jueves, 21 de marzo de 2019

SAN JUAN DEL RÍO. LA FUNDACIÓN SEGÚN AYALA.


SAN JUAN DEL RÍO. LA FUNDACIÓN SEGÚN AYALA.

Rafael Ayala  Echávarri, máximo historiador sanjuanense .

Siendo uno de los propósitos de este blog el apoyo a los alumnos de los diferentes niveles en sus trabajos escolares, y como tiene tiempo que no aporto nada al respecto, esta vez pongo a su disposición el texto completo de la narración de la fundación de nuestra ciudad de Rafael Ayala Echávarri, plasmado en su obra “San Juan del Río. Geografía e Historia” de 1971.

Excepto algunas adecuaciones en la parte inicial, para hacer fluida la redacción como texto unitario, se tomó íntegro el apartado, de la edición 2006 de dicho libro, para que les sea útil en algún encargo de sus maestros. El escrito por sí solo es suficiente si se trata a nivel básico el tema de la fundación.

Ahora, si de lo que se trata es de cuestionar a los maestros o al vecino que siempre les repite la misma historia o bien de un ejercicio de análisis, al final expongo algunas consideraciones respecto del texto y el hecho histórico. Algunas ya plasmadas en otras entradas, espero no ser repetitivo, pero esta vez, hago las puntualizaciones directamente sobre la redacción de Ayala.


SAN JUAN DEL RÍO Y SU FUNDACIÓN

Los conquistadores indígenas, ya para el año de 1529, andaban por todas estas regiones pacificándolas y conquistándolas, en forma irregular y sin provecho alguno, por lo que seguramente les aconsejaron frailes o gente española, que reconsideraran estas conquistas con permisos y derechos legales, para que más tarde se les tomaran en cuenta, como en efecto se les tomó.

Cuando se instaló la Segunda Audiencia de México, formada por los Oidores licenciados Juan de Salmerón, Alonso de Maldonado, Francisco Ceynos y Vasco de Quiroga, bajo la presidencia de don Sebastián Ramírez y Fuenleal, obispo de la Española, se presentaron los conquistadores indígenas a ella, para obtener permisos legalizados y amplia libertad para hacer sus conquistas. Claro está que tras de estos conquistadores indígenas estaban los frailes y soldados españoles que los aconsejaban y guiaban, sujetándolos a la Corona de España.
La llegada de los Oidores a Veracruz fue en los primeros días de enero de 1531, sólo Ramírez de Fuenleal llegó hasta el 23 de septiembre del mismo año, es muy probable que trajeran amplias facultades para resolver y gobernar la Nueva España, ya que presentados los indígenas conquistadores ante ellos, les fueron concedidos los permisos para sus conquistas en las regiones chichimecas; por lo tanto, teniendo ya los despachos necesarios estos indígenas, se regresaron a Jilotepec para planear y hacer arreglos de sus conquistas.

Los pacificadores salieron de Jilotepec, con rumbo a San Juan del Río, de la manera siguiente:
Todo el batallón militar iba asesorado por un pequeño núcleo de soldados españoles, así como de uno o dos religiosos. Guiaban la expedición don Pedro de Cristo, llevando las armas reales, así mismo un estandarte que tenía estampadas las imágenes de Santiago Apóstol y la Santa Cruz; don Alonso de Granada y don Alfonso Guini, llevaban las estampas del Espíritu Santo y San Juan Bautista, respectivamente; don Miguel de Bocanegra traía la estampa de la Purísima Concepción, más atrás iba el capitán de guerra don Martín Arco y Flecha, apellidado también Moctezuma. Llevaba de vestidura un peto y en sus brazos y pies ostentaba unos brazaletes de bronce, cubriendo, su cuerpo enteramente con un cuero de venado. En la cabeza llevaba un casco de bronce, con una pluma blanca en señal de paz, cargado además con las armas de su gentilidad. San Luis Montañez iba montado señorialmente, en su hermosa cabalgadura blanca llamada La Valona.

En la Relación de Méritos de don Nicolás de San Luis Montañez, que he revisado, dice que acompañaba a esta expedición la Malinche. Por lo tanto, llegó a San Juan del Río esta famosa india que sirvió de intérprete a Hernán Cortés. Seguramente siguió con los pacificadores hasta Querétaro.

De esta manera llegaron al paraje que más tarde se llamaría San Juan del Río. Después de andar varias leguas llegaron a un lugar donde está un río caudaloso, rodeado de sabinos y unos ojos de agua. Asimismo, hay un cerro rodeado de peñas.  Allí se acomodaron los veinticinco mil trescientos veintinueve soldados. El Capitán quedó arriba de la peña con todos los principales que le acompañaban, para esperar el día de San Juan Bautista y ponerle ese nombre al pueblo que se iba a fundar y ese mismo día celebrar la misa por primera vez en él.

Ya se dijo que en este sitio, y a orillas del río, Juan Mexici había fundado ya este poblado. Por lo tanto, los pacificadores llegaron a un lugar habitado por gente de su mismo origen, y seguramente conocidos. No hubo derrame de sangre, ni siquiera se intentó hacer ninguna escaramuza, sino que llegaron y asentaron tranquilamente a sus soldados. Es de comprenderse que así fuera, porque los pacíficos habitantes de esa pequeña población nunca podrían rivalizar con veinticinco mil y tantos hombres de guerra. Juan Mexici aceptó de buena gana someterse a la corona de España.

Entraron a lo que ahora es el centro de la población el día 24 de junio de 1531, y ese mismo día se dijo misa y, después de celebrada, se congregaron todos y acto seguido se levantó el Fiscal Mayor, que posiblemente haya sido alguno de los indios principales acompañantes de San Luis Montañez y les dijo que tuvieran fuerzas para la empresa que habían empezado en nombre del Rey de España, que asimismo le pidieran a Dios fuerzas para seguir adelante. Dijo el Fiscal que era día de San Juan Bautista, y que en el paraje donde estaban, había unos ojos de agua, así que por lo tanto debía de ser allí fundado el pueblo, y que debería llamarse el pueblo de San Juan del Río, por el caudaloso río que pasa a sus orillas. Con este hecho, todos gritaron de contento. A las dos horas de la tarde, se ordenó hacer el paseo, trazándose las calles del pueblo que fueron cuatro, en el llanito donde se dijo la misa.

Las calles debían trazarse formando un cuadro, por lo que venían a resultar ocho calles. Se hizo el fundo del pueblo y en una enramada que también se fabricó, se hizo la primera capilla. Su fundo debía de tener dos mil quinientas varas cuadradas, y señalaron en cada una de las esquinas del fundo unas cruces de sabino verde. De esta manera quedó fundado el pueblo de San Juan del Río, el 24 de junio de 1531.

En ese momento ordenó el Capitán General don Nicolás de San Luis Montañez, que se repicaran las dos campanas que traían, que se tocaran los clarines y las cajas de guerra y que salieran a recorrer el fundo legal. El abanderado que traía la bandera blanca de paz, también acompañó a la comitiva que recorrió dicho fundo, saliendo los capitanes a caballo y a pie, acompañando también este recorrido el Capitán General y el Padre Fray Juan Bautista, al que se le dio el nombre de Conquistador.
Es de comprenderse que se trazaron calles y se levantaron troneras en un momento, gracias a que eran veinticinco mil trescientos y tantos solados, por lo que siendo mucha la gente, se pudo trazar y comenzar a alinear el pueblo.

Allí permaneció el ejército acaudillado por don Nicolás de San Luis Montañez mientras se hacían gestiones con el cacique de la comarca queretana.

Antes de partir, envió al Capitán don Martín Damián con doce soldados a pedir paz al Capitán General de los chichimecas, quien después de bautizado tomó el nombre de don Juan Bautista Criado. Este Capitán acompañó a San Luis Montañez a la fundación de Huimilpan, el año de 1529, así que ya era gente conocida por los pacificadores.
Inmediatamente se procedió a levantar la planta del presidio, que fue hecho de sabino con su techo. En cada una de las esquinas del fundo se fabricaron unas troneras, además de que en diferentes trechos se fabricaron otras troneras, que hacían un total de treinta y dos; todas ellas con bandera blanca de paz, con las armas de España. Fueron habitadas cada una de las troneras de las esquinas de este fundo, al Norte, por el principal llamado don Nicolás de la Mora; al Oriente, por don Juan Juárez; al Sur, por don Marcelo Chimal y, al Poniente, por don Alfonso de Guzmán; siendo nombrados estos señores alcaldes, fiscales, alguaciles mayores y doctrineros; quedándose con ellos cien indios católicos, que se acomodaron en las calles trazadas en el fundo legal del pueblo. Inmediatamente después de estas ceremonias, se pasó a firmar el acta de dicha fundación.

Después de recorrer las calles recién trazadas y estar todos reunidos, gritaron a viva voz: "¡PUEBLO DE SAN JUAN DEL RÍO, EN NOMBRE DE DIOS NUESTRO SEÑOR, DEL CIELO Y DE LA TIERRA, QUEDAS FUNDADO!".

Fue señalado el centro del fundo legal con una cruz de piedra labrada, que se encontraba en el cementerio que había hacia el Poniente de la iglesia de San Juan Bautista, entre la Plaza Principal y la Plazuela adjunta; esta cruz, a su vez, señalaba el centro de la población.
El ejército acasillado en San Juan del Río salió rumbo a Querétaro antes del 25 de julio; pues está señalado el día 25 de julio como el de la batalla y pacificación de dicha comarca, es decir, un mes después de pacificada la región sanjuanense.


El relato, palabras más, palabras menos es el que la mayoría, algunos desde niños, oímos de nuestros maestros y mayores, cabe aclarar que dicho texto tal como lo presenta Ayala, no existe en ningún otra parte, más bien es un documento “Cognado”, es decir compuesto tomando elementos de varios textos y acomodados a la medida para un propósito. Dicho proceso dio como resultado una magnifica pieza literaria, pero no es referencia histórica.

Los documentos base son:
-La relación Geográfica de Querétaro documento oficial del año de 1584. (RGQ)
-Una de las “Relaciones de San Nicolás de San Luis Montañez” de principios del siglo XVIII, pero copiado de uno anterior sin fecha conocida. (RSLM)
-Otra Relación franciscana del siglo XVII, basada, a su vez en otra de San Luis Montañez. (RF)

Menciona al inicio Ayala que los frailes instigaron a los indígenas a legalizar sus conquistas, para que les fueran reconocidas, lo que en realidad sucedió fue que muchos años después, los descendientes de los protagonistas escribieron las hazañas a modo, para tratar de obtener algún beneficio. Igualmente, nunca hubo ninguna expedición de conquista encabezada por indígenas y supervisada por españoles, siempre fueron solo carne de cañón, pasarían muchos años incluso, para que pudieran portar al menos un arma o montar a caballo.

El número de integrantes del supuesto ejército conquistador indígena, más de 25 mil es inverosímil, unos 50 años después se calculaban en ese total los tributarios de toda la provincia de Jilotepec, suponiendo que el ejército fue integrado por todos los hombres mayores, ¿quién les proveía de alimentos? Tomemos como referencia el reciente paso de migrantes centroamericanos, en el que se tuvo que otorgar al menos algún sustento a unos cuantos miles, implicó todo un esfuerzo gubernamental y privado de ciudades con muchísima más población de la que migraba.

El año de 1531 no es mencionado en los dos primeros documentos, lo tomó Ayala de la RF en el que, con algunas argucias, tampoco históricas, se determinó arbitrariamente el año. Incluso, la RSLM ubica los hechos en el imposible año de 1502.

A pesar de ser Ayala un sistemático investigador, no dejó de ser parte de una generación que, ante la falta de herramientas para formar un aparato crítico, y la abundancia de documentos, tomaban todos como válidos, aun cuando sus contenidos fueran opuestos y usaron los datos necesarios para redactar la historia que ellos pensaban era la verdadera, es decir, repetían el patrón de los descendientes indígenas de los supuestos protagonistas de la fundación. Duró aproximadamente un siglo la corriente, iniciada por Valentín F. Frías y terminó con J. Guadalupe Ramírez Álvarez. Dicha característica no los invalida como historiadores, gracias a ellos se rescataron innumerables documentos y datos, pero es necesario aclarar que sus relatos tienden más al sentido de las leyendas.

La redacción de Ayala de la fundación es impecable, basada más en la RSLM  y pareciera que solo copió de ella, pero quien la haya leído, sabrá que precisamente el documento original es de una redacción confusa en la que muy a fuerza se pueden sacar párrafos coherentes. Este documento ha sido estudiado y se ha demostrado que seguramente son varios relatos antiguos (pero no del siglo XVI) que se reescribieron una y otra vez, y al menos uno fue redactado por un europeo, lo que ha dado pie a que se le considere como apócrifo, es decir redactado a modo muchos años después para obtener algún beneficio.  La versión tomada por Ayala es apenas una de más de una veintena de relaciones apócrifas en las que al gusto se tomó a San Luis como conquistador de inmensos territorios, o esos mismos territorios conquistados por otro líder indígena, casualmente o quizá no, ninguno de esos lugares tuvo importancia alguna por sus riquezas o número de habitantes en esos tiempos e insisto en  que quiénes o qué recursos que apenas bastaban para unos cuantos habitantes pudieron sostener por más de 20 años al ejército conquistador.

Otro dato crucial es el hecho de que la RSLM atribuye todo el mérito de la conquista a Nicolás de San Luis Montañez sin mencionar a Fernando de Tapia y la RGQ enlista lo contario, Ayala sin ningún problema los ubica juntos.
Existen datos históricos de Montañez, pero son de 70 años después, como gobernador de los indios de Querétaro, son documentos oficiales, lo que nos indica que alguien quiso aprovechar su relativa importancia para, muchos años después de muerto incrustarlo en fundaciones aún más antiguas. Incluso está documentada una acción en la que su viuda, intento atribuirse con un documento falso, la propiedad de un terreno en Querétaro que pertenecía a la República de Indios. Obviamente no prosperó la acción por haber muchos contemporáneos que conocían la verdad, pero si hizo eso recién muerto, qué no se podría hacer un siglo después.

Fotografía de la dirección de Cultura, 2016. Mural  entre las calles de Allende e Hidalgo. Mexici y Nicolás de San Luis, los dos fundadores Indios según la leyenda.(Acompañados de Fray Juan Bautista, otro nebuloso personaje)
Entre lo tomado de la RGQ destaca el nombre de un fundador,  Juan Mexici,  del que no hay ninguna otra referencia, incluso lo traduce Ayala como voz otomí cuyo significado es “Poquito” cuando en realidad la palabra es completamente náhuatl y se escribía era Mexitzin, proveniente de mexi = Mexicano y la terminación Tzin, que tiene varios significados: señor, abundancia y paradójicamente “poquito”, es decir,  ante la falta de mayores datos:  “el señor mexicano”,  las otras acepciones remiten al idioma es decir “el que habla poquito mexicano”, o “el que habla mucho mexicano”, es decir un “Nahuatlato” o hablante de ese idioma. En tierra de otomíes y chichimecas, eran muy reconocidas las personas que lo hablaban ya que era el del pueblo dominante, los aztecas. De porqué solo se recuerda a él, puede ser porque era el único personaje con alguna característica importante que recordaron los informantes de Francisco de Cárdenas, cuando redactó la relación, 50 años después de los supuestos hechos, cuando quizá ya no vivía ninguno de los protagonistas originales. Hace unos 20 años salió a la luz un documento relativo a un juicio del año de 1536, en la que aparecen como declarantes algunos habitantes de Iztacchichimeca, entre ellos, uno llamado Juan, que precisamente habla náhuatl. Saque Usted sus conclusiones.

P.D. En las casi 200 páginas que detallan el juicio, incluidos españoles, otomíes y mexicanos, locales, de Michoacán, Jalisco y la capital de la Nueva España, aunque mencionan constantemente la zona de lo que hoy es nuestra ciudad, nunca  aparece el nombre que supuestamente se le había dado 5 años antes, (San Juan del Río) siempre es IZTACCHICHIMECA o múltiples variantes. Es decir: No existía en 1536 un lugar llamado San Juan del Río. Ahora sí, saque más conclusiones.

Igualmente se pueden refutar más datos: el asunto de los permisos, la presencia de la Malinche, los capitanes, la barda, la presencia un mes después fundando Querétaro, la utilidad de conquistar un sitio al que los más optimistas le calculan 100 habitantes para esa fecha, de porqué forman un presidio, si lo que se fundaba era un pueblo, y de cómo pudo pasar de la nada a categoría de pueblo, de porque hasta 1558 se le otorgó la categoría de pueblo  si lo habían fundado como tal 37 años antes,  etc., etc.


La sección en negrita es de Ayala, el resto mío.

CONCLUSIÓN.

Nos legó Ayala un bonito relato que es conveniente perdure como tal para interesar a los niños en nuestras raíces, ni siquiera es una leyenda porque él la redactó completa, pero la historia verdadera es más compleja y probablemente, si no aparecen más documentos verdaderamente de la época, jamás sabremos el año en que fue fundada nuestra ciudad, peor aún, si hubo una fundación. Solo puedo asegurar que hasta 1536 al menos, no existía San Juan del Río como tal, y es hasta la siguiente década cuando empieza a aparecer, intercalado el antiguo nombre, con el patronímico, es decir, San Juan Iztacchichimeca, precisamente de donde toma nombre este Blog.

En mi libro “la Acequia del pueblo” que pueden consultar en la biblioteca municipal, como parte del soporte histórico, hago un detallado análisis de casi todo lo aquí mencionado, con abundantes referencias bibliográficas del tema (San Luis Montañez, las fechas, las Relaciones los nombres, los habitantes etc.) por si alguien está interesado en ahondar u obtener algunos de los libros ahí mencionados. En el blog hay bastantes entradas al respecto.

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Fotografía personal,  Inicio de la Zona del puente de la Historia, acordonado con malla por su reciente intervención.

                                     SOLO PARA SANJUANENSES

Inició la remodelación del Puente de la Historia, uno de los emblemas de la ciudad. Por su antigüedad de más de 300 años, ha sufrido innumerables arreglos, así que es difícil saber que parte es la original. 

Todo esfuerzo al respecto es bienvenido, solamente algunas peticiones menores, dirán que soy exagerado y qué es obvio lo que pido pero la burra no era arisca, los palos la hicieron:

-      Que no vaya a resultar que va a ser de cantera rosa.

-        Que no vayan a entregar uno con ocho arcos.

-        Que no se vaya a tardar dos años, (el solo presentar el proyecto tardó 14 meses)

-Que el puente alterno no sea tan alto que le quite vista, de todos modos algún día el agua lo va a rebasar.

Y ya siendo muy optimista, que no vayan a desaparecer las piedras que contienen inscripciones, algunas apenas son perceptibles, pero son de las pocas originales, sería una lástima que solo las desechen por su deterioro.

domingo, 27 de enero de 2019

El bombero involuntario y otros datos a propósito del 50 aniversario del cuerpo de bomberos de San Juan del Río.


El bombero involuntario y otros datos a propósito del 50 aniversario del cuerpo de bomberos de San Juan del Río.


Estación de bomberos en la actualidad. Fotografía de Demetrio  Alegría Durán.

En la actualidad, el abundante tráfico diario de vehículos y lo cotidiano que se ha vuelto escucharlos dirigirse rumbo a alguna toma clandestina, han restado notoriedad al ruido de la sirena de las motobombas del cuerpo de bomberos, hace todavía algunos años, ante el apabullante sonido, indicando que se dirigían a una misión, casi toda la ciudad se daba por enterada de que algo había ocurrido, motivando la alarma y los consabidos comentarios de los habitantes. Esta pérdida de notoriedad no ha disminuido, sin embargo, la importancia de la agrupación y lo noble de una labor realizada por sus integrantes, mayormente voluntarios.
   
  

Antecedentes.

Durante el presente mes, en los diversos medios de comunicación se ha publicado respecto al 50 aniversario de la fundación del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad. El antecedente directo de la agrupación, hoy bastante equipada en vehículos y maquinaria y altamente capacitados técnicamente, data del año de 1969, cuando un grupo de pioneros, encabezados por don Felipe Cabello Leyva, con más voluntad que recursos, tomaron en sus manos la loable tarea tras una serie de conflagraciones que se habían dado y aunque atendidas por las agrupaciones de Querétaro y otros lugares cercanos, dejaron la sensación de que a nivel local se podía hacer algo de manera más inmediata, derivando en la  creación de Protección y Ayuda A.C. Había nacido el cuerpo de Bomberos de San Juan del Río.

Fotografía de Felipe Cabello. Algunos de los primeros integrantes de Protección y ayuda A. C. en la década de los sesentas. Arriba, a la izquierda Felipe Cabello Leyva, el fundador, Lorenzo Hernández, Guillermo Elizarragas y Francisco Martínez. Los niños son Abel, Felipe, Francisco y Zenen.

Al traspasar la década inicial, gracias al apoyo de Chino California, ciudad hermana de San Juan del Río, traducido en donaciones de vehículos y equipo de su cuerpo de Bomberos, aquellos pioneros vieron que su sueño comenzaba a tomar forma y empiezan a llegar nuevos elementos, en su carácter de voluntarios. Dada la gran cantidad de datos históricos y fechas que se han dado a conocer en los últimos días, enfoco esta entrada en vivencias e información de otra especie, proporcionados por uno de sus integrantes a fines de la década de los setentas e inicio de los ochentas,


El Bombero involuntario.

Tienda la Mexicana en Av. Juárez Pte. El extraño "cuartel y estación" de bomberos de San Juan del Río  en la década de los setentas.  Corresponde al día en que cerró, hace pocos años, hoy es una tienda de conveniencia. Fotografía Tomada de Internet, crédito a quien corresponda.

Una tarde del año de 1976, sonó el teléfono de la tienda “La Mexicana”, situada en Avenida Juárez 53 poniente, frente a la presidencia Municipal. El dependiente, un joven que apenas tenía ese día atendiendo el local, extrañado por lo que oyó en la línea, contestó que no, que ahí era una tienda y procedió a colgar.
Atento a lo que ocurría, el dueño de la tienda, Jesús Hernández Ramírez preguntó quién era. El dependiente contestó, -Una señora que quería reportar un incendio, le dije que aquí no era.

-¡Cómo que no!, fue la rápida respuesta. -Sí es aquí! Ora avísale a Pesqueira a la gasera de Lomalinda que hay un servicio. Y apúrate porque nos vamos.

El dependiente confuso cumplió la orden, marcando al 2 00 04 que estaba a la mano. Lo que ocurrió a continuación fue un caos para él. De la nada aparecieron en la tienda dos jóvenes de su misma edad, también dependientes de la tienda y del fondo de la misma, que era su vivienda, emergió, portando un uniforme su patrón don Jesús y le dijo.

-Cierra todo y te vienes con nosotros, vamos a apagar el incendio.

-Pero... ¿ Y la tienda?...  -Ahorita ya no es tienda, y tú, yo y tus compañeros ya no somos tenderos, somos bomberos.

Para entonces, ya se habían congregado en el lugar otros jóvenes. Todos abordaron una pipa marca International, que también había llegado. De golpe y porrazo cayó en la cuenta de que era el camión de bomberos y había que subir aunque la vestimenta que portaba ese día no era la más adecuada para combatir un incendio. Cuando había hecho trato con don Jesús para el empleo, le había indicado que había que ir presentable, porque a la tienda lo mismo iba el Presidente Municipal, que jueces, abogados, notarios y secretarias, así es que el día narrado portaba su pantalón Topeka, una camisa floreada y unos zapatos de plataforma de moda en ese entonces llamados “Sube Pelayo sube”.

De esta manera, el cuerpo de bomberos agregó a un nuevo integrante; su nombre: Félix Hernández Peña, ya después le dieron un uniforme y un casco, que tenía que llevarse a casa. Fue uno de los miembros más jóvenes del cuerpo, durante la época romántica, que transcurrió en los años en los que se desempeñó. Cumplió con un gran número de servicios, los que sucedieron mientras estaba en su horario de trabajo y muchos más, cuando al escuchar la sirena, salía intempestivamente de su casa, en la Plazuela Guadalupe Victoria, a alcanzar la motobomba en la Avenida Juárez.

Afuera de la tienda la Mexicana, algunos integrantes del Cuerpo de Bomberos y la máquina más emblemática, "Chinita" (porque había sido donada  por la ciudad Hermana, Chino, California)  Fotografía proporcionada por Félix Hernández.

Consigno estos años como etapa “romántica” de la agrupación, porque se integraron muchos jóvenes y adultos, por el solo gusto de servir.

El inicialmente bombero involuntario que relato, Félix, fue uno de ellos, llegó de manera incidental pero adquirió el gusto por el servicio y el amor a la agrupación, hasta la fecha, a más de cuarenta años, se ostenta orgulloso como bombero de esa época y asiste regularmente a los eventos que a últimas fechas se realizan, como la de inicio de este mes, en que se instaló una muestra de diversos documentos, fotografías y objetos que abarcan los 50 años de los bomberos voluntarios de San Juan del Río.

Todavía alcanzó a estrenar lo que para los pioneros y románticos parecía un sueño, una verdadera estación de bomberos, construida, gracias a donaciones y apoyos de particulares y autoridades que como pocas veces conjuntaron esfuerzos para un bien común, traducido en la actual Estación, ubicada en la antigua carretera a Tequisquiapan, hoy Paseo Central, junto a la Cruz Roja.

La vida llevó a Félix por otros caminos, por lo que tuvo que dejar su querido cuerpo de bomberos, que para él era una familia paralela con la que convivió por años, compartió su tiempo, esfuerzos y alegría. Con ellos acumuló sueños y desvelos en su Estación, y siempre que escuchaba el ulular que los llamaba, acudía a los servicios, las más de las veces apenas con el tiempo suficiente para colgarse en la parte trasera del camión que veloz los separaba del incierto destino al que se dirigían, la única seguridad siempre fue que iban a tragar humo, y allá iban gustosos.

Tras muchos años, acude regularmente a los llamados y reuniones de todo tipo relacionadas con los antiguos bomberos, aunque no es el de mayor edad, conoce a todos, muchos fueron sus contemporáneos, otros sus antecesores, ya casi no queda ninguno de sus superiores pero no pierde el gusto por compartir aquellos años, aquellas vivencias, aquella vida. De su época sobre todo extraña el hecho de que por entonces no había protagonismos, todos los que acudían a los llamados sabían a lo que iban y juntos enfrentaban las situaciones que se les presentaban, por duras que fueran y los jefes lo eran porque eran los primeros en presentar batalla, junto a los subordinados, el fuego no distingue rangos y en esos momentos tampoco ellos.

Algunos años después de dejar el Cuerpo, terminó la época romántica que tanto vivió. Tras duros reveses en misiones que significaron incluso la pérdida física de algunos integrantes y lesiones graves en otros, debieron tecnificarse y adoptar protocolos de seguridad, situación que se mantiene hasta la actualidad. Con las anteriores épocas, solo se comparte la permanente falta de recursos económicos fijos.

Hace un par de años, en una de esas reuniones de añoranzas, le pidieron compartiera alguna de sus experiencias, para la publicación de un libro sobre los bomberos, lo cual hizo con gusto, luego dijeron que siempre no, que iba a ser un video libro… a la fecha, parece que la idea se volvió humo, así que no vaya a ser, creo que para el etéreo libro acuñó la frase de inicio del siguiente recuento. Y como es mi hermano mayor …



EL RECUENTO.

“Un bombero siempre será bombero, no importa donde esté o a dónde vaya.”


24 de febrero de 1980, así lucía la flamante Estación de Bomberos. Fotografías de José Luis y Darío Velázquez.
Un recuerdo importante fue la inauguración de la Central de Bomberos de San Juan del Río, Qro. Hoy Avenida Central esquina con Francisco Villa, aunada a la XXIX convención de Bomberos del centro de la República, a la que asistieron los de Querétaro, Celaya, Salamanca, San Luis Potosí, Aguascalientes y Morelia, siendo presidente municipal don Jorge Herbert Pérez.


Recuerdos personales.

Primera Escolta uniformada, con casco y con hacha.

24 de febrero de 1980,  la flamante escolta. Fotografías de José Luis y Darío Velázquez.

Juan Manuel Ocampo Álvarez
Rafael Zamorano Zúñiga
Alejandro Garduño Camacho
Guillermo Garduño Camacho
Félix Hernández Peña
Marcelino Olmos Mata

Para mí fue una grata sorpresa que nos nombraran a Marcelino y a mi, parte de esa escolta ya que éramos los de menor edad en ese tiempo. También fue un gran orgullo y distinción que nos tomaran en cuenta.

Sin temor a equivocarme, en ninguna foto estuvimos juntos todos (las que salieron en periódicos y revistas de esa fecha) con el uniforme azul.

En la convención, en el Salón de Cabildos de la presidencia solo hay 20 en la foto, faltan Rafael Zamorano, Zúñiga, José Manuel Figueroa Mejía, José Salvador Figueroa Mejía y José Luis Figueroa Mejía.

Febrero de 1980, el cuerpo de bomberos tras la mesa redonda,  en el Salón de Cabildos de la Presidencia Municipal, con el edil Jorge Herbert , en la fila de arriba. El joven Félix es quien porta el escudo. Fotografía proporcionada por F. H. P.

En la foto de la Central de Bomberos solo hay 19, faltan Felipe Zamorano Zúñiga, Juan Ugalde Alegría, Gabriel Valencia Jurado y José Manuel Figueroa Mejía.

24 de Febrero de 1980, el cuerpo en su nueva Central. Fotografía proporcionada por F. H. P.

En la foto de la comida de “Agua Rica” solo hay 21, faltan Román Morales Martínez, Héctor Callejas y Gabriel Valencia Jurado.

24 de Febrero de 1980, trás la inauguración y la mesa, hubo un convivio en el desparecido Balneario "Agua Rica"  (hoy plaza comercial del mismo nombre)  curiosamente, en esta imagen aparecen todos los hoy finados. Fotografía proporcionada por F.H.P. 

Mis contemporáneos del Cuerpo de Bomberos.

1.- Sergio Pesquera, Primer Comandante.
2.- Jesús Hernández Ramírez 2° Comandante.

3.- Gilberto Cabrera Muñoz 2° Comandante.
4.- Rafael Zamorano Zúñiga.
5.- Felipe Zamorano Zúñiga.
7.- Guillermo Garduño Camacho.

9.- José Manuel Figueroa Mejía.
10.- José Luis Figueroa Mejía.
11.- Juan Manuel Ocampo Álvarez.
12.- Román Morales Martínez.
13.- Héctor  Manuel Callejas Solís

15.- Demetrio alegría Duran.
16.- Félix Hernández Peña.
17.- Marcelino Olmos Mata.
18.- Juan Alegría Ugalde.
19.- Antonio Mora Atilano.
20.- Óscar Martínez López.
21.- Gabriel Valencia Jurado.


Compañeros de esa fecha finados:

Jorge Sánchez Aspeitia.
Jesús Hernández Ramírez
José Antonio Hernández Ramírez.
Gilberto Cabrera Muñoz
Alejandro Garduño Camacho.
Martín Estrella Chávez.
Raúl Estrella Peralta.

Y como datos curiosos, en esas fechas estuvieron los siguientes hermanos:

Hernández Ramírez        Jesús y José Antonio.
Zamorano Zúñiga           Rafael y Felipe.
Figueroa Mejía              José Salvador, José Manuel y José Luis.
Garduño Camacho        Alejandro y Guillermo


Algunos apodos con los que eran conocidos en esos tiempos:

El churro, el Cara, el Muelón, Chavita, Mane, el Bigotes, el Blanquita, el Maestro Toño, el Cejas, el Fiat, el Avión, el Chimpa, el Petocho, Queliche, el Chilacas.

También otro dato curioso, que, en ninguna corporación militar, policiaca o de servicios tuviera dos segundos comandantes, el cuerpo de Bomberos de San Juan del Río los tenía: Jesús Hernández Ramírez y Gilberto Cabrera Muñoz.

Doy fe que lo escrito es lo que recuerdo. 

Félix Hernández Peña.


                                             


Estación de Bomberos en la actualidad, El recuerdo a los mencionados aquí y muchos más. Fotografía de Demetrio Alegría.

43 años después, los jóvenes mencionados en el relato inicial. Demetrio, Marcelino y Félix. Fotografía de Demetrio  Alegría.
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Cartel del Instituto de cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río, solo se les olvidó poner la Hora, es a las 19:00.
Cartel del Instituto de cultura, Turismo y la Juventud de San Juan del Río.  Últimos días. En la imagen, los pioneros en el jardín de Santo Domingo.

Como colofón del festejo de los 50 años, el próximo martes, habrá un panel. Asista, evento gratuito y si no ha ido, aún puede observar también en el lobby la exposición conmemorativa de los 50 años. 

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 SECCIÓN COMERCIAL O LO QUE ES LO MISMO
... MIENTRAS TANTO EN SAN JUAN

Presento a Ustedes el encabezado  de una factura de la negociación de Don Felipe Cabello Leyva situada en la avenida Juárez Poniente. Además de fundador de los bomberos, fue un visionario y exitoso comerciante. El documento es de la época de los sesentas, precisamente la de la fundación del Cuerpo. Imagen compartida por Felipe Cabello (su nieto). Nótese que el teléfono solo tenía 3 números y que los arcos del puente entonces eran muy delgados.





lunes, 14 de enero de 2019

Un homenaje



 Un homenaje

Antes de iniciar esta entrada, aclaro que su tema es estrictamente personal y atañe directamente a mi familia.
Creo que a más de siempre mencionar que debido a mi trabajo a veces no tengo el tiempo que quisiera dedicar a este espacio (aclarando que no es que reniegue de él, en realidad tenerlo me da la posibilidad de desarrollar esta otra pasión: la difusión del enorme acervo histórico de mi ciudad natal) o a veces decir que no pude asistir a tal o cual evento, creo nunca haber externado aquí cuestiones personales, a no ser los recuerdos.

El equipo manzanita, la playera era una copia de la de Brasil en 1970, verde satinada. El de abajo a la extrema derecha es Benjamín, distribuidor del refresco Manzanita, promotor,  patrocinador y jugador del equipo.

Gran parte de los datos y hechos que narro, me fueron inculcados por las pláticas de mi padre, también nacido en esta ciudad, en la mismísima Gran Avenida Juárez, como su padre y su abuelo, lo que les permitió siempre estar cerca de la vida cotidiana y extraordinaria de la ciudad durante gran parte del siglo XX, vivencias de tres generaciones que de alguna manera convergen en mi persona, lo que al menos me obliga a hacer que se conozcan.

Su inesperado fallecimiento en esta misma fecha hace un año, además del dolor y el enorme hueco que su ya no presencia dejó en el entorno familiar, cerró para siempre una enorme fuente de información a la que ya no tendré acceso.

Persona extremadamente sociable, capaz de sacar plática hasta a los mudos, acumuló durante todas sus facetas, un gran conocimiento de la vida que en sus últimos años compartía con todos los que de alguna manera se relacionaban con él.

Panadero de oficio, trabajó en todos los viejos establecimientos de la ciudad, acabó sus días laborables atendiendo la miscelánea de su hermano Roberto, donde acumuló otro sinfín de vivencias.

Habitante en su niñez de su calle natal, también vivió en la actual Panamericana, cuando no existía la carretera, en el Calvario, la Plazuela y la colonia Juárez.


Con el negro Morales, delantero de los Estudiantes de Querétaro de la segunda
división, en los setentas. A la derecha, un entonces también estudiante sanjuanense Estanislao Alvarez Frías. Lo que se ve atrás es la prolongación 5 de mayo, detrás de Chedrahui. Los pirués y las bardas hace años ya no existen.

A la par de su oficio, practicó desde joven el futbol, en distintos equipos, siendo el más perdurable de ellos el “Manzanita”, equipo populachero de aquellos tiempos. Tomado de su mano, lo acompañe desde muy niño recorriendo los campos tierreros de la ciudad, hoy todos desaparecidos: el del Seminario, junto al río San Juan, el Fluminense y su casi gemelo el San Juan, el que estaba donde hoy es la Good Year de B. Hidalgo, el que quedaba donde hoy está la escuela Normal y el más recordado por su entorno, el de la Estación, al lado de las vías.

Cuando sus facultades futbolísticas mermaron, a principio de la década de los setentas, no queriendo dejar el ambiente, se convirtió durante los fines de semana, en árbitro del popular deporte.

Para ello, tomó, junto con un grupo de amigos, un camino entonces insólito, estudiaron para ello en diversos lugares e instituciones, sobre todo en la capital del estado. Este conjunto de árbitros “estudiados” hicieron época en el futbol local al incursionar en los partidos de la entonces única liga existente “la Regional” y regaron sus decisiones, o la regaron además en todos los municipios aledaños y en los estados circunvecinos.

Por la misma razón el grupo integrado de esa manera era quien cubría los eventos especiales, torneos conmemorativos o cuando algún equipo profesional o de veteranos visitaba la ciudad, llegando incluso a incursionar eventualmente a nivel profesional cuando la ciudad tenía algún equipo en las divisiones menores.

Con Ambrosio, el "Aguacate, La Guajolota

El grupo, integrado como Colegio de Árbitros, incursionó además en academias de superación profesional y traía a la ciudad a árbitros profesionales que les impartieron sus conocimientos. Así, fue posible ver en el campo Fluminense al árbitro mundialista, Arturo Yamasaki y al igualmente internacional mexicano Enrique Mendoza Guillén. Sostuvieron, además una escuela de arbitraje donde ellos mismos preparaban teórica y prácticamente a nuevos prospectos. De este grupo, todos tenían apodos, difícilmente fueron conocidos por sus nombres reales: Jesús Hernández, Jesús Tovar, Tomás Lugo, Chucho Alegría, Ambrosio Vázquez, Galán, Juan Hernández y Juan Estrella, extrañamente, además del amor al deporte, tenían en común el haber sido trabajadores de panaderías, familiares entre sí o del entorno de la Plazuela Guadalupe Victoria.

El Colegio de Árbitros y sus pupilos.

Su campo de acción, ante la transformación de la ciudad, fueron nuevos campos, también ya extintos: el de tierra de la Unidad Deportiva, los que estaban donde hoy es San Juan Park, los del ahora CECUCO y, el mejor campo de la historia municipal, el Centenario, a orilla de la autopista.

El Colegio de árbitros en algún momento entró en conflicto con los dirigentes de la liga, lo que los marginó durante algunos años de arbitrar en el municipio, dándose el singular caso de una asociación de árbitros local que solo ejercían en las afueras, donde su calidad los hacía ser llamados siempre.

Algunos años después, en plenos ochentas, la hegemonía de la Liga Regional fue rota con la aparición de otras nuevas y pudieron volver, pero ya nunca fue lo mismo, la edad había alcanzado a muchos de los integrantes originales y la filosofía del grupo fundador se había ido diluyendo, igual que la presencia física de muchos. Mi padre continúo hasta que la salud le fue adversa y debió abandonar la actividad.

El licenciado Jorge Bustos, El "fuky" el "manzanero",?  Layseca y ?

Muchas veces fue entrevistado por periódicos locales y foráneos cuando estuvo en activo y después reconocido por muchas de las administraciones municipales, situaciones que siempre recordaba con quienes platicaban con él y un sinfín de anécdotas afloraron en los últimos años de su vida.   

Dentro del enorme dolor de la ausencia, que solo se experimenta al perder a quien te enseño todo en la vida, que de una manera buena o mala te educó, del que cada día descubres que tienes algo. Solo quien lo ha experimentado sabe del enorme vacío e impotencia que deja la perdida de lo más importante en tu vida. De voltear y ya no ver a quien creías que te acompañaría siempre, como cuando siendo niño necesitaste una mano para levantarte y apareció la suya. Entre los cientos de fotografías, diplomas y trofeos que dejó, encontré una vieja libreta con un escrito suyo. Tengo la idea de que fue una entrevista que le hicieron y no le gustó y la corrigió o quizá un encargo de alguno de sus amigos periodistas, que nunca se publicó, algo me dijo alguna vez. No encuentro mejor homenaje, en este espacio que reproducir aquí ese escrito, de su puño y letra y que ilustra en mucho lo que pensaba, lo que anhelaba y lo que quería dar a conocer. (Digo que él la hizo porque son varios borradores distintos que fue corrigiendo hasta lo que fue un escrito final creo del año 2006) No le puso título.


Siempre se habla de buenos jugadores, destacan y sobresalen de los demás por tener algo extra que los distingue, pero nunca se habla de los árbitros quienes también juegan un papel importante ya que con una decisión suya se puede ganar o perder un campeonato. Hoy vamos a hablar del Sr. Alejandro Hernández Chávez, mejor conocido en el medio futbolístico como “el Conejo”. Lleva 40 años como árbitro activo.

Ser árbitro no es cosa fácil, hay que conocer el reglamento y saber aplicarlo para que sus decisiones no perjudiquen a ninguno de los equipos- Hay que estar física y técnicamente bien preparados, asistir a cursos para actualizarse. Toda persona que sea árbitro y no haga nada nada por prepararse siempre tendrá problemas- nos cuenta nuestro entrevistado.

Yo también jugué futbol cuando San Juan del Río solo tenía el campo de la Estación, con los equipos Toltecas y Zacatepec de nuestros rumbo que por aquel entonces era “la Curva”, para terminar mis días de futbolista en el equipo “Manzanita” del popular manzanero, pero el gusanito del futbol no me dejaba y empecé a meterme de árbitro pero quería aprender más y un día me dijo un árbitro muy bueno al que le decían “el mantecas” -Si quieres ser buen árbitro tienes que aprender. Y para esto me fui a Querétaro al primer curso de arbitraje realizado del 21 al 23 de marzo de 1975 por el instructor de la Federación Mexicana de Futbol, el Sr. Genaro Castillo y logré ser abanderado en el estadio Municipal, todavía no existía el Corregidora.

Ser árbitro no es cosa fácil, pero da muchas satisfacciones personales, yo he tenido el honor de estar con grandes árbitros internacionales como el Sr. Yamasaki ex presidente de los árbitros profesionales, también con Enrique Mendoza Guillén, con el Sr. Jasso, con Arturo Brizio y con muchas personalidades relacionadas con el futbol, tanto árbitros como jugadores.

Una anécdota, nomás piensen si uno no está preparado para dirigir cualquier partido: Una vez, en la feria de Amealco, un señor Doctor me vino a contratar para dos partidos -Uno de jóvenes, Industriales de San Juan del Río vs Selección Amealco, el siguiente, quiero que usted lo pite porque es un partido de veteranos.
Cuál sería mi sorpresa cuando llega al campo un autobús lleno de puras Chivas del Guadalajara y poco después otro de americanistas. Un partido clásico a nivel nacional, pero de veteranos. Todo salió bien, tanto árbitros como el juego. Marcador final: 2 Chivas 2 América.

Por eso. Muchas gracias por haber tenido el honor de convivir 40 años con los futbolistas y también muchas gracias a todos los aficionados y al público, que, con sus recuerdos familiares, cuando salía en una mala tarde hacían que uno se cayera por los suelos, pero el chiste no es caer sino tener carácter para levantarse y yo lo logré por más de cuarenta años.

Muchas gracias.

Alejandro Hernández Chávez
“El Conejo”
“El Cone”
Pachis

17 de marzo de 1939- 14 de enero de 2018.

Con Gustavo Pedro Echaniz, de las Cobras de Querétaro, en el "enyerbado" de la Unidad Deportiva de San Juan del Río.

Con Alfredo Tena, ya en su etapa de entrenador., en la misma Unidad.

De entre cientos, muestro a Ustedes algunas representativas, en ellas, solo nombro a quienes reconozco, perdón por las omisiones. Supongo que estarían mejor incluidas en alguna historia del futbol sanjuanense de los últimos tiempos, que a fin de cuentas también lo es de la ciudad.

Con Juan Hernández y Jesús Alegría. Uno sobrino, el otro su gran amigo. En el campo de la Estación, de la bodega ya casi no queda nada, del campo ni  la tierra.