.

La iconografía que rodea al águila, igualmente esculpida en relieve es completamente extraña. La inclusión de banderas indica que hay naciones que reconocen a la del escudo, lo que podría indicar que son las que reconocieron al imperio de Maximiliano o a la república restaurada de Juárez (1867). Otros elementos ubicados al lado inferior izquierdo parecen sacados de un cuerno de la abundancia y no todos se reconocen: tambor, espada, uvas ¿coyote?, vasijas… hasta pareciera que el grabado original es de tipo religioso, con los símbolos de la pasión y adaptado para el caso.

Tengo la impresión que el cuadro plástico esculpido aquí lo he visto en algún lado. A este tipo de expresiones, más que un escudo, se les llama alegorías, en este caso sería de la nación mexicana, si lo encuentro prometo dárselos a conocer. Forma parte de este edificio desde el año de 1967 o 68 ya que anteriormente estuvo en un adaptado monumento a la bandera en el jardín de la familia, sin saber desde cuando estuvo ahí, pero fue en fecha posterior a 1940.

Como todos los conventos, el mencionado estuvo a la vera del camino Real, actual Av. Juárez. Se conserva el templo, el convento hasta el día de hoy es la Presidencia Municipal, denominación que le viene desde 1917, anteriormente albergó al Ayuntamiento y a la Prefectura.

EL CORREO

Es uno de los edificios públicos antiguos menos conocido. Ignoro si fue construido especialmente para ello, lo cual no parece, en lo que se ve en la actualidad o es una adaptación de un domicilio particular. Se ubica en la calle 16 de septiembre (antigua del Curato, del curato Viejo, de Don Esteban, de Iturbide)
Fotografía actual, esquina de 16 de septiembre y Aldama
 Por las evidencias del sistema de correo en el país en general y por la arquitectura del edificio, esta oficina de local data del porfiriato y se conserva hasta la actualidad, aunque una parte de ella, donde estaba la entrada principal a la oficina fue modernizada. Por lo que se ve en la actualidad fue parte de una casona antigua que en la época mencionada se modernizó sobre todo en la fachada para colocar ornamentación afrancesada, en boga a inicios del siglo XX. 

Fotografía de la década de 1920, en el pedestal, sobre fondo oscuro se distingue la leyenda CORREOS.

El pedestal que le identificaba como edificio público es el único de la ciudad que no es frontal, se colocó en la esquina y tiene forma redondeada. No hay evidencias si ostentó un escudo en él, lo que sí se sabe es que tenía la leyenda “CORREOS”.
Actualmente es casa particular, su parte trasera ha sido ocupada como escuela y diversos usos.
Imagen de Google Earth, actual. Edificio, también porfiriano de la oficina de telégrafos que ya no alcanzó pedestal, solo un asta. Calle Vicente Guerrero.
Durante el porfiriato se construyó una oficina de telégrafos en la calle de las Estaciones, actual Vicente Guerrero, donde ha operado ininterrumpidamente y a donde se trasladó en la década de 1970 la oficina de correos.


LA OFICINA DEL TIMBRE.

De esta oficina se tienen poca información. Al parecer durante gran parte del siglo XIX la recaudación de impuestos se efectuaba en la llamada “Casa de las Diligencias” de Av. Juárez, que era propiedad particular y a finales de ese siglo se cambió a la vuelta de la esquina, a un local que había formado parte de las propiedades de la familia Quintanar, en la actual calle 16 de septiembre.
Calle 16 de septiembre no. 6, antigua recaudadoría

La oficina del timbre cumplía las funciones  de la actual Hacienda, se le llamó así porque los documentos debían legalizarse con un timbre de costo variable que debía pegarse en él e indicaba el pago del impuesto.  
Fotografía de mediados del siglo XX (detalle). En el pedestal se alcanza a apreciar  lo que parece ser un águila pintada.

Durante durante muchos años el encargado fue el Sr. Manuel Perusquía, incluso ya entrado el siglo XX.

Pie de un documento emitido en la Administración subalterna del timbre en el año de 1900, por el administrador Subto. (subalterno) Manuel Perusquía.
Muy modificado, el local se conserva hasta la época actual, se le han dado varios usos, incluso fue un gimnasio. Hoy se encuentra desocupado y puede observarse su modificada arquitectura interior. El pedestal está completo pero no se distingue la ornamentación que debió tener por haber sido repintado muchas veces.
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EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
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AGRADECIMIENTO SENTIDO.

Como creo que quien debió hacerlo no lo ha hecho, en lo personal,a través de este medio manifiesto mi profundo agradecimiento a la Lic. Marimar Santana, por los invaluables servicios prestados durante años a este blog, pero sobre todo por la calidad humana que siempre manifestó con todos quienes alguna vez acudimos con ella a su local de archivos.

EL CHICHIMECA EN EL PORTAL DEL DIEZMO 3   (Ó CUATRO?)
Pues resulta que el pasado julio, se exhibió como pieza del mes un plano del cinelandia  y los datos históricos del emblemático edificio, antiguo teatro y sala cinematográfica, incluyó además la crónica escrita por un servidor, aunque de nuevo se les olvidó poner el nombre del autor. Como siempre, le recortaron, así que si asistió a verla y desea leerla completa, de clic en el siguiente enlace:

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Al anónimo que solicitaba datos del libro de las poquianchis, ya envié a su correo lo prometido, favor de confirmar que lo recibió.  
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Reponiendo algo del tiempo perdido, aviso que hay eventos relacionados con la historia local en el portal del Diezmo durante este mes de agosto, referentes al Camino Real y además prometen contar, ora sí, la verdadera historia del Puente de la Historia. (así dice el programa)  Consulten la cartelera. 
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 SECCIÓN COMERCIAL.
Igualmente, para un lector, no pude complacer lo que solicitaba, pero le dejo este recuerdo, del mismo tema.

Es un anuncio, de los sesentas, de la mítica cantina y tienda de abarrotes del centro de la ciudad, en su última época, uno  de los remanentes de cuando la plaza y calles aledañas servían los domingos como zona comercial.