domingo, 2 de octubre de 2016

Presentación de un libro (1/11 de mi autoría)

Presentación de un libro (1/11 de mi autoría)
Patio Principal del Convento de San Francisco, junto con San Agustín los más bellos de Querétaro, éste además majestuoso. Fotografía del blog del Museo Regional de Querétaro.
Como anduve avisando y promocionado, muchos sabrán que el pasado día 21 de septiembre, tuve el honor de hacer la presentación del libro “San Juan del Río, Zona de monumentos”  en la ciudad de Querétaro.

Dicho evento se llevó a cabo en el auditorio del Museo Regional, en el patio de los Naranjos del antiguo convento de San Francisco, por su carga histórica, tal vez el edificio más emblemático de la ciudad.

Siendo uno de los representantes de los escritores sanjuanenses que en él intervenimos, y considerando que una semana antes, en la presentación en San Juan del Río, el Lic. Francisco Pájaro, lo había hecho, de manera emotiva, realicé lo procedente, arropado por los cuadros de queretanos ilustres que enmarcan el sobrio espacio.

Por obvias razones, la asistencia al evento fue  menor que en San Juan, lo cual se compensó por el solemne lugar y la asistencia de la plana mayor del personal del INAH, en esta que es su sede laboral.

El moderador fue el Director de Monumentos del estado, Jaime Front Fransi,  quien realizó la introducción general de la obra y semblanza de autores que ahí nos encontrábamos, la Dra. Guadalupe Zárate Miguel y un servidor, además del comentarista Dr. Jaime Nieto Ramírez.

Fotografía personal,  la mesa de presentación.
Inicié con un escrito preparado para la ocasión que podrán leer al final.

Dado que ya había mencionado mucho de lo que la Dra. Zárate, para no repetir, basó su intervención en la riqueza del patrimonio sanjuanense, con énfasis en el peligro en que se encuentra  ante los embates de la modernidad y lo mucho que se ha perdido en los últimos 15 años, significando cada modificación de los espacios señalados, irreparables, no solo para la ciudad, sino para el patrimonio Mundial, al cual pertenece. Profunda conocedora del tema de monumentos, incluso sobre ello versa su tesis de Doctorado en Historia, Abordó además ejemplos de espacios no mencionados en el libro, los cuales  ha visitado plasmándolo en varias obras publicadas.

Fotografía personal, vista del auditorio al Patio de los Naranjos.
Entremezcladas con tópicos del moderador, las conclusiones finales corrieron a cargo de Jaime Nieto, Expresidente Municipal de San Juan del Río, investigador y escritor de la historia local, quien hizo una reflexión sobre los apartados que contiene el libro, aderezándolos con experiencias personales de su ciudad natal y residencia en gran parte de su vida, rematando con una alocución poética tomada de uno de los juegos florales, que reseña las vicisitudes de San Juan del Río, en sus casi 500 años de existencia.

La imagen para el Periódico Noticias, que nunca salió. Fotografía personal.
Un agradecimiento a las personas que me acompañaron, en un evento de gran significación, por tratarse de una obra de alcance nacional, dado que todos tuvieron que trasladarse hasta allá, mi familia, mis compañeros docentes de la zona 40, a los amigos de Querétaro, a los amigos y maestras de San Juan del Río, los de Santa Rosa Jáuregui, al personal del INAH, al grupo de estudiantes Sanjuanenses de la capital del estado, al Lic. Manuel Suárez, que estuvo en San Juan como comentarista y apoyó en esta como asistente, a mis compañeros de mesa, por por acceder a firmarme los libros de su autoría que llevaba, al Director del museo, que estuvo presente y al pendiente y a la encargada de logística, la Srita. Lupita, quien tuvo todo a la mano.
La Lic. Sara, quien acudió desde Bernal, y de paso conoció la pintura de su antepasada, Esperanza Cabrera. 
Presento a el texto de mi intervención, resumido por su extensión  El mejor comentario es de Ustedes.

Buenas tardes                          
Con el permiso de las autoridades que nos acompañan y la venia de mis compañeros de esta mesa.

Hace más de un año, recibí una invitación del Centro INAH Querétaro, para participar en un proyecto editorial, parte de una serie llamada “Patrimonio”, en que se dan a  conocer las ciudades, que por la riqueza de su patrimonio material, cuentan con Declaratoria de Zona de Monumentos, y dado que San Juan del Río está entre ellas, propusieron a escritores locales presentar ensayos relativos al tema. Decidido a aprovechar la oportunidad, elaboré y un trabajo que tuvo la fortuna de ser aceptado para su revisión.

No abundaré en los pormenores de lo que se sufre bajo el tenaz yugo de los correctores de estilo, seres poco visibles para los que siempre escribes mal. Modernos némesis, especializados en acabar con cualquier asomo de ego literario, especialistas natos en el estira y afloja, siempre y cuando los favorezca y actúan armados de conjuros que dicen así. “quita esto”, “eso va adelante”, se lee mejor así, de dónde salió… A esta lucha sorda, se agregaba el paso del tiempo y la esperanza de resultados se diluyó varias veces. Afortunadamente, se llegó a feliz término con la publicación de la obra que hoy nos ocupa y permite, reunidos en este histórico recinto, presentarla  a ustedes para su consideración.

El tema que elegí fue la acequia del pueblo, un canal de riego construido en el siglo XVI, para las sementeras del incipiente asentamiento de Indios, cuya área nuclear al paso de los años, cambió su vocación agrícola cuando nuevos habitantes, españoles y mestizos trazaron casas, calles y templos, respetando siempre el trazo del canal principal y sus derivados, ahora para uso doméstico y de las huertas que dieron fama a la población.
La acequia, junto con el ya para entonces trazado Camino Real, constituyeron los ejes sobre los que se edificó  el san Juan del río virreinal. y, a la vera de ambos, los principales edificios públicos y privados. Tras cuatro siglos en servicio, en 1977 dejó de correr por ella el vital líquido. Casi totalmente enterrada, entubada y oculta en túneles, solo persiste su recuerdo. Pero de su grandeza, dan constancia los monumentos que junto a ella se  alzaron y constituyen hoy el corazón de la zona de monumentos.

Tras de la fachada de significativas casas, como la de las Poquianchis, la de Don Ignacio Reyes Rayón, de Don esteban Díaz Gonzáles, la de los Berruecos, el obraje y muchas más, estuvo y estará siempre la acequia, no como un monumento  visible, pero sí del ingenio humano.

Paso a dar un somero repaso del contenido del libro, en el que confluyen las plumas de 12 investigadores que en once apartados, nos adentran en la zona de monumentos históricos, declarada así en 1986 por  decreto presidencial.

-En el artículo inicial, la zona de monumentos, Pablo Trujillo nos centra en la importancia de la declaratoria y su significación.
-La Dra. Guadalupe Zarate Miguel, aporta un recorrido cronológico del gran legado cultural de la ciudad.
-Ricardo Jarillo  nos habla de la población india que la habitó en la época virreinal, acercándonos a las viejas costumbres del lugar.
 -Mauricio David Castillo, presenta el análisis de dos viejos planos, que enmarcan los años iniciales de la población, en el siglo XVI, base de la actual ciudad.
--Un servidor, presenta el apartado la Acequia del pueblo, persistencia de una obra utilitaria, ya reseñado.
-El colegio de niñas educandas, mejor conocido como el Beaterio, merece la atención  de Fernando González que a la par de la descripción del edificio, nos ofrece una hipótesis sobre su evolución constructiva.
-La plaza de la independencia, principal espacio público de la ciudad, es abordado en sus distintas épocas  por Tania Padilla, quien nos pasea por lo que llama  el patio de la ciudad, y sus transformaciones.
-Escucharemos gritos desde el purgatorio alrededor del Museo de la muerte, referido al Panteón de la Santa Veracruz, narrado en conjunto por  María del Mar Santana y Oscar García. Un paseo entre lo necrológico y la poesía que encierra el neoclásico edificio.
-La devoción Mariana de un pueblo, reflejada en su patrimonio, por Francisco Pájaro, versa sobre un vital componente de la zona de monumentos, la religiosidad de los habitantes, cuyo legado visible son sus templos católicos.
-Importante acto cultural son los Juegos Florales. Adolfo Rojas nos da recuento de esta verdadera tradición Sanjuanense, celebrada durante la Feria anual.

Concluye el libro la investigadora Norma Contla, quien entra a los hogares sanjuanenses, para describir sus tradiciones y dar voz a personajes actuales  a través de entrevistas.

“San Juan del Río Zona de Monumentos Históricos es el 7°de la serie editada por la Secretaría de Cultura y el INAH, como invitación a conocer los edificios de la ciudad. Para ello, es fundamental, el material gráfico que incluye: imágenes actuales a cargo de Susana Casarín, contrastadas con fotografías antiguas, provenientes de diversos archivos, todas realzadas con la magia de los claroscuros que el blanco y negro predominante les otorgan.

Las obras de la serie ya editadas, dedicadas a otras ciudades, nos dan idea de la importancia  del patrimonio sanjuanense, equiparable con Cuautla, Santa Clara del Cobre, Pátzcuaro, Real de Catorce, Taxco y Veracruz.

Aunque el libro está dedicado a las construcciones materiales, no debemos olvidar que las piedras, piedras son, que el barro es humilde y la cantera tosca, pero unidas por el hombre se convierten en edificios, templos y hogares que albergan sus actividades. Son los actos que en su interior se desarrollan, los que dan a esos materiales, la categoría de monumentos y el tiempo su significación histórica.

La zona de Monumentos, parte del actual Centro Histórico, abarca 48 manzanas, y contiene un total de 334 elementos, entre casonas, edificios, conventos, iglesias y ornamentos. Algunos de los más emblemáticos se describen y abordan aquí. Imposible en 87 páginas incluir siglos de construcciones pero que lo presentado les motive y acerque, además de los edificios, a sus habitantes y los hechos memorables que ahí ocurrieron:

-Conozcan la casa de Don Esteban, antepasado del notable queretano Celestino Díaz y del antiguo rector de la Universidad de Querétaro, Fernando Díaz Ramírez, recorran en solo 200 metros por la calle de 16 de septiembre, las casas natales de 2 gobernadores de Querétaro y el primero  de Jalisco.

-Traspasen las puertas que se abrieron para alojar a dos emperadores: Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo, y se cerraron al más republicano de nuestros gobernantes, Benito Juárez.

-Disfruten los mismos portales que recorrió Guillermo Prieto en su destierro y enmarcaban la casa del licenciado Ignacio Reyes, único firmante por Querétaro de la constitución de 1857.

-Conozcan, en pleno centro de la ciudad, la columna que iba a ser dedicada a la Emperatriz Carlota, y que a petición suya terminó dedicada a la independencia nacional, en plena ocupación imperial, hace 150 años.
-Caminen por la calle principal y entérense que están en sobre el antiguo camino real, donde pasó casi toda la historia nacional y los personajes que la formaron.

A pie, suba por las calles empedradas del viejo Barrio de los Indios, hagan un alto solemne en el panteón de la Santa Veracruz, última morada  de muchos forjadores del  viejo San Juan, y entren a uno de los siete templos coloniales a los que acudían en su tiempo, igual que las capillas de indios.

-Disfruten la rica historia sanjuanense, no acotada solo en lo material. 5 siglos han dejado hechos perdurables como las tradiciones Marianas, la peregrinación de los farolitos, los rituales del viacrucis, la hermandad del Santo entierro, con más de trescientos años de existencia, costumbres que reviven día con día, alentadas por gente común y corriente, orgullosa de su pasado y que sin olvidar  sus ancestros y su legado construyen día con día  San Juan del Río, el de hoy, el de siempre.

Un agradecimiento a quienes hicieron posible mi participación en la  obra, al Instituto nacional de antropología, el Centro INAH, Querétaro, al equipo editorial, a mis compañeros redactores por permitirme figurar entre ellos, a Margarita Magaña, para nosotros enlace y cabeza visible del proyecto, a la correctora de estilo. A todos, mi gratitud por estar con ustedes al lado de 2 grandes investigadores, Guadalupe Zárate y Jaime Nieto, cuyas obras son  fundamentales en mi labor de difusión de la historia de San Juan del Río.   Gracias


Aclaro que el tema que elegí fue el de la Acequia del pueblo, porque cuando inició el proyecto, recién había presentado el libro de mi autoría, precisamente sobre ella y la Maestra Juana Ávila quien fue quien me invitó inicialmente le comento de él a la coordinadora, a quien le pareció un tema novedoso pidiéndome incluirlo, enlazando su importancia por atravesar el canal de riego la zona de monumentos y ser parte primordial para su existencia.

Fotografía personal, cazando autógrafos.
Me tocó en suerte hacer esta representación, pero debo hacer un reconocimiento a mis compañeros del no constituido grupo “San Juan” que participamos en la obra, asiduos asistentes a las viejas y nuevas instalaciones del Archivo Histórico Municipal, donde muchas veces manifestamos entre nosotros lo que vimos solo como un anhelo: la publicación del libro. Espero haberlos representado con la dignidad que merecen los integrantes del no grupo, que sin más incentivo que el difundir el pasado de la nuestra ciudad, participamos en la obra: María del Mar Santana Calderón, Adolfo rojas Garfias y Francisco Pájaro Anaya. Que sea para bien y haya más proyectos a futuro.

Fotografía personal, apagándose las luces del histórico patio.

Los derechos de publicación pertenecen al INAH, y son ellos quienes lo comercializan, en la presentación en San Juan su precio fue de $185.00 y se acabaron todos los ejemplares que trajeron. En Querétaro costó $200.00 y también se agotaron. Supongo que ahora se venderá en la tienda del museo, ignoro cuánto costará y a partir de cuándo, en cuanto tenga noticias aviso.    
_________________________________________________________
Creo que hubo un problema con el video, en cuanto lo resuelva lo subo.

martes, 27 de septiembre de 2016

La cruz arbórea de la Ermita del barrio del Calvario


La cruz arbórea de la Ermita del barrio del Calvario


La otra cruz arbórea

Anteriormente me había referido y dado detalles de la majestuosa cruz de troncos del cerro de la Cruz y su peculiar historia.

(Ver aquí:  La cruz arbórea )

En aquel momento hice la relación entre ese estilo del símbolo cristiano, las llamadas cruces arbóreas, con la encontrada por Santa Helena, es decir aquella donde fue crucificado Jesucristo y que a decir de sus contemporáneos, era un tronco al que le habían cortado las ramas. Por su significado, se le conoció como la cruz verdadera o la vera Cruz.

La ubicada en el cerro de la Cruz, por su tamaño, sería la más imponente de ese tipo, pero existen algunas más diseminadas en la ciudad.

Hoy presento a Ustedes, la Cruz Arbórea de la Ermita.

La Ermita es un pequeño edificio religioso ubicado en la acera oriente de la calle 2 de abril entre Fernando de Tapia y Mariano Jiménez. Por tradición oral, en el barrio donde se encuentra, las personas mayores indicaban que era parte de una serie que marcaba los límites del viejo pueblo, ya que antes, decían, en ese lugar, terminaba el pueblo. En lo personal, creo que la tradición oral entremezcló algunos conceptos que trataré de aclarar, esto en el entendido de que como muchos aspectos de nuestro pasado, se carece de la documentación respectiva.

Lo que vemos actualmente, es una ermita construida para marcar una de las estaciones del Víacrucis de semana santa, lo que se confirma con el cuadro que preside lo que sería el altar. Por su tipo de construcción y materiales, es del siglo XIX.
Por su estado actual, más bien parece un humilladero, es decir una construcción precisamente pequeña, para hacer que la gente bajara la vista para hacer sus oraciones, aunque originalmente no lo era tanto.

Tomando en cuenta la tradición oral, que indica que señalaba un límite, se pudiera inferir que en ese lugar se ubicó en los primeros años de la ciudad, lo que se llama “Cruz de marcaje”, es decir, un elemento religioso que indicaba el límite de un asentamiento indígena.

Por lo que he podido saber, casi exactamente en este lugar estaba el inicio original del barrio antiguo barrio del calvario, por lo cual ahí se habría colocado la señal del asentamiento.  Entre el camino Real y la ermita, solo había un territorio desolado y lleno de rocas, no atractivo en su momento para asentamientos humanos. La poca población de este barrio, indígenas, se asentaba en las partes altas del mismo, es decir al sur de la misma calle dos de abril y en los alrededores de la Capilla del Calvario.

Modificado del Plano de Ignacio Pérez, el barrio del Calvario o pueblo Nuevo
Modificado de Google 2015, elementos aquí mencionados, incluida la zona llamada "Pueblo Nuevo"
El terreno erial mencionado, básicamente las dos aceras de las dos cuadras de la calle Mariano Jiménez,  que estaban formadas con cantera, al paso de los años, por la utilización de ese material en las construcciones de la población  fue suavizándose y en el siglo XVIII, con el aumento demográfico, los indígenas lo ocuparon también para viviendas. Este asentamiento se llamó “Pueblo Nuevo” y se integró al barrio adyacente, que desde entonces ostentó los dos nombres: “Pueblo Nuevo o el Calvario”.

Seguramente para proteger la cruz de marcaje, entre las nuevas construcciones, se instauró una capilla de Indios, estas eran auspiciadas por algún personaje con recursos, para el uso de su familia y los vecinos. Generalmente sus fiestas eran sostenidas por un legado económico, dejado por otro bienhechor. Al paso de los años, al diluirse el legado, la fiesta era sostenida por los vecinos y beneficiados o se perdía para siempre.

Se tienen noticias que el Víacrucis de Semana Santa se efectúa por esta calle desde el siglo XVI, por lo cual la existencia de la primigenia cruz de marcaje y la capilla de Indios posterior determinó que se les tuviera por seña para determinar aquí una de las estaciones del recorrido, como ocurre hasta nuestros días.

Diluidas las familias indígenas y los posibles legados, la capilla persistió como espacio público y seguramente por estar muy deteriorada, se efectuó en ella una remodelación o reconstrucción, resultando lo que desde entonces se le llamó “la Ermita”  que es casi lo que vemos en la actualidad.
Fachada completa de la ermita. Fotografía personal.

Ignoro si aún tiene una dedicación o festividad especial, recuerdo vagamente que de niños nos llevaban algunos días a rezar ahí. Pero nadie se acuerda porqué.

Ya he relatado que todo el barrio, incluidas las calles Reforma, Mariano Jiménez, Pino Suárez, 2 de abril, el callejón de la Santa Veracruz  e increíblemente, el terreno ocupado por el Centro Histórico y Cultural, están edificados sobre la continuación de “las Peñitas” es decir, sobre un banco de cantera  morena, oculto hoy por el asfalto y el empedrado, pero que determinó la forma caprichosa de las calles y los hoy extraños altibajos de sus fachadas, entradas y banquetas.

La ermita, igual que sus construcciones vecinas se edificó a una altura de aproximadamente un metro sobre el nivel de la calle, sobre la cantera viva.

Actualmente su tamaño minúsculo, nos hace confundirla con un humilladero, pero resulta que lo que hoy vemos es un acomodo reciente, a fines de la década de 1960, al realizar el municipio, la urbanización de la calle donde se encuentra y las aledañas, edificó las altas banquetas que le caracterizan, cortando y quitando las aristas de cantera que por todos lados tenía.
Fotografía de José Velázquez. Tomada del libro San Juan del río 500 años. La ermita en su tamaño original, solo le faltaba el pequeño atrio

Fotografía personal, la misma calle, la misma toma... media ermita.

La ermita en esos mismos años, llegaba casi a mitad de la calle, por lo que el municipio, siempre previsor, decidió que algún día iba a estorbar y decidió sin más, ¡Recortarla!  Y así, su fachada terminó más o menos dos metros atrás. La altura a la que estaba se conservó, pero anteriormente, tenía una escalerita de acceso, que también estorbaba y fue eliminada.

Modificado de fotografía aérea de 1970 del DETENAL, en rojo, la Ermita ya recortada.
Curiosamente, me dicen mis padres, que vivieron en esa década en la calle, alrededor de la fachada y encerrando la escalera de acceso, la ermita tenía un minúsculo atrio de piedra, apenas de un metro de alto. En beneficio del municipio, diré que ese atrio no lo tiraron ellos porque ya se había caído para la fecha de modernización de la calle.

Lo único rescatable de la acción fue que la fachada original se conservó, pero los elementos que contenía la ermita se arremolinaron en menos de la mitad de su espacio original, por eso se observa un interior algo amontonado. En el proceso de "retroceso", se perdió la artística peana del frente y seguramente la cruz.

Fotografía personal. El minúsculo altar.
Supongo que la cruz exterior original de la ermita se perdió en el recorte y la que en la actualidad se ve es más reciente, pero en su interior, igualmente sin datación, existe otra de las cruces arbóreas que se conservan en la ciudad. Contiene todos sus elementos, las ramas cortadas, los clavos de la pasión, el rótulo, solo falta saber su historia.

Como muy seguido me pasa, de muchos aspectos de la historia reciente de la ciudad, tengo información y capacidad para escribirla, pero me faltan elementos para  ilustrar lo narrado. Para esta entrada se dio la afortunada casualidad de que en el recientemente aparecido libro “San Juan del Río, 500 años” apareciera una fotografía de Don José Velázquez con la toma de la ermita y el entorno original  de la calle, incluida la cantera y el deslavado arroyo.
Pintura del altar interior. Estación del Viacrucis, imagen borrosa por estar cubierta con un plástico muy viejo


La arbórea del barrio de la Cruz

La arbórea de la Ermita
En el libro no está fechada y en la página de los vecinos, que fueron los primeros que la publicaron, tampoco dan fecha exacta, pero me dicen mis informantes que muy probablemente es de 1969, por ciertas construcciones que en los alrededores se observan, por el ya no tener el mini atrio y que en ese año se empedró la calle. (Décadas antes ya había tenido empedrado, pero la falta de mantenimiento y las lluvias lo habían deslavado casi todo en esa sección)

La fotografía además tiene otros dos elementos que sirven para sendas entradas, uno muy visible y otro completamente oculto, si los hallan me los dicen o esperen a su publicación.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Los memes de San Juan, la otra crónica

Los memes de San Juan, la otra crónica

Meme (Internet meme) es un término utilizado en el mundo de internet para describir una idea o un símbolo que se transmite de forma explosiva a través de los medios de Internet. (email, red social, blog, noticias y otros servicios) Meme viene de la palabra griega "mimema", que significa "algo imitado" y representa una forma de propagación cultural, un medio para que la gente transmita memorias sociales e ideas culturales entre sí. (http://aprenderinternet.about.com)

Los de San Juan (la página)

En lo personal los leí por primera vez hace un par de años, aunque su aparición en redes sociales data de 2012.
Se trata de una página de Facebook en la que, haciendo uso de los memes, esas repetitivas, simples y a veces burdas imágenes que a través de la magia de agregarles un texto simple se van adecuando para que los usuarios, colaboradores y lectores) expresen el sentir colectivo respecto de los eventos cotidianos, algunos puramente banales, otros definitivamente trascendentes, que merecen su atención.

Estas páginas mueven constantemente el sentido de su mensaje y contenido de acuerdo a la interacción de quienes contribuyen a ellas y sus  administradores. El colectivo que integra la página es casi exclusivo de jóvenes y por tanto la manera en que se expresan es a través de un lenguaje directo, a veces crudo y hasta grosero, afortunadamente no atado a convencionalismos. Si pudiera resumirse en una sola palabra, diría que simplemente es irreverente, no entendido esto con trasfondo negativo, sino como una sana cualidad, propia de los jóvenes, ante una realidad que les impone restricciones que ellos no entienden, en una sociedad que todavía no les da un modelo convincente a seguir.


Seguramente sin darse cuenta, han sufrido una natural y sana evolución, pasando de los temas puramente estudiantiles, (que afortunadamente aún no abandonan) incluidos chistes locales y de temporada, el aporreo a los profesores, la interminable disputa entre las otras instituciones de educación media superior, el CONALEP, la prepa UAQ, los Cobaqs y ni se diga de las particulares; a comentar de las colonias periféricas y en últimas fechas, es notoria, a ojos ajenos como los míos, la ampliación de su radio de acción a un territorio más amplio. Escondidos entre el chacoteo, “la caña” como ellos dicen, asoman indicios de describir la realidad del municipio que perciben y una crítica, si bien no perfectamente estructurada aún, a veces refleja un demoledor sentir, sobre problemas y acontecimientos locales. Esta evolución, refleja una concepción novedosa sobre nuestra ciudad, por muchos de otra edad denostada o idealizada, y que ellos  se encargan de refrescarnos, con un enfoque no viciado aún por los prejuicios y convencionalismos de los años.


Visto superficialmente, el fenómeno de los memes, parece una forma de expresión rudimentaria, solamente útil para el terreno humorístico aderezado con una imagen simple. Sin embargo su éxito radica precisamente en eso, la imagen emitida tras un acontecimiento, en un momento y espacio determinados, como la respuesta más efectiva a él, con un mensaje puro y llano, sin atavismos, ideología o política, es decir es la respuesta más directa y por tanto verdadera, a la realidad.

El origen de sus imágenes puede ser cualquiera:: fotografías reales, programas, películas y personajes reales o del género de ficción, a las que es fácil adaptar con un texto propio, creando un mensaje nuevo para compartir a través del hoy medio dominante, el Internet.

Hay quien dice que los memes son el grafiti de las redes, porque igual que a las paredes aquellos, estos inundan las páginas, con sus demoledores mensajes. La analogía es exacta si entendemos que los, para muchos, incomprensibles signos en las paredes, también son una expresión juvenil ante hechos concretos.

Es indudable que en la actualidad las formas de comunicación y los tradicionales canales en los que la información se movía, se han transformado. Insertos en ellos, los memes reflejan una evolución cultural, para muchos hasta hoy oculta por no trascender del espacio de las redes sociales a los círculos puramente académicos  y culturales. Sin embargo, no por nada, la página que nos ocupa,  es una de más leídas y populares de San Juan del Río, con una audiencia envidiable hasta para alguno que otro blog de historia local. Ello se debe a que los memes reflejan la tendencia de los jóvenes por difundir de manera sintética su mensaje y qué más simple que una imagen contextualizada a una situación que es significativa también para el receptor, entre ambos le dan sentido y completa la función del mensaje.

En este tenor, al abrir la página, encontramos una novedosa crónica del acontecer diario de la ciudad, en la que el amplio público que la lee y nutre, al conjuro de los poderes vivificantes del desmadre, (dijera Monsiváis)  o al simple deseo de fregar al condiscípulo, en un par de clics, transforman el contenido en la más amplia visión de una realidad, a la que pueden criticar de la manera más ácida, como reacción  natural y humana ante un sistema que por hoy les es ajeno y con el que no comparten casi nada y que sin embargo les da acceso a una nueva forma de difusión de mensajes e idiosincrasia. Además de lo ya comentado, es fácil encontrar en la páginas a los personajes y lugares de siempre en San Juan del Río, los casi míticos Don Memo, Don ángel, Lupe el policía, el puente de la Historia, el río, las gordas de doña Chingona, los puestos del jardín, los eloteros, las paradas de los camiones, los fruteros ambulantes, etc.

Y digo que estamos ante la aparición de un nuevo tipo de crónica, porque ya se han dado algunos casos en que sus contenidos han desbordado el ámbito de las redes sociales y se han constituido como parte de lo que yo llamo el imaginario colectivo, es decir la conciencia social de la ciudad.

La ventaja de tener una página de estas características en nuestra ciudad, es que esta hecha por jóvenes. Hace muchos años que la población mayoritaria de San Juan está en ese sector, los adultos de edad y creencias somos minoría.  Asiduo lector de ellos, a veces me desespera ver cuánto espacio ocupan para un tema que considero completamente intrascendente, luego me acuerdo en qué me entretenía cuando era joven y les doy la razón. Otras me asombra ver la capacidad de síntesis para un tema al que yo le tengo que rebuscar para conceptualizar y a veces no me sale, y me acuerdo cuando editaba un periódico: "El Avandarito" en la prepa San Juan, otras vece me espanto por la facilidad con la que usan el lenguaje florido, groserías, peladeces y maldiciones para adjetivar cualquier persona, objeto o situación pero  me recuerdo cuántas de esas y más digo cuando estoy en medio del tráfico cualquier sábado en las cercanías del mercado Juárez.

Sin embargo, no por relajientos, algunos temas abordados dejan de ser profundos y reflejar su concepción del mundo. Sanamente, cuando el tema desborda, y alguien se siente ofendido o aludido, el administrador aclara que es pura caña (relajo) y si no le gusta, pues… le llegue. ( O sea que no los lea, que cambie de página)

En atención a que su contenido obedece a un colectivo que a través de las opiniones y comentarios, a pesar de que desde su creación han tenido algunas cabezas visibles, no aludo nombres, respetando el sentido de una página en la que todos son igual de importantes.

Creo que a muchos no nos caería mal, darnos una refrescada de ideas y recordar un poco, aquellos ayeres, cuando los medios en que nos expresábamos eran muy distintos y muchas pautas culturales estaban muy acotadas, afortunadamente creo que la esperanza de un cambio logrado por la juventud no se ha perdido, puedan o no lograrlo, tienen derecho a intentarlo, a fin de cuentas, el mundo ya es de ellos. Dense una vuelta, total, si no les gusta, pues  “le llegan”.

Y en un intento de describirlos, a través de sus propias imágenes y palabras, presento a ustedes parte de lo aparecido en su página en pasados meses, cuando casi se juntaron dos hechos trascendentales para nuestra ciudad: la inundación de fines del mes de mayo y la tradicional feria, sin olvidar la vida cotidiana.  

A su modo ellos lo abordaron, al mío, lo reseño: (Todos los textos son míos, las imágenes de ellos, créditos a quien correspondan)

 Antes que nadie, los personajes del viejo San Juan avisaron lo que estaba por venir.
Una vez iniciada la tempestad, definieron poéticamente  lo que pasaba.


A pesar de la tempestad, no era cosa de alarmar a las redes, había que ser positivos: 


Además, es bien sabido que ninguna lluvia amedrenta a un sanjuanense:


Sin embargo,  después de la tormenta, había que regresar a casa y ante la realidad, se tuvo que improvisar:


Recalcando siempre que el transporte público no se detuvo por la calamidad:


Aunque, ante los evidentes estragos no estaba de más una oración:


Apenas unas horas después, ya  sabían perfectamente lo que había pasado:


Tampoco dejaron de estar en primera línea para conocer el sentir de los funcionarios:

Pero que mejor definición de estragos que ésta.


Una vez pasada la contingencia, e iniciado el mes de junio, no dejaron de estar pendientes de las obras gubernamentales en proceso.


Y ocuparse de los personajes de San Juan:



De la idiosincrasia local:


Del conflicto magisterial:
















Y porqué no, nunca está de más un consejo para las jóvenes:


A días de la inauguración de la feria, tuvieron la primicia de quién se presentaría en ella, desgraciadamente resultó falsa: 

 Y una vez iniciados los festejos, otro vistazo al transporte público.








Y a los sanjuanenses.









Para finalizar, creo que a últimas fechas les ha entrado la nostalgia, su imagen de portada es una fotografía del viejo San Juan.

Espero que esta reseña haya sido del agrado de los creadores de la página reseñada, si no...  lléguenle.

_________________________________________________________________________

EL CHICHIMECA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD (o viceversa)
_________________________________________________________________________

Les recuerdo que el próximo martes, será la presentación en Querétaro del libro SAN JUAN DEL RIO, ZONA DE MONUMENTOS, editado por el INAH, obra de alcance nacional referida a nuestro centro histórico y en la que participamos, cuatro sanjuanenses:  Marimar Santana, Adolfo Rojas, Francisco pájaro y un servidor. Para los que no asistieron el día 14 y deseen adquirir el libro, estará  a la venta ahí.