jueves, 20 de febrero de 2014

SAN JUAN DEL RIO LAS IGLESIAS DEL CENTRO


 Iglesias varias   (artículo crítico y/o datos duros) I
 
 

Paralelamente a la información de las inscripciones en ellas, iré detallando la historia documentada de las iglesias del centro de la ciudad.
 
 
Actualmente, en el centro de nuestra ciudad se levantan 2 iglesias contiguas, la más baja llamada templo de San Juan Bautista, (también  "templo del Sagrado Corazón, “el Templo”, ”de los Naturales”, “de San José” etc.) y la principal, conocida simplemente como la Parroquia. (oficialmente Santuario Diocesano de Guadalupe)
 
Fundado legalmente o no, el hecho es que en el siglo XVI antes que cualquier otro edificio, en los asentamientos  realizados por españoles se construía la iglesia, al inicio simple ermita con ramas, un jacal y según iba requiriendo el tamaño de la feligresía, en número y recursos, se usaba material más duradero; madera y adobe en una segunda etapa y finalmente una construcción estable, de cal y canto, es decir con piedra y ornamentos.

Para 1562, Ayala da el primer nombre conocido de un sacerdote adscrito, el Bachiller Don Miguel Izquierdo. (1) En la Relación  geográfica de 1582 se cita que ya  “... tiene  una iglesia parroquial que tiene a su cargo un  beneficiado clérigo...” (2)

En los mapas–pintura del siglo XVI vistos, destaca una iglesia construida, no se sabe si la misma, lo que parece seguro es que  todas estuvieron en el terreno  del hoy templo del Sagrado Corazón. En tres se dibuja un templo con una torre completa a la derecha y a la izquierda otra truncada, detalle que se explica adelante, similares a la actual fachada poniente, por lo que es de suponer se copiaron de un referente concreto.
 

Era costumbre y obligación de los españoles, autoridades o fundadores, por las ordenanzas existentes, construir a un costado del centro de sus fundos, la iglesia y al otro las casas de gobierno. Los espacios sobrantes se destinaban a fundadores, principales o los reservaba el rey. Llama la atención que aquí solo estuvo o persistió el de la iglesia.  Sin  datos  al respecto, parece que no hubo nunca edificios públicos en el contorno de la plaza, (3) cuyo perímetro original era más pequeño que la actual. Quizá por estar alejada de la arteria con mayor movimiento y actividades que requirieran actos de autoridad, es decir del camino Real, allá se situó el centro político - administrativo. (en lo que hoy conocemos como el Centro Histórico y Cultural, antigua cárcel, desde el siglo XVI, desde entonces descrita como muy miserable y ruinosa, pero que debió tener algún espacio o edificio anexo de administración virreinal) También pudo ser que la pequeñez de la plaza del entonces pueblo de indios no permitiera un edificio de regular dimensión como se requirió después, o que fuese pequeño y ahí estuviese.


Parece que una vez establecido el pueblo de manera definitiva, siendo pocos los españoles y pocos los indios interesados en asuntos de religión católica, pues se describe a fines del siglo XVI como “... pueblo pequeño que no tiene doscientos indios...”, (4)  les sería difícil sostener varios clérigos, así que ambos grupos y las castas tomaban juntos los servicios religiosos en la única iglesia existente. Un documento de esas fechas nos aclara que ya  existía la  zona exclusivamente india  y otra que se dice “pública”, (5)  lo que confirma que todo él fue fue inicialmente pueblo de indios y por razón de ubicarse en el camino a Zacatecas se incrustó esa “parte pública” para  tránsito y servicio de viajeros. 

 
Extracto del plano de 1590 la iglesia del pueblo 
Poco a poco los españoles, no por número pero si por recursos tomaron preeminencia notándose en la asistencia a ceremonias religiosas, a tal grado que según documento del AGN (6)  en el año 1591 solicitaban los indios, que los españoles quiten el estrado que ponen para su misa, para que todos asistan cómodamente a la celebración. Estos españoles debieron ser los dueños o administradores de las haciendas y los comerciantes del camino, a todas luces pudientes a grado de querer hacerse notar o separar de los demás por una barrera física; por otra parte, el reclamo denota en los indios la conciencia de que estos actos indicaban la perdida de derechos, que hasta entonces  habían  ejercido en solitario  y hasta con protección  oficial.  No se conoce la respuesta dada a la petición pero ya nunca se les privilegió.
 

 
Las referencias más tempranas indican, por aludir siempre al centro de la población, que en el predio hoy ocupado por el templo de San Juan Bautista estuvo la primer capilla instalada, como ya se dijo, tal vez solo una enramada y posteriormente las primeras iglesias, de calicanto. Después, la entonces única iglesia del pueblo, hablando ya de un edificio estable, se demolió al menos una vez cerca del año de 1600 (7) debido a su pequeñez  y  en  su lugar se levantó la que hoy vemos, supuestamente finalizada en 1731 (8) y que con  agregados y modificaciones en siglos posteriores, se terminó casi  con  las formas  actualmente visibles, como  exclusiva de españoles.  Los indios por su parte, más
numerosos, ya catolizados completamente y con obligación de asistir a los servicios, no cabían en el templo por lo cual escuchaban misa en una capilla abierta con techo de tejamanil que a decir de Ayala parece haber estado en el terreno que ocupa la Parroquia, aunque para ceremonias especiales tenían acceso al templo como república o en cofradías que cumplían actos y preceptos de la religión.

Cuando la población española aumentó; tanto en el casco urbano, con la adquisición de las antiguas propiedades de indios (que al parecer por afinidad, voluntariamente fueron relegándose a sus barrios exclusivos de la periferia) como en las haciendas cercanas, con dueños, administradores y sus familias, en 1689 inició la construcción de un nuevo templo, la actual “Parroquia”, según consta en documentos (9) y una inscripción de cantera en un contrafuerte al lado oriente, con trabajos interrumpidos a pesar de conjuntar los esfuerzos económicos de españoles y laborales de los indios, concluyó hasta 1726 y se dedicó en 1729, fungió desde entonces para españoles, la otra, al haberse ocupado el terreno de su capilla abierta, quedó  para los indios (10)  y se llamó San José de los Naturales, (11) nombre que popularmente aún es utilizado.(recuerdo que siempre se llamó templo del Sagrado Corazón, pero recientemente se expulsaron todas las palomas que al exterior lo adornaban como parte de una remodelación que no respetó los colores originales pero que incluyó una estatua “para intemperie” en la fachada, fue cuando me enteré que el nombre oficial era “templo de San Juan Bautista”, no se si así sería siempre o es un cambio reciente y aquel solo era un nombre popular)

continuará...

 
1) Ayala, 1981. op. cit. p. 45. Hasta entonces, los requerimientos religiosos eran atendidos esporádicamente con las visitas de los clérigos asignados en Jilotepec. Lugar que aunque también era pequeño ya los tenía establecidos con anterioridad. La denominación de “beneficiado”  se refiere a ser el quien detente el nombramiento de sus superiores y por tanto de las limosnas. No he hallado ningún documento que respalde el dato.

2) Relación Geográfica de Querétaro, en Wright, 1989, op. cit. p. 153.

 3) Me refiero aquí a la antigua plaza de San Juan Bautista, hoy "de los fundadores". La Administración, Casas Municipales o Consistoriales, si existieron alguna vez en esta serían  pequeñas o no las hubo. Lo que podíamos conocer efectivamente como casas consistoriales o de gobierno español, estuvieron ubicadas, se dice desde el siglo XVI en el actual edificio del Centro Histórico y Cultural, en la avenida Juárez. Lo que es más probable, al ser inicialmente pueblo de indios, sería que ahí estuviera su casa de gobierno, con pretensiones  arquitectónicas  menores y por tanto posible de estar en esta plaza.
4) Relación Geográfica de Querétaro,  en Wright, 1989, op. cit. p. 137.  Se menciona que la población acababa de ser diezmada por la “pestilencia”

5) AGN. Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Indios,  Vol.4, Exp. 899. El alcalde mayor de Querétaro ordena a los mercaderes pasen a vivir en la parte pública sin que se metan con los indios. (Extracto) La única explicación es que esa parte pública fuera el camino real y los posibles espacios administrativos.

6) AGN. Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Indios,  Vol. 5, Exp. 205.
 
7) Un dato pasado por alto al respecto está en Valentín F. Frías, Epigrafía Queretana, en Anales del Museo nacional de Antropología, 4ª. Época, Tomo III, 1925, op. cit. p. 176. Es una inscripción ubicada en el corredor vista al norte en la casa cural, (no se refiere al curato viejo, ya derruido, sino a la hoy Academia) en el muro de la torre inconclusa junto a la fachada de la iglesia, que decía (o dice, no se si aún esté oculta)  “CORRIENDO EL AÑO DE 1606. PRINCIPIÓ ESTA TORRE SIENDO CURA Y JUEZ ECLESIASTICO EL PRESBITERO JUAN ALONZO Y GOBERNADOR DE LA REPUBLICA EL SEÑOR DON SANTIAGO LORIA A EXPENSAS DE DON JOSEPH ALVAREZ“. (Transcripción modernizada mía) De ser cierto, indica que la demolición no fue hasta los cimientos, aprovecharon espacios anteriores y da los nombres de sacerdote, gobernador de los indios y bienhechor, hasta hoy desconocidos. No se si es error de Frías, hubo un Juan Alonso como Teniente y alcalde mayor de Querétaro a inicio del siglo XVII. Ver Juan Ricardo Jiménez Gómez El sistema Judicial en Querétaro. 1531 – 1872. México, Miguel Ángel Porrúa, 1999. P. 605 y 606. Pero también hay en un contrafuerte de la parroquia una inscripción que dice “josph alvarez de cristo” pero con fecha 1689 y hubo un cura Juan Alonso pero en 1805. Ver Mendoza, 2006, op. cit. p. 34. Solo queda de la torre el espacio de cantera en el lateral de la fachada. Dice también Frías que nunca fue acabada.

8) Ayala, 1981. op. cit. p. 46. Para terminación de esta iglesia, la fecha parece dudosa, los estilos de ambas son completamente distintos para ser contemporáneas, debe de tratarse no de la terminación sino  de una modificación al antiguo templo ya completo, específicamente la placa dice “se acabó esta portada… " (adorno de entrada) debió ser de una adaptación para que las ya para esa fecha dos iglesias, ésta que quedó para los indios y la nueva, de españoles tuvieran sendas entradas por el lado sur.

9) Cfr. Ayala, op. cit. p. 71.  Los principales del pueblo piden el 9 de mayo de 1689 permiso al virrey para iniciar la construcción, al parecer aceptada, ya que la inscripción mencionada tiene fecha de 1689, junto a otra de 1690. Siendo entonces el cura beneficiado el Bachiller Nicolás Flores, quien firma la solicitud y cuyo nombre aparece en otra inscripción en paredes de la iglesia, también ya descrita.

10) Cfr. Ibid. p. 82. Durante la construcción, se les permitió usar la iglesia de españoles.

11) En ella se confinaron los servicios para indígenas. Situación separatista, aunque no parece haber sido un racismo exacerbado, prevaleció muchos años, incluso después de la independencia, cuando progresistas curas y nuevas leyes quitaron tal arcaísmo en acciones y documentos y para siempre la marca que de nacimiento cada persona tenía y que casi siempre determinaba su destino, ya que en su fe de bautismo se consignaba de manera inequívoca su raza, no en balde se les llamó “Padrones de infamia”.
 

miércoles, 19 de febrero de 2014

SAN JUAN DEL RIO LAS INSCRIPCIONES EN LA IGLESIA


SAN JUAN DEL RÍO: LAS IGLESIAS Y SUS INSCRIPCIONES.

Habiendo a últimas fechas abundado en temas del periodo prehispánico de San Juan del Río, creo necesario dar un breve respiro y abordar otras épocas, sin querer decir que se haya agotado, retomaré después el hilo cronológico, ambos temas son interesantes y hay gran cantidad de material para su difusión, espero que este les resulte interesante.
Al centro de la ciudad se encuentran dos iglesias. Contrario a lo que dicen algunos de los ya varios cronistas locales, que se construyeron una para los indios y otra para los españoles, en realidad no fue así su intención original, las circunstancias lo propiciaron y  de hecho así funcionaron aunque apenas fue un breve lapso.

Las actuales iglesias son dos, la más nueva, llamada hoy Santuario Diocesano de Guadalupe (aunque la mayor parte de la gente le seguimos llamando simplemente “la parroquia”) y la antigua, llamada actualmente templo de San Juan Bautista. (A esta muchos le seguimos diciendo “el templo”) Iniciamos con esta última.


Habiéndose fundado en un año incierto el pueblo de San Juan del Río, (no en 1531, eso es solo una leyenda) como pueblo de Indios,  desde tempranas fechas debió tener al menos una capilla humilde, probablemente solo una enramada, que al crecer la población se hizo de materiales más duraderos. No se tiene noticia exacta de donde se ubicó esa primer capilla pero suponemos que fue en el predio que ocupa la hoy iglesia de San Juan Bautista. La primer noticia indirecta de la existencia de un templo en forma (enramada o de cal y canto ) nos la da Ayala  diciendo que en el año de 1562 ya había un cura adscrito, el Bachiller Miguel izquierdo, este dato es importante porque indica que ya se tenía un cura fijo, anteriormente se atendían a través de visitas por sacerdotes de Jilotepec. Esta iglesia era solo para los indios, no porque fuera exclusiva, sino porque en el pequeño pueblo solo tenía indios como habitantes.

FOTOGRAFIA PERSONAL: EL TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA, CON SU FACHADA INCLASIFICABLE A LA IZQUIERDA, EN BLOQUES DE CANTERA MORENA LA TORRE NUCA TERMINADA.

Y así hubiera seguido tal vez por siglos de no ser porque la apertura del camino Real con el flujo de viajantes propició que aparecieran habitantes españoles y mestizos como población flotante y en algunos casos fija, a ellos se unieron los hispanos de las estancias agrícolas (así se llamaban inicialmente las después haciendas, aunque no eran lo mismo. Los hermosos edificios que hoy conocemos mayormente son del porfiriato, antes eran solo para la producción, con bodegas, habitaciones para trabajadores y sin capillas particulares) que también requerían de auxilio espiritual.

Suponemos que para fines del siglo XVI  la iglesia del pueblo era ya de regular tamaño, la relación Geográfica de Querétaro de 1582 la describe como iglesia parroquial con un clérigo beneficiado y de una feligresía dividida: españoles, que escuchaban la misa en un estrado especial y los indios que se quejaban de ello. También por esas fechas murió en el pueblo el conquistador de San Luis Potosí, Don Miguel Caldera, camino a México, siendo enterrado en el piso de la Iglesia.
A inicios del siglo XVII, concretamente por 1605 se construye el definitivo templo de San Juan Bautista, con frente al poniente, que incluía una barda atrial que circundaba el cementerio de los indios (más o menos lo que hoy es Plaza de los fundadores, originalmente era más pequeña)  y calle de por medio, la casa cural, que se ubicaba en  la acera poniente de la plaza de los Fundadores, desde Aldama hasta Matamoros. No existía lo que hoy conocemos como “la Academia”, la otra iglesia ni el atrio con frente a Plaza de la Independencia.
Aquel templo, en forma general es el mismo que vemos en la actualidad, con varias remodelaciones, pero la misma planta. Se aprovechó siempre lo que ya se tenía pero al parecer nunca se demolió por completo, incluso nunca se concluyó la torre del  lado norte, es la razón de que aunque se afirma que es contemporáneo  al nuevo, sus estilos son completamente diferentes. Si se hubiesen construido al mismo tiempo tendrían elementos similares y lo único en que se parecen es en las dos portadas que dan a la plaza Independencia, que no son originales, fueron puestas de manera posterior. En entradas posteriores abundaré.

En diversas partes hay varias inscripciones. Inicio hoy con la primera inscripción.



FOTOGRAFIA PERSONAL: LA INSCRIPCIÓN SOBRE LA PORTADA LATERAL  DEL TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA.

Arriba de la Portada lateral del templo, con frente a la plaza de la independencia dice textual:


se acabo esta por
tada  a 25 de abril


de 1731 años goberna

dor dn ju pascual de suñi
                                  ga

 “ Se acabó  esta portada a 25 de abril de 1731 años gobernador Don Juan  Pascual de Zuñiga”
Claramente indica que el año de 1731 es solo la terminación de esa portada, la original ya dijimos era con vista al poniente, muchos suponen que es la terminación de toda la iglesia, no es así, fue una de las muchas remodelaciones que tuvo el templo de 1605. La inscripción también indica que seguía siendo de los indios y se menciona el gobernador de ellos. En esas fechas, al hablar de gobernador se refería al de la República de Indios, autoridad principal de los habitantes indígenas del pueblo. (En entrada posterior hablaré de la República de Indios de San Juan del Río)

FOTOGRAFIA PERSONAL: LAS DOS IGLESIAS.  VISTA A LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, A LA IZQUIERDA LA PORTADA LATERAL DEL TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA, LA FLECHA INDICA LA UBICACION DE LA INSCRIPCIÓN.
CONTINUARÁ…

 




miércoles, 12 de febrero de 2014

FOTOS DEL ¿MARCADOR SOLAR?

Por problemas técnicos, ayer no se publicaron todas las fotografías del ¿marcador solar? del barrio de la Cruz, hoy solvento esa falla.



FOTOGRAFIA PERSONAL: EL POSIBLE MARCADOR EN EL CAMINO DE RONDA DEL CERRO DE LA CRUZ, DEBAJO, EL RIO.
 
FOTOGRAFIA PERSONAL: ACERCAMIENTO


FOTOGRAFIA PERSONAL: EL POSIBLE MARCADOR
Aprovechando el espacio de esta nueva entrada, agrego algunos datos históricos interesantes:

Aunque en el mapa de 1590, ya reseñado aquí, se mencionan algunos montículos con la leyenda "estos son cues" en la zona del Barrio, en realidad no sabemos si se refieren a los de la cima o a otros que pudieron existir en ese tiempo en la parte baja, donde hoy está la zona habitacional.

Cabe mencionar que el sitio fue ocupado de manera casi ininterrumpida desde el siglo V  a.C. en lo que se refiere a la cima y sus estructuras, inicialmente por gente de la cultura Chupícuaro. (Cuyo centro estaba cerca de la población actual del mismo nombre, junto a Acámbaro, Gto.) Posteriormente parece haber sido ocupada por pobladores diversos, que fueron ampliando las estructuras. Debió ser siempre el principal sitio religioso de la región y el más grande. (Aunque fue opacado algunos siglos por los cercanos "el Rosario" y "La Estancia", del primero solo se ha rescatado una mínima parte, pero es mucho más extenso, además de que se desconoce si formaba uno solo con la Estancia, o este fue independiente. Quizá nunca se sepa, la mayor parte de él ya había sido cubierto por la construcción de la Hacienda Grande de la Estancia Y en el siglo pasado ambas fueron inundadas por la Presa Constitución de 1917)

De acuerdo a los restos cerámicos encontrados, en años cercanos a la conquista el lugar fue ocupado por grupos de influencia azteca, son la referencia documentada del pequeño grupo multiétnico de otomíes, aztecas y chichimecas que tuvieron el encuentro inicial con los españoles.  


¿Qué significa cués? 


Es una corrupción de la palabra náhuatl  CO que significa lugar, y se aplica a extensiones grandes. Por alguna razón,  los españoles la escuchaban como CÚ  y la aplicaron a los lugares donde había estructuras o montículos.

Así, castellanizada la palabra como montículo, aparece cués= montículos y cuisillo= montículo pequeño.

En nuestro estado hay un ejemplo de toponimia en el municipio de el Marqués: una comunidad llamada "Los Cués" y en Guanajuato otra llamada el Cuisillo.

La primera mención en documentos del Barrio de la Cruz (sin determinar si es la parte baja o la cima" la denominan como el  cú de cuchilobos en el año de 1536, aclarando que no se refiere al nombre del poblado, sino a una estructura que en él había.

¿Qué significa tal nombre?

aclaro que cuichilobos o huichilobos era la manera en la que los españoles corrompieron el nombre de Huitzchilopotchtli, el dios de la guerra,  por tanto se refieren que en esa población había un templo dedicado a ese Dios, el relato, que luego transcribiré referenciado, nos habla de que los españoles colocaron una cruz encima de dicho templo, lo que parece ser el antecedente de la pequeña capilla situada en la cima de la pirámide principal del cerro. El nombre original del asentamiento donde estaba el templo siempre fue IZTACCCHICHIMECA, (no Iztacchichimecapam, como se cree) aunque no fue el que pasó a la posteridad. Aclararé en entradas posteriores. 

martes, 11 de febrero de 2014

¿OTRO MARCADOR SOLAR?


¿Otro Marcador solar Prehispánico?


En la pasada entrega hablé del marcador solar prehispánico de las Peñitas;  Como habrán leído,  tales elementos generalmente se encuentran asociados a estructuras piramidales, lo que se desconoce de manera cierta es su utilidad.  Lo único demostrado es que existen en los sitios con influencia teotihuacana. De su uso podemos teorizar:
 -Pueden ser  que los arquitectos los hacían cerca de las pirámides para guiar su orientación.
  -Puede ser que fueran la forma general de que los sacerdotes o gobernantes  tuvieran para determinar los solsticios y equinoccios (indispensables para el ciclo agrícola) aunque no comparto dicha teoría como única, hoy es muy fácil para todos decir que tal o cual vestigio indica los equinoccios y solsticios, pero cualquier cosa lo puede marcar si vamos el día determinado al lugar, lo difícil era marcarlo cuando no se contaba con un calendario.
El motivo de hacerlos con perforaciones indica que por ser marcas muy usadas pudieran resistir la erosión y ser durables,  pero también porque en ellos se introducían varas  o pequeñas rocas para llevar la cuenta de los días o meses,  o  que la sombra de las varas indicara alguna fecha importante y la unión de orificios fuera el calendario en físico. También es posible que fueran una especie de ábaco o calculadora, pero  casi todo lo que digamos  quedará en terreno de la hipótesis, solo abundaré en decir que se han descubierto varios de ellos en zonas arqueológicas de Hidalgo y los más reconocidos y estudiados son los de los alrededores de Teotihuacán, incluso en la mismísima pirámide del Sol hay varios, en los espacios intermedios entre los niveles de ella. 
Para no aburrir con teorías, siempre interesantes pero intangibles, les diré que muy erosionado y desgastado parece estar otro marcador en la cima del cerro, en el barrio de la Cruz. 
 
EL LUGAR
Desde niño, acostumbraba a hacer paseos a la zona sur del municipio: las Peñitas, las Peñas, el río y el barrio de la Cruz, (en los años setentas del siglo pasado, dicho lugar se componía de una sola calle en la que lo más atractivo era una tienda-pulquería, justo al costado poniente del cerro)  indispensable era  subir a la cima por las dos entradas que tenía. (Una es la actual,  solo que no era rampa sino que había que subir en varias etapas, otra estaba justo frente a la pulquería, en una especie de escalones que creo que ya no existen)
Al llegar a la cima, otra acción indispensable era subir al montículo de piedras que para entonces  era la pirámide, además de recorrer todo el lugar sobre todo las orillas del cerro, donde se podía, por el camino de ronda.
 
La mayoría de los sitios arqueológicos  ubicados en mesetas altas tienen alrededor un espacio despejado, llamado camino de ronda, que en esencia es un espacio entre la orilla del cerro y la plaza o pirámide,  no se sabe el objeto de este elemento arquitectónico, tal vez era para simple mantenimiento, o espacio para la construcción o para trasladarse  a algún lugar del sitio de la plaza  sin cruzarla. (hay varios ejemplos de sitios arqueológicos regionales con camino de ronda: Potrerillos, San Sebastián de las Barrancas, la Muralla vieja, etc.  El cerro de la Cruz tiene un camino de Ronda que originalmente lo circundaba por completo; por derrumbes hoy  está muy seccionado  pero recuerdo que en él había varios “petroglifos”, todos muy desgastados, la última ocasión que subí al cerro, después de muchos años de no hacerlo, (para ver la inconclusa reconstrucción de la pirámide) solo hallé uno.
IMAGEN EN PAGINA WEB LA CRUZ:  EL CAMINO DE RONDA, EN LA ROCA VIVA ENTRE EL ACANTILADO Y EL MURO DE NIVELACIÓN DE LA PLAZA.

 
 

IMAGEN: PAGINA WEB LA CRUZ: RECONSTRUCCIÓN CENTRO CEREMONIAL DEL CERRO DE LA CRUZ, NOTESE QUE LA PLAZA ESTA CIRCUNDADO POR EL ESPACIO DEL CAMINO DE RONDA


FOTOGRAFIA PERSONAL: EL ¿MARCADOR? EN EL CAMINO DE RONDA DE LA CRUZ
 

Es difícil establecer su forma por lo erosionado que está, pero me atrevo a pensar que originalmente fue otro de los marcadores solares. Presento a ustedes las fotografías de dicho elemento, y un detalle curioso: queda ubicado exactamente frente al ya mencionado marcador de las Peñitas ¿Coincidencia? Ustedes decidan,  se encuentra al costado oriente de la pirámide, justo al borde del acantilado.

Como colofón diré que en mi niñez casi nadie concebía al montón de piedras de la cima del cerro como pirámide, que sí se adivinaba la esquina noreste, que a pesar de que Don Rafael Ayala la mencionó como redondeada, parecida a la de Cuicuilco, fue hasta 1975 cuando a base de pico y pala, el arqueólogo Enrique Nalda desenterró las etapas anteriores de la pirámide, que se descubrió que no era redondeada, que se componía de varios cuerpos  con una especie de tableros talud. De pasada Nalda desenterró nuestro pasado y nos dio la conciencia de que el lugar, hasta entonces menospreciado y olvidado había tenido una grandeza, mutilada con la construcción de la Autopista, pero al fin grandeza. (Y lo redondeado era simplemente porque así acomodaban los habitantes modernos las piedras para evitar que cayeran. Probablemente a la llegada de los españoles aunque en ruinas tenía una forma parecida a lo que hoy se ve pero más grande,  fue deshecha para construir la capilla católica adjunta) 






FOTOGRAFIA PERSONAL: EL MARCADOR SOLAR DEL BARRIO DE LA CRUZ VISTO DESDE LA ZONA DEL MARCADOR DE LAS PEÑITAS
 

FOTOGRAFIA PERSONAL: ZONA DEL MARCADOR DE LAS PEÑITAS VISTO DESDE EL MARCADOR DEL CERRO DE LA CRUZ.
 
En posteriores entradas abundaré sobre el verdadero nombre del lugar, solo les adelantaré que  el que se menciona en las guías turísticas, “Tecimachti”, aunque tomado de un documento antiguo, no corresponde de ninguna manera, incluso se dice que significa “peña fuerte y redonda de los mecos” pero no aclaran en qué idioma o lengua está. Afirmo que Tecimachti  no tiene traducción ni en otomí, ni en náhuatl, antiguos o modernos. El nombre fue sacado para dar alguna legitimidad cuando empezaron la jalada de ir al cerro en el equinoccio de primavera hace unos 25 años dizque a cargarse de energía. Ese nombre y dicha ceremonia y toda la parafernalia que hacen no tienen sustento en la tradición del barrio y sus habitantes originales (los de la callecita mencionada al principio y unos cuantos más) La única fiesta original es la del 3 de mayo y es sencillamente católica, toda la onda new age es posterior y artificial.

NOTA ACLARATORIA: Como ya lo he mencionado anteriormente, este tipo de artículos están escritos al “vuelo” como vivencias personales, si desean conocer su sustento, favor de leer los “ARTÍCULOS CRÍTICOS” del blog, que sí están redactados académicamente con las fuentes y referencias de rigor. En ambos casos cualquier aseveración que se haga, puede ser confrontada en documentos. Solo lo que específicamente digo que ví, eso sí puede ser refutado por otra visión contemporánea.

miércoles, 5 de febrero de 2014

LOS MARCADORES SOLARES PREHISPANICOS DE SAN JUAN DEL RIO

LOS MARCADORES


Para los viejos habitantes de San Juan del Río era de sobra conocido el hecho de que en las llamadas “Peñitas”, (ubicadas en su parte baja en la antigua calle de Cóporo, hoy Melchor Ocampo y en su parte alta  desde la calle Pino Suárez) por la gran cantidad de vestigios prehispánicos que se hallaban en ellas, había sido un lugar de habitación y paso de nuestros antepasados.
En entradas posteriores abundaré sobre esta formación geológica y sus detalles técnicos e históricos, el día de hoy solo quiero hacer mención de dos vestigios de la ocupación, probablemente teotihuacana, de este lugar.
Para ubicarnos en tiempos modernos, solo diré que en el predio que  actualmente ocupa la escuela Primaria Rafael Ayala y sus inmediaciones, había varios montículos de tierra y piedras, ninguno de gran altura o forma  especial que llamara la atención. Seguramente desde la llegada de los españoles ya eran ruinas sin forma. Al construirse la escuela, a inicio de la década de 1970, cada zanja excavada para la construcción de los cimientos o la remoción de materiales para nivelación dejaba al descubierto material  cerámico. En aquel entonces, casi nadie le dio la importancia debida ya que en varias partes del pueblo (como ya mencioné en pasadas entradas) se podían hallar restos parecidos.

IMAGEN DE GOOGLE. EL ASENTAMIENTO DE LAS PEÑITAS
Habiendo sido testigo de la construcción de la escuela, sin conocimientos formales, puedo recordar que  lo que más se encontraba eran “caritas” de barro, algunas en técnica de pastillaje y coloridas y otras de molde, sin color pero con mayores detalles.  Los primeros alumnos de esa escuela, entre los que no me encontraba yo. (La escuela se construyó para reubicar la vetusta “Mártir de Chihuahua” que se decía estaba por derrumbarse, inicialmente se iba a llamar igual, dos hechos marcaron su destino; la explosión demográfica hizo que las dos escuelas se ocuparan, y que la nueva, por la muerte del doctor Rafael Ayala, recibiera su nombre) 

Los materiales sobrantes se fueron amontonando hacia el sur del predio, y al cubrirse los pisos con cemento, se ocultaron los vestigios y  extinguiéndose los  incipientes  arqueólogos.
Los demás montículos también desaparecieron al trazarse las calles aledañas. (la de Pino, a esa altura, lo más que se podía decir es que era un arroyo que iba a desembocar  tanto a dos de abril como a Fernando de Tapia) La última sorpresa se dio en el año 2009 cuando en el lado sur se trató de hacer un auditorio, las máquinas descubrieron restos de estructuras en el montículo mencionado además de otros objetos.  No habiendo más datos, ni escritos que lo detallen, se desconoce qué tanto abarcaba  el asentamiento de “las Peñitas” ni cuanto está cubierto por las viviendas aledañas.


Un importante vestigio, abandonado, erosionado y ninguneado, tal vez por ser casi intangible, se encontraba a unos 100 metros de la escuela, exactamente  en la orilla de las Peñitas, se trata o trataba de un marcador solar prehispánico, consistente en una serie de orificios en círculos concéntricos  y líneas igualmente  delimitadas. 


EL MARCADOR SOLAR DE LAS PEÑITAS
De niño conocí el lugar y el marcador, igualmente como algo curioso pero sin prestarle atención hasta que fue redescubierto por el Profr. Porfirio Díaz Oviedo y dado a la luz pública en un reportaje de la Revista "Querétaro" en Junio de 1990.  
 
Por respeto al descubridor y al autor, me limito a reproducir sus páginas, que narran toda la historia  y algunas explicaciones técnicas, en ellas están los datos del reportero, descubridor, fotógrafo y edición. En posteriores entradas abundaré sobre el tema.






 

2

 


3





4

  
5


6

Si el tema les gustó y están interesados en conocerlo, vayan por la calle Pino Suárez sur,  justo antes de la escuela dar vuelta a la derecha por la pequeña calle Lázaro Cárdenas para llegar al mirador... un pequeño problemita, el marcador ya no existe, olvídenlo, algunos años después del reportaje se emparejó esa parte de las Peñitas,  el marcador yace debajo del empedrado, no sé si fue destruido por maquinaria o solo cubierto, para consolarse, pueden ir al mirador, al que casi nadie va precisamente por estar muy disparejo el terreno.
 

Nota, teniendo el honor de conocer al Profr. Porfirio y como se puede leer en el reportaje, él no quería dar a conocer el lugar exacto de la ubicación, hoy lo hago público a quienes no lo sabían, lamentablemente alguien le hizo demasiado caso y lo ocultó, tal vez para siempre.

 
FOTOGRAFIA PERSONAL: UBICACION DEL MARCADOR
 

martes, 28 de enero de 2014

LA LEYENDA NO

LA LEYENDA NO


Se ha demostrado por diversos autores que las versiones populares y doctas sobre las fundaciones de San Juan del Río y Querétaro incluyendo la leyenda de la celestial aparición en favor del bando español del apóstol Santiago en la última, derivan de la serie de escritos coloniales otomíes aislados pero de similar manufactura y contenido, referentes a los méritos como conquistador del cacique indígena Don  Nicolás de San Luis Montañez, específicamente uno  que en el siglo XVIII estaba en  el  convento de la Cruz en Querétaro, del que se desconoce procedencia, aunque probablemente pudo ser un original antiguo o su copia; pero el transcrito que de él se hizo, que inicialmente quedó en la biblioteca del convento, (del que hay datos claros y ubicación actual) aunque apenas data de ese siglo, se constituyó de golpe y porrazo en la fuente primigenia de nuestra historia, a pesar de su confusa redacción.

De tal documento, aunque en su contenido ni siquiera menciona el hoy muy conocido año 1531, sino que de entrada sitúa todos los hechos en la imposible fecha de 1502, se hicieron transcripciones posteriores, agregando o cambiando hechos, fechas y personas a conveniencias diversas, especialmente por los mismos frailes que aprovecharon el misticismo de los textos, y su involuntario barroquismo, lleno de elementos apropiados para acentuar los aspectos útiles para la difusión o consolidación de la fe cristiana. Convirtiéndose de esta manera en la historia religiosa “oficial”, una especie de referente ad – hoc  para una historia paralela.

A partir de ahí, tanto de él o de sus versiones de segunda y hasta tercera mano, lo copiaron   los   antiguos historiadores queretanos  y  foráneos. A fuerza  de  acomodos y agregados,  la repetición de mentiras llegó a constituirse en una especie de verdad mítica.  

Tal vez lo único cierto respecto a la participación de Nicolás de San Luis en los actos fundacionales pudiera ser su presencia física en el lugar o territorios cercanos, aunque no en el papel protagónico que se le pretende, o bien con intervención de cierta importancia pero en una época posterior, cuando esos pueblos, que eran prehispánicos, habían persistido a la conquista, continuaron al menos como caseríos indígenas, asentamientos anárquicos de españoles, o de población mixta, es decir al menos 20 años después de lo que dice la leyenda. De igual manera diserta Jaime Nieto, señalando la descripción de la fundación de San Juan del Río en 1531 que hace Ayala, más como una “representación  didáctica” es decir, no lo que pasó, sino como debía suceder, incluso menciona la existencia de un documento del Archivo Histórico Municipal de San Juan del Río relativo a un pleito de aguas, de fecha posterior, pero que señala como fecha de fundación al 9 de septiembre de 1526.
El mismo año, sin fecha es sostenido por la historiadora García Ugarte basada en el  llamado  “Códice otomí de Huichapan”  refiriéndose  a  la  fundación  otomí del  poblado por Juan  Mexici.  Aunque no  precisa qué dato del  códice  fundamenta la fecha y la relación con el citado personaje, parece ser que se trata de un texto ubicado en la parte historiográfica del mismo,  fechada con numerales calendáricos en 1526 y que dice aisladamente “Aendehe aen s[a]n iuan”  y significaría solamente San Juan del Río en otomí, no más. Al parecer, por estar escrito con tinta y grafías distintas, fue un agregado posterior, cuando los acontecimientos asociados a los glifos se escribieron en otomí, con el alfabeto castellano. Así, pudiera ser la corrección de un olvido o un útil acomodo, pero es importante aclarar que el códice no menciona al citado personaje.

La relación entre el hecho y la fecha pudieran tener algo de veraz, toda vez que al inicio del periodo colonial, la República de Indios única, incluía a los de la zona que después sería san Juan del Río, Huichapan y Jilotepec, las  últimas eran las poblaciones más importantes dentro de la encomienda, es decir, con una historia común y por tanto lógico que se inscribiera en sus anales dicha fundación o algún acontecimiento destacado.

Otro documento antiguo que retoma Ayala como apoyo para  el relato de la supuesta fundación en 1531 es el llamado, entre otros nombres “Códice Pedro Martín de Toro”, referente a  otro  personaje otomí  de  la  época, del que hace algunas suposiciones no tan  precisas, (20)  sobre  todo al  ubicarlo como  acompañante  de  San  Luis  Montañez durante la supuesta fundación de San Juan en 1531 y en no aclarar exactamente en qué ayuda el códice. Su análisis con ese propósito, deja más dudas de las que resuelve. El original, denominado  también “Códice Chapa de Mota” se encuentra en AGN, Tierras, Vol. 1783, exp. 1. Se acompaña de una especie de traducción parcial al español y láminas con dibujos de estilo indefinido, ya no son puramente indígenas como en los códices, aunque tampoco completamente europeos. La imprecisión de Ayala no es afirmar que Pedro Martín esté bajo las órdenes de Montañez, dato que fue cierto, como se verá adelante, sino en la fecha.

El texto se clasifica como códice, aunque técnicamente solo sería un escrito con dibujos, de elaboración muy posterior a los hechos que narra. Aunque incierto su origen, se presume genealógico, no territorial, detallando acontecimientos en los que se involucran dos poblaciones distintas con igual nombre; San Juan del Río, pero durante hechos ocurridos durante la llamada Guerra Chichimeca, (1550-1600) no en la etapa inmediata a la conquista. A continuación trato de dilucidar, qué pueda clarificarnos respecto a nuestra ciudad:
De manera general, describe el origen y proezas del famoso conquistador otomí don Pedro Martín de Toro quien participa al mando de tropas en la pacificación de la región chichimeca, para entonces todo territorio al norte de Querétaro. La esquiva mención respecto de San Juan del Río,  (Querétaro) es  de  un pueblo  establecido, no  uno que apenas van a conquistar, (como deja entrever Ayala) dado que las personas de apellido Bárcena que lo auxiliaron durante la campaña militar son traídas de ahí y dice claramente que ahí regresan al término de la guerra. Menciona pueblos de Guanajuato por su nombre pero que ni siquiera existirían en 1531 (También la Relación presentada por Ayala incluye, a los Bárcena, entre muchos otros conquistadores pero bajo mando de Nicolás de San Luis, tal como lo está Don Pedro Martín Toro)

En otra parte, el códice sí refiere un San Juan del Río en sentido de conquista, o al menos de enfrentamiento con chichimecas de guerra, pero es otro lugar así llamado, ubicado claramente “Adelante el  Río de Medina junto a Sonbrerete y Guadiana en la tierra adentro”,  (seguramente refiere al actual San Juan del Río, Durango, u otra población o paraje cercanos con ese nombre) como puede verse en el dibujo, subtítulo y descripción de la lámina  marcada con el no. 2  del escrito revisado.

Es ahí donde sí enfrentan y conquistan a chichimecas rebeldes, resultando muerto el caudillo “Mazadín”, quien debió ser importante, pues el hecho se festejó grandemente, al parecer en la plaza principal de Querétaro, (la del convento de San Francisco, ya establecida, lo que ubicaría la narración después de 1550) como se estilaba entonces, con un ceremonial  que  incluía corridas  de  toros.  (Tomando  como  referente otro de los dibujos de las láminas del códice, incluidas en su totalidad en la obra de David Wright)